*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘teatro’

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La quinta estación, de Mario Cura

        

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Dirección : Laura Formento

 Estreno 6 de Agosto 21 hs

Dynart Espacio de Arte CABA

Vuelta de Obligado 3587 – Tel. 4701-9677

 Entradas : $ 150

 Reservas: 4701-9677 / whatsapp : 11-51479316

mail: reservas_laquintaestacion@hotmail.com

 Sábados de Agosto a las 21 hs

 Sinopsis

¿Qué pasa con esos amores  que no nos animamos a vivir?  Dicen que el amor no termina cuando una relación se acaba, sino cuando el amor se olvida.

La Quinta Estación habla sobre el miedo a amar, la pasión, la soledad, el desamparo, los sueños de juventud y la poesía.

Elenco:

Victoria Stecca -Rodrigo Gual

 Autor: Mario Cura

Dirección: Laura Formento

Vestuario y Peinado: Ignacio Estigarribia

Escenografía: Laura Formento

Maquillaje: Cecilia Ochoa

Iluminación: Martín Mild

Fotografía : Alex Robledo

 Prensa y Difusión: Laura Mathieu

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El hospicio, de Andrea Tamburrino

El hospicioPor primera vez en Argentina, una obra que combina danza, teatro y acrobacia en pole dance.

Dirección: Andrea Tamburrino.

Jueves 22.30 hs

Teatro Porteño

 

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Andamio 90: Programación

Programación Marzo - flyer

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Manipulación rebelde

Hablemos a calzón quitado16

La década del setenta, sin lugar a dudas, fue una de las más emblemáticas en Argentina. Ese aire brumoso por el que se cruzaban civiles y armados, disputándose unos ideologías y otros el poder; queriendo adueñarse de un país que no era de un bando u otro, sino de todos. Absolutamente todos.

En un clima convulsionado por los militares que golpeaban (en todo sentido) a todo aquel que pensara y actuara diferente a lo pretendido, en un clima hostil y que dañaba a todo idealista, en un clima que no fue soportado por todos y en el que perecieron o hicieron perecer a los más débiles (a esos soñadores empedernidos, tildados de golpistas) es que se ubica esta historia titulada Hablemos a calzón quitado (escrita por Guillermo Gentile y dirigida por Nicolás Dominici).

La presente obra es un tesoro realmente que une y reúne a tres seres completamente diferentes pero que, sin embargo, necesitan retroalimentarse de algún modo. Así es como un padre (Oscar Giménez) vive junto a su hijo (Ulises Pafundi), aunque es un error decir que viven, mejor dicho habitan bajo el mismo techo. Uno se sirve del otro, mientras este otro se apoya en el primero. Así es como la dupla pasa sus días con una rutina exactamente idéntica y que no sufre ningún tipo de transformación, hasta que un tercero cae como gota de lluvia para refrescar. La llegada de este extraño representará a la sabiduría, a la importancia del pensamiento, de saber argumentar y de lograr tener convicciones sin temer a los demás.

Claro que cuando existe un dominador, necesariamente tiene que haber un dominado; así como la existencia de oprimidores y oprimidos. Como un rayo que se posiciona sobre el más vulnerable, convenciéndolo de que su “vida” es la que le toca y sus días deben ser miserables.

La dificultad de uno deja en evidencia la del otro y todo lo que se suponga deba ser de una manera, podría convertirse en lo contrario e incluso opuesto.

Este tercer cuerpo que recibe el nombre de Martín (Emiliano Marino) que llega para importunar a la pequeña familia conservadora que está acostumbrada y arraigada a determinadas creencias. Pareciera ser que el tercero es “discordia” se cumple a raja tabla y es que no siembra justamente discordia sino dudas existencias y muy profundas. En verdad se trata de conocer el todo para elegir algo determinado. Si el Nene hubiera sabido y entendido quién es quién podría haber cambiado su suerte, podría haber desplegado sus alas en busca de la libertad y el placer que tanto anhelaba. Su Papi se encargó de mantenerlo guardado, oculto, reprimido como un paria que no tiene voz ni voto, que solo debe obedecer y callar.

Un silencio que se rompe y que es interrumpido es el puntapie inicial en esta dramaturgia que tiene tintes dramáticos y humorísticos, que permite hacer soportable la bruma espesa sin oxígeno. Que en medio de tanto odio plantea un escenario alternativo para desdramatizar la realidad.

Los libros serán los enemigos incansables del padre que luchará para volver atrás el tiempo, un tiempo que ya no tiene retorno.

Mientras tanto, la necesidad es la encargada de crear determinados lazos que irán surgiendo -momento a momento- hasta plasmar la bipolaridad que tiene cada uno de estos entrañables personajes, consiguiendo empatía con el público, haciéndose más o menos cercano según los rasgos que los caracterizan y permitiendo que la revolución tenga lugar en la vida de quien así desea que sea.

Desde ya que el personaje de Ulises Pafundi es el que más repercusión tiene no solo por su interpretación sino por quien es en escena. Sus compañeros de obra tienen un gran desempeño también y consiguen enriquecer la trama con la tensión necesaria para que solo podamos relajarnos en los momentos que la historia lo permite.

Hablemos a calzón quitado es la fórmula perfecta para quitarse la máscara y decir lo que se piensa, haciéndose cargo de las consecuencias.

Mariela Verónica Gagliardi

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Desear lo que se hace

Espejismo

Ficha EspejismoLa danza-teatro contiene ese vuelo distinguido para decodificar con sensaciones el universo planteado. En esta oportunidad, la obra Espejismo Shinkiro (escrita por Rony Keselman y dirigida por Gustavo Collini Sartor) nos hace volar, sin darnos cuenta, por el mágico mundo de las leyendas japonesas en manos de dos artistas increíbles que son acompañados por un músico en vivo.

Claudia Lapacó es la portavoz de estas historias orientales que tienen el honor de ser interpretadas por el bailarín de danza butoh, Sebastián Collini Sartor.

Este es uno de los casos en que mis palabras serán un simple retrato de lo observado, que emocionó con diferentes sensaciones a mi organismo.

Con una noche fresca, en este verano agobiante, hubo una introducción antes de pasar a la platea del Teatro Larreta al aire libre y de disfrutar la belleza del espectáculo en conformidad con su naturaleza. Siempre el paso por este sitio es una caricia al alma.

En primer lugar, quisiera exclamar a vivas voces que cuando existe amor por el arte surgen y se desarrollan situaciones y escenas como las que se pudieron ver en la presente función. Y, no es casual, que hace doce años se esté presentado Espejismo y continúe como un estreno, con esa magia inigualable.

Espejismo nos habla de un mundo perdido u oculto, que puede aún ser recuperado aunque diste de poder conseguirse. Frente a este mundo, el nuestro, el actual, el Occidente que corre, que se preocupa ante banalidades, que se violenta ante la pérdida de un objetivo y se descarga agresivamente contra algo o alguien.

Pero espejismo es, también, un reflejo en aguas cristalinas, un modo de verse y vernos en otras personas, de querer ser mejores, de superarse o superarnos, de ir lentamente sin correr, por querer llegar rápido, de una mentalidad totalmente opuesta a la dominante, de sentir un cambio o modificación con el cuerpo entero, de transmitir sensaciones, convicciones y de luchar por propósitos ideológicos -entregando, incluso, la vida-.

Son cuatro los cuentos que se desarrollan en el escenario: Hoichi el músico sin orejas, ánades Mandarines, El secreto de un muerto y La Visión. Si bien la primera leyenda es la más extensa de todas, cada cuadro consigue ir inmiscuyéndose en nuestro inconsciente colectivo hasta revolucionarnos por completo. Claro que no todos los espectadores, por igual, están preparados para entender la valoración que se hace sobre el mundo contemporáneo y sobre dos tipos de mundos; pero sí existe una absoluta admiración de parte del público que permanece absorto de principio a fin.

Como si se tratara de una tetralogía, Espejismo se comprende una vez ocurrido el desenlace, momento en que la emoción fluye por completo, extasiándonos hasta las lágrimas.

El Butoh tiene sus códigos dentro de los que se encuentran el tipo de maquillaje blanco, la expresión en su máxima potencia, la vanguardia  como estética de confrontación respecto de lo conservador y la posibilidad de danzar -de pies a cabeza- la vida. Y digo la vida y no una canción ya que la magnitud de esta puesta en escena pretende transgredir y lo consigue. Pretende mostrar lo más íntimo y no solo lo hace sino que coloca el ojo del espectador en un lugar incómodo para que, entre todos, podamos construir un mañana.

Horai es el sitio en el que nos sumergiremos en esta velada tan noble, en la que podremos soñar con los ojos abiertos junto a hadas, emperadores y fantasmas de miles de años atrás. Y, como si fuera poco, conocer al pequeño y gran Emperador Antoku -quien tuvo una muerte trágica junto a su abuela, cuando el clan Heike se vio amenazado y sufrió persecuciones-. De aquí se presupone que el fantasma del niño merodeaba por los aires y quiso hacerse de Hoichi, engañándolo con pleitesías y adulaciones hacia su increíble música. Tanto este final como el de los restantes representados por Collini, dan cuenta de la pasión que el artista siente y lleva en sus venas, de cómo puede interpretar a un hombre o mujer, a una anciana o niño, a quien perdió todo y a quien aún tiene motivos para seguir en la Tierra.

Desde sus ojos enrojecidos hasta sus pies levitando en busca de paz, de un resurgimiento, de un nacimiento natural, de una búsqueda en soledad y en compañía de la voz de Lapacó -quien permanece erguida en el atril hasta que se fusiona con algunas escenas, dotándolas de su talento e impresiones-.

Mientras un títere sorprende hacia el final, todos los pétalos de rosa decoran las muertes más bellas que, posiblemente, conseguirán traer sus cuerpos hacia otra dimensión.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Historias para no salir de casa

historias para no salir de casa

Todos tenemos algo que contar.

Tres familias, un edificio y un linyera que duerme enfrente.

Escrita y dirigida por María Victoria Taborelli, Lucía Pratolongo y Ariana Perez Artaso; con Andrés Buzzurro, Lucía Pratolongo, Julieta Gottlieb, Valentina Brodsky, Mariano Epelbaum, Emilce Rotondo// Funciones: Miércoles a las 21:00 en El Método Kairós, El Salvador 4530. Tel/Informes: 011 4831-9663// Duración: 70 minutos// Entrada general: $100; $80 estudiantes y jubilados.

En una calurosa tarde de diciembre, en vísperas de Nochebuena, un linyera se pone a armar un árbol de Navidad en la placita del barrio en el que habita. Este simple, pero atípico acto, despierta la curiosidad de quienes viven en el edificio de enfrente, dando pie a las más tristes, mágicas y delirantes historias que lo explican. 

En cada una de estas Historias para no salir de casa, la realidad de los seis mirones, nuestros personajes, emerge, proyectándose en lo que ven en aquel que permanece en los márgenes del sistema. El devenir de su presente quedará signado por esta presencia, demasiado naturalizada en los tiempos que corren.

Sobre el proyecto

Historias para no salir de casa nace del trabajo colectivo de tres dramaturgas que se conocieron en el taller de Mauricio Kartun y quisieron llevar a escena una pieza que condensara la visión que cada una tiene sobre el contar historias. Así, nacieron estos seis personajes que conviven en escena en un flujo constante que busca unir sus individualidades en un collage armonioso. 

Creyendo que el trabajo en equipo puede concretar cualquier proyecto, el desafío del ensamble de las tres visiones fue posible y hoy abre sus puertas, invitando a todos a formar parte de este universo rico en posibilidades.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Elenco: Andrés Buzzurro, Lucía Pratolongo, Julieta Gottlieb, Valentina Brodsky, Mariano Epelbaum, Emilce Rotondo.
Asistente de dirección: Mirko Gómez.
Diseño de iluminación: Caio Senicato.
Diseño y realización escenográfica: Florencia Gavela.
Música original: Mirko Gómez.
Ilustración: Máximo Balestrini.
Dramaturgia y dirección: María Victoria Taborelli, Lucía Pratolongo y Ariana Perez Artaso.
Agradecimientos especiales: Victoria Pereda, Matías Romero.
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¿Yo amo la verdad?

Pabellón VIP

Tal como el nombre de la obra lo indica, se trata de un sector de la cárcel con demasiados privilegios, tantos como se podría tener en la propia casa o, mejor aún, siendo político de alto rango.

Como si se tratara de una burla al sistema vigente en nuestro país, la lectura de un fragmento de la Constitución Nacional sirve de apertura al Pabellón VIP (escrita y dirigida por Luis Agustoni). Allí, dos hombres esperan hasta que surjan las respectivas sentencias o, quizás, nunca se los llegue a procesar. Todo puede pasar en este penal y en un sistema caduco que no consigue desprenderse de los intereses económicos. Porque, en definitiva, de eso se trata: del dinero y lo que se puede lograr con éste. Del poder como sangre en las venas que son imprescindibles, en estos hombres, para sus acciones vitales.

Entonces, un presentador es el que guiará los términos formales de esta dramaturgia, basándose en la Constitución como documento supremo en Argentina. Un documento que pareciera ser papel desechable.

Roberto y Delfor son los homenajeados, irónicamente, en esta obra de teatro que pretende utilizar al espacio como canal de expresión y descontento hacia leyes que no se respetan ni en lo más mínimo. Las condenas, los encarcelamientos, las penas… todo, absolutamente todo pareciera ser un rito que puede o no cumplirse.

¿Se puede comprar la libertad?

Este derecho es el más preciado por todo ser vivo y claro que por todo hombre.

Mientras Roberto le habla al público, su familia lo visita de vez en cuando para saber la verdad, una verdad silenciada por su hija y creída por su esposa. Un secreto que podría derribar a cualquier alma sensible y que, nuevamente por intereses, es mejor callar.

¿Quién calla es cómplice?

No hace falta analizar demasiado para darse cuenta que sí, que quien  pretende pasar desapercibido es quien tiene la oportunidad de cambiar el rumbo de las cosas.

“Un proceso no es una condena, es una averiguación”, dice Roberto. Y con esta frase no solo nos atragantamos de ira sino que comprendemos como público espectador la veracidad de esta dramaturgia que no es ni más ni menos que la triste realidad. Que este hombre podrá hacer valer sus contactos para pagar fianzas mientras quienes están desprovistos de lo material continuarán tras las rejas de por vida, quizás sin haber cometido mayor delito que él, o directamente no habiéndolo cometido.

Un recurso muy bien utilizado en Pabellón VIP es aquel que le permite a cada personaje tener su momento de diálogo con el público. En forma de monólogo breve, cada uno se explaya y mira buscando complicidad, aquellas miradas que quizás se alíen un poco con la causa más noble.

La esposa de Roberto no tiene toda la información sobre el día en que ocurrió un accidente, aquél que llevó a su marido al lugar en que está. Ella intentará reconstruir con su memoria todo lo vivido hasta que llegue la pieza fundamental que complete su rompecabezas. Cuando ello ocurra no habrá marcha atrás.

En cuanto a Delfor, él también recibe una visita: la de su novia. Una triste mujer que se compadece de la situación por la que tiene que pasar su compañero.

Es interesante observar el comportamiento de los policías en el pabellón, las coimas que cobran para desplazarse como espacio conocido, las reglas evadidas por ellos y el asco que provocan ante cualquiera a favor de la justicia verdadera. Esta “fuerza de seguridad” que pulula por ahí, uniformada, burlándose de la desdicha atravesada por los inocentes y la felicidad vivida por los sospechosos de siempre.

Inclusive un juez, Adolfo, aguarda su propio desenlace tratando de hacer malabares que ya le quedaron caducos y no teniendo más opción que el juzgamiento social.

Todo se descubre, nada queda en el aire y la escenografía provista de pocos elementos y rejas, le otorgan al drama toda la libertad para que sus artistas puedan interpretar sin condicionamientos.

¿Existirá en un futuro un espacio, físico o no, en el que quepan solo los que transgreden las normas? Ah, cierto que los para ello tendría que modificarse todo el sistema penitenciario, de mandos verticalistas, y, quizás, los “delincuentes” juzgar a los propios jueces. ¿Sería eso posible?

La corrupción en el país se burla de todos nosotros. De a poco, la justicia por mano propia (no ideal) se va haciendo cargo, a su manera.

ficha Pabellón VIP

Mariela Verónica Gagliardi

Imperio de artistas

Imperio1

De la Dinastía Julio-Claudia, se conocen a tres de los emperadores más conocidos de Roma: Tiberio, Calígula y Nerón. Ellos son los principales hilos conductores de esta obra de teatro denominada como “Imperio”. A su vez, son tres las mujeres que se relacionan, principalmente, con ellos: Agripina, Drusila y Julia. Agripina es la madre de Nerón, Drusila es la hermana de Calígula y Julia la esposa de Tiberio. Son varias las uniones -no sanguíneas- que se producen en esta enorme familia. Principalmente, Augusto adopta al hijo de Livia, Tiberio, a quien se lo obliga a adoptar a Germánico, quien contrae matrimonio -por conveniencia- con Agripina, la nieta preferida de Augusto. Al producirse esta unión, según documentos históricos, Germánico es envenenado en uno de sus viajes militares y sacado del medio por parte de Tiberio. Pero, Agripina, quien tenía un fuerte caracter y convicción, se enfrenta a Tiberio para averiguar qué ocurrió con su marido recientemente fallecido.

Respecto de la historia adaptada para esta pieza artística, aparecen en escena, entonces, seis personajes importantísimos del Imperio Romano.

Calígula (hermano de Drusila y Nerón), llamado así por las sandalias militares que usaba de chico (caligae) sucedió en el poder a su tío-abuelo Tiberio, desde el 37 al 41 D.C. Hijo de Germánico y Agripina, sin lugar a dudas, fue quien tuvo más carisma.

Calígula, que de pequeño sufría ataques de epilepsia, que no podía conciliar el sueño y que utilizaba las noches para realizar estrategias sanguinarias; fue asesinado.

Nerón (gobernó del 54 al 68 D.C.) y se lo acusaba de homosexual. Fue quien intentó esclarecer varias cuestiones en el Senado y sin poder conseguirlo, se terminó suicidando.

Tres emperadores que utilizaron la fuerza, la avaricia, las riquezas, y sus puestos para conseguir objetivos de una manera demagógica, tirana y absolutista. Tiberio (14 al 37 D.C.), Calígula (37 al 41 D.C.) y Nerón (54 al 68 D.C.); son ejemplos de cómo gobernar desde la no consideración y el linaje. Uno más carismático como Calígula, pero no por eso menos temido por el pueblo y sus propios hermanos.

«Imperio», es el nuevo espectáculo de la Compañía Codanz, que plantea un varios conflictos de antes y de ahora. Escrito por Rolo Sosiuk y dirigido por Juan Cruz Argento; toma como puntapié inicial a los tres emperadores romanos más sanguinarios: Tiberio, Nerón y Calígula.

Como dos obras de teatro, una de danza y la otra de actuación, se fusionan en ciertos momentos para complementarse y demostrar cómo lo secundario cobra vuelo y protagonismo en la historia principal.

Con tres emperadores que interpretan muy bien sus roles: Tiberio (Gustavo De Filpo), Calígula (Rolo Sosiuk) y Nerón (Julio Chiorazo); cada discurso estará embestido de violencia de género, posesión, poder y ambición.

Mientras sus mujeres, que no necesariamente son esposas, representan la belleza, la calidez y templanza, se desenvuelve una continuidad de escenas en las que se puede visualizar que ellas no valen más que lo que ellos quieren y que puede prescindir de sus compañías en cuanto den la orden.

El incesto es una de las prioridades de esta obra, que deja en evidencia la necesidad de contacto físico con una mujer sin importar de quien se trate. La lucha de poderes entre unos y otros, demuestra la vanidad de los poderosos por sobre las femeninas que intentan, por todos los medios, de convencerlos sobre decisiones a tomar.

La obra entrelaza textos con coreografías en que se puede disfrutar de un gran despliegue artístico, a la vez que de diálogos presididos por las diferentes alegorías que se refieren al descontrolado poder por sí mismo, por el deseo enardecido de controlar todo y a todos.

Entre tantos discursos cargados de sangre y despotismo, se erige uno que hace referencia a la actualidad de nuestro país y al gobierno vigente: la inseguridad es una sensación, se esboza de boca de uno de estos emperadores y, el silencio, se apodera de la historia.

Agripina (Jess Rolle), Drusila (Vanina Bercovich) y Julia (Laura Pagés), firmes en escena, se hacen notar y logran desenvolverse como verdaderas mujeres que saben lo que quieren. Corren riesgos, como cualquier mortal y, sobre todo, como toda persona que tiene convicciones fuertes y precisas.

Se resaltan las interpretaciones de los actores principales y de la joven bailarina Martina Loyato -quien danza con su cuerpo y alma, quien vuela en busca de nuevas experiencias en aquella Dinastía sanguinaria-.

Antes de Cristo, en el Siglo presente y, siempre, los ideales existirán y -como suele decirse- la historia será cíclica, repitiéndose. Solo modificando a sus actores y, conservando, los ejes centrales que ilustran aquella necesidad de tener todo as dentro de la manga para demostrar determinadas acciones.
ficha ImperioMariela Verónica Gagliardi

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Las estrellas celosas los mirarán pasar

La novia de Gardel10

(…) Me falta algo y ese algo sos vos, queridita Isabel. Pero no importa: pronto llegaré y será para no separarme más (…).

Solo un enamorado puede dar su corazón, extrañar, anhelar estar junto a ella y prometerle un futuro. Quién podría afirmar que si no hubiera existido el accidente sus vidas permanecerían juntas. Todo es tan incierto, incluso hasta su fecha de nacimiento, cada una de sus amantes y cuál era su verdad. No la que los medios transmitían sino la suya, aquella que le brotaba desde lo más profundo de su ser y que solamente él podría esclarecer.

Un corazón puede ser muy grande o muy pequeño. Puede alojar a un solo amor o a varios a la vez.

Carlos Romualdo Gardés, más conocido como Carlos Gardel y apodado el Zorzal o el morocho del Abasto; eligió la segunda opción. En realidad, los artistas, solían tener amoríos por doquier sin por ello dejar de amar a una en especial.

“La novia de Gardel” (escrita por Ana María Cores, Marisé Monteiro y Pablo Mascareño; dirigida por Valeria Ambrosio) retrata a una italiana que migró a Buenos Aires y, allí, conoció a su cantor, aquel que la embelesó por completo.

Con una escenografía muy bonita, proyecciones audiovisuales y detalles ornamentales; la historia avanza y retroce como lo precise.

Si bien el musical muestra a la joven (Ana María Cores) como una muchacha sumisa e idealista, existen rumores que cuentan otras versiones totalmente diferentes.

De cualquier modo, esta puesta en escena tiene como propósito homenajear a Gardel -quien murió hace ochenta años-, haciendo sonar aquellos tangos más conocidos, popularmente hablando, y que le valieron la fama. Algunos de ellos son: «El día que me quieras», «El corso», «Volver», «Milonga sentimental» y «La canción de Buenos Aires».

Más allá del dúo vocal, considero que es digna de destacar la elección de canciones que, en conjunto, se encargan de narrar el romanticismo de Carlos Gardel, sus viajes, cada gira, la fama, la desolación y el desarraigo constante que sufría. De esta manera existen dos posibilidades al interpretar la obra: una sonora y, la otra, dialogada. Creo que si se quitaran las conversaciones, el sentido de la historia se comprendería a la perfección; pero, de eliminarse las canciones ya la esencia de Gardel moriría junto a él.

Con respecto a la relación entre él y su amada, ella se llamaba Isabel del Valle. La diferencia de edad era notoria entre ambos ya que con tan solo catorce años se había enamorado del codiciado tanguero quien la doblaba en edad. Este aspecto no se ve reflejado en la obra ya que ocurre lo opuesto: ella es más grande que él.

Como una pieza de baile perfecta, comienza y termina con la misma escena, aquella que sacudió y sacudirá durante la función a todos -tan desgarradora como fugaz-.

La juventud lo marcó, lo proveyó de tanto entusiasmo que le permitió soñar y avanzar. Habiendo sorteado todo tipo de obstáculos, se encaminó a cuanta gira se le presentó, siéndole fiel a su corazón aunque no a su biología.

Su destino lo enfrentó, dejando atónita a su principal mujer, con quien deseaba casarse algún día.

La voz de Gardel (interpretada por Mariano Depiaggi), su voz con esa tonalidad casi imposible de imitar no puede vibrarse en escena y es que las copias no sirven de mucho. Mariano logra capturar su imagen, modismos y esa frescura que lo hizo brillar por siempre. Esto es más interesante que encontrar a un cuasi Zorzal.

Ese zorzalito a quien Isabel hablaba día y noche, a quien le cuestionaba, junto a quien lloraba y de quien aprendía a cantar los más bellos versos.

El Teatro Regio le permitió a la historia del tango, vivenciar momentos de la intimidad de esta pareja. No interesa qué fue verdad y qué mentira. No nos corresponde juzgar si se trató de amor por conveniencia, si fue una pantalla o si realmente se amaban con locura.

Mientras Isabel cose y plancha, los años 30’ parecen establecerse en escena, desde la vestimenta hasta el léxico utilizado. Desde los movimientos de sus cuerpos hasta las palabras esbozadas por sus bocas.

Volver es lo que no pudo y quizás fue lo único que salvó a su mujer del escándalo público, de las conjeturas, de las charlas sobre infidelidad. Tal vez, las palabras y los versos fueron el romance idílico entre ellos. Cada carta y documento podrán hablar a favor o en contra de ella, ensalzando siempre la figura de uno de los más grandes y venerados del reino arrabalero.

La novia de Gardel ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Maestra de primera línea

La suplente25

Ser titular otorga una firmeza y poder que de otra manera no sería posible sentir ni palpitar en el cuerpo.

Tener la certeza de que un puesto es propio y no ajeno, saber que no podrá ser desplazado porque se cuenta con la autoridad para ocuparlo sin tener esa amenaza o incertidumbre.

“La suplente” (escrita y dirigida por Mariano Moro) es una obra de teatro tragicómica que viene a mencionar esos temores, esas sensaciones que se tiene al no tener el puesto de titular y luchar por un espacio de segunda categoría.

María Rosa Frega, interpreta Azucena Marchitte -una maestra que dará una clase muy especial- de la cual formaremos parte pero no como público sino como alumnos; motivo por el cual ocurrirán situaciones cómicas, dramáticas, inimaginables y súper creativas.

Esta docente, ahí, sola, ocupando un espacio escénico que tiene los detalles ornamentales necesarios como para recrear un aula tradicional de antes, con varios accesorios que le servirán a la actriz para montar diferentes cuadros.

La obra se viene llevando a cabo desde el 2001 y siempre fue un éxito, lo cual no es sencillo que ocurra dentro del teatro independiente porque llega un momento en que el público se agota y la cartelera artística de Buenos Aires, agobia y avasalla con sus propuestas.

Cantidad no es calidad y este es uno de los casos. No solamente la dramaturgia es excelente sino que la actuación de María Rosa nos deleita y conmueve durante toda la función. Si bien existen detalles que datan del año de su creación, casi la totalidad de la obra es atemporal.

Mariano Moro logra que redactar un texto bellísimo, inteligente, suspicaz y con el gran desafío de que solamente pueda resultar grandioso al hallar a la actriz indicada para llevarlo a cabo.

Considero que al leer la sinopsis de La suplente, no podrán entender la magnificencia de la dramaturgia. ¿Cuántas señoritas maestras vienen a reemplazar a otras y son burladas por la clase, por los niños?

Azucena tiene la certeza de que ella es mejor que la docente a la cual reemplaza, sin embargo, no puede decirle nada a la cara ni desenmascararla ya que se encuentra de luna de miel, disfrutando de unas regias vacaciones junto a su marido.

Azucena está despechada, envidiosa, se viste como mujer grande, con el pelo recogido, tirante y diciendo las palabras supuestamente correctas. Aunque al no estar presente su competencia, llega un momento de la ficción en que se anima a decirnos todo lo que sufre y, evidentemente, cómo le gustaría mostrarse frente a la sociedad. Para esto se disfraza e interpreta a: Sor Juana Inés de la Cruz, Salomé, Fedra, Tosca, Quevedo y Cervantes, citando a algunos de los personajes más representativos de la historia.

Toda la trama es una pieza artesanal en que frases, versos y acontecimientos son conjugados de tal modo que se puede disfrutar de la literatura en todo su esplendor, de la ópera y de una docente que se descubre como persona y mujer.

Cada expresión que esboza la convierte en esa persona que desearía ser. Pero no deseando ser otro ser, sino ella misma. Transformando su mentalidad, dejándola a la misma en reposo, para sentir abiertamente su esencia. Claro que la energía contenida se expresa de una manera no tan equilibrada pero, al menos, somos su sostén, sus alumnos -aquellos que desea tener para siempre-, sus confidentes y quienes seguramente desearía que ataquemos a la titular.

Con respecto a la titular, no significa que pretenda ser como ella sino lograr ciertas cosas que ésta sí pudo.

Todo su odio es desmedido, atroz, exagerado y poco redituable para su equilibrio mental, un desequilibrio que es mostrado a través de la palabra, la actuación y la danza -en que se satirizan determinadas canciones relacionadas con el hilo conductor principal-.

Sin embargo, gracias a esta primera clase (probablemente la última), logre hacer un click en su vida y cambie ciertos parámetros y rutinas para siempre.

Mientras la interacción con el público se establece como un lenguaje más, la unión de distintos autores se presenta para justificar un estilo de pensamiento y la experiencia de utilizar al teatro como herramienta de comunicación ideológica, suspicazmente -demostrando que una dramaturgia es capaz de contener diferentes lenguajes expresivos para abordar temáticas sociales interesantes, en crisis y ejemplificar a través de esta flor que, marchitándose, envejecía minutos tras minuto.

La suplente fichaMariela Verónica Gagliardi

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