*** Septiembre 2017 ***

No sé si quiero1

Ponerse de novia, casarse y tener hijos parece ser la regla a seguir por varias mujeres. Convertirse en ama de casa, cocinar, planchar, lavar y fregar; parece ser el segundo mandato social o a veces el primero fijado por el mundo machista.

¿Será feliz una mujer que hace lo mismo que las demás sin replanteárselo?

¿Cómo saber qué es lo mejor para una si no vivimos ambas cosas?

A partir de “No sé si quiero” (el unipersonal de Paula De La Cruz, dirigido por Luciana Wiederhold y Alejo Samban), podrás conocer una experiencia única. Con formato clownesco, de manera simpática y amena, conocerás las vivencias de una joven que intenta saber, justamente, qué es ser lo que el mandato social imprime en nuestra mente, desde el momento en que nacemos.

La alegría conjugada con el dolor, logran una impronta hermosa, al leer (por ejemplo) cartas de amor. También se da el lujo de construir su casa imaginaria con papeles de diarios. Esta casa que será su hogar, donde anidará sus sueños a punto de concretarse. Una casa que no tiene puertas, porque se olvidó de construírselas, quién sabe por qué. Quizás para mantener a resguardo de cualquier mal a sus huéspedes.

El relato, entretenido y con una carga emocional importante, va transcurriendo linealmente. Ella (Esmol) organiza, imaginariamente, todos los ambientes de su morada, decide dónde va a estar el dormitorio, el baño, la cocina y cada detalle –fundamental- para su vida.

No sé si quiero3

Es que ella está en la dulce espera, una espera también imaginaria e idealista. A su gusto. Por momentos parece estar súper convencida de la decisión de ser madre y esposa, burlándose de la soledad.

El ser la única protagonista y actriz de la obra le permite diseñar a cada persona como quiera y sentirla de una manera única.

Pero, ¿cómo es su hombre perfecto?

En ese instante toma los papeles, los abolla y los estira, hasta conseguir la forma adecuada para su amado. Así comienza una aventura con él. Claro que él no tiene voz ni voto. Él es su prisionero y hará todo lo que ella y su cerebro quieran.

Un delirio femenino se va apoderando de la pieza teatral hasta hacernos estallar de risa.

Mientras lo estruja le dice “no pierdas la cabeza por amor”. También, logra enfrentarse con el fantasma del casamiento y mantienen una charla. Pero entre medio de todas esas circunstancias, nace su bebé, su hijo. Para ese momento ya perdió un poco el interés en cuidarlo, en hacerse cargo. Se arrepiente, como era esperado. Aunque antes de hacerlo, arma un mundo ideal para él, un mundo lleno de sobreprotección -que seguramente no sea lo más sano para un niño-.

Aunque no todo está perdido para ella y decide emprender una aventura de alto vuelo. Sí. Un viaje en avión con varias peripecias que entretienen al espectador y al personaje. Pasando por distintas experiencias, crea un mundo ideal para ella y la creatividad escénica se destaca minuto a minuto.

No sé si quiero2

Esta parodia, te hace reír, emocionar y evaluar qué es lo que querés para tu vida. Quizás tu elección sea ser novia y madre… aunque, quizás optando por esto, te pierdas del mundo externo.

Mariela Verónica Gagliardi

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