*** AGOSTO 2021 ***

Entradas etiquetadas como ‘Vicky Carambat’

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Amar en tiempos difíciles

Edipo y Yocasta17

Ficha Edipo y YocastaMejores tragedias que las griegas, no hay. Y qué mejor que escuchar una historia a cargo de excelentes voces que le otorgan al arte un sin fin de matices.

Edipo y Yocasta, un grito en la inmensidad (musical escrito y dirigido por Mariano Taccagni, basado en el mito de Edipo) nos introduce en un relato cargado de tensión que solo afloja en un pequeño momento de la obra. Con un elenco integrado por artistas muy conocidos del género musical, se disfruta a lo largo de la historia que utiliza la poesía como principal arma de deleite y el acompañamiento de una gran orquesta de músicos (dirigida por Gaby Goldman). Así es como podemos conmovernos y sentir cada situación interpretada por los actores en las tablas.

Si no fuésemos seres racionales e inmersos en una sociedad con tantos tabúes, dicha historia de Edipo no tendría fin ni sentido alguno. Pero, como el vínculo madre-hijo es algo muy fuerte, consigue trasladarse a todo tipo de generación e impactar de una manera tajante.

Freud podría realizar todo tipo de análisis al respecto pretendiendo explicar los traumas de una y otra parte. Aunque, la desgracia presente se da no por la voluntad de ambos sino por el desconocimiento de una información que -de haberse tenido- no se habría originado dicho caos y sufrimiento.

Una madre, la Reina de Tebas, que tiene que optar por perder a su hijo recién nacido o a su marido, el Rey Layo, y que, finalmente, entrega a su bebé para que su esposo permanezca a su lado. Y, tal vez, acá haya que realizar una pausa para comprender que si Yocasta hubiera priorizado la vida de su pequeño, jamás se habría enamorado de él en el futuro. Hijos que vinieron más adelante que no logran comprender si son sus nietos o parte de sí. Un amor que es más fuerte que todo lo que ambos pudieran sentir en la vida y que, sin embargo, no logran encauzar sanamente.

Un paso que avanzan y la desdicha que se apodera de sus lágrimas, de sus angustias y del dolor más profundo que tienen en el alma. Como unas arenas movedizas que no producen placer sino una desesperación enorme, eso es la esencia de la presente historia.

En cuanto a la música, Goldman consiguió fusionar distintos ritmos para que el relato y su devenir puedan desfilar por distintas sensaciones que oscilan entre el pop y el clásico, dando la oportunidad de respirar unos instantes y recobrar el aliento.

Mientras las predicciones cobran más fuerza que el raciocinio, lo peor está por venir y la vida humana se vuelve más significativa que su argumentación.

En cuanto a los protagonistas de la historia, tanto Marisol Otero como Gonzalo Almada proyectan sus dolores y pasiones con el talento que los caracteriza, al mismo tiempo que la dulzura y ductilidad de Marisol envuelve al musical en una historia de amor inigualable. Madre, esposa y amante, que no se explica por qué es tan inmenso su sentir.

También existen otros personajes que se destacan como el de la esfinge (interpretado por Judith Cabral) y el de Macaría (representado por Carla Liguori). El resto del elenco se luce con mucho esplendor y conforma una grata pieza artística, demostrando que siempre exista amor por lo que se hace será posible estar en un teatro tan conocido como el Apolo, con una platea colmada y un éxito rotundo.

Cabe resaltar que el ritmo del musical es más pausado, lo cual permite que disfrutemos de cada personaje, de la inmensidad de cada escena y de cada canción que conforma un paralelismo (complementario) junto a cada diálogo esbozado a nivel vocal y corporal. Solo así Edipo consigue ser aquel hombre que no siente despecho por su pasado y Yocasta sí asume cierta culpa por la ceguera que tuvo y que ni siquiera el más ciego, Tiresias (Rodolfo Valss) es impedido de observar con sus ojos la realidad presente y que se avecina. La participación de este último es el detalle que colma de alegría y euforia a los espectadores, quienes no se resisten en aplaudir incansablemente cuando finaliza la trama.

El papel de Layo lo interpretó, en esta función, Mariano Taccagni ya que Martín Repetto está recuperándose de salud.

Mariela Verónica Gagliardi

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Un reset con secuelas

Borratex

Una comedia musical que mezcla la ironía, el absurdo y el humor negro, para transitar temas realmente profundos que son tomados por un grupo de personas, como superficiales.

¿Cómo sería eliminar todo lo que no te guste de tu mente?

“Borratex” (con texto y letras de Estefanía Di Bona y Javier Valdez; dirigida por Marcos Rauch) ganó el Concurso de Teatro Musical 2014 de la Fundación Julio Bocca y acaba de estrenar en el Método Kairós, brindando una función llena de pasión y a sala llena.

Una empresa clandestina es la que ejemplifica cómo opera una institución privada, capitalista y llena de códigos que hacen sentir felices a los trabajadores -encegueciéndolos por completo-.

Como si se tratara de una luz solar que los obnubila y hace ver una realidad que no es justamente la realidad ni la deseada por un humano.

Franco (Marco Gianoli) es contratado como empleado por Griselda (Vicky Carambat), la jefa del establecimiento. Entre un vestuario de color violeta (que significa transmutación), sonrisas pintadas cual dibujos animados y un ánimo sorprendente es que se va conformando esta historia que es simplemente un retrato de muchos individuos desolados, trabados, sufridos y sin fuerzas para salir adelante.

Desde la capacitación hasta el puesto más alto, Franco aprenderá a utilizar este sistema de borrado que no es ni más ni menos que el usado por ciertas instituciones psiquiátricas. Existen muchos puntos verosímiles que producen la carcajada del público por la cantidad de códigos humorísticos utilizados para tal fin.

Una ambivalencia que lleva el contenido al punto máximo del absurdo y que ridiculiza ciertas situaciones internas y externas del ser humano, para hacer pensar al espectador, además de hacerle pasar una velada encantadoramente divertida.

El ensamble de bailarines se fusiona con el relato para tener, también, participación el el mismo, debiendo mostrar su talento actoral y vocal.

Otra de las propuestas dirigidas por Rauch que despertarán el interés de todo aquel que tenga ganas de ver algo diferente, muy bien realizado, con una Carambat que transmuta como el violeta, llegando a límites altísimos del imaginario humano. Su voz y su carisma siempre la convierten en una artista muy querida que cada vez que toca el escenario es para dejar su huella irremplazable.

¿Por qué el hombre precisa olvidar, aniquilar pensamientos que lo perturban, en vez de afrontar?

En medio del caos, de un stress que no afloja y de todas las presiones propias y ajenas; ¿qué remedio más efectivo podría existir que borrar lo que “no sirve”?

“Borratex” juega con los límites de lo posible e imposible, de lo lo moral y amoral, de lo que se juzgaría correcto o incorrecto. Dentro del universo lingüístico planteado, estos empleados arriesgan sus vidas para ser felices. Aunque dicha felicidad no sea real y les pueda provocar el peor desenlace.

Si no existieran las secuelas, ¿darían todo por solo vivir una vida color de rosa?

Una equivocación: eliminada. Un mal momento: eliminado. Una noticia triste: eliminada. Todo lo que hace mal: eliminado. La cuestión es de qué manera se desarrolla un día cualquiera en que alguien te pregunta si te acordás de tal persona o cosa o situación y tu mente está en blanco.

Un cruel procedimiento que pretende traer felicidad a la persona sin tener conciencia de lo que se está haciendo. Un procedimiento invasivo que divertirá en el Kairós, rodeado de alegría.

“Borratex” es como un reset que llegará bastante lejos, mientras asuntos pendientes se resolverán, algunos romances aparecerán y la línea entre sueño, pesadilla y realidad dejará de existir por momentos.

Todo lo confuso se volverá tradición y no habrá demasiados cuestionamientos al orden establecido. Como un engranaje perfecto, puede fallar o reciclarse.

ficha Borratex

Mariela Verónica Gagliardi

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¡Fanática hasta la muerte!

Groupie12

(…) “we can work it out, we can work it out. Life is very short, and there’s no time for fussing and fighting, my friend” (…).

Sandra, Mecha y Lucía serán las anfitrionas del submarino amarillo. Ellas soñarán, se emocionarán y lograrán transmitir cada una de sus sensaciones, naturalmente.

Ser fanática es algo inexplicable con palabras más bien se expresa con gritos, cánticos y euforia.

Las denominadas fans de un grupo de música se conocen como groupies y, además de alentar a su banda favorita, sueñan con el mismo, anhelando estar a su lado de cualquier manera.

¿Qué es ser una groupie?

Según la obra, un estilo de vida. Se trata de priorizar al ídolo por sobre todo. De vestirse con el mismo estilo, tener todos sus discos, comprar  los posters que acaban de salir ya a la venta y hablar en primer lugar siempre de él.

Algunas de las canciones que sonaron son: All my loving, I wanna hold your hand, Golden slumbers, There’s a place, Here there and everywhere, It won’t be long, Blackbird.

Los años cincuenta fomentaron una competencia absoluta en nuestro país entre el rock y el tango.

Quienes eran más jóvenes optaron por el primer estilo, depositando su libido en los artistas de moda.

Quizás hayan visto el film “Almost famous”, que trata sobre una banda de rock y todo el entorno que se va creando, espontánea y estructuralmente.

Groupie tiene mucho de esa película, no por copiarla sino por haber sabido tomar la esencia del fanatismo sin quedarse en la histeria que se muestra superficialmente al hablar de las seguidoras.

Más allá de toda la apreciación actoral y musical en torno a The Beatles, la obra esconde una triste historia familiar y, la oportunidad, de apoyarse en otras personas para superar problemas, utilizando un trampolín llamado arte.

Qué decir del encantador vestuario, confeccionado por una señora que tuve el agrado de conocer en la fila mientras, ansiosos, esperábamos ingresar a The Cavern.

Por otro lado, los músicos no son presentados respecto a su intimidad sino como hilo conductor para entrelazar un segmento con otro de la historia.

Una excusa para vivenciar las tierras londinenses, una época hermosa y toda la adrenalina de cambiar gracias a la existencia de un ídolo o grupo. Preparar las valijas, subirse al submarino amarillo y dejar el viento golpee hasta llegar a destino.

Enamorarse, sentirse alguien, pertenecer. Este último punto es fundamental, sobre todo, en la adolescencia. Formar parte de algo, tener una ideología, pertenecer a un fans club, correr tras un músico, pedirle el autógrafo, soñar con él y hacer hasta lo imposible por tener algo.

Las groupies son todo para un artista. Cada una de ellas es un granito de arena que lo acompaña a todos lados. No son locas que gritan ni mujeres fáciles. Son pasionales y esa pasión, justamente, las hace únicas.

Groupie permite que viajemos por el mundo Beatle, pasando una entretenida noche que va in crescendo con la trama de la obra.

Groupie ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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