*** AGOSTO 2021 ***

Archivo para la Categoría "Ópera"

Minientrada

Música Quántica voces de cámara

musicaquantica

Décimo Aniversario

Concierto en la Ballena Azul del CCK

Cuándo: jueves  1 de diciembre a las 20 hs

Dónde: CCK, sala  sinfónica

Dirección: Sarmiento 151, CABA

Entrada: libre y gratuita

(se pueden retirar a partir del martes 29 de noviembre en el CCK)

Reserva de entradas por Internet en: www.cck.gob.ar

(a partir del martes 29 de noviembre)

Más info en: www.musicaquantica.com.ar

Dice Camilo Santostéfano, director del grupo

“Están invitados a una fiesta que lleva diez años desde que comenzó.  En 2006 se creó Musica Quántica Voces de Cámara como un proyecto totalmente independiente que desde su génesis busca constantemente no solo recorrer e investigar amplios repertorios sino sostener una posición interpretativa profunda, comprometida y arriesgada.  En estos diez años hemos recorrido nuestro país, Europa y Asia, ofreciendo más de 250 conciertos, participando en ciclos, festivales y concursos, obteniendo numerosas distinciones y cosechando cientos de anécdotas, experiencias, mucha felicidad y sobre todo momentos musicales de una intensidad compartida inexplicable.

El grupo, como todo organismo, ha cambiado desde entonces por lo que ofreceremos un concierto que reúne pasado, presente y futuro.  En la primera parte, el coro actual presenta parte de su repertorio a capella, y luego compartiremos la Missa Brevis de Z. Kodaly, junto con los ex integrantes que pudieron sumarse a esta aventura de celebración.

Ustedes son parte de un hito en esta fiesta que nos reúne desde hace 10 años. Gracias por compartir con nosotros desde hace tantos años, o a partir de hoy”.

Camilo Santostéfano

Programa

Musica Quántica Voces de Cámara

Director: Camilo Santostéfano

Subdirector: Gastón Dvoskin

Repertorio. Concierto Aniversario

1° Parte – Coro Actual

– Silence and Music. Ralph Vaughan Williams

– Due cori da Michelangelo Buonarroti Il Giovane – Luigi Dallapiccola:

Il Coro Delle Malmaritate – Il Coro Dei Malammogliati

– Due composizione corali – Ildebrando Pizzetti

Il giardino di Afrodite -Piena sorgeva la Luna

– Ecco mormorar l’onde – Claudio Monteverdi

– Zefiro torna il bel tempo rimena – Claudio Monteverdi

– Nonsense madrigals – Goffredo Petrassi

2° Parte – Coro X Aniversario y Órgano

– Missa Brevis. Zoltan Kodaly

Solistas: Victoria Sambuelli, Agustina Medel, Margarita Lorenzo, Mercedes Atadía, Ariel Weber, Santiago Tiscornia

Organista: Tomás Alfaro

Preparadores: Lucas Echaniz (subdirector 2006/2015), Gastón Dvoskin (subdirector desde 2016)

Integrantes:

Primera Parte: Coro Actual

Sopranos: Agustina Medel, Victoria Sambuelli, Lourdes Achával, Verónica Frías

Mezzo Sopranos: Mercedes Atadía, Milca Touceda

Altos: Amorina Dip, Valeria Bodnarin, Eugenia Andreani

Tenores: Emmanuel Maripillan, Federico Caruso, Juan Romero, David Quiroga, Gastón Dvoskin

Bajos: Santiago Tiscornia, Germán Beltritti, Juanjo Domínguez, Tomás Vallesi, Naim Munier

Ex integrantes invitados en Missa Brevis de Z. Kodaly:

Sopranos: Ayelén Regalado, Brunilda Sandoval, Tania Sánchez, Ana Scheitzon, Margarita Lorenzo, Guadalupe Hidalgo

Altos: Florencia Pérez Lascano, Graciela Babini, Silvana Nomberto, Bárbara Gilles, Ángela Cartabia, Paula Riestra

Tenores: Nicolás González, Ariel Weber, Ezequiel Rodríguez, Gabriel Huaroc, Dane Crljen, Juan Cámera, Nicolás Llanos

Bajos: Augusto Paso, Mateo Sagasta, Lucas Britos, Isaac Morony, Samuel Sahlieh, Lucas Echaniz, Juan Feico.

Minientrada

Prueba de honor

Ernani2

Ficha ErnaniSi bien cada función de ópera y cada obra son muy especiales, con sus atributos, partituras y voces; Ernani se erige como algo diferente. Así fue como sus personajes entendieron el desafío y encarnaron a seres cautivantes que iban a ayudar o impedir el amor de Elvira -la mujer más tierna que se pudo haber visto en el universo lírico-.

Desde la platea, su aparición significó un hallazgo, una voz tocada por la varita mágica, un sufrimiento que podía ser paliado desde otro lugar. Su modo de cantar, de otorgarle a la historia un vuelo distinto y de amar como toda mujer desearía se ame, la convirtieron en la heroína de Víctor Hugo y Giuseppe Verdi sin que pudieran tal vez imaginarlo.

Con más de una década en su haber, el compositor Verdi estrena en 1844 esta ópera titulada Ernani -la cual está basada en el drama homónimo de Víctor Hugo, Hernani- en el Teatro La Fenice de Venezia (Italia). Lo peculiar de su nombre pareciera ser una ironía. ¿Cómo podría un hombre llamarse Honor cuando la mujer de la que se enamoró también es deseada por otros dos? Claro que la joven lo elige y ahí podría estar destinado su reto heroico, aunque no vivirá para contarlo. En esa época de romanticismo (primer periodo), luchas políticas por la Corona, antagonismos y sangre derramada; la figura de Elvira (Doña Sol en el libreto original de Hugo) vendría a ser una bandera de tregua aunque terminará ocurriendo lo mismo que en el mundo político con cada uno de sus intereses debatidos.

Víctor Hugo se inspiró, al escribir esta historia, en la figura del Rey Carlos X de Francia quien era considerado un mal gobernante. A su vez, resulta controversial el momento en que se estrena esta obra (1830), porque unos meses después estallaría la Revolución que sacó del poder a Carlos X y colocó en su lugar a Felipe de Orleans (un Rey más liberal y Constitucional).

Cual desenlace shakesperiano, los amantes se unirán recién en la eternidad sin que ningún Rey o vagabundo se entromezca.
Si hay algo sobre lo que podemos estar seguros es acerca de la temática real (de reyes) que pretendía escribir Verdi. Así fue como osciló entre Rey Lear (Shakesperare), Enrique VIII y su esposa y algunos otros deseos no cumplidos por el autor. Pero, su objetivo pudo cumplirlo al hallar las páginas del gran Víctor Hugo y ponerle su música desde ese momento. Por ello, probablemente, puede vibrarse el presente drama con matices bien tanos y otros al estilo inglés. El contraste logrado entre lo pasional y lo estructurado se fusionan y estallan como un volcan en erupción.

En cuanto al aspecto teatral, considero que la elección de quienes encarnan a los personajes principales (Elvira, Ernani, Don Carlos, Silva, Giovanna, Don Riccardo y Iago) fue esencial para que la historia dramática tenga el vigor que tiene, comprometiendo a sus artistas también en actores que deben comprometerse más que en otras óperas en las que solo contar con su excelentes matices vocales puede hacerlos brillar en escena. Seguramente por esto, entre otros puntos a destacar, es que la ópera Ernani fue aplaudida de pie, felicitada tanto y provocando en nuestras manos un dolor en las palmas de las manos hasta el final.

Silva (un hombre de avanzada edad) está a punto de contraer matrimonio con una mujer que es deseada por otro (Ernani) y a su vez también disputada por el Rey, es lo que conforma este cuarteto no amoroso y convertido en vendetta a lo largo de toda la obra musical. Un Siglo rígido en que la opinión femenina no cuenta y menos aún sus sentimientos.

Mientras Ernani pretende derrocar al Rey cual Macbeth, establece junto a Silva un pacto sobre el que irá avanzando la historia de amor y desamor intrincada. Lo que Silva quizás jamás imaginó es que el propio Rey le quitaría a su prometida para darle la bendición a Ernani. Podríamos juzgar si valía la pena que Ernani cumpla a rajatabla con su palabra, si debía darle el cuerno o si era mejor que hiciera realidad su amor junto a Elvira y se olvide del sonido del cuerno para siempre. Otros tiempos corrían y otros tiempos corren. Deberemos respetar su decisión y llorar el angustioso desenlace en el lecho de amor.

Como siempre, la orquesta de músicos y el coro de Buenos Aires Lírica (dirigidos por Juan Casasbellas), la escenografía (Noelia González Svoboda), el vestuario (María Noelia Tambutti), la iluminación que marca los tiempos y estilos narrativos (Rubén Conde) y la puesta (a cargo de Crystal Manich) hacen de cada pieza artística escogida un universo de placer para disfrutar y sentir.

Para abrir un poquito más este universo romántico, Monserrat Maldonado nos dedicó su tiempo y experiencia. La protagonista femenina de Ernani que tiene una gran trayectoria artística. Nacida en Paraguay, actualmente es integrante del Coro Estable del Teatro Colón, fue solista de coro en Suor Angelica (Puccini), en el estreno mundial de Requiem (Oscar Strasnoy). También llevó adelante varios concierto junto a la Orquesta Académica del Teatro Colón, destacándose en Fünf Gedichte von Mathilde Wesendonck (Wagner), así como el rol de Maddalenna di Coigny el pasado año a cargo de la Juventus Lyrica.

Ernani1

Irradiás un ángel en escena y gracias a eso es posible adentrarse desde el comienzo en el drama. ¿Cómo fue el proceso de búsqueda de este personaje?

Cuando empezamos a hablar acerca de los personajes de esta historia partimos de que las pasiones son las mismas más allá de la época en que pueda estar situado el drama. La impotencia de poder decidir su destino, desata en Elvira lo que puede desatar en cualquier mujer de este tiempo: rabia, desprecio y la más grande repugnancia hacia el hombre que la intenta desposar, y que es encima su familiar, cuando menos un tío lejano y mucho mayor que ella. Ernani representa la oportunidad de cambiar esta suerte y ante su propuesta de huir juntos ella encuentra su motivo, su razón para desatar de una vez sus cadenas. Sin duda, esta temeridad nos pareció con Crystal Manich, un razgo masculino interesante de explorar, por ello Elvira es una dama atribulada y temeraria. Una chica en un mundo de hombres que no dará paso al costado.

Ernani fue la ópera que le dio la fama a Verdi. ¿Considerás que existe un antes y un después en la carrera del compositor?

Es un Verdi joven que en Ernani va empezar a trazar, de a poco, el lenguaje que más tarde nos convertirá en adictos totales de su genio. No van a escuchar una Traviata, van a escuchar la génesis de esta música tan única y universal de Verdi. Y tal invitación, por lo menos a mí, me seduce totalmente.

¿Qué sentís como protagonista? ¿Elvira tiene características tuyas?

Soy muy fiel a mis instintos y una vez que me decido me juego por la mía, en eso creo que nos parecemos. Pero sin dudas, su candor juvenil y su éxito con los hombres no sería mi target… El co-protagonizar este drama es una felicidad total ya que es un rol trabajado como alumna del ISA del Teatro Colón y está estudiado con total convicción y conocimiento de la música. Es una fiesta desde que arranca la obertura.

Hacia el desenlace: ¿Elvira se convierte en una Julieta?

Para mí el desenlace propuesto por la Reggie es un acto de piedad hacia Elvira, quien al ver a su convaleciente Ernani le confirma su decisión primera: sólo seguirte deseo… (como bien se lo canta en el Aria) por tierras inhóspitas te seguiré. Siendo así, la muerte le da la chance de buscar en el más allá la concreción de su amor.

Mariela Verónica Gagliardi

La flauta mágica, versión para niños y en castellano

IMG_20160713_160446_264

Música en Escena presenta:

“Flauta Mágica” [versión para Niños] (Die Zauberflöte) Música de Wolfgang Amadeus Mozart
Dirección Musical: Silvana D’Onofrio – Regisseur: Jimena Martínez Allende
¡Funciones en Julio en las vacaciones de invierno!
Sábados 09-16-23-30: 16:00 – Jueves 21-28: 16:00 – Viernes 22-29: 16:00

Entrada: General $240 ~ Niños, docentes, estudiantes y jubilados: $120
Teatro Empire ~ Hipólito Yrigoyen 1934 CABA Tel. 4953 8254 (de 16 a 21 hs)
¡Versión para niños y adultos!
En estas vacaciones de invierno, Música en Escena nos acerca “Flauta Mágica” versión hablada en castellano para grandes y chicos de todas las edades, con orquesta en vivo.
‘’En algún lugar Tamino, un adolescente de 16 años, sale de una decepcionante clase de matemática. Con todas sus fuerzas desea estar viviendo en otro mundo. Para su sorpresa en un instante se encuentra habitando el mágico universo de “Flauta mágica”. Allí conocerá a Papageno, el cazador de pájaros, se enamorará de la bella Pamina, descubrirá a la malvada Reina de la noche y tendrá que resolver las más peligrosas pruebas que le proponga Sarastro, el sumo sacerdote. Todo acompañado por la música magistral de Wolfgang Amadeus Mozart’’
‘Flauta Mágica’ será una ocasión magnífica para que los niños se introduzcan en las artes de la Ópera, y aquellos niños que ya conocen y saben de lo que hablamos, se encuentren en el escenario con uno de los más maravillosos mundos que se han creado.
“Flauta Mágica” [versión para Niños] ~ Duración: 70 minutos
Música: W. A. Mozart – Libreto: E Schikaneder
Coro de “Música en escena” – Ensamble orquestal de “Música en escena”
Elenco:
Tamino: Matías Klemm / Luciano Rode / Fernando Navarro Pamina: Elisa Calvo / Susana Palomeque / Paula Do Souto Reina de la noche: Constanza Días Falú / Carolina Bejar Sarastro: Claudio Rotella / Federico Rodríguez Salcedo Damas: Anahí Fernández / Mariángeles Notta / María Laura Weiss / Eugenia Andreani Papageno: Gabriel Vacas / Luis Loaiza Isler / Luis de Gyndenfeldt Papagena: María Sol Arrú / Paula Do Souto / Mercedes Houchmuth Genios: Julieta Nicoletti / Sofía Osorio / Patricia López / Solana Figuera Sacerdotes: Francisco Martínez Allende / Javier Peracca / Leandro Servin
Directora musical: Silvana D’Onofrio
Regisseur/diseño de vestuario: Jimena Martínez Allende Diseño de iluminación: Melisa Sánchez Quiroz
Diseño de escenografía: Francisca Capria Diseño de imágenes: Tato Martínez Allende
Diseño de maquillaje: Melina Otero, Candela González

Minientrada

Víctima del altar

I Capuleti e I Montecchi7

Ficha I Capuleti e I MontescchiLas historias románticas tienen su encanto y atractivo. Pero, si a éstas les sumamos el contenido dramático y bélico, la sensación de tensión produce aún más motivación en el público espectador. Qué mejor que aguardar la llegada de ese momento en que los amantes se reunirán en un beso eterno.
En esta versión, con reminiscencias de la tradicional Romeo y Julieta, el libretista Felice Romani escribe un argumento que se basa en historias de diversos autores y, principalmente, en la leyenda inglesa titulada La trágica historia de Romeo y Julieta. Dicha versión se estrenó, por primera vez, en Verona en el año 1830.
La acción se sitúa y desarrolla en el Siglo XIII, en Verona (Italia) y tanto la estética como puesta en escena permiten que lo que más resalte sea la vocalización y música presentes. Y este es uno de los principales puntos a destacar: el bel canto que imperó en esta época y continuó hasta el Siglo XVIII en el país mediterráneo.
Resulta, probablemente, imposible no hacer comparaciones con la versión de Shakespeare -que tan arraigada está en nuestra cultura- y es entonces cuando el raciocinio falla por completo.
Para contemplar y disfrutar al máximo la presente ópera I Capuleti e I Montecchi (con libro de Felice Romani y música de Vincenzo Bellini) es necesario despojarse de toda crítica no constructiva y del machismo en que se tendría que considerar a Romeo encarnado por un hombre. Nada de eso ocurre ya que la talentosísima Cecilia Pastawski es quien interpreta al enamorado en lucha, constante, de su Giulietta (Rocío Giordano), la víctima, en sí, de toda la trama que logra conmover desde un extremo al otro del cuerpo de todo ser humano presente en la sala. Este es uno de los puntos más incisivos que pueden notarse a lo largo de la función lírica y que podrá dividir al público considerablemente. Incluso, fue el propio autor quien dictaminó que el papel de Romeo sea ejecutado por un mezzosoprano y he aquí la elección (que se llevó a cabo en las diversas interpretaciones por diferentes países) de que sea una voz femenina la que cante los pesares, los mayores logros y el deseo por dar todo hasta las últimas consecuencias.
Esta ópera consta de dos actos y la totalidad de la misma es de aproximadamente 3 horas. Durante este tiempo puede sentirse cómo las partituras cobran vida bajo la dirección de Jorge Parodi quien le otorga a las melodías un vuelo enorme, permitiendo que cada uno de los presentes podamos inmiscuirnos en la obra musical desde el preludio.
Nada más gratificante para oír que una orquesta demostrando su excelencia, en cada uno de los conciertos brindados en el Teatro Avenida, otorgándole la precisión, la firmeza y la pasión con que puede tocarse un instrumento para recrear una era tan pasada, un momento en que dos familias se enfrentarán y en que la culpa será de quien menos se lo espere.
El libreto de Romani se basa más en la batalla desatada entre ambos clanes y no tanto en el romance. Es entonces cuando se notará cómo un pacto de paz brindado por una de las partes, no será acatado por la otra y de ahí en más estallará por los aires la desgracia de envenenamiento ya conocida.
Una obertura que invita al género dramático y burlesco a la vez, en que se podrá sentir tranquilidad, felicidad y la complacencia de que cada personaje luchó hasta donde quiso.
Puede notarse al gran cantante Santiago Ballerini encarnando al primo hermano de Giulietta, Tebaldo. Vestido de caballero, dispuesto a defender lo “suyo” y a demostrar su amor egoísta una y otra vez. Luciéndose, una proyección realmente audaz en que se luce como tenor y expone su grandeza como artista, dibujando en el éter las melodías de sus cantos. Se siente, se vive, se palpita y el caudal de su voz pareciera no tener fronteras. Por ello es que avanza, pretende conquistar el corazón de su amada y defender su legado.
Mientras tanto, el “error” de Romeo de matar al hermano de Giulietta no será motivo suficiente para separarlos. Detalles que le otorgan al argumento una impronta femenina enorme, pero no por ello menos dramática. El desenlace ya es de público conocimiento y por ello no indagaré en dicha cuestión.
En cuanto a la decisión de vestuario, la misma también se encarga de desdramatizar el contenido de la historia y conseguir profundizar en los hechos en sí. Y, adentrándonos en la cuestión estética, resulta muy conmovedor el ingreso de la protagonista luciendo de novia, suplicando no llegar al altar y poder encontrarse con su verdadero y, por lo visto, imposible amor. Como piezas que debieran encastrar a la perfección, la familia Capuleti es la encargada de empujar, -de manera inconsciente, aunque no por eso menos brutal- a la Giulietta, haciéndola cometer su propio crimen. La sangre no aparece y, al contrario, el dolor parece absorber todo vestigio de sufrimiento pasado. El culpable será juzgado oportunamente aunque ya no a tiempo de evitar ambas muertes.
Un elenco increíble, que se completa con Walter Schwarz (Capellio) y Sebastián Angulegui (Lorenzo), quienes demuestran también sus destrezas vocales engalanando la noche en este emblemático teatro de Buenos Aires.
Cuando una pieza artística está bien llevada a cabo hay que decirlo en mayúsculas y este es el caso.

Mariela Verónica Gagliardi

 

Minientrada

Jorgelina Manauta y Fabián Frías en Bella Vista

manauta frias

Minientrada

Luna, dime dónde está mi amor

Rusalka1

Músico y compositor checo de una importante trayectoria artística.Nacido en 1841, después de más de tres décadas estrena Cantata Hymnus (Los herederos de la Montaña Blanca), entre 1892 y 1895 fue el Director del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York, en 1901 Director del Conservatorio de Praga

Sus obras están integradas por sinfonías, partituras para piano y las óperas. Entre estas últimas se pueden mencionar: Vanda (1875), Dimitri (1882), El jacobino (1887), El diablo y Catalina (1888), Rusalka (1901) y Armida (1902). Además de una lista larga de composiciones, poemas, música de cámara, entre otras.

Recibió la mención de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Praga.

Antonín Dvořák es el culpable de que los espectadores nos fascinemos con cada una de sus creaciones y su estilo musical tan particular.

Surgido de la orquesta del Teatro Provisional de Praga, a cargo de Richard Wagner, su viola se distinguió por sobre las demás. Transcurrido el tiempo, logró encontrar su propio sello, despegándose de las figuras de Wagner, Shubert, Brahms y Beethoven.

Rusalka se estrenó en 1901 (pocos años antes de su muerte) en Praga y fue el resultado de un maravilloso encuentro entre Jaroslav Kvapil (1868-1950) y Antonín Dvořák (1841-1904), quienes estaban buscando llevar a cabo una ópera y aún no se conocían ni se imaginarían el éxito que tendrían. Así, surgió Rusalka, inspirándose en cuatro poemas de Kvapil, de fines del Siglo XIX: El duende de las aguas Op. 107, La bruja del mediodía Op. 108, La rueca de oro Op. 109 y La Paloma del bosque Op. 110.

Durante el Primer Acto se puede presenciar al Duende del Agua -encarnado por el Barítono Bajo Homero Pérez Miranda- que deleita realmente de principio a fin; y a su hija Rusalka (ninfa de las aguas) -quien quisiera abandonar las profundidades-. Esta tierna criatura es interpretada por la soprano Daniela Tabernig quien durante más de tres horas mantiene su caudal de voz intacta, proyectando un romanticismo aventurero inigualable.

Ella se enamoró de un humano y desea tener una vida en la tierra: Luna, detente un momento y dime dónde está mi amor (…) Búscalo por el vasto mundo y dile que lo espero aquí.

Pero, para llevar a cabo su meta tendrá que reunirse con Ježibaba (Elisabeth Canis) que es una hechicera quien le dice en qué consistirá el conjuro: para amar y ser amada, para besar y ser besada. La poción que le da Jezibaba entonces le quita todo lo que la joven ninfa tiene, incluso hasta su voz, a cambio de que ella viva junto a un hombre y sienta lo que todo mortal siente. Cabe resaltar también a dicha Mezzosoprano que cautiva con su canto al igual que el resto de los protagonistas.

Después de unas palabras mágicas, la hermosa criatura hace su sueño realidad, aunque hay cosas que se van aconteciendo que no son tal cuales imaginó.

El hechizo está hecho y a ella se acerca él: un humano que, además, es príncipe (Eric Herrero Vodník). Él tuvo que atravesar rocas y espinas, atraído por Rusalka: ¡Oh ninfa, ven conmigo!

Mientras tanto, las hermanas de ella se dan cuenta de que desapareció y, desesperadas, la llaman y buscan. Dicho Tenor, recorre las aguas, las tierras, el mundo de las hadas y de los humanos de un momento a otro preteniendo hallar a su amada.

Al comenzar el Segundo Acto, todo se transforma. Los sirviente del príncipe están en el palacio y hablan de él y éste sigue en una nube, enamorado: ¿Por qué cuando estoy en tus brazos estremezco de angustia?

Pero el príncipe no es soltero del todo, tiene una amante (la soprano Marina Silva) que lo pretende y quiere quedarse con él. Esta situación será bastante tensa ya que Rusalka está sin voz como causa de la magia, motivo por el cual no tiene oportunidad de hablar ni defenderse ni demostrar quién es en verdad.

El padre de Rusalka dice que se trata de una desgracia: aunque fueses cien veces humana seguirás atada por ancestrales cadenas (…) Embrujada por el resplandor del mundo.

Un casamiento también será uno de los tantos conflictos de la presente historia y la ninfa le cantará unos versos desesperados: él ya no recuerda a su Rusalka de cabellos largos.

Pero el factor suerte también se hace presente y cuando la joven siente que todo es en vano, el curso del agua cambia su rumbo.

Uno de los planteos que Rusalka se hace es realmente sentido y profundo, marcando un antes y un después en la dramaturgia: no me está permitido vivir ni morir. Y con esto apunta al mundo de las aguas y al mundo humano. Ella prefiere sufrir y que no sea todo color de rosa como cada uno de sus días en las profundidades del mar.

Aunque el verdadero desenlace se produce al llegar el Tercer y último acto de la ópera. Aquí, todos sus deseos de estar dispuesta a pasar mal además de bien, se los replantéa, dándose cuenta que su vida de antes en un punto era más sana y feliz. Se siente condenada por el amor y está muy angustiada -sin saber qué tiene sentido que haga-.

Se vuelve a reunir con la hechicera y ésta le promete que volverá a ser la ninfa de siempre, sin explicarle qué consecuencias traerá aparejada esta modificación.

El príncipe, aquel que la amó, que la rechazó, que no la reconoció y el que dudó de su amor; está enfermo. Muy enfermo como consecuencia del hechizo. Así, en esa condición, reconoce estar buscándola hace tiempo. Pero Rusalka no se conforma y le pregunta por qué su boca le mintió y por qué la engañó con otra mujer.

Ella se ha convertido en una terrestre común y corriente y para recuperar su anterior vida, su familia y ser libre deberá cometer un crimen.

Una majestuosa puesta en escena, con el lujo de los músicos que conforman la orquesta, el coro y el despliegue que significa preparar una ópera. Rusalka cumplió con cada uno de los detalles, tanto en el vestuario como en escenográfico para que cada ambientación sea identificada por el espectador, consiguiendo que el cuento de hadas atraviese la línea delgada entre tablas y espectador. Una historia para comparar con otras, para diferenciar, para recordar y transmitir.

Música: Antonín Dvořák. Libreto: Jaroslav Kvapil. Dirección musical: Carlos Vieu. Puesta en escena: Mercedes Marmorek. Diseño de escenografía: Luciana Fornasari. Diseño de vestuario: Lucía Marmorek. Diseño de iluminación: Alejandro Le Roux. Coreografía: Ignacio González Cano. Dirección del coro: Juan Casasbellas. Reparto: Rusalka (Daniela Tabernig), Príncipe (Eric Herrero Vodník), Duende del Agua (Homero Pérez Miranda), Ježibaba y Bruja (Elisabeth Canis), Princesa Extranjera (Marina Silva), Guardabosques (Mirko Tomas), Mozo de cocina (Cecilia Pastawski), Primera Ninfa del Bosque (Oriana Favaro), Segunda Ninfa del Bosque (Rocío Giordano), Tercera Ninfa del Bosque (Vanina Guilledo), Cazador (Sergio Vittadini), Ninfa del Bosque (Andrea Grassi), Ninfas del Agua, Invitados (Juan Manuel Firmani, Arturo Gutierrez, Romina Miguel, Jimena Hoeffner, Nuria Hortiguera, Érica Flores, Florencia Segura).

Coro Buenos Aires Lírica: Sopranos María Ximena Farías, Constanza Panozzo, Elisa Calvo, Jorgelina Manauta, Gabriela Fernández Bisso, Natalia Albero, Diana Gómez, María Fernanda Doldán Paula Do Souto. Mezzosopranos Patricia Salanueva, Marta Pereyra, Guadalupe Maiorino, Cristina Wasylyk, Marcela Marina, Elsa Aliboni, Maisa Videla. Tenores Martín Benítez, Javier Suárez, Leonardo Bosco, Sergio Vittadini, Christian Taleb, Juan José Ávalos, Pablo Daverio. Bajos y barítonos Jorge Blanco, Cristian Duggan, Carlos Trujillo, Ladislao Hanczyk, Pablo Paccazochi, Emiliano Rodríguez, Luis Loaiza, Juan Feico.

Orquesta: Violines I Oleg Pishenin (concertino, 2, 4, 8/10), Cristina Tartza (concertino, 10/10), Amarilis Rutkauskas, Gemma Scaglia, Leonardo Descalzo, Mabel Serrano, Florencia Argañaraz, María Elena Aguirre, Rafael Cabella. Violines II Sandra Valdovinos, Aida Simonian, Mariano Calut, Gabriel Pinette, Teresa Castillo, Federico Lennon Violas Ricardo Lanfiuti, Mario Fiocca, Jorge Sandrini, Cristina Tonelli, Julia Grimoldi. Violoncellos Carlos Nozzi, Marisa Pucci, Lidia Martin, Hermann Schreiner. Contrabajos Mariano Slaby, Pastor Mora, Matías Cadoni. Flauta I Damián Romagnolli. Flauta II / Flautín Joaquín Belluca. Oboe I Gerardo Bondi. Oboe II / Corno Inglés Raquel Dottori. Clarinetes Amalia Del Giudice, Edvjord Ngieliu Fagotes Gabriel La Rocca, Daniel Piazza Cornos Martcho Mavrov, Carlos Hussaín, Enrique Faure, Margarette Mengel. Trompetas Dante Vargas, Leandro Melluso. Trombones Hugo Gervini, Manuel Campos, Guillermo Mengel. Timbal Arturo Vergara. Percusión Francisco Vergara, Cristian Ibáñez. Arpa Sarah Stern.

Funciones Viernes 2, jueves 8 y sábado 10 de octubre a las 20 hs. Domingo 4 de octubre a las 18 hs. Teatro Avenida.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Las cosas por su nombre 

pimiento verdi

La ópera alemana se siente fuerte, sus vibraciones tenaces propias de un régimen político duro y con expresiones rígidas dignas de recibir comentarios burlescos en el mundo teatral… como en la presente obra titulada El pimiento Verdi (escrita y dirigida por Walter Boadella).

Un restaurante tradicional y donde se come muy bien es el escenario en que se desarrolla cada una de las acciones de esta excelente puesta en escena. Como si fueran rivales en un punto: la ópera italiana se enfrenta a la ópera alemana y habrá mucha repercusión entre los clientes que se disputarán el homenaje a quien se lo merezca en verdad.

Entre cantos, palabras y aromas descriptos, un gran elenco interpretará diferentes fragmentos de escenas pertenecientes a ambos compositores prestigiosos.

En cuanto comience la historia, un matrimonio tirará la primera piedra diciendo que Verdi está un poco rancio. Entonces comenzará a sonar La Traviata (en los dedos mágicos de Damián Mahler) y será el principio de un sinfín de melodías que nos deleitarán durante toda la dramaturgia. Luego le tocará el turno a Tristán e Isolda (Wagner) y, de ahí en más, Nacho Gadano será quien evoque, cante y  disponga el curso de la pieza teatral –uniendo y dándole forma a El pimiento Verdi-.

Clases sociales que chocan, gustos musicales que irrumpen y comidas que desfilan por doquier. Personas que defienden sus ideales y que los depositan en músicos creyendo ser ellos, confundiéndose y montando escenas súper atractivas, entretenidas e instructivas para cualquier amante de la comedia musical y para quien desea un acercamiento a dicho universo.

La marcha nupcial suena, Rigoletto se acerca, los intentos por cantar en alemán sin escupir fracasan y el proyecto de convertir en parodia este musical llega a conmover con tanto talento unido.

Brunilda averigua de qué ópera es un argumento, el relato de un partido de fútbol se recrea originalmente y entre melodías. El personaje que interpreta Nacho se refiere a lo que un amigo suyo decía acerca de Wagner: tiene “instantes geniales y cuartos de hora insoportables”. Y es cierto que sus óperas siempre tuvieron argumentos muy largos y referidos a contextos políticos, motivo por el cual no reciben admiración de un público masivo como sí ocurre con la italiana y de otros países europeos.

La teatralización de diferentes escenas de óperas se van intercalando entre sí hasta llegar a su punto de cuestionamiento inicial. Después de debatir durante horas sobre Pársifal, Aída y Othelo -entre algunas de las aparecidas en las tablas- los comensales se dan una tregua y el show continúa deleitosamente.

El pimiento es como ese gustito fuerte que le hace falta a la vida, para que sea más placentera y mengue un poco la disputa. En definitiva no existe una única verdad sino varias y lo interesante es ver cómo, humorísticamente, confluyen todas juntas y sin que predomine el horror. En definitiva, el arte es capaz de abarcar todas las incoherencias y rivalidades para hacerlas sonar armoniosamente. “Los artistas son unos farsantes pero el arte es de verdad” – se menciona en un momento de la obra.

Voces impresionantes cautivan a los dos públicos: el que está arriba del escenario como figurante y el que está abajo (nosotros).

El pimiento Verdi es una brillante puesta en escena, una comedia musical para infartarse de la risa, sin descanso, donde la iluminación con tonalidades en verde azul y roja se fusionan para recrear diferentes años, situaciones; demostrando que todo entra por los ojos (como la comida con sus aromas) y que las melodías son capaces de apoderarse de quien se abra a escucharlas.

Picante y jugosa, se pasea entre los delantales de los mozos y de todo aquel que se atreva a ingresar a este restaurante poco convencional para hacer valer sus ideas de una u otra manera. Ganará quien tenga que ganar como en todo juego. Lo importante es competir y que Italia siga saboreando paladares y oídos.

Dramaturgia: Albert Boadella. Elenco: Nacho Gadano, Mirta Arrúa Lichi, Santiago Sirur, Carolina Gómez, Nacho Mintz, Víctor Hugo Díaz, Damián Mahler (pianista), Miguel Drappo y Flor Benítez. Adjuntos de dirección: Martina Cabanas y Borja Mariño. Iluminación: Bernat Jansà. Vestuario: Isabel López. Diseño de reposición de vestuario: Aníbal Duarte. Escenografía: Josune Cañas. Dirección: Albert Boadella. Las funciones son de miércoles a domingos a las 20:30 hs. Teatro San Martín (Sala Martín Coronado).

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

La imposibilidad de decir te amo

Werther157

Jules Massenet (1842-1912) es un compositor francés muy distinguido, del Siglo XIX, pero que no contó en su momento -como solía ocurrir en aquella época- con la aprobación del público, a nivel masivo.

Sus piezas musicales denotan una sensibilidad extrema, que lo exhiben como una figura romántica de antes y de ahora.

En cuanto a sus óperas, algunas de las que ha escrito son: La coupe du roi de Thulé (1866), Le Grand-Tante (1867), Manon (1884), Le Cid (1885), Esclarmonde (1889), Werther (1892) y Thaïs (1894).

La presente pieza artística, que abre sus puertas en el Teatro Avenida, es Werther. Una historia que se basa en el amor, en el suicidio y en las familias conservadoras.

Inspirada en la novela epistolar de Johann Wolfgang von Goethe, titulada Los sufrimientos del joven Werther (basada en la desventura sufrida por el autor, cuando en 1772 conoció a Charlotte Buff, casada con un funcionario de apellido Kestner, y se enamoró de ella. Si bien al tiempo formó pareja con otra mujer, sus penas fueron puestas en páginas), permitió que Édouard Blau, Paul Millet y Georges Hartmann le otorguen un vuelo diferente (aunque conservando sus principios y esencia original) ya que cuando Massenet decidió sumergirse en las páginas de Goethe, habían transcurrido alrededor de cien años desde su escritura.

Este drama lírico en cuatro actos, describe una época en que la Iglesia, la sociedad burguesa y el amor imposible; se cruzaban para enfrentarse, diluirse y traicionarse. El romanticismo como camino, como ruta a seguir, a transitar en el 1800 trayendo al joven Werther para demostrar cómo la rigidez de las instituciones (Iglesia Católica, Familia) permitían el descontento de personas como él, no siempre hallando un final feliz.

¿Por qué es imprescindible la vida de este enamoradizo y utópico hombre?

Justamente porque sin llegar a ser un “rebelde” se deja guiar por su corazón, persiguiendo a Charlotte quien está por casarse con Albert, aún sin amarlo. Los matrimonios por conveniencia, las promesas, el sufrimiento y las condenas propias e impuestas, son algunos de los rasgos que delineaban la vida tradicional del romanticismo. Trasladado de Alemania a Francia, el escenario se vuelve aún más conmovedor, tierno y con la ilusión de que la tragedia no sea como la versión alemana. Si bien, sabemos que los dramas pincelados por franceses son indispensables al momento de narrar una pieza lírica.

No existen demasiadas vueltas en esta historia. El argumento gira entorno a este amor no correspondido socialmente (ya que ellos se aman) y a los mandatos familiares que se imponen sobre cualquier sentimiento noble.

La sencillez de la trama es lo que permite que disfrutemos de las voces tan bien proyectadas por sus protagonistas, por el coro de Buenos Aires Lírica y el acompañamiento imprescindible de la Orquesta (dirigida en esta oportunidad por Pedro Pablo Prudencio).

Como suelo decir, humildemente, ingresar a una ópera es sumergirse en un universo completo en que se fusionan, a la perfección, las artes escogidas para desplegar en escena. Por tres horas, el mundo externo para borrarse para darle lugar a un cuento en que el vestuario, la música, el canto y las actuaciones nos harán vivir un momento único.

En cuanto a la difusión de la obra de Goethe, los jóvenes europeos solían vestirse como el personaje, copiarlo (lamentablemente en cuanto a su última acción) y ser considerada por Napoleón Bonaparte como uno de los trabajos más importantes en el continente (de hecho solía llevar siempre una copia consigo).

Durante el Primer Acto, que tiene lugar en la casa del Burgomaestre (Cristian De Marco), quien comienza a deleitar con la introducción de la historia -la cual es cedidad después de la gran apertura a cargo de la orquesta-. Este Bajo realmente es excelente y su interpretación y vestuario lo convierten en verdadero anciano que le enseña a los niños unos villancicos para la Navidad que está pronta a llegar. La alegría de estos pequeños se reluce en sus rostros que alegran, una y otra vez, las situaciones dramáticas.

Mientras el Tenor que encarna a Werther (Gustavo López Manzitti) comienza a contar sus vivencias y augurios, deseamos que Charlotte le sea correspondida al menos un momento. No existen demasiadas palabras para describir a este artista que se lleva la ovación del público y la compasión por su nostalgia en carne viva. Una verdadera obra maestra se produce y las melodías ayudan a nuestra imaginación, a una imaginación que conoce cada situación venidera y que no puede hacer absolutamente nada para evitarla más que desearla.

Al ingresar Charlotte, se produce un quiebre importante entre las canciones navideñas y la melancolía de Werther. La mezzosoprano hace su aparición y la femineidad que la caracteriza, le permite desplegar desde su ternura absoluta hasta su vocalización que consigue crear diversos climax a lo largo de la dramaturgia.

También ingresan a la casa, Sophie, (la Soprano Laura Sangiorgio, quien generó momentos inolvidables y con una magia escénica increíble) y, al instante, el prometido de Charlotte, Albert, (el Barítono Norberto Marcos Barítono). Ya están todos los protagonistas juntos como para hacer rodar la historia. Una historia que tendrá un final diferente a la original escrita por Goethe y que, seguramente, le gustará más a los espectadores.

Un despliegue conmovedor, una puesta en escena a cargo de Crystal Manich, increíblemente pintada de diversos colores según la escena a desarrollarse (gracias a la iluminación de Rubén Conde y la escenografía de Noelía González Svoboda), el vestuario épico dotado hasta con el mínimo detalle (diseñado por Lucía Marmorek) y un grupo de talentosos cantantes que saben vocalizar no solo con sus cuerdas vocales sino con sus cuerpos, unos cuerpos que hablan, que silencian miedos, que callan verdades y que cuando llega el desenlace ya no pueden evitar.

Dirección musical: Pedro-Pablo Prudencio. Puesta en escena: Crystal Manich. Diseño de escenografía: Noelia González Svoboda. Diseño de vestuario: Lucía Marmorek. Diseño de iluminación: Rubén Conde. Dirección de coro: Juan Casasbellas. Dirección de coro de niños Petites Coeurs: Rosana Bravo. Funciones: 31 de julio, 2 6 y 8 de agosto.

Mariela Verónica Gagliardi

Nube de etiquetas