*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Edipo Rey, dirigida por Cristina Banegas

Edipo ReyAlberto Ure creía que en los gestos y las palabras que pronunciamos persisten todos los gestos y las palabras que vimos y escuchamos: los de nuestros padres, nuestros abuelos mirados por éstos, el teatro que vimos. «El factor Ure» (como diría María Moreno) caldeó, desde los últimos años 60, parte de la sensibilidad de nuestro teatro nacional, sobre todo sus rincones más vociferantes, agitadores, radicales.

Entre sus lecturas del teatro griego, dos obras de Sófocles subyugaban a Ure: Las traquinias y Edipo Rey. De la segunda, dejó una traducción y versión escrita con Elisa Carnelli. En un delicado e intenso ejercicio de diálogo y ventriloquia, Cristina Banegas y Esteban Bieda revisaron la traducción original: quitaron, dejaron, reescribieron e incorporaron fragmentos de otras tragedias, como el célebre verso 393 de Edipo en Colono: «cuando ya no existo, recién ahora soy un hombre«.

La dramaturgia, adaptación y versión de este Edipo (escrito, podríamos decir, a diez manos) plantea que, en un presente signado por la valoración hiperbólica de las libertades individuales, Edipo rey representa una vuelta a los fundamentos de ese ser-en-el-mundo que somos. Aun cuando son pocas -o, incluso, ninguna- las decisiones que tomamos voluntariamente en contra de nuestro propio bienestar, la limitada capacidad de comprender el todo del que formamos parte, hacen que en muchas ocasiones seamos los colaboradores principales de nuestra ruina. El imperativo que manda «vivir bien» a toda costa y en todo momento termina siendo el motor de la desdicha. Edipo rey pone en escena las consecuencias de quien se empecina en desoír el mandato que le ordena sufrir, de quien se obstina por evitar el mal y, así, lo agiganta hasta extremos lindantes con lo humanamente soportable. Porque el primero que castiga a Edipo es Edipo mismo: al quitarse la vista, exilia su alma del mundo de los vivos, para luego exiliar su cuerpo, que ya nunca volverá a la Tebas que lo vio nacer y que tampoco lo verá morir.

AutoríaSófocles

Versión OriginalElisa Carnelli, Alberto Ure

DramaturgiaCristina Banegas, Esteban Bieda

AdaptaciónCristina Banegas, Esteban Bieda

VersiónCristina Banegas, Esteban Bieda

TraducciónElisa Carnelli, Alberto Ure

ActúanRaquel Ameri, Guillermo Angelelli, Liza Casullo, Carlos Defeo, Lourdes Solé Dolphyn, Alberto Fernández de Rosa, Hernán Franco, Elvira Onetto, david palo, Horacio Roca, Pablo Seijo, Daniel Spinelli, Sol Titiunik

VestuarioGreta Ure

EscenografíaJuan José Cambre

IluminaciónJorge Pastorino

VideoJorge Pastorino

Música originalCarmen Baliero

Asistencia de direcciónMarcelo Mendez

ProducciónSantiago Carranza, Leandro Fernández

Colaboración artísticaGraciela Camino

DirecciónCristina Banegas

Web: https://www.teatrocervantes.gob.ar/

Duración: 100 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

TEATRO NACIONAL ARGENTINO – TEATRO CERVANTES

Libertad 815 – C.A.B.A.

Teléfonos: 4816-4224

Web: http://www.teatrocervantes.gob.ar/

Entrada: $ 280,00 / $ 230,00 / $ 180,00 – Domingo, Jueves y Viernes – 20:00 hs – Hasta el 16/06/2019

Entrada: $ 280,00 / $ 230,00 / $ 180,00 – Sábado – 20:00 hs – Del 01/06/2019 al 16/06/2019

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¿Percepción o realidad?

El estadio de arena4

La muerte, más que el nacimiento, suele unir a las personas que estaban distanciadas. Este es un misterio que, al día de hoy, no logro entender del todo. Como si la melancolía fuese la encargada de juntar por un momento a seres que se odian pero que los recuerdos logran superar cualquier sentimiento negativo.

«El estadio de arena» (de Patricio Abadi) logra captar la esencia de una situación muy dolorosa como es la muerte de un padre y, en pocas horas, rememorar aquellos conflictos sin resolver.

Se trata de dos hermanos (Santiago Gobernori y Pablo Seijo) que, infantilmente, se han disputado el amor de una mujer. Pero, después de muchos años sin hablarse ni verse, ese tema no había salido realmente a la luz.

Ellos han encarado sus vidas de manera tan diferente que por más que intentaron diferenciarse el uno del otro, la El estadio de arena1vida se ha encargado de demostrarles que son dos caras de una misma moneda.

Además de esto, uno intenta mostrarse más frío y estructurado, mientras el otro hace renacer su costado más cursi y romántico.

Ninguno se ve demasiado realizado con el camino escogido, pero hay algo que los abrazará para trasladarlos a su infancia, una infancia en que su padre estaba vivo y les enseñaba fútbol.

La aparición de una pelota les permitirá jugar, brevemente, intentando que el poco tiempo que permanezcan en la playa sea inolvidable.

Una mirada al pasado será esta obra -cargada de emociones- y, al finalizar, era imposible que no nos conectemos con parte de nuestra historia.

Abadi logró lo que suele costar tanto: el famoso cuento con principio, nudo y desenlace; sumado al plus de explorar la intimidad más dolorosa al punto de desgarrarse.

La arena, una rambla y el rememorar momentos y lugares de Uruguay, nos sitúan exactamente donde el autor desea El estadio de arena6pararse. Debo asumir que disfruto y admiro el teatro autobiográfico, por más ficción que sea en una parte o en su totalidad. Me voy plagada del sabor a chivito, a mar, a niñez, a la sensación de los pies  cuando rozan la playa, a antes, a tiempos que podremos traer a la fuerza y que, sin embargo, no podremos obligar a anclarlos.

Un profundo dolor se siente y observa en esos rostros inclusive antes de que lloren y la presencia de Jazmín (Marina Glezer) podrá develar el sufrimiento que sienten estos hermanos. De a poco las gargantas se van cerrando hasta que escuchamos el comienzo del dolor. Ese dolor que, desde las entrañas, es imposible tapar u ocultar.

El potrerito, en este caso, es un espacio natural que evoca recuerdos, pases, balones y la simpleza de la niñez.

«El estadio de arena» vendría a ser un pasado revelador, muy similar al común de la gente y, justamente, este aspecto es el que logra empatizar con el público.

Escribir e interpretar roles complicados y retorcidos no siempre tiene sentido. Esta obra justifica lo simple sin desvalorizar el guión. Al contrario, realzando la vida cotidiana, los roces familiares, las palabras nunca dichas y los amores frustrados.

Un estadio, un corazón roto como una ola cuando está llegando a la orilla.

Mariela Verónica Gagliardi

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Rejuvenecer a través de otro

Todos mis miedos9

Todos, absolutamente todos, tenemos algún temor, alguna fobia o algo que no podemos atravesar tan a la ligera. Algunos exponen, fácilmente, lo que les pasa y, otros tantos, lo evitan.

“Todos mis miedos” (de Esteban Bieda y Nahuel Cano, dirigida por éste último), se basa en un profesor de literatura (Pablo Seijo) que tiene conflictos existenciales y de amor. Él perdió su rumbo entre tantos libros acumulados y juntando polvo por doquier.

Sus saberes le son transmitidos a una alumna (María Abadi) que se enreda con sus pantalones y, también, pierde el foco de sus objetivos. Ella es joven, intenta crear una historia, aunque, va a parar a manos de este docente tan retorcido y paranoico.

Lo interesante de la narración y sus diálogos no es el contenido de Todos mis miedos, sino la exploración que hacen en cada personaje, en cómo ubicar el texto en escena y cada uno de los recursos que permiten entretejer tan interesante pieza teatral.

Una historia no tiene que ser extraordinaria en sí misma sino en el cómo. Este grupo de artistas, en su conjunto, lo logra. Nos mantienen en vilo, no pierden su concentración y nos deleitan con sus interpretaciones. Ellos encarnan a personas no a personajes. Son auténticos con sus movimientos y sentimientos. No sobre exageran ninguna situación, solo las que a drede pretenden subrayar.

De repente vemos cómo un único espacio escénico aloja a estos cuatro actores, que deberán relacionarse en un extremo u otro, sin cambiar sus vestuarios y sin desorientar al público. Como si fuera un cuadrado, con espectadores a su alrededor, tendremos que observar, como a veces ocurre, lo que nuestra vista pretenda. Una situación en primer plano -por establecer una conversación- es destacada y, llevada a segundo plano, otra actuación.

Como si se sucediera un diálogo con el siguiente, integrando uno con el otro o, simplemente, dando pie una escena a la próxima, presenciaremos una comedia dramática sin altibajos y con un sello diferente, no convencional.

Por otro lado, la esposa sufrida y depresiva (Anabella Bacigalupo) de este profesor no tendrá sentido como mujer de él sino como persona que tropieza, constantemente, con la misma piedra sin ayudarse a sí misma ni a darse una oportunidad de desvincularse del mal conocido.

Un aspecto interesante es el escogido para describir las voces interiores de este tan contradictorio y abrumado hombre. De esta manera, Diego Echegoyen, emite reflexiones y planteamientos que cualquier humano se haría o, al menos, tendría en cuenta.

Podría hacer una comparación entre lo viejo y lo nuevo. Él escoge a su alumna, como símbolo de crecimiento, de superación de sus traumas y de su ex matrimonio; pero no se da cuenta ni asume que las historias de los libros que lee, frecuentemente, pueden repetirse en la suya realmente. En su caso no existe un director que le diga que dé un giro y continúe por otro sendero más próspero.

Él es el árbitro de su propia vida y decadencia. Su motor sin combustible para la evolución.

Sus trabas emocionales lo desplazaron de su rutina, de su familia y, la locura, lo invadió por completo.

Todos mis miedos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Obras ganadoras de la Bienal de Arte Joven 2013

flyer bienal 2013

7 propuestas escénicas ganadoras de la Bienal Arte Joven Buenos Aires

7 prestigiosos tutores

7 salas del circuito independiente

De Marzo a Mayo

Luego de la exitosa edición 2013 de la que participaron más de 700 artistas jóvenes con una convocatoria de 150.000 personas, la Bienal Arte Joven Buenos Aires presenta la temporada de estrenos de los proyectos ganadores en Artes Escénicas. Siete originales propuestas de jóvenes creadores realizarán 12 únicas funciones en diversas salas del circuito independiente a partir de marzo.

Así, el actor Martín Slipak hará su debut como autor y director con Relato íntimo de un hombre nuevo interpretado por Lisandro Rodríguez, en tanto Ramiro Cortez y Federico Fontán estrenarán Los cuerpos su primera obra conjunta como coreógrafos e intérpretes. Por su parte, Nahuel Cano presentará Todos mis miedos, un espectáculo que protagonizan María Abadi y Pablo Seijo; Sofía Wilhelmi llevará a escena una original puesta de su comedia  Baby Call y Juan Coulasso estrenará Cinthia interminable, una indagación sobre la violencia familiar a partir de mecanismos escénicos. La temporada de estrenos se completa con Moralamoralinmoral una propuesta de danza-teatro creada por Brenda Carlini, Agustina Fitzsimons, Milva Leonardi y Marta Salinas, y Reset, un espectáculo de teatro musical con dirección de María Florencia Diácono.

Las 7 obras, seleccionadas a partir de una convocatoria abierta a la que se presentaron más de 150 proyectos, fueron producidas por la Bienal y contaron con la tutoría de referentes como Valeria Ambrosio, Maruja Bustamante, Alejandro Casavalle, Carlos Casella, Marcelo Savignone, Ciro Zorzoli y el colectivo artístico Random Creativos.

Siete son las obras que ganaron la Bienal de Arte Joven 2013. Acá podrán leer las notas referidas a cada una de ellas. Hay variedad de estilos, de disciplinas y mucho talento.

Baby Call

Moralamoralinmoral

Cinthia Interminable

Todos mis miedos

Reset

Los cuerpos

Relato íntimo de un hombre nuevo

 Prensa y difusión del Festival: Luciana Zylberberg.