*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Todas queremos ser ella

Carmen la unica15

La taberna de Lilas Pastia (Francisco Cantó) será el lugar de encuentro entre todos los sevillanos, donde el amor se concretará y la tragedia invadirá las noches de lujuria. No es de sorprender, ya que se trata de Carmen, la única (escrita y dirigida por Juan Carlos Malpeli) -adaptación a pieza teatral de la ópera Carmen de Georges Bizet-.

En esta versión libre, no hay canto lírico constante, ya que Malpeli decidió apoyarse en la palabra tradicional, en los diálogos concretos, en la actuación más que en otra disciplina. A comparación de las funciones realizadas el año pasado, esta Carmen se convirtió en una obra tragicómica, donde tuvieron que suplantar a los actores que ya no están por representaciones expresivas que den cuenta del hilo conductor de la historia.

Esta gran mujer podríamos decir que tiene agallas para hacer todo lo que se le antoje. No existe otra descripción para ella. Es joven, preciosa, audaz, valiente y libre. A partir de su libertad volverá loco a un soldado, quien se enamorará perdidamente.

Todos quieren hablar de ella, estar con ella y que sea su objeto de posesión, aunque Carmen transitará la vida como le plazca.

Frasquita (Fiorella Camji), su esposo Lilas, y ella; harán negocios vinculados con lo prohibido según la ley, provocando que la vida de la protagonista corra peligro. Pero, muchas escenas interesantes transcurrirán y se podrá contemplar cada detalle que Romina González tuvo en cuenta para que su personaje se luzca. Cabe destacar que si bien hablan en español, el acento sevillano no es tan fácil de adquirir sin que suene exagerado; y cada uno de los actores lo logra, sin perderlo en el camino. Son sevillanos de comienzo a fin, recibiéndonos en la taberna como invitados y despidiéndonos al final.

Fiorella realiza un trabajo impecable, improvisando en determinados momentos y manteniéndose sujeta al guión, en otros. Ella busca despertar la risa hasta en los momentos más tirantes, tiene el drama en sus venas y la comedia en su piel. Tanto la temporada pasada como está, demostró ser una actriz completa, atenta hasta en el más mínimo detalle. Y, Mercedes (Rocío Galarraga), su hermana en la ficción; tiene un costado muy llamativo a nivel cómico, sin dejar de lado a la actriz dramática. La versatilidad de ambas artistas, al igual que de Romy González, producen en el público un abanico de emociones tan diversas, dentro de las que se pueden destacar: la risa, el llanto, la angustia y la bronca.

Uno de los momentos más cómicos de la dramaturgia se produce durante un casting que lleva a cabo Camilo (Juan Carlos Capeli) -un director de cine yanqui-. Este hombre, pretende evangelizar de algún modo a la población, considerándola poco evolucionada, bruta y estancada. Él, con su sueño americano, se creerá Dios; provocándole bastante sufrimiento a quienes no alcancen el nivel que pretende. Claro que se trata de una sátira a los guiones de Estados Unidos y no a una valoración positiva.

En cuanto a la música de Bizet, estará presente pero solo como enlace a la situación siguiente, sin hacerse demasiado predominante. Lo que sí cabe destacar es la voz de Céline Latil, quien canta breves fragmentos durante la obra y quien, además, hace de musa, sigue cada acontecimiento producido en escena y le da un tinte distinguido.

Desde ya que la escenografía es muy llamativa y delicada a la vez, adaptándose a la sala de una forma creativa, utilizando todo el espacio, y permitiendo que Carmen, la única no tenga inconvenientes físicos para adaptarse a un lugar u otro. Esta libertad en cuanto a lo escénico es la misma libertad, sin cadenas, que tiene la Carmencita, olé.

Mientras la muerte, como guía, se hace presente -sin hablar-; espera a su próxima víctima, para verla descansar en paz. Al tanto que la situación imperante llega a su punto máximo, anhelo que no haya pasado lo peor y que las lágrimas se sequen para vuelva a existir una obra tan bella, simpática como escalofriante.

Carmen, es aquella mujer que todas soñamos ser -y que por miedo- no lo logramos. Carmen, es esa luz de esperanza, la femeneidad en su esplendor, la fortaleza de soportar hasta el más duro dolor y la oportunidad de cambiar para siempre.

Carmen la unica ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Dios, todopoderoso, dame alas para volar

Pasados de Dios1

Un viernes muy frío, una noche espléndida y ese aroma a diversión me permitieron ingresar en Andamio 90, el teatro de la querida Alejandra Boero, donde siempre pueden encontrarse propuestas diversas e interesantes a la vez. «Pasados de Dios» (de y dirigida por Lisandro Penelas) había seleccionado ver a la tarde y, por fin, supe que se trataría de una obra sin religión, a pesar de su título.

De repente una novela policial comenzó a desplegarse sobre el espacio escénico y los actores iniciaron un relato que daría de qué hablar.

Lo que inicialmente parece una charla de oficina, nos va llevando por Eva, una mujer como cualquier otra, con deseos, sentimientos y, también, imperfecciones.

Pero, en cuanto el guión hace foco en una escena, nos distrae y pone el eje en otra. A simple vista parece un conjunto Pasados de Dios7de situaciones que se unen por la existencia de la oficina, un espacio muy tenebroso en el que se llevan a cabo negocios ilegales, utilizando a un superhéroe para el contrabando. A su vez, este juguete novedoso le permite a uno de los personajes, descubrir su verdadera vocación y encontrar al amor de su vida. Así, los actos se suceden, permitiendo descubrir que hasta en lo más placentero puede haber peligro y que la sugestión puede llevarnos a una catástrofe.

Quien haya leído el libro El diario de Adán y Eva (de Mark Twain) podrá comprender la importancia que tiene uno en la
vida del otro. Adán no está presente pero sí en modo figurativo. Existen muchos estilos de Adanes y, ella, tendrá que escoger al que más le guste. Todas las estructuras se desvanecerán y se dará lugar a lo fugaz, premonitorio y filosófico.

Ellos mencionarán un líquido que les cambia el humor y relaja. No se tratará de una droga sino de un brebaje Pasados de Dios3afrodisíaco, pasional, surgido desde la manzana como fruta prohibida. Y siempre sucede y sucederá que lo que esté vedado nos atraerá más que lo que tengamos al alcance de la mano. Este aspecto se verá reproducido en el plano amoroso y laboral.

Cada situación y momento permitirán crearnos la duda sobre si estamos en presencia de: una obra policial, de gangsters o una sátira a lo anterior. Lo magnífico es que se trata de la unión de varios géneros y no es necesario titular Pasados de Dios como algo homogéneo.

Muchas veces se dice que Dios es y luego se coloca un punto. A diferencia de un ser vivo u objeto que es indispensable darle un adjetivo vinculante.

Lo interesante es aquella catástrofe que, supuestamente, se avecinará. En torno a ésta se hablará y discutirá a lo largo de la dramaturgia. ¿Pueden imaginar que pasaría si dejara de existir la tierra? O si siguiera estando, ¿en que condiciones quedaría?

Habrá que tener paciencia y ver Pasados de Dios para descubrir el desenlace.

Los personajes secundarios terminan siendo protagonistas de su propia historia, recreando e investigando el referido contexto, para luego ocupar la escena del crimen -no por ensuciarse con sangre, sino por ocuparse de su propia felicidad.

Quizás una manera de salir ileso de la tragedia sea salir volando como súperhéroe, aunque éstos no existan en la realidad real pero sí en esta gran historia.

¿Cuál es el pasado de Dios, es atemporal?

¿Pasados, revolucionados, fumados?

¿Qué ocurrirá el 5 de abril?

Pasados de Dios13

¿Quién es Dios: el que trafica, el que se cree con poderes, la que predice o la que es culpada de provocar las peores tragedias?

Este todopoderoso no juzga. Vive y deja vivir.

Mariela Verónica Gagliardi

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La ilusión de sentir sin hacer el mal

 

Perfume de danza1

“Perfume de danza” (espectáculo perteneciente a la Kim Bock Hee Dance Company), se presentó en el Teatro San Martín y el hall se llenó de la comunidad coreana, que sonrió orgullosa por sus artistas. Esta noche, los sentimos nuestros también, compartiendo cada una de sus pruebas.

El título evoca aromas que podemos respirar durante las performances. No porque estén las fragancias en el aire, sino porque se transita por diversos estilos y situaciones que nos permiten sentirlas. No hace falta tener una rosa en la mano para saber a qué huele. De ese mismo modo, no es necesario respirar sobre sus cuerpos o ropa para imaginar sus fragancias.

Una mujer parece ser la misma durante toda la función, sin embargo, al quitarse una máscara o cambiar su vestuario, nos damos cuenta de que son varias en escena. El ilusionismo creado permite lograr esta sensación óptica.

Recuerdo uno de los momentos más llamativos en que el género policial se hizo presente. El compás de la música maró, fuertemente, los pasos de un hombre y una mujer, danzando en un sinfín de movimientos entrelazados. Ella, elevada en un escenario con luces azules brillantes, lograba pasos impactantes que, eran interrumpidos por la secuencia coreográfica de su compañero. Parecían no conocerse y la atracción se fue produciendo espontáneamente. Quentin Tarantino, por mencionar a uno de los directores más famosos que lleva a cabo un estilo bien definido; pareció estar vibrando en la sala.

Aunque, antes y después, se vivenció la danza típica coreana, en la que los pies en puntas se invierten y pasa a ser protagonista el talón. Así logran producir un acercamiento más estrecho entre el modo de bailar y caminar. ¿Quién se desplaza por las calles en puntas de pie?

Romper, por momentos, con la danza clásica occidental, relaja y permite que otros tipos de expresiones con el cuerpo, tengan su lugar protagónico.

Lo contemporáneo, se hace presente, se combina con la danza autóctona de Corea del Sur y se fusiona con la clásica tradicional. El resultado es una secuencia, representada por varios bailarines, que actúan e interactúan entre sí, durante varios cuadros musicales. No utilizan la palabra ni intentan expresarse con movimientos que intenten mencionarla al mejor estilo de un mimo.

Him Bock Hee es la creadora de esta gran compañía de danza, en 1971; después de años de continuas luchas y guerras desatadas por Corea del Norte, intentando otros países como Estados Unidos de ganar una tajada, como siempre, de gobiernos autoritarios… pero en cuanto todo parece estar perdido, el arte surge e invade, armoniosamente, los corazones heridos.

Algo tan sensible como respirar con los ojos cerrados, utilizando una máscara -que oculta sexo, credo, religión, intereses políticos-; permite plagar el cuerpo de una magia diferente. Eso se observó en estos bailarines: ganas de crear un mundo donde predominen los estilos autóctonos orientales, contemporáneos occidentales y clásicos, también.

¿Por qué fragmentar, para qué?

¿Por qué herir en vez de aislarse?

Los velos, lejos de ocultar rostros femeninos, fueron elementos para mostrar destrezas físicas, para comunicarse y conseguir conmover.

De una pequeña escenografía recreada para una secuencia, una mujer disfrazada, se desenvuelve de tal modo que no sabemos cuál es su sexo. Ella consigue adoptar movimientos preciosos y que emocionan, para luego salir de esa atmósfera y continuar desplazándose con talón y punta. Insisto en que esta adecuación del pie es mucho más cómoda y natural.

“Perfume de danza” es como un baile que atraviesa a la humanidad, utilizando distintos recursos, estilos de baile y performances.

Sentir, respirar y vivenciar una danza que incluye a varias, que nos hace lagrimear, sonreír y ser felices, aunque sea durante la función.

Perfume de danza ficha

 Mariela Verónica Gagliardi

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Usted ha visto un yacaré

Yacarazo4

Una historia y leyenda -a la vez- se complementan en «Yacarazo», la obra creada colectivamente por el elenco, dirigida por Juan Fiori y Mara Daglio.

Son muchas las asociaciones que pueden surgir en nuestras cabezas al leer o escuchar este título. Un título que hace referencia a un animal pero, también, a una época, a un estilo de vida, a un paisaje que nos rememora a la infancia -con esos aromas tan íntimos y nostálgicos- y a juegos pero, sobre todo, a situaciones mágicas.

La sala pequeña de Ladran Sancho nos transporta a una jungla donde habita este animal. Su especie es mencionada por cuatro mujeres que la nombran. Aunque, a partir de la búsqueda incansable del yacaré, estas jóvenes recordarán momentos pasados, íntimos, se reprocharán unas a otras y sentirán la libertad de mostrarse tal cual son.

Esta puesta en escena, donde se verá mucha vegetación, un pantano y un muelle; lograrán su cometido, el cual claramente es: divertir, emocionar y hacernos vibrar.

Se podrán sentir esas cosquillitas que subirán hasta nuestro rostro esbozando una sonrisa. Claro que las carcajadas también se escucharán por parte del público, pero no se trata de una pieza teatral cómica, sino muy profunda.

Cuando comenzó la obra sentí que estaba viendo una película de terror clase B. Menciono esto no como factor menospreciable sino todo lo contrario. Adoro esos films en blanco y negro donde puede verse un recorrido muy interesante y las escenas de suspenso, trágicas, se pueden exagerar hasta el punto de la risa.

Yacarazo se mezcla con tantas emociones y géneros que consigue hacernos reflexionar. Según las vivencias de cada uno, los resultados serán diferentes. Lo que seguro podrá es difundir un mensaje folclórico, no en el sentido de baile sino de símbolo comunitario.

Los cuatro elementos de la naturaleza están presentes: el agua en el pantano y el río que lo rodea, como símbolo de pureza relacionada a la niñez de cada chica, el fuego en la escopeta que desea aniquilar al animal, quizás como capricho para quitar del camino al protagonista de la historia, aire en el sitio ya que están rodeadas de mucha vegetación y tierra, presente en todo el lugar. Tierra ligada a lo maternal, a la raíz de donde surge la contención y el cuidado.

A su vez, estos elementos se van congraciando uno con el otro hasta conformar una unidad. Dicha unidad está representada por cada joven que quiere ser alguien, aunque luchando contra la otra que no es más que ella misma.

En un lugar tan alejado de la civilización, de lo urbano; ellas conviven y transitan todo tipo de sensaciones, riendo, llorando, llegando en determinadas circunstancias a la desesperación y, también, en otras a la lujuria.

Todo este bagaje cultural no sería posible sin estas grandes actrices, junto al actor y parteneire yaguareté.

Y así como la furia las invade y quieren aniquilarlo, haciéndole pagar todas las muertes que lleva su lomo, olvidan que un animal actúa por instinto a diferencia del hombre. Este factor tal vez es pasado por alto en medio de tantas risas por parte de los espectadores, pero hay que mencionarlo ya que una escena completa está dedicada a este tema.

La obra se convierte en sátira, drama, comedia y hasta por instantes parecemos estar vivencias un género de ciencia ficción al estilo Indiana Jones.

Yacarazo es exageración del nombre Yacaré, esta especie tan linda de reptil. Pero este animal no sólo repta sino que habla y presencia el mundo femenino tan complicado de por sí. Él surge en los momentos clave y se vuelve a vestir con sus pieles ásperas cuando ya dejó el mensaje que quería.

El modo artesanal de la sala, el escenario, los asientos y hasta el modo de apagar las luces, permiten que esta obra se luzca sin pretender de efectos especiales. El elenco mismo los fabrica en el momento, otorgándonos un tipo teatro no frecuente en la actualidad.

Quiero que vuelva a empezar la función, me dijo mi niña interior, aunque la adulta le respondió que es demasiada información para procesar.

ficha artístico-técnica Yacarazo

Mariela Verónica Gagliardi

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La vida siempre será la misma

Después de nosotros8

Una escenografía sencilla, con colores negros y unas reposeras -con franjas verdes-, nos remonta a los años noventa en Argentina. El vestuario nos rememora una época en que no interesaba demasiado combinar, sino estar cómodo. Desde ese lugar, una familia añora su pasado y contempla un futuro diferente, colmado de sueños y fortunas.

“Después de nosotros” (inspirada en el libro “Tres hermanas” de Antón Chéjov), logra transportarse desde Rusia hasta nuestro país, haciéndonos sentir que no es tan complicado imaginar una tierra tan lejana, convirtiéndola en cercana.

Julieta Abriola (quien escribe y dirige la dramaturgia), merece ser destacada ya que recrea una novela existencialista y del 1900, en contemporánea. Todos los interrogantes y cuestionamientos que tuvieron los personajes de Chéjov, siguen existiendo y existirán en todo el mundo -mientras el hombre siga siendo hombre-.

Y con respecto al título de la obra, ¿qué vendrá después de ellos? Esto, día tras día, se lo preguntan a sí mismos y a su entorno. La respuesta a la que llegan es que siempre será igual. Que por más que pasen generaciones y generaciones, años, siglos, el ser humano siempre filosofará sobre su existencia tratando de creer que alguien algún día podrá encontrar la felicidad.

Para quienes no han leído el libro, brevemente les cuento que tres hermanas: Olga (Romina Padoán), Irina (Julia Gárriz), Masha (María Emilia Ladogana) y, un hermano (Andrei), viven en una casa, tras haber fallecido un año atrás su padre. Esa melancolía que los invade, les imposibilita avanzar y encontrar de verdad una felicidad completa. No idílica sino aquella alegría de disfrutar hasta de lo más simple. Mientras tanto, personas del pasado se reencontrarán con ellos, lo que enfrentará aquellos que fueron y los que son actualmente. La niñez y la adultez serán en cierto punto enemigas. También, la presencia de Natasha (la novia de Andrei) no hará más que crear conflictos y enfrentamientos, innecesarios, en la casa; pretendiendo dirigir como si fuera una tirana madre de familia.

En cierto momento, Natasha, le dice en mal tono a su cuñada Olga (quien se desempeña como directora en un colegio): “tú te ocupas de la enseñana y yo del gobierno de la casa”.

Después de nosotros2

Existen muchos aspectos como para analizar de la pieza original y de la puesta en escena, las cuales convergen en las cuestiones más relevantes. Uno de ellos es el personaje recreado para Romina Almaluez (una niñera y mucama), para quien se unieron dos personajes y se le modificaron algunas características. En el libro ruso, la mucama es una mujer mayor a quien se desprecia bastante. En cambio, en la obra, ella es joven y la única que la menosprecia es Natasha, justamente porque no quiere competencia de ningún tipo. Acá entonces se pone en evidencia la lucha de poder: la mujer de Andrei pretende adueñarse hasta de lo que no es de ella, siendo malvada y despreciable, mientras que Varia se muestra como es, con su bondad y humildad que la convierten en una cuarta hermana para las chicas.

Por otro lado, Masha, lleva un matrimonio de esos eternos, sin amor, que actúan por inercia y quedan suspendidos en el tiempo. Hasta que Vershinin (Juan Ignacio Bianco) reaparece y ella se enamora. En ese momento no es tan importante lo que ella siente por él sino que se anima a decirlo, a expresarse y a dejar atrás a la Masha que decía todo que sí para no enfrentarse a su marido y familia conservadora.

“¡Hoy cuando me desperté, me levanté y me lavé, me pareció de pronto que todo estaba claro para mí en este Después de nosotros15mundo!”, pronuncia Irina al principio de “Después de nosotros”. Esta joven de veinte años, aparece tirada en el piso, recordando cuando se desmayó al morir su padre. Un año después, ella cumple años, pero lo que debiera ser alegría en su rostro, de a poco se va empañando por las reflexiones negativas de su entorno. Irina representa el ímpetu de progreso y de romper con el statu-quo. Mientras, Vershinin, confirma que haber sido lo que pretendía la sociedad, no le trajo más que desdichas: “si tuviera que volver a vivir, no me casaría”.

Como antítesis de fluidez, amor, avance y libertad; se encuentra el personaje de Kuliguin (Julián Marcove), quien repite -en todo momento de la obra y el libro- para auto-convencerse, cuánto ama a su esposa; como para no asumir el dolor que le Después de nosotros16provoca la triste realidad.

Hay algo en lo que las hermanas coinciden y es en que deben irse cuanto antes a Moscú (respecto al libro), ya que viven en un pueblo del interior que no las satisface para nada ya que son muy instruidas y desean poder aplicar sus conocimientos en una ciudad importante. En la pieza teatral, están situadas en Argentina, motivo por el cual su sueño es mudarse a Buenos Aires.

También, Julieta Abriola, adaptó cuestiones importantes para la recreación nacional que nos permitieron un mayor acercamiento con la historia: Andrei, no toca el violín (como sí lo hace en el relato original) sino que la guitarra, el incendio planteado como factor detonante en Chéjov, acá se modifica por una inundación. Pero, lo que ambas situaciones climáticas ejemplifican es que la situación familiar se desborda y ya que cada miembro no emprende un nuevo camino, el afuera lo hace por ellos.

Durante la función, una tormenta real se avecinó y esto nos permitió a los espectadores poder sentir -en vivo y en directo- que una ficción puede volverse realidad.

A la vez que Tusenbach (Fernando Contigiani García) recibe constantes amenazas por parte de Solini (Miguel Sorrentino), el amor de Irina queda desplazado y luchan como si ella fuera un trofeo digno de ganar. Estos hombres no entienden nada del amor y su único propósito es mostrar quién es capaz de derribar al otro, como si fuera una guerra.

Los cuatros actos, transcurren y como separación entre uno y otro, los personajes cambian sus ropas delante nuestro. Desnudan sus almas para vestirse con otras telas e ingresar a escena. Durante esos instantes, las luces bajan y podemos reflexionar sobre lo vivido por cada uno de ellos.

Después de nosotros18

Los momentos tirantes se suceden, pasan, transcurren y lo único que queda es ese retrato familiar congelado en el tiempo.

ficha artístico-técnica Después de nosotrosMariela Verónica Gagliardi

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Un monstruo que devora al más débil

Emilia1

En medio de una familia totalmente destrozada y agotada de tanto intento frustrado, resurge una de las mujeres más déspota e hiriente metiendo el dedo en la llaga donde más duele. Su nombre es “Emilia” (de y dirigida por Claudio Tolcachir).

Ella (Elena Boggan), una anciana mujer pero con garras de joven violenta, narra su pasado donde dice haber disfrutado de vuestra compañía. Entrometida al máximo, con un estilo de suegra -sin serlo-, de madre, de amante y de mucama; se va encargando de recuperar un lugar que tuvo antaño.

Walter (Carlos Portalupi), su hijo adoptado de la vida, la encuentra en la calle e invita a conocer su nueva casa. Claro que jamás imaginó que de esa simple charla se dirían las atrocidades más grandes y cada miembro de la familia mostraría su verdadero rostro.

Esta obra dramática no es una historia inventada sino una narración que nos recorre de principio a fin. Quizás, alguno Emilia3pueda identificarse con la situación reinante o, tal vez, conozca a alguien que pasa o pasó por algo similar. Estremece, da escalofríos -claro está- ya que el elenco de actores es excelente y logra hacernos sentir cada sensación relatada por Tolcachir. Pero, la angustia es inevitable. No hay nada por hacer y nosotros seremos meros espectadores de un desenlace terrible, el cual no puede imaginarse al comenzar “Emilia”.

Me parece interesantísima la manera de colocar un paralelismo entre el pasado y presente, donde el foco está puesto en esta humilde viejita, desorientándonos por completo y logrando que atravesemos -junto a ella- su visión de la historia. Su relato pasa a ser el predominante, olvidándonos que existe un argumento más amplio que apunta a un lado que aún no conocemos. Más tarde, sabremos por parte de los demás personajes, otras verdades que nos permitirán conformar una historia completa de la cual podremos: juzgar, acusar con el dedo o simplemente callar para reflexionar.

“Emilia” no queda abierta, sino cerrada, como muestra estar entre las rejas. Dicho encierro le otorga la culpa, una culpa tenaz que la va humillando en silencio, de a poco, sin que logre tener el valor de asumirlo. Esa es ella. Esa mujer que luchó por educar a un hombre que no había salido de su vientre pero que, sin embargo, sintió como tal. Se puede Foto prensa 1odiarla aunque ella con esa mirada y ojos cansados logrará conmover a cualquier puritano de su maldad. Como dicen muchos: a veces no importa lo que se diga sino cómo se diga. Este es el caso de la situación: Emilia vocifera lo peor, pero dicho con un tono realmente convincente. Ella, manipula, todo. Va sorteando obstáculos, dando lástima. Todos logran amarla y detestarla a la vez. Es que son almas perdidas en busca de un sentido y ella es esa brújula “con experiencia” que consideran logre orientarlos. Pero la vejez no siempre es sinónimo de sabiduría.

El pobre chico (Francisco Lumerman) es la única víctima que oscila entre la idiotez y la inmadurez para no caer al precipicio que tanto teme. Es el único inteligente de la familia -compuesta por su madre (Adriana Ferrer) y su pareja, si se quiere decir Walter, que intenta convencer de lo conveniente. Pero nadie lo escucha. Lo relegan y tratan de la peor manera como si fuera una lacra. El pobre hace lo imposible por salir de la realidad que lo invade -en plena adolescencia-, mientras toca su xilofón sin saber siquiera las notas. Cada sonido será un paso más que avance Emilia y cada silencio un suspenso de lo terrorífico que esté por ocurrir.

La casa nueva, conformada por un cuadrado -repleto de mantas cuadras y de diversos colores- incluirán a estos seres desposeídos de bondades. En un costado estará sentado durante casi toda la obra, un hombre (Gabo Correa), tildado de querer destruir lo que no existe. En algún momento ingresará para compartir con ellos su panorama y será echado a la fuerza. Él es diferente, como su hijo. Ambos son indefensos.

Emilia educó a un monstruo, el mismo que destruirá sin piedad.

Emilia2

 

ficha artístico-técnica Emilia

Mariela Verónica Gagliardi

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Un mundo maravilloso dura un instante

Alizia3

– Alicia: ¿Cuánto dura para siempre?

– Conejo: A veces, solo un instante.

“Alizia” (versión adaptada y dirección de Melisa Hermida) nos lleva a un mundo precioso, lleno de colores, magia e ilusiones. Ella se queda dormida y, su sueño, pasa a ser el nuestro también. Alicia (Isabel Ferrari) aparece en un lugar increíble, totalmente diferente al suyo, intentando comprender códigos y situaciones que jamás comprenderá. Justamente, la clave está en dejarse llevar sin pensar para nada.

Dejando a un lado lo racional, un universo colorido, con todos los personajes del clásico original de Lewis Carroll -y más- le dan la oportunidad -a esta niña- de jugar, bailar y cantar unas originales y pegadizas melodías, al mismo tiempo que permitiendo relacionarse con lo infantil desde otro lado. Esta Alicia es de pelo castaño, motivo por el cual no es aceptada, e inclusive, se le cuestiona su nombre, denominándola como Mabel.

Alizia2La vuelta de tuerca y análisis que se plantea, hacen pensar a los más grandes, entreteniendo a los más pequeños. Esto es un acierto en el guión y puesta en escena que convierten a la obra en interesante para toda la familia.

¿Cómo se hace para no llenar y explotar la sala de Timbre 4 con una propuesta de tal magnitud?

El vestuario, el léxico moderno y las letras de las canciones suenan, se sienten, se complementan y retroalimentan. Se enriquecen y deleitan. La trama sigue su orden cronológico pero, incluyendo, un valor agregado que le permite actualizarse con nuestra época.

En cuanto a la Reina de corazones y su marido no son tan malos, sino que se posicionan desde una arista irónica, ridiculizando lo malvado y, entre todos, logran burlarse de los personajes estereotipados de este cuento infantil.

Alizia9Un solo punto me hizo ruido y se trata de la palabra guacho, tan naturalizada en nuestra sociedad que ya ni siquiera molesta a la mayoría de las personas su uso vulgar.  Utilizarla es violento, por más que se lo quiera disimular con una sonrisa. Seguramente el propósito de la directora no sea agredir, pero no está demás planteárselo.

Centrándonos en la banda de música ésta es en vivo y lo más valorable es que interactúan en la historia, no solo como músicos sino como personajes de dicha trama.

Cada contradicción es marcada y utilizada para trazar un camino diferente. Las ostras que conforman un coro, una oruga que tiene su lugar para expresarse y también hacerse notar, un gato que no quiere ser considerado mascota, y el súper dúo de gemelos Miki-Piki, entre algunos de los más aplaudidos y celebrados.

Alizia8

El Sombrerero, el Conejo y Alicia; siempre serán los más queridos, aunque me atrevo a decir que aquí cada uno de los personajes logra despertar ternura y concientización en el público.

Alicia estará con más interrogantes que certezas, dándole -dichas preguntas- la oportunidad de crecer y ser mejor persona al abrir los ojos en su mundo terrestre.

ficha artístico-técnica Alizia

Mariela Verónica Gagliardi

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Sal de ahí, de ese lugar

Salvemos le puse cuca31

En los noventa era muy habitual hablar de ecología, de las ballenas y demás animales del sur de nuestro país, como si estuvieran estas especies en el fin de sus días. Algunas personas se sintieron más comprometidas al aportar dinero a ciertas organizaciones, mientras otras rezaron para que nada malo pase.

Hablando de un tema y filosofando, no se crea conciencia. Este es el puntapié para hacer algo. Y hacer significa acción, dejando de lado la palabra por sí sola.

Las murgas, son acción en movimiento ya que, además de entretener a la gente, les crean verdadera conciencia y se animan a decir sus ideologías, argumentando y resignificando un mensaje social.

“Salvemos Le puse Cuca” es el claro ejemplo de que se puede repensar el mundo. Con colores, voces diversas, alegría y pasión; este grupo de artistas crea una impronta de la que nos sentimos parte. Ellos no precisan un escenario para bailar como estamos acostumbrados, sino que pueden narrar situaciones, momentos, contextos y dotarlos de música.

Salvemos a las ballenas, mientras la humanidad pierde valores y se extingue a sí misma. ¿Por qué el hombre suele sentir que hace algo cuando ayuda a una persona, animal o causa lejano? ¿Por qué cuando se habla de ayudar a gente humilde, lo que primero que se le cruza por la cabeza es asistir a África? ¿Nuestro norte, nuestro barrio, nuestra zona? Todos necesitan y no se es más por caminar muchos kilómetros.

El egoísmo hizo que nos olvidemos de lo importante que es mirar al más cercano, a tenderle una mano de verdad y sonreírle cuando esté apenado.

Entre chistes, bromas y celebraciones, Le puse Cuca defiende a los más vulnerables y se pone del lado del más golpeado, como puede ser una mujer embarazada. Sal de ahí, bebito bebito, sal de ahí de ese lugar – es el fragmento de una de las canciones que más aprecié durante el espectáculo. No por ser la mejor, ya que todas tienen su argumento inteligente y voraz, sino porque logra desmenuzar una problemática que está en crisis: la llegada de un bebé.

Apurar un nacimiento, colocar inyecciones para no sentir dolor, sufrir lo menos posible, pasar rápido ese momento -tan esperado y evitado a la vez-, intentar no desesperar sin encontrar contención alrededor. Quizás, crean que exagero con mi postura pero, a diario, leo y escucho opiniones de mujeres que se han sentido abandonadas en esa ocasión, que no han podido disfrutar del dar a luz. Que han tenido miedo por lo que vendrá.

Si se trata de salvar, hay que empezar por casa. Evitar discusiones innecesarias, ser feliz con lo más pequeño, soñar con los ojos abiertos y disfrutar de la música. Justamente, esta murga tiene melodías muy pegadizas que dan ganas de seguir con el cuerpo en movimiento, a la vez que sus rostros pintados nos contagian solamente esperanzas por un mundo mejor.

Esta función fue a la gorra y, los espectadores, colmamos la sala del teatro La Carpintería. Una noche a puros colores, intercalados entre sí, recordándonos que no hay que esperar al verano para que sea carnaval. Es una actitud de vida, de seguir adelante, de proponerse metas y, con amor, lograrlas.

Coros generales, voces principales, dúos, tríos… se conjugan para hacernos atravesar diferentes escenas, situaciones, contextos y dejarnos pensando. Ese es el factor más interesante de un grupo de artistas: el valor agregado que dejan en el escenario.

Cuando todo termina, las puertas se abren y la fiesta continúa. Preguntamos próxima fecha, felicitamos y hablamos con la primera persona que cruzamos.

¿Es carnaval?

Las bombitas de agua no están, la espuma tampoco, las caretas menos.

Entonces, ¿por qué los bombos suenan y los acordes acompañan voces que aclaman sin parar?

¿Es carnaval?

No. Es la vibración de esta murga que contagia un modelo para armar y desarmar, una forma de sentir, protegiendo a quien más queremos e intentando no dañar a casi nadie.

Salvemos al mundo que está herido y necesita de manos unidas formando un corazón.

Salvemos Le puse Cuca ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Un viaje hacia lo más profundo

Juanito25

«Juanito» es un niño que, junto a su madre, llegan a Buenos Aires desde Rosario,  buscando un mejor progreso. Lo que nunca imaginaron fue que una ciudad tan grande le intentaría quitar a Juanito su inocencia que es una de las cosas más bonitas de la infancia.

Entrelazando relatos, diálogos y canciones, surgirá una historia armoniosa, equilibrada y muy aplaudida por los espectadores.

Y cantando canciones y buscando una manera de sonreír -se repetirá en varios momentos de la obra, metiéndose en la sonrisa de cada persona-, pintando una realidad dura y trágica, con una dosis más feliz y apropiada para sus pequeños.

Mientras suena una canción con estilo de rap-pop (mezcla extraña si será), un chancho que rima todo intentará invadirnos de la crueldad hacia los más pobres, transformándose en un anti-héroe.

Un dia de clases en el que Juanito deberá relacionarse con nuevos compañeros y estilos de vida. Él no viene de otro país sino que es rosarino, sin embargo notará que los chicos son muy diferentes.

Entre cantos y bailes, esas distancias que los separaban comenzarán a unirlos cada vez más, demostrando que durante la infancia -aquí o allá- solo importa divertirse.

Asi sera como Juanito se convertirá en una persona muy amigable y sensible, a la que querrá poner de protagonista en una obra de teatro que inventarán. Aunque, este deseo se verá interrumpido por una tristeza enorme llamada trabajo infantil.

El tratamiento de esta problemática social se trata de una forma entretenida y punzante a la vez. Los niños comprenderán que no corresponde a su edad trabajar y los adultos deberán hacerse cargo de lo que les toque.

¿Fabricar cohetes? No cualquiera sabe hacer uno, pero, Juanito llevará a sus nuevos amigos por un viaje espacial inolvidable, siempre acompañados por la música.

Cuatro amigos en busca de juegos, solidaridad e ilusiones. Son jóvenes y solo tienen la obligación de ser felices, despreocupándose de cualquier mal momento a los que los quieran someter los adultos.

El encanto de esta obra va acompañado de todo el grupo de artistas que vuelcan sus conocimientos y amor hacia los infantes. Siempre pienso si es más difícil montar una obra para niños o para mayores y estoy convencida de que la primera opción es la que trae más dificultades aparejadas. En primera instancia, un espectáculo para adultos tiene como espectadores solamente a adultos en su generalidad. En cambio, el mundo de los infantes convoca a las familias -ya que es poco frecuente que acudan solo los menores-. En muchas ocasiones, los padres o familiares los acompañan porque quieren ver también. Entonces, ¿cómo no va a ser mas complicado satisfacer a grupos etarios tan diversos?

«Juanito, una aventura en cohete»; cumple con todo como para tener éxito. Saben lo que hacen y es imposible no sentir ese contagio en el cuerpo, de asociar a los actores con otras obras donde ya los vimos, de querer a Juanito -incluso sin conocerlo- y de agradecerles a todos por no subestimar a los pequeños.

En medio de tanto analfabetismo cultural promovido por los medios masivos de comunicación, esta obra es una caricia al alma, una luz llena de esperanza y una indagación profunda a lo realmente importante en una sociedad.

Los niños juegan y copian, pero, para eso, tienen que existir modelos. Ahora, ¿qué sucede cuando éstos se desfiguran o extinguen?

Todavía es posible proyectar un futuro precioso, lleno de colores -como la escenografía de la obra-, colmado de alegría y felicidad. Solo hace falta compromiso social. Desde lo más insignificante. La esperanza jamás hay que perderla y, a través, de Juanito, muchos chicos podrán despertar su imaginación, hacer amigos nuevos y compartir.

El arte es un recurso inagotable, con millones de vertientes posibles. Lo único que hay que hacer es tener ganas de jugar, independientemente de la edad que se tenga. No hay edad para crear, pero sí una fuerte postura de endurecimiento hacia la diversión.

Juanito ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Un milagro para Navidad

Amahl1

Un gran abanico de propuestas, nuevamente, surge en vacaciones de invierno en Buenos Aires y, evidentemente, son pocos los adultos que emprenden el desafío de llevar a sus niños a ver y escuchar ópera.

“La noche mágica de Amahl” (de Gian-Carlo Menotti) fue la primera en su género que se solicitó para televisión en la Navidad de 1951. En ella, una niña y su madre, viven en una casa muy humilde y -la pobreza- les impide ser felices.

Amahl (nombre árabe que significa esperanza) pasa sus días utilizando una colorida muleta y jamás imaginaría que su pierna tendría posibilidad de ser curada.

Las voces -en esta función- de Luciana Larocca (Amahl) y Elisa Calvo (Madre), conmueven enormemente a los presentes. Después de haberlas visto en Hansel y Gretel, mi emoción y agradecimientos continúan.

Ópera en castellano, sin necesidad de leer subtítulos ni de esforzarse por comprender una lengua diferente a la nuestra, sumado a la escenografía que ejemplifica, perfectamente, toda la historia.

No hace falta ser creyente para disfrutar aunque, si lo sos, seguro se te derrama una lágrima.

Ella, como toda niña, tiene la fantasía y sensibilidad de pintar un mundo ideal. Amahl4Ni la falta de alimentos consigue
deprimirla. Amahl juega con su amigo imaginario, ya que no tiene otros reales. No es feliz, pero en cuanto ve la estrella de Belén, su suerte o destino cambia. De ahí en más, intentará hacer pasar a los Reyes Magos pero, la madre, cree que su hija está delirando.

Melchor, Gaspar y Baltasar; consiguen ingresar a la cabaña para bendecir a la pequeña. Aquí, una breve historia religiosa se narra pero, reitero, que no incomoda al no creyente sino que maravilla.

Los niños presentes no quitaron sus miradas de la escena. Ni parpadearon siquiera. Estaban presenciando una obra musical, compuesta por la Orquesta de Cuerdas de Monte Grande (la cual también incluye vientos y percusión) y, estas oportunidades, no se dan a diario.

Con la idea, producción y dirección de la talentosa Silvana D´Onofrio, se logra una unión interesantísima entre el elenco y los músicos -permitiendo disfrutar ambas disciplinas-.

Un punto a destacar es la claridad en las voces de los intérpretes lo cual no siempre existe en la ópera. Las inflexiones y movimientos que van desarrollando les permiten hacerse entender. Tanto las protagonistas como los Reyes, el Paje, los Pastores y hasta los niños; le dan un brillo a la dramaturgia que permite que el Amahl7sol reinante en el exterior continúe a nuestra salida.

Muchas veces se escucha decir que la ópera y la música clásica son para una élite pero considero que es en gran parte un mito caduco. Existen propuestas, inclusive gratuitas, por si ese es el condicionamiento. No lo creo.

Las personas se exluyen cuando no entienden y prefieren apartarse del camino.

El arte lírico se siente en el cuerpo. Cada vibración recorre las venas y los ojos, de a poco, consiguen el placer. Ese placer tan preciado que pinta una gran sonrisa melancólica.

La tragedia, siempre presente, nos recuerda que, en algún momento, el desenlace se avecina.

Amahl convierte sus sueños en la realidad más preciosa, aprendiendo a dar aquello que aún no sabe que dejará de necesitar.

ficha artístico-técnica Amahl

Mariela Verónica Gagliardi

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