*** Noviembre 2017 ***

Antonio Leiva

Es actor, autor, intérprete, director, productor y uno de los íconos visibles del Teatro Empire. Su ternura, profesionalismo y vocación permiten que todo lo imposible se vuelva posible.

El ambiente de la música clásica sigue siendo muy selecto, no solo por los precios de sus localidades sino por sus melómanos. ¿Cómo lograste armar este año una temporada de ópera en el Teatro Empire?

El teatro desde el 1999 incluye dentro de su programación espectáculos de ópera. A lo largo de los años hemos ido desarrollando distintas estrategias con el fin de seguir recibiendo propuestas de compañías de ópera independientes. Con este fin recuperamos el foso de la orquesta y hemos ido desde la sala acompañando a las compañías.

Dentro de nuestra temporada hay compañías como Lyric Soul, Sol Lírica y Ópera Joven, que vienen trabajando con nosotros hace varios años.

Desde hace tres años le damos formato de temporada, ofreciendo espectáculos de calidad de abril a noviembre.

Es verdad que a la música clásica se la asocia con un público muy selecto, pero lo cierto es que hay un montón de amantes de la ópera que pertenecen a una clase media que disfruta de distintas propuestas en la Ciudad, a precios accesibles e incluso busca las oportunidades de poder ver obras en el Teatro Colón o el Avenida.

Nuestra política ha sido siempre sostener precios accesibles y ofrecer distintas promociones con el fin de poder permitir el acceso a todos.

Compositores europeos, con propuestas totalmente diferentes unas de otras. ¿Cómo fue la selección de las piezas? Qué cuestiones tuviste en cuenta al momento de seleccionar a los elencos?

La selección de la pieza es responsabilidad de las compañías, nosotros armamos la temporada en función de las propuestas que recibimos de estas. En esta primer etapa, nos esforzamos en consolidar al Teatro Empire como espacio donde la ópera es parte importe de nuestra programación. Nuestro objetivo es que el público operístico recuerde que todos los años tiene propuestas de calidad en el Empire.

Las compañías por lo general eligen títulos que saben que el público gusta ver, pero también hacen propuestas de obras poco conocidas y eso nos llena de orgullo.

A la hora de seleccionar las compañías tenemos en cuenta su trayectoria, todas la compañías que están trabajando tienen un amplio recorrió en la producción de espectáculos.

Lyric Soul, Estudio de Opera Bs. As., Sol Lírica, Clásica del Sur, Ópera Festival Bs As. tienen en común de contar entre sus integrantes excelentes profesionales, gente muy talentosa, que ha logrado a lo largo del tiempo sostener la producción de uno o más espectáculos en el año, con criterios de producción racionales, responsables, y eficientes.

Vi la Bohéme en mayo y me sorprendieron varias cuestiones: una de ellas es la referida a las orquestas que se simplifican en un músico. ¿Qué repercusión está teniendo esta decisión por parte del público?

Varios títulos han sido representados al piano. El público que asiste a ver producciones de ópera independiente sabe que seguramente la música será ejecutada al piano y no con orquesta debido al costo que a veces la orquesta representa.

En estos últimos años vemos que varias compañías están articulando con orquestas jóvenes que se encuentran en la misma situación y en conjunto logran resultados muy buenos, este año El Murciélago, La Flauta Mágica, Il Signor Bruschino, Cosi Fan Tute van con orquesta y, posiblemente, Cármen y La Traviata también lo sean.

¿Considerás que los espectadores que se están acercando a esta programación pueden llegar a ser en un punto algunos de los que acuden al Colón o al Avenida?

Sí, claro. El espectador de ópera circula por la ciudad, y sabe de las distintas propuestas, si bien el Colón y el Avenida tienen su público cautivo que solo asiste a ese lugar, hay muchos espectadores que disfrutan viendo distintas propuestas.

La ciudad cuenta con varios grupos de ópera independiente que, lamentablemente, no tienen acceso a realizar sus producciones en teatros como el Avenida y que no cuentan con apoyo oficial -ya sea con fondos u espacios oficiales para la representación-.

Estas compañías han logrado que el público pueda contextualizar los distintos formatos de producción, ofreciendo espectáculos de calidad.

Creo que estás dándole una oportunidad única a los elencos independientes. ¿Sos conciente de esto?

Sí, claro. Somos conscientes de eso y es nuestro principal objetivo. El éxito de programación se basa , justamente, en haber reconocido que los elencos independientes necesitaban un espacio, acompañarlos, aconsejarlos, motivarlos, incluirlos.

Nos pone muy contentos cuando vemos que una compañía logra crecer, cuando de pronto incorpora una orquesta, cuando con pocos recursos logra, de manera creativa, hacer puestas dignas, estéticamente impecables, con altísima calidad vocal y musical.

A lo largo de estos años hemos invertido mucho dinero para poder sostener el espacio de programación destinado a la ópera. Estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos.

Este es uno de los teatros más importantes, del Siglo pasado y que continúa de forma no comercial. ¿Qué sentimientos te produce esto?

Nos produce una enorme satisfacción. Si bien tenemos un amplio recorrido como gestores de salas independientes (nuestra primera sala fue Theatron en Santa Fe y Pueyrredón), haber logrado recuperar el Empire como teatro barrial y no comercial nos llena de orgullo.

Hemos invertido muchas horas de trabajo para lograr la recuperación edilicia y artística. Nos faltan muchas cosas por hacer, pero lo importante es que hemos logrado una estructura de trabajo sólida y perdurable en el tiempo.

Actuás, dirigís el Empire, sos talentoso y tenés varias obras en cartel. ¿Cuáles son tus próximos sueños?

Ya con poder sostener lo que tengo considero el sueño cumplido.

Por otro lado, me gustaría incluir más música clásica en la programación, ya sean conciertos de solistas, orquestas, cuartetos…

Es claro que la programación teatral o musical es el resultado de cómo está la sociedad a nivel cultural y social. Quizás sea tiempo de subir la vara, de apostar a la música clásica como un género viable para cualquier espectador, independientemente de la clase social a la que se pertenezca o el nivel cultural que se tenga.

La Ciudad de Buenos Aires tiene un abanico gigante en cuanto a espectáculos. ¿Cuál es la visión y misión de esta temporada de ópera?

La visión es a largo plazo y está encuadrada dentro de nuestro objetivo de consolidar al teatro Empire como referente de ópera.

Este año hemos aparecido en agenda junto al Teatro Colón, al Argentino de La Plata y al Teatro Avenida. Nuestra misión es posicionarnos y aumentar la cantidad de espectadores en relación al año pasado.

La temporada 2014 fue muy buena: presentamos 11 títulos con 26 funciones. Este año nos propusimos crecer en cantidad de espectadores. Hasta el momento lo vamos logrando, para ello hemos reforzado nuestras estrategias de comunicación y difusión.

Este año presentaremos La Bohème, de Puccini (Lyric Soul), Orfeo en los Infiernos de Offenbach (Estudio de Ópera de Bs.As.), El Murciélago de Strauss (Ópera Joven), La Flauta Mágica de Mozart (Ópera Festival Bs.As), Il Signor Bruschino de Rossini (Sol Lírica), Cármen de Bizet (Clásica del Sur), Cosi Fan Tutte de Mozart (Lyric Soul) y La Traviata de Verdi (Clásica del Sur).

¿Cuál es tu compositor favorito, tu ópera preferida y por qué?

Mi compositor favorito es Giaccomo Puccini, y mi ópera preferida “Turandot”.

Considero que Puccini es creador de una propuesta totalmente lúdica en lo que respecta a la música,  y los momentos de tensión, los momentos de drama o de ternura, los frasea de una forma excepcional, que me conmueve profundamente.

También me gustan mucho óperas como “Elektra” y “Salomé” de Richard Strauss, piezas también muy “teatrales”.

¿Es posible lograr una resistencia cultural haciéndole frente a la violencia social?

Es posible siempre y cuando esa resistencia se proponga como propuesta hacia el afuera de manera inclusiva, sino se transforma en resistencia cultural para sobrevivir.

La resistencia cultural es una herramienta para hacerle frente a la violencia social, pero si esta no va acompañada de otras acciones es difícil de lograr cambios masivos y realmente efectivos.

La música clásica es una muy buena herramienta y está más que probado que sirve para atenuar la violencia social y genera inclusión, pero eso solo no basta. Si el Estado no posee políticas amplias que aseguren la inclusión educativa, social, territorial, laboral, etc; las acciones artísticas terminan siendo solo paliativos temporales.

Mariela Verónica Gagliardi

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