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Adaptación de Germán Akis y Raúl Baroni.
Buenos Aires, 1914. Las mujeres de una familia de clase media viven, respiran, sueñan e imitan; todo en función de vivir como lo hacen las de enfrente, en algo que ya se convirtió en una obsesión.
Obra teatral en donde la comicidad fluctúa entre los personajes del inmigrante italiano que a través de su cocoliche apunta a la cultura del trabajo y el esfuerzo; y su esposa e hijas criollas que en su proceder desmedido y disparatado no llegan más que ha modificar sus apariencias en pos de una similitud inútil con el único espejo que poseen: «las d’enfrente».
Federico Mertens, el autor, buscó a través de esta obra plasmar lo ridículo que es vivir por y para ser y tener lo que el cuadrante de una ventana ajena nos permite ver; envidiando, compitiendo, celando e incluso hasta a veces odiando y amando en simultáneo una vida que no es la nuestra.
“ “Las d´enfrente” representa una de las joyas del teatro argentino, al igual que lo hizo la comedia del arte en Italia, el sainete criollo nuestro nos habla de una realidad de postal: brillante colorida y vivas, llena de un envidiable humor que se dispara a través de una rama ágil que no da tregua ni respiro. Tratamos de rescatar ese espíritu de juego y de fiesta tan vital y regocijante de toda comedia clásica que se precie» dicen los directores de la obra
FICHA TÉCNICA
Elenco:
Tuty Constantino….Celia ,la hija
Cristina Faiella……La madre
Luisina Ponse…….Ester, la hija
Gonzalo García Santillán…. Ricardo
Mario Martín……Don Esteban, el padre.
Matías Ferreira…..Heriberto, el dependiente
Rocío Sueiro…..Elenita, la amiga.
Escenografía y vestuario: Gabriel Pace
Realización de vestuario: Tina Tambutti
Luz y sonido: Maximiliano Reboliz
Asesor de costumbre: Agustin Forte Galo
Fotografia: Facundo Carmona
Diseño grafico: Rocio Sueiro
Prensa: Nilda Gallegos Nelson
Traspunte: Bayon Verdiales
Puesta en escena y Dirección General: Germán Akis y Raúl Baroni
TEATRO ARLEQUINO
(Alsina 1484 – C.A.B.A.)
Entradas $ 50.
Sábados de octubre y noviembre a las 21hs.
Estreno domingo 5 de octubre a las 21 hs
Intérprete: Mercedes Hernández
Dramaturgia: Mercedes Hernández, Luisina Di Chenna y María Florencia Alvarez
NoAvestruz: Humboldt 1857 – Palermo
Funciones Domingos 21 hs. Entradas: $80.
Salto, comedia trágica en alta mar cuenta el naufragio de Rita, una reconocida cantante del crucero Splendid quien se ha arrojado al mar a bordo de un bote salvavidas en busca de una vida menos superflua y más real.
En un bote a la deriva se suceden los días, los ciclos y estados que atraviesa, sumado a la impredecible realidad circundante. Rita quiso trascender, dar un salto.
Dirección: Luisina Di Chenna y María Florencia Alvarez.
Miércoles 8 de octubre a las 19 en el Auditorio de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), Corrientes 1723 (C.P 1042 AAD), Ciudad de Buenos Aires. Entrada libre y gratuita.
En la búsqueda de acercar EL ARTE DE LA ÓPERA a todo el público interesado en experiencias culturales, Buenos Aires Lírica los invita al último encuentro del año del ciclo de mesas redondas dedicadas a las producciones de su temporada lírica.
En esta oportunidad se abordará Roméo et Juliette, de Charles Gounod. Esta gran producción será estrenada en el Teatro Avenida el 17 de octubre.
ANTECEDENTES
La ópera es una manifestación artística nacida de la especulación de un grupo de intelectuales renacentistas italianos, que se impuso popularmente a mediados del siglo XVII y que creció hasta abarcar todas las artes. Hoy se puede asegurar que se trata del primer entretenimiento multimediático de la historia.
Las mejores óperas tienen un enorme trasfondo cultural dada la diversidad de fuentes que la alimentan y es por eso que pueden ser comprendidas desde una variedad de disciplinas: no solamente desde la música y el teatro, sino -por ejemplo- también desde las costumbres, la historia, la filosofía, la psicología, las letras y las artes plásticas.
EL AUTOR Y SU OBRA
A mediados del siglo XIX, en París -que siempre fue uno de los grandes centros musicales de Europa- predominaban figuras extranjeras. Pero con el éxito de Faust y de Roméo et Juliette, Charles Gounod (1818-1893) se convirtió en el compositor de ópera más popular de la historia de Francia.
Luego de Faust, el autor escribió cuatro óperas, pero todavía no logró repetir aquel éxito. Hasta que en 1867, acompañado de sus libretistas Jules Barbier y Michel Carré, volvió su mirada hacia Shakespeare: el Théatre-Lyrique le dio todo su apoyo y el milagro se produjo con Roméo y Juliette.
La ópera, de cinco actos, en francés, trata sobre la conocida y trágica historia de estos dos amantes. Y, como en Faust, los autores enfocaron la historia en el romance de los protagonistas y la mayor parte del trasfondo social a través de la acción de los personajes secundarios quedó descartada.
Para incrementar el impacto teatral introdujeron algunas modificaciones, como la de despertar a Juliette a tiempo como para permitir a los amantes despedirse.
El resultado: una obra melodiosa y memorable que musicalmente nos ofrece cuatro grandes dúos para los protagonistas, enmarcados en una cantidad de arias y coros de un lirismo fluido y delicado típico de Gounod. Como corresponde a una obra de maestra del arte francés.
LA MESA
La mesa del 8 de octubre se integra con: Javier Logioia Orbe, director musical, Mercedes Marmorek, directora escénica, Nora Sforza profesora de historia y literatura, especialista en cultura italiana y Claudia de Rossi, psicoanalista.
Actuará de moderador el Ing. Frank Marmorek, presidente de la asociación Buenos Aires Lírica.
Buenos Aires Lírica es una asociación sin fines de lucro que desde 2003 contribuye a nuestra cultura produciendo ópera clásica de nivel internacional y la presenta como una experiencia viva: en BAL la ópera se mira, se escucha, se descubre y se disfruta. Las actividades de difusión que propone se dirigen a todas las personas que quieran interesarse por la ópera a través de un conocimiento multidisciplinario.
La duración de la Mesa Redonda dedicada a Roméo et Juliette de Gounod será de 90 minutos aproximadamente y estará dirigida al público general interesado en las artes, la historia y las costumbres. Se responderán preguntas del público.
Entrada libre y gratuita. Como la capacidad es limitada, es necesario pre-acreditarse para poder asistir (alicia@octaviacultura.com.ar).
Hace 14 años que existe el ciclo Teatro x la identidad, una propuesta que incluye al arte como motor de búsqueda. Milagrosamente, los nietos siguen apareciendo, de a poco, con mucha fuerza, trabajo por parte de las Abuelas de Plaza de Mayo y de diferentes organizaciones sin fines de lucro que desean, fervientemente, reconstruir la Argentina, sin vestigios de sangre y tortura.
Creo, realmente, que siempre que exista un Estado comprometido, todo resultará más noble y esperanzador. En esta oportunidad, desde el 17 y hasta el 28 del corriente mes se pudieron disfrutar de diversas obras de teatro, vinculadas de alguna manera con la desaparición, la tortura, el dolor y la nostalgia.
Hoy, a un día de finalizar TXI, la pieza teatral “Idénticos II”, demostró cómo trece voces diferentes, pueden esbozar preocupaciones, tristezas, alegrías y convicciones. Estas últimas son las principales para recorrer un camino. No importa cuál sea, pero sí que el deseo y compromiso existan como tales.
Algo idéntico se relaciona con lo parecido, con lo similar, con algo exactamente igual. Sin embargo, la identidad (a pesar de relacionarse con dicho término), no es la misma para una u otra persona. Varía, somos diferentes unos a otros pero, a la vez, semejantes.
A veces pienso qué podrá sentir un hijo adoptado, cómo logrará escribir su pasado e historia sin datos reales, concisos. Sin conocer, en muchas ocasiones, a sus progenitores. Qué necesario resulta saber de dónde venimos, para conocer nuestro destino. No siempre es posible pero se debe hacer… debemos hacer hasta lo imposible para acercarnos a la verdad y ayudar al resto a que lo hagan.
Un hijo profanado, utilizado, escondido, ganado, robado; no suele tener la oportunidad de saber quien es.
Idénticos II, hace un recorrido por la vida misma, permitiendo que cada voz sea un monólogo, acompañado de la música a cargo del pianista Martín Pavlovsky, quien denotará un aire melancólico durante cada melodía.
Realmente, los artistas mostraron un compromiso increíble, teniendo un espacio para hacer lo que aman y siendo, a la vez, solidarios con los olvidados.
Las exposiciones fueron muy diferentes en estilos y guiones, conformando un espectáculo bien amplio, tan amplio y diverso como las personalidades, los rasgos y temperamentos. Claro que, siempre, sentiremos afinidad o conexión con alguno en particular por una razón en especial.
La sala Martín Coronado del Teatro San Martín, se convirtió en el lugar para predicar por los que no tienen posibilidad de hacerlo, para pedir por favor unión a pesar de las diferencias.
Tener la oportunidad de ver, gratis, a actores de la talla de: Gonzalo Urtizberea, Manuel Vicente, Lidia Catalano, Virginia Innocenti, entre algunos de los presentes; no se da a diario y es importante valorarla.
Monólogos para reír como el de un hombre sosteniendo su propio hígado, incómodamente; situaciones como la del nadador intentando hacer lo que teme, una mujer de la alta sociedad sintiendo repugnancia por los de menor condición que ella; un joven dando un discurso reiterativo y eficaz; y todo tipo de verdad puesta en escena para que seamos partícipes activos.
La búsqueda del pasado continúa, se realza y el texto de Pablo Iglesias “Todos los ojos en el mar”, cobra vida, se somete a las miradas y calla. Lidia Catalano es su intérprete y, debo asumir, que fue la performance más relacionada con la temática del Festival. Una madre que busca, camina, recorre y se desespera, nos alumbra con su linterna, alumbra las aguas, el mar. Desespera el tan solo saber que estuvo sola, sin apoyo, con desgracias, penurias y todo el frío desolador que puede atravesar una persona al perder a su hijo.
En cierta ocasión, se pregunta y le pregunta a los responsables si ella sola se tiene que encargar de encontrarlo. No son demasiadas las reflexiones verbales que emite. Basta con su presencia, su rostro hundido en el dolor y esa luz blanca que pretende hallar una huella, algún dato de su hijo.
Catalano e Iglesias supieron aliarse para buscar, solos o acompañados, a los que ya no están. Tuvieron la valentía de ser claros y concisos, clavando una el interrogante de cómo continuar avanzando. Cada quien es cada cual y cada quien ocupa un lugar determinado.
Como monólogo totalmente opuesto en cuanto a la forma, estuvo el de Villanueva Cosse. Un científico que se replantea la constitución de la materia y los átomos, llegando a la conclusión de que el humano es una parte ínfima en el universo. Su clase de física logró plasmar términos intangibles con la propia desesperación del hombre.
Mientras Mauricio Kartún, Lucas Lagré, Pablo Iglesias, Mariano Saba, Patricio Abadi y el resto de los autores continúen escribiendo con su pluma estas obras, la realidad se volverá más palpable y visible. Ya las cataratas sanarán al igual que las heridas del olvido.
¡¡Una comedia musical en la que se pide, a gritos: conciencia!! Una puesta en escena con escaleras de madera, instrumentos colgando y un techo de tela -color piel- simulando ser telaraña y barrera de crecimiento.
El nuevo trabajo de Lautaro Metral, titulado «22:22 Crónicas de un mundo absurdo», es una fuerte denuncia social. Ya no se trata de un político, especialmente, sino de una idea concebida y reforzada a través del tiempo que sólo debilita al ser humano: el egoísmo gracias al poder obtenido.
En este caso, la historia toma al protagonista, el mago Benito Juárez, y se centra en su ilusión de poder lograr un determinado truco de magia -el tradicional de hacer aparecer una paloma-. Para ello, se une a un grupo de personas que lo ayudan en tan desesperada misión, además de la de elaborar un producto, el cual, simbólicamente, significará el desenlace de la obra.
Produce una alegría inmensa el saber que no somos minoría los que tenemos la misma ideología de Metral y que, su valentía, es real, depositada en artistas muy talentosos y completos, que esbozan durante toda la dramaturgia sus pareceres.
Entre melodías y canciones en vivo, se produce la rotación de los instrumentos, la posibilidad de contar una historia y, paralelamente otra, para más tarde fusionarlas.
Con respecto a las actuaciones, emociona verlos interpretar a personajes tan diversos que ponen en juego sus talentos y vocación en escena. Buscan, caminan, corren, se agitan y sienten agobio hasta que la esperanza surge como una luz gigante que los enceguece. Así, la claridad produce lo mismo que la oscuridad absoluta, intentando conseguir un equilibrio. En todo momento, se ponen en juego los extremos hasta encontrar el punto deseado. Las voces se oyen, las oímos, las letras nos empapan de verdades y se puede disfrutar de esta banda de músicos que conmueven realizando tantas acciones al mismo tiempo. Si ellos pueden, ¿por qué otros no? ¿Por qué unos son capaces es y otros reposan en el más cómodo sillón? Si existe movimiento, ¿por qué frenarlo?
La ironía y humor agrio están presentes como aportes fundamentales. En cuanto al guión, permite hilvanar palabras y diálogos de forma poética y firme, a la vez.
«22:22» es interesante y atrapa al público por su belleza y argumento, tan en contacto con nuestra realidad como olvidado por muchos que creen que dormir es la solución.
Benito, así, compra un poco de humo hasta que decide comprar todo el humo. Las metáforas como parte de la dialéctica están presentes sin ocultar su intencionalidad. Es triste pensar que ya ni un ilusionista puede creer en la palabra, en las promesas, en una sociedad que avance y no perezca en el intento. Por suerte la risa nos rescata a nosotros y a ellos de la angustiante amnesia política.
Cabe resaltar la original manera de narrar las escenas, consiguiendo desplazarse por todo el lugar, ascendiendo peldaños para cantar e interpretar momentos claves y, descendiendo a la realidad donde deben enfrentarse con las metas aún no conseguidas y el dolor de perder, siempre perder.
La unión les permite iluminarse e iluminar el entorno en busca de lo pretendido por el mago, utilizando la descripción para esto y provocando la carcajada de los espectadores. Sus rostros parecen de plastilina y adoptan la máscara pretendida muy al estilo clown. Si bien sus narices rojas no están puestas, ellos son los payasos de sus propias vidas que intentan sonreír -aun cuando el contexto no sea el más alentador-.
Pasados los minutos, se podrá comprender que existe una historia de amor -desde la que se parte- y desde la que se construye un universo integrado por: conflictos de parejas, situaciones no asumidas, tragedias no evitadas y accidentes que no son tales. Teniendo en cuenta esto, la reiteración de las escenas ayudan a comprender el rumbo de la obra «22:22 Crónicas de un mundo absurdo».
La hora se detiene para permitirnos comprender que la locura puede ser simple, doble y capicúa. Que no es tan improbable la duplicación de un número como tampoco lo es la secuencia infinita de errores evitables, que se reiteran a diario en nuestra sociedad.
Y lo absurdo es el mundo en el sentido de la poca importancia que se le otorga. Como si fuera una basura, se lo contamina en todas las vertientes posibles sin dar espacio, en general, a las buenas acciones.
Si lo malo predomina, ¿cómo se avanza, cómo se cura lo herido, cómo se evita lo posible?
Ya no comen vidrios, no les agrada ni sienten que les sirva hacerlo. El humor lo dejan también a un lado y vuelven a creer en la magia, como Benito Juárez.
La paloma de la libertad es más probable que aparezca antes que los gobiernos y personas entiendan que haciendo el bien se construye un mundo mejor y que, si la violencia y desamparo continúan, el derrumbe será masivo.
Una jauría se escucha a lo lejos, de más cerca, cada vez más, hasta que el jadeo de cada perro simboliza los discursos adornados, sin contenido profundos, relleno de palabritas. Como un perro que se muerde su propia cola, un texto es esbozado por el mejor equilibrista que intenta asombrar a los ciegos.
Este mundo solo está dormido y la música, puede despertarlo en cualquier momento.
Hay personas que disfrutan yendo de un lugar a otro, conociendo gente nueva, culturas diferentes, paisajes diversos. Existen otras, que no tienen esa necesidad pero, por algún motivo, tienen que hacerlo. Y están, las últimas, que quieren hacerlo pero se sienten afuera de ese universo.
“Movimiento perpetuo” es una obra unipersonal basada, exclusivamente, en la mudanza. Una puesta en escena que solo se compone de fotografías, cartas y música que inspiran a la actriz a contar sus vivencias en Argentina, lo que significó para ella, las vicisitudes que vivió su familia y las distintas clases de estar en un sitio sin querer formar parte del mismo.
Así es como artesanalmente, hasta con la mínima sutileza, una extraterrestre, pidió ayuda. Necesita relacionarse con gente de acá y, para eso, usa la excusa del unipersonal, donde ya de por sí habrá personas que la escuchen e interactúen con ella.
Sorprende la cantidad de veces que una persona, por diferentes razones, se cambia de locación a lo largo de su vida. Quienes aprenden, van dejando en el camino todo lo que les sobra, esa mochila llena de objetos que jamás utilizan y solo se quedan consigo mismos. Debe ser difícil lograrlo pero, pude notar, que solo el espectador que mencioné haber dejado lo innecesario, tuvo una sonrisa en su cara a lo largo de la función. Estaba liviano, no tenía que contratar fletes ni personas que lo ayuden. Era él, con su alma, deambulando por donde quisiera.
Por curiosidad, me interesó leer acepciones de la palabra mudanza y encontré dos, especialmente, que me llamaron la atención.
1) Cierto número de movimientos que se hacen a compás en los bailes y danzas.
2) Cambio convencional del nombre de las notas en el solfeo antiguo, para poder representar el si cuando aún no tenía nombre.
La primera definición estuvo vinculada al baile realizado por Paz Pardo, una joven estadounidense que se siente algo Argentina por ser su padre de acá, orgullosa de haberse trasladado aquí pero, comparando e intentando aprender, todos los códigos de la ciudad tan diferentes a los de su lugar natal.
Ella reconstruye su pasado, que tanto la marcó, en vivo, en una pequeña ronda, leyendo, haciéndonos leer, conformando un círculo íntimo. Claro que está presente la ficción en esta obra pero la profundidad de sus monólogos nos dan cuenta que se trata de la historia de su vida, donde coloca a una extraterrestre en primer plano para no sentir timidez al narrar.
Son tan pocas las propuestas de esta índole que hay que aprovecharlas. Al abrir la puerta, un pequeño cuarto de techo alto, me provocó el interrogante de cómo haría para actuar una persona y tener público. Lo sorprendente fue que al llenarse el lugar, me sucedió lo mismo que a las pupilas en la oscuridad. Vi grande la habitación y cada vez más cómoda. Nosotros como público, fuimos sus ayudantes, sus muebles, sus voces y la manera exacta de compartir con alguien que no es de acá pero ya se siente parte de la vorágine porteña.
Su canto tan suave, nos dejó atónitos y cada movimiento de su cuerpo se convirtió en la soledad de su alma. Ella buscaba y ya había encontrado. Estaba melancólica y ese es el mayor sentimiento de quien se encuentra solo en la ciudad de la furia.
Un jardín descripto como paraíso, ya no le pertenece más a su familia. Esa casa se vendió y su madre quedó angustiada sin su lugar en el mundo. Esas tierras que la hacían sentir cómoda, feliz, ya no están. Y al momento de narrar esa partecita, sus ojos se colman de tristeza. Dicha mudanza debe haber sido muy difícil y el desarraigo es un vacío inmenso.
La libertad, es otro de los puntos que se resaltan en “Movimiento perpetuo”, produciendo un quiebre en el relato, sorprendiendo con una historia real de su vida, que la marcó y definió como persona bondadosa. La prisión real y la prisión mental son obstrucciones y cadenas por romper.
El movimiento, la sensación de avanzar, de correr, de sentir, de respirar y sonreír; no hay que perderlas jamás.
Su acento yanqui está, pero se esfuerza en disimularlo y mostrar que quiere pertenecer a este lugar. Quizás por un tiempo… eso nunca se sabe con certeza.












Escrito
en octubre 1, 2014