*** Octubre 2017 ***

elena

Un escenario con diferentes objetos están allí presentes. Como si se tratara de una historia a punto de ser reconstruida. La luz se encargará de enfocar el recorrido que irá sugiriendo la actriz a lo largo de su versión sobre la vida de una mujer muy valiente.

Después de viajar por diferentes pueblos y ciudades del Interior de Argentina, tenemos la posibilidad de conocer un poco más sobre la historia de Elena Moncada. Su historia, desde ya que no es linda, no genera risas ni placer atravesarla. Todo lo contrario.

Gracias a la dramaturgia excelente, escrita por Mariel Rosciano (quien también la interpreta) se hace muy llevadera la función.

Pero sufrí, padecí, lloré en silencio, me estremecí, me mareé, sentí más fragilidad, quise pararme y gritar: ¡córtenla! ¡paren de una vez con este negocio infame en el que unos ganes y otras pierden demasiado!

Sin embargo, todo sigue ocurriendo. Y, posiblemente, siga todo de mal en peor porque cuando no existen políticas de Estado que ayuden a las trabajadoras sexuales a tener otra vida, a tener su vida; el infierno las seguirá acompañando.

Porque mientras los políticos, ciertas instituciones y los medios masivos de comunicación sigan repitiendo que la prostitución es un trabajo: las arenas movedizas se chuparán la sangre de estas mujeres que necesitan dinero para sobrevivir.

Porque cuando no se tiene una profesión, un oficio, un entorno lleno de amor y contención, se puede caer en la prostitución, se puede ser vulnerable y quedar atrapada y sin salida en una trata de blanca. Porque la trata de blanca es uno de los negocios que deja más dinero en el mundo y las víctimas quedan con muchos traumas psicológicos, sintiendo que su fuerza de trabajo es el propio cuerpo. Porque cuando no se sabe cómo seguir adelante, estas cosas ocurren y nadie podrá insultar a estas mujeres que dudo que “elijan” desgastarse (en todo sentido) para cobrar unos pesos, arriesgando tantas veces sus vidas.

Tantas veces engañadas, atraídas por un aviso, o, simplemente, porque no les queda otra: salen a probar. Pero, luego, no saben que esa puerta que podría llegar a estar sin llave, no es más la salida a una peor desgracia que la vigente. Cortadas, aniquiladas, despojadas de sus sentimientos, congeladas hasta el cansancio. Siguen. Por miedo, siguen. Por falta de una verdadera salida, siguen. Y el caso de Elena es uno entre miles. Y en esta oportunidad, la sala del teatro no está completa. Hay desinterés por parte de la sociedad. Hay una necesidad por taparse los ojos con un dedo y creer que no pasa absolutamente nada. Que las putas son putas por elección y que cobran por su trabajo.

En esta puesta en escena (por si tenías alguna duda) se demuestra que nada de eso es cierto. Que las ganancias son mínimas, que se reparten entre muchas personas, que para tener algún ahorro hay que trabajar sin descanso y que los cuerpos no dan abasto.

La desvalorización social, asumo que será sentida de igual manera por estas mujeres que son privadas de una vida digna, que son desposeídas de un corazón que lata por cosas bonitas y tiradas a lugares rotativos, a negocios clandestinos y a tantos sitios conocidos por todos y no denunciados por quienes en verdad podrían hacer algo al respecto.

Mientras las distintas escenas del unipersonal se suceden unas a otras, pienso por qué la sala esta casi vacía. Me duele como mujer, me duele hasta las tripas. Porque esta obra no es una obra más ni pretende ganar dinero sino crear consciencia, abrir ojos, ayudar a quienes estén pasando por esto y unirnos de verdad para juntos luchar por ellas.

Luego de la función, pudimos escuchar a Maximiliano Ferraro (diputado de C.A.B.A por el partido Coalición Cívica), quien nos detalló la ordenanza 33.266 que hace mención a la eliminación de la figura de alternadoras (coperas) en los bares con el fin de evitar la trata de personas. Esta ley fue aprobada el año pasado y estaría entrando en vigencia este año.

Vestida, despojada de ropas, lastimada, exluída, golpeada, sin poder crecer junto a sus hijos, regenteada por su propio marido, desposeída del sueño de ser libre, de hacer con sus días lo que se le antoje, de gira por plazas ofreciéndose, sin poder escapar, sin poder elegir, anhelando ver a sus hijos. Soñando con una navidad en familia.

Por más cursi que pueda sonar: el amor es imprescindible en la vida de todo ser humano. Sin él, la desgracia se avecina, se esparce, nos domina y nos extingue.

Ellas nos necesitan, por más que no las oigamos. Gritan sin que las escuchemos. Gritan a través de un personaje de ficción que es real. Ellas necesitan ser consideradas mujeres y no cuerpos explotados hasta el hartazgo.

Ellas son cada una de nosotras y mientras se siga durmiendo, su sufrimiento letal aumentará, su privación de la libertad crecerá y llegará aquel momento en que nadie las recordará.

Por eso aplaudo de pie a Mariel Rosciano que, además de ser una excelente actriz, está comprometida con la causa, milita, da su vida por los derechos de la mujer y camina el mismo camino de las víctimas.

Funciones: martes de marzo, 21.15 hs.

Teatro La Comedia (C.A.B.A.).

Mariela Verónica Gagliardi

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