*** SEPTIEMBRE 2025 ***

El imperio de Goldie 2da temp

Seis1

Su nombre es Mare (Marina Barbera). Ella es obsesiva, meticulosa, detallista y cuenta todo hasta “Seis”. Pasos, personas del público, objetos. No está muy contenta, aunque no se entiende el motivo.

Pero no solo observa sino que trabaja en su propio jardín y espera. Tiene una gran labor al aguardar, pacientemente, la llegada de un hombre. Nunca lo vemos, nunca lo conocemos pero sí podemos entender que es importante para ella.

En cierto momento dice “Es tardísimo” y sus movimientos torpes se suceden unos a otros: corre -con sus botas de plástico-, juega en una hamaca, se prepara un tecito, se acelera y nunca llega.

Al compás de una música norteña, linda y pegadiza, sus vientos le permiten conseguir movimientos corporales muy divertidos, al igual que desenvolver su actuación clownesca de manera espectacular.

“Hace tanto tiempo que hago esto que ni sé para que lo hago”. Nosotros como público tampoco podemos dilucidar el motivo de cada uno de sus comportamientos pero sí, con certeza, podemos confirmar que va hacia un camino sin salida aparente.

Mare, en un instante de la obra se pone  en el público y se replantea para que están puestos los elementos en el escenario y de esa manera. No tienen unidad, dice. Así es como logra más complicidad con los espectadores, quienes se encariñan con ella y su personaje.

Si bien el escenario es uno solo -físicamente hablando-, existen tres espacios, a partir de los cuales interactúa con los objetos que hay en cada lugar, contándonos una historia, una reflexión y un interrogante que debemos analizar con mucho detenimiento.Seis3

Pero sus sinsabores se expanden cada vez más, se exageran, se profundizan y su histeria se magnifica totalmente. Le molestan los sonidos de pájaros que -la llegan a perturbar-, cómo se viste la gente y esto se convierte en un disconformismo total.

“Seis” es una obra (dirigida por Cristina Martí) que si bien no es un musical, sí contiene varias canciones que la ayudan a delinear la historia de esta obra. En un momento entona las estrofas de un tema donde detalla que es la dueña de todo lo que vemos, que todo es de ella. Sin embargo, todo lo material que observamos es de su posesión, menos el cariño del hombre que no aparece ni da señales de vida. Evidentemente, la han dejado plantada.

No sabemos si esa persona le ha prometido algo, si ha soñado con ella, si sus vidas debían cruzarse en algún momento.

La dulzura de la puesta en escena, el estilo de la decoración y sus palabras, nos sumergen en un mundo de fantasía y por momentos de pura realidad.

Una cajita de música suena, sus pasos de baile se desplazan y asciende por una escalera. Luego baja y acomoda cada una de las ollas colgadas de una soga, observa un reloj, piensa y se mueve ansiosamente. Pero el tiempo pasa, la lluvia se avecina, sus recuerdos la perturban y su amado nunca ingresa en escena.

Sus repeticiones vuelven a apoderarse de ella. Su conteo hasta seis, vuelve… hasta que al finalizar la historia, llega al número siete. Llegó a destino, cumplió su meta. Pero, ¿cuál era ésta? ¿Romper con el esquema repetitivo que la estaba enloqueciendo o incluir en su corazón a una séptima persona? Su obsesión no nos deja definir esto. Su obsesión la ata a un universo paralelo con la vida real. ¿Es tardísimo para qué? ¿Es tardísimo para arrepentirse, para aceptarse o para tomar otro rumbo?

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“Seis” llega a su desenlace y se oye una canción que dice: “Pero no encuentro tu voz”…

¿Qué existe más allá de nuestro pensamiento, de nuestro amor hacia alguien que no está de ningún modo y de todo dolor?

Ella se anima a cruzar esa frontera. Asume, supera y vive. ¿Vos?

Mariela Verónica Gagliardi

No sé si quiero1

Ponerse de novia, casarse y tener hijos parece ser la regla a seguir por varias mujeres. Convertirse en ama de casa, cocinar, planchar, lavar y fregar; parece ser el segundo mandato social o a veces el primero fijado por el mundo machista.

¿Será feliz una mujer que hace lo mismo que las demás sin replanteárselo?

¿Cómo saber qué es lo mejor para una si no vivimos ambas cosas?

A partir de “No sé si quiero” (el unipersonal de Paula De La Cruz, dirigido por Luciana Wiederhold y Alejo Samban), podrás conocer una experiencia única. Con formato clownesco, de manera simpática y amena, conocerás las vivencias de una joven que intenta saber, justamente, qué es ser lo que el mandato social imprime en nuestra mente, desde el momento en que nacemos.

La alegría conjugada con el dolor, logran una impronta hermosa, al leer (por ejemplo) cartas de amor. También se da el lujo de construir su casa imaginaria con papeles de diarios. Esta casa que será su hogar, donde anidará sus sueños a punto de concretarse. Una casa que no tiene puertas, porque se olvidó de construírselas, quién sabe por qué. Quizás para mantener a resguardo de cualquier mal a sus huéspedes.

El relato, entretenido y con una carga emocional importante, va transcurriendo linealmente. Ella (Esmol) organiza, imaginariamente, todos los ambientes de su morada, decide dónde va a estar el dormitorio, el baño, la cocina y cada detalle –fundamental- para su vida.

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Es que ella está en la dulce espera, una espera también imaginaria e idealista. A su gusto. Por momentos parece estar súper convencida de la decisión de ser madre y esposa, burlándose de la soledad.

El ser la única protagonista y actriz de la obra le permite diseñar a cada persona como quiera y sentirla de una manera única.

Pero, ¿cómo es su hombre perfecto?

En ese instante toma los papeles, los abolla y los estira, hasta conseguir la forma adecuada para su amado. Así comienza una aventura con él. Claro que él no tiene voz ni voto. Él es su prisionero y hará todo lo que ella y su cerebro quieran.

Un delirio femenino se va apoderando de la pieza teatral hasta hacernos estallar de risa.

Mientras lo estruja le dice “no pierdas la cabeza por amor”. También, logra enfrentarse con el fantasma del casamiento y mantienen una charla. Pero entre medio de todas esas circunstancias, nace su bebé, su hijo. Para ese momento ya perdió un poco el interés en cuidarlo, en hacerse cargo. Se arrepiente, como era esperado. Aunque antes de hacerlo, arma un mundo ideal para él, un mundo lleno de sobreprotección -que seguramente no sea lo más sano para un niño-.

Aunque no todo está perdido para ella y decide emprender una aventura de alto vuelo. Sí. Un viaje en avión con varias peripecias que entretienen al espectador y al personaje. Pasando por distintas experiencias, crea un mundo ideal para ella y la creatividad escénica se destaca minuto a minuto.

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Esta parodia, te hace reír, emocionar y evaluar qué es lo que querés para tu vida. Quizás tu elección sea ser novia y madre… aunque, quizás optando por esto, te pierdas del mundo externo.

Mariela Verónica Gagliardi

De sobornar al olvido

El viernes 17 de mayo se estrena en el Teatro Tadrón, la obra de Enrique Papatino, ganadora del Premio El teatro y la historia 2009 de la Comedia de la Provincia de Buenos Aires.

De sobornar al olvido

de Enrique Papatino

Con

Cecilia Cenci

Como María del Carmen Larraín, esposa del Gobernador de Buenos Aires, y momentáneamente Director Supremo de las Provincias Unidas General Juan  Gregorio Gualberto de Las Heras.

Amancay Espíndola

Como Aymará, criada india en la casa de retiro del funcionario.

Paula Mujica Láinez

Como María Rosa Lynch y Galayn, viuda del ex vocal de la Primera Junta y ex Jefe del Ejército del Norte, Doctor Juan José Antonio Castelli.

Dirección

Enrique Dacal

La señora Lynch, viuda de Castelli, acude a la esposa del entonces Director Supremo Las Heras, para reclamar los sueldos adeudados años atrás a su difunto esposo. La motivan el hambre y el orgullo. Pero durante el encuentro otros asuntos sobrevuelan la entrevista y las mujeres son víctimas de un duelo verbal a pesar de ambas, dado que la esposa del Director Supremo aprovecha la oportunidad para denigrar a su ocasional entrevistada.

Contexto histórico de la obra

Buenos Aires, 1825. La flota del imperio del Brasil bloquea el río. La guerra con el imperio por la disputa de la Banda Oriental es inminente. El espíritu de Mayo se ha transmutado en miras pequeñas, de horizonte municipal y egoísta. El director Supremo de las Provincias Unidas, Juan Gregorio de Las Heras, es contrario a la guerra. Su renuncia  parece inevitable. Ello abre el camino al separatista Rivadavia, quien estimulado por Inglaterra propiciará el encuentro bélico. En semejante marco, el reclamo de la Señora Lynch de Castelli suena extemporáneo. Pertenece a ideales rotos y acaso olvidados. Han pasado trece años desde la muerte de Castelli, y reclamar sus sueldos atrasados parece una broma. Pero la señora Larraín de Las Heras no lo toma así. Enojada con una vida que no por pomposa ha dejado de ser desdichada, ve en esa desdicha forastera la ocasión de exorcizar la propia. Frente a ello, la Señora Lynch de Castelli, viuda y madre de hijos muertos en el frente, no tiene ya nada que perder, lo que edificará un choque inesperado, y de misteriosa vivacidad. Así es cuestionada la validez de los hechos de los hombres, que conforme avanza la historia, ponen por delante cada vez más los intereses a la palabra revolucionaria que dio origen a su libertad.

Enrique Papatino

Música: Pablo Dacal

Asistente de dirección: Ariel Ragusa

Funciones: Viernes a las 21 horas

Localidades: $ 80.- Jubilados y estudiantes: $ 50.-

Teatro Tadrón – Niceto Vega 4802 / 4777-7976

Prensa: Walter Duche – Alejandro Zarate – Marcos Mutuverría 

 

Absentha

Compañía La Fronda

presenta

ABSENTHA

de Alejandro Acobino

Absentha fue escrita a partir de una hipótesis argumental de La Fronda sobre una idea de Rodolfo Demarco.

Taller de poesía masculino en oscuro centro cultural.

Tres tipos mediocres que apenas se soportan. Un coordinador que, secreta pero profundamente, los desprecia. Una consigna hará que todo estalle. Pero la narcótica tuyona reencauzará la podredumbre. Y renovará la poesía de nuestro tiempo.

Actores:

Rodolfo Demarco es Mamu / Edmundo Mamulián

José Mehrez es Aitor Arozarena

Fernando Migueles es Lato / Raúl Armando Latorre

Germán Rodríguez es Gapo / Gaspar Rubén Sassone

Actor invitado:

Javier Piazza es Mantenimiento

 Asistencia de dirección:

Florencia Sacchi

Dirección:

Ana Sánchez

Autor:

Alejandro Acobino

Equipo que participa en Absentha:

Pelos:

Alejandro Granado

Diseño sonoro:

Nicolás Diab

Diseño de luces:

Sergio Cucchiara

Escenografía y vestuario:

Pepe Uría

Asistencia técnica y operación de sonido:

Gisela Arrosio

Fotografía:

Luis Arancibia

Producción:

La Fronda con el apoyo del Teatro del Abasto

Coordinación de producción:

Rosalía Celentano

Prensa

Carolina Alfonso

Duración: 90 minutos.

REESTRENO: VIERNES 22 DE MARZO A LAS 23.30 HS.

Funciones: viernes a las 23.30 hs.

TEATRO DEL ABASTO

Humahuaca 3549 – C.A.B.A.

Entrada general: $ 60/$ 40 estudiantes/ $ 30 jubilados.

Teatro del Abasto

Jefe técnico: Sergio Cucchiara.

Operador de luces: Guillermo Merzari.

Dirección artística: Norma Montenegro.

Canción de cine1933. 2013

 de Carlo Argento, Francisco Pesqueira y Ramiro Pettina

Voz: Francisco Pesqueira

Piano y arreglos musicales: Ramiro Pettina

“Una canción alojada en el alma de la memoria”

Éste es el punto de partida para recrear un sinfín de melodías y homenajear a nuestro cine nacional y sus canciones. Grandes artistas le han puesto letra, música y su voz a melodías que, con sólo iniciar un acorde, nos conectan con aquellas películas repletas de encantadores actores, actrices y realizadores que forjaron e hicieron nuestra historia del cine argentino.

Los honramos con orgullo y con nuestro eterno agradecimiento.

Diseño gráfico: Patricio Azor

Fotos de retratos: Sann Suarez

Diseño de luces: Carlo Argento

Entrenadora vocal: Alejandra Cánepa

Acondicionamiento escenográfico: Soledad Arabito

Operador de sonido y video: Anahí Frías

Operación de luces: Vilo

Supervisión técnica de sonido y video: Jose “Poty” Frías

Prensa: Caro Alfonso

Multimedia: Nikolai Proaño

Producción ejecutiva: Andrea Widerker

Dirección: Carlo Argento

ESTRENO: DOMINGO 26 DE MAYO A LAS 19 HS.

Funciones: Domingos 19 hs.

Duración: 85 minutos.

 Teatro El Búho

(Tacuarí 215 – C.A.B.A)

Entradas: $ 60 y $ 40 (dto. estudiantes y jubilados)

Canción de cine es un homenaje a las canciones que formaron la banda sonora de películas como La historia oficial («El país de no me acuerdo» de María Elena Walsh), Kamchatka («Palabras para Julia» de Goytisolo y Paco Ibañez), Otra historia de amor («Todo sin vos» de Gonzalez Gil, Mahler y Bianchedi), Los pasajeros de un jardín («Cuatro estrofas» de Alejandro Lerner) y a la vez toma las canciones que hicieron únicas las voces de Niní Marshall, Libertad Lamarque, Tita Merello o Lolita Torres, sin olvidar a Trapito de García Ferre, La guerra gaucha de Lucas Demare, Quien quiera oír que oiga de Eduardo Mignona, las inmortales películas del enorme Leonardo Favio, La burrerita de Ypacaraí de Armando Bo o más recientemente Mía de Javier Van Der Couter. Canción de cine es un universo de canciones, tributo, homenaje y un enorme gracias.

Es un homenaje a esa vida eterna plasmada en el celuloide de nuestro amado cine argentino.

Carlo Argento, Francisco Pesqueira y Ramiro Pettina

Domingo  “El tiempo debe detenerse”

Viernes 22.30 hs

Teatro Buenavía

(Córdoba 4773 – C.A.B.A)

Entradas: $40

 Domingo es el encargado de un edificio.

Su hábitat, el sótano. su lugar de trabajo. un lugar donde estar.

Los pensamientos son tan potentes que lo aquietan.

Algo está por hacer.

Algo le está por pasar.

A punto de explotar.

¿Explotará?

Ficha técnica

Actor:Mauricio Minetti

 Texto: Luis Cano

Sonido: Martín Gorsd

Dg y fotografía: Lina Etchesuri

Espacio: Mauricio Minetti / Verónica Mc Loughlin

Oluminación: Lautaro Graciosi

Asistencia de dirección: Isabel Fagalde

 Dirección: Verónica Mc Loughlin

  «En el sótano del edificio había bauleras donde mis padres apilaban artículos defectuosos. Las bauleras estaban llenas de anécdotas. Pasaba horas mirándolas, descubriendo el orden en que habían acumulado el material. El portero del edificio decía que tenga cuidado al bajar los escalones porque eran «jabón» y me ordenaba no quedarme mirando las bauleras porque podía producirse un accidente. Decía que una vez explotó un sifón. Por último se lamentaba por no haber llegado a nada en la vida más que a ser portero. Una vez me contó, cara a cara, una historia. Decía que había nacido en Santos Lugares y que todas las personas nacidas en Santos Lugares eran bizcas. Decía que, para tocar con el dedo la nariz de alguien, una persona nacida en Santos Lugares debía tomar un curso especializado. Decía que las personas nacidas en Santos Lugares veían dos narices en cada cara. Y para probarlo, trató de tocar mi nariz, metiendo un dedo en mi ojo. «Perdón». Después sacudió la cabeza y lo intentó de nuevo, metiendo su otro dedo en mi ojo. «Perdón». Finalmente hizo un gran esfuerzo para enderezar los ojos y me golpeó la nariz con el puño. ¡Paf! El portero del edificio me enseñó las fábulas infantiles.» Luis Cano.

 

No sé si quieroUnipersonal de Clown

Esmol es Paula De La Cruz
Dirección de Luciana Wiederhold y Alejo Samban

Sábados 20 hs

No Avestruz
Humboldt 1857 C.A.B.A.

Entradas $50
Duración del espectáculo: 50 min.

Interpretada por: Paula De La Cruz
Dirección: Luciana Wiederhold y Alejo Samban
Dramaturgia: Paula De la Cruz, Luciana Wiederhold y Alejo Samban
Diseño de luces: Patricio Barbaresi
Diseño de vestuario: Loli Buggiano
Prensa: Ayni Comunicación

Cómo saber si vamos bien, cómo saber si queremos de verdad lo que queremos. Cómo acertar sin equivocarse.
Cuántas veces dudamos y quisiéramos estar en otro lado, con otra vida. Pero cuanto más nos alejamos, más queremos volver.
Esmol construye y destruye, y busca.


Código de silencio1

En toda familia o clan se suelen guardar secretos. Pero como se sabe: las mentiras tienen patas cortas. Y es que los secretos forman parte de lo mismo.

“Código de silencio” (Idea: Marisol Otero y Martín Repetto, Guión: Martín Repetto y Dirección: Mariano Caligaris) es una comedia musical que se centra en un neuropsiquiátrico. A partir de este sitio podremos conocer a cada uno de los internos, con un problema diferente.

Unas rejas irán danzando junto a sus intérpretes, la introducción de la historia. Una historia invadida de tragedias, muertes, ocultamientos, perversiones y abusos. Código de silencio4Una institución que en vez de sanar, trauma. Un lugar que tiene aroma a encierro y sofocamiento.

“Hay que limpiar”, dice en cierto momento, la primera canción de la puesta en escena. Limpiar, literal y metafóricamente hablando. Hay que quitar toda huella de aquella verdad tapada tiempo atrás.

El Dr. Abel Morris (Eliseo Barrionuevo) es médico psiquiatra y llega al Silencio -tal como se menciona a la clínica- para ocupar un puesto. Dicha vacante no es cualquiera, sino la que tiempo atrás presidía el dueño del lugar: el Dr. Baker. Y aquí comienzan a entrelazarse cada una de las piezas. La hija del dueño (desaparecido) es una simple enfermera, que intenta poner orden en un sitio que no es para ella. No tiene el Código de silencio2carácter ni la competencia como para lograrlo. Su única destreza, si se la puede denominar así, es el coqueteo que lleva a cabo -quizás no premeditado-. Quien sí tiene temperamento para dirigir a los internos es Bernarda (Mariela Passeri), la otra enfermera que mantenía un amorío con Dumont.

A medida que se sucede la obra, vamos encontrando los indicios necesarios como para saber cuál es el secreto. Las primeras palabras mencionadas por María Baker -la hija del dueño- (Magalí Sánchez Alleno), al nuevo médico, son: “Las cosas no son lo que parecen”. En dicho momento él no entiende, aunque le lleva poco tiempo decodificarlas.

Claro que la institución cuenta con otro médico: el Dr. Albert Dumont (Martín Repetto). Él es una persona seria, firme, rígido y dictador. Pretende tener de aliado a uno de los enfermos, para que su mandato se siga al pie de la letra. Él no tiene en mente sanar a los pacientes, sino callarlos… hasta el silencio. El maltrato es su principal arma y todo lo que sea una piedra en su camino, será liquidada.

Cada uno de las personas es despojada de sus afectos y quedan, así, atrapados en sus conflictos. Sin amor, sin una palabra de afecto, sin un abrazo; cómo podrán curarse? Si una píldora mágica no existe para curar la angustia y ésta es la que se apodera de cada uno de los cuerpos.

Código de silencio3

Como en una novela, hay atracciones, pasiones, amores, desamores y también, por supuesto, escenas violentas que son en parte necesarias para comprender la situación de el Silencio.

Pero quien parece ser la última sospechosa es la que, posiblemente, por temor no grite lo que ocurre en su ambiente de trabajo. Esta persona por miedo y por resguardarse a sí misma, descuida a los seres más frágiles.

Llega un punto en que no interesa demasiado quién tiene razón. Lo único que importa es la similitud con la realidad real. Un manicomio, como vulgarmente se lo conoce, es así y pasan cosas aún peores que las de la obra. Es interesante que exista una puesta en escena así como para reflexionar y concientizar a la sociedad.

¿Qué hacer cuando un humano sufre? ¿Encerrarlo y apartarlo es lo mejor? Código de silencio5¿No será más importante tenderle una mano de confianza? ¿Qué poder tenemos como para decidir quién tiene que ser sedado, quién es normal y quién no cumple con esos parámetros? ¿Tenemos tanto poder como para señalar del mismo modo a un asesino y a un enfermo? ¿Por qué si una persona tiene gripe no se la encierra y si tiene algún desequilibrio en la mente sí?

¿Con qué vara se mide la igualdad cuando ni siquiera solemos entenderla ni sentirla?

El único código que deberíamos utilizar es el de la aceptación.

A través de las canciones se hace menos dura la trama, la cual llega a doler, como las caídas de los pacientes y las muertes incesantes.

Mariela Verónica Gagliardi

Sentir amares1

“Sentir amares”, escrita por Carolina Gómez (la actriz de la historia) y dirigida por Diego Jaraz, nos presenta a una mujer hipocondríaca, miedosa, solitaria (no por elección) y muy observadora; nos irá introduciendo en distintos aspectos de su vida privada de una manera interesantísima.

Cada frase esbozada por la artista nos dejaran boquiabiertos, exhaustos, son sensación de vértigo.

Su pie izquierdo se arruga más que el derecho, en el agua. Así empezará a sentir que su vida corre peligro. Se volverá cada vez más obsesiva y los detalles como en su pie la irán poniendo muy nerviosa. Pero ella no sabe estallar.

Con un vestuario delicado, bien de la década de los 60´, demostrará cuán femenina puede ser una persona dedicada exclusivamente a su hogar.

Si bien el escenario es uno solo, la escenografía es la encargada de dividirlo en distintos espacios a partir de los cuales se recrean distintos ambientes de su casa. La calidez que hay en la misma, nos sumerge rápidamente en su interior.

A partir de la retórica, diversos planteos aparecen y automáticamente su correspondiente respuesta. No es posible para ella dejar una pregunta en el aire. Necesita justificaciones para que su corazón siga latiendo, aunque sea rutinariamente.

En un primer momento vemos cómo está sentada en un sillón antiguo sumergiendo sus pies en una pecera con agua. Desde ese entonces sabemos que esta obra dará que hablar, al igual que su protagonista y única actriz.

Lo convencional es remojarnos en una palangana pero ella eligió este objeto porque la traslada al lugar que más ama en el mundo: el mar. Allí, tiene una amiga imaginaria, con la cual tiene largas y tendidas charlas. La arena es su espacio y cada granito será como la sal de su vida.

En cierto momento se cuestiona las diferencias entre escuchar y oírse. Sentir amares2Esto no hay que pasarlo por alto ya que constantemente se habla a sí misma -como casi única compañía- y, sin embargo, se miente descaradamente. Pero ella está casada y tiene una hija. Viven los tres juntos pero, a su vez, ellos tienen una vida aparte de la familiar, cosa que ella no. No logra desligarse de su rol de ama de casa -el cual desempeña a la perfección-, en el cual se disfraza y esconde.

Su vida es demasiado triste y patética. Su belleza como mujer no le permiten ver lo negativo de la gente. No consigue enojarse y de ese modo, todo a su parecer tu justificación.

“Sentir amares” es un fiel reflejo femenino, de aquel momento en que miramos tanto para afuera que nos olvidamos de quiénes somos. Ese instante en que la conversación de la vecina se vuelve más relevante que nuestra miserable rutina y nuestra soledad más asfixiante que una soga.

Cada metáfora escogida y utilizada nos demuestra cuán vulnerable es y, sus pensamientos (en alusión a sus flores), se secan día a día. Tuvimos el placer de escucharla cantar y allí pudimos descubrir una voz tan especial y dulce que nos conmovió hasta los huesos.

También, podemos observar el cuarto de planchado en el cual hace confesiones sobre su matrimonio, tan inverosímiles que su desgarro se potencia a flor de piel. Ella desea huir, pero por más que lo haga físicamente, no podrá escapar de sus propias garras.

El placer y la alegría no están incluidos en su libro de ama de casa. Ella tiene obligaciones como esposa y madre que la encerrarán cada vez más en su hogar.

Su único escape es el jardín que intenta cuidar, pero el cual está tan ligado a ella que no florece. Entre los dos irán tramando una historia muy jugosa, con tensión constante y con un goce pleno.

En esta obra no existen los altibajos, ni momentos mejores que otros. Toda la pieza artística es ideal y, para sorprendernos, hasta existen momentos de stand up durante los cuales reiremos y nos sentiremos seguramente identificados.

Sentir amares3

Podríamos decir que si durara más tiempo, no agotaría sus recursos ya que es original el modo de narrar y el cambio de escenas le da una agilidad al relato que nos deja con ganas de más durante todo el tiempo.

Queremos conocerla, queremos ayudarla, no queremos verla sufrir pero sabemos que -como toda mujer- posee la fortaleza para salir a flote y ser feliz.

¿Cómo ordenará sus pensamientos para que su espacio externo, que tanto ama, sea parte de verdad de su vida?

Mudar el mar a su casa no sería tarea fácil pero quizás a la inversa solucione parte de sus conflictos y sinsabores.

Dejar a un marido que no la tiene en cuenta no resolverá cada uno de sus interrogantes pero al menos le sacaría un gran peso de encima.

¿Cómo ordenará sus prioridades y cómo hará para ponerse ella en primer lugar sin sentir culpa?

Mariela Verónica Gagliardi