*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Mi propia vida es una tragedia

Educando a Rita

“Educando a Rita” es una obra de teatro -basada en el libro de Willy Russell, que data de los años 80-. La misma está dirigida por los propios actores y el concepto y diseño está a cargo de Yoska Lázaro, quien en un comienzo sí estuvo en la dirección de la pieza teatral.

Al leer estos nombres, inmediatamente, me puse a investigar. El título me recordó a los clásicos de Niní Marshall y el estilo de actuación de Lizzy Mansilla, también tenía un tinte a la artista. Daba la sensación de trasladarnos a épocas pasadas en que el lenguaje cobraba otro sentido junto con cada una de las expresiones del cuerpo. Pero el guión de la pieza teatral pertenece a un inglés y el director de la misma es español. Se reunieron tres países, que si bien en cierto momento de la historia se han entrelazado, ahora estaban y están más unidos que nunca a nivel artístico.

La historia comienza contando cómo una muchacha con un vocabulario bastante acotado -de oficio peluquera y muy simpática-, decide ingresar a la universidad. Para llevar a cabo su cometido, le pide a un profesor llamado Fran (Javier Lombardo) que la adoctrine. Si bien el relato es lineal y sencillo en su proceder, lo rico de la narrativa está en los modos en que ambos se van enamorando, qué recursos utilizan para relacionarse y cómo ocurre el desenlace.

“Educando a Rita”, nos enseña cómo es posible encontrar el amor, cumplir un sueño, dejar de lado esas ataduras y prejuzgamientos; para alcanzar la meta que deseemos.

En cuanto a la escenografía, la misma cuenta con una calidez y detalles que facilitan introducirse en el lugar donde dictan las clases de literatura a diario. Una biblioteca con los autores más sofisticados de Inglaterra, los escritorios antiguos y con madera oscura, las sillas haciendo juego y los vestuarios de ambos actores; permiten inmiscuirse durante cada uno de los sketchs de la obra -los cuales están estrechamente entrelazados-.

Rita es pura en su sentir, a pesar de estar casada es una mujer libre, es como una niña que juega mientras aprende. Cada escritor para ella es un hallazgo, un descubrimiento. Él la acompaña en su crecimiento, se acerca, le habla, le resume quién es quién, mientras ella cree hallar su camino. Oscar Wilde, Shakespeare, entre otros; son mencionados a lo largo de sus clases. Ella mezcla todo pero tiene ansias de progresar y es lo que la mantiene sobre la cuerda, hasta aprobar su ensayo con menciones.

“La tragedia es inevitable”, le dice en un momento Fran a Rita. A lo que agrega que no es el mismo tipo de tragedia, la denominada por el Educando a Rita1género literario, que la ocurrida en la vida de una persona. Él siente que su propio proceder lo está llevando a la oscuridad, a un terreno movedizo, sin escapatoria alguna. Su matrimonio ya no tiene razón de ser, su amor por la joven tampoco, sus escritos no florecen por la poca fe que se tiene y así, todo tiende a derrumbarse como los estantes de la biblioteca. Sus vasos de alcohol bebidos ante la imposibilidad de salir a la luz y la profundidad con que se sumerge en las páginas de los clásicos, sin siquiera intentar firmemente en escribir las suyas.

Esta obra contiene muchos momentos de risas sanas que contagian al público, pero también una enorme enseñanza sobre la vida, la cual nos hace entristecer al ver el propio hundimiento del protagonista. Su vida se destruye en mil pedazos, mientras la de su compañera se construye paso a paso hacia donde ella desea.

Al igual que un subibaja, se retroalimentan hasta que el destino elegido por ellos, los encauza a diferentes sitios. Al igual que la misma historia que tejen de distintas maneras, hasta encontrar la que mejor les calce.

A simple vista se podría decir que Rita elige, en cambio, a Fran lo eligen. Pero sería irresponsable acotar este dato, ya que no decidir es parte de la propia elección.

Esta comedia nos hace divertir, trasladarnos imaginariamente a distintos escenarios -ya que físicamente existe uno solo- y saber que cada avance o retroceso depende de la actitud que decidamos aportar.

“Educando a Rita” es un modo de ver la vida, la enseñanza y aquellos lazos que en la actualidad se suelen perder por la aparición de las redes sociales, las cuales aportan pero también entran en conflicto con la comunicación si logran avanzar demasiado hasta suplantar la palabra, la ternura y el propio consuelo que puede darle un humano a otro.

Mariela Verónica Gagliardi

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Perdón por divertirme y divertirlos

No volverá a suceder3

“No volverá a suceder” es un unipersonal circense con distintos ingredientes. Por momentos notamos la torpeza de un hombre que intenta hacer malabares pero fracasa sin lograr un número completo. En otras instancias, nos asombramos ante su templanza, su gracia y la empatía con el público heterogéneo.

Alejandro Feijoó es un payaso que cuando encuentra su disfraz, No volverá a suceder2nos sorprende hasta dejarnos boquiabiertos con cada una de las pruebas.
Existe tal variedad que nos pasea por el mundo de la alegría demostrando que se puede entretener con un plumero de colores, con una percha, con dos cepillos de dientes, entre otros objetos. La cuestión es que cada cosa toma una dimensión diferente y un sentido particular.

En cuanto a la escenografía, ésta se conforma por: una valija que contiene varias cosas, un perchero y una bolsa que incluye su vestuario. A su vez, es interesante cómo se desarrollan los diversos sketchs durante la función. Al ser un solo artista, utiliza el recurso de contar con una asistente (Itatí Zammar) -la cual se vale de empleada -de envíos a domicilio- y luego novia-.

Él es adulto pero se ríe como un niño, se sorprende como tal, no tiene conflictos y vive sorteando pruebas.

A lo largo del relato, el actor no utiliza la palabra, salvo cuando en determinados momentos suena el teléfono. Es la única instancia en que escuchamos su voz, al igual que cuando abre la puerta para ingresar la mercadería solicitada y firmar el remito.

El aparato telefónico justifica el nombre de la obra “No volverá a suceder”. Ahora, si cuestionamos por qué lleva tal título, es complicado encontrar una respuesta certera. Podríamos creer que la persona que está del otro lado del tubo lo reta pero nunca conocemos el motivo. Quizás el hecho de que escuche música, de que haga diversos sonidos o que ensucie el departamento. Por algún motivo, desconocemos qué es lo que no tiene que suceder nuevamente. No volverá a suceder1Quizás sea empleada doméstica -ya que en cierto momento se viste como tal- y su jefa sea quien lo rete constantemente.

Lo cómico del espectáculo es cómo van llegando momento a momento los diversos aparatos a su domicilio. Algunos tendrá que armar -con las instrucciones en vivo- y otros, simplemente, comenzar a usar.

Tal como dije al comienzo, visualizamos distintas pruebas de malabares. Unas son con pelotitas, otras con esferas transparentes y, el desafío, aumenta al igual que la cantidad de objetos. Cada una de las instancias es acompañada por música, la cual es sincronizada con sus movimientos. De esta manera, se obtienen distintas coreografías, muy llamativas.

No volverá a suceder

Claro que el número que se lleva todos los aplausos es uno que consiste en inflar un inmenso globo e introducirse en el mismo hasta divertirnos con saltos y diversas representaciones.

No volverá a suceder – dice en un momento por teléfono. ¿A quién le habla, a quién le da explicaciones? Evidentemente no es relevante saberlo. Solo al final del show, cuando se hace presente la empleada y se instala en su casa, ella decide responder el teléfono y dejar algunas cuestiones en claro. Su madre es la que hace sonar el aparato. De este modo, podríamos entender que el relato va de adelante hacia atrás en lo que respecta al teléfono, aunque si tomamos como eje este detalle, estaríamos en presencia de un guión alineal.

“No volverá a suceder”, parece ser una disculpa, una justificación a realizar lo que más le gusta que es entretener y demostrar sus dones en el escenario. ¿Por qué pedir perdón ante tal maravilla?

Mariela Verónica Gagliardi

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Los misterios mexicanos

Un conejo en la luna

Una leyenda azteca, narrada por la actriz Araceli Flores, sobre una serpiente emplumada llamada Quetzalcóatl -quien conoce a un conejo-. La sonrisa de la intérprete, quien contagia sus emociones a grandes y chicos, nos hace sentir una magia especial durante el espectáculo.

Esta serpiente recorre todo el mundo y galaxias posibles, hasta que decide internarse en el mar. Allí contempla a un pececito el cual intenta sacar un alga dentro de una roca. Pero el agua se empieza a evaporar y es entonces cuando Quetzalcóatl le lleva más líquido -hasta de las nubes- para que permanezca vivo.

La serpiente emplumada -tomada como un Dios por la cultura mexicana-, es representada gráficamente por la artista mediante una mesa de arena, la cual se proyecta en una pantalla y acapara la atención de los espectadores.

Uno de los recursos más utilizados por Araceli es la gesticulización, los movimientos y cada uno de los roles encarnados por ella. No hace Un conejo en la luna1falta un elenco de actores cuando uno solo es capaz de dramatizar y transmitir sensaciones a su público.

Y la historia continúa con la aparición del conejo que tuvo la particularidad de plantar semillas, que se convirtieron en plantas -algunas hasta con flores-. Dicho animalito tan tiernamente intentaba concientizar a la serpiente acerca de la alimentación, pero ésta se resistía. Comida que le mencionaba, comida que ella decía que no le gustaba. Hasta que supo que consumía carne. Pero la serpiente no tenía intenciones de comerse al conejo, aunque él sí le brindó la opción de hacerlo.

Ambos se hicieron amigos y la serpiente abrazó a par, levantándolo tan alto que llegaron en cierto momento a la luna. Allí quiso hacerle un retrato -el cual quedó dentro de ésta- y más tarde lo llevó de regreso a la Tierra.

Lo más destacable de la narración fue la humildad con que se contaba cada fragmento de la leyenda, los instrumentos con los cuales se acompañaban, los muñecos confeccionados con elementos vegetales –los cuales representan a los distintos Un conejo en la luna2personajes y los efectos en vivo realizados por Nicolás Lucociero.

De esta manera, grandes y chicos, pudimos disfrutar del último día de las vacaciones de invierno, acompañados de “Un conejo en la luna”, una historia sencilla pero excelentemente representada.

 Mariela Verónica Gagliardi

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Glamour y burlas, combinación perfecta

Burlesque

Para hacer un musical hay que tener talento, pero para crear una parodia también hay que tener un dominio excelente de la temática y su ámbito. “Burlesque al cubo” es una exageración de lo ridículo, es una burla a lo que convencionalmente se asume como correcto y estéticamente bello.

En este espectáculo se puede apreciar la belleza de los vestuarios, los detalles de los mismos, el glamour descampanante, el repertorio escogido para deleitarnos y lo más llamativo: una puesta en escena que nos hace sentir como en un programa de televisión en vivo, con un elenco de bailarines y bailarinas; junto a los participantes que presentan cada uno su propio sketch.

Gabriela Bevacqua, Agustín Pérez Costa y Nicolás Pérez Costa -como protagonistas de la obra- realizan varios números de acrobacias, Burlesque2danza y canto, los cuales se intercalan entre los realizados por los invitados. Es realmente imponente la estética escogida por los artistas (este género de varieté es data del siglo XIX) y toda la labor desarrollada a lo largo de casi dos horas.

Los estilos de baile (como jazz y tango, entre otros), al igual que las destrezas por parte de Agustín en la hamaca, piso y aire, conmueven y emocionan. Y esto es: una diversidad para todos los gustos y para que nadie se sienta desplazado.

En un comienzo conocimos a un personaje -de nena de cinco años- que intentaba comprar un orgasmo organizando una subasta de juguetes homologados por ella misma. Después, a un señor que comparó dichos típicos de diversos países (como España y Venezuela), los cuales en Argentina tienen otros significados. Y, por último, una mujer que clasifica a los gases de una manera muy graciosa y didáctica.

Lo más interesante del show es que con su esplendor cautiva las miradas del público, logra avasallar con la profesionalidad y entretener -sin tener altibajos-. “Burlesque” es un modo de plantarse ante el mundo, sin importar el qué dirán y demostrando que lo relevante es divertirse uno para luego proyectarlo en los espectadores.

Burlesque1

Esta propuesta es cautivadora y logra un estrecho vínculo con sus seguidores ya que función tras función, irán apareciendo en escena diferentes participantes al estilo talk show. Como esta es la segunda temporada de la obra, tuvimos la posibilidad de reencontrarnos con los últimos ganadores.

Entre ellos, una mujer muy copetuda que interpretaba el estilo de Niní Marshall, charlando por teléfono con su amiga; y un chico que utilizaba la astracanada como recurso para transmitir sus canciones sobre relaciones humanas y, también, respecto a la magia que produce un ibupirac.

Como no podía faltar, contamos con la presencia -en el jurado y luego en las tablas- de Patricio Arellano quien con un solo tema atrapó miradas y palmas, de parte de los espectadores.Burlesque3

El musical es atrapante y como ayer se cumplía un año del fallecimiento de Alicia Zanka, Nicolás Pérez Costa le dedicó la canción “Balada para un loco” y todos aplaudimos vivazmente a la gran artista. Al finalizar la función, volvimos a hacerlo y es que hay pérdidas físicas que uno no se acostumbra a aceptar.

Mariela Verónica Gagliardi

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¡Yo soy la mejor!

Síndrome de Eureka2

La palabra síndrome me transporta a un significado, indefectiblemente, relacionado con alguna patología o algo que se quiere denominar fuera de los parámetros “normales”.

Pero en esta obra de teatro clownesco, quién es Eureka? Hay muchas Eurekas o existe una sola con distintas personalidades que para nosotros el público, parecieran múltiples? Será que quiere mostrarse que una persona no tiene una faceta sino varias?

Al comenzar la función, se pudo ver una escenografía que solamente tenía como decorado a los propios artistas. Por momentos una música rusa nos deleitaba, pero al instante se modificaba por otro ritmo circense, entre algunos de los utilizados en esta pieza teatral.

Cinco mujeres diferentes -personificadas como niñas- se divierten y compiten entre sí por el único nene habitante en ese mundo de fantasía infantil.Síndrome de Eureka4

En un principio, podemos observar que cada actor tiene en sus manos una caja -cada una con un diseño distinto-, que se esmera por darnos a conocer. Tal cual intentan convencernos -y muchas veces logran- los pequeños, éste sería un caso similar.

Cada sketch contiene una pequeña historia, durante la cual lucharán estas mujeres por conquistar al héroe. Como sucede con el complejo de Edipo, ese enamoramiento tan utópico de la hija hacia su padre; aquí ocurre un amor irreal, también, y no recíproco.

Ellos son amigos y enemigos, se encariñan entre sí pero luego se detestan. El objeto de deseo es lo que está en juego, justamente como algo material y, a la vez, sensorial; ya que usan todos sus encantos para lograr aunque sea una mirada de aprobación.

En cierto momento dos de las chicas juegan con patas de ranas, dándoles usos diversos como: teléfono, abanico, gorro, pistola. La Síndrome de Eureka3imaginación que se lleva a cabo y transmite, es igual a la de las criaturas. Sin límites.

Otra de las cuestiones a destacar es la coordinación dada entre los movimientos de los artistas y la música. Este aspecto es interesante, llamativo y permite más dinamismo durante los distintos actos en que se va resolviendo la obra.

Pero la competencia vuelve a escena en cuanto van apareciendo las payasas con paraguas -de distintos tamaños-, ante una eventual lluvia. El objeto deseado es sorprendido y cada una de sus musas intentará protegerlo, aunque él elegirá estar bajo el paraguas más grande, mejor dicho gigante. Y siguiendo esta línea, el niño aparece jugando con una pelota pero la histeria de sus compañeras estalla en cuanto no consiguen su objetivo y es entonces cuando se desquitan con él, Síndrome de Eurekagolpéandolo con pelotas grandes y buscando la complicidad de los espectadores.

Después de hacerlo pasar por distintas pruebas, el niño queda abatido y toma represalias contra ellas, arruinándoles sus festejos y distracciones. En ese momento demuestra que es él quien seleccionará a la que más le guste y con ella compartirá miradas y un breve enamoramiento.

Por algunas escenas que aparecen en la obra -a mi entender un poco fuertes-, no me parece recomendable para los más pequeños.

“Síndrome de Eureka” es un reflejo a lo que puede sentir una mujer ante la impotencia de conseguir caprichosamente su deseo. A través de la risa, lo lúdico y la interacción continua con el público, demostrarán cuán errado es el mundo de Venus.

Síndrome de Eureka1

«Síndrome de Eureka» es un hallazgo, una revelación, un camino que no tiene un fin determinado sino la continua búsqueda -a veces cronológica y otras zigzagueantes-.

Ficha artístico-técnica Síndrome de Eureka

Mariela Verónica Gagliardi

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Soy diferente pero no me juzguen

Un tigre en el gallinero2

La obra de títeres para niños «Un tigre en el gallinero» nos presenta una historia llena de alegría, talento, belleza y fantasías, donde varios animales de distintas especies nos invitan a conocerlos.

Entre los gallos cantantes, un chancho, una vaca y otros amigos; viviremos una recreación en la granja, donde Quique -un tigre- será el protagonista, sin siquiera proponérselo. Un día como cualquier otro, encuentran una caja, desde la cual se asoma este felino que nada tiene que ver con uno de su familia.

Inmediatamente un camión se pasea por el pueblo informando que están buscando al tigre y que van a encerrarlo cuando eso ocurra.

Claro que hasta saber que ocurre con el felino pasaran varias cosas como la ocurrencia de escuchar distintas canciones interpretadas Un tigre en el gallinero1por estos simpáticos animalitos, las cuales estarán íntimamente relacionadas con el eje central de la historia.

«Un tigre en el gallinero» nos muestra la ternura del personaje principal interactuando con un gusano, una mariposa, todos los animales que habitan la granja; y su bondad -al no intentar lastimar siquiera sin querer a su compañeros de aventuras-. Y esto es exactamente: una aventura totalmente entretenida, picaresca e ingenua; ideal para chicos y grandes.

Uno de los momentos más graciosos de la obra se presenta cuando los animales intentan identificar qué especie es el tigre, describiéndolo y asemejándolo con otros animales que nada tienen que ver con su reino. Finalmente, aceptan que es un tigre y cuando se lo comunican a él, su emoción aumenta hasta sentirse muy contento con el hallazgo.

Este tigre, travieso y bonachón, toma la leche de un biberón como cualquier bebé; al mismo que nos acompaña una cumbia que dice: que tendrá la mamadera, que tendrá, que tendrá. Para mí la vida entera.

Cabe aclarar que las melodías de las canciones son súper pegadizas, al igual que sus letras -las cuales nos conectan en todo momento con el relato-. También, se juega mucho con los estereotipos, como por ejemplo el referido al felino como antítesis de lo bruto y asesino.

La belleza de los títeres, sus colores, la música que surge durante casi toda la obra, los diálogos y bailes; nos demuestran que sigue siendo posible entretener durante casi una hora a un público totalmente heterogéneo.

El tigre en cualquier momento será capturado pero mientras eso llega o se aleja, el se vuelve cada vez más afín a sus semejantes, que en un comienzo parecían lo contrario.Un tigre en el gallinero

Otro de los fragmentos más emocionantes de la puesta en escena ocurre cuando una oveja decide alojar al visitante en su propia casa, sin asumir que es un tigre, con todo lo que esto implica. Luego de darle asilo, se arrepiente y queja por los daños provocados, a lo cual sus amigos le responden que es un tigre.

Estos diálogos nos hacen entender cuantas semejanzas existen entre nosotros los humanos, que no solemos aceptar tan fácilmente a los diferentes y luego de ofrecer cierta resistencia hablamos negativamente de ellos.

Mientras pasan las horas, llega la noche, pero la luna no se asoma y los gallos entonan: luna lunera cascabelera. Al mismo tiempo que el tigre sigue descubriéndose y estando orgulloso de lo que es, entona: soy un tigre y eso es genial. Pero este hallazgo y aceptación no hubiese sido posible sin la ayuda de sus nuevos compañeros de juegos.

La historia toma un rumbo, quizás inesperado, lleno de ilusión y, seguramente, con nuevos cuentos por narrar. Los pequeños espectadores se intentan subir al escenario para estar cada vez más cerca de sus artistas, pero esto no es posible ya que su adrenalina invade minuto a minuto-con gritos, risas y alardeos- a los personajes. Los adultos no saben controlarlos y es que no tienen que hacerlo ya que este es su modo de expresar tremenda alegría.

Los titiriteros son ejecutantes de vidas animales que expresan lo que sienten, que no tienen miedos y que son tan sinceros como cualquier criatura. Quizás esto sea lo más valorado en cuanto a argumento de la obra: la posibilidad de asemejar el mundo animal con el de los niños. Es una virtud decir la verdad y lo es también arrepentirse. En «Un tigre en el gallinero» se palpita cada sentir como verdadero, como puro y como única salida al mundo para ser feliz.

Ficha artístico-técnica Un tigre en el gallinero

Mariela Verónica Gagliardi

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Existe la vida después de la muerte

Ay Carmela!

Una obra situada durante la Guerra Civil Española, nos muestra a dos actores (Verónica Faral y Fernando Cueto), que interpretan a un matrimonio. La particularidad de dicha pareja es que ella está muerta y Paulino vivo. A partir de esto, los diálogos producen un paralelismo entre la vida y la muerte muy interesante. El autor de la pieza teatral es José Sanchís Sinisterra y el director Alejandro Giles.

“¡Ay! Carmela” nos permite sentir cada alegría y cada dolor, tan profundamente que por momentos desearíamos que continúe la obra y por otros que se termine.

Carmela es una mujer llena de pasión por cada cosa que hace, que tuvo que morir (asesinada) para continuar desde otra esfera, con su ideología. Él, en cambio, es un hombre simpático pero que obedece, que no tiene un carácter tajante como su amada.

Durante la puesta en escena se pueden observar distintos fragmentos llevados a cabo por ellos durante una de sus funciones de varieté, preparada para el General. Me arriesgo a decir que nadie puede saber la intención de la obra hasta no estar sentado frente a las tablas.

En dicha función, ficcionada para nosotros, ellos preparan varios números de baile flamenco y zarzuelas, en conjunto con canto. Pero no son números rígidos sino cómicos. Es tan grotesco lo que hacen que esa desprolijidad produce risas en el público.

En cierto momento de “¡Ay! Carmela”, podremos saber lo que siente una persona viva-muerta y una muerta-viva. ¿Qué ocurre cuando está más despierto y con ansias el que ya no tiene la posibilidad de estar en este mundo, que el que tiene la posibilidad y no la aprovecha?

Ella le cuenta a su marido que del otro lado no ha visto a ningún Santo, que no entiende el por qué. Le transmite diversas anécdotas de personajes famosos españoles con los que entabla diálogo y de esa  manera, él no encuentra un equilibrio para disfrutar de la presencia de Carmela y no sentir en cierta forma, desprecio y dolor por su ausencia terrestre.

Existen escenas colmadas de felicidad entre ellos, pero otras en que ella empieza a sentir los cambios lógicos en su cuerpo. Lo que más la entristece es perder el sentido del gusto y no poder saborear más el membrillo que tanto le gustaba. La melancolía en su rostro produce una inmensa tristeza, porque va mostrando su deterioro en la tierra.

Si quisiéramos saber el motivo de su asesinato, se podría deducir que fue por considerarla una rebelde ya que estaba a favor de la igualdad y no de la lucha sanguinaria que se estaba llevando a cabo entre los españoles mismos, apoyados por otros países de Europa.

Carmela y Paulino, según palabras del director, tuvieron que dar una función obligada a favor de las tropas vencedoras de la Guerra Civil (la dictadura de Franco) y esto se puede asumir al notar los movimientos torpes y las gestualidades de sus rostros.

Quien haya visto La vitta e bella podrá entender a la perfección el mensaje y moraleja de la obra, al igual que varios de los recursos utilizados para el personaje de ella y los consiguientes efectos deseados.

“¡Ay! Carmela” nos hace sentir la piel de gallina, presentándonos situaciones y momentos que no pueden repetirse. Es una obra para no juzgar, sino para dejar que ingrese por cada uno de nuestros poros y, recién ahí, sacar conclusiones, comparar, juzgar, entre otras cosas.

La escenografía es un tocadiscos antiguo con gramófono y la bandera de España. Lo único que se va modificando al transcurrir el tiempo, son los vestuarios de ambos protagonistas. No hace falta encandilar a los espectadores con otro tipo de estética, ya que el texto en sí es un tesoro.

Al ingresar tenía la fantasía de ver un espectáculo colmado de música, baile y risas. Si bien intento no prejuzgar, es una tarea cuasi imposible de llevar a cabo.

Al salir de la sala, sentí un vacío gigante. Sentí tristeza, dolor, melancolía y ganas de llorar.

Este matrimonio sigue unido a pesar de cualquier circunstancia como lo puede ser esa línea tan estrecha entre la vida y la muerte. Quién no se ha preguntando acerca de lo que habrá después de terminar la vida? Y es que justamente contamos con la experiencia única de Carmela quien logra irse de a poquito, difuminándose tan despacio como para que su compañero se acostumbre.

Ficha artístico-técnica Ay Carmela!

Mariela Verónica Gagliardi

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La superación de la miseria

Hansel y Gretel14

El auditorio San Rafael (Ramallo 2606 – C.A.B.A), abrió sus puertas a una versión hermosa de Hansel y Gretel (el cuento tradicional alemán de los hermanos Grimm). En esta oportunidad, una ópera para niños nos deleitó con su música, canto y actuación, de la mano de la directora Silvana D´Onofrio.

Durante los dos actos en que se desarrolló la obra, se vio un despliegue en cuanto a escenografía, muy característico de la historia. En cuanto a la iluminación, ésta formó parte precisa y complementaria, en los momentos en que se cambiaba de escena o se hacía énfasis en algo determinado.

Si bien la mayoría debe conocer la historia de Hansel y Gretel, las desventuras de los hermanos en el bosque, el desamor de la madrastra y la bondad de su padre -quien los busca desesperadamente hasta encontrarlos-; esta versión nos ameniza un poco la tragedia y hace reír durante varios instantes de la dramatización, sobre todo por las ocurrencias de Hansel.

En un primer acto, conocemos a los niños (Matías Klemm y Érica Redondo) -personificados por adultos-, quienes nos divierten con canciones sobre el hambre, el arroz con leche que hizo Gretel y, también, podemos disfrutar de la danza llevada a cabo por ellos.

A su vez, entra en escena la madre (Silvina Ravalli), Hansel y Gretel9quien castiga a sus hijos por no haber hecho las tareas de la casa y los echa de la casa, pidiéndoles que junten fresas en el bosque.

También, ingresa el padre (Norberto Lara), canta  e interpreta maravillosamente sobre lo feo que es pasar hambre. Este pobre hombre, tuvo la posibilidad de vender escobas en la ciudad, ya que estaban preparando una boda, y con lo recaudado pudo comprar alimentos. Claro que toda su alegría desaparece en el instante en que su esposa le dice dónde están sus hijos.

Pero, gracias a su intuición acerca de la bruja (Elisa Calvo), sale raudamente a buscarlos.

En cuanto finaliza el primer acto, supe que podría estar contemplando varias horas esta puesta en escena. Los músicos (Orquesta de cuerdas de Monte Grande), acompañaron a los actores muy precisamente, y esto vale ser recalcado ya que al ser tocada la música en vivo y con instrumentos tan específicos, podría haber ocurrido algún error.

Rápidamente se armó la segunda parte de la obra y cada uno de sus detalles.

Están Hansel y Gretel estaban en el bosque, pero no habían dejado ningún caminito con migas de pan, por lo tanto estaban realmente perdidos. Una vez que juntaron las fresas y que Gretel armó un bello diseño de corona con flores, se relajaron y comenzaron a buscar un sitio en el cual descansar.

Como en todo cuento, aparecen los personajes bondadosos. En este caso dos hadas se encargaron de hacerlos sentir bien, dándole una de ellas una mantilla sobre la cual pudieran dormir.Hansel y Gretel2

Cuando lograron estar lúcidos, miraron a su alrededor y descubrieron un mundo de fantasías: árboles con golosinas y una casa también con dulces. Ya sabemos que aparece la bruja, Rosina, y que los agarra. Pero, también, a diferencia de la versión original, esta malvada -además de inmovilizarlos- les provoca una descarga de baile. Cada vez que son tocados por ella, éstos caminan como zombies pero también realizan movimientos que producen gracia.

Ambos hermanos tienen la virtud de ser carismáticos y de este modo logran una empatía con grandes y chicos. Esto también merece ser destacado. Había muchos niños, realmente pequeños, que no se distrajeron y que sintieron -seguramente- que la historia los atrapaba.

Una vez que Hansel es encerrado, la bruja le pide a Gretel que le ayude a cocinar un pan de carne, aunque Hansel, con ayuda de Gretel, logra quitarse la soga que lo ataba -ambos- encierran a la bruja.

Para ese entonces, sus padres no pueden creer que el reencuentro sea tan lindo y lo demuestran cantando.

Es muy difícil transmitir sensaciones a través de melodías, de instrumentos, de caracterizaciones; sobre todo en un clásico. Pero esta ópera lo logra. Sobre todo porque supieron dividir espacialmente a los músicos del escenario y, de este modo, que ambos artistas puedan estar cómodos para desenvolverse en su arte.

Hansel y Gretel

Fue muy lindo observar cada detalle en los vestuarios de la familia austera y que cada miembro sienta lo mismo que transmite. En muchas ocasiones se escuchan voces que no tienen la intención del libreto, pero este es otro acierto de la directora: el lograr escoger a cada actor para que desempeñe profesionalmente su rol.

Ficha artístico-técnica Hansel y Gretel

Mariela Verónica Gagliardi

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La música nos enseña a vivir

Ventanitas en concierto3

Si cada persona tiene imaginación (sea ésta mucha o poca), entonces un niño no tiene fronteras. Los más pequeños, disfrutan de los colores, de los juegos, de las canciones y del protagonismo.

“Ventanitas en concierto”, les da la oportunidad de hacerlos sentir especiales por un ratito. Si bien existen muchos musicales para niños, cada uno se caracteriza por algo diferente en general.

Esta propuesta de Ale Vera y Cristina Sansberro, incluye temas conocidos por todos: como el famoso Veo veo que grandes y chicos disfrutamos, inventando un mundo único, Ventanitas en concierto1con un objeto de un color determinado que deberá ser adivinado por los demás. Pero al versito típico se le agrega música, una coreografía con cintas de diversas tonalidades y la sorpresa de que los cuatro protagonistas de la obra recorran la platea del teatro.

Claro que estaba lleno de criaturas que se entusiasmaban con una y otra canción, bailando, moviéndose y disfrutando al máximo. ¿Y los adultos? Las carcajadas se escuchaban de parte de ellos y esto era señal de aprobación y, como muchas veces ocurre, de excusa para llevar a la función a sus hijos o sobrinos o nietos.

Estos actores(Matías Dinardo, Iara Grodmadzyn, Constanza Urrere y Karina Henández) no paraban de jugar, de encarnar a verdaderos infantes, de sentirse parte de ellos y -seguramente esto- despertó la alegría del público (quien no paraba de aplaudir al finalizar cada interpretación) y que la adrenalina fuera in crescendo.

Con respecto a la escenografía, llena de vida y capturando la vista humana, fue desplegando no solo un decorado sino un sinfín de ideas, despertares, sueños y lo más importante de todo que es la diversidad de cada uno.

¿Quién no ha jugado a las escondidas, contando hasta un número y luego corriendo en busca de sus amigos?

¡También está presente! Con otro desafío en que cada actor diseña la figura que imagina con unas formas de cubos y triángulo.

Pero de tanto desplazarse por el escenario se olvidaron de la merienda y así fue como prepararon una mesa con toda la vajilla para el té y la leche, creando colectivamente su menú preferido.

“Ventanitas en concierto” no solo es una puesta comprometida con el público más pequeño, sino con el aprendizaje de antes, el cual era más ingenuo, sin malas palabras, sin agresiones… un vocabulario puro para los corazones más sensibles.

Ventanitas en concierto2

Debo felicitar al equipo creativo por seguir apostando al crecimiento de una manera dulce, tierna y llena de amor; dejando de lado a aquellos contenidos que solo conducen a la violencia.

Y como de descubrir se trata, cada una de las ventanas y su decoración, están relacionadas con su dueño. Como quien se maquilla o peina de un modo determinado, estos artistas también lo hacen. De esta manera, sus características físicas y personales provocan empatía con los espectadores, quienes instantáneamente se sienten reflejados con alguno de ellos o tienen, simplemente, a su preferido.

Desde que ingresé a la Sala Pablo Neruda, hasta que salí de la función, me sentí sumergida en un programa de televisión de los años 90, donde era imposible levantarse para hacer otra cosa o perder el interés por lo que estábamos visualizando y escuchando.

Quizás porque la niñez la abandoné hace mucho tiempo, pero los recuerdos y los deseos -por sobre todas las cosas- siguen intactos. La canción, justamente, que hace mención a estos últimos, detalla cada sensación al contemplar una estrella fugaz o al llegar el momento en que podemos anhelar y cumplir nuestro pequeño o gran sueño.

Creo que la diferencia más notoria entre la generación de los pequeños y la de los más grandes, reside en que los adultos tenemos que esperar la llegada de la noche para dormir e intentar soñar. En cambio, ellos tienen la facilidad y espontaneidad de permanecer con los ojos abiertos y esas ansias de que el día no termine.

“Canción de ventanitas, como todos llevamos dentro, si salimos a encontrarnos con un mundo nuevo”, relatan en un instante de la obra. Y qué otro detalle se podría agregar. Solo falta que se acerquen para vivenciarlo.

Ventanitas en concierto

Mariela Verónica Gagliardi

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Nunca es tarde para conocerse

Mágico rock2

Un duende (Luciano Rosini), un hada (Carla Maieli) y Beto (Martín Sipicki), son felices cantando, jugando y relacionándose entre ellos… pero tienen un conflicto: Ana (Marisol Otero) -una abogada seria-, no se acuerda de quiénes son y los ignora.

Esta profesional, por otro lado, se comunica con las plantas de su hermoso y cuidado jardín, y así es como su sonrisa surge espontáneamente frente a tan linda naturaleza.Mágico rock3

«Ana no duerme» (grupo Almendra, 1969), le cantan. Pero, ella, parece no hacerse cargo y sigue con su vida, como siempre.

Entonces, los amigos le piden al duende que repase su libro y en él dice: libre albedrío. Así es como debaten qué significa esta frase, hasta deducir libertad. El duende afirma que hay que jugar, tener imaginación y creer en las hadas. Pero esto no es asumido por la mayoría de los adultos, quienes piensan que al crecer hay que abandonar el disfrute.

El tiempo pasa y los personajes asumen que tienen que hacer un plan para que Ana los vuelva a ver, ya que ellos viven de cierta forma en su imaginación -pero de niña-.

Así es como optan por aplicar la magia curando a las plantas de Ana, que de a poco estaban perdiendo la belleza. Claro que cuando ella ve los cambios no entiende nada. Cómo iba a pensar que con su diálogo y cuidados, ¡se modificarían tanto!

La cuestión es que eligen el momento exacto para que la profesional quede fuera de su casa y de esa manera se vea obligada a interactuar con sus amigos de la infancia.

Es muy interesante la manera que encontraron de transmitir los temas musicales más pegadizos del artista, al mismo que tiempo que con una carga muy fuerte en sus letras. De un modo breve, supieron hacernos transitar por un cuento precioso, unas coreografías bonitas, delicadas y que tanto el amante de Spinetta como el que poco conoce de él, pueda sentirse cómodo. A su vez, las canciones incluidas en el espectáculo -si bien son todas de su autoría-, algunas corresponden al músico como solista y otras a los grupos que lideró en su momento.

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«Despiértate nena» (grupo Pescado Rabioso, 1972) le interpretan los chicos mientras duerme. Pero ella está tan relajada que no tiene intención alguna de abrir los ojos.

El hada, que se considera una estrella del rock and roll, ingresará en su inconsciente, haciéndola recordar que su mundo de pequeña no dejó de existir, sino que creció relegando lo que más la hacía feliz. Y a esta escena tan conmovedora y melancólica, prosigue  «Muchacha, ojos de papel»  (grupo Almendra, 1969).

«El anillo del capitán Beto», compuesto por Spinetta e incluido en su disco El jardín de los presentes (1976); contiene una letra muy profunda y en cuyo momento dice: (…) «¿Dónde está el lugar al que todos llaman cielo? Si nadie viene hasta aquí a cebarme unos amargos como en mi viejo umbral. ¿Por qué habré venido hasta aquí, si no puedo más de soledad?»

No se imaginen un espectáculo exclusivo para chicos, porque la presencia de la música del gran Spinetta permite la incorporación del público adulto a la perfección. La historia narra un cuento para niños, pero también una enseñanza para los más grandes, demostrando que nunca es tarde para luchar por los sueños. También, abriendo un espacio a la reflexión muy interesante.

«Magico rock» no es magia sino ilusionismo, placer por la buena música, por las melodías, por el histronismo, los colores, las sensaciones y la alegría por disfrutar cada momento. ¿Qué más se puede pedir para pasarla bien?

Esta comedia musical apunta al autodescubrimiento, al hallazgo de ese tesoro tan preciado llamado: vida.

«Rutas argentinas» (grupo Almendra, 1970) y «Alma de diamante» (Luis Alberto Spinetta, 1980); son otras de las canciones presentes en la obra y que más de uno habrá entonado para sus adentros, con tal de no interrumpir la dramaturgia.

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Quizás se pregunten si estos personajes son reales o imaginarios y es parte de ambos en verdad. Ellos aparecen en la vida de Ana solo cuando los necesita. Ella cree que está soñando pero este sueño es su propia vida, la cual tomó un rumbo inesperado.

Pero para ser realmente feliz hay que jugar, para descubrir quién sos. Y este es uno de los momentos más lindos de la obra, cuando sus amigos la ayudan a lookearse con distintos vestuarios hasta que ella sola se siente identificada con uno específico (muy opuesto al de abogada).

Ella ama a su jardín, a esas plantas y flores llenas de vida, de alegría, de tonalidades, de suspiros. Ese jardín que tanto la acompaña, que la ve reír y llorar. Ana se siente jardinera y no es poca cosa hallar su lugar, aquel con el que se pueda desenvolver cotidianamente.

Ficha artístico-técnica Mágico rock

Mariela Verónica Gagliardi