*** Junio 2017 ***

Criatura de Dios4

Ya había visto su obra meses atrás, pero tenía la intuición de que el público iba a modificar algo de su espectáculo. Fue así como opté porque presenciar por segunda vez la obra “Criatura de Dios”, protagonizada por Darío Levín. La cita fue en la Sala de teatro Cuarta Pared (Almafuerte e Independencia – San pedro).

Para quienes no tuvieron la oportunidad de conocer esta pieza teatral clownesca, les cuento que el argumento se centra en una persona que despierta en un laboratorio sin saber quién es ni cómo manejarse en la vida. Su autodescubrimiento es de a poquito y, junto a él, logramos reír y enternecernos con sus gestos, sus breves palabras y su actuación en escena.Criatura de Dios3

Él está totalmente atado con cinta transparente, la cual no le permite realizar algún movimiento naturalmente. Pero, como es de imaginar, no se queda de brazos cruzados y -como puede- salta, se tira al piso, rebota y se encuentra ante todos nosotros; quienes lo miramos atentamente.

La complicidad que logra con el público es el factor principal a lo largo del unitario, ya que sin ello no sería amena la transición del guión escrito y dirigido por Guillermo Angelelli.

Lo que me llamó mucho la atención fue la heterogeneidad de los espectadores, los cuales iban desde los diez hasta los ochenta años, estimativamente. Todas las generaciones disfrutaban de cada chiste, de cada gag y de cada ocurrencia interpretada por el gran actor.

A veces, en el “mundo de los artistas” se desvaloriza a los payasos. No se los entiende o, peor aún, se los subestima, creyendo que los actores “de verdad” son quienes tienen la última palabra sobre dramatización. Un artista es Darío Levín. Un personaje que pasa por Criatura de Dios1diferentes estados emocionales, que en Capital Federal o el interior logra transmitir lo que quiere. Que haya buena onda o no, él sigue, avanza, no se detiene ni se frustra.

San Pedro, lo recibió con los brazos más que abiertos. Tal vez, porque la oferta tan amplia que existe en el centro de Buenos Aires produce una desvalorización de los actores y, los que menos oportunidades tienen, las saben aprovechar.

Este último punto es el que supuse que iba a generarse. El goce de un talento que da todo por lo que ama en el escenario. Él indaga con diferentes objetos su “nueva vida”, su posibilidad de saber que puede hablar o callar cuando lo desee. Que si quiere sacarse una fotografía lo puede hacer sin tapujos, que no le da vergüenza mostrarse como una Rafaela Carrá y que su lei motive es entretener sanamente, demostrando que un clown es un niño interior que intenta salir al mundo, al universo tan grande. A ese universo que en cuanto conoce, lo asusta, lo atemoriza; pero que en cuanto lo atraviesa, se lo guarda en el bolsillo para cuando tenga ganas de pasear nuevamente por él.

Criatura de Dios2

(Para leer la crítica completa de la obra, ingresar a https://saborateatro.com/2013/04/06/un-gigante-en-escena/)

Mariela Verónica Gagliardi

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