*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Envejecer como ciruela

La edad de la ciruela3

Una casa aloja a mujeres muy diferentes entre sí, pero con un mismo objeto: huir de esas paredes que las tienen como presas de sus pensamientos y ataduras mentales.

Celina (Elina Catini) – la hermana mayor- y Eleonora (Sofía Balda) son hermanas y, juntas, recrean los recuerdos de su infancia, las anécdotas de tías, abuelas y la muerte –posterior- de su amada madre.

La primera soñaba con ser hombre de más grande y la otra se resguardaba en los brazos de su hermana, haciéndose la “tonta” para no sufrir ni crecer.

Al comenzar la obra “La edad de la ciruela” (de Arístides Vargas y dirigida por Mercedes Fraile), Eleonora le escribe a Celina, contándole, dolorosamente, que la madre (Victoria Ruscio) ha fallecido. Este hecho que parece ser un trauma, en las dos mujeres se transmite como una melancolía constructiva. Ellas logran crear desde el dolor, anhelando –de algún modo- volver a ese tiempo pasado en que jugaban con ratas, escondiéndolas en armarios, sin tenerles miedo ni asco, riéndose, conservando esa ingenuidad de la infancia.

La edad de la ciruela2

El autor de la pieza teatral, realiza un guión basado en la época de la dictadura, durante la cual su hermano fue detenido en Santa Fe. Para ese entonces, el modo que encontraron de sobrevivir fue, justamente, la escritura como conexión entre ellos. Arístides, siempre, encuentra el modo de darle un tinte humorístico a las tragedias sobre las que crea y ficciona.

Las escrituras van y vienen, las respuestas a interrogantes son las encargadas de unir cada parte de “La edad de la ciruela”, convirtiéndola en un todo con varios mensajes claros y concisos.

Esta obra es un aroma a vino, representado por esta fruta tan bella –comparada con la vejez humana, con ese deterioro físico del cuerpo y ese olor asqueroso a putrefacción-.

“La edad de la ciruela” es un cuerpo que desea sobrevivir, siendo siempre joven, sin arrugas, sin calvarios, sin nada malo y, por supuesto, con una inmensa alegría.

Estas dos hermanas recuerdan a sus abuelas, a su madre, a su tía, a su criada y a todo el entorno que las vio crecer en edad.

La importancia de saber cuándo esta fruta esta apta para ser bebida o para utilizar como vinagre, parece haber sido tema de conversación, trascendente, en la abuela María y su hermana Gumersinda. También, una preocupación, el no quedarse solas para vestir santos y encontrar un hombre que las acompañe en sus vidas, sin importar quién.

Por otro lado, la muerte, es una preocupación central en esta historia. La muerte vista como un lugar lleno de preguntas, de intrigas, de no sufrimiento. Celina, afirma, que su madre logró morirse, que no se murió –de casualidad- como les pasa a otras personas. Este logro, parece ser deseado también por sus hijas, de algún modo.

Eleonora, en cambio, siente cierta preocupación, al sentir la casa vacía, ya sin ninguna persona mayor que ella.

La metáfora es fundamental en esta obra, ya que sin ella sería cuasi imposible entender cada uno de los fragmentos relatados. Cuando Eleonora, en un momento menciona que todas las mujeres de la familia intentaron irse, como fugándose y cada una intentó que sea de un modo particular. Como el caso de la tía Adriática que lo hizo literalmente, pero que nunca se murió del todo. Siempre vuelve al hogar y entabla alguna conversación con Blanquita -la sirvienta-.La edad de la ciruela1

Otro de los puntos a resaltar en la obra es el que se refiere a la detención del tiempo. Ese tiempo que se suele denominar como veloz, es frenado por las dos hermanas -quienes jugando- logran su cometido. A partir de entonces se suceden varias situaciones cómicas como el hecho de que Blanquita no puede quitarse un vaso que se le quedó atorado en la mano, ya que las horas no pasan y el día es siempre el mismo.

¿Pueden imaginar, por unos minutos, cómo se daría una situación de estas características en  la vida real?

¿Cómo se podrían resolver conflictos, conversaciones, cotidianeidades, si el tiempo no se sucediera?

Muchas veces pudimos tener la necesidad de retroceder o de avanzar pero, ¿cómo sería suspender las agujas del reloj?

El tiempo se burla, pasa, transcurre, hace envejecer a la gente.

Retomando el eje del principio de la obra, en que Francisca – la madre de las chicas- muere, también tenemos la oportunidad de conocer momentos de su vida de joven, junto a sus dos hermanas, sus charlas, consejos y situaciones picarescas que hacen reír y emocionar.

Las apariencias se pueden notar de la mano de Victoria –hija de María-, cuando sin saber tocar el violín, hace “como si” supiera, teniendo de fondo a un músico que hace sonar el instrumento.

Blanquita (Pilar Calvo) es la que tiene más noción de la realidad, que sin parafrasear, dice: “La vida es una sola y si no la vivimos estamos jodidos”. Ella es quien estuvo al lado e inmersa en cada uno de los momentos de esas mujeres, tan diferentes a ella. Nunca tuvo su dinero ni su posición social pero, sin embargo, logró ver más allá de las miserias humanas y del “qué dirán”. Ella era así como se la veía, sin máscaras, simple. Callaba sus decires pero los gritaba por momentos.

Las protagonistas desarrollan con muchísimo talento los personajes presentes y pasados, cambiando de uno a otro en cuestión de segundos. Los demás roles están bien caracterizados por los artistas, en cuestión de vestuarios y voces. Esto ayuda a sumergirnos en esta bella y cuidada pieza teatral, la cual se convierte con el pasar del tiempo, en algo mágico. No llega a ser un objeto, aunque quisiéramos que lo fuera para poder conservarlo y quedarnos calmos.

Claro que la verdad que cierra dicha historia, la tiene Celina en cuanto le dice a su hermana que la nada está en los pensamientos.

Uno puede imaginar lo que desee y ser protagonista de lo que quiera. Quizás, de esta manera, pueda convertir las fantasías en hechos reales.

Tal vez, sin imaginación, el tiempo siga su curso –monótonamente- como el de estas mujeres que nunca se sintieron importantes ni fundamentales ni para ellas ni para su entorno. Ellas sobrevivieron recordando lo que fue.

Mariela Verónica Gagliardi

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Libertad Lamarque, recreada por Solita

Nada del amor me produce envidia

Soledad Silveyra, encarna el papel de una modista de barrio, muy emprendedora y talentosa.

Comienza a hablar de las cuerdas vocales y de un amor no correspondido. Luego, el tema de las cuerdas vocales lo enlaza con Libertad Lamarque, a la cual siempre la pensó como un ángel.

Una pequeña escenografía en perspectiva y con una simple silla, son el marco que acompañan a Soledad Silveyra durante todo su relato.

La iluminación en el piso con una amplia gama de colores, va variando.

Todo lo que narra es a modo de anécdotas: las mujeres embarazadas que le piden vestidos de novia y ella, que intenta, disimularles las pancitas; son algunas de las tramas que más se destacan a lo largo de la historia del taller.

Ella se siente como la confidente de las futuras mamás y ese secreto sabrá guardarlo al igual que tantos otros.

También, toca asuntos como el de la muerte, mencionando lo difícil que es. “Quieren agarrar un vaso de agua y no pueden”.

Pero, al instante, retoma su discurso protagónico que es el del mundo de la modista. Su mundo.

“Un buen vestido de novia tiene que tener muchas capas para que el marido vaya sacando de a una por vez, hasta llegar al centro”.

Ella es pura y religiosa. Todas las canciones de amor le parecen iguales y está resentida con éste y su contexto.

“Un amor sin hombre es el amor de las costureras”, reflexiona en un momento del unipersonal. Es que la soledad y el vacío que siente son enormes. No desea, desde ya, permanecer sin un compañero; pero tampoco modifica algo en su vida o toma otra actitud como para encontrarlo o conocerlo.Nada del amor me produce envidia1

Con respecto a la música, solo está presente en unos breves momentos de la obra, lo que permite focalizar especialmente en las palabras, reflexiones y confidencias de la protagonista.

Por fin, se sincera diciéndonos: “Qué papel mas triste me ha tocado en esta farsa”. La mentira de cubrir con telas las personalidades de cada una de sus clientas y la oportunidad de “disfrazarlas” a su gusto y preferencia.

Ella, podía sentirse otra persona, en la piel de cada una de esas mujeres -importantes o no- que le dieron el lugar de sentirse otra, aunque sea por momentos.

Y tal como les mencioné en un principio a Lamarque, ella fue su referente, su ídola. Es impresionante cómo la actriz logra transmitir un papel lleno de magia, humildad, solidaridad y ternura. Su trayectoria la deja ser y mostrarse como aquella muchacha de clase trabajadora, solitaria y con tanto cariño para dar.

Lo cierto es que el guión de Santiago Loza está basado en la supuesta anécdota, tan conocida, sobre la cachetada que Libertad le habría pegado a Evita. Ambas damas, tan diferentes una de la otra, habrían sido rivales políticas y sociales.

La diseñadora, nos cuenta el día que le hizo el vestido a Libertad Lamarque. Los hilos de la tela, la suavidad de la misma y que, seguramente, provenía de oriente, de algún lugar poco conocido.

La emociona mucho esa situación y creía imposible poder confeccionar ese vestido.

Su mirada -decía en cuanto a la cantante- era diferente, tenía elegancia y era pequeña de estatura. Fue a la persona que más le gustó vestir y no es para menos su sentimiento.

Las luces en el taller de costura, marcan las transiciones, de un fragmento a otro, de la historia.

Nada del amor me produce envidia2

Creía que era el hecho más importante que le había pasado en la vida, pero un día llegó Evita a la casa de ella. Quería comprarle el vestido que Lamarque aún no se había llevado.

La primera dama le estrechó la mano, no le quiso dar un beso. A ella le pareció rara la reacción. Pero, no la verdad es que no le pareció humana.

La mujer del presidente Perón, pretendía tener el poder hasta en la compra de un vestido que había sido diseñado para otra. No tenía códigos ni modales.

Hay dos clases de personas: las que deciden y las que acatan (afirma la modista). Ella dice pertenecer al segundo tipo.  Pero cuando llegó el momento de optar a quien darle el vestido, tuvo que incluirse en el primer grupo. Recién ahí fue cuando logró soltarse, cantar, bailar, ser feliz.

Así fue como se dejó la prenda para ella. La lució y se sintió -por primera vez- una reina. Hasta que ocurrió una desgracia.

La narración podría ser para el medio radial, ya que es posible imaginar cada parte, sensación y trama, dicha por la gran intérprete.

El guionista y Alejandro Tantanián, lograron conformar un dúo excepcional. “Nada del amor me produce envidia”, se apodera de Soledad Silveyra y el libreto recorre cada una de sus venas para convertirla en lo ideado por Santiago Loza.

Fotografías: Ernesto Donegana.

Mariela Verónica Gagliardi

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La Odisea de Kavafis

Kavafis1

«Me liberé de todo y me fui» 

Año 1882 – Egipto estaba siendo afectado por el levantamiento de los Bárbaros, hasta que Gran Bretaña termina teniendo el poder de la situación y del país. En ese escenario político se desarrolla la vida y obra de Konstantinos Kavafis quien nació en Alejandría, pero también vivió -por diferentes circunstancias políticas y familiares- en Inglaterra, Grecia, entre otros.

Sus palabras se centran en el amor, la soledad, con mucha carga de sensibilidad. También, giran en torno a la situación política reinante en los distintos países que habita el escritor. De hecho, él se consideraba un poeta histórico y esto se ve plasmado en varios de sus poemas.

Los vestuarios y trajes utilizados por los actores son muy llamativos y cargados de glamour. Las prostitutas están bien Kavafis2caracterizadas, tanto en sus indumentarias como en los maquillajes. Esto, sumado a la excelente elección de la sala antigua del Teatro La Comedia, permiten que los espectadores podamos sentir que estamos en aquella época, en esos prostíbulos en que los hombres encontraban diversión y un cable a tierra, en la ciudad egipcia, en sus calles.

La perfecta combinación de cada uno de los detalles, encuentra un buen eco en el público, quien desde que ingresa a la función hasta que la misma culmina, no quita sus sentidos de la pieza teatral.

Kavafis4

Mientras transcurre la obra pudimos ver diferentes escenas que compondrían una unidad, la cual cierra perfectamente. No es una historia con principio y fin como se suele contemplar; sino un relato central que es la vida de Kavafis, sumado a pequeñas situaciones vividas en su entorno y estrechamente vinculadas con él.

Cleopatra es una de las figuras más emblemáticas y destacadas de la narrativa, y a quien intentan ayudar ante la pérdida de poder.

Kavafis5La tragedia de su propia existencia del no poder mostrar su verdadera sexualidad y el caos de la sociedad, lo van agotando lentamente… hasta envejecer y enfermarse.

La escritura era lo suyo y cada día era rutinario. Él exageraba con cantos y expresiones, su pesar, su tristeza, su pasión, sus sentimientos y es un deleite haber podido estar presente en la recreación de su biografía. Allí, se llevó a la máxima expresión, lo necesario como para convencernos, aún más, del significado de su larga trayectoria.

Cada fragmento con su correspondiente poema, se puede ver con los ojos cerrados, imaginar y al abrirlos, sentir que nuestras ideas son similares a las expuestas por los actores.

Su literatura se hizo famosa tras su muerte, como suele ocurrir con los grandes. No es de sorprender, ya que él no escribía para un público masivo sino selecto. Él sabía con quién compartir y a quién hacer partícipe.

Kavafis3Aún cuando su voz se enfermaba e ingresaba en ese letargo, sus canciones se esbozaban gratamente e intentando conservar algo de energía en su corazón.

Otra cuestión a resaltar es el paralelismo logrado entre La Odisea de Homero y el relato escogido para la obra. Uno de los fragmentos del poema Ítaca dice: (…) Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca. Llegar hasta allí es tu destino. Pero no apures tu viaje en absoluto. Mejor que muchos años dure (…). Lo que él quiere transmitirnos es que es importante alcanzar nuestro objetivo pero, sobre todo, aprovechar y disfrutar el camino hacia éste.

Las temáticas desarrolladas durante la función son: amor entre una pareja, anécdotas entre un Maestro y su discípulo, charlas en los prostíbulos, cantos en griego -teniendo como protagonista a Alejandro Viola-, diálogos sobre el escritor acerca de sus riquezas y las penurias del pueblo, el amor evocado por parte de una madama, bailes típicos griegos (similares a las artes marciales), canciones en diferentes idiomas, entre otras.

Kavafis6

En cierto momento del relato, el actor principal pronuncia una frase emblemática, afirmando: todas las personas, en algún momento, tendrían que “decir el gran sí o el gran no”. Kavafis fue un hombre firme, de palabra, convincente en su postura, sin oscilaciones, heroico.

Esta original e inteligente puesta en escena nos permite conocer más en profundidad al artista. Además, percibir con todos los sentidos, cada cuadro teatralizado e interpretado -y en algunos casos también cantado-, donde no es necesario seguir el hilo de principio a fin, sino estar distendido y poner mayor énfasis en el poema que sea de nuestro agrado o interés.

ficha artístico-técnica kavafis

Mariela Verónica Gagliardi

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Confiar en uno mismo

Vida

“Vida, un musical sanador” (de y dirigida por Rodrigo Rivero) … Intrigante, difícil de definer. Creía que era sobre una temática y no me equivoqué. Solo el enfoque era totalmente opuesto a lo que mi intuición me dictaminaba.

Seguramente, habrán visto alguna vez en la televisión al típico pastor evangelista que se cree Dios, intentando convencer a la audiencia sobre su fe y lo que puede cambiar sus vidas, a cambio de dinero -claro-.

Esteban Sanador (Alfredo Bonini) es un hombre de cuarenta años, que trabajó durante mucho tiempo como taxista y decide ponerle un fin a esa etapa, para emprender un nuevo camino: el de la sanación y búsqueda personal. Este rumbo lo lleva a cabo junto a su secretaria Susana (Sol Montero), quien le imparte conocimientos acerca de la materia.

De esta manera, abre unos talleres que darán que hablar. Lo interesante y llamativo del musical es que cada integrante cuenta su historia a partir de una canción, la cual es acompañada por los músicos que tocan en vivo. Esto le agrega un plus al espectáculo y lo convierte en una pieza artística más completa.

“Hola, que tal?”, es el nombre del primer tema (interpretador por Esteban), y cuatro pacientes, conforman la apertura del seminario. Él les dice: “el cielo en la tierra, donde todo sana”. Así las personas empiezan a conocer de qué se trata todo.

Por otro lado, “Línea D”, es una de las canciones más divertidas (protagonizada también por el actor principal) y que, además, cuenta con una coreografía en la que están los participantes incluidos. El pastor se disculpa por haber llegado tarde ya que no pudo tomar el 39 a tiempo y con la línea D mucho no se puede contar. “Línea D, sos un mal necesario”, dice al final de la canción, como remate musical.

Una vez que los participantes son introducidos en el tema, él les explica que existen cuatro etapas en la curación de una persona: aura, conflicto, aceptación y la extirpación definitiva (del mal). En ese momento, según él, se les abrirá una puerta que los llevará a la felicidad absoluta.

Lo que cabe resaltar es la profesionalidad de cada uno de los artistas y bailarines en escena, junto a la puesta en escena y coreografías seleccionadas. Las voces, también, merecen ser destacadas ya que el director supo aprovechar cada una de ellas y darles la canción indicada para que se luzcan.

En cuanto se produce la presentación de los protagonistas, surgen los problemas en el grupo, las confrontaciones, la no aceptación del “diferente” y la no aceptación de sí mismo.

Hay diferentes perfiles: el de la joven Paloma Herrero que necesita ser más alta (Ayelén Varela), el de Ana (Deborah Turza) -ultra católica y sexy-, Silvia (Horacio Vay) que es un travesti-, el de Ernesto (Enrique Cragnolino) -un hombre muy callado y taciturno-; y el de Claudia D (Tiki Lovera) -la típica mujer llamativa y egocéntrica, junto a su asistente Roxie (Emiliano Sansone).

De este modo, las vidas se cruzan, se resaltan, se potencian y se teatralizan a partir de distintos espacios creados -especialmente- para que el participante pueda narrar su vida y todo lo que la aqueja.

“Ser mujer no es para vos” le canta en cierto momento Paloma a Silvia (Silvio). Ella tiene tantos problemas personales que los proyecta en él. Y él, no es más que un hombre que está feliz con su elección y cambio de nombre, lo cual no es motivo para agredirlo. Claro que este mecanismo de proyección  se potencia en los grupos y, muchas veces, es difícil darse de cuenta de lo llevado a cabo.

Silvia, la fiel, tiene un cuadro musical súper atractivo, en el cual la acompañan dos bailarines que interpretan a chicos de la villa miseria.

Por otro lado, Ernesto, permanece en silencio hasta que le toca el turno de hablar. En ese momento sí lo cree necesario. Y cuando lo hace, deja a todos con la boca abierta.

Ana, como les decía anteriormente, es muy religiosa pero intolerante y cerrada. Dice haber hablado con Dios y tener un problema que es el querer tener un vínculo romántico con él. Cosa imposible, si la hay.

Es entonces cuando las tres mujeres cantan unas estrofas sobre el abandono y todas sus penurias.

Con respecto a Roxie, quien no está para nada conforme con su vida, decide renunciar a su trabajo y dar un vuelco diferente. Él no había asistido al seminario como participante sino para acompañar a su jefa pero, evidentemente, supo enfrentar sus problemas e intentar salir adelante.

A nivel guion, el personaje más profundo es el de Ernesto, quien le da sentido a la obra, cantando “Ser”.  Él acude al taller para cumplir su sueño y creer en sí mismo.

Si bien cada persona tiene su punto débil y dificultad para afrontar las cosas, esta comedia musical es muy alentadora. Su fin es el encontrar en nuestro interior lo más preciado y luchar día a día para superar los obstáculos. También, nos desliga, de la dependencia. Este detalle -no menor-, es lo más trascendente de la obra y el mensaje que debe quedarnos como para que nuestra vida sea un aprendizaje constante y no el depósito de nuestra fe en un terreno espiritual tenebroso.

¿Se imaginan cual es el desenlace de cada una de las historias y el de la obra misma?

Es prácticamente imposible saberlo, por mas deducción que realicemos.

Pero, les aseguro, que es muy opuesto al que se puede conocer en una pantalla de programa evangélico.

Esta comedia musical, a través del humor negro, nos lleva por un sendero que difícilmente nos arrepintamos de conocer.

Mariela Verónica Gagliardi

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Hechizando hombres

Embrujadas de amor

El teatro Gargantúa, preparo para este show, un espacio al estilo café concert; a partir del cual se facilita el estilo del musical y todo lo que este conlleva.

“Embrujadas de amor”, es una puesta escena femenina y feminista en un punto, pero sin llegar al extremo donde se anula al hombre como tal. De hecho el único en las tablas es el pianista (Leandro Becker) que las acompaña de principio a fin y realiza algunas intervenciones a nivel dialogo. Por otro lado y de forma sorpresiva, el director y guionista es también masculino: Claudio Cabré.

Canciones como “Sabor a mi” y “Arrancame la vida”, nos introducen a la historia, una historia integrada por cuatro mujeres (Florencia Rovere, Belén Caccia, Gimena Lima Jofre y Anita Frattin), quienes tienen temperamentos y estilos de vida diferentes, pero coinciden, todas, en que el amor es lo más importante en el mundo.

Cada una de las artistas tiene su espacio para demostrar su talento, realizando breves monólogos -que servirán como pie a la siguiente canción-.

Opiniones sobre el amor y realidades graciosas, serán la entrada temática al universo romántico, continuada de la mano de “La felicidad” (Palito Ortega). Después, seguirán monólogos como: lo que los hombres ven en las mujeres y la histeria, el casarse con un hombre de dinero (y los conflictos que eso trae, comparado con sacar un préstamo en el banco) y  el sadomasoquismo.

“El primer amor debería ser el amor propio” – dice en un momento, Belén Caccia. Y bien cierta es la afirmación. Como se podría amar a otro sin amarnos a nosotros mismos?

Por otro lado, el espectáculo cuenta con momentos en que las cuatro actrices cantan juntas, como es el caso de “Besos brujos” (Alfredo Malerba – Rodolfo Sciammarella).

Existe una gran variedad de melodías y épocas -muy bien seleccionadas- y, si bien, el musical es cómico, cuenta con una profundidad a nivel sentimental, súper tierna y conmovedora.

Pasan por el escenario anécdotas como: la de una mujer asesina, terminando el relato con el detalle de que se quedó con la mano de él -sobre la suya-; otra que cuenta lo desastroso que es su hombre pero que es suyo al fin de cuentas; el gran momento de casarse y lo “infelices” que serán; también estará presente la mujer abandonada y resentida, que sentirá ganas de darle “un buen par de patadas en el culo”.

“Embrujadas de amor”, apunta a un público diverso y, lo favorable, es que varios hombres se animaron a estar presentes. Quizás, no sabían bien el argumento de la obra o, tal vez, simplemente, se tiraron a la pileta como machos que son.

Cuando intentaba saber el significado del título, suponía una brujería relacionada con el amor y es que sentí más que el contenido del musical apuntaba a un hechizo. Claro que las mujeres presentes, vestidas de negro y todo, quieren simular maldad por momentos. Pero sus dulces rostros, inmediatamente, la borran.

Embrujadas de amor1Las embrujadas no tienen pudores, ¡van al frente y se animan a decir todo lo que sufren, padecen y lo que quieren!

Sin desmerecer a ninguna de las actrices, me pareció excelente la performance de Gimena Lima Jofre y el espectro de su bella voz, la cual nos deleitó en cada uno de sus cuadros musicales.

¡¿Cuántas mujeres se plantan y expresan sus sueños?! ¡¿Cuántas mujeres cuentan intimidades vergonzosas sin importarles quedar “mal paradas”?!

Ellas hablan de la masturbación sin tabúes, pero llamándola “la cosa”, por si hay alguna persona que aún no acepta la naturalidad de la cuestión.

Ellas se declaran “las voces de las mujeres” y las cuatro cantan las quejas contra ellos.

Si sos una resentida, tenés que hacerte amiga de las Embrujadas y si estás feliz con tu vida, también.

En este espacio muy bien recreado, se escuchan diferentes tonalidades de voces, distintas expresiones, algunos bailes -con y sin objetos-; intentando llegar al corazón de la gente.

Todos reímos y nos emocionamos. Es que es imposible no hacerlo. Es tan íntimo el lugar, que formaron parte de nuestras vidas por casi dos horas.

ficha técnica Embrujadas

Mariela Verónica Gagliardi

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Diferentes estilos musicales, unidos por el buen gusto

Damián Rovner1

Damián Rovner y Los Fundamentales, es el nombre de la agrupación que reúne a estos artistas. Damián es cantautor y sus melodías y letras reflejan la mirada que tiene sobre el amor, la vida, la dulzura y la diversión. Sus valores son como esos que ya no suelen abundar pero que, por suerte, siguen existiendo.

“Quiero creer” que mis ojos te juraron… es una ranchera, súper pegadiza que es pura seducción. Y así comienza el show de estos grandes músicos que no se agrandan, que no aparentan y que hacen lo que saben hacer: música y canciones propias, tocando distintos instrumentos -los cuales varían según el tema-.

Y enseguida, le toca el turno a una murga -al estilo uruguayo-, llamada “Cintura del tambor”; la cual dice: enciendo los olores que plantaste y salimos a la calle invitados por el sol. Si hubiera habido una pista, lo más probable es que la gente se habría parado para danzar o al menos moverse.

La energía se iba contagiando del escenario al público y, entre todos, aplaudimos, gritamos, aprendimos los estribillos de las canciones y sonreímos de principio a fin.

Al terminar la murga, pudimos escuchar la zamba “Abuela”, un tema que refleja lo que significa y el valor que ésta cumple y representa para la familia. Con su bondad sobre mi hombro, verdades del mundo me reveló.Damián Rovner2

Siguiendo los aromas de un lugar, las sensaciones que nos provocan, el imaginario social y los recuerdos, sonó “Luz de barrio” -canción inspirada en una pintura de Ignacio Sosa-.

Uno de los momentos más emotivos del recital fue el que se dio con “Giraba”, la cual cuenta con participación en bajo de su hijo Juan Pablo. Él no se había venido preparado para tocar junto a su padre, pero la sonrisa de éste duro toda la canción. Las frases, totalmente graciosas como: giraba, como un trompo,  me mareaba (…) aunque te dibujara, vos no estabas. E igual yo te abrazaba y vos no estabas.

Pero, de repente, lo festivo se vio interrumpido por aquellas letras que son como puñaladas al corazón.

El tango “Yo no quiero”, luego el turno del bolero “¡Qué bajón!” –que me cuentes sobre tu primera cita-; incursionaron en lo sentimental pero siempre desde un ángulo irónico.

Aunque el clima depre duró unos minutos hasta la llegada de la cumbia “No” –esa niña me tocó y me enamoró-, la cual le dejó el paso a la milonga “Impotencia” –la injusticia está en la sangre y te esconde la palabra (…) Y vivo (…), con el alma hecha pedazos, impotente y desgarrado -.

“Nunca más” pude oler el agua salada sobre tu piel ni pude escapar de la soledad, esperándote. Intercalada con “Ronda de fueguito” y un fueguito que te envuelve y una ronda de sazón. Ambas canciones demuestran, una vez más, el sello sentimental de las melodías y sus letras, las cuales con el equilibrio justo se despliegan por el público.

Y una sorpresa, muy grata, para una noche ventosa y fría; fue la copa de malbec que, gentilmente, nos dieron para brindar durante “Los amigos” –todos los amigos son como el vino, cuanto más añejo más abocado-.

Damián Rovner

Los temas siguieron, los bises también, la buena onda y el compañerismo entre ellos. Nos dieron a conocer algunas canciones que no están en su disco y hubiéramos deseado que siga la fiesta hasta el amanecer.

Damian Rovner y Los Fundamentales o Los Fundamentales, directamente. Todos los son y, aunque pueden haber reemplazos, las piezas musicales continúan sonando de la mano del indicado.

Ficha técnica Damián Rovner

Mariela Verónica Gagliardi

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El tiempo guarda resentimientos

El ángel del subsuelo1

¿Qué es lo que nos define como personas? ¿Cuál es el rasgo más importante que tiene alguien? ¿Qué parte de nuestra historia define nuestra personalidad y porvenir?

Una casa en un subsuelo, aloja a su dueño, Pedro Godofredo Larsen (Daniel Dibiase), quien vive por inercia, sufre, bebe y transita los días de un modo decadente. Él se siente nadie. En la vivienda, trabaja Manuel Pinzón (Miguel Terni), quien es de algún modo su mano derecha en la toma de decisiones y es, quien intenta, mantener a salvo a su amo.

Un espacio, iluminado tenuemente, con un escritorio, su respectiva silla y un biombo; son los únicos elementos de la puesta en escena. El ángel del subsuelo3Alrededor, están las butacas, conformando un lugar sumamente intimo e interesante para descubrir.

Al comenzar la obra podemos ver como interactúan los dos personajes sin saber qué se traen entre manos y a dénde apunta la historia. Esta comedia irónica, con momentos de tensión y muchos alegres, nos traslada a un relato cronológico en el que surgen los remordimientos, el deseo de venganza, la pasión, el dolor, la tristeza y el qué dirán.

En un instante Pinzón le pregunta al Señor: ¿cuándo fue la última vez que sonrió? Es increíble notar cómo la expresión de felicidad no surge ni aparece de modo natural en ninguno de los personajes de «El ángel del subsuelo» (de Luis Sáez y dirigida por Andrés Bazzalo).

Pero si intentamos deducir hacia dónde nos conducen los diálogos de los actores y qué mensaje pretenden dejarnos, es bastante difícil dar con una respuesta certera; ya que ellos son y se conducen tan libremente como la vida misma. Sus días están plagados de recuerdos, de estrategias y de buscar sentir algo diferente a lo habitual.

Un día, Pinzón alquila una de las piezas de la casa a un hombre llamado Barsut (Daniel Zaballa). Este hecho modificará la historia por completo vertiginosamente hablando.

De esta manera, notamos cómo tres hombres -muy diferentes entre sí- pelean por causas perdidas y por más que lo ideal sería su unión, ésta no será posible.

Como si fuera poco, Barsut, trae a vivir a la casa de su compañero a Perla (Analía Di Vito) -quien supuestamente es la hija de una mujer que desean vengar-. A partir de ese El ángel del subsuelo2momento es que todo tomará un cauce diferente al del comienzo, donde todo parecía ir en una dirección determinada.

Aquí no importa saber qué desean vengar de su pasado, sino los modos en que pretenden llevar a cabo la acción. Utilizando el morbo, la soberbia y el grotesco es que harán un plan que fracasará por no estar bien pensado. Ellos se dejarán llevar por el impulso, sin entender que no siempre tiene sentido el resentimiento y traer los años transcurridos a la vida actual.

A veces, el propósito es lo que debe predominar y no la intencionalidad. Otras tantas, las heridas no se curan con un balazo ni devolviendo con la misma moneda.

Pero, ¿cómo decide Barsut, irrumpir en la casa de su ex camarada? ¿Por qué ese dia? Su imagen de caballero que se lleva el mundo por delante es opuesta a su ser interior, quien está destruido y deambula en busca de algún afecto (sea el que fuere).

La obra entretiene, divierte y también nos hace hurgar en lo más profundo de nuestro corazón, quiénes somos y qué queremos.

Para que entiendan cómo es el personaje de Barsut, él, en un diálogo con Larsen, le comenta que su sueño es quedarse con la casa de éste, convertirla en un palacio del vicio y, como detalle, desea que dicho burdel lleve el nombre de su padre -a quien nunca conoció- pero que quisiera que lo localice de ese modo.

La historia toca la intimidad de sus personajes y, así, se entiende quién es quién.

Mientras tanto, cabe cuestionar cómo se entero Barsut sobre la deuda de Larsen, si es que ese motivo fue el que lo condujo a la casa de El ángel del subsueloéste. Y haciendo hincapié en la deuda, justamente, Larsen estaba por tener una reunión para resolver la cuestión. Entonces, ese encuentro, Larsen, intentó usarlo a su favor, sin importarle las posibles consecuencias que pudieran acarrearse.

Y, siguiendo el hilo de la obra, se puede ver cómo Manuel estalló de bronca, sin encontrar la manera de frenar a su amo -a quien tanto cuidó del mundo externo traicionero-. En cierto momento dijo: «Hasta los imbéciles tienen una misión que cumplir». Esta frase no se la dirá al Señor sino al reino conformado por personas no pensantes.

Hasta acá se puede sentir cómo opera cada uno y qué es lo que piensa cada persona sobre la otra. Por un lado, Barsut, inferioriza a Larsen y supone que no tiene coraje para enfrentar las situaciones pero, por otro, una frase de este último lo sintetiza: “Los cobardes también tienen un lugarcito en esta historia”.

¿Cómo termina el relato? No tendría sentido alguno mencionarlo y le quitaría ese gustito a la obra de teatro, el revelarlo.

Cada quien prestará atención a un diálogo u otro. Cada quien sentirá que la razón de ser de la historia es una u otra. Lo más importante, en definitiva, es la percepción al admirarla, al sentirla y al palpitar cada situación que desencadena en la siguiente. El saber que no todo está perdido, si tenemos la intención y valentía de modificarlo.

Mariela Verónica Gagliardi

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Enamorándonos en diferentes idiomas

Natalia Po3

Natalia Po, presentó en Boris, su show “Amor en la ciudad”, una noche fría pero que nos abrigó con su música de estilo de pop, rock y soul; una noche diferente en la que pudimos conocer sus talentos como cantante y actriz en el escenario -junto a su banda-.

“Y ahora estoy mejor sin ti”, resuena en el ambiente de la sala (“Mejor sin ti”) y, de este modo, supimos con qué panorama nos íbamos a encontrar a lo largo de la velada.

Ella, pisando fuerte, feliz, radiante e intentando cautivarnos con su bella voz, sin decepcionarnos. Y claro que no nos decepcionó ni dejo de cautivar. Nos atrapó de comienzo a fin y nos hubiera encantado que durara horas el recital.

El repertorio fue diverso, pero siempre girando en torno al amor. Nos encontramos con temas compuestos especialmente para ella (por 3musica.com) y covers de diversos músicos como Julieta Natalia Po2Venegas (“Lento”), Pink (“Who knew”), Beyonce (“Knowles”). Al cantar este tema, quedó en la atmósfera, como haciendo eco: “ser delicado y esperar, dame tiempo para darte todo lo que tengo”. Causalmente este poema fue escrito por Julieta Venegas, junto a Coti Sorokin y, Natalia, nos ayuda a descubrir cada una de las frases masculinas. Por ejemplo la paciencia, más característica en un hombre que en nosotras -las mujeres-.

De repente, en su segunda canción, entona la frase “pronto me amarás” y, evidentemente, lo consiguió como les decía anteriormente.

Tiene una frescura y un encanto que pudo hacer lo que ama a lo largo de la noche: cantar. Natalia Po1Es su sueño hecho realidad y de lo que pretende vivir siempre. Por eso, su staff tiene su mismo sello, ese sello llamado calidez; acompañado de un ambiente escenográfico -decorado con detalles significativos, con una silla antigua, velitas y su vestuario de intérprete, a la moda-.

Cada segmento del show va conformando el universo Po, muy cool, llamativo y -por supuesto- sonoramente exquisito.

En un momento comienza a sonar “Para tu amor” (Juanes): “para tu amor que es mi tesoro, tengo mi vida toda entera a tus pies (…) Un corazón que late por vos”.

Y, también, conocemos una historia de oficina, en la cual ella se enamoró de un compañero de trabajo y dice: “Y no habrá nadie que nos separe, amor, nadie”. Lo canta enérgicamente y mencionando que se trató de una pasión desenfrenada.

La parte anecdótica que pueda ser real o ficticia, es lo que colabora en que un show sea eso o decaiga en un conjunto de canciones que se suceden unas tras otras. Natalia Po, es una mujer llena de garra y con ganas de superarse, por ello es que se nota que elige cuidadosamente cada partecita que compondrá el recital.

Natalia Po4

Una vez que el romanticismo pasó y lo pasional también; entraron en escena canciones como “Love on top” (Beyonce), “Man in the mirror” (Michael Jackson), “California girls” (Katy Perry), entre otras de las melodías que transcurrieron a lo largo de la noche. Una noche mágica, especial, llena de luz y energía.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un homenaje al gran pianista Monk

Pugliese y Juárez

Fernando Pugliese (piano) y Juampy Juárez (guitarra), son dos artistas que -además de tener una estrecha amistad-, cuentan con aquello que solemos denominar buen gusto y talento.

Hoy, en Café Jardín (un espacio cultural, ubicado en Ciudad jardín Lomas del Palomar), brindaron un recital diferente. Nos llevaron por un recorrido musical, el cual homenajeó al gran pianista de jazz, Thelonious Sphere Monk y, también, tocaron varias canciones de películas famosas.

Comenzaron la noche interpretando el blues “Blue monk”, luego “In walked bud” y de a poco el frío se fue alejando de los escenarios, tocándonos con una brisa placentera. Este artista tiene la particularidad de contar con un estilo rítmico mucho más entretenido que el jazz Pugliese y Juárez2clásico, contando con un abanico que va desde lo melódico a lo más movido.

Los films para chicos fueron los protagonistas de la velada ya que escuchamos “Over the rainbow” (El mago de Oz) y “Someday my prince will come” (Blancanieves). Lo lindo es que la selección de los temas permitieron que el público sea heterogéneo a nivel edad y género.

Y una vez que se terminó el pequeño paseo por el cine infantil, Monk, volvió a ser el centro con “Epistrophy”. Aunque, inmediatamente, para cumplir con la lista escogida, el romanticismo de Casablanca nos introdujo en “As time goes by”, para luego hacer sonar “The days of wine and roses” (Henry Mancini, Pugliese y Juárez3autor de banda sonora de la Pantera Rosa, entre una de las más prestigiosas); retrocediendo -aún más en el tiempo- a “Smile” (Charlie Chaplin).

A veces, al pensar en jazz, nuestra mente realiza una pequeña búsqueda en nuestro inconsciente, hasta decir si nos gusta o no. A veces, estamos tan aferrados a ciertos músicos, que dejamos de lado a otros. Siempre, realizamos una selección que no siempre es “justa”. Considero que el hecho de cerrar los ojos, nos conecta con todos nuestros sentidos y el cerebro queda desplazado por unos instantes al menos. ¡Qué mejor selección que la hecha por nuestro corazón!

“Green chimneys” (Monk) desplazó a los recuerdos fílmicos, para terminar de apoderarse de la noche con “Well you needn´t”.

Las manos de Fernando parecían danzar al compás de la música. Sus ojos (entreabiertos) demostraban el compromiso y estado, al dejarse llevar por cada melodía interpretada en su teclado. A su vez, Juampy, también en trance; dejó que sus dedos rasgaran cada una de las cuerdas de su viola.

Pugliese y Juárez1

Ambos, compenetrados, prosiguieron y, las notas, parecían no culminar. Se sintió como un disco integrado por las más bellas canciones -seleccionadas tan exquisitamente- que lograron transportarnos a distintas épocas, a distintas sensaciones y a una conexión con nuestro ser.

Para finalizar, no podía faltar un clásico, amado por todos los cinéfilos: “Cinema paradiso” (Ennio Morricone).

Un jueves que podría haber sido un día más de la semana, se convirtió en un espectáculo excelente donde todos salimos cuasi hipnotizados.

Mariela Verónica Gagliardi

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El universo Kahlo logrado a la perfección

Frida2

Todos conocemos el nombre Frida Kahlo (Magdalena Carmen Frieda Kahlo Calderón), sus obras, su vida, sus dolores y sus ganas de vivir.

Quienes no tuvimos la oportunidad de conocerla en persona, intentamos buscarla en diversos formatos como el cine, la televisión, sus cuadros y por qué no, el teatro.

FridaCarla Liguori representa a la artista que es un ejemplo de vida y de dedicación a lo que ama.

Interpretar una pieza teatral es difícil, pero hacer de una persona como Frida es sumamente complicado.

Carla Liguori, es la creadora de las letras y la directora de su propio protagónico. Ella logró captar la esencia, la magia y no exagerar ninguno de los aspectos de la personalidad y vida de la pintora.

México – año 1922. Épocas de revolución, persiguiendo la libertad soñada.

Frida es adolescente y, junto a otros jóvenes, cantan y expresa sus deseos y convicciones. Ella, asume que “todo no se encuentra en los libros. La pobreza no está”.

Su sensibilidad es un atributo a destacar ya que, gracias a ella, logra vivir -a pesar de todas las enfermedades que le toca atravesar-.

La familia de Frida, compuesta por su madre (Marisa Provenzano) y hermanas (Candela Cibrián, Diana Amarilla y Carolina Díaz Codeso) es fundamental en su recuperación y, además, ésta la ve como una mujer fuerte, decidida y que lucha por cumplir sus sueños.

Su padre (Manuel Feito), un día le dice: “a veces el dolor nos lleva a lugares inesperados”. Y, ciertamente, su dolor físico, se transforma en felicidad para su alma.

Frida1

El teatro lleno, un día lunes, demuestra el éxito de la comedia musical “Frida, entre lo absurdo y lo fugaz”.

Antes de empezar la función, un grupo de bailarinas -vestidas de negro-, son las encargadas de introducirnos en el mundo Kahlo.

Aunque, una vez que los actores van apareciendo en escena, se desata un despliegue formidable. Uno de los aspectos que merece ser resaltado es el de la interacción entre un tema del relato y la Frida3canción interpretada por los artistas -y el cuerpo de baile-, referida al mismo.

Los días transcurren, hasta que llega aquél que marcara los latidos de su corazón. Una amiga (Sabrina Artaza) le presenta al pintor Diego Rivera (Ariel Leyra) -con quien se casará y divorciará años después-, el único que estará al lado de su amada incondicionalmente.

Rivero, también, militaba en el partido comunista mexicano (como secretario), pero en un momento se le presentó la oportunidad de mudarse a Norteamérica con su esposa. Este cambio, si bien favorable para él -a nivel profesional-; para Frida no es más que una agonía.

La historia se desarrolla muy sutilmente y cada escena coreográfica está muy bien caracterizada en cuanto a estilo de música, vestuario y fondo decorativo -en modo de proyección-.

A lo largo de los años, ella pierde un embarazo, pero su voluntad es tan grande que no se deprime. Al regresar a su tierra natal, se reencuentra con su padre y hermanas (ya que su madre falleció tiempo atrás).

“Esta vida me ha arrastrado de una manera tan absurda, tan fugaz” – esboza a viva voz, tan carnalmente.

Mientras, continúa la persecusión al movimiento comunista y León Trotsky (Eduardo M. Blanco), junto a su esposa (Pato Chaneton), son alojados en la casa de Frida. De ese modo, una relación nace entre ellos, pero solo dura un tiempo. El mismo tiempo que permanece alejada de Diego.Frida4

Si bien hay muchos detalles para contar, con lo dicho hasta aquí sobra contenido como para aplaudir de pie a todo el elenco de la obra.

Frida y Carla, estremecen, emocionan. Son hasta similares físicamente y esa belleza las convierte en personas poderosas. Argentina y México, dos países que siempre han estado tan cerca, a pesar de la distancia. La cultura une, acerca y hace sentir que los artistas se pueden compartir. Que forman parte de un mismo universo, de la vida misma.

ficha técnica Frida

Mariela Verónica Gagliardi