*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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La medida justa para hacer reír

Metro y medio1

Maku Jarrack, es el nombre de una payasa y acróbata muy creativa. Ella presentó su espectáculo “Metro y medio”, durante el cual nos mantuvo expectantes al darnos a conocer cada una de sus pruebas inventivas.

Su altura, que seguramente responde al título de la obra, es muy entretenida. Por momentos vemos cómo se lleva una espada a su boca, cómo hace girar unos discos en muñecas y tobillos -al mismo tiempo que su cuerpo está invertido y con un detalle realmente cómico-. En otras situaciones, observamos el desenlace de algunos peluches como si fueran animales de verdad.

Maku,  no podía tener un sentido del humor tradicional. Y en eso coinciden ambos artistas, al desplegar su arte en escena. Maku, es niña, es mujer, es chistosa y talentosa.

Su espectáculo podría hacerlo tranquilamente en un teatro, aunque perdería ese gustito a calle, a simpatía, a que cualquiera puede acceder a él. Este factor es realmente importante ya que muchas veces se deja de asistir por no contar con un billete importante.

El público también tendrá su participación, no solo para aprobar cada prueba, sino para intervenir en algunas de ellas. Así fue como pudimos ver a dos hombres que tuvieron que servirle de columnas para que ella escale hasta llegar a la cima. Claro que ellos recibieron su recompensa, disfrazándose de escoceses y, quizás, maldiciendo el haber tenido buena intención en colaborar.

Ella se ríe de sí misma por su altura, pero esto no es un impedimento para mostrar su estatura como mujer. Los centímetros no limitan su creatividad ni imaginación. Ella podría medir dos metros o un metro, que sería exactamente lo mismo.

Casi al final del show nos dice que pasará la gorra y que sepamos que ella podría estar en ese momento en un teatro. O sea, que colaboremos dignamente, como si estuviéramos pagando una entrada. El silencio se hace presente hasta que lo interrumpe afirmando: si no estoy en un teatro es porque no me contratan (pone cara de tristeza).

Y es difícil pensar que esto sea cierto. Cómo pueden perderse de trabajar con una persona que es tan dúctil y espontánea?! Me atrevería a decir que Maku no aceptaría estar en un circuito comercial, discriminando al sector al que más apunta.

Mariela Verónica Gagliardi

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Hacer el bien, ¿sin mirar a quién?

Rescate emotivo2

Con el tango «Yira yira» (de Discépolo), el payaso interpretado por Walter Velázquez, comienza su unitario. Maquillado en tonos de negro, gris y blanco -al igual que su vestimenta-; ya asumimos que no se va a tratar de un clown gracioso en el sentido humorístico de la palabra.

Él nos cuenta que tiene ochenta y cuatro años, varias enfermedades y operaciones; además de que vive en un geriátrico. En la sala hay pocos niños, los Rescate emotivo4cuales se ríen ante cada acotación y monólogo del artista, lo cual tranquiliza.

Una de las enfermedades del payaso es el alzheimer y, justamente, ésta será la que nos hará reír a carcajadas cada vez que tengamos que decirle que ya repitió ciertas frases.

Don Carlos Calostro Mecoño es su nombre y tiene seis operaciones del corazón. Aunque esto no es suficiente como para que se entristezca, sino para que asuma la realidad de que el tiempo que tiene por vivir lo tendrá que exprimir al máximo. Lo interesante en la elaboración de su personaje es la humanidad que le da. Sabemos que es un rol en escena pero también una verdad fuera de su atuendo y nariz de plástico.

Don Carlos viene a traernos una dosis concentrada de concientización. Como todo viejo cascarrabias, insulta, se indigna y se pone agresivo. También utiliza en todo momento el humor negro y es que éste es el que le permite estar en pie, tomado de su andador y mirándonos a los ojos sin caretas ni tapujos.

Desde que nació, asume que se sucedieron infinidad de guerras y conflictos en todo el mundo. Pero no guarda esta información en un archivo de recuerdos, sino que le sirve para ayudar. Palabra poco frecuente en estos tiempos. Su solidaridad se expande, atraviesa fronteras y está orgulloso de poder hacerlo.

Rescate emotivo1

La interacción con el público, lo nutre, lo alegra, lo altera y -aunque no lo diga- se siente orgulloso de ser como es. Su alzheimer podrá hacer que repita frases o palabras, pero no le permiten olvidar el dolor provocado por guerras a la humanidad. Esta humanidad que, a veces, no responde, otras se queda estupefacta y, casi siempre, se venda los ojos.

“Soy un payaso de mierda”, se dice a sí mismo en cuanto le comentamos que ya nos contó cierta historia. La ironía, por supuesto, está presente a lo largo de su exposición; tal como el hombre del geriátrico “Peras al olmo”. Cuántas veces, mencionamos este dicho y cuántas otras volvimos a tropezar con la misma piedra.

Y, a diferencia del payaso tradicional, a él le dan “miedo los niños”. Claro que, hablar de ellos es el puntapié para tocar temas como la desnutrición infantil, Rescate emotivo3entre otras cosas.

“Rescate emotivo” es un viaje por encontrar lo sensible y ocuparse de los asuntos importantes; dejando de lado las sonrisas falsas y las puestas en escena impresionantes a nivel visual.

Vos, ¿crees que aún tenés posibilidades de ser rescatado de las miserias del mundo actual? ¿Qué granito de arena aportás a diario para hacer eso posible?

Mariela Verónica Gagliardi

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La libertad se consigue volando

Las Pérez Correa, presentaron dos obras, muy diferentes entre sí pero a la vez similares en cuanto a la carga emotiva.

Por un lado, “Paloma sin vacilo”, interpretada por Laura Ortiz y acompañada por Julieta Daga (en guitarra); nos narran las vicisitudes de una mujer soltera que intenta encontrar al hombre indicado para ella. A su gran amor y compañero. Ese hombre lo hallará en el público y las explosiones de risas, surgirán durante toda la obra.Paloma sin vacilo1

Las ocurrencias de Bocha (Laura Ortiz) se verán reflejadas en sus canciones -con su voz, adrede, desafinada-, ironizando lo cursie que puede ser el enamoramiento.

En cierta parte de la puesta en escena, vemos cómo se desenvuelve una historia que trata sobre la libertad y su similitud con un ave. El paralelo entre ella y su animal escogido nos lleva por un recorrido muy interesante, gracioso, divertido y profundo.

Sus ganas de ser madre se comparan con el momento de empollar un huevo -el cual sufre algunos accidentes-; su dulzura se expande en los brazos de su amado, quien tendrá que aunarse a la ridiculez planteada por la artista, espontáneamente.

Ella baila, canta, quiere, se expresa, recorre el escenario como su propio hábitat y nos demuestra cómo es el mundo desde el lado verdadero y transparente.

Esta payasa no tiene vergüenza de pasar un papelón, sino temor a no sentirse protegida. Ella necesita lo que todos necesitamos, pero la diferencia es que la protagonista se anima a exclamar sus deseos y a luchar por lo que precisa.

Su corazón se abre y en cuanto creemos que hará algún sketch subido de tono, nos sorprende ya que el humor cordobés es sencillamente fabuloso, contagioso y picante. Sugerir es sugerir. A no confundirse. Es como quien se desnuda, creyendo ser sexy, en lugar de lucir una transparencia.

Paloma sin vacilo2

La nariz de payasa le da el toque preciso para que podamos entender el sentido de la pieza teatral. Su “tragedia” exagerada, nos sirve de manifiesto a las mujeres presentes para entender, de una vez por todas, que nada merece nuestras lágrimas ni sufrimiento.

Hay cosas realmente más importantes como: perder plumas, excitarse ante alguien, o aceptar que un huevo de paloma es de ella y no del ave. Ah y alimentar al pichoncito, por mas que se confunda qué debe consumir por su especie avícola.

Por otro lado, “Suena tremendo”, tiene como eje central la partida, el despegue de su casa. Dejar ese sitio no es solo armar su valija y ropa. Ella está dejando atrás un pasado, una relación que la hirió, las muñecas con las que jugó de pequeña.

Lita (Julieta Daga), intentará cambiar su imagen, luciendo un gorro mexicano y una guitarra chiquita. Así entonará su dolor y desesperanzas. Nos hablará de Suena tremendo1cada recuerdo y sacará -a cada ratito- una hoja escrita, la cual dirá una frase poco alentadora. Casi siempre la misma.

“Suena tremendo” es como se sintetizaría el momento que tenemos que atravesar. Siempre, ante lo desconocido, una persona se angustia. Ella también, pero acepta que es su única posibilidad. Al menos, la que nos cuenta.

Su valija, llena de cosas que se escapan, como sus lágrimas y el deseo de que la entendamos. Que la acompañemos en ese proceso doloroso.

Nosotros reímos, nos enternecemos y sabemos que algo tendrá que pasar en algún momento de la obra, más que lo que vemos con nuestros ojos. Su partida será la aceptación de su realidad y presente, la posibilidad de tomar vuelo y recorrer otros lugares, de conocer. Aunque, quizás, podamos sentir su desesperación, su necesidad de hacer hincapié en no podar llevarse todo consigo -ya que no lo necesitará-; al culminar el relato. Dicho final podrá ser interpretado de dos maneras posibles: como la muerte específica o como el comienzo de otra vida.

Gracias a la comicidad de la obra, el guión no nos transmite tristeza en todo momento, sino una sonrisa.

Suena tremendo2

Claro que si no fuera un espectáculo clownesco, se podría convertir con unos simples retoques en un drama.

La libertad es lo que une a ambas obras. Muchas veces podemos cuestionar, ¿qué es? Y las respuestas serán realmente amplias. Pero estoy convencida de que el vuelo más importante es el que le permitimos a nuestra mente y corazón. Suena tremendo3La libertad no solo es lo opuesto a la esclavitud. ¿Quién se siente esclavo de sí mismo? ¿Quién se anima a demostrar sus sueños con el afán de hacerlos realidad? ¿Quién sueña despierto, paso a paso?

Laura Ortiz y Julieta Daga, son dos actrices que vale la pena conocer y aplaudir. Dos talentosas en escena que dan todo por convencernos de sus propósitos, de sus intencionalidades, de que aún queda amor en el mundo y que, mientras ellas estén, esto será cumplido. No fueron sus palabras, pero mi valija me la llevo con esa moraleja.

Mariela Verónica Gagliardi

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«La mar estaba serena»

Deriva4

Tres marineros y una marinera están a la “Deriva”, intentando encontrar a la Capitana del barco. No saben qué pasó con ella ni con la nave. Mientras intentan encontrar ambas cosas, Nicolás Grigioni y Pablo Negro se divertirán, entre ellos, haciendo acrobacias, movimientos circenses, Huilen Fente tocará el acordeón, Deriva5Salcho González una especie de bombo (reciclado), surgirán los chistes y lograrán -bajo la llovizna-, las risas del público.

Este grupo llamado In Teatro, proveniente de Buenos Aires, entretuvo durante la tarde del sábado, la cual -a pesar de amenazar-, no pudo ser opacada.

Las canciones también estuvieron presentes y la posibilidad de que conozcamos la versión de cada uno de los clowns, referida al tema central de la pequeña obra.

Cuál será el relato correcto, quedará para una próxima vez o dependerá de la imaginación que tenga cada uno. O, quizás, las ganas de elegir la propia aventura, como en los libros para chicos. Huilen, la única mujer, pudo lucir Deriva6sus destrezas musicales, al igual que sus compañeros, tripulantes.

Claro que la tripulación no tenía ya barco, pero tampoco fue impedimento para recrear la escena. De eso se trata, justamente, de imaginar que el pasto es el mar y que están navegando sobre las aguas. Por momentos serenas y por otros, movidas.

También estuvo presente la participación de los niños, quienes intervinieron en Deriva1algunos fragmentos de “Deriva”.

En cuanto a los artistas, lo interesante es que cada uno tenía un rol bien marcado y diferente al del otro, lo cual es frecuente destacar en los espectáculos callejeros.

De esta manera, lo que parecía ser una melancolía, se convirtió en pura magia y alegría. El sol no salió en el cielo, pero sí en nuestros corazones, que felices aplaudimos sin parar. Las capuchas nos acompañaron y las palmas los incentivaron.

Deriva3

¿Que más se puede pedir? Esperar a la próxima presentacion -a cielo abierto- para descubrir nuevas aventuras…

Mariela Verónica Gagliardi

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«Quizás quiso decir», en el Festival de Clown de San Pedro

Quizás quiso decir5

Dos hombres simulan pescar y a partir de tal acción, comienzan a imaginar diferentes historias -las cuales se entrelazan, se cortan, continúan y dan vuelcos inesperados-.

“Quizás quiso decir”, nos adentra en un mundo enredado de palabras, en el cual es necesario prestar atención para no perderse. Cada palabra tiene un significado determinado, que para el otro hombre es diferente. Ellos son amigos y enemigos a la vez. Compiten por lograr el pescado más grande – comparándolo con una parte del cuerpo-; por tener la mirada de la misma mujer;  por lograr la atención del público -haciendo diferentes mímicas-.

“Quizás quiso decir” es un juego de palabras un metalenguaje que intenta hacernos saber cómo un conjunto de letras es mucho más que eso. Noemí – dice en cierto momento uno de ellos. “Noemí, no es para mí, es para ti”.

Esta obra de teatro, tiene la posibilidad de lograr su objetivo gracias a la actuación de Nacho Albani y Pablo Algañaraz. Ellos, pasan de un Quizás quiso decir4personaje a otro, al instante. No hace falta que cambien sus vestuarios ya que su talento traspasa las telas y los colores. Uno podría cerrar los ojos y sentir cada una de sus palabras, de sus sonidos y hasta de sus gestos (me atrevo a decir), sin siquiera parpadear.

En un comienzo, los dos amigos no pronuncian palabras. Solo juegan con sus cuerpos, haciendo diferentes movimientos -los cuales van a caracterizar sus interpretaciones y roles-. Tal como suele ocurrir con los dúos cómicos, uno es alto y flaco. El otro más bajo y de pelo oscuro. Uno realiza movimientos de danza, mientras su contrincante se desenvuelve toscamente.

De esta manera, las dos caras de una misma moneda, se llevan adelante para contarnos una historia central, con pequeños fragmentos de otras anécdotas. Basta con que muevan sus manos de afuera hacia adentro para que entendamos que hay un corte de la narración y la continuación de otra. Una vez que entendimos sus códigos, éstos se repiten y nos hacen transitar gratamente toda la obra.

Los relatos me recuerdan a las mamushkas y, realmente, es muy inteligente el tipo de humor que caracteriza a la pieza teatral. Los silencios son representativos pero, sin embargo, cuando hablan; también tienen sentido sus palabras. Así, como por momentos utilizan el recurso de decir sin decir Quizás quiso decir3como para hacernos perder… que no dura más que segundos. Los mismos que tardamos en aceptar por qué nos llevaron por ese camino.

Esta obra, para grandes y chicos, para aficionados al estilo clown y para los que no tanto; tiene bastante profundidad en sus argumentos y moralejas.

Existen momentos en que los personajes se sienten solos y deciden juntarse con el solo propósito de no sentir miedo. Mientras uno dice saber lo que es la muerte, el otro le pide que se la describa. Y aquí surge uno de los chistes más ocurrentes de la noche: “tiene piernas largas” – dice Pablo Algañaraz. A lo que Nacho Albani responde: “entonces la muerte es lo contrario de la mentira. La muerte es la verdad”. Y si nos ponemos muy filosóficos, sería un tema como para profundizar y debatir.

Qué es la muerte sino aquella verdad. Como se dice: es de lo único que podemos estar seguros.

Pero la trama de la obra no es la muerte como eje central sino la competencia. Mejor dicho, la ridiculez de competir por sentirse inferior al otro, por no tener confianza en sí mismo. Esta obra es como una ventana a la vida de ciertas personas, que focalizan en el error del otro, en vez de progresar.

La iluminación cumple una función relevante ya que sus colores y posiciones marcan las transiciones de la obra y ciertos momentos claves.

Uno continúa la historia del otro. Como perfectos conocidos o como perfectos desconocidos ya que los relatos no coinciden con lo que el otro quiere narrar o acordarse. La inventiva de la obra permite enseñarnos cómo con unos pequeños movimientos se puede contar algo interesante. Cómo se interrumpe y luego prosigue.

Quizás quiso decir2

La historia lineal no es compatible con “Quizás quiso decir”. Ellos tienen el talento como para decir diferentes cosas, enredarse, desenredarse, utilizar diferentes recursos, hacernos reír, pensar, emocionarnos y hacernos saber que ser solidarios es una de las cosas más importantes.

Otra de las frases que usan es: “siempre se llega al final”, lo cual es cierto. En una parte de la historia vemos cómo Pablo Algañaraz le avisa que va a tocarle el hombro con la mano. Claro que la mano tarda minutos en llegar al hombro de su compañero. Esta acción y la correspondiente reacción, es sumamente graciosa ya que Nacho Albani comienza a tener diversas reacciones en su cuerpo como si hubiese sido tocado por su amigo, cuando eso en verdad no ocurre hasta bastante tiempo después.

“Quizás quiso decir”, es algo tan real que a diario utilizamos. En la televisión, en un diario, en la radio, en nuestro propio círculo afectivo. Quizás quiso decir1Siempre estamos tratando de interpretar las frases de otra persona, cuando, a veces, simplemente se trata de escuchar y asimilar.

Esta gran obra de teatro nos lleva por un recorrido digno de transitar, abiertos con todos los sentidos y libres.

No sé si soy de aquí o de allí, esboza hacia el final Pablo Algañaraz. Va de un lado hacia el otro, buscando su sitio. Aquél que le permita sentirse cómodo. Pero, su amigo, está junto a él para ayudarlo a despedirse del lugar que ya no le corresponde. Si bien parece una cursilería este detalle, cuán difícil es elegir un territorio, físico o psicológico, para que nos acompañe y nosotros poder acompañar plácidamente.

Los verdaderos valores, se ven plasmados en el escenario y emociona saber que los payasos puedan seguir encarnándose en esas personitas sensibles para ayudarnos a solucionar temas complicados, llevando una sonrisa.

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«Señor trompeta», en el Festival de Clown de San Pedro

Señor Trompeta3

El día soleado nos dio la oportunidad de llegar hasta el Colegio Normal de San Pedro y conocer al grupo de teatro Tri Tri (tandilense), representando “Señor trompeta”.

Una de las cuestiones más bonitas fue compartir la función con los chicos de la escuela, quienes homenajearon con risas y aplausos a los tres payasos de la obra.

En esta representación existen dos personajes bueno y uno malo. El malo no lo es del todo, pero sí es considerado un rufián por los otros. Su maldad no llega a ser tal, pero sí su conveniencia y oportunismo.

Resulta que el Teatro de la Sorpresa, está por cerrar sus puertas ante la imposibilidad de conseguir un trompetista que amenice las funciones. Justamente, la tarea de Beto y Saramito será encontrar al músico indicado. Caso contrario, el payaso Coca Cola abrirá un puesto de panchos.Señor Trompeta4

Esta obra tiene un guión muy interesante y entretenido para los más pequeños, y no tantos. Aclaro esto último porque hubieron adultos que se “infiltraron” en la función.

Beto, le cuenta a su amigo la historia de un trompetista y éste queda totalmente fascinado. El tema, es que el único objeto que tienen consigo es un telescopio, el cual utilizan para ver diferentes planetas. Estos planetas no son los reales y esto es lo interesante. El modo que encuentran para caracterizarlos es con globos de colores para cumplir la ilusión del otro.

Después de charlar un largo rato sobre el teatro, su futuro y el trompetista que no hallan, Saramito se postula como músico. Pero existe un pequeño detalle: nunca tocó este instrumento y no tiene noción alguna como para ejecutarlo. No importa. Todo tiene solución para Señor Trompeta1estos dos clowns. Beto, le enseñará las cuestiones básicas sobre la trompeta y otras cosas que considera relevantes.

Los engaños entre los dos amigos se suceden uno a otro, simpáticamente, y Saramito le hace creer que su propio padre era el Señor Trompeta. Pero nunca se imaginó que Beto sería el gran músico ejecutor de la trompeta.

En cierto momento de la obra como les mencionaba, anteriormente, Saramito, recibe por parte de su compañero, detalles -cantados por Beto, muy graciosamente- como que tiene que hacer café, saber untar las tostadas, caminar y correr -para luego volar-, amasar y lograr fuerza en la digitación y fluidez al hacer sonar el instrumento. Saramito no entiende nada y cree que todo es una burla, pero más tarde entiende la profundidad de la situación.

Por ejemplo, Saramito, justifica su elección: “Beto, yo quiero ser como el Señor Trompeta, que me reconozcan por lo que hago”. Es entonces como este último le relata otra parte de la historia, narrándole cómo aprendió desde pequeño a tocar el instrumento. “Supe que el teatro sería mi casa, mi hogar”. Y nada más auténtico y real a como siente un verdadero artista. Su propio espacio era parte de su vida, hasta que Carlos decidió quemarlo.

Cabe resaltar que la música escogida a lo largo de la obra está muy bien seleccionada y forma un todo junto a sus actores, escenografía e iluminación. El auditorio de la escuela es enorme y hay lugar de sobra como para elegir dónde sentarnos.

Señor Trompeta5

Retomando el hilo de “Señor Trompeta”, ya se habrán dado cuenta de que la escenografía que conserva Beto es muy precaria, debido al incendio provocado por esa malvada persona. Igualmente, sus pequeñas tablas y telón rojo, le alcanzan como para hacer el show que quiera, el cual solamente necesita de su inventiva.

Los niños avivan durante toda la función y están exaltados. No es para menos. Nosotros, los grandes, también. Solo que no queda muy bien que gritemos como ellos. Es que el buen humor, es imposible no contagiarlo.

“Panchos gratarola”, no podrá cumplir su cometido y el teatro triunfará en todos sus aspectos. El rufián es expulsado por los dos amigos y el arte resurge de sus cenizas, las cuales siempre se conservaron para cuando llegara el momento indicado.

Ahora, ¿Beto realmente sabía tocar la trompeta?

Quizás era una más de sus fantasías o engaños…

Pequeño detalle a tener en cuenta. Tal vez, el mensaje que se quiera transmitir es que un instrumento de esa categoría es considerado importante y fiel salvador de un espacio teatral. Una guitarra, ¿lo habría conseguido de igual manera?

Mariela Verónica Gagliardi

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«Criatura de Dios» en el Primer Festival de Clown – San Pedro

Criatura de Dios4

Ya había visto su obra meses atrás, pero tenía la intuición de que el público iba a modificar algo de su espectáculo. Fue así como opté porque presenciar por segunda vez la obra “Criatura de Dios”, protagonizada por Darío Levín. La cita fue en la Sala de teatro Cuarta Pared (Almafuerte e Independencia – San pedro).

Para quienes no tuvieron la oportunidad de conocer esta pieza teatral clownesca, les cuento que el argumento se centra en una persona que despierta en un laboratorio sin saber quién es ni cómo manejarse en la vida. Su autodescubrimiento es de a poquito y, junto a él, logramos reír y enternecernos con sus gestos, sus breves palabras y su actuación en escena.Criatura de Dios3

Él está totalmente atado con cinta transparente, la cual no le permite realizar algún movimiento naturalmente. Pero, como es de imaginar, no se queda de brazos cruzados y -como puede- salta, se tira al piso, rebota y se encuentra ante todos nosotros; quienes lo miramos atentamente.

La complicidad que logra con el público es el factor principal a lo largo del unitario, ya que sin ello no sería amena la transición del guión escrito y dirigido por Guillermo Angelelli.

Lo que me llamó mucho la atención fue la heterogeneidad de los espectadores, los cuales iban desde los diez hasta los ochenta años, estimativamente. Todas las generaciones disfrutaban de cada chiste, de cada gag y de cada ocurrencia interpretada por el gran actor.

A veces, en el “mundo de los artistas” se desvaloriza a los payasos. No se los entiende o, peor aún, se los subestima, creyendo que los actores “de verdad” son quienes tienen la última palabra sobre dramatización. Un artista es Darío Levín. Un personaje que pasa por Criatura de Dios1diferentes estados emocionales, que en Capital Federal o el interior logra transmitir lo que quiere. Que haya buena onda o no, él sigue, avanza, no se detiene ni se frustra.

San Pedro, lo recibió con los brazos más que abiertos. Tal vez, porque la oferta tan amplia que existe en el centro de Buenos Aires produce una desvalorización de los actores y, los que menos oportunidades tienen, las saben aprovechar.

Este último punto es el que supuse que iba a generarse. El goce de un talento que da todo por lo que ama en el escenario. Él indaga con diferentes objetos su “nueva vida”, su posibilidad de saber que puede hablar o callar cuando lo desee. Que si quiere sacarse una fotografía lo puede hacer sin tapujos, que no le da vergüenza mostrarse como una Rafaela Carrá y que su lei motive es entretener sanamente, demostrando que un clown es un niño interior que intenta salir al mundo, al universo tan grande. A ese universo que en cuanto conoce, lo asusta, lo atemoriza; pero que en cuanto lo atraviesa, se lo guarda en el bolsillo para cuando tenga ganas de pasear nuevamente por él.

Criatura de Dios2

(Para leer la crítica completa de la obra, ingresar a https://saborateatro.com/2013/04/06/un-gigante-en-escena/)

Mariela Verónica Gagliardi

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La virtualidad presente en el transformismo

Mariquena del Prado4

Un show de transformismo es asociado con la comunidad gay y con los homosexuales, pero también se puede descubrir que dentro del ambiente hay heterosexuales y lo que predomina no es el Mariquena del Prado6gusto por hombres o mujeres sino la alegría, el glamour, la excentricidad, la felicidad y las ganas de cumplir sueños.

“El Show de Mariquena del Prado”, es todo eso y, además, la energía, el talento de bailar, cantar y actuar en el escenario.

Todos los intérpretes de la obra son hombres disfrazados de mujeres, pero también está presente la ganadora de talento argentino (el programa de televisión) y un coro de góspel alucinante.

La puesta en escena integra diferentes sketchs que se diferencian en vestuario y contenido, unos de otros. Las temáticas son muy originales y vistosas, así como los monólogos desarrollados durante la función.

Por citar uno de los ejemplos masivos, está presente la caracterización del juego Mariquena del Prado2Candy Crush y lo desarrollado en las tablas es gracioso e imponente. Al igual que los diálogos, subidos de tono, y la participación del público en algunos juegos cómicos, que surgen espontáneamente y sobre los que se dan situaciones únicas.

Todos aplaudimos, reímos y nos sentimos parte del show. Porque eso es: un verdadero show. Los actores bailan, demuestran sus destrezas y recrean momentos de la vida real, ficcionados.

Mariquena del Prado5

Mientras Mariquena tiene su camarín a un costado de la escena, el musical continúa y luego ella retoma su personaje, con diferente peluca y vestuario.

También, tenemos la posibilidad de ver una coreografía realizada por dos bailarines, que realzan aún más el espectáculo.

Lo sorprendente es que el título tiene como figura protagónica a Horacio Sansivero pero, sin embargo, todos tienen su momento de esplendor y despliegue durante la función. El show es de Mariquena del Prado1Mariquena, pero los demás actores son igual de importantes que ella. Todos forman un conjunto excepcional.

El Maipo Kabaret, nos agasaja con unos ricos pancitos y tragos libres, para que nos sintamos como en casa. Mimados y contentos. Eso se logra, al igual que la fantástica noche en que muchos conocidos a estos artistas en persona y que -de ahora en más- conformarán nuestra lista de preferidos.Mariquena del Prado3

Sin risas en un espectáculo cómico, qué sería? El objetivo principal seguramente no sea una carcajada, pero sí la consecuencia de un producto tan bien logrado.

En cuanto se acerca el final, ella nos lee unos agradecimientos bastante extensos, demostrando su humildad y entereza como persona. Da las gracias a todo y todos, recordando las décadas que lleva en su historial.

Las letras de las canciones y sus coreografías, conforman una magia enorme y la profesionalidad se ve plasmada en cada uno de los fragmentos musicales. ¿Cómo no destacar un evento de este nivel donde no falta nada, donde está presente cada segmento que quisiéramos tener en un espectáculo de café concert?

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Las épocas cambian, el amor no

Amame a través de los años11

“Amame a través de los años” (con dirección general de Mónica Buscaglia y dirección musical de Santiago Otero Ramos) es una pieza sonora que integra canciones de amor.

Dos mujeres (Marisa Ini, Maia Contreras) y dos hombres (Marcelo de Paula, Walter Canella) coquetean, se miran. Luego, otra pareja hace lo mismo. Cada cual a su manera, sin vergüenza, mostrando lo más lindo de sí mismo.

Dan un repertorio muy amplio, todo abocado al romanticismo de diferentes décadas y ritmos. Por otro lado, todos los artistas se pueden lucir por igual ya que -por momentos oímos a un solista con coros de los tres cantantes- y, por otros momentos, los cuatro tienen el mismo protagonismo.

Este musical es sumamente entretenido y lo que merece un destaque es la adaptación de las letras -del idioma original que es el inglés, al castellano- que suenan espontáneas y parecen en Amame a través de los años5nuestra lengua. Esto es difícil de lograr y este espectáculo lo consiguió.

Por otro lado, el tinte humorístico es cálido y con la dosis justa como para mantener un ritmo estable a lo largo de la obra.

La propuesta de “Amame a través de los años” es literal: cuatro personas se encierran en una especie de máquina espacial que los lleva a distintas épocas (para las cuales están lookeados, siendo que cada cantante caracteriza a una determinada) y ritmos bien marcados.

Este viaje musical nos hace sonreír, lagrimear, recordar, sentir, anhelar y, por sobre todas las cosas, soñar.

La lista de canciones que suenan es realmente amplia: El amor es algo esplendoroso, Yo lo seguiré, Yo soy aquél, Quiéreme siempre, Zíngara, Pon tu cabeza en mi hombro, Mi hombre, Hay humo en tus ojos, Solo tú, Detente en nombre Amame a través de los años9del amor, Tú eres mi destino/Melodía desencadenada, Un gato en la oscuridad, Yo que no vivo, No me traes flores, La rosa, Sabés a dónde vas?, Por qué los tontos se enamoran?, No tengo nada, Dalila, Reacción en cadena, Tanto amor, Ya no hay forma de pedir perdón, No hay más lágrimas, Mix teléfonos: Lo harás-Hola-Llámame-Te llamé porque te amo, Como yo te amo, Aquí estoy, Todo lo que necesitas es amor.

Sin lugar a dudas, tal repertorio, sería imposible de ejecutar sin cantantes e intérpretes de nivel, junto a un director musical que los coordine. En este caso el director es también el pianista del musical, que interviene en pequeños fragmentos de la obra.

Mientras escuchaba cada canción iba hilando en mi cabeza ciertas conexiones como para deducir su orden, su sentido y la coherencia. Pude deducir que La rosa Amame a través de los años14es el tema que marca un quiebre en el musical ya que esta canción no solo toca el ámbito del amor sino de la soledad. Dice que lo más importante es el amor.

Todas las cursilerías, miraditas de reojo, hombritos y pasos seductores; tienen su momento hasta que La rosa hacer incursión en el escenario. Esta canción es la que dice: muy lindo el amor, pero abran los ojos, toquen tierra firme y, luego, sigan queriéndose. Es la que permite traer una dosis de realidad, cortando con el enamoramiento fugaz, para demostrar que lo que perdura con el tiempo es el amor. (…) “Aprenderé que amor es todo” (…) “y en la rosa vendrá tu amor”.

En cuanto a la escenografía, no solo tiene recreada una máquina (como les mencioné anteriormente) sino distintos tipos de luces y humo que permiten viajar más cómodo en esa nave que va lento o rápido de acuerdo a sus notas en el pentagrama.

Amame a través de los años7

¿Será posible amar a través de los años? ¿Qué es amar? ¿Qué es caminar juntos o volar juntos?

Este es un musical para descubrirlo.

Mariela Verónica Gagliardi

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La nostalgia nos convierte en prisioneros

El jardín de los cerezos2

Es invierno. Hace mucho frío y un conflicto se avecina…

“El jardín de los cerezos” (adaptada y dirigida por Nicolás Pérez Costa) es una puerta para conocer a la familia protagonista de una historia, llena de melancolía, tristeza, valores y diferencias sociales. Durante el año 1904, Anton Chejov escribe esta pieza teatral, la cual está basada en el declive de la aristocracia rusa y el ascenso de la clase más baja.

Durante las dos horas que dura la obra se puede ver reflejada la política -en la voz de cada uno de sus actores, quienes logran contarla de un modo ameno, prolijo y llevadero-.

La casa en que viven sus miembros, está por ser rematada y ese será el puntapié inicial del relato. Cómo lograrán mantenerla, como harán para que su pasado continúe vivo, recordado?

Un hombre, Ermolái Alexéievich Lopajin (Damián Iglesias), los asesora para que realicen un complejo vacacional, ignorando y pasando por alto el valor afectivo que tiene la propiedad. Él les intenta justificar lo poco que interesan los cerezos, ya que cada dos años dan su fruta y el resto del tiempo, nada.

Este espacio no vale como objeto sino como cuna por la cual han pasado varias generaciones. El jardín no es cualquier jardín. Es lo que fue, lo que paralizó a esta familia, lo que hizo que jamás continuaran sus vidas con un propósito o fin motivador. Las personas que habitaron esta casa, pudieron mudarse, regresar y deshacerse de su vivienda -por más lágrimas que corrieran por sus rostros-; ya que sus días son semejantes, rutinarios y estáticos.Héctor Giovine y Rita Terranova en El jardin de los cerezos

Dentro de las mismas paredes conviven los ricos junto a sus sirvientes. Tal como suele suceder entre las clases acomodadas, sus siervos son los mismos a lo largo de la vida, quienes conocen los secretos de la familia, sus pormenores y cada una de sus frustraciones.

Liubov Andréievna Ranévskaya (Rita Terranova), tiene dos hijas: Ania (Renata Marrone) y, la otra adoptiva, Varia (Iara Martina). La señora, quien regresa de París para estar al tanto del futuro de la residencia y sus espacios verdes, comienza a tomar conciencia de varios aspectos y, éstos, transforman pequeñas partes de su temperamento. Por otro lado, su único hermano: Leonid Andréievich Gáyev (Héctor Giovine), intentará -pero no muy convincentemente- evitar el remate de la casa.

Ania, es una muchacha joven que está terminando sus estudios y la inocencia la caracteriza. Ella es una de las figuras más evocadas a lo largo de la narración ya que a partir de su juventud se puede notar cómo es posible lograr un cambio en la familia o en su vida, de a poco; rompiendo con el statu quo reinante. Por otro lado, Duniasha (Cecilia Barlesi) demuestra sus dotes para interpretar su personaje a la perfección. Ella es delicada, cuidadosa, sabe transmitir lo que siente y piensa, sin temor alguno.

También, se puede hacer énfasis en Firs (Leonardo Odierna), realiza una interpretación excepcional como sirviente de esta familia. Todos saben que existe pero no lo tienen en cuenta mucho que digamos. Es que como muchas veces ocurre, la vejez produce el alejamiento de las personas de menos edad. Él dice que no está viejo, que “hace mucho tiempo que vivo”.

Son varios los personajes que se van sucediendo durante la obra pero merecen -sin menospreciar a los demás- un destaque, algunos de ellos.

Semión Panteléievich Epijódov (Agustín Pérez Costa) es otro de los que resaltan por su actuación y composición. Este personaje es muy interesante y es el enamorado de Duanisha. A su vez, Agustín interpreta a un borracho que nos hace reír durante toda la función. Éste es torpe, se cae, desafina al cantar, toca la guitarra y en medio de tanto “talento” intenta seducir.

En cuanto a la institutriz de la familia, Charlotte Ivánovna (Valeria Ruggiero), esboza “tener tantas ganas de hablar y no tener con quién”. Esta mujer esbelta y distinguida, habla lo justo y necesario. Solo decide emitir palabra en el momento preciso. Pero cuando su voz se escucha, se nota su disconformismo para con la familia.

Las muertes son contempladas, los recuerdos, encendidos; pero no hay un factor que los entusiasme como para cambiar y realizar un giro interesante.

El blanco otorgado a los vestuarios y escenografía, demuestra que la riqueza está presente pero a punto de ser abandonada. Ellos no hacen nada para conservar su casa y jardín. Lo dejan ir, como a sus propias vidas. Así es como notamos que la resignación es otro de los puntos a destacar en cada uno de estos personajes.

Liubov acepta la perdida de la casa porque asume haber pecado. Dice haber derrochado mucho dinero. Además, las tragedias seguidas de muertes, aparecen una y otra vez. Como la de su hijo, quien se ahogo y ella, sin poder aguantar tanto dolor, se fue a vivir a Europa. Como si la distancia lograra cicatrizar tremenda herida. Pero así es como se maneja esta familia: haciendo valer su condición de aristocracia.El jardin de los cerezos3

El único que, posiblemente, salve las tierras familiares, es Leonid. Un préstamo sería la única posibilidad y, en torno a este, girará gran parte de la obra.

También está presente el simbolismo de progreso junto a Piotr Serguéievich Trofímov (Juan Guilera). Él es un estudiante de menos de treinta años, muy inteligente. Este personaje, también, es interesante ya que sus diálogos estarán relacionados a la actualidad del país y sus condiciones. Piotr menciona a la clase obrera y a la correspondiente servidumbre, en contraposición a la alta sociedad. “En la vida real solo hay vulgaridad”. No causalmente es Piotr quien se acerca más a Anita e intenta hacerle ver la realidad por la que está pasando el país en su totalidad. Él, se anima a decirle que su propia familia tiene esclavos en la casa. Ella no se enoja, pero su personalidad no se toma muy en serio las cosas; aunque sí esto hace que comience a decidir por sí misma.

Las luces cambian sus colores, según el estado de la situación que se esté representando. La música clásica -a cargo de Nazarena Mastronardi-, acompañan cada cambio de acto en el escenario. También, los artistas cuentan con sonidos y música a lo largo de la historia, que los ayudan a sumergirse, mejor aún, en la época narrada.

“El jardín de los cerezos” es un clásico que en esta versión logra lucirse y demostrar que con buenos actores es posible narrar una pieza teatral lenta, con un ritmo un poco más ágil.

Mariela Verónica Gagliardi