*** Junio 2017 ***

Ay Carmela!

Una obra situada durante la Guerra Civil Española, nos muestra a dos actores (Verónica Faral y Fernando Cueto), que interpretan a un matrimonio. La particularidad de dicha pareja es que ella está muerta y Paulino vivo. A partir de esto, los diálogos producen un paralelismo entre la vida y la muerte muy interesante. El autor de la pieza teatral es José Sanchís Sinisterra y el director Alejandro Giles.

“¡Ay! Carmela” nos permite sentir cada alegría y cada dolor, tan profundamente que por momentos desearíamos que continúe la obra y por otros que se termine.

Carmela es una mujer llena de pasión por cada cosa que hace, que tuvo que morir (asesinada) para continuar desde otra esfera, con su ideología. Él, en cambio, es un hombre simpático pero que obedece, que no tiene un carácter tajante como su amada.

Durante la puesta en escena se pueden observar distintos fragmentos llevados a cabo por ellos durante una de sus funciones de varieté, preparada para el General. Me arriesgo a decir que nadie puede saber la intención de la obra hasta no estar sentado frente a las tablas.

En dicha función, ficcionada para nosotros, ellos preparan varios números de baile flamenco y zarzuelas, en conjunto con canto. Pero no son números rígidos sino cómicos. Es tan grotesco lo que hacen que esa desprolijidad produce risas en el público.

En cierto momento de “¡Ay! Carmela”, podremos saber lo que siente una persona viva-muerta y una muerta-viva. ¿Qué ocurre cuando está más despierto y con ansias el que ya no tiene la posibilidad de estar en este mundo, que el que tiene la posibilidad y no la aprovecha?

Ella le cuenta a su marido que del otro lado no ha visto a ningún Santo, que no entiende el por qué. Le transmite diversas anécdotas de personajes famosos españoles con los que entabla diálogo y de esa  manera, él no encuentra un equilibrio para disfrutar de la presencia de Carmela y no sentir en cierta forma, desprecio y dolor por su ausencia terrestre.

Existen escenas colmadas de felicidad entre ellos, pero otras en que ella empieza a sentir los cambios lógicos en su cuerpo. Lo que más la entristece es perder el sentido del gusto y no poder saborear más el membrillo que tanto le gustaba. La melancolía en su rostro produce una inmensa tristeza, porque va mostrando su deterioro en la tierra.

Si quisiéramos saber el motivo de su asesinato, se podría deducir que fue por considerarla una rebelde ya que estaba a favor de la igualdad y no de la lucha sanguinaria que se estaba llevando a cabo entre los españoles mismos, apoyados por otros países de Europa.

Carmela y Paulino, según palabras del director, tuvieron que dar una función obligada a favor de las tropas vencedoras de la Guerra Civil (la dictadura de Franco) y esto se puede asumir al notar los movimientos torpes y las gestualidades de sus rostros.

Quien haya visto La vitta e bella podrá entender a la perfección el mensaje y moraleja de la obra, al igual que varios de los recursos utilizados para el personaje de ella y los consiguientes efectos deseados.

“¡Ay! Carmela” nos hace sentir la piel de gallina, presentándonos situaciones y momentos que no pueden repetirse. Es una obra para no juzgar, sino para dejar que ingrese por cada uno de nuestros poros y, recién ahí, sacar conclusiones, comparar, juzgar, entre otras cosas.

La escenografía es un tocadiscos antiguo con gramófono y la bandera de España. Lo único que se va modificando al transcurrir el tiempo, son los vestuarios de ambos protagonistas. No hace falta encandilar a los espectadores con otro tipo de estética, ya que el texto en sí es un tesoro.

Al ingresar tenía la fantasía de ver un espectáculo colmado de música, baile y risas. Si bien intento no prejuzgar, es una tarea cuasi imposible de llevar a cabo.

Al salir de la sala, sentí un vacío gigante. Sentí tristeza, dolor, melancolía y ganas de llorar.

Este matrimonio sigue unido a pesar de cualquier circunstancia como lo puede ser esa línea tan estrecha entre la vida y la muerte. Quién no se ha preguntando acerca de lo que habrá después de terminar la vida? Y es que justamente contamos con la experiencia única de Carmela quien logra irse de a poquito, difuminándose tan despacio como para que su compañero se acostumbre.

Ficha artístico-técnica Ay Carmela!

Mariela Verónica Gagliardi

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: