*** Septiembre 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Camilo Cuello Vitale’

Un reset con secuelas

Borratex

Una comedia musical que mezcla la ironía, el absurdo y el humor negro, para transitar temas realmente profundos que son tomados por un grupo de personas, como superficiales.

¿Cómo sería eliminar todo lo que no te guste de tu mente?

“Borratex” (con texto y letras de Estefanía Di Bona y Javier Valdez; dirigida por Marcos Rauch) ganó el Concurso de Teatro Musical 2014 de la Fundación Julio Bocca y acaba de estrenar en el Método Kairós, brindando una función llena de pasión y a sala llena.

Una empresa clandestina es la que ejemplifica cómo opera una institución privada, capitalista y llena de códigos que hacen sentir felices a los trabajadores -encegueciéndolos por completo-.

Como si se tratara de una luz solar que los obnubila y hace ver una realidad que no es justamente la realidad ni la deseada por un humano.

Franco (Marco Gianoli) es contratado como empleado por Griselda (Vicky Carambat), la jefa del establecimiento. Entre un vestuario de color violeta (que significa transmutación), sonrisas pintadas cual dibujos animados y un ánimo sorprendente es que se va conformando esta historia que es simplemente un retrato de muchos individuos desolados, trabados, sufridos y sin fuerzas para salir adelante.

Desde la capacitación hasta el puesto más alto, Franco aprenderá a utilizar este sistema de borrado que no es ni más ni menos que el usado por ciertas instituciones psiquiátricas. Existen muchos puntos verosímiles que producen la carcajada del público por la cantidad de códigos humorísticos utilizados para tal fin.

Una ambivalencia que lleva el contenido al punto máximo del absurdo y que ridiculiza ciertas situaciones internas y externas del ser humano, para hacer pensar al espectador, además de hacerle pasar una velada encantadoramente divertida.

El ensamble de bailarines se fusiona con el relato para tener, también, participación el el mismo, debiendo mostrar su talento actoral y vocal.

Otra de las propuestas dirigidas por Rauch que despertarán el interés de todo aquel que tenga ganas de ver algo diferente, muy bien realizado, con una Carambat que transmuta como el violeta, llegando a límites altísimos del imaginario humano. Su voz y su carisma siempre la convierten en una artista muy querida que cada vez que toca el escenario es para dejar su huella irremplazable.

¿Por qué el hombre precisa olvidar, aniquilar pensamientos que lo perturban, en vez de afrontar?

En medio del caos, de un stress que no afloja y de todas las presiones propias y ajenas; ¿qué remedio más efectivo podría existir que borrar lo que “no sirve”?

“Borratex” juega con los límites de lo posible e imposible, de lo lo moral y amoral, de lo que se juzgaría correcto o incorrecto. Dentro del universo lingüístico planteado, estos empleados arriesgan sus vidas para ser felices. Aunque dicha felicidad no sea real y les pueda provocar el peor desenlace.

Si no existieran las secuelas, ¿darían todo por solo vivir una vida color de rosa?

Una equivocación: eliminada. Un mal momento: eliminado. Una noticia triste: eliminada. Todo lo que hace mal: eliminado. La cuestión es de qué manera se desarrolla un día cualquiera en que alguien te pregunta si te acordás de tal persona o cosa o situación y tu mente está en blanco.

Un cruel procedimiento que pretende traer felicidad a la persona sin tener conciencia de lo que se está haciendo. Un procedimiento invasivo que divertirá en el Kairós, rodeado de alegría.

“Borratex” es como un reset que llegará bastante lejos, mientras asuntos pendientes se resolverán, algunos romances aparecerán y la línea entre sueño, pesadilla y realidad dejará de existir por momentos.

Todo lo confuso se volverá tradición y no habrá demasiados cuestionamientos al orden establecido. Como un engranaje perfecto, puede fallar o reciclarse.

ficha Borratex

Mariela Verónica Gagliardi

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Rutinas que convierten un espectáculo en risódromo

Si mon dieu1

La cartelera teatral porteña abunda en propuesta de stand up e improvisación. Hay quienes desvalorizan estos géneros humorísticos y es que, existe -por lo general- una mala iniciativa por parte de los elencos artísticos en considerar, ellos mismos, que no tienen que saber demasiado al respecto, sino esbozar lo primero que se les viene a la cabeza -subestimando, de este modo, al público-.

Marcos Rauch, es el director de “Si mon dieu”, una obra de improvisación muy bien hecha en que existen lineamientos que le permiten a los actores crear y dejar volar sus imaginaciones. Esto es improvisar: tener de qué agarrarse, poder confiar en un director que los guía -en vivo-, que los orienta, que se sabe expresar, que convierte la propuesta en una especie de programa televisivo en que los juegos continúan, incansablemente.

A punto de terminar su cuarta temporada, esta propuesta es extenuantemente divertida, te llena de alegría el corazón y la sala de teatro se convierte en una fiesta inagotable. Los músculos de la cara, la panza y cada extremidad del cuerpo, consiguen esa armonía tan especial que da la risa.

Al mismo tiempo, reír, no tiene por qué ser cosas de ejercitar solamente músculos, sino explorar diferentes sensaciones que permitan crear piezas únicas, en el momento y con originalidad.

Como si se tratara de una clase de teatro abierta, con una gran cantidad de actividades para que realicen los actores, se va desarrollando una puesta en escena de alto nivel, la cual jamás abandona su ritmo sino que lo supera minuto a minuto.

Desde el Siglo XVI, en Italia, podía notarse cómo ya comenzaba a originarse este movimiento de improvisación que, más tarde, se haría popular -alcanzando a varios países del mundo-, despertando el interés de teóricos y autores de las artes escénicas.

Terminando el Siglo XIX, dos famosos como Konstantin Stanislavski y Jacques Copeau, empezaron a incluir ejercicios de improvisación en sus clases y audiciones.

Pero, en lo que respecta a nuestro país, los años noventa fueron un boom para este estilo de hacer teatro en el que no se requería de textos ni guiones ni de memorizar oraciones escritas por otros.

Integran este fenómeno espectáculo los actores: Paolo Sambrini, Loreta Lorenzón, Camilo Cuello Vitale, Ángelo Fornabaio; junto al acompañamiento musical del pianista Juan Ignacio López.

Esta función tuvo un plus, por tener como invitados a algunos de los artistas de Varieté brutal (que el mes próximo vuelve a la cartelera del Kairós).

Así es como las consignas proyectadas en pantalla, integran ejercicios individuales, de a pares, grupales y de todo tipo que pueda resultar estratégico para que “Si mon dieu” se luzca.

Con un perchero lleno de ropa de diferente estilo y color, con accesorios que le permitan sumar a cada escena algo distintivo, con actores excelentes que dan orgullo y con las palmas que sonarán por parte del público cada vez que las luces se atenúen.No existe una escena mejor que la otra. Todas, en conjunto, despiertan nuestro fanatismo, un fanatismo que no daña a nadie sino todo lo contrario.

El humor negro, el lenguaje sexual y la espontaneidad son claves para que el equipo de todo de sí, sin tapujos ni hipocresías.

Un verdadero y auténtico espectáculo que cambia, semana a semana, al igual que su público, al igual que sus invitados, al igual que la participación de los espectadores. Solo las consignas se repiten como enunciados, como conceptos que incitan a la búsqueda interna para decir, a lo largo de dos horas, todo lo que esté relacionado con ellas.

Risas, carcajadas, personajes infinitos -compuestos en el momento-, ideas provistas de talento y esa atmósfera que es indispensable para que un show como este tenga éxito: la apertura del público. Dudo que puedan ir personas tradicionales a Si mon dieu ya que, como una biblia, esboza todo lo contrario.

El diablo parece inmiscuirse en estas cabecitas tan creativas que a nada le temen.

Pasión por parte de todos los actores y de su impecable director. Solo así, podrá haber más temporadas a lo largo de los años.

ficha Si mon dieu

Mariela Verónica Gagliardi

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