*** Noviembre 2017 ***

Mágico rock2

Un duende (Luciano Rosini), un hada (Carla Maieli) y Beto (Martín Sipicki), son felices cantando, jugando y relacionándose entre ellos… pero tienen un conflicto: Ana (Marisol Otero) -una abogada seria-, no se acuerda de quiénes son y los ignora.

Esta profesional, por otro lado, se comunica con las plantas de su hermoso y cuidado jardín, y así es como su sonrisa surge espontáneamente frente a tan linda naturaleza.Mágico rock3

“Ana no duerme” (grupo Almendra, 1969), le cantan. Pero, ella, parece no hacerse cargo y sigue con su vida, como siempre.

Entonces, los amigos le piden al duende que repase su libro y en él dice: libre albedrío. Así es como debaten qué significa esta frase, hasta deducir libertad. El duende afirma que hay que jugar, tener imaginación y creer en las hadas. Pero esto no es asumido por la mayoría de los adultos, quienes piensan que al crecer hay que abandonar el disfrute.

El tiempo pasa y los personajes asumen que tienen que hacer un plan para que Ana los vuelva a ver, ya que ellos viven de cierta forma en su imaginación -pero de niña-.

Así es como optan por aplicar la magia curando a las plantas de Ana, que de a poco estaban perdiendo la belleza. Claro que cuando ella ve los cambios no entiende nada. Cómo iba a pensar que con su diálogo y cuidados, ¡se modificarían tanto!

La cuestión es que eligen el momento exacto para que la profesional quede fuera de su casa y de esa manera se vea obligada a interactuar con sus amigos de la infancia.

Es muy interesante la manera que encontraron de transmitir los temas musicales más pegadizos del artista, al mismo que tiempo que con una carga muy fuerte en sus letras. De un modo breve, supieron hacernos transitar por un cuento precioso, unas coreografías bonitas, delicadas y que tanto el amante de Spinetta como el que poco conoce de él, pueda sentirse cómodo. A su vez, las canciones incluidas en el espectáculo -si bien son todas de su autoría-, algunas corresponden al músico como solista y otras a los grupos que lideró en su momento.

Mágico rock

“Despiértate nena” (grupo Pescado Rabioso, 1972) le interpretan los chicos mientras duerme. Pero ella está tan relajada que no tiene intención alguna de abrir los ojos.

El hada, que se considera una estrella del rock and roll, ingresará en su inconsciente, haciéndola recordar que su mundo de pequeña no dejó de existir, sino que creció relegando lo que más la hacía feliz. Y a esta escena tan conmovedora y melancólica, prosigue  “Muchacha, ojos de papel”  (grupo Almendra, 1969).

“El anillo del capitán Beto”, compuesto por Spinetta e incluido en su disco El jardín de los presentes (1976); contiene una letra muy profunda y en cuyo momento dice: (…) “¿Dónde está el lugar al que todos llaman cielo? Si nadie viene hasta aquí a cebarme unos amargos como en mi viejo umbral. ¿Por qué habré venido hasta aquí, si no puedo más de soledad?”

No se imaginen un espectáculo exclusivo para chicos, porque la presencia de la música del gran Spinetta permite la incorporación del público adulto a la perfección. La historia narra un cuento para niños, pero también una enseñanza para los más grandes, demostrando que nunca es tarde para luchar por los sueños. También, abriendo un espacio a la reflexión muy interesante.

“Magico rock” no es magia sino ilusionismo, placer por la buena música, por las melodías, por el histronismo, los colores, las sensaciones y la alegría por disfrutar cada momento. ¿Qué más se puede pedir para pasarla bien?

Esta comedia musical apunta al autodescubrimiento, al hallazgo de ese tesoro tan preciado llamado: vida.

“Rutas argentinas” (grupo Almendra, 1970) y “Alma de diamante” (Luis Alberto Spinetta, 1980); son otras de las canciones presentes en la obra y que más de uno habrá entonado para sus adentros, con tal de no interrumpir la dramaturgia.

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Quizás se pregunten si estos personajes son reales o imaginarios y es parte de ambos en verdad. Ellos aparecen en la vida de Ana solo cuando los necesita. Ella cree que está soñando pero este sueño es su propia vida, la cual tomó un rumbo inesperado.

Pero para ser realmente feliz hay que jugar, para descubrir quién sos. Y este es uno de los momentos más lindos de la obra, cuando sus amigos la ayudan a lookearse con distintos vestuarios hasta que ella sola se siente identificada con uno específico (muy opuesto al de abogada).

Ella ama a su jardín, a esas plantas y flores llenas de vida, de alegría, de tonalidades, de suspiros. Ese jardín que tanto la acompaña, que la ve reír y llorar. Ana se siente jardinera y no es poca cosa hallar su lugar, aquel con el que se pueda desenvolver cotidianamente.

Ficha artístico-técnica Mágico rock

Mariela Verónica Gagliardi

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