*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Todas las voces del corazón

La piel de Elisa1

Ficha La piel de ElisaCarole Fréchette es la autora canadiense del libro La peau d´Elisa, 1998 (La piel de Elisa), una recopilación de historias de amor que ya se ha montado como obra en diferentes países desde entonces. Sus líneas irradian luz por donde se las mire. Porque a quién no le gusta que le cuenten historias (verdaderas o ficticias).

Desde que nacemos somos oyentes y, tantas veces, al crecer vamos perdiendo la magia de sorprendernos hasta con un aroma determinado.

La piel de Elisa (protagonizada por Dana Basso y Lisandro Penelas, dirigida por Silvina Katz) me sedujo de entrada y me sentí cautivada por completo. La obra se desarrolla en el bar del Espacio Callejón y esto es un acierto. Porque qué mejor escenografía que la real y algunos detalles preciosos que acompañarán a cada una de las mesas en que reposarán los espectadores durante la tardecita. Porque este horario de las 19 hs también otorga una calidez oportuna ya que el tránsito en la calle es distinto, el transeúnte no corre sino camina, el acelere de la ciudad se modifica y es el momento de dejarnos llevar.

Elisa todo lo siente, todo lo cuestiona, todo lo abraza y escoge. Porque ella es una mujer que vive apasionadamente y que tiene algunas preocupaciones (como el paso del tiempo). Podríamos preguntarle por qué le preocupa tanto este factor si es tan hermosa. Ella ha llegado a la adultez con la sabiduría innata del sentir. Su piel es su primer sentido y por eso pretende que permanezca intacta, joven, sin arrugas, suave. Por eso cuestiona cómo está y se queda más tranquila cuando las respuestas del público son positivas. Porque Elisa vive atormentada pero también ilusionada con todo lo que puede narrar.

Un caudal enorme de historias que no parecen extinguirse jamás, que son contadas en primera persona y, con ello, se acercan aún más al espectador (el cual interviene desde la mirada hasta la escritura).

Parece, por momentos, ser un cuento ficticio hasta que la realidad real se apodera de los diálogos y la verosimilitud nos abraza.

Realmente es una puesta en escena romántica, tierna y poderosa, en la que el amor recupera su primer lugar ya sea narrando en la voz de un hombre o de una mujer. Porque a ella la acompaña un caballero muy atento y expectante, fascinado en el silencio por su manera de ser. Hasta que habla y con ello sus palabras se entrecruzan con las de Elisa, o las de Sigfried, o las de Jan, o las de Edmond, entre otras.

De repente, sentí que no estaba ni en un bar ni en un bar dentro de un teatro ni en la mismísima Capital, sino en un film de otro país. Como extra, al igual que todos los demás espectadores que -fascinados- aguardaban más información sobre cada uno de los personajes y relatos que citaban los actores encarnados en piel. Porque el principal estímulo para entrar en el código de esta obra es abrirse y no juzgar ni interpretar: escuchar con los sentidos y relajarse desde el ingreso a la sala decorada con esa luz tenue que permite inmiscuirse en los microrrelatos que se van sucediendo espontáneamente.

Es una digna puesta donde queda demostrado que la madurez no es sinónimo de vejez sino de sabiduría, de engrandecimiento, de riqueza sentimental y de un grito desesperado hacia el amor.

A la vez que un violoncello (a cargo de Miguel Gomiz) musicaliza toda la función, el romanticismo surge para quedarse y las cuerdas del instrumento se mimetizan con las vocales, con los movimientos corporales y con todos los desplazamientos, por el lugar, que plantean las mini obras.

Para poder seguir viajando junto a ellos, descubriendo paisajes, hombres, mujeres, soledades, vacíos y la eficaz herramienta de poder crecer bebiendo nuevas anécdotas para no quedarse sediento de un mañana anti rutinario. Para vivir otras vidas a pesar de contar solo con una.

Porque la Piel de Elisa es una cita obligada para los amantes del arte de narrar y porque cuando se encuentra un elenco tan comprometido y talentoso no queda más alternativa que recomendarlo.

Mariela Verónica Gagliardi

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Rutina veraniega en riesgo

Lucro cesante1

Ficha Lucro cesanteLucro Cesante (escrita por Ana Katz y dirigida por Lucía Baya Casal) no es una clase de economía ni mucho menos. Es la historia de tres amigas que demuestra cómo es posible ganar o perder en cuestión de segundos, de una decisión errónea o de un capricho innecesario.

A partir de esta comedia humorística, podremos presenciar unas vacaciones a la Costa, terminan siendo mucho más que diversión (la cual casi nunca alcanzan a sentir), que unas olas saltadas o que una zambullida tomadas de las manos. Estos días alejadas de su familia las harán crecer y saber qué es lo que en verdad quieren, que objetivos persiguen y cómo podrán revertir su presente por el más profundo deseo.

Un pozo en común que no resulta, un pasaje en colectivo no devuelto, unas ollas lavadas con mucho detergente hasta conseguir ese pastiche pegajoso difícil de enjuagar -como sus rostros por las mañanas y esos días rutinarios que se reiteran apesadumbradamente sin creer en un cambio-.

Ellas llegan a la casa alquilada pero nadie las recibe, nadie les abre la puerta y los artilugios que tramarán a lo largo de las horas les harán descubrir que todo es más fácil de lo que suponen. Una llave que puede darles acceso a buenos momentos compartidos pero que no son capaces de afrontar. Las tripas que crujen de hambre pero que, sin embargo, logran engañar con charlas estiradas y un mar no visitado. Mientras tanto, el humor las salvará como un guardavidas y les entregará la poción necesaria de valentía para que asuman el control de sus vidas y disfruten como se merecen.

Lo más increíble de la obra es que me sentí identificada con tantas situaciones, conversaciones e incluso con el vestuario que parecía estar incluida en la propuesta. De hecho, a supongo que a casi todos los espectadores les habrá ocurrido lo mismo. Los años 80´ y 90´ estaban plasmados en escena, con esos remerones gastados, los bronceadores naranja, el off siempre presente y los turrones que cuando no te arrancaban una muela te saciaban el apetito por un rato. El equipo de música con cassette de cinta, una diversidad de canciones que les devolvían el aliento cuando la tensión se avecinaba y las reposaras de caño que nunca fueron cómodas pero que, sin embargo, decoraban cada verano.

Me llamó la atención que no fueran al mar, que no lo tocaran, que se resistieran a sentirlo en sus cuerpos. Pero, claro, necesitaban tiempo, conexión con ellas mismas y con el grupo.

Con respecto a los personajes, cada personaje es único, entretenido y colmado de ocurrencias que no solo despertarán la curiosidad nuestra sino de ellas mismas. La tradicional e impoluta que necesita dar explicaciones de todos sus actos, la transgresora y la culposa.

Pedir perdón no siempre será necesario pero así lo considerarán. Criticar será imperdonable por un minuto y, al siguiente, lo más común. Porque son humanas, jóvenes y llenas de vitalidad.

Se decepcionarán ante un beso o un no beso, se ilusionarán con un recuerdo caluroso y planearán su próximo viaje, el cual, seguramente, será un nuevo aprendizaje, un nuevo sinceramiento y un olvido de la hipocresía. Porque lo festivo de las vacaciones donde se supone que hay que reír, montar una casa en la playa y chapotear sin parar; no se verá en Lucro cesante. Por mucho que cueste creer, estas amigas le darán un vuelco abrupto a sus vidas, donde el día se volverá noche en un abrir y cerrar de ojos… mientras las aguas abiertas aguardan su llegada.

Tres actuaciones impecables de la que sobresale la excelencia de Carolina Saade; con un texto atrapante y una dirección fina y precisa. Con los detalles necesarios para que las luces y ritmo se conjugue a la perfección y cada escena sea única. Así da gusto pasar un domingo de otoño, rememorando nuestro interior, sintiendo con el corazón y descubriendo junto a éste nuestro futuro. No el que los demás pretenden sino el que nosotros anhelamos.

Lucro cesante es más ganancia que pérdida, es un cúmulo de recuerdos que se nos avecinarán de golpe como una ola gigante difícil de frenar o esquivar.

Funciones: Domingos, 19 hs. No Avestruz

Mariela Verónica Gagliardi

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Una dura pero mágica vida

Don´t stop me now - 19 de abril 2017

Ficha Don´t stop me nowEs difícil hablar de alguien que ya no está en este mundo. Más cuando su música y trayectoria marcaron un antes y un después, indefectiblemente. Siempre lamenté no haber podido ir a uno de sus recitales, vibrar en la sintonía de su universo, de sus melodías y agradecerle por su talento inigualable.

Considero que fue el líder del mejor grupo internacional en lo que respecta al rock.

Mariano Zito y Sebastián Prada se aventuran a recorrer la vida de Freddie Mercury (Farrokh Bulsara, su verdadero nombre), sus vínculos amorosos, la relación con su madre, su adicción a las drogas y la música como verdadero cable a tierra.

Porque verlo padecer no es la intención de este musical, titulado Don´t stop me now (con dirección de Sebastián Prada) sino acercarnos a sus canciones, a una historia entretejida a través de las mismas y a sus shows que lo despertaban, mágicamente, ante cualquier adversidad.

Porque un artista es artista en la enfermedad, en el padecimiento, en los mejores y en los peores momentos de su existencia. Y este fue un claro ejemplo de ello.

El primer acierto de este espectáculo es no realizar un tributo. A partir de aquí, todo lo venidero es increíble. Mariano Zito no imita al artista sino que le otorga un propio sello, una impronta personal a través de la cual consigue contar la vida de Mercury, cantando. Porque no hacen falta más palabras que las del artista.

La sala de café concert del Maipo Kabaret se vistió para la ocasión y tanto Zito como Maia Contreras y Melanie Lorenzo pudieron tener todo el espacio a su merced. De esta forma, no existieron mejores o peores ubicaciones para presenciar el espectáculo ya que éste giró en derredor.

Observando la historia familiar, la tensión entre Freddie y su madre, el romance con su mujer y, por momentos, a la banda de músicos (muy power y talentosa) en el escenario; me llevé conmigo la visión de Queen a partir de sus autores.

Con un repertorio de más de 14 canciones, entre las que escuchamos: I want to break free, Under pressure, It´s a kind of magic, Play the game, Save me, Somebody to love, Hard life, entre algunas de las más representativas de la historia (a la que se suman otras tantas más y la que da lugar al título del musical), fue posible tararear o cantar por lo bajo, acompañando a los músicos.

Una noche única e íntima que nos unió en tiempo y espacio durante una hora. Que nos demostró dónde está el límite entre sufrir y disfrutar, entre encontrar el verdadero amor y jugar a esquivar los prejuicios sociales. Porque una adicción, en este caso representada por la droga, quizás responda a la desesperanza. Conseguir que una sustancia, un algo externo, salve y devuelva la paz tan añorada.

Si bien el show plantea un enfrentamiento entre sus deseos, en verdad su vida real giró en torno a su carrera musical y lo demás. Y, me atrevo a decir lo demás, porque cuando sintió que sus días estaban contados no luchó sino que se dio por satisfecho. ¿Qué más podría lograr después de tanto?

Con respecto al presente espectáculo es interesante la manera en que se aborda, en la que la sincronización y agilidad de los tiempos consiguen hilvanar las melodías más exitosas y conocidas, convirtiéndolas en un solo tema. No existen baches ni silencios sino una continuidad perfecta que da la sensación de estar inmersos en una única canción integrada por pequeñas partes. Tres interpretaciones comprometidas, que permiten conformar este recital biográfico y único que dará que hablar.

Una voz diferente, oriunda de África, con un estilo particular que consiguió cautivar a millones de fanáticos en todo el mundo. Aquí, una voz natal que tiene su impronta, que no imita sino que pisa fuerte, que recorre la pista, las tablas, acompañado por luces azules, naranjas (y de varias tonalidades más), el mobiliario y las miradas del público, llevándose los mejores aplausos que pudiera tener.

A su vez, estamos allí, presentes, homenajeando a nuestro ídolo, recordándolo y sintiendo que mientras existan artistas contemporáneos como los creadores de este show, seguiremos teniendo la oportunidad de sentir por nuestras venas que Queen está vivo más que nunca.

Mariela Verónica Gagliardi

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Recuerdos que nunca se olvidan

Me gusta todo9

Ficha Me gusta todoCuando leí acerca de la propuesta de este unipersonal tuve enseguida ganas de verlo. Sobre todo porque se incluía a dos actores.

Me gusta todo (escrita por Andrés Rovetto, Patricio Ramos y Sebastián Irigo; dirigida por éste último) es una obra de teatro humorística que incluye a dos actores en su elenco pero que tiene la particularidad de ser un unipersonal. No es una cargada ni una falsa explicación. Durante casi toda la obra podremos ver a un solo artista en escena y solo en determinados momentos aparecerá un segundo que colaborará con las escenas a modo de asistente se podría decir. Entonces sí se trata de un unipersonal con una impronta novedosa.

No soy afín a los stand up, pero, en esta oportunidad, debo quitarme el sombrero para decir que es posible conseguir llevar adelante un excelente producto humorístico, en el que la ternura, la melancolía y la risa nos acompañarán durante todo el espectáculo.

Si quisiera encasillar a Me gusta todo, debería decir entonces que es un Stand up, con reminiscencias de comedia y humor.

Al ingresar a la sala de Nün se puede ver una estética bien festiva con todos los detalles necesarios para que nos sintamos en un cumpleaños. Desde la comida hasta los regalos estarán presentes y el homenajeado no solo será anfitrión sino que compartirá sus más lindos recuerdos de infancia, de su familia, de sus amistades y su verdadero sueño hecho realidad.

Andrés Rovetto le otorga una extrema suspicacia al show, deja brillando en el aire cada una de las escenas que componen su día más esperado del año, le da lugar a su parteneire Patricio Ramos para que también se luzca y, juntos, consiguen no solo entretener sino dejar una sonrisa grabada en toda la platea.

Me gusta todo no recurre al lenguaje vulgar sino que capta en sus diálogos aquello que deseamos escuchar y sentir. Resulta imposible no latir en la misma frecuencia y sensibilizarnos a medida que transcurre la fiesta.

Chistes que no causarán demasiada gracia (y que esto es adelantado por él), juguetes a cuerda, otros con canciones, participación del público, coreografías que nos harán descollar de la risa, carcajadas que nos provocarán dolor en las mandíbulas, chizitos con un aroma que el cumpleañero no soporta, textos que se reiterán como secuencias humorísticas y un sinfín de momentos inolvidables.

La comicidad no significa estupidez y eso queda bien subrayado en esta propuesta. Se puede hacer reír construyendo y no decayendo.

Realmente quedé maravillada y feliz por notar la alegría completa de todos los presentes. No siempre se puede lograr que un mensaje llegue de la manera deseada y este grupo talentoso puede llevarlo adelante con énfasis.

Me gusta todo es un modo de darle gracias a la vida por la oportunidad de estar vivo, que no es poca cosa. De exprimir al máximo cada segundo y de jamás olvidar a quienes más amamos. También habrá lugar para que ambos actores monten una escena teatralizada durante la cual ocurrirán ciertas peripecias que la dotarán de improvisación y drama a la vez.

Los pasitos que aprendíamos en los boliches de por ejemplo Luis Miguel y Chayanne, también nos darán lugar para que movamos el esqueleto y rememoremos tiempos pasados que siempre estarán presentes. Porque ni siquiera Macarena pasa de moda y ¡¿quién no ha recurrido a esta coreo para levantar un cumpleaños?!

Cada vez que las luces se atenúen, deberemos esperar la próxima sorpresa festiva. Porque acá no solo se trata de su propia celebración sino de lo que significa para Andrés adorar cada fecha.

¿Alguna vez te planteaste cómo ubicar un pesebre y si éste tiene movimiento?

Sus ocurrencias despertarán la conciencia de lo que en verdad importa y eso solo lo sabe cada uno en lo más profundo de su ser.

Regalos reiterados y siempre esperados, giros sorpresivos que dotan a los cuerpos de alegría y una timidez jamás presente. Porque la organización deberá ser premeditada, perfecta y con todo lo necesario para decorar la vida con lo mejor: la luz, ese brillo que ante nada debe quedar aplacado.

Pasen y vean que solo queda una función y el show recién empieza.

Mariela Verónica Gagliardi

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Recordando con humor

 

El elogio de la risa

PH: Alejandra López

Gastón Marioni logra llevarnos de viaje por un recorrido muy sensible e inteligente en el que Juan Leyrado será la cara visible del amor.

Supuse que El elogio de la risa trataría sobre el humor en su sentido más específico. Sin embargo, me encontré frente a un unipersonal profundo en que un hombre narra su vida pasada y presente junto a su enamorada.

¿Se puede vivir sin reír?

¿Es acaso posible subsistir a momentos trágicos y situaciones angustiantes sin la magia del humor?

Porque acá no se trata de burlarnos de un hecho sino de recordar lo vivido junto a quien más amamos. Y qué mejor modo de hacerlo que sonriendo en vez de desesperarnos.

Juan Leyrado, entonces, interpreta a Antonio quien recuerda sus pasos por la actuación, su debut y despedida tan “triunfales”. Sus momentos más placenteros y ridículos cuando pretendía pasar desapercibido, las ocurrencias de su esposa, los cumpleaños en que los confites y adornitos eran los protagonistas, esa crema y dulce de leche que provocaban más un empacho que el disfrute por sí mismo pero que jamás podían faltar. Las mesas y sobremesas que lo hacían permanecer absorto, el ridículo presente nuevamente, el amor ante todo y las distintas etapas de una pareja.

El blanco de la escenografía transmite una página por completar, esas hojas que su mujer le pedía que escribiera para no olvidar ningún detalle, las palabras mágicas que componían una totalidad de circunstancias y la alegría que debía existir cuando todo aburrimiento parecía apoderarse de los invitados. Pero, el blanco también simboliza la pérdida de memoria, esas nebulosas que surgen e impregnan en la vejez, esos huecos que desesperan y, sin embargo, pueden ser ocupados por un beso o una caricia. Porque el olvido real es el de la ausencia y no el de un nombre o acontecimiento.

En una sala de espera de geriátrico es que ocurrirá un antes y un después. Una lectura de un libro que abrirá el corazón de todos los espectadores y devolverá a Antonio el alma al cuerpo. Porque la soledad y el paso del tiempo son difíciles de sobrellevar.

Dos personajes compuestos, el de la juventud y el de la sabiduría. Porque eso es lo que Marioni pretende transmitir: que los años no juntan polvillo sino conocimientos y que tanto la sexualidad como el amor se van transformando por completo.

A nada hay que tenerle miedo, sino a lo no realizado.

El elogio de la risa es la posibilidad de observar al mundo con otros ojos, de completar con sentimientos lo vivido y de no culpar a nadie de lo acontecido.

¡No existe remordimiento ni resentimiento en la vida de este hombre y eso da una felicidad enorme!

Ni el despecho ni las lágrimas de cocodrilo se hacen presentes y solo hay lugar para la melancolía. Porque se trata de una biografía en formato de cuento en que los tiempos se acercarán y alejarán a antojo de su autor. Y así debe ser, para que los monólogos no se hagan eternos y la música acompañe lo narrado por su único intérprete.

Una torta, un ramo de flores y la más bonita historia de amor que existirá por siempre. Porque está escrita en sus corazones y estos no tienen enfermedades sino que laten en diferentes notas para que el olvido jamás llegue.

Si de nombres se trata, el autor propone un repensar de los padecimientos, de sus títulos, de lo ridículos que suenan los nombres de ciertas enfermedades y de su sinsentido al nombrarlas. Para qué decir de qué se sufre si existen tantos motivos lindos para celebrar la vida. Y a esto apunta la historia presente. Lo que se tenga que tener se tendrá, lo padecerá el cuerpo pero el ánimo es lo fundamental para respirar y reír aún cuando se crea que no es posible conseguirlo.

El elogio de la risa es la libertad que todos tenemos para sentir que la vida es hoy. Por más que nos lleve poco o mucho, siempre hay que soñar con los brazos abiertos y dejar ir cuando así se presente.

Una obra para lagrimear y honrar el amor.

Una obra para amar desmedidamente y descubrir qué se desea desde lo más profundo del alma.

Mariela Verónica Gagliardi

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La increíble historia de la divinidad

Parrandera´s9

Ficha Parrandera´sY, como si el destino lo quisiera pero el clima no, una noche de tormenta ingresé al Teatro Polonia para presenciar una obra que me recordó a las películas de Tarantino. Respiré hondo de felicidad y agotamiento a la vez, por esquivar los baches de las veredas y, al mismo tiempo, encontrar una propuesta increíblemente atrapante que me cautivó en todo momento. Quise que durara más, no porque la trama lo requiriese sino por el afán de pretender una segunda parte, como si siguiera inmersa en un film norteamericano.

Laura Correa, la creadora de Parrandera´s, Epifanía de un rapto escribe y dirige de una manera impecable, excelente, con un vuelo más alto que el de cualquier Dios. A partir de este drama subraya lo que desea resaltar y mantiene el suspenso para sorprender con ocurrencias súper creativas.

Sentada en primera fila, contra la pared de costado, de repente tuve a uno de los actores ahí nomás. A unos centímetros. No había modo de escapar a la historia, a sus personajes. Fui partícipe al igual que el resto de los espectadores. Fuimos el público de la obra pero, por sobre todas las cosas, de lo que sucedía a cada rato. De un secuestro que en nada se parecía a los convencionales, de las cumbias famosas en inglés, de las metáforas y simbolismos que flotaban en el aire de esa habitación, de ese bar, de cada situación planteada y acontecida.

Qué decir de los actores que traspasan la ficción, que se inmiscuyen en sus personajes de principio a fin y que es posible deleitarse hasta con el más mínimo detalle.

Por momentos me detenía a observar a uno, mientras escuchaba al resto e iba cambiando mi foco como si estuviera mirando a través de un lente. El cine está presente con toda su magia, con los prototipos e identificaciones, con cada una de sus singularidades en que ocurren las escenas.

Cuando se menciona la parranda podemos imaginar fiesta, color, risas, alegría. Sin embargo, esta parranda es diferente. En ésta se puede ver a una estrella de la cumbia cual tal virgen que desea elevarse por lo alto y cumplir los deseos de todos sus seguidores.

Lydia Stevens, vestida de country, de brillos, de lo que se inspire para cada recital y pretendiendo ser lo que sus fans quieren. Su personaje (Raquel) nos enseña que el egoísmo no tiene por qué existir, que se puede brillar como respuesta al amor pretendido, que el glamour y las balas pueden combinarse a la perfección. Que una mordaza puede significar un antes y un después, que el deseo de unos pobres hombres que viven porque el aire es gratis, pueden ser felices adorando a una mujer de carne y hueso a la cual imaginan como divinidad.

Total, ¿qué importa la realidad real?

Pareciera que viven encerrados en un submundo creado a su antojo. En el que beben los tragos que quieren, pidiendo las canciones que desean, sorprendiéndose a cada paso y creyendo en los milagros cuando todo está perdido.

Porque un día cualquiera aparece el hermano de Raquel, para rescatarla. Para sacarla del lugar en el que permanece prófuga. Pero, todo cambia cuando descubre que, sin pensarlo, es capaz de dar singularmente.

Pareciera ser que su libertad, cuando la tenía, no le servía absolutamente para nada. En cambio, sus secuestradores le indicaron su camino en la vida y la satisfacción para ambas partes fue factible. Porque eso es tan difícil de hallar y, por lo visto, no es tan imposible de lograr cuando se tiene al descubierto el goce.

La tragedia está presente, el conflicto entre lo que se debe hacer, también. La sangre será consecuencia de ese choque de intereses y lo único que permanecerá en el éter será ese universo de sensaciones, de momentos, de instantes en que solo importaba la pulsión y nada más.

En cuanto a lo que conforma el espacio escénico, desde los primeros minutos de la dramaturgia ya es posible ingresar en el código planteado por su autora y, una vez que eso ocurre, solo se podrá disfrutar de la originalidad y la adrenalina.

Mientras tanto, la iluminación y los efectos desarrollados durante la trama nos permitirán estar también raptados por un rato. Porque si eso puede llegar a sentir cada espectador, considero que el éxito está asegurado.

Parrandera´s es una obra diferente, con un texto que va y viene a su antojo, en el que no es posible saber lo que sucederá y por eso es que la música nos invitará a desviar la atención para dar la bocanada final.

Cuando las promesas ya no sirven y el dinero ya no todo lo compra, el castillo de arena se derrumbará por completo para demostrar lo incierta que puede resultar la vida.

Mariela Verónica Gagliardi

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Pirandello y más del universo plasmado

Pescando en la bañera1

Ficha Pescando en la bañeraMe gustó el título, la dramaturgia, las interpretaciones, la dirección, la originalidad. Me gustó absolutamente todo y quizás por eso no sepa bien por dónde comenzar. Porque de eso se trata esta propuesta que cautiva por completo, ya desde que ingresás a la sala del Kafka y te sentás a aguardar que empiece la historia.

Pescando en la bañera (escrita y dirigida por Leonel Dolara) me recordó a muchísimas cosas, a series, a películas, a otros directores, a la particularidad por narrar de un modo diferente y ser original -por no proponérselo, sino por lograrlo-.

No hubo cañas de pescar, ni agua. No hubo marineros ni pescadores -propiamente dicho-.

Sin embargo, había personas que fueron elegidas por y para algo.

Porque, de repente, los vemos sentados frente a nosotros. Observando durante unos minutos. Unos minutos que parecen eternos y que nos permiten ver sus personalidades, conocerlos sin que sepamos sus nombres, sentir junto a su silencio vocal, querer saber por dónde van sus travesías y por qué permanecen casi imperceptibles para los demás transeúntes.

Imaginé esas historias en que se selecciona a un grupo de personas para un experimento determinado y creí que lo que acontecería nos llevaría a un recorrido de ese estilo. Pero no. La delicadeza para innovar nos dejó boquiabiertos a todos los presentes. Bastaba solo con mirar al público para notar su sorpresa.

Considero que las maneras de narrar, además del contenido, son las que permiten que nos alejemos o acerquemos a una obra de teatro. Entonces, unos microrrelatos se fueron desarrollando en un cuarto de baño y diez actores se encargaron de transmitir lo que todo humano en algún momento de su existencia palpita. Así, utilizando por momentos un espacio u otro del sanitario, es posible sentir lo que los personajes sienten, capturar la esencia de sus diálogos, imaginar lo que no esté en la escenografía y respirar una identificación absoluta o parcial con algunos de los momentos recreados.

No hay un eje romántico que nos conduzca a un mismo puerto sino varias vertientes y un conflicto inicial que producen un desencadenante determinado. Historias con violencia de género, vínculos de pareja desgastados, nuevas oportunidades de amar, secretos muy bien escondidos, choque de clases sociales, futuros inciertos y rumbos nuevos por conocer.

Me deslumbró la puesta en escena, me fascinó el formato de la obra y su dirección. Por instantes recordé cuántas veces uno desea pescar sueños o momentos para verlos bien de cerca y decidir sin convienen o no. Entonces fue cuando vislumbré a este grupo de actores persiguiendo algo que en un principio ni siquiera sabían, sino que lo sentían y no se daban el lugar para aceptarlo.

Hay quien narra con la danza, con la palabra, con el canto o con un golpe. Golpes que marcan en lo más profundo y no tanto en la superficie -esa superficie que parece traer una marejada y, sin embargo, solo refleja la realidad-.

El sabor, el sudor, las lágrimas, el frío, el calor, la desnudez, el agobio, la precipitación, el olvido, el dolor y muchísimas sensaciones más pueden capturarse de cada una de las escenas que transitan con el correr del tiempo; ese tiempo que vuela y que, quizás por eso se busque en el lugar menos pensado. Porque un baño puede representar el sitio en que se desechan cosas pero también aquel sitio que nos relaja, que nos desconecta del resto de los ambientes de una casa, un lugar en que podemos respirar una atmósfera distinta e inventar situaciones para tener un cable a tierra en los instantes de desesperanza. Así funciona Pescando en la bañera y estos cuentos que representan a tantos y tantas, que permiten crear lazos, puentes, uniones impensadas y ocurridas. Porque lo mágico de despertar es no saber cómo ni dónde lo haremos, quiénes serán nuestros amigos ni enemigos y entender que la vida va más allá de una relación, de un pasado tortuoso, de un daño ignorante o de cualquier otro factor que nos altere la armonía.

Ellos están allí, aguardando que algo pase hasta que recuerdan sus últimas horas.

Entonces se quitarán las máscaras y podrán caminar como lo que son y no como lo que se pretende.

Mariela Verónica Gagliardi

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No perecer en la quietud

Plantas de interior

PH: Manuel Archain

Ficha Plantas de interiorPlantas de interior (escrita por Sol Rodríguez Seoane y dirigida por Miguel Israilevich) es un bello e interesante recorrido por una familia diferente, que se compone por lazos sanguíneos, vecinales y desconocidos.

En el Teatro Porteño tuve la oportunidad de presenciar esta historia en que existe más de un camino a seguir. Por un lado, nos encontramos con el amor de una pareja joven que no tiene muy definido lo que siente e indaga por norte y sur, también la vida de una madre que busca su propia sexualidad, la de un vecino con un problema grave de salud y un intruso que aparece y reaparece, constantemente, de la casa y de las vidas de estas personas. Como si fuera poco, una mujer totalmente extrovertida y súper inteligente será que quiebre el relato en todo momento.

Plantas de interior es un rayito de sol dentro de la completa oscuridad, el deseo de cada uno de los personajes por descubrirse y la certeza de que solo se puede ser cuando se empieza a no pretender de los demás.

Seguramente que quienes vean esta puesta en escena saldrán transformados. Habrá al menos un factor o circunstancia que los deje pensando en su presente, pasado o futuro. O tal vez, en los tres tiempos juntos.

Se pueden apreciar muchas cuestiones de la obra como: el texto, las interpretaciones y por sobre todo la audacia de Guido Gastaldi por llevar adelante una performance tan difícil pero bien lograda (tanto corporal como vocalmente). Sus ojos nos llenan de esperanza, de placer, de ganas, de sentir que nada está perdido mientras existan seres tan brillantes.

Ni su padecimiento ni su corta vida podrán darlo por vencido. Y esto es lo que más se valora. Es un grito de fe, una enseñanza a quienes tienen la oportunidad de tener salud, a todo aquel que utilice la queja como camino en vez de la sabiduría como evolución.

Miguel Israilevich junta y une a estos talentosos del teatro en una casa que está rodeada por vegetación, por un piano y un par de muebles perdidos por doquier. El resto será pura imaginación y un viaje hacia el más allá. Un piano que espera ser tocado, un girasol que aguarda su plenitud, una canción que sintetiza los mejores momentos transcurridos, la oportunidad de aprender de quien menos se lo espera, la paciencia por empezar en el preciso instante en que todo esté en condiciones y las malas actitudes que siempre existirán de parte de aquellos seres que aún no son felices como quisieran.

Personas que se asemejan tanto a las plantas por su quietud temporal y por la respiración constante.

Verdes, de colores, y con pocas exigencias. Macetas que podrían colocarse sobre sus rostros para ocultar tanto dolor o la audacia de regar el jardín interno para construir un nuevo panorama.

Lo curioso en cuanto a los lazos entre estos personajes es que ninguno se fomenta asfixiantemente. Son vínculos tan suaves como una hoja pero, tan exasperantes, como una espina de rosa. De hecho las rosas pertenecen al mundo exterior, aquel mundo que no es demasiado visitado por algunos y luego fomentado por otros.

Todo lo que parezca ser y seguir de una manera, cambiará por completo de un momento a otro. Mientras tanto, el futuro será del más valiente y el pasado de todos aquellos que se detengan en el camino a lamentarse por lo no obtenido en un principio.

Todos los estereotipos más comunes aparecerán en escena, para luego ser cortados con la misma tijera que podría emparejarse un arbusto.

Mariela Verónica Gagliardi

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Celebración de bolsillo en el Día Mundial del Teatro

Día Mundial del Teatro 2017

¡El 27 de Marzo es el Día Mundial del Teatro y por eso hay que celebrar!

Elegir un lugar, una temática, un texto que atraiga, o dejarse sorprender pueden ser opciones válidas. En mi caso, opté por La Lunares en el barrio de Almagro, con un ciclo de obras cortas. Disfrutamos de tres dramaturgias exquisitas, cada una correspondiente a un género diferente y con mucho potencial en escena.

La velada empezó con una obra de Julio Chávez: Valet parking. La dirección de Cristian Majolo demostró que es posible reír, sentir compasión, ternura y bronca a la vez. Si bien el texto es muy entretenido, las interpretaciones (a carfo de Alberto Lugones y Juan Manuel González Rostein) están muy bien y la historia ocurrente conforman un verdadero hachazo a la clase aristocrática.

Durante una fiesta en que Shakira se hace presente, uno de los empleados de estacionamiento acompaña a una de las invitadas al salón y, de ahí en adelante, todas las peripecias surgen sin reparar en las consecuencias irremediables que podrían desencadenarse si la anfitriona se queja de “tremenda” intromisión.

Una clase uniformada, apartada del lugar de celebración. Por otro lado, los invitados que celebran, comen, brindan y bailan junto a la artista. Una gran crítica a la sociedad pero en tono irónico, lo cual hace posible digerir todas las burlas de las que es víctima el personaje que comete la impertinencia de infiltrarse.

Viejas ilusiones (de Eduardo Rovner) es una excelente dramaturgia que enfrenta a una hija con su madre y viceversa, cuando la primera decide irse de la casa y empezar su propia vida. Pero, será objeto de todo tipo de humillaciones por parte de su progenitora que no hará más que hacerle las horas cada vez más densas y brumosas. Una madre completamente manipuladora, mentirosa e hipócrita que jugará con la enfermedad para retener a su pobre hija. Una relación que se manifiesta en cada momento del día como si quisiera vengarse por algo que no se llega a comprender en verdad. Los dos actores (Mauricio Chazarreta y Sebastián De Marco) llevan adelante una performance excelente en la que ambos sobresalen por igual. Cada gag del texto, cada detalle de Rovner se hace presente y esto es gracias a la dirección de Gaby Fiorito quien consigue plasmar las palabras en arte.

Por último, la pieza artística de Analía V. Mayta escribe No quiero ser una gaviota y es la que más me deslumbra. Quizás por no conocerla o tal vez porque el teatro permite que sintamos sin demasiada explicación.

Leticia Tómaz es quien actúa y la encargada de llevarnos de la mano por un universo no convencional en el que atravesaremos distintas emociones. ¡Esto es lo que se llama magia!

Chéjov en escena, una joven que soñó y sueña con interpretar al personaje más deseo desde siempre. Una joven que nos explica que ser actriz es su mejor logro porque puede ser quien desee y no estudiar una sola profesión.

Arte y movimiento, cambios de vestuarios, algo que pudo ser y no fue. Joyas esparcidas en busca de la que mejor le quede. Un video en forma de espejo, en diferente idioma al suyo pero que se remite a lo mismo. Explicaciones y súplicas. Una clase de teatro, de composición del personaje que nos dejará atónitos hasta que ocurra lo más inesperado. A partir de allí nada será lo mismo y todo podría volver a empezar o acabar por completo.

Sinceramente, he visto distintos ciclos de obras cortas en otros espacios pero aquí encontré compañerismo por parte de los artistas, muy buena energía, un lugar a todo color y, lo mejor de todo: el entusiasmo, constante, por hacer del teatro una forma de vida.

Toda celebración merece un brindis y la copa de vino tinto nos esperaba a la salida para dar las gracias por todo.

Mariela Verónica Gagliardi

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La prostitución no es un trabajo

elena

Un escenario con diferentes objetos están allí presentes. Como si se tratara de una historia a punto de ser reconstruida. La luz se encargará de enfocar el recorrido que irá sugiriendo la actriz a lo largo de su versión sobre la vida de una mujer muy valiente.

Después de viajar por diferentes pueblos y ciudades del Interior de Argentina, tenemos la posibilidad de conocer un poco más sobre la historia de Elena Moncada. Su historia, desde ya que no es linda, no genera risas ni placer atravesarla. Todo lo contrario.

Gracias a la dramaturgia excelente, escrita por Mariel Rosciano (quien también la interpreta) se hace muy llevadera la función.

Pero sufrí, padecí, lloré en silencio, me estremecí, me mareé, sentí más fragilidad, quise pararme y gritar: ¡córtenla! ¡paren de una vez con este negocio infame en el que unos ganes y otras pierden demasiado!

Sin embargo, todo sigue ocurriendo. Y, posiblemente, siga todo de mal en peor porque cuando no existen políticas de Estado que ayuden a las trabajadoras sexuales a tener otra vida, a tener su vida; el infierno las seguirá acompañando.

Porque mientras los políticos, ciertas instituciones y los medios masivos de comunicación sigan repitiendo que la prostitución es un trabajo: las arenas movedizas se chuparán la sangre de estas mujeres que necesitan dinero para sobrevivir.

Porque cuando no se tiene una profesión, un oficio, un entorno lleno de amor y contención, se puede caer en la prostitución, se puede ser vulnerable y quedar atrapada y sin salida en una trata de blanca. Porque la trata de blanca es uno de los negocios que deja más dinero en el mundo y las víctimas quedan con muchos traumas psicológicos, sintiendo que su fuerza de trabajo es el propio cuerpo. Porque cuando no se sabe cómo seguir adelante, estas cosas ocurren y nadie podrá insultar a estas mujeres que dudo que “elijan” desgastarse (en todo sentido) para cobrar unos pesos, arriesgando tantas veces sus vidas.

Tantas veces engañadas, atraídas por un aviso, o, simplemente, porque no les queda otra: salen a probar. Pero, luego, no saben que esa puerta que podría llegar a estar sin llave, no es más la salida a una peor desgracia que la vigente. Cortadas, aniquiladas, despojadas de sus sentimientos, congeladas hasta el cansancio. Siguen. Por miedo, siguen. Por falta de una verdadera salida, siguen. Y el caso de Elena es uno entre miles. Y en esta oportunidad, la sala del teatro no está completa. Hay desinterés por parte de la sociedad. Hay una necesidad por taparse los ojos con un dedo y creer que no pasa absolutamente nada. Que las putas son putas por elección y que cobran por su trabajo.

En esta puesta en escena (por si tenías alguna duda) se demuestra que nada de eso es cierto. Que las ganancias son mínimas, que se reparten entre muchas personas, que para tener algún ahorro hay que trabajar sin descanso y que los cuerpos no dan abasto.

La desvalorización social, asumo que será sentida de igual manera por estas mujeres que son privadas de una vida digna, que son desposeídas de un corazón que lata por cosas bonitas y tiradas a lugares rotativos, a negocios clandestinos y a tantos sitios conocidos por todos y no denunciados por quienes en verdad podrían hacer algo al respecto.

Mientras las distintas escenas del unipersonal se suceden unas a otras, pienso por qué la sala esta casi vacía. Me duele como mujer, me duele hasta las tripas. Porque esta obra no es una obra más ni pretende ganar dinero sino crear consciencia, abrir ojos, ayudar a quienes estén pasando por esto y unirnos de verdad para juntos luchar por ellas.

Luego de la función, pudimos escuchar a Maximiliano Ferraro (diputado de C.A.B.A por el partido Coalición Cívica), quien nos detalló la ordenanza 33.266 que hace mención a la eliminación de la figura de alternadoras (coperas) en los bares con el fin de evitar la trata de personas. Esta ley fue aprobada el año pasado y estaría entrando en vigencia este año.

Vestida, despojada de ropas, lastimada, exluída, golpeada, sin poder crecer junto a sus hijos, regenteada por su propio marido, desposeída del sueño de ser libre, de hacer con sus días lo que se le antoje, de gira por plazas ofreciéndose, sin poder escapar, sin poder elegir, anhelando ver a sus hijos. Soñando con una navidad en familia.

Por más cursi que pueda sonar: el amor es imprescindible en la vida de todo ser humano. Sin él, la desgracia se avecina, se esparce, nos domina y nos extingue.

Ellas nos necesitan, por más que no las oigamos. Gritan sin que las escuchemos. Gritan a través de un personaje de ficción que es real. Ellas necesitan ser consideradas mujeres y no cuerpos explotados hasta el hartazgo.

Ellas son cada una de nosotras y mientras se siga durmiendo, su sufrimiento letal aumentará, su privación de la libertad crecerá y llegará aquel momento en que nadie las recordará.

Por eso aplaudo de pie a Mariel Rosciano que, además de ser una excelente actriz, está comprometida con la causa, milita, da su vida por los derechos de la mujer y camina el mismo camino de las víctimas.

Funciones: martes de marzo, 21.15 hs.

Teatro La Comedia (C.A.B.A.).

Mariela Verónica Gagliardi