*** Septiembre 2019 ***

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Latina hasta en el alma

Como tu vida, también la mía

Una actriz llamada Frida León Beraud nos invita a pasar a la sala del Teatro Moscú, como si fuera su casa. Con una sonrisa, nos pregunta si tuvimos que viajar mucho para llegar, qué transporte utilizamos, etcétera.

Como tu vida, también la mía (escrita y protagonizada Frida León Beraud, y dirigida por Francisco Lumerman) es un recorrido por la vida de ella, un unipersonal que necesita serlo para mostrar y dar a conocer quién es Frida, cómo fue su transición hasta convertirse en actriz y cómo encontró su lugar en el mundo de alguna manera.

Su vida intenta ser un reflejo de la nuestro, invitándonos -como al inicio de la obra- a un espacio en el que tiene todo para que nos sintamos identificados.

Ella no habla solamente sino que utiliza música, títeres, videos y dibujos para que entendamos su vida, su universo personal y, la necesidad que tiene por atravesar diferentes lugares llevando su historia.

Un árbol genealógico es representado, imaginariamente, y cada uno de los miembros familiares descriptos. ¿Por qué interesa tanto una vida ajena?

Es el modo en que se representa cada partecita, cada momento importante, cada meta cumplida y cada recuerdo de la niñez guardado en el corazón. Este conjunto de vivencias todos las tenemos. Quizás similares, quizás opuestas, quizás diferentes… pero existen en cada humano y es ello lo que permite que querramos presenciar esta puesta en escena que tiene en su piso un mapa con un trazado, con líneas que envuelven a Frida en su propio mundo -el cual ya no precisa de divisiones geográficas-.

Con sus rulos despeinados, atados, prolijos o desprolijos; está parada, está en movimiento, está. Su presencia alegra y conmueve. No se puede explicar la sonrisa que, a todos, nos surge espontáneamente sin pensarla siquiera.

Un libro en movimiento, me recuerda a mi infancia. Me quedo en las anécdotas y siento que soy egoísta por pensar en mí en vez de en ella. Luego, me doy cuenta de que eso es Como tu vida, también la mía: identificación, proyección, enlaces.

De repente, la tía Doris se hace presente en un títere de mano muy bien confeccionado e interpretado. Los diálogos entre ella y su sobrina van atravesando diferentes momentos cotidianos y sus aventuras, las voces nos ubican en tiempo y espacio, no siendo indispensable nada más.

Frida, como directora de su propia obra, decide en qué momento subir la música, cuando silenciar el espacio, cómo hacer que quede todo improvisado sin ser demasiado así. Esta puesta es responsabilidad de Lumerman que hace que su figura no quede en el centro de acción, que la actriz se luzca, que todo parezca fabricado en el momento y la emoción aflore de nuestros poros. Es que cuando algo es real o lo parece, no existe el pensar cómo recibirá el público la propuesta. La propuesta abraza las butacas, con un manto de arte en el que todo se vuelve sentimiento-.

Suiza y Argentina parecen estar unidas por las diferencias. La prolijidad y la estructura parecen “enfrentarse” a nuestro país que por momentos debería tener un horizonte más fijo. Sin embargo, allá y acá el teatro es un puente por el que atravesar la vida, un modo de comunicación, una aventura, excusa y propósito para contar la niñez, para sonreír por cosas que ya no causan gracia y para intentar recuperar la alegría por lo más pequeño.

Eso es esta dramaturgia: una aventura por la vida, por espacios tapados por el polvo de los años, un intento por recuperar el tiempo perdido y la calidez de una mujer que da ese aliento en que se siente que nada está perdido. Que siempre hay fuerzas para seguir, proyectos por los que soñar y causas por las que luchar.

Como tu vida, también la mía tuvo que adaptarse a todo tipo de público para presentarse en el festival Theatre Shpektakel de Zurich y así quedó este formato adorado por grandes y chicos, por diferentes clases sociales que buscan su lugar en el mundo. En aquel mundo que gira, que Mafalda observa con tanto detenimiento y que todos los que ya fuimos pequeños anhelamos sea parte de nuestro diario de vida.

Ficha artístico-técnica
Idea, actuación y textos: Frida León Beraud. Dalang Puppencompany (Suiza), Dirección: Francisco Lumerman. Dramaturgia y traducción al alemán: Trix Bühler – Música: Simon Hostettler. Vídeo: Pablo Rodríguez Pandolfi – Folioscópio y dibujos: Basil Vogt – Diseño de luces: Ricardo Sica. Producción en Buenos Aires: Felicitas Luna. Asistencia técnica y de dirección: Ignacio Gracia. Vestuario: Fabiana Berghole. Producción en Suiza: Cristina Achermann

Mariela Verónica Gagliardi

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De paseo por el séptimo arte

Clac

“Clac!, una obra de película” (escrita por Martín Palladino, Virginia Kaufmann y Cecilia Miserere; dirigida por ésta última) es una propuesta infantil excelente que realiza un recorrido por los hitos más trascendentes del cine.

Apoyándose en el género absurdo y el mundo clown, esta dramaturgia tiene la particularidad de repetir una misma escena -a la cual se le van sumando situaciones y herramientas- a lo largo de la historia que compone deleitosamente.

Es así como se puede observar un rodaje, en vivo, durante el cual una pareja compuesta por Bette Davis (Anita Gutiérrez) y Fetiche (Giancarlo Scrocco) tiene su primera cita en una confitería parisina, a la vez que es apuntada por un dibujo de Animé (Martín Palladino) y dirigida por un singular hombre que responde al nombre de Oscar (Sebastián Códega). Éste se hace llamar óscar ya que suena más elitista, como el cine en sus inicios y como Europa desde antaño.

Lo interesante de esta pieza teatral es que en poco tiempo logra resumir aquellos acontecimientos más importantes del séptimo arte, demostrando cómo con ideales claras y concisas, se pueden ver grandiosos resultados.

Con una estética bien de época, con dos camarines decorados con lo necesario para que sus artistas estén cómodos, con un escenario móvil que se desplaza, fácilmente, a la vez que la ambientación que cambia de acuerdo a lo que acontece en el momento; se disfruta al máximo de una recreación cinematográfica.

Respecto del argumento, la cronología es la encargada de narrar los hechos que se desencadenan desde el cine mudo hasta el universo tridimensional -pasando por los doblajes, las escenas pintadas de colores y las canciones en vivo-.

Acompañan estos avances, los cambios de vestuarios y peinados que están íntimamente ligados a la dramaturgia, haciendo que ambas se fusionen como diálogos fortuitos.

Humorísticamente se puede notar la sorpresa de Fetiche al descubrir la tremenda voz de Bette Davis, a la que le gustaría taparle la boca, volviendo el tiempo atrás.

Clac es cine en el teatro, es una suma de talentos artísticos que, artesanalmente, crean esta maravilla para niños -y adultos que se suman en el público con pretextos de acompañar a los pequeños-, que no titubean en demostrar que el arte y la cultura son importantísimos para todos pero, sobre todo, para los infantes.

Sin lugar a dudas, lo que consumen los niños es por iniciativa de los adultos o por publicidades en todas sus formas. Jamás un niño podría tener la curiosidad por conocer algo que no sabe lo que es.

Este público que viene a ver Clac, es diferente. No viene a reírse o a llorar ni a comprar merchandising ni a ver a sus ídolos luego en la tele. Este público es un público en formación que absorbe contenidos y que, por suerte, tiene un entorno que le da el derecho a nutrirse de productos de calidad.

Coordinar doblajes nunca fue tan entretenido y repetir secuencias, en cámara lenta, tampoco.

Claquetista, sonidista, doblista y todo lo que surja para que pueda adquirir conocimientos.

Todos reímos con Animé, lo adoramos, lo apoyamos con todas sus iniciativas y, a través de él, soñamos y deseamos que consiga filmar su propia película en la que sea el protagonista. Mientras tanto tendrá que aprender, como un niño que, incansablemente, juega en el oficio de su vida.

ficha Clac

Mariela Verónica Gagliardi

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El arte sana al mundo

O no reparaciones5

¿Cómo se puede modificar el pasado, una situación, una etapa, un momento?…

“O no reparaciones” podría definirse como una muestra de teatro experimental durante la cual se observan diversos cuadros -muy opuestos unos de otros- entre los que puedo mencionar: el desamor entre una pareja; la ceguera de una familia que, por dolor y miedo, oculta su miserable realidad; una maestra de inglés que intenta transferir sus conocimientos a personas que no tienen ni el más mínimo interés.

Hasta acá podríamos comprender la obra de una manera pero, al continuar la trama, vuelve a aparecer el fantasma de la muerte. De esa muerte sanguinaria, de O no reparaciones3la dictadura en el mundo, de las marchas militares que producen escalofríos, de la tragedia más grande del mundo referida al no poder aceptar al diferente, al distinto y a aquellos que no respondan a nuestros ideales caprichos.

La lucha intelectual no da siquiera un suspiro de paz, ni antes ni ahora. Los focos de combate son otros o los mismos, al igual que sus protagonistas que, lamentablemente, dejan herederos.

¿Es capaz una sociedad, de aquí de allá, de curar y reparar los daños que provocaron cadáveres?

¿Qué sucede cuando no se observa el mal y se lo naturaliza?

Esta creación colectiva (dirigida por Florencia Suárez Bignoli), impacta, emociona y produce incomodidad. Quizás para este público no, o para todos los presentes no, pero para otros sí.

Existen temas como la anorexia que, por más que el tiempo transcurra y todos nos volvamos enciclopedias, aún no se puede sanar. Y de eso se trata: de curar O no reparaciones7heridas tan profundas y difíciles de demostrar que el propio cuerpo debe encargarse de somatizar y transmitir, exageradamente, lo que le pasa.

También, hay otras cuestiones como la violencia colocada en la cima. Claro que es agresivo ver ropa tan diminuta como imposible de probarse, claro que es agresivo escuchar y ver publicidades que discriminan a la mujer y hombre que no cumple con estándares sociales impuestos y sacados de una galera que vende, claro que es violento y desgarrador asumir que una sociedad está enferma por culpa de los más poderosos pero, también, defendidos por los que gozan de ignorancia.

¿Cómo dar la vuelta de página cuando no se superó la tragedia individual y social?

¿Y si superáramos el pasado como haríamos para no olvidarlo? Se puede superar sin olvidar como para no volver a cometer tremendos genocidios?

¿Qué peso y arduo trabajo tenemos individual y colectivamente!

Mientras los diálogos van y vienen, los actores se desenvuelven dentro de una sencilla escenografía compuesta por afiches blancos que permiten sorprender con videos en vivo, juegos de luces y un despliegue visual-sonoro impecable.

O no reparaciones8

Finalmente, el amor es el encargado de cerrar la dramaturgia. Un amor noble, inocente, una mitad que se une a otra conformando una unidad. Y esa pieza ejemplifica al mundo, intentando reunir de a poquito a sus integrantes.

Será cuestión de embarcarse y disfrutar…

Disculpen, cómo podría afirmar estas acciones cuando el hombre no para de garronear lo que tiene el de al lado o de envidiar, con ira, cuando no obtiene una tajada.

¿Cómo reparar algo si todavía se puede terminar de arruinarlo?

O no reparaciones2Es mejor no pensar cuán peor podríamos estar y empezar siendo responsables: en principio por nosotros y luego colaborando con quienes perecen bajo un árbol, permitiendo que la sangre se oscurezca.

Tal como dice el título “O no reparaciones”. Vivir y dejar vivir. Parece ser una locura el velar por nuestro propio principal derecho.

ficha artístico-técnica O no reparaciones

Mariela Verónica Gagliardi

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