*** Agosto 2017 ***

pimiento verdi

La ópera alemana se siente fuerte, sus vibraciones tenaces propias de un régimen político duro y con expresiones rígidas dignas de recibir comentarios burlescos en el mundo teatral… como en la presente obra titulada El pimiento Verdi (escrita y dirigida por Walter Boadella).

Un restaurante tradicional y donde se come muy bien es el escenario en que se desarrolla cada una de las acciones de esta excelente puesta en escena. Como si fueran rivales en un punto: la ópera italiana se enfrenta a la ópera alemana y habrá mucha repercusión entre los clientes que se disputarán el homenaje a quien se lo merezca en verdad.

Entre cantos, palabras y aromas descriptos, un gran elenco interpretará diferentes fragmentos de escenas pertenecientes a ambos compositores prestigiosos.

En cuanto comience la historia, un matrimonio tirará la primera piedra diciendo que Verdi está un poco rancio. Entonces comenzará a sonar La Traviata (en los dedos mágicos de Damián Mahler) y será el principio de un sinfín de melodías que nos deleitarán durante toda la dramaturgia. Luego le tocará el turno a Tristán e Isolda (Wagner) y, de ahí en más, Nacho Gadano será quien evoque, cante y  disponga el curso de la pieza teatral –uniendo y dándole forma a El pimiento Verdi-.

Clases sociales que chocan, gustos musicales que irrumpen y comidas que desfilan por doquier. Personas que defienden sus ideales y que los depositan en músicos creyendo ser ellos, confundiéndose y montando escenas súper atractivas, entretenidas e instructivas para cualquier amante de la comedia musical y para quien desea un acercamiento a dicho universo.

La marcha nupcial suena, Rigoletto se acerca, los intentos por cantar en alemán sin escupir fracasan y el proyecto de convertir en parodia este musical llega a conmover con tanto talento unido.

Brunilda averigua de qué ópera es un argumento, el relato de un partido de fútbol se recrea originalmente y entre melodías. El personaje que interpreta Nacho se refiere a lo que un amigo suyo decía acerca de Wagner: tiene “instantes geniales y cuartos de hora insoportables”. Y es cierto que sus óperas siempre tuvieron argumentos muy largos y referidos a contextos políticos, motivo por el cual no reciben admiración de un público masivo como sí ocurre con la italiana y de otros países europeos.

La teatralización de diferentes escenas de óperas se van intercalando entre sí hasta llegar a su punto de cuestionamiento inicial. Después de debatir durante horas sobre Pársifal, Aída y Othelo -entre algunas de las aparecidas en las tablas- los comensales se dan una tregua y el show continúa deleitosamente.

El pimiento es como ese gustito fuerte que le hace falta a la vida, para que sea más placentera y mengue un poco la disputa. En definitiva no existe una única verdad sino varias y lo interesante es ver cómo, humorísticamente, confluyen todas juntas y sin que predomine el horror. En definitiva, el arte es capaz de abarcar todas las incoherencias y rivalidades para hacerlas sonar armoniosamente. “Los artistas son unos farsantes pero el arte es de verdad” – se menciona en un momento de la obra.

Voces impresionantes cautivan a los dos públicos: el que está arriba del escenario como figurante y el que está abajo (nosotros).

El pimiento Verdi es una brillante puesta en escena, una comedia musical para infartarse de la risa, sin descanso, donde la iluminación con tonalidades en verde azul y roja se fusionan para recrear diferentes años, situaciones; demostrando que todo entra por los ojos (como la comida con sus aromas) y que las melodías son capaces de apoderarse de quien se abra a escucharlas.

Picante y jugosa, se pasea entre los delantales de los mozos y de todo aquel que se atreva a ingresar a este restaurante poco convencional para hacer valer sus ideas de una u otra manera. Ganará quien tenga que ganar como en todo juego. Lo importante es competir y que Italia siga saboreando paladares y oídos.

Dramaturgia: Albert Boadella. Elenco: Nacho Gadano, Mirta Arrúa Lichi, Santiago Sirur, Carolina Gómez, Nacho Mintz, Víctor Hugo Díaz, Damián Mahler (pianista), Miguel Drappo y Flor Benítez. Adjuntos de dirección: Martina Cabanas y Borja Mariño. Iluminación: Bernat Jansà. Vestuario: Isabel López. Diseño de reposición de vestuario: Aníbal Duarte. Escenografía: Josune Cañas. Dirección: Albert Boadella. Las funciones son de miércoles a domingos a las 20:30 hs. Teatro San Martín (Sala Martín Coronado).

Mariela Verónica Gagliardi

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