*** Agosto 2019 ***

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Un sendero de luz en medio de la oscuridad

Te fuiste sin avisarme1
Ficha Te fuiste sin avisarmeCuando la muerte acecha no puede hacerse demasiado, más que filosofar con ella, pretender asimilar su llegada y resignarse a imaginar una vida del otro lado…

Te fuiste sin avisarme es una obra de teatro que tiene varias aristas y por ello considero es una genialidad poética, muy bien interpretada y que conmueve de principio a fin.

Con la actuación de un matrimonio en la vida real que traslada su amor a escena, pueden hacerse varias lecturas: desde la más shakesperiana hasta la más insólita y profunda.

Todo artista vinculado con las artes escénicas podrá comprender que no existen demasiadas sorpresas con el clásico inglés, sin embargo, cuando se doblega la apuesta y pretender llegar más allá de las palabras, dejando que el cuerpo se exprese y rebalse de emociones es cuando estamos (como espectadores) listos para abrocharnos los cinturones y despegar hacia un mundo de distintos colores.

Desde un comienzo se puede asumir que no será una pieza dramática convencional en que la prosa nos atrape como único sentido. Se trata de dos seres que hablan con un público que podría existir o no, con un “otro” que podría estar físicamente o no, con un “alguien” a quien contarle los conflictos y pretender solucionarlos con tan solo decirlos a vivas voces.

Un director de teatro con un carácter un tanto rígido, testarudo pero con un noble corazón; tiene a su actriz preferida (y compañera de la vida) a su lado. Como siente que tiene su cariño asegurado, no siempre la trata de buena manera. Es ahí cuando pueden verse diferentes escenas en que uno quiere sobresalir mientras opaca al otro.

Te fuiste sin avisarme se vale de una escenografía sencilla en la que se pretende hacer brillar a sus protagonistas, un dúo dinámico impecable que avanza espontáneamente teniendo en cuenta hasta el mínimo detalle discursivo y de vestuario, con la directora Gina Piccirilli que demuestra, una vez más, su talento inigualable.

Como quien se va a dar un paseo sin decir a qué hora estará de regreso, o quien desea respirar el aire puro y observar las estrellas en el cielo. Esto y mucho más es el sentido de la obra que podría vislumbrarse en estado de alerta o de un sueño eterno.

Un drama para comprender de qué se tratan los vínculos humanos, cuándo se aceptan como fundamento o porque se consideran como única opción mientras el tiempo pasa y no solo se envejece sino que se admite un transcurrir apesadumbrado y sin retorno.

Una historia para cuestionarse el por qué de las cosas, de las relaciones y de los mandatos. De lo conservador frente al cambio más aterrador.

¿Por qué una mujer debe seguir al lado de un hombre que no la valora como se merece? ¿Cuál es el motivo o la respuesta que se pretende cuando ante determinadas preguntas, las respuestas son siempre las mismas?

¿El ser humano acaso se transforma y cambia o es el deseo el encargado de engañarnos cuando queremos, desde lo más profundo, encontrarnos con el amor de nuestras vidas?

Mientras un Hamlet se debate entre el orden establecido y lo que podría ser más novedoso y atractivo, una mujer joven indaga en diferentes géneros discursivos luciendo entretenidos trajes que la convierten en una artista de varieté.

Qué es el amor sino el capricho más gigante del universo en que un ser quiere, a cualquier costo, continuar del brazo de otro ser que se cruzó por su camino.

De todos modos las escenas demostrarán que no todo es tan fácil de ver en la vida. Un gran trabajo de Verónica Ayanz y Osvaldo Peluffo que da la sensación de estar flotando en el aire con ese vértigo tan delicioso como es el no saber a dónde conducirá su desenlace.

Mariela Verónica Gagliardi

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Empaquetando dolores

Fábrica de chicas21

Esta nueva propuesta de Osvaldo Peluffo reivindica los derechos de las mujeres a ser felices y valoradas, dejando de lado al machismo -ese monstruo tras el que se oculta la violencia de género-.

“Fábrica de chicas” (protagonizada por Anabel Ferreyra y Verónica Ayanz Peluffo) nos sumerge en la intimidad de dos empleadas durante sus jornadas laborales en el sector de embalaje. Solamente ellas están en escena y, los hombres citados o con los cuales se dialogo por diferentes medios, no aparecen. Y este punto es sorprendente ya que contamos solamente con las versiones de Alma y Esther.

Cada una tiene una historia en la cual predomina el sufrimiento, el fracaso y la tortura -de algún tipo-.

Esther es la encargada de Alma y, las personalidades de ambas, son contrapuestas. La primera, de alguna manera, pretende aconsejar a la segunda creyendo que tiene las herramientas necesarias como para lograrlo. Sin embargo, no asume que su descreimiento hacia el amor no la ayuda demasiado ni a ella ni a su amiga.

Una es seria, la otra alegre. A su modo, cada una intentará ocultar lo que padece -hace tiempo- para que la angustia no desborde.

Teatro El Damero, con su sala íntima, nos permite vivenciar los momentos más importantes para que , estas amigas, reconstruyan sus identidades.

La rutina las mantiene viva, aunque sus charlas cotidianas hacen relucir los conflictos no abordados. Justamente, las desgracias en sus vidas no son evitadas o prevenidas sino que cuando llegan, se estrellan con éstas hasta que las lágrimas las contornean por completo, como si ese fuera el proceso a seguir.

Causalmente, en la década del 70´ (más exactamente 1975), comienza a hablarse de violencia contra la mujer. Esto se debe a la Conferencia Internacional sobre las Mujeres de la ONU, que se lleva a cabo ese año y, a partir de la cual, muchas comienzan a animarse a decir lo que sufren a diario.

Si bien existen normas, convenciones, leyes, agrupaciones y varios movimientos que defienden a las víctimas de violencia; aún queda un largo camino por recorrer ya que la misma está muy naturalizada e institucionalizada siendo tantas veces los politicos quienes no dan el ejemplo ni se conducen como hombres de verdad, con un trato de respeto hacia quienes les dieron la vida.

Las mujeres como objeto y como mercancía no solo pueden notarse en la prostitución y trata de blanca sino en los programas televisivos y radiales que fomentan -para obtener más audiencia y, por ende, rating- este estereotipo que nos denigra hasta lo más profundo del corazón.

Ser mujer es un conjunto de cosas que solo entre nosotras podemos comprender. Podrán inventar todo tipo de tecnología como para que prescindamos de ellos, pero jamás existirá a la inversa. Y no se trata de que hagamos apologia del feminismo pero, a ciencia cierta, somos más débiles corporalmente aunque no emocionalmente. Gracias a la historia podemos conocer datos específicos de mujeres que han construido este país y el mundo entero, el universe. Deberíamos, siempre, valorarnos, amarnos y cuidarnos entre todas para que, de esa manera, nadie pueda derrotarnos.

Esther y Alma, Alma y Esther; trabajan en una fábrica y, sin conocer el argumento, podríamos creer en un ambiente desagradable, con golpes, violencia física. Sin embargo, muy de a poco, sabemos y entendemos que las agresiones pueden existir de varias maneras y que jamás tenemos que permitirla.

Pueden vivir sin hombres, al menos sin hombres golpeadores que las denigren. Pueden y deben quererse, saber que nunca van a estar sola, porque estar sin un marido no significa llegar al borde del abismo. No queda un Adán en la Tierra, sino muchos que se conocerán en el momento preciso.

Mientras envuelven cajas con la mercadería correspondiente, los llamados se suceden, las historias van y vienen, la vida surge y se termina; hasta que lo necesario se vuelve prescindible.

Escondidas en un depósito -con unos pañuelos y uniformes bien sobrios, marcando la rigidez de su trabajo-, a la vez que la recepcionista es humillada por su cuerpo exuberante y los engaños amorosos, temidos y no justificados, por quienes ejecutan aquellos daños irreversibles.

Fábrica de chicas ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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