*** Junio 2017 ***

En la ciudad Oscurópolis, Bruno (Galileo Bodoc), intenta ser aquella persona que nunca se animó a ser. Tendrá un día para exprimirlo al máximo y darse la oportunidad de ser realmente feliz.

Él es deshollinador y la suciedad de tal oficio provoca que la mujer que le gusta no piense siquiera en hablarle. Aunque, en cierto momento ella le promete que se acercará si él se baña y emprolija un poco.

Esta historia para niños y adultos es realmente fabulosa, porque está bien narrada, los efectos sonoros se sincronizan a la perfección y las actuaciones se comprometen hasta el final.

Son tres los artistas pero, Federico Costa, interpreta a varios personajes tanto hombres como mujeres.

Esto lo convierte en un actor completo y muy profesional. En segundos su vestuario se modifica rotundamente y la voz adopta el rol elegido.

Con respecto al fundamento y argumento de “Un cuento negro -y no tanto-” (de y dirigida por Liliana Bodoc), desde ya que apunta al humor negro pero también a la obviedad de dicho color, el cual se encuentra en la escenografía, vestuario y diálogos. Aunque, los actores aclaran que no es del todo oscuro.

El trabajo es puramente social y con una ideología que se hace presente en breves momentos de la obra de teatro musical.

Pude recordar esta tarde esos libros que venían acompañados de un cassette y que nos daba la posibilidad de leer o escuchar el audio. En este caso la excelencia se manifiesta y la sala vecinal no sólo aplaude sino ríe, presta atención y se para al final para demostrar su agradecimiento.

Las calles alojan a personas débiles, desposeídas y entre ellas se encuentra un ciego que pide una moneda. Su necesidad es real y, la bajada de línea, que puede incomodar a varios, también lo es.

Mientras un narrador (Juan Manuel Gabarra) colabora con el desarrollo del cuento, Bruno se desespera por no morir hasta que descubre que lo verdaderamente importante es vivir eligiendo lo que quiere.

Ser deshollinador de chimeneas en un monasterio no debe ser lo que más disfrute pero, buscándole, el lado positivo todo puede revertirse.

Por otro lado, la suciedad puede vincularse con lo que queda para la clase más baja, el limpiar lo que los más ricos no se preocuparon por cuidar, sabiendo que aquellos que más discriminan- sin tener opción- arreglarán .

Lo negro como sinónimo de negativo, de falta de luz, de lo que se les deja a ellos: a los pobres. Pero, por qué ellos no pueden ver el sol, sentir cómo brilla y se posa en una parte determinada sus cuerpos desgastados?

La parca lo vino a buscar a Bruno y su momento, lamentablemente, le llegó; trayendo consigo al cuervo -asociado al cuento de Edgar Allan Poe-. No es grato mencionar a la muerte y saber que no podrá seguir aquí. Pero el destino lo puso a prueba para que valore hasta el minuto más ínfimo. Su vocación, la música, lo ayudará a, quizás, tener la oportunidad de ser feliz en otro lugar.

Ficha artístico-técnica:
Autor: Liliana Bodoc. Por Grupo Compañía Teatral Tres Gatos Locos.
Ciudad: Buenos Aires
Autoría y dramaturgia: Liliana Bodoc
Elenco: Juan Manuel Gabarra, Galileo Bodoc, Federico Costa
Sonido y musicalización: Fernando Cerra
Iluminación: Fernando Raíces
Diseño de imagen: Laura Ávila
Vestuario: Aravinda Juárez.
Prensa y comunicación: Josefina Lamarre.
Dirección: Galileo Bodoc
Género: Comedia
Duración: 60 minutos
Dirigida: toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

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