*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para 2014

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Entrevista a Senel Paz – autor de «Fresa y chocolate»

El escritor cubano, Senel Paz, destacado autor de cuentos y novelas -que viajaron por el mundo- reconocido y premiado por su cuento El bosque, el lobo y el hombre nuevo -que permitió ser adaptada para el film Fresa y chocolate (1994)-, estuvo presente en la obra Fresa y chocolate (dirigida por Leonardo Gavriloff), sentado como uno más, aplaudiendo como uno más y emocionándose como todos los presentes.

¿Cómo lograste adaptar esta obra, pasados veinte años del estreno de la película?

La historia original es literaria. Lo primero que yo escribí fue un libro de cuentos y antes de que se hiciera la película en Cuba se hicieron adaptaciones teatrales por otros actores. Y a mí me gustaban pero había como mucho respecto por el texto narrativo y yo decidí hacer una adaptación porque tenía la libertad de hacer re-escritura, de desarrollar más los personajes. Estos personajes míos, el modo mío de trabajar aparece en otras obras mías, en otras películas mías y lo podían seguir desarrollando. Y también la experiencia de la película, me dejó muchas experiencias humanas, de gente que me contaba lo que había significado para ella la película. Tantos Davices como Diegos. Y me di cuenta de que se podían decir más cosas de la obra y que yo, como autor, lo podía hacer crecer.

Además, es puramente emocional. O sea, tiene muchísimo de lo que es la literatura, poemas, música, todo muy finamente escogido. Es espectacular. Mucha inteligencia pero, sobre todo, lo que emociona, es toda la carga, justamente, emotiva.

A mí también me atrae mucho el género dramático y quisiera conquistarlo. Nunca escribí, todavía, una obra que nazca en teatro. Mi obra se adapta mucho, pero no he escrito directamente para teatro y quiero hacerlo.

Te va a salir espectacular, desde ya.

El teatro me encanta.

Mira toda la sala llena que tuviste.

Sí. Ha sido una función maravillosa para mí. Yo la vi como si no la conociera.

¿Y, qué es lo que te llevás de estos actores?

Están muy bien la verdad. El trabajo del director y de ellos… ahí descansa la obra. Yo la vi como si no la conociera. Me divertí, me emocioné, se me atragantó, a veces, la garganta. Y me gustó mucho el trabajo escénico así tan limpio, con tan pocos elementos. Me pareció muy inteligente, la verdad. La obra está muy respetada no solo en su texto sino en su espíritu. Esta pieza tiene ya veinte montajes en distintos lugares.

¿Siempre en Latinoamérica?

No. Se montó también en Estados Unidos y una versión en Alemania.

Qué fuerte debe haber sido en Alemania, me imagino.

Sí. No la puede ver lamentablemente.

Quizás mejor, ¿o no?

Sí (risas).

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Blanco o negro

Para tibio pastel de manzana6

El año pasado vi una obra de Carla Liguori llamada “2020, y si fueran tus últimos días?”, la cual se basaba en el existencialismo y, sobre todo, en las rutinas que impiden ver los verdaderos sueños. Hoy, sale a la luz una nueva propuesta que definiría como la continuación de 2020, titulada “Para tibio, pastel de manzana”.

En esta puesta en escena se resaltan los valores humanos, los códigos establecidos en una pareja y la oportunidad de conseguir lo más anhelado. La diferencia entre una historia y la otra es que en una estaríamos hablando del fin de mundo y en la última del espacio que le damos a nuestra felicidad, sin necesidad de que ocurra una tragedia.

¡Qué lindo es deleitarse con una comedia musical escrita y dirigida por Liguori! Ella sabe cómo lograr esa magia y encanto tan especiales y sutiles, donde combina el canto y la actuación de tal forma que simulan ser una sola cosa.

Cantar interpretando a un personaje sin que el personaje se coma la voz del artista, sin que la voz sea un orgasmo del actor que pretende demostrar sus dotes.

Para tibio… es una bofetada a las personas que no se juegan por lo que sienten y quieren, permaneciendo en ese medio en que no se es ni una cosa ni la otra, donde no se define por el norte o sur.

Aunque un pastel de manzana nunca viene mal, en esta ocasión significa que cada cosa tiene su lugar y espacio. Yo le agregaría una bocha de helado de crema y voilà.

Me resulta muy interesante la forma en que se conjugan las vidas de los personajes dentro de un marco principal que es el hilo conductor de Para tibio pastel de manzana. Y me recuerda a Woody Allen y su modo de narrar, incluyendo pequeñas historias dentro de una general. Claro que para esto se va conociendo, de a poco, a cada personaje -quien se vincula con su entorno más próximo, para luego hacerlo con la persona menos pensada-.

Otra cuestión importante, para estos tiempos en que la palabra se torna fugaz y poco importante, es como cada uno logra darle el valor que merece al mismo tiempo que darle una segunda oportunidad a lo que daban por perdido. Las relaciones humanas toman un papel fundamental y el acostumbramiento o rutina son cuestionados. Pero, cuando todo parece concluir, unas gotitas de fe son depositadas para amar como es debido.

Esta obra es un libro redactado en tiempo real por el protagonista de la historia, quien resalta los momentos más importantes, pausándolos, congelando a sus personajes y haciéndolos reflexionar sobre cada decisión que tomarán. Al mismo tiempo que un mago toma como juego cada vínculo o drama de los demás, haciendo partícipe al público de esto.

Analizar es la cuestión y no arrepentirse el resultado. Siempre que se elige algo, se deja de lado otra cosa. Continuar, avanzar, darse una oportunidad al menos de vivir feliz. Estar de un lado, tener una ideología, ser alguien no por lo que se hace sino por quien se es.

No podría decir que el final del libro es positivo, sino el escogido por cada personaje. Quizás es lo que la mayoría del público diría que es válido o lo que tendría que ser. Seguramente si no existiera guion, cada uno tendría la libertad como para decir o gritar lo que quieran sin verse condicionados por los diálogos o votos de los espectadores. Ellos son como todos, se equivocan como todos y viven como pueden.

Se dice que el tren no pasa dos veces, entonces ella deberá decidir por estar al lado de su padre enfermo o empezar a transitar su camino. Qué difícil situación y que angustiante se vuelve. ¿Cuando hay algo que no podemos cambiar no es momento de mirar para otro lado?

En el momento que dos hermanos enemistados se aceptan y abrazan, todo se torna diferente. Cada pareja se reencuentra, decide si cambiar o continuar, si valorar o echar todo a perder. Ser valiente es la fórmula principal y cantarle a la vida cada tragedia, conflicto, alegría, odio, pena y felicidad.

Las páginas avanzan y espero otra historia nueva de esta gran artista que se inspira y convoca a aquellos actores que aman lo que hacen y dejan cada sonrisa y lágrima en el escenario.

Para tibio pastel de manzana fichaMariela Verónica Gagliardi

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¿Qué versión es la que vale?

la distorsión6

¿Qué harías y cómo reaccionarías si un día, como cualquier otro, sos trasladado a un lugar en el que estás obligado a obedecer leyes que no existen en tu país?

De repente, una mujer comienza a cuestionar a dos jóvenes y no se puede saber, exactamente, qué es lo que está ocurriendo. ¿Se trata de una abogada o de una declaración policial? Todo es muy confuso hasta que la comedia se apodera de la obra y, los actores, recrean las escenas pasadas que los condujeron a la situación actual conflictiva.

¿Una pareja que declara, que da explicaciones a una desconocida? Un hombre y una mujer desprovistos de lógica y hartos de las preguntas, intentan huir del presente atosigante. Ellos, no entienden el motivo de las entrevistas, de esos diálogos que pretenden entrometerse en sus intimidades. ¿Qué los une, qué los separa, cuál es la conexión que hay entre estas dos personas?

Al cabo de unos minutos, viajamos al pasado y conocemos cómo eran en ese momento sus vidas. Pero no tenían nada interesante, ni que pudiera llamarle la atención a la justicia.

Una muchacha que vive en un departamento que esta cuidando, un hombre que es amigo del dueño del departamento y concerta citas con un señor mayor -quien supuestamente quiere la propiedad-. Esta es la situación que transcurrió un día determinado y de ahí parte la historia.

Las banalidades de las conversaciones demuestran que un mundo así ya no es posible. Por eso un nuevo programa pretende ordenar las vidas humanas y estructurarlos de tal forma que se hagan cargo de sus elecciones de principio a fin. Acá reside la profundidad de la obra “La distorsión” (de y dirigida por Lalo Lanusse), la cual pone en evidencia las miserias vigentes de la realidad, las discusiones políticas, el disconformismo, las bajadas de línea; para luego, en paralelo, mostrar una alternativa. El tema es que esa alternativa es un tanto caótica y anticuada para estos tiempos. En lo que sí estoy de acuerdo es que, para lograr un cambio, siempre se acude a los extremismos hasta conseguir el equilibrio deseado.

Una mirada a las políticas actuales, a la imposibilidad de decir basta y ser, realmente, escuchado; el aborrecimiento a la censura y la imposición de ideas con las que no se está de acuerdo; conforman a esta dramaturgia, la cual se pasea por el género de una sitcome hasta llegar al absurdo tan disfrutado por los espectadores.

Diferentes expresiones y oratorias son posibles si se deja a un lado el egocentrismo. ¿Cómo lograrlo? ¿Existe una receta o fórmula especial?

Un mensaje es distorsionado, la mayoría de las veces. Si se trata de una pareja, más aún. Uno dirá que dijo blanco y el otro que dijo negro. Después de tantas discordias, enfrentamientos y suposiciones; llegarán a un acuerdo. Entre los tres, optarán por lo más acorde y beneficioso. Una vez más, el egoísmo y narzicismo invadirá al ser humano.

Todas las confabulaciones, ridículas, serán mostradas en esta obra; justificando cada frase, cada vínculo, cada decisión e intervención.

Dos mundos paralelos: el real y el ficticio, uno dentro del otro. Como si dos galaxias chocaran entre sí, produciendo la muerte de uno de estos.

La lectura puede ser simple o completa. Cada espectador escogerá la que más le agrade o ambas.

«La distorsión» es atrapante porque mantiene el suspenso durante casi toda la trama. Quien no distorsione que levante la mano que, seguramente, humano no sea.

Un Estado que pretende ordenar a su antojo omitiendo todo tipo de deseo. Como un experimento, estos jóvenes caen en un cuarto y la terapia empieza a correr. ¿Terapia de pareja sin ser pareja? ¿Qué pretende esta señora, además de incomodarlos y no darles demasiadas explicaciones?

Una sentencia parece estar presente y por más risas que se escuchen desde el público, ellos tendrán que analizarse o perder sus libertades, aquellas que no parecen tener el mismo aroma que en un país libre.

La distorsión ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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No todo es cuestión de actitud

Nadie mejora8

¿Qué puede esperarse de la juventud cuando se la encarcela en un trabajo precarizado, mal remunerado, tensionante y poco placentero como el de un call center?

Andrés Binetti y Mariano Saba logran recrear un espacio con tales características que nos permiten sentir, por un rato, lo miserable que son las vidas de sus trabajadores. Para ello, la ironía cumple un papel fundamental para que la tragedia no sea tomada como tal. Así es como estamos en presencia de una tragicomedia. Quitándole el humor negro sería un verdadero drama, de esos en que el rostro se queda tieso y la mandíbula abierta, en que las lágrimas no paran de mojar la cara y el cuerpo por completo.

“Nadie mejora” (dirigida por Andrés Binetti) es el resumen de la pieza teatral y de su argumento. Estas dos palabras Nadie mejora10inquietan y deprimen, a la vez. Si nadie puede mejorar, ¿cómo es que la sociedad progresa? Ah, no. En realidad, los autores demuestran que no existe avance al haber lugares de este tipo. Lo lamentable es que un call center es un ejemplo puntual, conciso; pero existen millones de empleos en los cuales lejos de hacer sentir orgullosos a sus trabajadores, los deprimen… a veces llevándolos hasta al suicidio.

La puesta en escena es muy ágil y focaliza en aquellas situaciones relevantes, las cuales conducirán a los siguientes días.

De lunes a domingo, podremos ser testigos de despidos, maltratos, incoherencias, diversiones, desamores y otras cuestiones más relajantes como la presencia de la música.

Ellos no han elegido trabajar de telefonistas, atendiendo e intentando ayudar a personas que quieren quitarse la vida. No les quedó otra alternativa, evidentemente. Es entonces cuando se concentran y actúan, de cierta manera, Nadie mejora11hasta creer que es el mejor trabajo de sus vidas. Ellos les dan consejos y contención a suicidas. No son psicólogos ni médicos, sino simples humanos -con conflictos personales, muy inestables- en busca de solucionar problemas ajenos.

Todo marcha de forma tan rutinaria que cualquier inconveniente personal se convierte en protagonista. Desde una separación hasta el olvido de un cumpleaños. Pero, un día, uno de los llamados se vuelve más real de lo corriente y los invade hasta atosigarlos. Así, toman dimensión de verdad de lo que les toca hacer a diario. Asumen, internamente, que en ellos no está el cambio y, desde ese punto, coincido en que no mejoran a sus clientes.

Como decía recién, la música está presente y muy al estilo yanqui, los empleados buscan un espacio de recreación, tocando instrumentos y cantando temas populares como el carnavalito.

Todos los clichés de películas norteamericanas están presentes, no para homenajearlos sino para burlarse y resaltar lo ridículo que son las superficialidades. Lo morboso que es el sistema capitalista y el materialismo.

Nadie mejora4

Un Estado parece estar ausente, borrado del planeta. Como cayendo en un paracaídas, las personas se mueven -por inercia-, sin sentir que sus vidas no valen absolutamente nada. Sus puestos de trabajo no les pertenecen, son números y podrían ser suplantados al instante por cualquier otro empleado. Basta con aprenderse un speech protocolar e inmediatamente estarás adentro de una empresa que forma parte del demonio capitalista que se va devorando a todos, de a uno por vez, dejándolos vacíos, sin alma, sin deseos, solo con la inmensa sensación de que la muerte es la mejor solución.

“Nadie mejora” es un replanteo sobre la realidad argentina más que nada, partiendo de incertidumbres para terminar envueltos en verdades nostálgicas.

La escenografía -compuesta por escritorios, auriculares y teléfonos- demuestra quietud, estancamiento, frialdad; pero por momentos parece no todo estar perdido. Hasta que la cruda realidad nos recuerda que sí.

Nadie mejora15Una historia para reír, reflexionar, distenderse; llevándose la enseñanza más importante que es vivir. Como se quiera o pueda, pero vivir.

En mi mente se posó After hours (Película de Martín Scorsese), que representa la vida desvalorizada de un trabajador de oficina. Si bien las dos propuestas son muy diferentes, tienen ese vínculo de conexión laboral en que la rutina los aliena de tal forma que no pueden darse cuenta de que existe una vida exterior hermosa.

Es imposible dejar de lado a la delincuencia. En definitiva, esta obra es una ventana abierta a lo que ocurre a diario. No se trata del robo llevado a cabo por una persona estereotipada socialmente, sino de aquel individuo, bien vestido, que utiliza su inteligencia para darle a los demás lo que necesitan, cobrándoselo de alguna manera.

¿Vos qué hacés para mejorar?

Mariela Verónica Gagliardi

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El dinero tiene gusto a traición

Bien de familia14

Poco a poco, fuimos volviéndonos locos… (Babasónicos)

Es imposible no asociar esta canción con una ficción de la televisión, lo cual -lejos de copiarla- suena amigable ya de entrada. Diego Beares, es una cabeza en busca de ideas inteligentes, con una estética muy particular e intentando llegar a un público heterogéneo.

“Bien de familia” es el nombre de esta obra de teatro que está haciendo, este año, su segunda temporada y función tras función crece más. Bien de familia apunta, lamentablemente, al dinero que un clan debe repartirse en determinado momento. Digo lamentable no por tildar un aspecto negativo de la pieza teatral, sino por destacar cuán conflictiva se vuelve una familia en una ocasión en que deberían primar otros valores y entendimientos.

El público observa, en silencio, una puesta en escena que simula ser un unitario de televisión, por su timing, por la Bien de familia12conformación de sus escenas y el tipo de diálogos que se entablan entre los personajes.

A la vez que dos hermanos discuten en la habitación, la madre permanece congelada para continuar el relato. Y en cuanto ella comienza a hablar, la escena anterior es puesta en pausa. Es sumamente atractivo e interesante contemplar una dramaturgia de estas características.

Así como en la pantalla chica cada secuencia está editada, aquí las pausas marcarían dichos cortes. Solamente tendríamos que imaginar que los personajes congelados no están en escena, lo cual no es complicado suponerlo porque las luces se centran en lo que está aconteciendo y ellos pasan a un segundo plano.

Cuando un familiar muere, en general, aparecen parientes nuevos o secretos muy bien guardados. No me centraré en el desarrollo del argumento ya que perdería total sentido mencionarlo pero sí les cuento que todos los clichés familiares están. Desde las peleas entre hermanos hasta la soledad de una viuda y madre que no sabe qué hacer con su vida, que todo se le va de las manos, hasta la casi nula relación con su hermana. Y acá freno. La hermana de la protagonista es Bien de familia17quien llevará el hilo conductor de toda la historia y a quien habrá que prestarle mucha atención para no perderse ningún detalle.

Los amantes, amoríos, alianzas y desenlaces; conformarán a “Bien de familia” como una dramaturgia atrapante y distinguida. Cada vestuario fino y delicado compone un cuadro determinado y la escenografía permite que entendamos cada sensación, situación y momento de la historia.

Esta obra es un drama que, rápidamente, se pasea por todos los problemas habituales y cotidianos de un clan. Pero, en esta oportunidad, existe el plus de saber cómo contarlos para que no queden anclados, solamente, como conflictos.

Diego Beares estuvo presente en esta función, suplantando a uno de los actores, motivo por cual la sala vibró de otra manera. Tener al autor y director en escena, desarrollando un rol importante pero no protagonista, lo mostró seguro y comprometido a la vez.

No existe crítica negativa que se le pueda hacer a esta obra, más que dan ganas de que continúe con una segunda parte, al estilo de capítulos. Cuando uno como espectador recibe una propuesta de esta índole, además de aplaudirla y volver a presenciarla, exige y anhela saber cómo podría seguir esta familia después de todas las peripecias y tragedias Bien de familia7atravesadas. Luego de tantos mal entendidos, traiciones y desesperanzas.

Cada uno de los artistas tiene su momento para lucirse y destacarse, por más que existan los típicos personajes principales como en toda narración. Podemos reír con un cheto, con un joven gay que comienza a despertar, con una chica rapidita, con el mucamo-masajista y, tensionarnos, con el resto de los actores.

Si Beares no escribe Bien de familia 2, deberemos pensar e idear nuestra propia versión, imaginando cómo quisiéramos que se vengue cada personaje o en qué situación deseamos que se encuentre esa casa que fue testigo de los peores secretos.

El final de la dramaturgia es inesperado y los momentos anteriores al mismo no dan pistas de lo que ocurrirá. Manejar el
misterio, sin dejar huellas, tensiona y apasiona a la vez. Ni bien bajan las luces, todos quedamos estupefactos.

¿Por qué ese desenlace y no el que era predecible? ¿Ni siquiera en una ficción se puede pedir justicia?

Biendefamilia

Mariela Verónica Gagliardi

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Aprendiendo a volar, un film de Boudewijn Koole

Aprendiendo a volar flyerLos humanos no tenemos alas físicas, entonces tenemos que recurrir a la imaginación o a viajar en determinados objetos que nos hagan sentir la altura y la libertad. Un pájaro, en cambio, es feliz planeando, amando, formando su nido, su familia, enseñándole a sobrevivir para que luego, también, sea libre.

«Kowboy» -traducida como Aprendiendo a volar- (escrita por Boudewijn Koole y Jolein Laarman, dirigida por Boudewijn Koole) apunta a la vida de un ave, en comparación a un niño. Jojo (Rick Lens) es un pequeño de alrededor de diez años, que va a la escuela, practica waterpolo y vive con su padre (Loek Peters). Él no es un chico como otros de su edad, ya que debe asumir responsabilidades y roles que no le corresponden. Sumado a esto, su madre está ausente, lo cual le provoca angustia y un profundo dolor. Pero, su tristeza no lo derriba sino que hace hasta lo imposible para sentir la voz de su mamá, escuchar sus consejos y homenajearla hasta en el día de su cumpleaños.

Este ejemplo de niño es el protagonista de un film muy bien realizado, donde predominan los primeros y primerksimos primeros planos, donde podemos apreciar hasta la comisura de sus labios, la lágrima a punto de ser derramada y cada detalle acercado al ojo de espectador.

La película es holandesa y merece ser destacada por su historia, al igual que por los actores que fluyen tan naturalmente como la vida, recreando situaciones cotidianas -perfectamente logradas gracias a la espontaneidad de los diálogos- y momentos duros, difíciles de digerir.

Estoy convencida de que las grandes historias son las más sencillas, pero en esta oportunidad se suma el talento de los actores y de su director. Durante la hora y media de duración, la narrativa nos lleva por situaciones trágicas, cómicas, dramáticas y muy entretenidas. Es un drama, claro está, totalmente disfrutable por lo mencionado anteriormente.

Uno de los aspectos más tiernos es cuando. Encuentra una especie de cuervito caído de su nido. Esta simbología con la vida del pequeño intimida de tal forma que ya el director nos coloca, desde un principio, en un lugar incómodo. Por qué digo esto. Porque este ave no está relacionado con la vida sino todo lo contrario. El niño ríe, pero sabemos con certeza, que luego llorará incansablemente.

 ¿Cómo se aprende a volar?

Él adopta al cuervo, lo considera su hijo y de alguna manera, pretende que su progenitor haga lo mismo con él: que lo cuide, que lo proteja, que lo trata bien y con cariño. Parece inadmisible que un padre no ame a su hijo y es que nadie nace sabiendo ni suponiendo cómo será ser el protector de alguien más débil. Jojo es el sostén de su familia, desde su inocencia, desde su don de amabilidad y desde la sensatez que lo atraviesa de un extremo al otro.

Para volar hay que dejar atrás el pasado -esa mochila pesada y llena de nostalgia- para encarar un presente colmado de aventuras y aprendizajes.

Me pareció acertado que existan pocos movimientos de cámaras en cuanto a travelling y paneos ya que la historia tiene un ritmo bastante lento y de ese modo conserva una coherencia entre argumento y técnica.

Su vida irá tomando un rumbo más feliz en cuanto todo su entorno se estabilice y lo emocional, en todo momento, predominará.

Mientras la música country y diferentes acordes de guitarra acompañan, el ser humano es llevado a sus máximas expresiones para luego dosificar cada uno de los sentimientos, demostrando que una película no es completamente ficción sino fragmentos tomados de la realidad, combinados de cierto modo que queden atractivos.

En cualquier lugar del mundo habrá diversos Jojo’s anhelando tener un espacio para ser niños y aclamando que los adultos sean adultos.

El largometraje es un pretexto para que pensemos quiénes somos, qué queremos ser y tomar conciencia de que cada decisión que tomemos afecta a una persona como mínimo.

 ¿Un compromiso social?

Arte absoluto, inteligencia, magia en los ojos de este pequeño gran actor, sutilezas y pasión para contextualizar cada escena de tal forma que la sentimos cercana.

Aprendiendoavolar

Mariela Verónica Gagliardi

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Una historia de vida

el huérfano feliz1

Nunca estuve como espectadora en un escenario ni imaginé que se podría brindar una función de esa manera.

Una conferencia le da la posibilidad a Antonio Leiva de contarnos al oído toda su vida, su felicidad y sus pesares.

Parece ser demasiado lo que transito hasta ahora y su cuerpo esta realmente cansado, agotado. Él es hijo de padres judíos y el agobio es imposible de contar cuando no se pertenece a una familia de esta colectividad.

Pero, Leiva, intenta hacer al comienzo un juego de palabras y de filosofar acerca del término madre.

Su modo de hablar y reflexionar lo convierten en uno de esos actores de antes, donde cada ademán y gesto le dan ese valor agregado a una obra, donde la mirada no es solo un par de ojos observando a un lado u otro.

Una historia autobiográfica puede ser interesante según de quien se trate y de eso no hay duda. Antonio Leiva tiene una manera de narrar atractiva y conmovedora, produciendo un círculo íntimo aun sin conocernos. Hasta el más mínimo detalle es importante para evocar su pasado, un pasado en el que sus padres -muy al estilo freudeano- son los culpables de su infelicidad al igual que los motivadores del desarrollo de su vocación -sin siquiera éstos proponérselo-.

Por otro lado, el contexto político le otorga también otro interés a este casi unipersonal en el que un memory couch () le da el pie a Leiva para que prosiga con uno u otro tema.

De pequeño su mamá le había hecho un disfraz para hacerlo participar en un concurso. Al ganar, Evita le entregó de premio una bicicleta. Cualquier niño hubiera estado feliz, él sin embargo no ya que era rodado 26 y tendrían que pasar muchos años para que la use.

Leiva no pretende impresionarnos sino contar su vida, eligiendo la niñez como lo más relevante para transmitir.

Hay que matar a la madre, dice en un momento, pero no es ningún asesino ni loco. Solo intenta hacer referencia a la teoría de Freud sobre el complejo de Edipo.

Todo parece tan retrógrado y sin embargo el psicoanálisis sigue consiguiendo victimas que dependan de un profesional en vez de sus padres.

Él, huérfano, quiere mostrarse feliz. Seguro lo es por momentos, al igual que todos. Él necesita dar a conocer su condición pero su padre parece haber sido solo un nombre.

Huérfano en vida y muerte. No es el único ni será el único. Leiva es todo lo que quiere y de nada se arrepiente. Él mismo fue escogiendo aquello que le daba placer. El arte lo formó y convirtió en lo que es y esta puesta en escena, con un espacio poco cargado de objetos, con lo justo y necesario, debería llenarse de un público comprometido y sensible.

Qué importa el qué dirán ni los patriarcados! Uno intenta convencerse y mostrar rebeldía ante una sociedad que siempre fue conservadora, que en todo momento señaló al que tenía padres separados o era adoptado. No hace falta negar esta realidad.

Este artista no solo es un ejemplo de vida sino de posibilidad de cambios, de renovación. El demuestra cómo se puede convertir un pasado muy fuerte y doloroso en enseñanzas y experiencias. El resentimiento como tal, anclado no debería formar parte de un ser humano.

Y volviendo a las anécdotas, son muchas y variadas. Recomiendo que formen parte de esta conferencia abierta donde se irán colmados de amor. Eso es: verdadero amor por lo que se hace. La única sugerencia que con humildad quiero hacer es que todo el escenario sea suyo y nosotros vayamos a las butacas, solo así cada uno estará en el lugar que le corresponde.

Mariela Verónica Gagliardi

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Todas queremos ser ella

Carmen la unica15

La taberna de Lilas Pastia (Francisco Cantó) será el lugar de encuentro entre todos los sevillanos, donde el amor se concretará y la tragedia invadirá las noches de lujuria. No es de sorprender, ya que se trata de Carmen, la única (escrita y dirigida por Juan Carlos Malpeli) -adaptación a pieza teatral de la ópera Carmen de Georges Bizet-.

En esta versión libre, no hay canto lírico constante, ya que Malpeli decidió apoyarse en la palabra tradicional, en los diálogos concretos, en la actuación más que en otra disciplina. A comparación de las funciones realizadas el año pasado, esta Carmen se convirtió en una obra tragicómica, donde tuvieron que suplantar a los actores que ya no están por representaciones expresivas que den cuenta del hilo conductor de la historia.

Esta gran mujer podríamos decir que tiene agallas para hacer todo lo que se le antoje. No existe otra descripción para ella. Es joven, preciosa, audaz, valiente y libre. A partir de su libertad volverá loco a un soldado, quien se enamorará perdidamente.

Todos quieren hablar de ella, estar con ella y que sea su objeto de posesión, aunque Carmen transitará la vida como le plazca.

Frasquita (Fiorella Camji), su esposo Lilas, y ella; harán negocios vinculados con lo prohibido según la ley, provocando que la vida de la protagonista corra peligro. Pero, muchas escenas interesantes transcurrirán y se podrá contemplar cada detalle que Romina González tuvo en cuenta para que su personaje se luzca. Cabe destacar que si bien hablan en español, el acento sevillano no es tan fácil de adquirir sin que suene exagerado; y cada uno de los actores lo logra, sin perderlo en el camino. Son sevillanos de comienzo a fin, recibiéndonos en la taberna como invitados y despidiéndonos al final.

Fiorella realiza un trabajo impecable, improvisando en determinados momentos y manteniéndose sujeta al guión, en otros. Ella busca despertar la risa hasta en los momentos más tirantes, tiene el drama en sus venas y la comedia en su piel. Tanto la temporada pasada como está, demostró ser una actriz completa, atenta hasta en el más mínimo detalle. Y, Mercedes (Rocío Galarraga), su hermana en la ficción; tiene un costado muy llamativo a nivel cómico, sin dejar de lado a la actriz dramática. La versatilidad de ambas artistas, al igual que de Romy González, producen en el público un abanico de emociones tan diversas, dentro de las que se pueden destacar: la risa, el llanto, la angustia y la bronca.

Uno de los momentos más cómicos de la dramaturgia se produce durante un casting que lleva a cabo Camilo (Juan Carlos Capeli) -un director de cine yanqui-. Este hombre, pretende evangelizar de algún modo a la población, considerándola poco evolucionada, bruta y estancada. Él, con su sueño americano, se creerá Dios; provocándole bastante sufrimiento a quienes no alcancen el nivel que pretende. Claro que se trata de una sátira a los guiones de Estados Unidos y no a una valoración positiva.

En cuanto a la música de Bizet, estará presente pero solo como enlace a la situación siguiente, sin hacerse demasiado predominante. Lo que sí cabe destacar es la voz de Céline Latil, quien canta breves fragmentos durante la obra y quien, además, hace de musa, sigue cada acontecimiento producido en escena y le da un tinte distinguido.

Desde ya que la escenografía es muy llamativa y delicada a la vez, adaptándose a la sala de una forma creativa, utilizando todo el espacio, y permitiendo que Carmen, la única no tenga inconvenientes físicos para adaptarse a un lugar u otro. Esta libertad en cuanto a lo escénico es la misma libertad, sin cadenas, que tiene la Carmencita, olé.

Mientras la muerte, como guía, se hace presente -sin hablar-; espera a su próxima víctima, para verla descansar en paz. Al tanto que la situación imperante llega a su punto máximo, anhelo que no haya pasado lo peor y que las lágrimas se sequen para vuelva a existir una obra tan bella, simpática como escalofriante.

Carmen, es aquella mujer que todas soñamos ser -y que por miedo- no lo logramos. Carmen, es esa luz de esperanza, la femeneidad en su esplendor, la fortaleza de soportar hasta el más duro dolor y la oportunidad de cambiar para siempre.

Carmen la unica ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Dios, todopoderoso, dame alas para volar

Pasados de Dios1

Un viernes muy frío, una noche espléndida y ese aroma a diversión me permitieron ingresar en Andamio 90, el teatro de la querida Alejandra Boero, donde siempre pueden encontrarse propuestas diversas e interesantes a la vez. «Pasados de Dios» (de y dirigida por Lisandro Penelas) había seleccionado ver a la tarde y, por fin, supe que se trataría de una obra sin religión, a pesar de su título.

De repente una novela policial comenzó a desplegarse sobre el espacio escénico y los actores iniciaron un relato que daría de qué hablar.

Lo que inicialmente parece una charla de oficina, nos va llevando por Eva, una mujer como cualquier otra, con deseos, sentimientos y, también, imperfecciones.

Pero, en cuanto el guión hace foco en una escena, nos distrae y pone el eje en otra. A simple vista parece un conjunto Pasados de Dios7de situaciones que se unen por la existencia de la oficina, un espacio muy tenebroso en el que se llevan a cabo negocios ilegales, utilizando a un superhéroe para el contrabando. A su vez, este juguete novedoso le permite a uno de los personajes, descubrir su verdadera vocación y encontrar al amor de su vida. Así, los actos se suceden, permitiendo descubrir que hasta en lo más placentero puede haber peligro y que la sugestión puede llevarnos a una catástrofe.

Quien haya leído el libro El diario de Adán y Eva (de Mark Twain) podrá comprender la importancia que tiene uno en la
vida del otro. Adán no está presente pero sí en modo figurativo. Existen muchos estilos de Adanes y, ella, tendrá que escoger al que más le guste. Todas las estructuras se desvanecerán y se dará lugar a lo fugaz, premonitorio y filosófico.

Ellos mencionarán un líquido que les cambia el humor y relaja. No se tratará de una droga sino de un brebaje Pasados de Dios3afrodisíaco, pasional, surgido desde la manzana como fruta prohibida. Y siempre sucede y sucederá que lo que esté vedado nos atraerá más que lo que tengamos al alcance de la mano. Este aspecto se verá reproducido en el plano amoroso y laboral.

Cada situación y momento permitirán crearnos la duda sobre si estamos en presencia de: una obra policial, de gangsters o una sátira a lo anterior. Lo magnífico es que se trata de la unión de varios géneros y no es necesario titular Pasados de Dios como algo homogéneo.

Muchas veces se dice que Dios es y luego se coloca un punto. A diferencia de un ser vivo u objeto que es indispensable darle un adjetivo vinculante.

Lo interesante es aquella catástrofe que, supuestamente, se avecinará. En torno a ésta se hablará y discutirá a lo largo de la dramaturgia. ¿Pueden imaginar que pasaría si dejara de existir la tierra? O si siguiera estando, ¿en que condiciones quedaría?

Habrá que tener paciencia y ver Pasados de Dios para descubrir el desenlace.

Los personajes secundarios terminan siendo protagonistas de su propia historia, recreando e investigando el referido contexto, para luego ocupar la escena del crimen -no por ensuciarse con sangre, sino por ocuparse de su propia felicidad.

Quizás una manera de salir ileso de la tragedia sea salir volando como súperhéroe, aunque éstos no existan en la realidad real pero sí en esta gran historia.

¿Cuál es el pasado de Dios, es atemporal?

¿Pasados, revolucionados, fumados?

¿Qué ocurrirá el 5 de abril?

Pasados de Dios13

¿Quién es Dios: el que trafica, el que se cree con poderes, la que predice o la que es culpada de provocar las peores tragedias?

Este todopoderoso no juzga. Vive y deja vivir.

Mariela Verónica Gagliardi

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La ilusión de sentir sin hacer el mal

 

Perfume de danza1

“Perfume de danza” (espectáculo perteneciente a la Kim Bock Hee Dance Company), se presentó en el Teatro San Martín y el hall se llenó de la comunidad coreana, que sonrió orgullosa por sus artistas. Esta noche, los sentimos nuestros también, compartiendo cada una de sus pruebas.

El título evoca aromas que podemos respirar durante las performances. No porque estén las fragancias en el aire, sino porque se transita por diversos estilos y situaciones que nos permiten sentirlas. No hace falta tener una rosa en la mano para saber a qué huele. De ese mismo modo, no es necesario respirar sobre sus cuerpos o ropa para imaginar sus fragancias.

Una mujer parece ser la misma durante toda la función, sin embargo, al quitarse una máscara o cambiar su vestuario, nos damos cuenta de que son varias en escena. El ilusionismo creado permite lograr esta sensación óptica.

Recuerdo uno de los momentos más llamativos en que el género policial se hizo presente. El compás de la música maró, fuertemente, los pasos de un hombre y una mujer, danzando en un sinfín de movimientos entrelazados. Ella, elevada en un escenario con luces azules brillantes, lograba pasos impactantes que, eran interrumpidos por la secuencia coreográfica de su compañero. Parecían no conocerse y la atracción se fue produciendo espontáneamente. Quentin Tarantino, por mencionar a uno de los directores más famosos que lleva a cabo un estilo bien definido; pareció estar vibrando en la sala.

Aunque, antes y después, se vivenció la danza típica coreana, en la que los pies en puntas se invierten y pasa a ser protagonista el talón. Así logran producir un acercamiento más estrecho entre el modo de bailar y caminar. ¿Quién se desplaza por las calles en puntas de pie?

Romper, por momentos, con la danza clásica occidental, relaja y permite que otros tipos de expresiones con el cuerpo, tengan su lugar protagónico.

Lo contemporáneo, se hace presente, se combina con la danza autóctona de Corea del Sur y se fusiona con la clásica tradicional. El resultado es una secuencia, representada por varios bailarines, que actúan e interactúan entre sí, durante varios cuadros musicales. No utilizan la palabra ni intentan expresarse con movimientos que intenten mencionarla al mejor estilo de un mimo.

Him Bock Hee es la creadora de esta gran compañía de danza, en 1971; después de años de continuas luchas y guerras desatadas por Corea del Norte, intentando otros países como Estados Unidos de ganar una tajada, como siempre, de gobiernos autoritarios… pero en cuanto todo parece estar perdido, el arte surge e invade, armoniosamente, los corazones heridos.

Algo tan sensible como respirar con los ojos cerrados, utilizando una máscara -que oculta sexo, credo, religión, intereses políticos-; permite plagar el cuerpo de una magia diferente. Eso se observó en estos bailarines: ganas de crear un mundo donde predominen los estilos autóctonos orientales, contemporáneos occidentales y clásicos, también.

¿Por qué fragmentar, para qué?

¿Por qué herir en vez de aislarse?

Los velos, lejos de ocultar rostros femeninos, fueron elementos para mostrar destrezas físicas, para comunicarse y conseguir conmover.

De una pequeña escenografía recreada para una secuencia, una mujer disfrazada, se desenvuelve de tal modo que no sabemos cuál es su sexo. Ella consigue adoptar movimientos preciosos y que emocionan, para luego salir de esa atmósfera y continuar desplazándose con talón y punta. Insisto en que esta adecuación del pie es mucho más cómoda y natural.

“Perfume de danza” es como un baile que atraviesa a la humanidad, utilizando distintos recursos, estilos de baile y performances.

Sentir, respirar y vivenciar una danza que incluye a varias, que nos hace lagrimear, sonreír y ser felices, aunque sea durante la función.

Perfume de danza ficha

 Mariela Verónica Gagliardi

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