*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para julio, 2014

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La luz es para otros

En la ciudad Oscurópolis, Bruno (Galileo Bodoc), intenta ser aquella persona que nunca se animó a ser. Tendrá un día para exprimirlo al máximo y darse la oportunidad de ser realmente feliz.

Él es deshollinador y la suciedad de tal oficio provoca que la mujer que le gusta no piense siquiera en hablarle. Aunque, en cierto momento ella le promete que se acercará si él se baña y emprolija un poco.

Esta historia para niños y adultos es realmente fabulosa, porque está bien narrada, los efectos sonoros se sincronizan a la perfección y las actuaciones se comprometen hasta el final.

Son tres los artistas pero, Federico Costa, interpreta a varios personajes tanto hombres como mujeres.

Esto lo convierte en un actor completo y muy profesional. En segundos su vestuario se modifica rotundamente y la voz adopta el rol elegido.

Con respecto al fundamento y argumento de «Un cuento negro -y no tanto-» (de y dirigida por Liliana Bodoc), desde ya que apunta al humor negro pero también a la obviedad de dicho color, el cual se encuentra en la escenografía, vestuario y diálogos. Aunque, los actores aclaran que no es del todo oscuro.

El trabajo es puramente social y con una ideología que se hace presente en breves momentos de la obra de teatro musical.

Pude recordar esta tarde esos libros que venían acompañados de un cassette y que nos daba la posibilidad de leer o escuchar el audio. En este caso la excelencia se manifiesta y la sala vecinal no sólo aplaude sino ríe, presta atención y se para al final para demostrar su agradecimiento.

Las calles alojan a personas débiles, desposeídas y entre ellas se encuentra un ciego que pide una moneda. Su necesidad es real y, la bajada de línea, que puede incomodar a varios, también lo es.

Mientras un narrador (Juan Manuel Gabarra) colabora con el desarrollo del cuento, Bruno se desespera por no morir hasta que descubre que lo verdaderamente importante es vivir eligiendo lo que quiere.

Ser deshollinador de chimeneas en un monasterio no debe ser lo que más disfrute pero, buscándole, el lado positivo todo puede revertirse.

Por otro lado, la suciedad puede vincularse con lo que queda para la clase más baja, el limpiar lo que los más ricos no se preocuparon por cuidar, sabiendo que aquellos que más discriminan- sin tener opción- arreglarán .

Lo negro como sinónimo de negativo, de falta de luz, de lo que se les deja a ellos: a los pobres. Pero, por qué ellos no pueden ver el sol, sentir cómo brilla y se posa en una parte determinada sus cuerpos desgastados?

La parca lo vino a buscar a Bruno y su momento, lamentablemente, le llegó; trayendo consigo al cuervo -asociado al cuento de Edgar Allan Poe-. No es grato mencionar a la muerte y saber que no podrá seguir aquí. Pero el destino lo puso a prueba para que valore hasta el minuto más ínfimo. Su vocación, la música, lo ayudará a, quizás, tener la oportunidad de ser feliz en otro lugar.

Ficha artístico-técnica:
Autor: Liliana Bodoc. Por Grupo Compañía Teatral Tres Gatos Locos.
Ciudad: Buenos Aires
Autoría y dramaturgia: Liliana Bodoc
Elenco: Juan Manuel Gabarra, Galileo Bodoc, Federico Costa
Sonido y musicalización: Fernando Cerra
Iluminación: Fernando Raíces
Diseño de imagen: Laura Ávila
Vestuario: Aravinda Juárez.
Prensa y comunicación: Josefina Lamarre.
Dirección: Galileo Bodoc
Género: Comedia
Duración: 60 minutos
Dirigida: toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

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Trazando el plano de tu vida

Un espacio amplio, de color blanco, con plásticos en los pisos, conforman una puesta en escena fría, distante y que crea el interrogante de a dónde apuntará la obra.

Posiblemente, todos alguna vez, hayan asistido a un museo por motus propio o por una excursión organizada en el colegio. Esas paredes rígidas son portadoras y sostenes de algo que desea ser exhibido. El blanco es un color que provoca más amplitud y, a la vez, descansa la vista para poner en primer plano al objeto deseado.

«Museo» (escrita y dirigida por Piel de lava y Laura Fernández por Grupo Piel de lava) recurre al lenguaje estricto para poder desarrollar cuestiones de arte y sensaciones personas e íntimas.

Un grupo de cuatro amigas: Francisca (Elisa Carricajo), Flavia (Valeria Correa), Elena (Pilar Gamboa) y Rita (Laura Paredes); emprenden el proyecto de abrir, justamente, un museo de arte contemporáneo. Ponen manos a la obra y, una vez que el lugar está terminado, surgen los conflictos que hasta el momento habían sido silenciados.

En una noche que el alcohol hace de protagonista, las botellas deambulan de mano en mano para introducir el efecto de desenmascarar a cada una de ellas frente a las otras.

La hipocresía las mantuvo unidas mientras les sirvió pero ya no pueden silenciarse más.

Esta obra podría dividirse en dos partes: una vinculada al museo, a la distribución del espacio y a todo lo relacionado a ello y, una segunda, vinculada a lo puramente emocional.

Como si fueran una cebolla, se van limpiando las culpas, expresándose y, quitando, capa por capa.

Como las máscaras que portan en cierto momento de la historia o, el intercambio que realizan entre ellas para expresarse mejor sin ataduras.

Mezclando un léxico de artes visuales, arquitectura y teatro; realizan un recorrido por estas tres disciplinas durante gran parte de la obra. Pero, se puede respirar un aire de discordia y es ahí donde queremos -como espectadores- detenernos: en la intimidad de estas cuatro mujeres -tan dispares como diferentes, tan opuestas como parecidas-.

Confieso que me quedé con ganas de más, de conocer sus detalles cotidianos y no quedarme con la mera impresión de la reunión que nos muestran. También, tomar la decisión de la duración de un relato o escena producen un efecto u otro.

En determinado momento de «Museo», las actrices, se ponen unas caretas con sus propios rostros.

Más allá de las risas surgidas en ellas y en nosotros, la angustia y conmoción se hacen presentes para, justamente, citar al drama.

Es sensacional que una pueda representar la vida de la otra en ausencia de ésta. Quizás la cobardía las invade tanto como para fingir una amistad que solamente les sirvió para llevar a cabo un proyecto profesional.

De cualquier modo, la dramaturgia es efectiva ya que nos permite participar, intelectualmente, buscando muy adentro nuestro parámetros y estructuras rígidas que nos impide ser quienes somos.

Lo conservador es puesto como rival de la libertad. Este es el principal fundamento de «Museo». Un espejo gigante que muestra un solo rostro femenino. Una unión tan fuerte que logra amalgamar a las amigas para convertirlas en una sola, para que los cuatro pensamientos sean uno; olvidando que en algún momento la verdad y realidad iban y tenían que salir a la luz.

Cuando todo lo oculto se devela, las miserias humanas son dichas de las peores maneras y las perspectivas son citadas nuevamente -para escoger la arista y posición más favorable-.

Una oficina, una silla, un espacio geográfico, físico.

Qué lugar ocupas en tu propia vida? Qué lugar ocupa el resto, qué condicionamientos o cadenas te pones para protegerte sin darte cuenta que te alejás de tu propósito?

Ficha artístico-técnica:
Autor: Piel de lava y Laura Fernández por Grupo Piel de lava
Ciudad: Buenos Aires
Elenco Piel de Lava: Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa Y Laura Paredes. Plano: Santiago Pérez Leloutre «El almuerzo del obrero» Mondongo «Un cuerpo solo» y fotografía: Sebastian Arpesella
Realización de maqueta y asistencia escenográfica: José Escobar
Investigación teórica y colaboración artística: Fernanda Alarcón
Gráfica: MINOco Identidad visual.
Vestuario: Flora Caligiuri / Carolina Sosa Loyola
Diseño Sonoro y Composición Musical: Gabriel Chwojnik
Luz: Matías Sendón
Espacio: Alicia Leloutre
Producción General: Mariana Mitre
Asistencia de Dirección: Camila Palacios
Dramaturgia y Dirección: Piel de Lava y Laura Fernández
Género: Comedia dramática
Duración: 75 mimnutos
Dirigida: público adulto

Mariela Verónica Gagliardi

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Rodando talento

«4 x 4, circo todo terreno», es una propuesta que desborda alegría. Este espectáculo -que forma parte de la Compañía Circo Alboroto- produce exactamente eso: descontrol, esa energía salvada y recuperada de la infancia, trasladada a un espacio que les calza a la perfección.

Estos artistas e intérpretes utilizan diferentes estilos de música como jazz, rap, rumba y cumbia; para fusionar pruebas de acrobacia, las tradicionales de circo, malabares y, por supuesto, el humor en varias de sus vertientes.

Denominarse «todo terreno» suena un poco fanfarrón pero, al conocerlos, podemos confirmar que están en lo cierto. Ellos son verdaderos artistas que se involucran con el público y que, además, lo hacen participar en el escenario. Eso, muchas veces se extraña. Todos queremos ser protagonistas y no meros espectadores pasivos.

Si lo que vemos es de nuestro agrado, necesitamos decir una palabra, hacer alguna expresión o movimiento y, por qué no, pedir pasar a las tablas para darles un abrazo.

Considero que las obras o puestas con demasiado texto -y rígido-, no permiten esa fluidez con el público y se pierden de la devolución y afecto del momento.

En general, es como cuando una persona va al terapeuta y el famoso escritorio la separa del profesional. Dicho corte, fragmenta. Hay que evaluar el dejar de lado al elitismo y protagonismo para, a veces, cederlo.

Las dos actrices y los dos actores entienden su propósito, se nutren de él y su guión se convierte en goma. Lo estiran como una masa y fabrican lo que sienten en el momento. Justamente, esa frescura que tienen los convierte en grandes y los aplausos que reciben son de un total agradecimiento.

Entre ellos, surge en determinado momento, la competencia, pero desde una arista inocente y sin maldad. También, están presentes los juegos de roles, los antagonismos entre el bueno y el malo, entre el exitoso y el fracasado; pero, todo se diluye cuando se van conociendo bien entre sí y descubren que pueden ser grandes amigos, luciéndose cada uno en el momento indicado.

Como una pirámide humana, se van montando hasta llegar a la cúspide -ese lugar desde el que se puede observar la inmensidad-. Un cuerpo sobre otro, no pesa, se sostiene. Cada uno es pilar del otro y, entre todos, se mantienen estables y felices.

Ellos quieren quilombo, ruido, palmas, gritos… nos quieren enloquecer con su energía desbordante.

Lo logran en absoluto y, desde luego que, el momento más gracioso es el de la participación de una mujer del público. Ella, sonriente, se presta a disfrazarse, bailar y convertirse en diva por unos minutos.

A la vez que los cantos rapeados son entonados en vivo, las representaciones se lucen y la música sigue su curso.

Como si se tratara de una rueda, giran y giran sin parar. Sus cuerpos parecen adecuarse, estilísticamente, a cada prueba y destreza física convirtiéndose en la figura que deseen representar.

Celebro que existan espectáculos familiares de este estilo y que convoquen tanto público. Sus sonrisas, indefectiblemente, nos pintan una en el rostro y los más agradecidos son los pequeños que hacen lo posible para estar cada vez más cerca sin que sus padres se den cuenta.

Una niña, de aproximadamente un año, se acerca a mí, observa mi cámara y se detiene al darse cuenta que la secuencia puede mirarla por la pantalla de la misma. Se queda quieta y me habla en su idioma. La entiendo perfectamente.

Luego, se acerca otro niño que parece ser su hermano y repite lo mismo que ella…

Esto es Circo, desborde de alegría y pasión. Cada uno continúa con su destreza, sorprendiendo y, cuando creemos que finaliza el show, retoman más pruebas acrobáticas. Las palmas los alientan a seguir pero, en algún momento, el alboroto debe esfumarse.

Ficha artístico-técnica:
Autor: Compañía Circo Alboroto
Ciudad: Buenos Aires
Idea y Dirección: Compañía Circo Alboroto
Intérpretes: Florencia Schrott, Ismael Agüero Sandillu, Federico Fernández y Alejandra Ceciaga
Vestuario: Avatar
Escenografía: Compañía Circo Alboroto, El artesano de la Magia
Fotos: Paula Schrott
Género: Circo
Duración: 50 minutos
Dirigida: Toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

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Replantearse el amor

Los clásicos de William Shakespeare no aburren ni cansan ni pasan de moda. En todo el mundo se representan y, sin lugar a dudas, Romeo y Julieta es el más querido.

El amor antes y ahora, en el renacimiento y en la contemporaneidad continúa siendo tema de suspiros, angustias y dolencias.

Qué sería de los enamorados sin la pasión?

Julia Gárriz y Emiliano Dionisi llevan a la práctica una versión excelente y súper entretenida de Romeo y Julieta que la suponen de bolsillo. Estos talentosos actores pertenecen a la Compañía Criolla y logran lo que ningún otro elenco en lo que va del festival ha conseguido: que el público se enganche con los códigos establecidos por ellos, conformando un feedback constante.

Esta función fue muy especial y agradable ya que se realizó en el Barrio Guillermo Lehmann, permitiéndoles a los vecinos sumarse a la movida cultural a tan sólo unos pasos de sus casas. Claro que quienes quisieron, también, ingresaron a la sala para disfrutar.

He aquí el agradecimiento de un barrio humilde que goza de la cultura. Y no los subestimo en absoluto. Simplemente lo resalto porque llenaron el espacio con su alegría y todas las sillas y piso dejaron de existir para convertirse en comunidad.

Mientras Julia interpretó a una Julieta femenina pero a la vez grosera, simpática pero también odiosa; demostró la humanidad en un cuerpo de mujer y que -de cierto modo- se puede hablar con un léxico actual el cual, en definitiva, consigue un mayor acercamiento con los niños que el distinguido usted.

El escenario dotado de una simple escenografía, la cual incluye un pizarrón y telas negras que simulan paredes, determinan y justifican que desde lo más simple y creativo se puede construir. Que no hace falta ni es necesario un gran despliegue para conmover al público. Y que, Emiliano Dionisi al adaptar y dirigir, además de actuar, cuenta con una inteligencia privilegiada.

Su sensibilidad arrasa, su porte lo convierte en el Romeo de fines del 1500 escrito por Shakespeare pero, desde luego, en un ejemplo de masculinidad, de caballerosidad y de humildad ante su amada.

Todos conocemos la historia que enfrenta a los Montesco y los Capuleto. El terrible desenlace en que se envenena esta pareja cuando su amor es impedido. Las muertes que suceden a sus alrededores y la impotencia que provoca el final infeliz.

Lo acertado es mostrarle al espectador cada segmento trágico, burlándose de él y dándole una alternativa más suspicaz, graciosa y relajante. En definitiva, Dionisi, rompe el paradigma del amor trágico para reemplazarlo por un amor feliz. Deja de centrarse en el qué dirán para trazar su propio camino.

Asombra cómo ambos traen a escena a los personajes de la narración sin precisar de más elenco. Son dos, pero son ellos dos.

Esta historia es la que cualquier niño y adulto quisiera leer y presenciar siempre. Esta versión deliciosa que llega al corazón y nos hace aplaudirlos de pie, rozando una mano con la otra, al unísono.

Es la primera obra del Festival de Rafaela que emociona por completo y no quedan dudas de ello. La evidencia es este hermoso barrio que ingresó con una sonrisa pintada en el rostro y compuso una canción de carcajadas que se escuchó a lo largo de la cuadra. De hecho, al salir, un hombre me hizo hincapié en las risas y solicitó información de la próxima función.

Qué opinar o decir de una dramaturgia tan perfecta a la que ni le falta ni sobra nada.

Se preguntarán para qué existe el pizarrón. Simplemente para dibujar a ciertos personajes o situaciones, explicar escenas y, así, conseguir más complicidad con nosotros.

El baile, las canciones y la actuación la convierten a la obra en una comedia musical. Sus vestuarios la dotan de magia y cada palabra pronunciada deja su huella en las tablas, unas tablas que la recordarán por siempre.

La risa cura, sana. Esta obra también.

Una versión de bolsillo no me agrada porque sería sinónimo de pequeñez.

La gratitud y enseñanza la convierten en una obra dramática, social, vigente y espectacular.

La risa, la cultura y el amor: sanan, nos reúnen y convierten en unidad.

Ficha artístico-técnica:
Autor: Emiliano Dionisi. Por Grupo Compañía Criolla.
Ciudad: Buenos Aires.
Actúan: Julia Garriz y Emiliano Dionisi
Vestuario y Escenografía: Marisol Castañeda
Asesor Técnico: Darío Diaco
Producción y Asesoramiento artístico: Sebastián Ezcurra
Prensa: Simkin&Franco
Director Asistente: Juan José Barocelli
Dirección General: Emiliano Dionisi
Género: Comedia
Duración: 60 minutos
Dirigida: toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

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Caída libre

«Yo te vi caer» (de Santiago Loza y dirigida por Maricel Álvarez) es la obra más impactante que he visto hasta ahora en el Festival de Rafaela.

Siempre existe un género o estilo con el que empatizo más y este es el caso. Es como si una dramaturgia fuese escrita especialmente para mí, dedicada a mí así como cuando pedimos con euforia un autógrafo a nuestro artista favorito.

La sala del teatro La Máscara, por suerte, estaba llenísima y tuve que ir al piso. Digo por suerte porque me pone feliz que una obra sea presenciada por tanta gente y, además, porque tuve el privilegio de estar a pasos de ella (Diana Szeinblum) y él (Santiago Loza).

Como si el cuerpo le pesara, esta hermosa mujer busca salidas, movimientos que la liberen y hagan sentir bien. Para esto, recorrerá y adoptará diversas formas y figuras en su propia anatomía. «Aquí no hay opción», esboza una vez que cae, que siente el golpe -aquel golpe que lastima, que hiere, que nos deja atónitos, sin reflejos, con la mirada en un punto o en la nada misma-.

Cuando explica el modo en que tiene el accidente, mi garganta parece retorcerse, anudarse, llegar a su máxima intolerancia. Igualmente, disfruto de los textos de este gran dramaturgo e intento no indagar demasiado en mi propia historia, la cual, evidentemente, me remite a mi niñez.

Entre unas proyecciones, el cuerpo danzante de Diana Szeinblum y dos pantallas repitiendo la misma secuencia en blanco y negro -desde el comienzo de la obra hasta su final-, componen una historia excelente y colmada de vértigo. Y no me refiero al vértigo de mareo o de miedo a caer físicamente, sino a la situación de inestabilidad emocional que puede atravesar nuestra alma.

Y, de repente, esta dolida mujer dice: «No cierres los ojos, no hagas silencio. Todo pasa».

Esta frase no es una mera expresión referida al dolor de su cuerpo que se desvaneció, sin querer, por torpeza; sino que apunta a la soledad y a la necesidad de contar con un ser amado en ese momento.

Ella, lo llama en silencio, ya que su boca no puede expresar palabras y, él, aparece, la acompaña y la rodea como precisa.

Lo interesante es que no vemos ninguna de estas situaciones sino que, indefectiblemente, las graficamos en nuestra mente -al mismo tiempo que contamos con la oratoria de los dos actores-, quienes se encargan de ejemplificar caídas, soledades y vacíos.

Seguramente, el espectador, pierda en algún momento el hilo conductor de la historia, lo cual me parece lógico. Pero hay que aprender a separar las situaciones, los momentos y unir solo cuando es necesario.

«Yo te vi caer» es una exposición e indagación a nuestro interior. Ella fue quien tuvo el golpe y él quien estuvo allí, en ese momento; pero esta no es la única situación presente en la obra. Ese momento es una suerte de desenlace.

Lo que verdaderamente importa es el sentido que los artistas le quisieron dar -junto a su directora- y en torno a quién gira la pieza teatral.

Según palabras de Maricel Álvarez, la obra esta dedicada al artista Bas Jan Ader (1942- 1975 desaparecido en el mar) y una celebración a su trayectoria. Para «Yo te vi caer», toman la esencia de su material teatral y lo interpretan en escena.

Cuando uno cae no hay opción alguna, puede esbozarse. No existe la posibilidad de remontar lo ocurrido, sino esperar a que el tiempo cure la herida. Y, con respecto a esto, actualmente también se deduce que hay dolor cuando este se ve, cuando la piel demuestra cicatrices. Pero, el otro dolor, el dolor del corazón de las ausencias, de los desarraigos?

Mientras la vida le da otra oportunidad, ella deja golpear su cuerpo contra el piso de la manera más real posible. Lo logra, lo consigue. El dominio de cada una de sus partecitas, es total. Considero que hasta su pelo debe poder mover a su antojo.

«Estoy, no estoy, dejo de estar». Acaso no es así la vida? Acaso cuando dormimos no estamos de alguna manera muertos, con los estímulos necesarios para sobrevivir pero no para pensar estratégicamente?

Loza describe pequeñas historias y retoma la principal para darle la posibilidad de intercalar sus representaciones físicas con, también, la lectura de textos relacionados a la temática.

En cuanto los truenos suenan, su cuerpo se desvanece nuevamente. Ella no ha caído mil veces, sino las necesarias para experimentar cual fue la correcta y de qué modo convenía colocarse para salir menos dañada.

Una niña aparece en el último video del teatro, moviéndose armoniosamente, sanamente, felizmente.

Ella probablemente, aún, no ha tenido que atravesar el camino del dolor, de ese dolor que te derrama lágrimas, quemándote por completo, hasta conseguir secarte para luego mojarte incansablemente.

Ficha artístico-técnica:
Autor: Santiago Loza. Por Grupo Acido Carmín
Ciudad: Buenos Aires
Un proyecto de Maricel Álvarez, Santiago Loza y Diana Szeinblum
Texto: Santiago Loza
Puesta en escena y dirección: Maricel Álvarez
Interpretación: Diana Szeinblum y Santiago Loza.
Música y dispositivo sonoro: Marcelo Martínez
Video y Fotografías: Nora Lezano
Coreografía: Diana Szeinblum
Luces: Lautaro Graciosi
Edición de video: Vasko Films
Diseño gráfico: Leandro Ibarra
Diseño de mobiliario escénico: Analía Espiga
Responsable de montaje escenográfico: Martín Gross
Operación de video y Asistente de dirección: Amalia Tercelan
Asistente de dirección: Felicitas Luna
Puesta en escena y dirección: Maricel Álvarez.
Se proyectan fragmentos de las siguientes obras de Bas Jan Ader: Fall I, Fall II, Broken Fall (organic) y Broken Fall (geometric).
Género: Performance
Duración: 50 minutos
Dirigida: público adulto

Mariela Verónica Gagliardi

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Sálvese quien pueda

Mientras un acordeón, un violín, un cello, una trompeta y la percusión, entre algunos de los instrumentos; empezaron a interpretar melodías circenses, él, hizo su aparición.

Como salido de un cuento para niños, el típico personaje encantador y lleno de energía, amenizó e hizo de presentador durante la obra «Sanos y salvos» (de y dirigida por Gerardo Hochman) -convirtiéndose en su personaje principal-. Pero, irrumpe de repente, un grupo de acróbatas que deleitarán con sus movimientos al público presente.

Lo que más llama la atención es el dominio que tiene cada uno de su cuerpo, dotándolo de gracia y espontaneidad. La Compañía Arena está conformada por diez artistas que, secuencialmente, simulan volar y convertirse en aves, reptiles y cualquier otro tipo de animales que deseen copiar. Un conjunto de músculos giran, se contornean, saltan, bailan, sorprenden y caen. De hecho, no se trata de cualquier espectáculo de acrobacia humorístico; sino de un grupo dirigido por Hochman que se arriesga y juega, constantemente, con el equilibrio, el vértigo y la alegría.

Cuando una performance comienza, el joven que se siente pájaro vuelve a aparecer, intentando imitar movimientos o destrezas sin lograrás en absoluto. No es que no tenga las condiciones de hacerlo, sino que en toda puesta circense siempre tienen que existir personajes antagónicos y él oficia de tonto. Un tonto que demuestra ni serlo y que se muestra, de a poco, como el más soñador de todos.

Además de las acrobacias y de la pequeña orquesta presente, van desenvolviendo una serie de sonidos con aros gigantes, entre otros objetos escogidos. Sanos y salvos trata de los sueños y esperanzas, de lo imposible, de todo aquello que intentamos y no nos animamos perseguir. Por otro lado, se valoriza el cuerpo femenino, tratándolo -artísticamente- como belleza, como símbolo de libertad y de añoranza. Dos de las acróbatas muestran sus senos, acompañados por tatuajes en sus pieles que marcan un sello distintivo, podría decirse de revelación y autoestima. Ellas son lo que muestran: arte.

Y como si fuera poco todo lo representado, uno de los artistas aparece con una rueda enorme, sobre la que se ata los pies y gira de una y otra manera, de muchas maneras, rompiendo con todas las leyes de la física.

Si bien este espectáculo dura alrededor de una hora, hay un sinfín de pruebas que le permiten al espectador, observar la que prefiera sin por eso perder el hilo de la historia. Una historia que como base argumental intenta reflejar las trabas que cualquier humano se pone, antes de sin siquiera intentarlo. Como símbolo de esto vemos una jaula en el escenario, vacía pero llena de imaginación.

El niño-ave hará lo posible para ingresar en ella, aunque deberán ocurrir determinadas situaciones como para que se aprende y quepa en ella. Una vez metido en ésta, se irá desplazando sin parar hasta que su adrenalina baje y el telón se cierre.

Qué es lo que jamás debe faltar en un show integrado por tantos números? La complicidad con cada uno de nosotros. Para ello, podremos seguir la aventura por dos pantallas gigantes o convertirnos, también, en contorsionistas siguiendo con mirada y cuerpo todo el recorrido realizado por el pájaro. No crean que opaca al resto de los intérpretes porque cada uno tiene su momento para lucirse. Él vendría a ser una suerte de bufón, súper simpático y agradable, con quien quisiéramos pasar horas riendo.

Qué lindo es reír! Sobre todo cuando sabemos que estamos sanos y salvos.

Ficha artístico-técnica: Autor: Gerardo Hochman por Grupo La Arena
Ciudad: Buenos Aires
Acróbatas: Mariano Carneiro, Florencia Valeri, Rodrigo Oses, Cecilia «Mane» Stancato, Javier Davis, Camille Bastos, Clara Parada, Florencia Michalewicz, Marco Ingaramo y Esteban Trinda.
Músicos: Luis Díaz Muñiz, Nicolás Porley, Manuel Katz, Sebastián Parada y Lucrecia Ortiz.
Idea y Dirección: Gerardo Hochman
Composición y Dirección musical: Omar Giammarco
Diseño de Vestuario: Laura Molina
Diseño de Iluminación: Gonzalo Córdova
Director técnico: Duilio Della Pittima
Asistente de Dirección: Hernán Paulos / Florencia Gonzales
Asistente de vestuario: Carolina Ferraiuolo
Fotografía: Hernán Paulos
Producción Ejecutiva: Mariana Markowiecki
Producción General: Mininafund S.A.
Gnero: Nuevo circo
Duración: 75 minutos
Dirigida: toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

 

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La paz sea con google

Greta (María Laura Dayer) es la encargada de llevar a cabo un proyecto que consiste en hacer una bandera, la cual será muy importante para la creación de Landia. Dicha bandera tardará en realizarse ya que tendrán que consultarle a gráficos, sociólogos y hasta a politólogos.

Lo que ella y su grupo -escogido especialmente para este misión- no se da cuenta es lo complicado que resulta hacerse cargo de un país -sobre todo cuando éste se desea que tenga reglas totalmente diferentes a las del resto-.

Ni bien comienza la obra «Proyecto Landia» (escrita por Ariel Dávila y dirigida por Gonzalo Marull), un Sacerdote (Gustavo Mondino) nos da la bienvenida, contándonos que estaremos en presencia de un Triunvirato y toda la labor que tendrán que desarrollar en conjunto.

La escenografía nos marca que estamos dentro de una iglesia y las ventanas características de convento alojarán a estos seres tan dispares, extravagantes y exagerados, los cuales no descansarán hasta intentar todo lo posible por fundar su nación. Aquella que tanto soñaron.

Todos los datos, hasta el más simple, son chequeados con el celular vía internet; dotando a la historia de un condicionamiento atroz hacia la tecnología. Haciendo que cada cuestión deba ser consultada con el buscador google.

En Landia no hay desigualdad porque dicen sus futuros habitantes que no existen los errores.

También, deben considerar la creación de un idioma y dicho Cura confirma que todos son asuntos semánticos, lo cual resulta cierto.

La historia se divide en tres escenas: el origen de una bandera, luego de la Nación y, por último, una explicación acerca de google.

Pero, volvamos a la bandera. Ésta por el momento es transparente y con un algoritmo. Dicha fórmula no es un dibujo sino la posibilidad de resolverlo. Igualmente, la resolución del mismo, no los convertirá en héroes sino en más ambiciosos.

Así como los efectos sonoros marcan la evolución de la obra, existen ciertos imprevistos relacionados a grupos opositores acerca del origen y conformación de Landia. Pero, también, Greta se revelará contra el sistema intentando ganar protagonismo. En fin, la locura los que envolverá, enfrentará y hasta habrá muertos y heridos, cuya sangre será simbolizada con pétalos de rosas.

«En Landia no hay lugar para los débiles», confirma el Sacerdote. Pero está obviando que se trata de seres humanos adictos a Internet -más específicamente a google-.

Entre tantos disturbios, la misión es dejada de lado y proceden a un Programa de pacificación mental.

Aunque sus mentes, en realidad sus cerebros, hicieron tal corto circuito que no lograrán cumplir con sus propósitos del todo.

Los egos y protagonismos siempre existieron y existirán. La tiranía de quien conduce la misión -que no es nada nada más ni nada menos que un emisor de dios-, demostrará que no está dispuesto a compartir el poder ciudadano con nadie ni a cooperar para que la paz sea la principal meta.

La moraleja o enseñanza de esta pieza teatral es, justamente, la falta de solidaridad que existe desde que el hombre fue dotado del sello de ciudadano, permitiéndoles subordinar a los más desposeídos.

Landia no será excepción de nada. El utopismo quedará suspendido en el aire y las banderas flamearán pidiendo participación, igualdad y fraternidad. Por algo están finamente pintados los colores rojo y azul tan invisiblemente como la transparencia que los contiene. Una transparencia que, por el momento, no está presente en este lugar.

Ficha artístico-técnica:
Autor: De Ariel Dávila por Grupo Plan Federal
Ciudad: Rafaela
Elenco: Gustavo Mondino, Silvit Yori, Marcelo Gieco, Marcela Bailetti, Laura Dayer, Alejandro Adrián Barbero y Gerardo Gerez.
Música: Jerónimo Rubino / Facundo Rubino
Asesoramiento en iluminación: Leandra Rodríguez
Escenografía: Carlos Araneda
Realización de escenografía: Daniel Stoffel
Vestuario: Carlos Araneda / Gustavo Mondino
Realización de vestuario: Eva Manatini
Producción Ejecutiva por el T.N.C.: Dora Milea
Asistente de dirección: María Acosta
Dirección: Gonzalo Marull
Género: Comedia dramática
Duración: 70 minutos
Dirigida: público adulto

Mariela Verónica Gagliardi 

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Amor por Rafaela

El acto de apertura del Festival de Teatro de Rafaela se hizo desear mientras la cola del kiosco aumentaba sin parar. Es que las actividades no dejan un respiro y son continuadas, motivo por el cual hay que hacerse de las provisiones necesarias como para no tener antojos.

Después de que el presentador del acto hiciera una introducción y racconto de ediciones anteriores, la sala llena del teatro aplaudió y se emocionó muchísimo. No sólo se cumplen diez años de uno de los eventos culturales más importantes del país, sino que hace poco partió uno de los organizadores, Sebastián Zoppi, y el corazón de cada uno de nosotros se partió en mil pedazos. Con él quedaron enseñanzas, amor y todo el talento. Imposible no llorar y recordarlo.

Para homenajearlo se mostró un video con imágenes y escenas seleccionadas durante toda su carrera como actor. Aplausos y más lágrimas se conjugaron en ese momento.

Tuvieron la palabra: el Vice gobernador de Santa Fe, Jorge Henn; el Secretario de Cultura, Marcelo Allasino, el Intendente de la Ciudad, Luis Castellano y el Director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro. Los cuatro portavoces, hicieron discursos breves y plagados de empatía. Ellos, supieron humanizar lo que, en general, el oficialismo no logra.

«La actividad teatral es una actividad colectiva», mencionó Parodi, haciendo alusión a la unión para conseguir un fin determinado. Luego, continuó afirmando que «tenemos que seguir trabajando para que el espectador deje de espectar y pase a la acción». 

A estas palabras se sumó el Vice gobernador, mencionando que «donde hay teatro hay solidaridad». 

Mientras que Castellano dejó que hable su corazón: «siento un enorme orgullo al ver la sala de arriba y abajo llenas». Y, no hay dudas de su gestión ya que tan sólo verlo caminar por la calle y saludar a todos sus vecinos, lo demuestra.

El secretario de Cultura abordó temáticas comprometidas con la sociedad, comprometiéndose a dar resultados. «Nos une desde los distintos modos de ver la cultura» y, también, justifica que existe algo muy importante como para que él y su equipo puedan desarrollar políticas: «Hay aquí pasión rafaelina». «Trabajamos desde la racionalidad», continúa diciendo el Secretario. «Puede resultar rara la relación entre política y amor». «Este festival es una muestra palpable, concreta. No es la única». En cuanto a gestionar cultura, Allasino, explica a qué apunta y que esta acción dista mucho de organizar tan sólo una agenda con actividades. Se trata de accionar y funcionar como motor de ideas palpables.

Luego de la exposición de cada uno de los políticos, se dio pie a la segunda obra de teatro titulada «Sanos y salvos».

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Y la banda siguió tocando

Hace momentos se inauguró la décima edición del Festival de Teatro de Rafaela con una performance española llamada «Rodafonio». Este show musical y teatral a la vez reunió a toda la población local y, también, de otros lugares nacionales.

La cita fue alrededor de las 18 hs y tanto niños como adultos disfrutamos de esta rueda mágica que contenía a los actores. Para quienes no se imaginan el caudal de gente, podrán notarlo en las imágenes a continuación y les cuento que dicho espectáculo nos hizo entrar en calor desde el Museo histórico municipal hasta el Cine Teatro Municipal Manuel Belgrano.

Claro, tuvimos que caminar a la par de ellos y correr en caso de no habernos movido con anterioridad. En cuanto a lo sonoro, interpretaron piezas musicales con estilo de jazz, cumbia, rapidez, entre otras. Cantar no cantaron ni hablaron durante la función callejera y es que se les hubiese complicado hacerlo mientras sus cuerpos giraban en las ruedas que los contenían.

Tanto el bajo, como el saxo y la batería alcanzaron para sumergirnos en una impronta diferente, entretenida y suspicaz. Considero que es el tipo de teatro que más une a la población, permitiendo combinar: naturaleza, arte, música y participación.

Sí, por más que uno asista a un teatro y permanezca sentado el tiempo que dure la función, me atrevo a afirmar que apasiona tener contacto y algún tipo de intercambio con los artistas. A ellos, les debe ocurrir de igual manera. Al menos a los que aman su profesión.

No, no me olvidé… una especie de ovni -podría decirse- nos supervisó desde el comienzo y acaparó la atención hasta del más distraído.

Mientras una abuela le decía a su nieta si le gustaría tener una rueda así para jugar,  yo me apuro que sigue rodando.

Ficha artístico-técnica: Autor: César Álvarez y Andrea Cerchiaro.
Por Grupo Factoría Circular Ciudad: España/ Colombia/Argentina
Idea, construcción y dirección: César Alvarez Bayer
Asistente de dirección y producción: Andrea Cerchiaro
Composición musical: Rodrigo Spagnuolo » Pilu» Músicos: Cecilia Gebhard (guitarra), Facundo Vacarezza (trombón), Gonzalo Suarez (batería).
Actores: César Álvarez, Andrea Cerchiaro.
Producción: Rodrigo Pérez – Factoría Circular
Género: espectáculo teatral musical de calle
Duración: 50 minutos
Dirigida: toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

LAS FOTOGRAFÍAS EN BREVE SERÁN SUBIDAS

Minientrada

Yo amo a mi papá

Hija de Dios1

¿Qué podría decirse de él que no se haya dicho, qué acotación de amor, pasión o al pasar se afirmaría al verlo en vivo, en la pantalla chica o, con suerte, en persona?

Nuestro país tiene, a particularidad de no ser demasiado nacionalista ni patriota, por eso es que esta gran figura del fútbol argentino se encargó de poner su sello distintivo para que cualquier extranjero identificara a nuestras tierras con el nombre de Diego Armando Maradona.

Para disgusto de varios, Maradona siempre fue polémico y, su sinceridad, sacó más de una careta política, tal vez sin proponérselo.

Su vida, su intimidad y su hija mayor -en este caso- puede disfrutarse, absolutamente, en el Teatro San Martín con «Hija Hija de Dios2de dios» (escrita por Erika Halvorsen y Dalma Nerea Maradona, dirigida por la primera).

Padre e hija logran un acercamiento, conmovedor, feliz, de crecimiento y total evolución; emocionándonos muchísimo a todos los presentes.

Padre e hija que fueron puestos en tantas bocas hipócritas y que, sin inmiscuirse en vidas privadas ajenas, lograron furor, críticas y palabreríos banales. Ambos tienen la particularidad de amar y dar todo por sus seres queridos así como de perdonar.

Dalma, una gran mujer, se pasea por el escenario con total soltura, narrando unas fotos y videos que acompañarán la obra de principio a fin, a la vez que Mariano Bicain hará de interventor para darle el pie a la Hija de dios.

Ella cuestiona el título el cual es una verdad popular pero una ironía personal. ¿De dios?, se pregunta. Él es mi papá, y esa respuesta será la que nos dará a nosotros como público y a cada interrogante planteado en el guión que compone su vida desde que nace hasta la actualidad.Hija de Dios6

Es muy fuerte ser espectador de una verdad, por más ficcionada que esté la pieza teatral. Justamente, ocurre lo que
deseo pase siempre en todas las obras: esa combinación perfecta entre una realidad y sus componentes irreales. Si bien, Hija de dios es autobiográfica, la dosis de ficción esta presente.

Como en The truman show, miramos, observamos y señalamos todo lo que recordamos, vivimos, presenciamos y desearíamos recordar delante de él. Ese ojo que nos permite conocer todo sobre nuestro ídolo, sintiendo orgullo antes que nada por lo que le dio al deporte pero, también, a la vida. Su humildad con que siempre habló, sin tenerle miedo a nada ni a nadie, fue lo que lo convirtió en uno de los más grandes.

Dalma, desde el día que nació fue advertida, no amenazada, sobre lo que sería su entorno, el fanatismo por su padre y la prácticamente nada de intimidad que tendría. Desde su bautismo, quince años hasta el detalle más secreto, se conoció y conoce, pero él, su papá siempre la preservó de todo lo que estuvo a su alcance.

Halvorsen consigue recrear un espacio precioso, colmado de historias, anécdotas y relatos de la mano de su propia actriz, quien se encarna el interpreta a ella misma. Esta apuesta no es sencilla como parece, es un verdadero desafío que no decae en ningún momento, convirtiendo a la sala en un estadio que llora por las injusticias, por los malos momentos y por la valentía del Diez.

Hija de Dios9

Si superar no es cosa de grandes, si alcanzar objetivos no es un mérito y si doblegar a la vida no es una manera de resucitar, ¡¿cómo se podría denominar al mejor jugador de todos los tiempos sin que suene exagerado?!

ficha artístico-técnica Hija de dios

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