*** Julio 2017 ***

Parrandera´s9

Ficha Parrandera´sY, como si el destino lo quisiera pero el clima no, una noche de tormenta ingresé al Teatro Polonia para presenciar una obra que me recordó a las películas de Tarantino. Respiré hondo de felicidad y agotamiento a la vez, por esquivar los baches de las veredas y, al mismo tiempo, encontrar una propuesta increíblemente atrapante que me cautivó en todo momento. Quise que durara más, no porque la trama lo requiriese sino por el afán de pretender una segunda parte, como si siguiera inmersa en un film norteamericano.

Laura Correa, la creadora de Parrandera´s, Epifanía de un rapto escribe y dirige de una manera impecable, excelente, con un vuelo más alto que el de cualquier Dios. A partir de este drama subraya lo que desea resaltar y mantiene el suspenso para sorprender con ocurrencias súper creativas.

Sentada en primera fila, contra la pared de costado, de repente tuve a uno de los actores ahí nomás. A unos centímetros. No había modo de escapar a la historia, a sus personajes. Fui partícipe al igual que el resto de los espectadores. Fuimos el público de la obra pero, por sobre todas las cosas, de lo que sucedía a cada rato. De un secuestro que en nada se parecía a los convencionales, de las cumbias famosas en inglés, de las metáforas y simbolismos que flotaban en el aire de esa habitación, de ese bar, de cada situación planteada y acontecida.

Qué decir de los actores que traspasan la ficción, que se inmiscuyen en sus personajes de principio a fin y que es posible deleitarse hasta con el más mínimo detalle.

Por momentos me detenía a observar a uno, mientras escuchaba al resto e iba cambiando mi foco como si estuviera mirando a través de un lente. El cine está presente con toda su magia, con los prototipos e identificaciones, con cada una de sus singularidades en que ocurren las escenas.

Cuando se menciona la parranda podemos imaginar fiesta, color, risas, alegría. Sin embargo, esta parranda es diferente. En ésta se puede ver a una estrella de la cumbia cual tal virgen que desea elevarse por lo alto y cumplir los deseos de todos sus seguidores.

Lydia Stevens, vestida de country, de brillos, de lo que se inspire para cada recital y pretendiendo ser lo que sus fans quieren. Su personaje (Raquel) nos enseña que el egoísmo no tiene por qué existir, que se puede brillar como respuesta al amor pretendido, que el glamour y las balas pueden combinarse a la perfección. Que una mordaza puede significar un antes y un después, que el deseo de unos pobres hombres que viven porque el aire es gratis, pueden ser felices adorando a una mujer de carne y hueso a la cual imaginan como divinidad.

Total, ¿qué importa la realidad real?

Pareciera que viven encerrados en un submundo creado a su antojo. En el que beben los tragos que quieren, pidiendo las canciones que desean, sorprendiéndose a cada paso y creyendo en los milagros cuando todo está perdido.

Porque un día cualquiera aparece el hermano de Raquel, para rescatarla. Para sacarla del lugar en el que permanece prófuga. Pero, todo cambia cuando descubre que, sin pensarlo, es capaz de dar singularmente.

Pareciera ser que su libertad, cuando la tenía, no le servía absolutamente para nada. En cambio, sus secuestradores le indicaron su camino en la vida y la satisfacción para ambas partes fue factible. Porque eso es tan difícil de hallar y, por lo visto, no es tan imposible de lograr cuando se tiene al descubierto el goce.

La tragedia está presente, el conflicto entre lo que se debe hacer, también. La sangre será consecuencia de ese choque de intereses y lo único que permanecerá en el éter será ese universo de sensaciones, de momentos, de instantes en que solo importaba la pulsión y nada más.

En cuanto a lo que conforma el espacio escénico, desde los primeros minutos de la dramaturgia ya es posible ingresar en el código planteado por su autora y, una vez que eso ocurre, solo se podrá disfrutar de la originalidad y la adrenalina.

Mientras tanto, la iluminación y los efectos desarrollados durante la trama nos permitirán estar también raptados por un rato. Porque si eso puede llegar a sentir cada espectador, considero que el éxito está asegurado.

Parrandera´s es una obra diferente, con un texto que va y viene a su antojo, en el que no es posible saber lo que sucederá y por eso es que la música nos invitará a desviar la atención para dar la bocanada final.

Cuando las promesas ya no sirven y el dinero ya no todo lo compra, el castillo de arena se derrumbará por completo para demostrar lo incierta que puede resultar la vida.

Mariela Verónica Gagliardi

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