*** Octubre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘Teatro Polonia’

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“Chicos feos” Volumen I (íntimo)

De Gabriel Gavila.

Todos los sábados a las 20:30hs, en el teatro Espacio Polonia, Fitz Roy 1477, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

*Reservas: 3965-9549. Costo de entrada: $150 (descuentos a estudiantes y jubilados $120). Más info: chicosfeosteatro@gmail.com

Buenos Aires, 2017

Sobre “Chicos feos” Volumen I (íntimo).
Dirigida por Gabriel Gavila, tiene como base su propia historia personal, su vida real, vida que el mismo, Gabriel, nos presenta. Se trata de la historia de un hombre , de un chico, de cómo llegó a convertirse en el hombre que es ahora, que aparece ante nosotros. Pero esta historia no podía ser otra que la de un chico que tuvo que aprender a superar todos los obstáculos que la fatalidad le puso, obstáculos que cada vez eran más difíciles y que al final logró transformar en providencia, es decir, sacar provecho de ellos. Canciones, coreografías, fantasías materializadas, humor, amor, dolor y sueños no cumplidos hacen de “CHICOS FEOS ” VOL I ( Intimo ) un completo espectáculo performático.

Ficha Técnica:
Autor y director:
 Gabriel Gavila.
Elenco: Gabriel Gavila y Axel Hahn.
Fotografía:  Laureana Cabrera.
Make up: Melina Acuña.
Vestuario y Escenografía: Ileana Vallejos.
Comunicación audiovisual:  Emmanuel Martinez.
Coach físico y coreográfico: Alexis Losada.
Stage Manager: Joaco Balverde.
Selección Musical: Joaco Balverde – Gabriel Gavila.
Asistencia de dirección: Federico Blanchet.
Asistencia de producción: Silvina Gonzalez.
Supervisión Artística: “Iti El Hermoso”.
Supervisión Dramatúrgica: Maruja Bustamante.
Prensa & Difusión: Mariano Casas Di Nardo.

 

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La increíble historia de la divinidad

Parrandera´s9

Ficha Parrandera´sY, como si el destino lo quisiera pero el clima no, una noche de tormenta ingresé al Teatro Polonia para presenciar una obra que me recordó a las películas de Tarantino. Respiré hondo de felicidad y agotamiento a la vez, por esquivar los baches de las veredas y, al mismo tiempo, encontrar una propuesta increíblemente atrapante que me cautivó en todo momento. Quise que durara más, no porque la trama lo requiriese sino por el afán de pretender una segunda parte, como si siguiera inmersa en un film norteamericano.

Laura Correa, la creadora de Parrandera´s, Epifanía de un rapto escribe y dirige de una manera impecable, excelente, con un vuelo más alto que el de cualquier Dios. A partir de este drama subraya lo que desea resaltar y mantiene el suspenso para sorprender con ocurrencias súper creativas.

Sentada en primera fila, contra la pared de costado, de repente tuve a uno de los actores ahí nomás. A unos centímetros. No había modo de escapar a la historia, a sus personajes. Fui partícipe al igual que el resto de los espectadores. Fuimos el público de la obra pero, por sobre todas las cosas, de lo que sucedía a cada rato. De un secuestro que en nada se parecía a los convencionales, de las cumbias famosas en inglés, de las metáforas y simbolismos que flotaban en el aire de esa habitación, de ese bar, de cada situación planteada y acontecida.

Qué decir de los actores que traspasan la ficción, que se inmiscuyen en sus personajes de principio a fin y que es posible deleitarse hasta con el más mínimo detalle.

Por momentos me detenía a observar a uno, mientras escuchaba al resto e iba cambiando mi foco como si estuviera mirando a través de un lente. El cine está presente con toda su magia, con los prototipos e identificaciones, con cada una de sus singularidades en que ocurren las escenas.

Cuando se menciona la parranda podemos imaginar fiesta, color, risas, alegría. Sin embargo, esta parranda es diferente. En ésta se puede ver a una estrella de la cumbia cual tal virgen que desea elevarse por lo alto y cumplir los deseos de todos sus seguidores.

Lydia Stevens, vestida de country, de brillos, de lo que se inspire para cada recital y pretendiendo ser lo que sus fans quieren. Su personaje (Raquel) nos enseña que el egoísmo no tiene por qué existir, que se puede brillar como respuesta al amor pretendido, que el glamour y las balas pueden combinarse a la perfección. Que una mordaza puede significar un antes y un después, que el deseo de unos pobres hombres que viven porque el aire es gratis, pueden ser felices adorando a una mujer de carne y hueso a la cual imaginan como divinidad.

Total, ¿qué importa la realidad real?

Pareciera que viven encerrados en un submundo creado a su antojo. En el que beben los tragos que quieren, pidiendo las canciones que desean, sorprendiéndose a cada paso y creyendo en los milagros cuando todo está perdido.

Porque un día cualquiera aparece el hermano de Raquel, para rescatarla. Para sacarla del lugar en el que permanece prófuga. Pero, todo cambia cuando descubre que, sin pensarlo, es capaz de dar singularmente.

Pareciera ser que su libertad, cuando la tenía, no le servía absolutamente para nada. En cambio, sus secuestradores le indicaron su camino en la vida y la satisfacción para ambas partes fue factible. Porque eso es tan difícil de hallar y, por lo visto, no es tan imposible de lograr cuando se tiene al descubierto el goce.

La tragedia está presente, el conflicto entre lo que se debe hacer, también. La sangre será consecuencia de ese choque de intereses y lo único que permanecerá en el éter será ese universo de sensaciones, de momentos, de instantes en que solo importaba la pulsión y nada más.

En cuanto a lo que conforma el espacio escénico, desde los primeros minutos de la dramaturgia ya es posible ingresar en el código planteado por su autora y, una vez que eso ocurre, solo se podrá disfrutar de la originalidad y la adrenalina.

Mientras tanto, la iluminación y los efectos desarrollados durante la trama nos permitirán estar también raptados por un rato. Porque si eso puede llegar a sentir cada espectador, considero que el éxito está asegurado.

Parrandera´s es una obra diferente, con un texto que va y viene a su antojo, en el que no es posible saber lo que sucederá y por eso es que la música nos invitará a desviar la atención para dar la bocanada final.

Cuando las promesas ya no sirven y el dinero ya no todo lo compra, el castillo de arena se derrumbará por completo para demostrar lo incierta que puede resultar la vida.

Mariela Verónica Gagliardi

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El continente oscuro presenta: Fragmentos

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Domingos, 19 hs

Localidades $130, $100

Espacio Polonia Teatro  | Fitz Roy 1477 | Palermo

En la tercera edición de El Continente Oscuro, tres fragmentos clásicos de la literatura argentina son la excusa para crear nuevas obras de teatro.

¿Cómo interpretan y resignifican las nuevas generaciones a Puig, Cortázar y Borges?

“TODOS LOS CACHORROS MUERTOS”, de Gabriela Felperin

Fragmento de “Cae la noche tropical”, de Manuel Puig

Actúan: Nélida Cabrera y Graciela Barreda.

Dirección: Pehuén Gutiérrez

Asistencia: Mariano Rotolo

“SIN PENA MORIR”, de Aníbal Gulluni

Fragmento de “Avelino Arredondo”, de Jorge Luis Borges

Actúa: Emanuel Duarte

Dirección: Gabriel Guz

“DEL LADO DEL CIELO”, de Natalia Villamil

Fragmento de “Rayuela”, de Julio Cortázar

Actúan: Maximiliano Sarramone, Ana Romans y Carlos Ledrag.

Dirección: Cintia Miraglia y Natalia Villamil

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Un golpe al corazón

Delfina (Moyra Agrelo) y Catalina (Soledad Galarce) disfrutan de la vida de una manera muy superficial y snob. Ellas se dedican a diseñar ropa y creen que se pueden llevar el mundo por delante por tener dinero y status.

Un taller de costura, nos abre sus puertas. Allí, podemos observar suciedad, desprolijidad, y una estética que induce al abandono.

Pero cuando las amigas llegan con su glamour al local, esperando encontrar algo igual o similar a su clase social, les agarra un ataque de furia a cada una. El lugar está clausurado con las fajas de seguridad, impidiéndoles el paso. Pero se acuerdan que tienen un amigo abogado y rompen dicha faja.

Como dos volcanes en erupción, comienzan a dar unos discursos cargados de exceso de conchetaje, el cual desborda hasta el ridículo, para demostrarnos que esta obra llamada Baja costura, apunta hacia otra dirección.

Las dos chicas, llenas de energía, irrumpen con sus vestidos dorados y todo al tono, en el taller que les contaba, y se deprimen. No saben qué hacer. No encuentran a su empleada – quien trabaja en negro para ellas – y hoy era el día en que debía finalizar un pedido para poder llevárselo a un cliente importante. Ellas son dos inútiles que quieren simular no serlo y, en cambio, vivir de otros. Explotar a otros.

Delfina parece fría y calculadora, pero a Catalina parece afectarle todo. Al cabo de unas horas, los papeles se revierten y nos demuestran que son humanas con sentimientos, los cuales van más allá del vestuario que se compren o hagan.

La situación de que su única empleada las haya dejado clavadas, fue un puñal en el corazón. No entienden cómo les pudo hacer eso y suponen que se la llevaron presa. Luego de confirmar que está en su casa y, enojada con sus amas, las chicas saben que no podrán contar más con ella.

Pero como enseñanza y, como suele pasar siempre que se obra mal, las amigas deben aunar sus fuerzas y coser ellas mismas. Las máquinas son muy antiguas y tienen que aprender a usarlas lo más rápido posible para llegar a tiempo con la entrega.

Como la frase bien conocida “no se me van a caer los anillos”, no les queda otra alternativa que quitarse sus trajes ostentosos y colocarse guardapolvos – los cuales tienen escritos unas palabras alusivas al grupo Alameda que se encarga de militar y luchar contra el trabajo en negro-. De ahí en más, Baja costura, pega un giro de 360° y conocemos las facetas de las glamorosas, ahora pobres.

Unos videoclips, muy entretenidos,  hechos con animaciones de ropa y fotos, van ambientando lo que sucede en el taller.

Después de reírnos por los monólogos y diálogos disparatados de las actrices, una dosis de realidad cae ante nuestros ojos. La puesta en escena que había comenzado, y seguido, chistosamente, burlándose de los que menos tienen; pasa a ser un balde de agua fría.

El reducto, sin ventanas, donde se come, duerme y va al baño, se empieza a apoderar de ellas, como un monstruo. Pierden noción del tiempo, del espacio y se sienten perdidas. No saben si llegarán a entregar el trabajo prometido o si les conviene abandonar todo y salir corriendo. Pero no. No pueden escapar porque ahora no son más de la clase alta sino que fueron contratadas en negro.

¿Cómo ocurrió esto?

La obra no nos muestra ningún contrato firmado, a ningún capataz. Nada.

Sucede que el paralelismo nos hace pasar de un escenario a otro para, justamente, conocer la otra realidad. La de los explotados y sufridos empleados, generalmente oriundos de otros países o lugares.

Unos fragmentos de videos extraídos, de diversas investigaciones televisivas, nos dan a conocer varios testimonios de trabajadores contratados en pésimas condiciones y tratados peor que a animales.

La ductilidad de la obra, también divide en dos al lugar de trabajo (imaginariamente o por efecto de las luces), para mostrarnos dos momentos históricos trágicos, durante los cuales se incendiarios dos talleres: uno en Nueva York en el año 1911 y el otro en el barrio de Flores, en el año 2006. No fueron accidentes sino negligencias ya que estos lugares suelen ser cerrados con llave por los jefes para que sus empleados no salgan ni pierdan tiempo, no tienen ventilaciones ni tampoco posibilidad de pedir auxilio.

Así, podemos entender por qué el nombre de la obra de teatro. Es una alta costura la de las protagonistas pero una Baja costura el mensaje y propósito de la misma.

Se cae muy bajo al maltratar a la gente, al no considerar a las personas como tales y no asumir que todos tenemos los mismos derechos. El que menos tiene dinero no es menos que el que lo tiene. La grandeza no se cuenta sino que se refleja en los actos, en las miradas, en la gentileza y en el don de ponerse en el lugar del otro.

Las risas se disipan al llegar un llanto, como en la vida misma. Si abrimos nuestro corazón y nos dejamos llevar, podremos transitar por distintas emociones maravillosas y difíciles de transmitir con palabras.

 

Mariela Verónica Gagliardi

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