*** Noviembre 2017 ***

Las Pérez Correa, presentaron dos obras, muy diferentes entre sí pero a la vez similares en cuanto a la carga emotiva.

Por un lado, “Paloma sin vacilo”, interpretada por Laura Ortiz y acompañada por Julieta Daga (en guitarra); nos narran las vicisitudes de una mujer soltera que intenta encontrar al hombre indicado para ella. A su gran amor y compañero. Ese hombre lo hallará en el público y las explosiones de risas, surgirán durante toda la obra.Paloma sin vacilo1

Las ocurrencias de Bocha (Laura Ortiz) se verán reflejadas en sus canciones -con su voz, adrede, desafinada-, ironizando lo cursie que puede ser el enamoramiento.

En cierta parte de la puesta en escena, vemos cómo se desenvuelve una historia que trata sobre la libertad y su similitud con un ave. El paralelo entre ella y su animal escogido nos lleva por un recorrido muy interesante, gracioso, divertido y profundo.

Sus ganas de ser madre se comparan con el momento de empollar un huevo -el cual sufre algunos accidentes-; su dulzura se expande en los brazos de su amado, quien tendrá que aunarse a la ridiculez planteada por la artista, espontáneamente.

Ella baila, canta, quiere, se expresa, recorre el escenario como su propio hábitat y nos demuestra cómo es el mundo desde el lado verdadero y transparente.

Esta payasa no tiene vergüenza de pasar un papelón, sino temor a no sentirse protegida. Ella necesita lo que todos necesitamos, pero la diferencia es que la protagonista se anima a exclamar sus deseos y a luchar por lo que precisa.

Su corazón se abre y en cuanto creemos que hará algún sketch subido de tono, nos sorprende ya que el humor cordobés es sencillamente fabuloso, contagioso y picante. Sugerir es sugerir. A no confundirse. Es como quien se desnuda, creyendo ser sexy, en lugar de lucir una transparencia.

Paloma sin vacilo2

La nariz de payasa le da el toque preciso para que podamos entender el sentido de la pieza teatral. Su “tragedia” exagerada, nos sirve de manifiesto a las mujeres presentes para entender, de una vez por todas, que nada merece nuestras lágrimas ni sufrimiento.

Hay cosas realmente más importantes como: perder plumas, excitarse ante alguien, o aceptar que un huevo de paloma es de ella y no del ave. Ah y alimentar al pichoncito, por mas que se confunda qué debe consumir por su especie avícola.

Por otro lado, “Suena tremendo”, tiene como eje central la partida, el despegue de su casa. Dejar ese sitio no es solo armar su valija y ropa. Ella está dejando atrás un pasado, una relación que la hirió, las muñecas con las que jugó de pequeña.

Lita (Julieta Daga), intentará cambiar su imagen, luciendo un gorro mexicano y una guitarra chiquita. Así entonará su dolor y desesperanzas. Nos hablará de Suena tremendo1cada recuerdo y sacará -a cada ratito- una hoja escrita, la cual dirá una frase poco alentadora. Casi siempre la misma.

“Suena tremendo” es como se sintetizaría el momento que tenemos que atravesar. Siempre, ante lo desconocido, una persona se angustia. Ella también, pero acepta que es su única posibilidad. Al menos, la que nos cuenta.

Su valija, llena de cosas que se escapan, como sus lágrimas y el deseo de que la entendamos. Que la acompañemos en ese proceso doloroso.

Nosotros reímos, nos enternecemos y sabemos que algo tendrá que pasar en algún momento de la obra, más que lo que vemos con nuestros ojos. Su partida será la aceptación de su realidad y presente, la posibilidad de tomar vuelo y recorrer otros lugares, de conocer. Aunque, quizás, podamos sentir su desesperación, su necesidad de hacer hincapié en no podar llevarse todo consigo -ya que no lo necesitará-; al culminar el relato. Dicho final podrá ser interpretado de dos maneras posibles: como la muerte específica o como el comienzo de otra vida.

Gracias a la comicidad de la obra, el guión no nos transmite tristeza en todo momento, sino una sonrisa.

Suena tremendo2

Claro que si no fuera un espectáculo clownesco, se podría convertir con unos simples retoques en un drama.

La libertad es lo que une a ambas obras. Muchas veces podemos cuestionar, ¿qué es? Y las respuestas serán realmente amplias. Pero estoy convencida de que el vuelo más importante es el que le permitimos a nuestra mente y corazón. Suena tremendo3La libertad no solo es lo opuesto a la esclavitud. ¿Quién se siente esclavo de sí mismo? ¿Quién se anima a demostrar sus sueños con el afán de hacerlos realidad? ¿Quién sueña despierto, paso a paso?

Laura Ortiz y Julieta Daga, son dos actrices que vale la pena conocer y aplaudir. Dos talentosas en escena que dan todo por convencernos de sus propósitos, de sus intencionalidades, de que aún queda amor en el mundo y que, mientras ellas estén, esto será cumplido. No fueron sus palabras, pero mi valija me la llevo con esa moraleja.

Mariela Verónica Gagliardi

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