*** Septiembre 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Pepe Uría’

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Nina, de Patricia Suárez

Nina grande

Un unipersonal sobre la vida de una tal Nina a la que le dicen la gaviota y que recuerda, revive y vive años después, mientras trabaja en el guardarropas de un teatro en donde representan esa noche la obra Tres hermanas de Antón Chejov.

Nuestra obra no es de Chejov,sin embargo debía mantener un aroma chejoviano. El personaje ya no es la misma persona que quedó encerrada en el discurso del autor de aquella época. El personaje es el mismo pero es otro, pasó el tiempo; y Patricia Suárez imaginó un presente de años después.

Nina dialogando con esos ropajes, como si los abrigos fueran su público. No aceptando la reglas del momento, de la sociedad de ese tiempo hacía una mujer sola y ya no tan joven. Una mujer sola pero nunca vencida.

Lucha con sus fantasmas. Escucha su música interna, se escucha y lo pone afuera en forma de palabras, de gestos, de acciones, melodías propias.

Todas esas cuestiones hicieron al desafío de encontrar las formas que nos permitieran llegar a ese contenido intenso, doloroso, alegre y pasional que siempre estuvo en la Nina de Chejov pero trasladado a una mujer que ha vivido todas esas emociones y ha resurgido de sus cenizas.

Cómo buscar una posible Nina de Chejov en el tiempo. Cómo hacerla rebotar por los diferentes tiempos: El de La gaviota, el de su presente y el de nuestro presente.

Autoría: Patricia Suárez

Actúan: Ana Padilla

Diseño de vestuario: Pepe Uría

Diseño de escenografía: Pepe Uría

Diseño de arte: Carina Monasterio

Diseño de luces: Violeta Diez

Realización de escenografia: Gustavo Di Sarro

Redes Sociales: Gustavo Passerino

Realización de vestuario: Patricia Terán

Música original: Rony Keselman

Fotografía: Gianni Mestichelli

Diseño gráfico: Pol Bolea, Shula Maiselman

Asistencia de dirección: Carlos Fernández

Dirección general: Jorge Diez

Clasificaciones: Teatro, Adultos

TEATRO HASTA TRILCE

Maza 177 – CABA

Teléfonos: 4862-1758

Web: http://www.hastatrilce.com.ar

Entrada: $ 250 – Lunes – 19:30 hs – 23/09/2019 y 07/10/2019

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Vuelve “Gigoló”, de Enrique García Velloso

gigoló

Un espectáculo sobre la mujer como precursora de un nuevo momento histórico, en el contexto de la burguesía argentina de los años ’20.

El viernes 12 de febrero a las 20.30 horas se repondrá, en el Teatro Regio (Avenida Córdoba 6056), Gigoló de Enrique García Velloso, con versión y dirección de Susana Toscano. El elenco cuenta con nuevas incorporaciones; estará integrado por Andrea Bonelli, Michel Noher, Víctor Hugo Vieyra, Mario Alarcón, María Ibarreta, Fabio Aste, César Bordón, Florencia Torrente, Susana Varela, Matías Poloni y Lisandro Zárate Giménez. La musicalización es de José Páez, la iluminación de “Chango” Monti, el vestuario de Pepe Uría y la escenografía de Gabriel Caputo.

Las funciones se realizarán de jueves a sábados a las 20.30 horas y los domingos a las 19.30 horas.
Platea: $ 130.-
Pullman y Palcos altos: $70.-
Día popular: jueves. Entrada general: $ 70.-

 

La obra

Gigoló pinta de manera magistral a la alta burguesía porteña de los años 20.
Hacia el final de la Primera Guerra Mundial, la Argentina deviene en el ‘Granero del Mundo’, lo que trae aparejado el enriquecimiento de terratenientes y productores de materias primas. Éstos son los personajes masculinos que conforman la trama de esta obra.
En este contexto, el rol de la mujer estaba limitado a convertirse en una buena esposa y madre, en síntesis una ama de casa. Las mujeres no se formaban profesionalmente, las niñas ‘bien’ estudiaban piano, bordado y francés. Pocas entraban en el mercado laboral y las que lo hacían obtenían puestos de baja calificación; eran básicamente mantenidas por sus padres primero, y luego por sus maridos. Las familias adineradas acordaban quién representaba un buen futuro para sus hijas; y las mujeres que pertenecían a una clase social inferior y no se resignaban a una vida modesta, en ocasiones hacían uso de su belleza para seducir a los señores de la burguesía.
Éste es el caso de la protagonista, Clara, que establece un vínculo clandestino con un hombre mayor, casado y con mucho dinero, logrando un alto estándar de vida. Esta práctica era común en la época y, por cierto, tolerada por una sociedad hipócrita que pregonaba una moral victoriana. Sin embargo, la imprevista irrupción del amor hace tambalear esta artificial estructura de conveniencia. Clara pone toda su energía en esta nueva relación, pero el hombre en quien ella deposita su confianza resulta ser un gigoló que la traiciona.
Enrique García Velloso convirtió a Clara en la precursora de un nuevo momento histórico, donde quedará atrás el sometimiento, y la mujer irá construyendo un nuevo camino que le permitirá acceder a sus derechos: trabajar, estudiar, amar, votar…”.

Susana Toscano

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Escribir la vida desde el Paraíso

Hoy El diario de Adán y Eva1

El cometa Halley, pasó cerca del Planeta Tierra el 30 de noviembre de 1835, día en que Samuel Langhorne Clemens nacía.

Más conocido como Mark Twain, es uno de mis autores favoritos desde pequeña, ya que logra acercar sus vivencias personales a las aventuras más sorprendentes y divertidas, en las que es posible ser feliz durante cada una de sus páginas.

Sin lugar a dudas, este genio creó uno de los libros más importantes de la literatura humana: El diario de Adán y Eva. Durante este breve relato, estos personajes bíblicos van autodescubriéndose y conociendo el mundo, sus palabras, sus significados y, asombrándose, con las diferencias entre ambos sexos.

Como un homenaje, en cierta forma, a su esposa Olivia -quien murió un año antes de la escritura del libro-, él entremezcla ficción y realidad, haciendo primar las diferencias y el humor por sobre todas las cosas.

Justamente, esta mujer y este hombre reflejan a tantos otros de su especie. Tanto animal como humana, claro que solo la humana podrá comprender el lenguaje que se utiliza durante la dramaturgia, a pesar de que Miguel Ángel Solá representa muy bien a las diferentes especies anteriores al hombre. Tal es así que Eva tarda en entender la evolución y darse cuenta que es un semejante.

Lo mismo ocurre cuando engendran vidas -la de Caín en primera instancia-, las cuales no logran asimilar como suyas, ni entender de qué razas son -confundiéndolas, incluso, con reptiles-.

Todo el lenguaje poético que se utiliza en esta obra, denominada “Hoy: El diario de Adán y Eva” (escrita por Solá, Oteyza y González Gil; dirigida por Manuel González Gil), goza de una suspicacia y sensibilidad enormes.

Miguel Ángel Sola y Paula Cancio, consiguen retratar a dichos personajes emblemáticos de la religión católica, enaltecerlos y ridiculizar sus conductas a partir de diálogos entretenidos, graciosos y llenos de romanticismo.

La música, a cargo de Martín Bianchedi, ameniza las escenas que transcurren entre pasado y presente. Un pasado en que una emisión radial desarrollaba un radioteateatro sobre este clásico de Twain, un clásico representado por Dalmacio y Eloísa (Adán y Eva). A partir de estas intervenciones en el micrófono, dentro de las que logran desarrollar dotes artísticos, se enamoran. Como era esperado.

Entonces, la pieza artística tiene varios aspectos a destacar: los orígenes de la especie humana a través del libro de este escritor y periodista del Siglo XIX, una historia de amor deleitosamente interpretada en la radio, en la vida ficcionada y la certeza de que todo ocurre, seguramente, en su vida privada.

Una historia, dentro de otra y ésta, dentro de otra… como quien abre una Mamushka y se encuentra con otra y sonríe por saber que existe una aún más pequeña e idéntica.

Así, como la reproducción humana, como las generaciones y como los días recorridos por el Diario que nos esboza otra sonrisa. No existe descubrimiento para nosotros, sin embargo, rememorar los orígenes, sin importar el credo, es una caricia al alma. Imaginar que dos seres, únicos, están solos y no les queda más alternativa que congraciar o ignorarse.

Como Adán cuando ya no soporta escuchar a Eva hablar sin parar, mientras Eva no entiende lo frío que se muestra su compañero.

Los fragmentos escogidos para representar están muy bien tomados y esta elección les permite intercalar lo fiel del teatro leído con la memoria que los caracteriza.

Y, con respecto al presente -que aparece, una y otra vez-, un programa radial, con mobiliario moderno, lo entrevista a Dalmacio. Un Dalmacio ya anciano, con problemas de salud que intenta disimular y con una ternura y terquedad como toda persona mayor. La entrevistadora (Adriana) es la pieza fundamental de toda la obra y quien irá conduciendo el programa para llevar a este personaje por diferentes momentos de su historia. Será de vital importancia el objetivo que ella persigue y el cual éste niega rotundamente con evasivas.

Mientras, los actores se cambian en visibles camarines -que se encuentran en ambos extremos del escenario-, la música no solo nos y los acompaña en esos breves instantes, sino que no dejan de narrar y esbozar sus identidades. Todo el vestuario es asombrosamente práctico y bello, lo que les permite a los intérpretes hacer los cambios en escena y que, desde el público, se pueda observar.

Casualmente, aunque no creo demasiado en las casualidades, el gran Mark Twain fallece el 21 de abril de 1910 -un día antes de que el cometa Halley volviera a pasar por la Tierra-.

ficha Hoy El diario de Adán y Eva

Mariela Verónica Gagliardi

Hoy: “El diario de Adán y Eva”, de Mark Twain

El diario de Adán y Eva

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Objeto de caprichos ajenos

Casandra iluminada4

Los mitos y leyendas son apasionantes y permiten que quien no conocía sobre una historia, pueda inmiscuirse de a poquito. Escuchando o leyendo, vamos recreando ese mágico universo sobre un hito real o ficticio.

En esta oportunidad, Casandra es la elegida para narrar sus propias vicisitudes, karmas, fatalidades y desilusiones, desde su propia voz, intentando desahogarse de algún modo.

Noemí Frenkel, escribe y protagoniza este unipersonal con un tema emblemático y vigente como lo es la violencia de género.

Es que aún la sociedad no logra entender qué es la violencia, siquiera, como para asumir que las mujeres somos más maltratadas que los hombres y que, además, existen diferentes tipos de agresiones para llevar adelante.

Esta versión de Casandra (titulada Casandra iluminada), además de contar a grandes rasgos el contexto de su vida y entorno, se centra en lo que siente. Desde su humilde posición, habiendo sido manipulada por varios hombres que pretendían diferentes cosas de ella; decide romper el silencio. Decide hablar para que no se repitan sus calamidades, para que la violencia se erradique -ya que de nada sirve-.

Vestida de blanco, como símbolo de pureza, con una muñequita igual a ella, se mueve, se desplaza. De repente, cae, exterioriza su sentir, se toma el tiempo que precise para -desde ahí- continuar su relato.

Los sonidos y la iluminación cambian, constantemente, para que la artista pueda focalizar en un tema u otro. Así es como se vuelven imprescindibles y, juntos, transitan momentos tristes y desesperanzadores.

Apolo es quien tortura a Casandra, maldiciéndola de tal manera que le quita poder a su don. Sin que nadie crea en sus predicciones, ella se sumerge en un mar de lágrimas -el mismo que la acompaña en una de las últimas escenas de la obra-. Esas aguas calmas y turbias, celestes como el cielo y frías como el desarraigo.

Casandra, abusada por su padre (el Rey Príamo) cuando, seguramente, ni se sabía el significado real de la palabra. Casandra que por no amar a quien la amaba fue maldecida. Casandra que fue entregada por su propio padre como trofeo a Agamenón. Casandra que, hoy, tiene la oportunidad de decir qué sintió antes de perder la vida o de quitársela.

No solo la dramaturgia es excelente sino el desenvolvimiento de su cuerpo en escena, teniendo un dominio total de cada extremidad y de su respiración. Podríamos no mirarla con los ojos para comprobar que en ningún momento exige a su respiración algo de aire para continuar. Sus posturas son perfectas y el entrenamiento que hace función tras función la dotará de avidez y militancia. Esta lucha que día tras día se lleva a tantas mujeres inocentes incapaces, a veces, de defenderse.

Esta combatiente, encerrada en un espacio que podrá ser abierto o cerrado según el momento a narrar; le permite a Frenkel doblegarse a su criterio. Parece no tener inconvenientes para tomar la forma que quiera, posicionar la mirada en un punto fijo, ser niña y adulta a la vez. Tomar conciencia de que su fin está por llegar y que ni siquiera haber predicho el sentido del viento o la misma Guerra de Troya, la eximieron de tanto dolor.

Sumisión, obediencia y maltrato fueron los sentimientos que invadieron a lo largo de su existencia a la desdichada princesa, quien con su hermosura despertó la ira de más de un hombre, despojándolos de sus pasiones y extirpándole verdades anticipadas.

Desprovista de esa fortaleza y suspicacia como para escudarse ante cualquier agravio, siente que ni siquiera sirve para cortarse tan bien la lengua y, así, quitarse el habla: (…) creí que iba a hacerlo tan bien tan bien que iba a estar liberada de hablar por el resto de mi asquerosa vida… qué fea palabra ¿no? ¿Asquerosa vida? (…).

Casandra iluminada ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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