*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Entrevista a Claudio Pansera

ClaudioPansera

Claudio Pansera es gestor cultural, promotor y productor de la narración oral en Argentina. En el 2002 creó el Festival Internacional Cuenta Cuentos “Te doy mi palabra” y, en el 2013 bajo el título “Palabras más, palabras menos”. Tiene editados varios libros: «Cuando el arte da respuestas» (2006), «El cuento como herramienta social» (2010), «Crónicas de la boca para adentro», «Crónicas de pájaros y amores»,

¿En qué fue variando el Festival Cuenta Cuentos a lo largo de los años?

La idea inicial fue hacer un festival de nuevas tendencias en el 2002, cuando me convocan del teatro de Morón. Y había elegido en ese momento uno que tenía que ver con trabajo corporal, mimo expresivo y danza contemporánea y, otro, que tenía que ver con la narración oral -una disciplina nueva que estaba empezando a hacerse más conocida-.

Y, si bien tiene muchas décadas de trabajo, siempre era como una herramienta de trabajo en el aula. A partir del Instituto Suma (uno de los primeros lugares en que se empezó a formar la gente con técnicas de narración oral) y, a partir de allí, empezaron a aparecer: Ana María Bovo, Ana Padovani, gente que venía del lado teatral. Entonces se estaba dando otra dimensión.

Entonces, en ese momento todo era muy incipiente, había muy pocos profesionales, había mucha gente que estaba haciendo un trabajo desde el deseo. Desde ese momento hasta entonces creció mucho la gente que está trabajando en narración oral.

Tenés un abanico muy amplio: desde la gente que hace un montón de giras internacionales por año, gente profesional que trabaja en el país, gente que está a medio camino entre profesional y no, docencia, otras labores afines (el teatro por ejemplo), tenemos un grupo de teatro que está trabajando de forma voluntaria agrupados en organizaciones que trabajan y promueven la narración oral y, también hay gente que está trabajando en forma individual. Y, de alguna forma, el Festival está intentando abarcar todas las modalidades.

¿Cómo se hace para, en esta sociedad, dejar de lado la palabra inclusión y empezar a hablar de pertenencia, de identidad?

Es una cuestión muy compleja porque hay que transformar una sociedad, concretamente, para que tenga otros parámetros en los que todos puedan estar incluidos. No es sencillo, es una transformación que lleva muchas décadas, muchos gobiernos, mucha participación de la sociedad, mucha formación de valores en la comunidad, porque es un tema muy amplio y profundo.

Por ahí uno puede trabajar, concretamente, en integrar a una persona que está en una casa muy encerrada o darle un estadio momentáneo de felicidad a una persona que está internada en un hospital desde la narración. Pero son todos hechos aislados y puntuales, que sirven a esa gente y está muy bien, pero son respuestas puntuales.

¿Sería como un sueño que en algún momento podría hacerse realidad?

Uno puede mirar transformaciones que se van dando a lo largo del tiempo -en reconocimiento de valores o de derechos y, es muy concreto que, las luchas van conquistando determinados rubros: desde no trabajar doce horas seguidas hasta tener derecho de recibir un subsidio para hacer teatro. Son todas conquistas que van logrando los colectivos sociales. Es concreto que se puede hacer. Hay que tener mucha persistencia porque hay luchas de intereses distintos, entonces eso implica que hay que estar, permanentemente, con la defensa de esos valores.

¿Cuál considerás que es la importancia de un cuento?

Principalmente que fomenta la creatividad, la imaginación. Es una herramienta de ficción que nos define, un poco, como personas, como seres sociables. Y, el hecho del cuento compartido -que es la narración- permite la interacción y el fomento de un narrador hacia un grupo de espectadores que son estimulados y vivencian ese hecho mágico que es la comunicación a través de un cuento.

¿Existirán culturas en las que niños no hayan podido escuchar ese famoso cuento antes de dormir?

No culturas. La nuestra.

Son hechos que ocurren cada vez más, lamentablemente.

Ayer escuchaba en una mesa redonda (en el Centro Cultural de España) sobre el cuento en espacios de encierro y, uno de los invitados (José Luis Gallego) que trabaja en cárceles (había dado un taller de narración oral), contaba que uno de los internos -se notaba- que nunca había escuchado un cuento y que, él a su vez, nunca había contado un cuento a su hijo.

Debe ser una tristeza enorme…

Y, es parte de la realidad.

Allí, al tomar noción de eso, él comenzó a ser narrador. Fue a un taller, aprendió y comenzó a desarrollar el arte.

¿Cuál crees que es el motivo por el cual se va acercando al Festival el nuevo público y el público de siempre? ¿Qué es lo que esperan encontrar o compartir de alguna manera?

Yo creo que el tema de público es todo un desafío. No se si está. Hay que generándolo, conquistándolo. Nosotros estamos haciendo una tarea muy importante de llevar el cuento a lugares donde todavía no llegó, o mostrarlo a gente que está acostumbrada a consumir experiencias culturales como el teatro, más afín. A grupos de teatro independiente, a público que asiste a salas de teatro independiente. En el Conurbano llevamos otro tipo de espectáculos. La idea es ir conquistando esos nuevos públicos para ir generando una masa de público mayor -específicamente interesado en la narración-.

El desafío es cómo hacer cualquier espectáculo de narración, como sucede con el teatro, pueda tener un público posible e interesado.

El viernes vamos a llevar escuelas a teatros. Necesitamos fomentar el hecho de que los chicos se empiecen a educar en esto de consumir, ver espectáculos, ir a una sala, pagar una entrada, reconocer el trabajo de un artista -de un profesional-, y en este caso de la narración. Entonces, tenemos muchas funciones programadas con ese sentido: ir formando público desde los colegios.

Mariela Verónica Gagliardi

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Poética universal

El Bululú1

Después de tantos años de éxitos no puede haber sorpresa en mis palabras ni descubrimiento alguno, sino una sencilla y perfecta admiración hacia El Bululú de Osqui Guzmán, quien no solo ganó muchísimos premios por su unipersonal sino que la humildad que lo caracteriza como persona hacen que uno lo aprecie aún más por el labor de su gran carrera como actor.

Son muchos los personajes que interpreta a lo largo de esta magnífica obra que llegó al Picadero por cuatro únicas funciones. Hoy, con la sala llena y en la que no cabe un alfiler, me emociono por él y cada retazo cosido por su máquina, profesión adquirida al igual que su madre, que le dio dinero hasta pelear por su sueño y dejar los hilos por ahí.

La máquina me estaba cosiendo a él – dice Osqui, refiriéndose a José María Vilches (autor de la obra original). Desde que conoció su Bululú lo memorizó, lo amó y lo integró en su vida. Jamás lo conoció a Vilches y sintió un gran dolor al enterarse de su muerte. Por suerte, el arte no se esfuma y sigue rodando por escenarios en que este actor argentino fusiona tres culturas: la española, la argentina y la boliviana. Un gran desafío en que se luce espléndidamente, en que construye diversos personajes -finamente caracterizados- y que explota su pasión por las tablas.

Risas, emociones, llantos, y un espiral de sensaciones que nos llevan como público a no reposar en el letargo. A meternos en una historia autóctona, sobre la vida de Osqui, la de Vilches y la de estas culturas que -gracias a este espectáculo- podrán ser preservadas y admiradas por siempre.

Chacareras bien tradicionales como la Choyana, dan fe de las ocurrencias musicales: La mujer que quiere a dos hombres no es tonta sino entendida, si una vela se le apaga la otra queda encendida (La choyana, René Ruiz y Alberto H. Acuña).

Sin lugar a dudas, desata carcajadas la descripción de la mujer fea, sus aspectos positivos y un sinfín de detalles como para que toda linda anhele no serlo.

Desde la escena en que intenta matar una cucaracha, realizando una performance de danza, hasta el respeto por los trajes bordados y los cambios de vestuarios -al instante- conforman un viaje infinito que no queremos que termine más.

Los seres humanos, en estos tiempos más aún, necesitamos conectarnos con la madre tierra, con nuestros orígenes, con la historia real, dejando un poco de lado la política y su suciedad. La hermandad, el deseo por ser actor, los días de caminatas por no tener dinero para un transporte, la dignidad de su vida y de la manera que encontró por aprovechar cada instante para formarse como artistas… todo es una integridad, un cúmulo de experiencias vividas por él y transmitidas a nosotros.

Osqui Guzmán luce su profesión, aquella que lo desnuda completamente de cuerpo y alma, permitiendo que El Bululú nunca sea exactamente igual aunque su dramaturgia sí lo sea.

Españoles, argentinos y bolivianos podrán sentirse honrados y homenajeados a través de los textos dichos a la perfección, sin un mísero olvido. Él es magnífico, es un actor completo que canta, que baila, que interpreta lo que sea como todo actor verdadero. Mientras su cuerpo gira como un compás, las agujas del reloj parecieran representarse a la vez que el tiempo avanza en este recorrido cultural.

El Bululú no es una excusa para que Osqui hable de sí mismo sino el narrador de la historia de Vilches que se entrecruza con la suya, que juntos consiguen pintar un paisaje en que América y Europa se unen sin resentimientos.

Generaciones que gracias a la pluma se fusionan y parecen aunarse en el viaje. Este unipersonal no debería ser titulado de esta forma ya que es multi. De ahí en más, todo es diferente.

La palabra del propio artista podrá aclarar, detallar y conocer más aún la profundidad de quién es y a dónde va.

El Bululú2

¿Cómo surge la necesidad de adaptar la versión de José María Vilches a una propia?

Cuando presentamos la propuesta de hacer El Bululú al teatro Cervantes les dijimos que queríamos hacer una versión. No sabíamos cómo era la de Vilches pero sí sabíamos qué nos pasaba a nosotros con este material. Nos elevaba hacia lo más rico de la poesía dramática hispana y nos sacudía el mito alrededor del Vilches que vino a Argentina y no volvió nunca más a España. Poco se sabía de él. Los más cercanos cuentan que un halo extraño de melancolía lo ensimismaba cuando alguien le preguntaba sobre su familia y no quería hablar del tema. Rastreando material de Vilches dimos con el museo del cine. Vilches había hecho una película. En el museo nos entregaron entrevistas que le habían realizado y estaban celosamente guardadas. En varias entrevistas Vilches decía que hizo El Bululú en homenaje a sus dos patrias la española a la que pertenecía y la argentina que había adoptado y que lo había adoptado a él. Entonces se abrió la idea de hacer este nuevo Bululú en homenaje a sus tres patrias: la española de Vilches, la argentina a la que pertenezco y la boliviana que heredo de mis padres. Este nuevo Bululú es un inmigrante del teatro.

¿Qué sentís al encarnar un personaje autóctono en un teatro como el Picadero?

Siento lo mismo que sienten los espectadores. El teatro somos nosotros, los artistas y el público. El Bululú tiene el encanto suficiente para transformar esa realidad agonizante donde se separan los circuitos off y comercial y los públicos de unos o de otros. Une a todos en su historia de caminante del tiempo y de la memoria. Este domingo pasado hice El Bululú en el Centro Cultural de la villa 21-24, y al dia siguiente en el Picadero. Se rieron en los mismos lugares, disfrutaron de la misma magia, y aplaudieron a rabiar en los dos lugares. Eso es El Bululú.

Pasaron ya muchos años desde el estreno de El Bululú. ¿Cómo fuiste evolucionando en su creación?

La evolución de El Bululú es una historia de adaptación. La obra es la misma pero yo no. Entiendo mejor otras cosas, respiro distinto, o más seguido o más lento. Descubro la genialidad de la obra pensada por Vilches en cada función. 

Más allá de los premios que recibiste y del reconocimiento público como artista, ¿que devolución tenes de la gente?

Única. Pasan cosas increíbles. Al final del espectáculo la gente aplaude como si quisiera dejar todas sus fuerzas en ello. Luego me espera alguno para decirme algo con su silencio y su abrazo. Muchas veces no quedan palabras y solo nos miramos y sonreímos. En el estreno de el Picadero, en el aplauso final una señora, levantando la voz por encima de los aplausos dijo: «Jose Maria Vilches, El Bululú, 1982″ y levantó en alto el programa de la obra. El público se estremeció conmigo. Se lo pedí y de mano en mano fue pasando hasta llegar a mí. Lo levanté y lo presenté: acá está, José María Vilches» y levanté el programa y el público se arrancó solo en un aplauso invencible. Un director de cine me dijo a la salida que le dio la sensación de vivir algo épico. Así fue siempre con El Bululú.

¿Cómo fue fusionar la cultura española con la boliviana y la argentina?

Yo no la veía. Fue Leticia Gonzales de Lellis, coautora de la versión, quien me empezó a conectar con el momento en que yo trabajaba en la máquina de coser mientras escuchaba a Vilches y me criaba en la cultura andina. Esa mezcla impensada fue creciendo en los ensayos y al narrar mi paso por el conservatorio me di cuenta que estaba hablando de mi cultura: la de un actor argentino entrenado en las raíces del teatro europeo con técnicas rusas y francesas. De América Latina nada. Entonces en una charla que tuvimos con Mauricio Kartún nos habló de la fusión que él veía en el material de este Bululú, al haber entrado por confusión al mundo del teatro y al hablar del siglo de oro español, claro, ¡el oro que se llevaron de Bolivia! Todo se encajaba como un cubo mágico y no teníamos más que narrar y dejar que los mundos se fusionen.

¿Este espectáculo es un modo de encauzar tu vida y darla a conocer mimetizándola con historia y cultura?

Yo diré más bien que este espectáculo es mi razón de ser, de existir, es mi destino. Nunca tuve con él ninguna intención educadora o moralizante. Seguí la huellas, los propósitos que encontré en su creador original y así se fue desentrañando sobre qué tenía que hablar. Qué era lo que tenía para decir.

¿Podrías decir que estás hecho de retazos?

Sí. Y podría decir que a medida que el tiempo pasa solo quedan retazos en la memoria que se unen como se puede. Eso hace de los recuerdos un material poético, en su incompleta linealidad con la realidad de los hechos. Son imborrables aquellos recuerdos que han sobrevivido como retazo.

Además, creativamente, los retazos, son desechos de costuras, sobrantes de tela cortada, un futuro traje de harapos, que me despiertan un solo pensamiento: yo uso lo que te sobre. Esa es la base de

mi trabajo.

¿Basándose en el humor es más sencillo decir la verdad y marcar los errores de una sociedad?

Siempre la comedia apunta a la inteligencia del espectador. El desprevenido se ríe porque piensa. El disparo de la comedia hace estallar los espejos donde los paradigmas sociales se maquillan, y ofrecen esa mirada deformada y fragmentada del espejo roto, obligando al espectador a reconstruirse de manera divertida. Se puede decir pero nunca enseñar. El humor o la comedia no juzga sino se auto proclama culpable.

¿Qué significa que El Bululú no sea la realidad pero sí la verdad de tu vida?

Significa que lo que cuenta la obra es verdad pero no real. La realidad, es una sucesión de hechos de los que consciente o inconscientemente somos responsables, en cambio la verdad es un sistema orgánico donde conviven certezas y errores de manera natural porque en la verdad esta dado que lo más importante es que la verdad sea comprobable. De ahí nace la ética, en cambio la realidad es un callejón sin salida. Un conflicto del que no hay retorno.

¿En qué momento sentiste que el teatro iba a formar tu persona?

Cuando empecé a actuar y vi la respuesta del público hacia mi trabajo. Comencé a sentir una íntima responsabilidad con la belleza y la poesía. Eso me encaminó hacia lugares nunca soñados por mí y me hizo reflexionar sobre mi trabajo al punto de comenzar a elegir qué trabajos hacer y qué trabajos no hacer. Esa capacidad de elección se desparramó sobre toda mi vida.

Autor: José María Vilches. Versión de Leticia González de Lellis y Osqui Guzmán. Actor: Osqui Guzmán. Diseño de movimiento: Pablo Rotemberg. Música original: Javier López del Carril. Vestuario: Gabriela Aurora Fernández. Iluminación: Adrián Cintioli. Diseño gráfico: Trineo. Fotografía: Hernán Succatti. Asistencia de dirección y producción: Leticia González de Lellis. Estrenado en 2010 con la dirección de Mauricio Dayub.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a los Directores de Smokey Joe´s Café

logo Smokey Joe’s Café

El Director Musical, Daniel Landea, trabajó en varios musicales como: Ayres de Cabaret, entre luces y sombras (Sebastián Terragni), Desconcierto de musicales (Rubén Roberts), Wendy en las grutas misteriosas (Marisol Vecchi), Tabaco y ron (Orlando Hugo Campodónico), Teresa, la obra en musical (Julián Collados y Tito Garabal), Hola Dolly, soy Betty (Daniel Landea) y Salomé (Juan Manuel Bevacqua y Rolando Sosiuk). Mientras que el Director de Teatro, Alejandro Guevara, formó parte de: Acto sin palabras y Pit. Integró el elenco de Pepe Cibrián, Iman de teatro de objetos y Los títeres Bonomo. Y, como director, estuvo a cargo de: Las Otras (Javier Daulte), Volvió una Noche (Eduardo Rovner), La escala humana (Javier Daulte) y Proyecto Marita (Eduardo Grinovero).

Es la primera vez que se va a estar presentando en Buenos Aires este gran éxito de Broadway. ¿Qué sentís como director musical?

Es un gran honor, un privilegio y un placer poder llevar adelante ésta experiencia. Y por supuesto, una oportunidad única. (Daniel Landea)

¿Smokey Joe’s Café es un musical nostálgico?

Puede ser que encuentren algún tinte nostálgico, es un espectáculo con canciones de los años 50´s y 60´s… sin embargo no es una obra de clima íntegramente nostálgico. SJC es una obra muy dinámica, por momentos con un ritmo demoledor, por otros tranquila y evocativa… con climas muy distintos en su transcurso. (Alejandro Guevara)

¿La excusa de la obra es transmitir y rescatar este género musical de los 50´?

La obra es un Gran Homenaje a dos grandes: Lieber y Stoller, una dupla creativa extraordinaria de aquellos tiempos y, como todo proceso artístico, volver a las fuentes y redescubrir estos clásicos permite no sólo rescatar el género sino, además. ponerlo de frente a nuevas generaciones. En éstas canciones subyace un modo de ver la vida, el amor, la amistad y también, el desamor y la idealización del amor. (Daniel Landea)

Con respecto a las canciones, ¿se van a mantener en su idioma original o a realizar en castellano?

Las canciones van a estar en idioma original. (Daniel Landea)

Si la historia hubiera surgido acá en Buenos Aires, ¿cuál sería el Café en que se reuniría este grupo de amigos?

La obra tiene varios momentos, y de acuerdo a estos momentos los personajes eligen diferentes espacios de encuentro. Puedo imaginarlos en esa primera etapa en la que son más jóvenes, yendo a lugares muy estilo San Telmo, tipo “Bar Defensa”, en donde la energía y los sueños se concentran en un mismo espacio. (Alejandro Guevara)

¿Qué dificultades tiene dirigir a músicos en vivo mientras se desarrolla una obra en escena?

Con estos músicos, ninguna. Son realmente fantásticos. (Daniel Landea)

¿Cómo fue el proceso de selección de los artistas y músicos? Y, ¿cuál fue la gran dificultad sobre dicha etapa?

Respecto de los músicos, tuvimos la fortuna de toparnos con un grupo de profesionales maravillosos, todos profesores con mucho estudio musical y musicalidad que ya trabajaban juntos, con lo cual, no hubo que hacer audiciones. Verlos tocar fue suficiente.

En cuanto a los artistas, fue mucho más complejo, dados los requerimientos vocales e interpretativos, con el agregado de lo coreográfico, tema para nada menor. Los debates fueron extensos y se necesitaron varias etapas para poder llegar a la conformación definitiva del grupo, en particular por lo difícil que era encontrar personas que reunieran no solo destreza vocal, interpretativa y coreográfica, sino que además diesen el perfil del personaje. (Daniel Landea)

¿Cuáles son las sensaciones que vas teniendo a lo largo de los ensayos?

Las sensaciones son muchas, por momentos ambiguas: entusiasmo, euforia, temor, duda… Pero por sobre todas las cosas te diría que me siento muy confiado con lo que va surgiendo. (Alejandro Guevara)

¿Smokey Joe’s Cafe es un espectáculo para todo amante del buen rock and roll?

Por supuesto. Es un espectáculo para todas las edades porque para quienes vivieron esta época dorada, la van a disfrutar. Quienes la conocieron después, la van a revivir, y quienes no la conocen pero gustan del rock, van a volver a las fuentes y descubrir estos clásicos absolutamente mágicos. (Daniel Landea)

¿Cómo fue el proceso de selección de los artistas y músicos? ¿Cuál fue la gran dificultad sobre dicha etapa?

Muy complejo. La exigencia que planteamos desde lo artístico fue muy alta, lo cual nos requirió realizar varias audiciones.

Así mismo, quienes pasaron la primera ronda tuvieron que sortear luego varias instancias más, y alcanzar los estándares que nos habíamos propuesto conseguir, ya que de verdad queríamos contar con el mejor elenco. ¡Y puedo afirmarte que no nos equivocamos! (Alejandro Guevara)

Una comedia musical con artistas que tienen que serlo de manera integral. ¿Cómo es coordinar tantas coreografías que estallan de un cuadro a otro?

Es muy emocionante. Es como armar un rompecabezas donde por momento las piezas encajan y luego ya no. Más allá del plan de trabajo, prefiero dejar y confiar en que el proceso vaya aportando lo que la obra necesita.

Desde que me metí de lleno -allá por el verano pasado- en la obra, de a poco fue cautivándome cada uno de los cuadros. Y cuando llegó el elenco aún más. Los chicos le terminaron de dar ese condimento especial que tiene que tener la obra, que es cuando los intérpretes le dan el carácter y hacen que prime su impronta por sobre los personajes. Hoy me atrevo a decir que si el espectador ve personajes es merito del trabajo de los chicos del elenco. Además, Delfina García Escudero trabaja meticulosamente para que cada coreografía salga perfecta. (Alejandro Guevara)

¿La elección de este musical deciden estrenarlo por algún motivo en especial en este momento?

La escena del teatro musical está cada vez más fuerte y creemos que es muy buen momento para que SJC llegue al país. Y también está el desafío de trabajar con una obra sin texto donde solo hay canciones de diferentes estilos.

Lo rico también, está en no tratar de contar fielmente una historia que está atravesada por hechos y protagonistas culturales de una época y lejanos a nosotros, sino mas bien tomar la trama vincular de estos amigos y potenciarla para que eso sea justamente uno de los puntos fuertes de la obra: las relaciones entre los protagonistas. (Alejandro Guevara)

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Delfina Danelotti

perrota 6Actuó en Humahuaca 4080, Lúcido, La soledad y Otras mujeres. Actualmente, está protagonizando La Inapetencia de Rafael Spregelburd en el Teatro La Lunares del barrio del Abasto.

¿Cómo fue tu elaboración de este personaje tan particular?

Desde un primer momento, con la directora trabajamos el gesto sobreactuado de una sonrisa constante comunicando un estado carente de conflicto. Es decir que partimos de una forma corporal saturada para desembocar casi por desgaste físico en un estado de tensión escénica. Ese estado es lo que me sostiene actoralmente. Allí radica la emocionalidad del personaje. Un cuerpo habitado de rigidez que, escena tras escena, va adquiriendo diferentes calidades a causa de la erosión de la forma en el tiempo: la tensión deviene angustia, luego miedo, dolor, contradicción y asfixia, siempre detrás de un gesto que se proyecta hacia la perfección.

¿Tiene algo tuyo la Sra. Perrotta?

La presencia de la Sra. Perrota responde a un exceso de prolijidad que inhabilita una espontaneidad legítima. Por lo tanto, desde la forma construida no tengo nada en común. Pero desde el campo emotivo, el abordaje es tan complejo y a la vez tan reconocible como en cualquier otro personaje.

¿Considerás que aún en nuestra sociedad no hay una cultura de adopción?

Creo que hablar de sociedad y cultura para analizar la cuestión de la adopción es impulsar al pensamiento a utilizar términos generales que deberían responder a un conocimiento profundo del tema, del cual carezco. Considero que la decisión de ciertas parejas que se resignan a no ser padres o se someten a tratamientos invasivos en vez de acceder a una adopción, es una cuestión pura y exclusivamente de la intimidad de cada pareja. Y sinceramente, creo que siempre es mejor pensar desde el punto de vista de las excepciones y no desde las generalidades que suelen ser no puntos de vista.

¿Es posible conseguir un equilibrio entre deseo y amor?

Sí. En tanto que el deseo es producción, el impulso violento engloba dentro de él al amor y viceversa. Es una relación de tensión en perpetuo desplazamiento. El equilibrio es parte de esa potencia que intenta perseverar. No nos inclinamos por algo porque lo consideramos bueno, sino que, por el contrario, consideramos que es bueno porque nos inclinamos por ello.

Existe mucha bajada de línea en La inapetencia respecto a diferentes temáticas. ¿Crees que es indispensable un personaje como el que interpretás para decir las peores verdades?

Para nada. Cualquier personaje puede decir las peores verdades. Se conciben bajo distintas formas, pero son irreductiblemente impersonales. Están totalmente desfasadas de la idea de una psicología particular; sino que más bien brotan de un encuentro, de un vínculo, de una combinación.

En este caso Mambrú no se fue a la guerra pero tu hija sí. ¿Cómo construyeron ese vínculo?

Después de varios meses de ensayo, el vínculo se gestó de manera autónoma. La entrega al juego más el tiempo recorrido, hicieron por sí solos un trabajo orgánico. Los acontecimientos puntuales que la obra propone (una hija que decide ir a la guerra) fueron concebidos por la directora desde un modo etéreo, sin solemnidad ni juicio. Esa decisión hizo que tanto Dolores (la actriz que hace de mi hija) como yo, nos permitiéramos encontrar otro tipo de porosidad narrativa, no sólo la que se distingue objetivamente en el texto de Spregelburd.

¿Cómo es esa dicotomía que se produce entre comida y sexualidad?

La relación entre comida y sexualidad ha sido un tema central en buena parte de la literatura universal, ya en algún banquete de “El Satiricón” de Petronio aparecen referencias a este respecto. Asimismo, muchas metáforas sexuales que usamos habitualmente remiten a la praxis de la alimentación. En particular en la puesta de La Inapetencia, el exceso de discurso sexual y alimenticio no hace más que reponer su carencia. La relación de la Sra. Perrota y su marido está determinada por una no relación que se actualiza como un exterior simulado. Así la pluralidad de imágenes comestibles es puramente formal y responde a un solo acontecimiento que es la insatisfacción sexual. No se trata de una dicotomía, sino de una no relación, que no por eso deja de reconstruirse como vínculo.

¿Es mucho gasto de energía fingir ser alguien que no se es?

El gasto de energía forma parte de la exposición del cuerpo en escena. Se convive con ese desgate porque forma parte del trance lúdico que es la actuación. Uno es mirado, por lo tanto lo exterior afecta al interior. Pero así se construye la verdad en la ficción. No hay otra forma de hacerla vibrar: tanto el afuera como el adentro producen colectivamente el efecto inefable de la vitalidad en escena.

¿Como es el universo de La inapetencia?

La inapetencia es una comedia en código absurdo. El tinte onírico que la compone, expone situaciones que escapan de la lógica lineal a la que estamos acostumbrados, generando cierta molestia para el entendimiento. Sucede que la puesta es una metáfora de lo que la Sra. Perrota imagina y/o percibe de su realidad teñida de negación, insatisfacción y represión. Por lo tanto la apertura narrativa es infinita, dejando al espectador la posibilidad de contarse su propia versión de la obra.

¿Existe la fórmula perfecta para ser feliz?

Más que fórmula, existe una filosofía. Aquel que decide hacer lo que le gusta, lo que aumenta su potencia, su fuerza de existir, aquel quien ha conquistado la vida tan plenamente, la muerte siempre exterior y extensiva, no es cosa de interés. Se trata más bien de una conquista de beatitud intelectual. Elegir aquello que nos compone sólo depende de nosotros mismos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a María Eugenia Meyer

m eugenia meyer

María Eugenia Meyer,  es actriz y secretaria del Centro Cultural La Máscara (Rafaela – Santa Fe), Profesora de lengua, literatura y comunicación social, Licenciada en enseñanza de la lengua y la literatura y Magister en didácticas específicas. También realizó el Posgrado en Lectura, Escritura y Educación; y la Especialización en Ciencias Sociales con orientación en Lectura y Escritura.

Después de ver Las arcanas, localicé a esta talentosa directora para conocer un poco más acerca de esta obra, de su creación y de los detalles esotéricos.

¿Crees que el destino pueda modificarse si se conoce?

No lo sé. El tarot me encanta por las imágenes, los simbolismos que guarda y cómo las interpretaciones muchas veces te hacen ver mejor lo que sucede. No creo que te dictamine el destino. Pienso en el tarot como en una pintura que hay que interpretar.

¿Por qué fue la decisión de elegir a cuatro amigas?

Cuatro amigas porque quería mostrar cuatro mundos diferentes, disímiles y en algunos casos irreconciliables. Justamente, a veces estos mundos diferentes se encuentran y se necesitan, como es el caso de las amigas.

¿Te gustaría adaptar Las arcanas a una versión masculina?

Tal vez. Tal vez sí me gustaría explorar en el mundo masculino cuando está solo. Creo que también se debería desmitificar esa idea del hombre solo libre, descomprometido. Puede ser.

¿Cómo surgió la idea de contar esta historia utilizando estas disciplinas?

Es lo que percibo en la realidad. Hoy hay mucha gente que encuentra en esas disciplinas, respuestas, formas de expresarse y también ve en ellas un proceso de mejoramiento personal, espiritual.

¿Existen personas no supersticiosas?

Sí, creo que sí, creo que hay gente que puede desprenderse de los discursos y los mitos que nos rodean

¿La incertidumbre se apacigua con una tirada de cartas?

Sí, se apacigua con una tirada de carta, con lo que te dice un amigo, se aliviana.

¿Estas cuatro amigas existen en la vida real?

No tan así. Existen, estas cuatro amigas que me contienen. Existen, pero no con esas características. Puedo decir que he construido en las cuatro arcanas características de todas mis amigas, mezcladas, fundidas.

¿Cómo es hacer funciones durante el año, fuera del Festival?

Rafaela es una ciudad pequeña y hacer tantas funciones para nosotros es maravilloso. No hay tantas ofertas culturales y tampoco hay una variada oferta teatral. Para nosotros, para nuestro grupo, la producción propia siempre ha sido muy enriquecedora, multiplicadora, provechosa.

¿Cuáles fueron los primeros comentarios que te hicieron sobre Las arcanas?

Los primeros comentarios y los últimos también hablan acerca de la gran identificación que se da. Es esto de verse reflejados más allá de lo disímiles de las propuestas. la identificación. Se ven a sí mismos

¿Qué significa que las noches no sean eternas?

Las noches de estas amigas son eternas, interminables, repetitivas, rutinarias y en muchas ocasiones, vacías. La sentencia de las noches no son eternas creo yo que tiene que ver con los cambios, las transformaciones, lo nuevo que va apareciendo en la vida.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Azul Lombardía

Doberman foto

Actriz de cine, teatro y televisión. Con una larga trayectoria que la convirtieron en una gran artista.

Ella es la autora y directora de la comedia dramática, Doberman, interpretada por Maruja Bustamante y Mónica Raiola. Esta pieza artística narra las vicisitudes, conflictos, problemas y demás asuntos íntimos, entre dos vecinas que parecen no conocerse demasiado.

Azul Lombardía, detalla cómo surgió la dramaturgia y cómo fue dándole forma hasta conseguir montarla en escena.

Al momento de escribir Doberman, ¿qué ideas se te venían a la cabeza?

Doberman fue escrita desde el diálogo. Se me venía el universo de estas dos mujeres y la charla entre ellas me fue llevando a la trama…

¿Pensaste primero en la historia y luego en elegir a las actrices indicados o al revés?

La obra la escribí en el 2009. Hice una lectura para un teatro una vez con unas actrices, después trabajé un tiempo con otras actrices pero muy entrecortado por temas de ellas y mío de otros trabajos y embarazos y etc…

Hasta que en el 2013 Matías Umpierrez que era el curador del ciclo de óperas Primas del Centro Cultural Rojas, y conocía la obra, me propone que la estrene en ese marco. Me entusiasmó mucho la idea porque el ciclo venía siendo muy bueno y con lo que cuesta montar en el teatro independiente, que te den un empujón y lo puedas enmarcar en fechas concretas es muy favorable. Así que, como las otras actrices estaban en otros proyectos, tuve que ponerme a buscar otras. Y de esa casualidad divina fue que encontré a las actrices actuales, con las que nunca había trabajado (ni ellas entre sí) y fue con ellas con las que terminó apareciendo la obra. Por suerte.

Tu puesta en escena tiene esa calidez de una cocina por la que entra el sol, y los diálogos de dos personas que existen en la vida real. ¿La identificación entre ellas y el público es uno de los factores que más buscaste aplicar?

No busqué la identificación. Son mujeres con discursos de un universo que me gusta indagar, mujeres que conozco, que tengo referencias de la vida real pero que son solo disparadores a un mundo que me abren. Quizás al tener signos tan particulares generan identificación.

Me encantan las puestas tradicionales en que no es necesario que los artistas se muevan constantemente. ¿Considerás que la dramaturgia se vuelve más efectiva gracias a esto?

Me gustaba la idea de recortar un pedazo de cocina de las afueras de una ciudad e incrustarla en un teatro. Ese dispositivo hiperrealista pero no tanto a la vez es el que me pareció mejor para contar la obra. No tiene grandes movimientos pero prepara un tuco y dobla una pila de ropa entera en lo que lleva la obra. La acción que trasforma de verdad es la que me gusta.

¿Tuvieron que observar y analizar las conductas de esta raza de perro para captar su esencia?

No, la verdad es que el laburo de Maruja en el final fue potenciar su propia «potencia» y hay algo animal que ya evocaba desde la actitud.

¿Por qué Doberman?

Es un nombre que se le ocurrió a mi marido y a mi me encantó. Creo que tiene fuerza y sintetiza mucho.

Si bien el timing del teatro y la tele son muy diferentes, sentí como si se tratara de una escena en la pantalla chica. ¿Considerás que este factor también ayuda a que los espectadores se metan en la historia desde el comienzo?

Y es un relato íntimo, sobre una situación íntima en un espacio reducido. Es espiar esa intimidad y todos somos un poco voyeur…

¿Perro que gruñe no muerde?

Nunca se sabe…

¿Cuántos secretos y charlas puede almacenar una cocina?

Todas y mil. Las cocinas tienen mucho poder. Por algo todos siempre terminamos pasando la mayoría de nuestro tiempo ahí…

¿Una comedia dramática para ver junto al marido o más bien entre mujeres?

Creo que es la mirada femenina de una charla de mujeres pero para nada excluye a los hombres. Es una historia, cuando está bien contada no importa que sea cercana. De hecho uno ve obras y películas y se conmueve con relatos que no tienen nada que ver con la vida de uno.  Es la humanidad y sus recortes lo que conmueve.

Mariela Verónica Gagliardi

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Nicolás Manservigi

Nicolás Manservigi

El año pasado el músico Nicolás Manservigi lanzó su primer disco que lleva su mismo nombre.

Nicolás, con un aire de enorme humildad, lleno de templanza, da a conocer su profundo recorrido que viene realizando desde pequeño.

Interpretando diferentes estilos musicales, cantando en inglés, frances, italiano y castellano; consigue un óptimo resultado para presentar en público.

Contando con los arreglos y dirección musical de Hernán Valencia, el lírico sale de sus venas, de su alma, in crescendo. Logrando impregnarse en nuestros corazones con una voz cálida, juvenil, fresca y notoria.

Con “Je en regrette rien” (Edith Piaf) se abre un camino en los enamorados, no solo en las parejas, sino en aquellas personas enamoradas del amor. Y esto es el resumen de su discografía: un recorrido por diferentes canciones románticas, muchas de las cuales recordamos de alguna película, de alguna cita, de una publicidad o, simplemente, cantamos a escondidas a alguien que aún no conocemos.

La tensión del repertorio surge con Procuro olvidarte, que le otorga una angustia como debe existir en todo recorrido amoroso.

Más allá de la variedad en los temas, su interpretación consigue proyectar diferentes personajes y no solo una bonita voz. Sucede que Nicolás es, además, actor, escritor y tiene la facilidad de ubicarse en un lugar exacto para describir una determinada situación, como si se tratara de escenas que conforman una obra de teatro o un film.

Cerrando los ojos, puede vibrarse y disfrutar de un piano que realza su figura, la adorna, la acompaña y le permite transitar por un camino vertiginoso y absolutamente conmovedor.

Me refiero a vertiginoso porque no es sencillo animarse a cantar lírico. Requiere de estudio, de técnica y de alma.

Te quiero” (José Luis Perales) es el detalle más grande de todo el disco. Quien tenga al menos treinta años, podrá recordar este éxito, los versos que esbozan esas palabras exactas y divinas. Ahora, en manos de este intérprete que pretende enamorarnos y hacernos sentir que toda soledad es un estado de ánimo, que toda crisis es parte de la vida y que todo sentimiento merece ser transitado para luego resurgir en otro.

(El disco fue grabado durante el 2013 en los Estudios EG, con arreglos y dirección musical de Hernán Valencia, producción ejecutiva de Jorge Carossia y producción de Silvia Aguirre).

¿A qué edad empezaste a cantar?

Empecé a cantar desde chiquito en mi casa, pero mi mamá me mandó al coro de niños de la provincia de Tucumán cuando cumplí los seis. Pienso que siempre canté, a pesar de haber sido un niño muy silencioso.

¿Cómo surge tu interés por la música a tan temprana edad?

No lo sé. Quizás tuvo que ver que en mi casa a mis padres siempre les gustó cantar, tocar el piano, el bombo, hacer fiestas, escuchar muchísima música y variada; y por qué no la insistencia de mamá para que yo fuera al coro de niños que a pesar de negarme, terminé audicionando y, desde entonces, nunca más deje de cantar y estudiar técnica vocal.

Además de intérprete sos escritor y actor. ¿Qué placeres encontrás en estas tres disciplinas?

Son distintas… Cuando canto me siento más expuesto, desnudo… siento un miedo que esta ahí siempre, porque no hay un personaje que me proteja como en la actuación o en la escritura. La escritura me apasiona, como todo lo demás, pero me cansa. Escribir una novela o un guión de cine es un trabajo de muchos meses no sólo de escribir sino de investigar, corregir y tirar. En la actuación es en donde más debo hacer un trabajo extra para lograr lo que el personaje necesita.

¿Qué sentís antes de subirte al escenario?

Algo que es una mezcla entre miedo y una especie de latido fuerte en el corazón. Es como si me embotara en una sensación lejana que me aísla y me lleva a concentrarme, no puedo hacer otra que pensar en salir, en mirar las caras. Me gusta hacer eso, es mi forma de enfrentar y relajarme para poder trabajar.

¿Cuál es el género musical que más disfrutás al cantar?

La balada, lo melodramático, todo aquello que tiene un sonido profundo y nostálgico, sean canciones de películas o de musicales como Carrousel o Les Miserables. Años atrás canté un poco Spirituals y los disfrutaba también. Pienso que es la canción, más allá de su género, lo que me genera algo adentro.

¿Cómo podrías definirte a nivel artístico?

No lo sé, pienso que soy ecléctico. No me siento actor ni escritor ni cantante sino un explorador de todas esas disciplinas. No puedo pensar mis días sin hacer un trabajo artístico.

¿Es posible construir un universo en el que todo se alcanza?

Sí, pienso que sí. Me pasa mucho cuando escribo. Los personajes de mis novelas o de mis guiones de alguna manera terminan siempre encontrando lo que les faltaba. Pueden redimirse, aprender, vencer… pero terminan alcanzando. Creo, fervientemente, que la persistencia hace que todo sea posible en el universo, sea ficción o realidad.

Mañana estrenás Lisboa, proyecto en el que cantarás. ¿Además del trailer (que atrapa al espectador), cómo surge esta propuesta?

Lisboa es una obra poética de teatro-danza que me tiene atrapado, ya que todo el relato se sostiene por un cuerpo de bailarines maravillosos que son quienes hacen posible que los recuerdos se expresen de forma real. Me convocó Rodolfo Olguín –el director y dramaturgo- a principio de año, me comentó que tenía ganas de remontar esta obra y que había pensado en mí para el rol del actor-cantante. Lo conozco del estudio de danzas y, además, él me había visto en “A nonna Filomena” un musical que hice en el 2014 en el Teatro Moliére, y en mis conciertos en Clásica&Moderna, entonces tenía una referencia de mi trabajo.

Es una obra que se adentra en las raíces de la nostalgia y la familia, en el desarraigo y lo que una persona siente al dejar todo, al renunciar para ir en la conquista de algo. Pienso que tiene mucha sensibilidad y, particularmente, la siento cercana porque soy de Tucumán y he sentido esas emociones inmigrantes en mí. Es un desafío porque debo trabajar varios monólogos y cantar fados, y es todo nuevo, para descubrir y aprender.

¿Cuáles son tus próximos sueños para el resto del año?

Seguir aprendiendo y esperar que se den muchos proyectos pendientes, entre los que están la filmación de una película, el estreno de una obra de teatro de un gran amigo y hacer varios shows con artistas muy especiales para mí.

¿Cómo se nace artista?

No tengo la más mínima idea. Lo que sí puedo decir es que hay que trabajar mucho, pero mucho eh.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Antonio Leiva

Antonio Leiva

Es actor, autor, intérprete, director, productor y uno de los íconos visibles del Teatro Empire. Su ternura, profesionalismo y vocación permiten que todo lo imposible se vuelva posible.

El ambiente de la música clásica sigue siendo muy selecto, no solo por los precios de sus localidades sino por sus melómanos. ¿Cómo lograste armar este año una temporada de ópera en el Teatro Empire?

El teatro desde el 1999 incluye dentro de su programación espectáculos de ópera. A lo largo de los años hemos ido desarrollando distintas estrategias con el fin de seguir recibiendo propuestas de compañías de ópera independientes. Con este fin recuperamos el foso de la orquesta y hemos ido desde la sala acompañando a las compañías.

Dentro de nuestra temporada hay compañías como Lyric Soul, Sol Lírica y Ópera Joven, que vienen trabajando con nosotros hace varios años.

Desde hace tres años le damos formato de temporada, ofreciendo espectáculos de calidad de abril a noviembre.

Es verdad que a la música clásica se la asocia con un público muy selecto, pero lo cierto es que hay un montón de amantes de la ópera que pertenecen a una clase media que disfruta de distintas propuestas en la Ciudad, a precios accesibles e incluso busca las oportunidades de poder ver obras en el Teatro Colón o el Avenida.

Nuestra política ha sido siempre sostener precios accesibles y ofrecer distintas promociones con el fin de poder permitir el acceso a todos.

Compositores europeos, con propuestas totalmente diferentes unas de otras. ¿Cómo fue la selección de las piezas? Qué cuestiones tuviste en cuenta al momento de seleccionar a los elencos?

La selección de la pieza es responsabilidad de las compañías, nosotros armamos la temporada en función de las propuestas que recibimos de estas. En esta primer etapa, nos esforzamos en consolidar al Teatro Empire como espacio donde la ópera es parte importe de nuestra programación. Nuestro objetivo es que el público operístico recuerde que todos los años tiene propuestas de calidad en el Empire.

Las compañías por lo general eligen títulos que saben que el público gusta ver, pero también hacen propuestas de obras poco conocidas y eso nos llena de orgullo.

A la hora de seleccionar las compañías tenemos en cuenta su trayectoria, todas la compañías que están trabajando tienen un amplio recorrió en la producción de espectáculos.

Lyric Soul, Estudio de Opera Bs. As., Sol Lírica, Clásica del Sur, Ópera Festival Bs As. tienen en común de contar entre sus integrantes excelentes profesionales, gente muy talentosa, que ha logrado a lo largo del tiempo sostener la producción de uno o más espectáculos en el año, con criterios de producción racionales, responsables, y eficientes.

Vi la Bohéme en mayo y me sorprendieron varias cuestiones: una de ellas es la referida a las orquestas que se simplifican en un músico. ¿Qué repercusión está teniendo esta decisión por parte del público?

Varios títulos han sido representados al piano. El público que asiste a ver producciones de ópera independiente sabe que seguramente la música será ejecutada al piano y no con orquesta debido al costo que a veces la orquesta representa.

En estos últimos años vemos que varias compañías están articulando con orquestas jóvenes que se encuentran en la misma situación y en conjunto logran resultados muy buenos, este año El Murciélago, La Flauta Mágica, Il Signor Bruschino, Cosi Fan Tute van con orquesta y, posiblemente, Cármen y La Traviata también lo sean.

¿Considerás que los espectadores que se están acercando a esta programación pueden llegar a ser en un punto algunos de los que acuden al Colón o al Avenida?

Sí, claro. El espectador de ópera circula por la ciudad, y sabe de las distintas propuestas, si bien el Colón y el Avenida tienen su público cautivo que solo asiste a ese lugar, hay muchos espectadores que disfrutan viendo distintas propuestas.

La ciudad cuenta con varios grupos de ópera independiente que, lamentablemente, no tienen acceso a realizar sus producciones en teatros como el Avenida y que no cuentan con apoyo oficial -ya sea con fondos u espacios oficiales para la representación-.

Estas compañías han logrado que el público pueda contextualizar los distintos formatos de producción, ofreciendo espectáculos de calidad.

Creo que estás dándole una oportunidad única a los elencos independientes. ¿Sos conciente de esto?

Sí, claro. Somos conscientes de eso y es nuestro principal objetivo. El éxito de programación se basa , justamente, en haber reconocido que los elencos independientes necesitaban un espacio, acompañarlos, aconsejarlos, motivarlos, incluirlos.

Nos pone muy contentos cuando vemos que una compañía logra crecer, cuando de pronto incorpora una orquesta, cuando con pocos recursos logra, de manera creativa, hacer puestas dignas, estéticamente impecables, con altísima calidad vocal y musical.

A lo largo de estos años hemos invertido mucho dinero para poder sostener el espacio de programación destinado a la ópera. Estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos.

Este es uno de los teatros más importantes, del Siglo pasado y que continúa de forma no comercial. ¿Qué sentimientos te produce esto?

Nos produce una enorme satisfacción. Si bien tenemos un amplio recorrido como gestores de salas independientes (nuestra primera sala fue Theatron en Santa Fe y Pueyrredón), haber logrado recuperar el Empire como teatro barrial y no comercial nos llena de orgullo.

Hemos invertido muchas horas de trabajo para lograr la recuperación edilicia y artística. Nos faltan muchas cosas por hacer, pero lo importante es que hemos logrado una estructura de trabajo sólida y perdurable en el tiempo.

Actuás, dirigís el Empire, sos talentoso y tenés varias obras en cartel. ¿Cuáles son tus próximos sueños?

Ya con poder sostener lo que tengo considero el sueño cumplido.

Por otro lado, me gustaría incluir más música clásica en la programación, ya sean conciertos de solistas, orquestas, cuartetos…

Es claro que la programación teatral o musical es el resultado de cómo está la sociedad a nivel cultural y social. Quizás sea tiempo de subir la vara, de apostar a la música clásica como un género viable para cualquier espectador, independientemente de la clase social a la que se pertenezca o el nivel cultural que se tenga.

La Ciudad de Buenos Aires tiene un abanico gigante en cuanto a espectáculos. ¿Cuál es la visión y misión de esta temporada de ópera?

La visión es a largo plazo y está encuadrada dentro de nuestro objetivo de consolidar al teatro Empire como referente de ópera.

Este año hemos aparecido en agenda junto al Teatro Colón, al Argentino de La Plata y al Teatro Avenida. Nuestra misión es posicionarnos y aumentar la cantidad de espectadores en relación al año pasado.

La temporada 2014 fue muy buena: presentamos 11 títulos con 26 funciones. Este año nos propusimos crecer en cantidad de espectadores. Hasta el momento lo vamos logrando, para ello hemos reforzado nuestras estrategias de comunicación y difusión.

Este año presentaremos La Bohème, de Puccini (Lyric Soul), Orfeo en los Infiernos de Offenbach (Estudio de Ópera de Bs.As.), El Murciélago de Strauss (Ópera Joven), La Flauta Mágica de Mozart (Ópera Festival Bs.As), Il Signor Bruschino de Rossini (Sol Lírica), Cármen de Bizet (Clásica del Sur), Cosi Fan Tutte de Mozart (Lyric Soul) y La Traviata de Verdi (Clásica del Sur).

¿Cuál es tu compositor favorito, tu ópera preferida y por qué?

Mi compositor favorito es Giaccomo Puccini, y mi ópera preferida “Turandot”.

Considero que Puccini es creador de una propuesta totalmente lúdica en lo que respecta a la música,  y los momentos de tensión, los momentos de drama o de ternura, los frasea de una forma excepcional, que me conmueve profundamente.

También me gustan mucho óperas como “Elektra” y “Salomé” de Richard Strauss, piezas también muy “teatrales”.

¿Es posible lograr una resistencia cultural haciéndole frente a la violencia social?

Es posible siempre y cuando esa resistencia se proponga como propuesta hacia el afuera de manera inclusiva, sino se transforma en resistencia cultural para sobrevivir.

La resistencia cultural es una herramienta para hacerle frente a la violencia social, pero si esta no va acompañada de otras acciones es difícil de lograr cambios masivos y realmente efectivos.

La música clásica es una muy buena herramienta y está más que probado que sirve para atenuar la violencia social y genera inclusión, pero eso solo no basta. Si el Estado no posee políticas amplias que aseguren la inclusión educativa, social, territorial, laboral, etc; las acciones artísticas terminan siendo solo paliativos temporales.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Organizadores del Contra Festival – Zona Noroeste

contra festivalUna actividad artística como el Contra Festival, demuestra que toda oposición no tiene por qué ser negativa. ¿Cuáles son los puntos fundamentales que no se están cumpliendo de la Ley provincial del teatro?

El punto principal es que se ha elegido como Consejero a una persona que no tiene actividad teatral comprobable en la Región en los últimos años (entre otras irregularidades, como estar inhabilitado por el INT, por ejemplo). Además desconoce el funcionamiento de esta RED, y eso es desconocer gran parte del trabajo teatral que se realiza en la Región para la que fue designado Consejero (Evangelina Tedesco, Cristian Palacios y Omar Álvarez).

¿Quiénes están a cargo de la Organización del Contra Festival que comienza mañana?

El CONO Teatral, red de grupos y salas teatrales de la Región Conurbano Noroeste (Evangelina).

Durante 4 días se van a poder ver obras de muy buen nivel y para diferentes gustos. ¿Cómo fue el proceso de selección?

No hubo selección.  La idea es que participara todo aquel que apoyara el objetivo fundamental de este Festival, que es el de dejar en evidencia la pluralidad, la cantidad y la calidad de obras que hay en la Región Noroeste del Conurbano (Evangelina).

¿Crees que va a haber más público que en movidas culturales en que se pagan entradas?

La gorra siempre permite que todo el que quiera ir al teatro pueda hacerlo, sin embargo, siempre es importante querer, eso es lo principal, generar en la gente el interés por ir al teatro, por permitirse transitar por esa experiencia particular (Evangelina).

Ciudad Jardín, San Miguel y Villa Ballester; unidos. Esta amalgama, ¿despertará el interés de los vecinos que no suelen acudir a obras de teatro y muchas veces ni siquiera saben lo que pasa en su propio barrio?

Posiblemente porque al hacer la difusión de manera grupal logramos llegar a mucha más gente (Evangelina).

¿Considerás que la resistencia y solidaridad grupal pueden conseguir cumplir con estos objetivos y sueños?

Sin lugar a dudas, el trabajo en equipo es fundamental y conmovedor (Evangelina).

¿Hay que tener cierta sensibilidad para hacer teatro a pesar de ciertas cosas?

Hay algunos creadores que sienten que no pueden lidiar con esta parte de la actividad, que es la parte más «política» (hablamos de políticas teatrales y culturales, por supuesto). Otros, en cambio sentimos que esa política es parte de la creación, que se te mete en la creación y que de alguna manera no podrías crear sin ella. Algunos crean desde el amor, otros desde la razón, y también están los que escriben desde la rabia, que también es una pasión(Cristian).

¿Cuál es la fórmula para incluir la propia ideología en una dramaturgia o puesta en escena?

No creemos que haya fórmulas… En todo caso, es como decía Borges sobre el ser o no ser contemporáneo. Uno es contemporáneo aunque escriba en hexámetros alejandrinos. Ser contemporáneo es una fatalidad. No se puede no serlo. Y lo mismo pasa con las ideologías (Cristian). Todo lo que hacemos está impregnado de una ideología (Omar).

Desde Arritmia hasta Hansel y Gretel. Quien no logra un despertar en este Festival, ¿estará vivo?

Quién sabe…  Por lo pronto, el Contra Festival propone una programación bien heterogénea para despertar a todo el mundo (Evangelina).

¿Existirá ese día en que nos tengan en cuenta aquí en el Noroeste?

Nosotros no creemos que alguien -por ejemplo, de los medios capitalinos- nos tenga que tener en cuenta. En todo caso somos nosotros los que nos tenemos que tener en cuenta. Y por eso también es muy importante apelar a la construcción desde los medios locales (Cristian). Eso es una tarea que peleamos desde hace año, a prepotencia de trabajo.  Si no hubiera público no estaríamos.  Y aquí estamos (Omar).

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Lucas Palacios

¿Por qué una dramaturgia que gire en torno al perdón?

No creo que la dramaturgia esté supeditada al perdón; pero sí pienso que es una característica del personaje de Pedro. Tiene que ver con sus ganas de ser aceptado constantemente. Siempre pide permiso, no quiere dañar porque piensa que si se enojan con él, ya no tiene posibilidad. Por eso pide perdón.

Una sala de espera en un hospital, en el sector más temido por todos. ¿A qué se debe esta elección?

La sala de espera surgió de la investigación con los actores. En un primer momento todo sucedía en un velorio, después mutó a la sala de espera. Creo que la proximidad de la muerte nos hizo pensar en la vida. Ante una vida que se termina, uno se pregunta, indefectiblemente, qué va a hacer con la suya propia.

¿Considerás que vivimos en una sociedad que habla demasiado?¿Del dicho al hecho hay un largo trecho?

No es algo que hayamos conversado o pensado, aunque entiendo que Pedro pueda representar para algunos un personaje más común, mas reconocible, ese hombre «común» que repite frases hechas o que se siente intimidado por el silencio. Es el típico momento en el ascensor en el que un vecino habla del clima. Pero detrás de esa cáscara se esconde algo mucho más profundo.

¿El humor es fundamental en la vida?

A veces el humor es la posibilidad de ir hacia lugares desconocidos o poco transitados. Es ese niño que dice lo que los adultos piensan, pero no se atreven a decir.

¿Callarse a tiempo tiene sentido?

Calculo que callarse a tiempo tiene sentido; en nuestro caso, y calculo que lo preguntás por Pedro. Callarse a tiempo hubiera sido que nunca sucediera nada.

¿El ser humano se cree muy omnipotente? ¿A qué crees que se deba?

Me gustaría entender a qué se debe esta pregunta. No sé si es así, pero me hace pensar, simplemente, en que vivimos muchas veces como si no existiera la muerte.

¿Crees que imaginar es el primer paso para concretar?

Imaginar es hermoso pero no hay nada mejor que hacer. Mejor una idea, simple, sobre la mesa, que cien geniales en la cabeza.

¿La soledad es uno de los temores más grandes de las sociedades occidentes?

Yo disfruto mucho de la soledad, pero creo que las mejores cosas se hacen con otros.

¿En quiénes se basaron para darle vida a estos dos personajes?

Estos personajes son fruto de la investigación y de la energía creativa que surgió en la compañía. Se basan en nosotros mismos. O en aspectos de los personajes que nos habitan.

¿Pedir perdón a tiempo puede ser un alivio para el alma?

En la obra, Pedro pide mucho perdón por cosas que en verdad no le hacen mal a nadie. ¡En la vida, seguramente, sí pedir perdón puede ser muy sanador!

Mariela Verónica Gagliardi