*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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«Barlovento», en Escenarios de Verano – Mar del Sud

Barlovento1

Las aguas abiertas presentarán una historia que tendrá como figura principal a una nave -la cual reunirá a sus pasajeros, muy similares y diferentes, a la vez, entre sí-.

Cuatro tripulantes (Ana Clara Manera, Federico Galván, Juan Ignacio Rey y Martín Umerez) zarparán en una aventura llena de alegría, imprevistos, desventuras y un desenlace muy romántico.

Así será “Barlovento”, una puesta en escena circense, tradicional y con ingredientes que suman (dirigida por Alan Darling).
Cada uno de ellos hablará en su idioma, mezclándolo -por momentos- con el castellano. De esa manera lograrán comunicarse, eficazmente, y hacerse amigos.
Pero, lo más importante, es que se irán complementando con sus destrezas acrobáticas -las cuales serán aplaudidas, constantemente, por los espectadores-.
Las pruebas realizadas por los artistas no solo serán las clásicas, llevadas a cabo por un circo, sino que tendrán el valor agregado de originalidad. Barlovento2Dicha originalidad estará basada en la música y se apoyará en ésta.

Las pausas en las melodías serán pausas en sus movimientos y podrán conjugar ambas disciplinas -acrobacia y actuación- a lo largo de la obra.
Uno de los objetos más utilizados será el caño, que recibirá a los atletas para abrigarse con todas sus secuencias coreográficas.
En cuanto a la escenografía, podremos ver una embarcación con velas, en color blanco, que se irán ondulando como las olas del mar.
Las desventuras, como les decía, irán apareciendo pero no serán más que anecdóticas -ya que ellos tendrán tan buena onda que nada podrá separarlos ni derribarlos-.

Vale destacar la profesionalidad en cuanto a los idiomas escogidos para narrar la historia y el acento correctamente utilizado.
Entre un italiano, un ruso, un jaque árabe y una francesa, irán uniéndose hasta que sus vidas formen como piezas que encajarán armoniosamente. Destaco el tema del lenguaje ya que es importante hablar y transmitir de forma clara. Ellos lo consiguen, inclusive, teniendo en cuenta que el francés e italiano difieren bastante entre sí. Pero sus fonéticas son tan prolijas que no importa qué dicen sino la entonación y expresión que utilizan para lograrlo.

Por otro lado, Barlovento3no faltarán los chistes típicos en los que intervendrán los golpes, al estilo de Los tres chiflados. La cuestión será hacer reír y lo conseguirán al instante. La sala de la Fundación Teatro del Sur se vio colmada y, sentados, parados, de costado o de frente; todos los que quisimos estuvimos presentes.
“Barlovento” es un viaje de ida hasta la tierra firme en que los tripulantes se reencontrarán con sus seres queridos. Pero sus personalidades ya no serán las mismas. Ellos se llevarán la riqueza más grande llamada amistad.

Como toda aventura que llega a su fin, sus pasajeros-protagonistas- se despiden, pero no con un adiós sino, con una coreografía muy divertida de danzas árabes.

Seguramente, en otro puerto, se los podrá volver a ver.

Ficha artístico-técnica Barlovento

Mariela Verónica Gagliardi

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«El loco y la camisa», en Escenarios de Verano – Mar del Sud

El loco y la camisa2

Dentro de una humilde casa, las paredes serán testigos de gritos, explicaciones y golpes. Mientras un matrimonio sigue su rutina -por inercia-, dos hermanos intentan darse a entender.

Desde la óptica de un “insano”, se pueden proyectar las peores miserias y fracasos, que intentarán desequilibrarlo, hasta desaparecerlo en su propia casa.

Una persona es tomada como responsable del qué dirán, de lo que no debe ser y de lo terrible que es ser él.

¿Por qué el ser humano tiende a desvalorizar al “diferente”?

¿Es más valioso ser igual que distinguirse de algún modo?

“El loco y la camisa” (escrita y dirigida por Nelson Valente) se posiciona en la mente de un joven con inconvenientes psiquiátricos y, a partir de allí, es que podemos inmiscuirnos en su manera de sentir y ver la vida.

Beto (Julián Paz Figueira) es la oveja negra, el que no debería integrar a esta familia tan disfuncional. Sin embargo, simbólicamente, es el único que logra desenmascarar la violencia e hipocresía llevada a cabo por sus padres y hermana.

En un mundo invadido por agresiones físicas y mentales es una obra necesaria, como para demostrarle al espectador dónde están los límites verbales y corporales como para no matar lo que -aún- vive.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de la razón. El loco y la camisa1¿Por qué está explícita la necesidad de hacer válida una visión propia?

Los personajes, muy bien caracterizados, logran transmitir su forma de ser y arraigarse -en todo momento- a los parámetros sociales. Bajo esta estructura, un hijo y hermano loco debe ser encerrado literal y emocionalmente hablando.

Un joven que sufre de obsesión y delirio no es apto para interactuar en grupo… Y su entorno, acaso, ¿sí lo es?

¿Desde que lugar se forja una verdad absoluta sino desde la insistencia de un pensamiento?

Si Beto decide revelar la realidad real, ¿por qué habría que silenciarlo? ¿Por qué “arruinarle” la vida a su familia cuando, callándose, todo sigue igual?

Este joven será la pieza fundamental para mantener unido a su clan, el cual no le pertenece en absoluto y, ni siquiera, mantiene los mismos valores. Pero, cuando decide -en el peor momento- dar a conocer todos los secretos de cada integrante, todo se disgrega, todo termina y en vez de convertirse en un calvario, su madre lo acaricia dándole la razón.

También existe otro asunto delicado que es el de la discriminación y de la auto-discriminación.

María Pía (Soledad Bautista), es cómplice de maltratos, hasta el punto tal de sentir que el propio hermano no merece de su compañía mientras esté su novio. Estas relaciones de dependencia, conseguidas gracias al temor de perder a la otra persona, no permiten ver correctamente. El único que logra descifrar, la personalidad y misterios ocultos, es el tildado de loco.

El loco y la camisa3

Este loco que tiene como padres a dos personas tradicionales y conservadoras (Lide Uranga y Ricardo Larrama). Entre ellos existirá la violencia y desvalorización al punto de enceguecerse -creyendo justificaciones que, ni siquiera Beto, podrá considerar como ciertas-.

¿A qué lugar interior conduce una mentira o el mismo silencio? ¿Tan perversa puede ser la incertidumbre como para no arriesgar y, tal vez, lograr una mejor calidad de vida?

Por suerte, el delirio es el juicio más sano y toda conducta considerada normal es rebajada a los sinsabores más hirientes.

Pero Mariano -el novio de María Pía (José Pablo Suárez)- nos demuestra cómo, un extraño, es capaz de romper el statu-quo de un hogar, al cual esta palabra le queda demasiado grande. Cómo intenta desarraigar a quien tendría que amar noblemente y cómo, ante el primer obstáculo, pide huir.

Zona norte y zona sur son representadas por las dos partes: la familia versus Mariano. Las diferencias entre ambas zonas son mostradas, estereotipadamente, y los diálogos irán recorriendo diversos temas delicados durante esta pieza teatral dramática, con un tinte de humor.

En cuanto a cuestiones de guión, me parece muy coherente con el tema central a tratar que es la locura. Desde allí se nutre y retroalimenta cada personaje-eslabón con un “otro” y, también, con el conflicto que vendrá.

Las lágrimas en el rostro de Beto no tardarán en llegar e irán apareciendo al igual que su furia y sus ganas de gritar, a vivas voces, lo equivocados que todos están. Él es como un niño sin tabúes ni tapujos, que solo desea ser feliz.

¿Tanto pide? ¿Tan poco merece?

Ficha artístico-técnica El loco y la camisa

Mariela Verónica Gagliardi

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«Rompiente», en Escenarios de Verano – Mar del Sud

Rompiente4

Después de haberla visto en No Avestruz (Palermo – C.A.B.A.), no tuve dudas de asistir nuevamente en el Festival Escenarios de Verano, el cual tiene como anteúltima estación a la bella Mar del Sud.

En ocasiones no sé qué escribir respecto a un mismo espectáculo visto por segunda vez, pero Silvia Aguado sorprende, crea, desarma, confecciona arte y transmite su talento.

Rompiente1Es una realidad que ocurrieron algunos desperfectos técnicos antes de la función pero fueron tantas las ganas de ver “Rompiente”, y de darle rienda suelta al encuentro, que, entre todos, hicimos fuerza para que todo tuviera un lindo desenlace. Así fue y más tarde comenzó  una hermosa función del unipersonal de clown.

Por si quieren saber detalles de la crítica teatral, pueden visitar el siguiente enlace ya que en esta oportunidad me voy a detener en otros aspectos.

Fue increíble la sonrisa pintada en las caras de las criaturas que veían a una payasa en escena. Por el horario en que se desarrolló la obra, tuvo buena recepción por parte de los niños. En Buenos Aires había ocurrido a la inversa ya que la función fue de noche.

Rompiente3

Quizás por estar a metros del océano y rodeada de pequeños, pude focalizarme en lo que siente Ruda al tener que abandonar una etapa -tan importante- para evolucionar. Ojo que no me estoy refiriendo a que la adultez es superior a la niñez sino a que, indefectiblemente, para crecer hay que aprender a soltar. Rompiente2Y en eso se centra la vida de Ruda y su historia: en dejar todos sus juguetes y objetos que tanto le pesan -en sentido físico y emocional-.

Al llegar a la costa con su gran mochila se dio cuenta de que, así, no podría continuar viaje. Fue entonces cuando se topó con un faro y consideró que, entre ellos, crearían un código que la ayudaría.

A medida que el tiempo transcurrió pudo conocerse más, saber qué rumbo tomar y dejar la melancolía a un lado.

La luz del faro, por fin, quedó encendida, marcándole los pasos a seguir. Esos pasos que ella misma, sin darse cuenta, estaba dispuesta a dar.

Ficha técnica Rompiente

Mariela Verónica Gagliardi

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Apertura de la Estación de Verano en Mar del Sud

El Instituto Nacional del Teatro (INT), está llevando a cabo desde el 20 de febrero “Escenarios de verano” -una propuesta interesante- y que se propone unir a centros turísticos importantes de la Argentina.

Lo relevante de este programa es que se exhibirán 56 obras, en total, paseando por diferentes géneros, para conformar a todo tipo de espectador.

La primera estación fue Salta, luego Córdoba y ahora le toca el turno a Mar del Sud (ciudad balnearia ubicada 17 km al sur de Miramar) que desde hoy y hasta el domingo 16 del corriente mes, albergará a 15 obras. En esta localidad se da otro punto a resaltar que es la pre-inauguración de la sala de teatro, perteneciente a la Fundación Teatro del Sur -con Alberto Félix Alberto a la cabeza-.

En esta emocionante apertura del espacio, se dio lugar a una Conferencia de Prensa -integrada por representantes del INT, Secretaría de Turismo y Cultura, de la mano del creador del teatro-, colmada de medios de comunicación locales y, también, de sitios un poco más alejados como es el caso de Sabor A Teatro.

Mariela Verónica Gagliardi

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Nadie está a salvo

La prueba de lo contrario2

Un pueblito escondido, en las afueras de la ciudad, es el foco a través del cual girará la historia dramática, que durará poco más de una hora.

Como en todo lugar pequeño, cada vecino se conoce con el de al lado, aunque no siempre se tenga la certeza de lo que se sabe sobre el mismo. En base a esto, también, se hará referencia en «La preuve du contraire» -traducida al castellano como «La prueba de lo contrario» (escrita por Olivier Chiacchiari y dirigida por Melina Marcow)-, con una puesta en escena muy atrapante y el timming que la hará posible.

En cuanto a las casas, las mismas estarán representadas por unas prácticas e interesantes estructuras de madera, que se irán rotando según lo que se quiera contar. Ese avance y retroceso, también estará conectado con los diálogos de los actores, quienes demostrarán lo verosímil que puede resultar una historia. Indefectiblemente, el vestuario, complementará y realzará la dramaturgia, haciendo lucir a los actores una ropa y calzado muy característicos de la zona rural que se hace referencia, al igual que a la estación del año escogida.

Pero, vayamos analizando por partes. Por un lado, lo principal, es el nombre, el título. Sin conocer la trama, es imposible sacar conjeturas. Sí es cierto que a los pocos minutos de conocerla, sabemos que se refiere a lo legal, a juntar pruebas para algo determinado.

De repente notamos cómo el protagonista (Marcos Ferrante) está tranquilo en su casa hasta que le tocan a la puerta. Son cinco La prueba de lo contrario3vecinos, armados, (Javier Pedersoli, Fernanda Pérez Bodria, Eduardo Iácono, Natalia Olabe y Martín Speroni) que buscan algo muy específico de él: su complicidad. Aunque él no entiende qué es lo que pasa, ni en qué puede ayudar, termina aceptando -ya que no le dejan otra alternativa-. Desde un primer momento le comentan que están buscando a Teo y necesitan hallarlo urgentemente. Diez hipótesis serán las encargadas de ir mareando y sacando de las casillas al protagonista.

Lo irónico es que este buen hombre es una víctima y a quien se desea unir a todo el sistema orgánico, implacable y -por lo visto- efectivo, que fueron armando sin siquiera proponérselo. Se dice que la unión hace la fuerza y en esta dramaturgia se ve reflejado como uno de los puntos más destacados por el guión.

En segundo lugar: ¿quién es Teo? Cada vecino dará su declaración según el punto que más lo favorezca pero dicha declaración no será en un tribunal sino en la casa donde se irán sucediendo las escenas -pruebas- una y otra vez.

Justamente, el modo de narrar, no permite que el espectador se pierda -ya que se trata de tener cuenta mucha información en poco tiempo- y que aproveche al máximo la historia. Me sentí una detective, intentando juntar pistas para dilucidar el conflicto. Y es que no es tan sencillo saber cuál es.

Teo es el joven buscado por estas personas pero le adjudican una violación. Este hecho no se logra demostrar que sea cierto, pero cada uno intentará -desde su lugar- desdecir la versión del otro para que no salga a la luz el íntimo secreto de cada uno. Y acá llegamos a la resolución del caso: la vergüenza que sienten todos por lo que fueron haciendo en sus vidas y cómo intentaron tapar con un dedo la sombra más oscura.

La narración es perfecta e intrigante, de principio a fin. Pueden existir varias lecturas por parte del público. En lo que a mí respecta, encontré dos desenlaces. El más visible sería la muerte de un inocente que se intentó usar para tapar las calumnias e injurias adjudicadas a su persona. El otro final, más espiritual y filosófico, sería: la posibilidad de combatir, extinguiendo las palabras que perjudiquen y suplantándolas por aquellas que cierren correctamente, como para no dejar expuesta a la versión oficial.

La prueba de lo contrario1

Es que «La prueba de lo contrario» se apoya en la lengua, en la palabra, en el cómo, en la reiteración, en la repetición y en la.posibilidad de encontar la manera de sustituir lo que estorbe.

Teniendo en cuenta todo esto, claramente Teo, no era un joven distinguido sino alguien a quien se le arrebató la vida en un abrir y cerrar de ojos.

Este vecino, irá recibiendo la visita de estos victimarios que lo intimarán hasta inculcarle sus valores, sus modos de pensar y sus razonamientos. Está en él decidir y elegir a quién creerle y está en él desenredar las versiones para armar su propio rompecabezas… deberá hacerlo rápido como para no perder la razón y su cordura.

Una noche a las 20 horas, irá narrando Teo, -el mismo que momentos después pedirá ayuda-. Quizás nadie lo escuche o, tal vez, a nadie le importe.

Esa noche marcará un antes y un después en la vida de los integrantes del pueblito. Ellos tendrán la posibilidad de arrepentirse, aunque parece prevalecer en sus interiores el egoísmo. Ese sentimiento tan impuro e ingrato que los sellará como lo que son: seres incapaces de amar al prójimo.

Cabe aclarar que en un momento de la obra, la empresa que brinda la electricidad decidió cortarla. Este corte dejó a la sala en una oscuridad absoluta, quedando como un efecto a drede, y, al retomar con unas luces pequeñas de emergencia, la historia se sintió más íntima, permitiendo que disfrutemos, aún más, de La prueba.

Mariela Verónica Gagliardi

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Una puntada, un cuento

El ojo detrás de la aguja2

Desde pequeños nos van y vamos acostumbrando a escuchar y leer historias. Cuentos clásicos, fábulas, poemas, poesías y, de esa manera, de grandes extrañamos esos momentos mágicos.

Cada tarde o noche necesitábamos adormecernos con esas narraciones que, como buenos oyentes, memorizaríamos hasta el más mínimo detalle.

Ana Padovani, recrea esa intimidad entre el orador y, en este caso, su público, para transportarnos a diferentes épocas y estilos de historias. Nos lleva por un recorrido único, pintándonos sonrisas de infantes y, permitiéndonos, sentir cada diálogo.

Con una voz cautivadora y el acento e idioma requerido por cada historia, nos empapamos de amor y ternura, al igual que de risas virtuosas, durante la función.

En ocasiones, decidí cerrar los ojos y la concentración fue más profunda. Logré sentir esa fragancia a niñez, ese abrigo de una cálida caricia y la brisa al apenas estar corrida una ventana.

Intenté no prestar atención a la desconcentración de quienes no estaban respirando mi mismo aire y el placer fue aumentando. De repente, no me sentía en una sala de teatro sino en un espacio más chico en el que, solo yo era la que vivenciaba cada cuento.

«Detrás del ojo de la aguja» dirigida por (Christian Fortezza), nos dio la posibilidad de escuchar historias tradicionales entre una madre y su hija, los consejos que ella intentaba darle de alguna manera -pero sin decírselos-; breves relatos; cuentos con una lengua inventada, introducciones muy bien logradas que permitieron interpretar mejor las historias; Hansel y Gretel con dos finales El ojo detrás de la aguja1distintos y una creatividad que transmitió Ana muy cautivadoramente.

Ella es psicóloga y cuentista. Puede utilizar su profesión para saber cómo llegarle a cada público, qué cosas modificar y cuáles conservar.

La oratoria no consiste en pararse y hablar. Ni en hacer mil movimientos para demostrar algo. La oratoria se basa en ganar la confianza del público, un grupo de personas que puede ser muy similar o diverso entre sí en muchos sentidos.

En cuanto al material utilizado durante el unipersonal, la artista incluyó textos de: Horacio Quiroga, Laura Devetach, Luis Pescetti, Ana María Shua y propios.

Un aspecto que me llamó la atención fue el modo en que transcurrían los cuentos, intercalando los de mayor con los de menor duración y, también, el hecho de que no existió un hilo conductor entre cada uno. Solamente se concluyó la obra con el final de la primera dramaturgia.

Esta decisión nos permitió tener la libertad de prestar atención a la narración que nos interesaba sin tener que recorrer, obligatoriamente, un camino con una única dirección.

Ana Padovani nos explica que las historias son contadas a partir de una mujer que cose, que observa a través de ese diminuto agujerito y que, a su vez, aprovecha el tiempo para armar diálogos entretenidos.

En esta ocasión, la palabra se vuelve fundamental y determinante. Hay que cuidar el valor de la palabra, dice la actriz al terminar los relatos.

Será cuestión de pensar y repensar el lenguaje, lo que queremos transmitir, el cómo lograrlo y, sobre todo, cuando no sepamos qué decir citar al silencio. El mismo que acompañó a esta puesta en escena para servir de separador entre uno y otro relato.

Ficha artístico-técnica Detrás del ojo de la aguja

Mariela Verónica Gagliardi

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Un estacionamiento de ideas

Sistema garage2

Las luces se apagan y, luego, hacen foco en un hombre sentado el cual realiza un movimiento tras otro. Sus manos, brazos, piernas y pies -al igual que su rostro-; comienzan a desenvolverse de una manera peculiar.

Damián Dreizik  (dirigido por Alfredo Allende) es Raúl Ricoletti, el portavoz de una idea súper original y divertida. Se llama «Sistema garage» a este invento que, no necesariamente, lo tiene como creador.

Vale aclarar que no conocemos cuál es el propósito de la obra hasta bien adentrada la misma. Este profesor está presentando su libro y en las butacas estarán sus alumnos -aquellos que lo marcaron en algo- y las anécdotas se irán sucediendo. Como una película, él recorrerá todo el escenario y nos incluirá como espectadores. A nosotros nos hablará y narrará dónde y cómo originó este proyecto tan interesante.

Beatriz será una de las personas que asistirá al evento, al igual que otros amigos y algunos profesores que, no lo hicieron, por un motivo en especial.

Pero, ¿qué es el sistema garage? Ricoletti, indispensablemente, debe contarle al público cierta información a tener en cuenta para que lo comprendan. Él deseaba dedicarse a la actuación y, a su vez, ser mecánico. Claro que mecánico de autos y no dental -como, lamentablemente, tuvo estudiar por mandato familiar-.

Aunque, nunca pudo abandonar el sueño de unir ambas disciplinas para sentirse pleno.

Este unipersonal, realmente, fue increíble y digno de destacar. Desde la idea, interpretación, iluminación,vestuario, hasta la puesta Sistema garage1en escena; convierten a la obra en un producto artesanal y bien construido.

Teniendo en cuenta, entonces, las dos disciplinas que este hombre quiso combinar; el resultado fue una oportunidad de asimilar las partes de un auto con las del cuerpo humano, al igual que los movimientos del combustible y demás mecanismos con el sistema corporal.

¿Qué otro fetiche podría representarse en la vida de un hombre que ama los coches y el arte?

Qué mejor unión podría producirse y representar la carcajada que, sonoramente, acompaña toda la historia. Una narración impecable, bien actuada, sentida y con mucho humor.

A medida que el monólogo avanza, sus palabras parecen entrar en diálogo con esos otros seres que nunca conocemos en persona pero que sí lo hacemos a partir de los recuerdos del profesor y de todas sus ocurrencias.

El unipersonal termina de la misma manera que empezó pero, esta vez, tenemos detalles que nos permiten comprender la personalidad de este profesor de teatro, el cual intentó no caer en la tentación de tomar prestado un proceso que ya tenía otro autor.

Raúl Ricoletti movió todos sus contactos para saber en qué lugar se hallaba ese señor que tanto le había enseñado. Lo encontró, pero las palabras que el anciano tuvo para decirle, no fueron las ansiadas por el plagiador.

Él quería reconocimiento, pleitesías y un premio por el hallazgo. Quizás, fue un capricho para retomar lo que quiso -con el alma- desde niño. Un niño que seguía existiendo tanto interior como exteriormente, el cual le sirvió para sentirse seguro de lo practicado a diario.

Arrancar un motor-discurso, frenar, cargar combustible-memorizar textos… de esto se trata. Las asociaciones siempre existen en el cerebro humano. En esta ocasión, la diferencia esta en la creación de un modelo de aprendizaje para todos y compartido globalmente.

No me atrevería a decir que puede no funcionar en algún momento, aunque un chasis, una palanca de cambios o un pedal pueden romperse por completo. Será cuestión de averiguar e ir implementando este modelo, apostando nuestros sentires emocionales que podrían sustituirse por mecánicos.

Manos a la obras y a experimentar el Sistema garage. 

Ficha artístico-técnica Sistema garage

Mariela Verónica Gagliardi

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La impotencia clandestina

Potestad2

Un hombre (Jorge Lorenzo) presenta un día en su vida inolvidable. Un día que marcará, lamentablemente, su destino y el de su familia.

Durante sesenta minutos, seremos testigos de la desaparición de su joven hija llamada Adriana y del dolor que siente como padre.

“Potestad” de Eduardo Pavlovsky (dirigida por Christian Forteza) es un reflejo de cómo, de un instante a otro, puede -todo-, tomar un giro rotundo sin anestesia. Potestad, terminológicamente hablando, se refiere al poder, al derecho y al deber. A la necesidad, imperiosa, de determinar quién es el titiritero y de qué manera debe manejar los hilos para su provecho.

Desde un comienzo lo vemos al actor inquieto, haciendo una serie de movimientos repetitivos y coherentes con los que, luego, nos narrará. Él nos muestra cuál es su silla, qué lugar ocupa en su casa y en la vida. Qué rol, en definitiva, cumple en su familia. Después, nos da a conocer las características de su esposa y la fría relación que tienen hace tiempo. Lo mal y desolado que se siente, sobre todo, un día domingo como el que transcurre en la obra. Por último, le toca el turno a su hija. La única mujer de la casa que logra pintarle una sonrisa y la única que le da afecto.

En ese contexto se desarrolla la pieza teatral hasta que, lo reiterativo desaparece y se hace presente el monstruo camuflado, que roba lo que cree que necesita solo por deshacer lo que no sabe construir.

Potestad se divide en dos partes, de este modo: primero, en la que conocemos los detalles de cada personaje y, luego, en la que estamos frente al conflicto. Esta división Potestad1me pareció impactante en cuanto al efecto que provoca dicho modo de contar la historia.

Al hacer hincapié en lo corporal -propio y ajeno-, indefectiblemente, los espectadores nos enfocamos en eso. Pero la liviandad del comienzo termina en una angustia que nos va cerrando de a poquito la garganta. No sabemos a dónde conducirá su puesta en escena, su descripción ni su problema matrimonial. Pero la inflexión en su voz nos permite, de a poco, entrar en el mundo de la dictadura. Ese espacio en que todo es oscuro y rojo. Incoherente y triste. Opaco  y doloroso.

Jorge Lorenzo representa a un padre que perdió a su hija para siempre. Un padre, como tantos otros, que nunca más pudo abrazar a su pequeña. Un ser que nunca pudo comprender el por qué. Que nunca tuvo la posibilidad de conocer a los autores del hecho y que jamás pudo decirles algo.

Su hija se convirtió en un fantasma sin nombre. En una estudiante que, seguramente, por pensar diferente, fue preferible eliminar.

¿Cómo es la potestad de un padre a quien se le quita este poder, a quien se le impide ser quien es?

El delirio y la paranoia se hacen presentes en su mente y la de su mujer, quienes no podrán deshacerse de ambas patologías sin caer en una tragedia.

Ese delirio que le hace realizar -en su propio cerebro- el mismo tipo de crimen que cometieron los militares. De esta manera, la obra tiene un doble mensaje: la impotencia que siente una persona al perder al amor de su vida y, por otro lado, las consecuencias que se desencadenan de ese infortunio.

Ficha artístico-técnica Potestad

Mariela Verónica Gagliardi

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Conquistar el mundo con amor

Poeta en Nueva York2

Federico García Lorca es el autor de Poeta en Nueva York -uno de sus importantes y reveladores trabajos-. Este libro incluye poemas, los cuales escribió durante su estadía en dicha ciudad y que recién se publicó una vez muerto el escritor.

Durante su residencia, de casi un año, en Estados Unidos, pudo expresar diferentes sensaciones en cuanto a lo que le producía y provocaba la sociedad neoyorkina. Además, le tocó permanecer allí entre 1929 y 1930, siendo que se sucedieron conflictos económicos críticos que afectaron no solo a este país sino a los que dominaba.

Mariano Dossena decidió dirigir el unipersonal -que lleva el mismo nombre que la obra de Lorca-, protagonizada por Gustavo Pardi e impresionarnos con problemáticas del amor, de la sociedad estadounidense -de lo superflua y efímera que resulta-.

El actor interpreta, deliciosamente, cada sensación en su rostro y cuerpo. Su voz acompaña al relato y cada inflexión en la misma connota sufrimiento, bronca, aversión, amor, sutileza, entre otros.

Pardi se mete en la piel del poeta y se siente él. Desde allí, desde ese lugarcito, explota al máximo su creatividad y don para el teatro. Logra captar la esencia de lo más relevante durante la sucesión de metáforas.

El gran Lorca paso casi un año en la ciudad de Nueva York y, durante ese tiempo, escribió el libro que lleva el nombre de esta obra. Poeta en Nueva York2En sus poemas destacó todo lo referido a la sociedad estadounidense, a la miseria económica y espiritual, al egoísmo y a la división del trabajo.

Gustavo Pardi se moverá en una escenografía de color negra, con cadenas y un banquito. Ese será su lugar y, a través de ella, nos dará a conocer la literatura comprendida durante uno de los declives más importantes de la historia norteamericana.

(…) “No es extraño este sitio para la danza, yo lo digo. El mascarón bailará entre columnas de sangre y de números, entre huracanes de oro y gemidos de obreros parados que aullarán, noche oscura, por su tiempo sin luces, ¡oh salvaje Norteamérica! ¡oh impúdica! ¡oh salvaje, tendida en la frontera de la nieve!” (…)

Como si se tratara de una historia sencilla de asimilar, el poeta -reencarnado en nuestro actor-, emitirá sus sentimientos, representara su historia, las penurias de dicha década y los modos de intentar resolver las crisis económico-políticas.

(…) “El olvido esta expresado por tres gotas de tinta sobre el monóculo, el amor por un solo rostro invisible a flor de piedra. Medulas y corolas componían sobre las nubes un desierto de tallos sin una sola rosa”. (…)

Uno de los puntos a destacar de esta dramaturgia es la transición escogida para relatar los poemas y la ilación entre uno y otro. Quien no conociera al autor podría, igualmente, sumergirse en un texto muy rico y perfectamente interpretado; con vaivenes y una mirada profunda sobre lo esencial en la vida del hombre: su don de humildad.

Hay que tener en cuenta que muchos de los escritos de Lorca están dedicados a diferentes personas, con lo cual, si nos basamos estrictamente en ellos, no es posible la unión entre los diversos relatos como para narrar una historia con principio y fin. Pero, si utilizamos los poemas del libro Poeta en Nueva York, como material adjunto de la pieza teatral, surte un efecto diferente.

Cada verso cobra un valor distinto, un gesto acorde y un sentimiento desde lo más sincero de su corazón.

Lo notorio de la escenografía es que las cadenas enormes que lo abrigan, son las encargadas de mostrarlo como vulnerable ante la muerte:

(…) “Cuando se hundieron las formas puras bajo el cri cri de las margaritas, comprendí que me habían asesinado. Poeta en Nueva York3Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, abrieron los toneles y los armarios, destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. Ya no me encontraron.” (…)

La sangre derramada no es en vano, no fue en vano. Sus palabras plasmaron y predijeron lo que vendría y que, jamás, podría revertirse en la mentalidad capitalista. Su propia sangre tampoco pudo olvidarse ni ocultarse. Transcurrieron 78 años desde la aniquilación del cuerpo de Federico García Lorca pero los autores del hecho jamás podrán matar las ideas y recursos intelectuales de un pueblo que tenga memoria.

Ni tampoco dejar de lado el daño moral y físico que le provocó el nazismo y fascismo a la religión -netamente católica- que fue vinculada con los poderosos, con los que tienen la vocación de destruir en vez de construir, con los que deciden por ellos y por una sociedad entera.

(…) “Yo tenía un hijo que era un gigante, pero los muertos son más fuertes y saben devorar pedazos de cielo. Si mi niño hubiera sido un oso, yo no temería el siglo de los caimanes, ni hubiese visto el mar amarrado a los árboles para ser fornicado y herido por el tropel de los regimientos.” (…)

Los tiempos, hoy en día son otros, pero lo esencial sigue en pie. El poder sigue en manos de las mismas instituciones. Lo primordial renace con fuerzas, hasta que el amor -con una caricia-, intenta apagar los escombros del dolor. Hasta que el amor, con una caricia, intenta dar fe de una práctica que -desde el corazón- es benévola para la salud.

Ficha artístico-técnica Poeta en Nueva York

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Cuál es el momento para crecer?

Cuando las olas se avecinan hay que estar preparado… para enfrentarlas o para dejar atrás el pasado. Lo vivido es una parte importante, pero para crecer hay que superar.

Silvia Aguado personifica a Ruda (una mujer aniñada, muy dulce y simpática), la cual llega con una mochila enorme -llena de recuerdos-. Le pesa tanto el bolso que apenas puede caminar sin tambalearse.

«Rompiente» (creada por: la protagonista, Lila Monti y Agustín Flores Muñoz; y dirigida por este último), es la interpretación de una faceta sobre una persona y el cómo avanza o retrocede.

Sus objetos materiales no la dejan evolucionar. Ella está de viaje, pero no a nivel turístico, sino espiritual.

Ruda, que ningún matiz tiene de ese adjetivo, crea un lazo muy fuerte con el público, empatiza y crea chistes -en el momento- según las circunstancias que se van desatando.

Por otro lado, habrá una luz que iluminará cada acto de desapego: desde el abandono de su muñeca hasta un grabador para niños. Cada situación emocionará y logrará crear una atmósfera realmente conmovedora.

Pero no piensen que todo el unipersonal gira en torno a desprenderse de lo antiguo, sino que existirán muchos momentos de risas -logrados espontáneamente por la gran payasa-. Uno fue cuando no encontraba una cinta de cassette para reproducir. Luego de varios vaivenes la encontró en el lugar más insólito. A partir de allí, la rutina clownesca toma otro rumbo. Uno mucho más improvisado sin demasiado sentimentalismo. La niña estaba siendo dejada atrás y la conexión con los espectadores comenzaba a tomar forma.

De este modo, su parte más picaresca logró mostrarse por completo, burlándose de ciertos ruidos -asociándolos con otros escatológicos-, grabando sonidos de personas elegidas al azhar y divirtiéndose con nuestra compañía. Como quien dice: riendo con ellos y no de ellos.
Silvia Aguado es una artista que puede plasmar con cuerpo y mente una historia tan real como ficticia, que sumando o restando determinados elementos y detalles se puede conseguir una u otra.

Una de las lecturas que realizo en cuanto a la interacción entre Ruda y quienes la observamos es que decide llenar los espacios vacíos de su mochila con vivencias actuales, con muestras de afecto, con sonrisas y con amor; intentando suplir el materialismo.
«Rompiente» se refiere a cortar algo para dar lugar a algo nuevo. Si ella siguiera aferrada a su pasado, posiblememte, no encontraría la manera de conocernos. Posiblemente seguiría siendo una nena, quien está al cuidado de sus juguetes.

Pero, nada es un punto y aparte, terminantemente hablando. Nosotros somos los únicos que podemos dictaminar nuestra vida, en el momento que consideremos como oportuno. Entonces, ¿cómo identificar la etapa justa? Solo nuestra intuición nos avisará. Esa voz interior que tantas veces, por miedo y/o nostalgia, acallamos.¿ Acallamos?

Causalmente, su nombre, se refiere a la dificultad para percibir algo. Ese algo es lo que vendrá, es el famoso golpe a la puerta. Es la posibilidad de conocer cosas nuevas, abriéndonos a ellas.

Mientras tanto, ella reposará -hasta quedarse dormida- en la playa y un faro le dirá que ya es tiempo de cambios. Para esto, encenderá o apagará su luz hasta que la joven entienda el mensaje.

Cada uno podrá hacer su propia lectura y justificarla de acuerdo a su manera de ser -ese rasgo que nos distingue a unos de otros-.
Para unos será una simpática puesta en escena y, para otros, una introspectiva.
Su ágil rutina permite entretenernos a lo largo de los sesenta minutos, llevándonos de paseo por cuadros imaginarios, pintados por su voz y vocación.

Ella recrea anécdotas, a partir de los objetos que nos da a conocer y, asume, que nada es para siempre. Que el mar deberá refrescarla con nuevas aventuras y aprendizajes.

Mariela Verónica Gagliardi