*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Mariela Verónica Gagliardi’

Minientrada

Fría como el viento

Testosterona

Canciones, frases, dichos populares y toda una cuestión de mitos que giran en torno a esa hormona masculina, que también tenemos las mujeres, la cual supuestamente dota de valor y ciertos rasgos valientes a las personas.

Siempre, y de esto no cabe dudas, nosotras salimos desfavorecidas dentro del mundo empresarial, gubernamental y es que la testosterona no convierte los débiles en fuertes sino que los diferencia a unos de otros.

Es imposible no asociar al título de esta obra con sexo y seducción aunque teniendo en cuenta a sus protagonistas, sabemos a ciencia cierta que el argumento no será superficial sino todo lo contrario.

Testosterona (escrita por Sabina Berman y dirigida por Daniel Veronese) es una dramaturgia que crea la sensación de novela, de estar viéndola a través de una pantalla chica, con cada detalle escenográfico, con unos diálogos atrapantes, retorcidos en un punto y que persiguen un objetivo que no sabrá hasta el desenlace.

Son solamente dos actores (Osmar Nuñez y Viviana Saccone) quienes contarán con un solo espacio para narrar cada momento con una tesitura diferente. Estos grandes intérpretes podrían prescindir de decorados, de sonidos y montar una obra tan solo con ellos mismos. Pero, al contar con los detalles, la historia se realza creando distintos ambientes a pesar de que todas las acciones se desarrollan en el mismo lugar: una oficina.

Una oficina, común y corriente, con escritorio, sillas giratorias y un diván que se hace cama. Como en una novela, como en una película, como en cualquier oficina de categoría en que un directivo pasa horas y su vida.

Es navidad, una fecha importante que marcará un antes y un después en estos personajes tan singulares. Ellos parecen quererse como amigos, seducirse, cuidarse hasta que el poder los desenmascara. Cuando eso ocurre ya no es posible hacer marcha atrás y el cariño se desvanece como espuma. Como esa espuma del champagne que beben sin moderación, como sus palabras que no tienen filtro alguno y que corren sin cesar.

Afuera cae granizo, nieva y la ciudad se torna de color blanca impidiendo el paso de cualquier transeúnte. Están atrapados entre cuatro paredes y parece ser que es algo que esperaban, que deseaban. Durante esas horas la tensión estará presente, saltando del humor al drama en breves instantes.

La mentira como herramienta fundamental de la manipulación hará que todo lo acontecido hasta entonces cambie su rumbo. Así, la historia se convertirá en dos piezas teatrales y contradictorias hasta que un acontecimiento determina que cierta incoherencia no existía.

Como espectadores podemos ir sacando conclusiones sobre la marcha, escuchar susurros, pensamientos y pretendiendo acertar; aunque la realidad nos sorprenderá a todos los presentes.

El dinero y el poder cambia rotundamente a uno de los personajes y las sensaciones de amor-odio, aparecen y desaparecen fugazmente. Pareciera vital el tener que detestar a uno de los dos, sin embargo, cuando todo llega a su fin parece esfumarse ese sentimiento.

Una empresa capitalista busca jefe. Ese podría ser un titular, pero son imposibles de imaginar todas las vicisitudes, lágrimas, pasión y ternura que se suceden constantemente.

Dos universos parecen enfrentarse: el femenino y el masculino. Como Venus y Marte, como antagonistas, como diferentes propósitos para un mismo objetivo.

Como caprichosos que se adulan para conseguir aquello que anhelan y como monstruos que se erigen para destruir al otro.

Con suaves modos no siempre se llega al poder, con determinismo y convicción sí.

Testosterona es la suma de todo esto y más. Es una realidad global y efímera. Es una historia que no deja matices para la especulación del público pero sí de sus personajes.

Cuando la bronca se apodere de ellos, la luz iluminará incansablemente la ciudad diciéndoles que el juego terminó. Para ello tuvieron que utilizar todas sus armas, su intelecto y una poción “mágica”. El poder no se toca, se siente, como la seducción innata, como la imaginación y ese gusto a triunfo.

Sus ropas importadas, en tonos oscuros, habitando un piso 35 en que no es posible dejar entrar el viento de afuera, en que todo el ambiente es artificial, en que las cámaras los detectan, los desnudan, los supervisan y dejan en evidencia.

Testosterona no es inteligencia, simplemente es una hormona que los hombres tienen en mayor proporción que las mujeres. Solo será cuestión de encontrar la fórmula exacta que le permita apoderarse del sillón, dejando de lado los motivos de la convocatoria.

Testosterona ficha

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

El hallazgo del presente

Brillante sobre el mic12

Nada tiene que ver Fito Paéz con esta historia, en que tres comediantes revelan sus preocupaciones sobre: el sexo, el amor y las relaciones humanas.

“Brillante sobre el mic” (protagonizada por Pau Farías y Pali Donato), se suben al escenario para decir sus verdades y, para ello invitan en esta ocasión a Juan Barraza.

Habrá amantes del genero stand up que ovacionarán este tipo de espectáculos y quienes desearán exterminarlo. Debo asumir que no es de mi preferencia pero cuando aparece una propuesta así, intento no prejuzgar al respecto.

Paula Farías tiene una gracia tan especial que demuestra, durante su actuación, la ductilidad de su palabra, dándonos una clase de improvisación en poco tiempo. Ella hila frases suyas, inventadas en el momento, con otras dichas por espectadores. Viene y va, baila y sonríe, sobresaliendo de una manera trascendente.

La sala The Cavern (Paseo La Plaza) es un lugar en que podemos relajarnos y entregarnos a pasarla bien sin esperar ver una obra de teatro ya que no es la temática.

Lo que diferencia a este show de otros es la utilización de recursos más clownescos que permiten les permiten reírse de sí mismas y no ridiculizar a los demás. Si bien emiten ciertas “malas palabras”, no agreden a nadie y eso es más que rescatable.

Tres artistas haciendo tres sketchs diferentes que conforman universos distintos. Dejando esto en claro podríamos cuestionar el título del espectáculo, el cual esboza valentía demostrando que el pudor no existe en sus vidas.

Paula logra hablar sobre la maternidad, sobre sus no ganas de traer un bebé al mundo y su deseo por ser madre de un nene a partir de los tres años. Hilando fino y teniendo en cuenta que se trata de un stand up, es ideal tener en cuenta la posibilidad de adoptar sin traer a colación pretextos o justificaciones que dejen de lado el deseo.

A la vez que Pali se erige como la ex gorda que desea arrasar con todo hombre que pretenda, demuestra cómo es posible reírse de sí misma sin sufrir. Existen muchos temas sobre discriminación que surgen a lo largo de la noche y, además de pintarnos una sonrisa en la cara podemos llevarnos un aprendizaje.

Nadie está exento de nada y ambas se respetan de una manera impresionante, se presentan, se dan los pies necesarios para lucirse y, como gusto personal, traen a un hombre que no habla de machismo sino del cariño que siente hacia su perro.

La humanidad está presente, el humor también y es grata una noche con estas características.

Contar el contenido de sus monólogos no tendría sentido ya que los chistes no surtirían efecto.

Lo que sí les puedo confirmar es que Brillante sobre el mic es una caricia, un modo de ver la vida y a la humanidad. Una manera de respetarse y respetar.

(…) Yo vi tu corazón, brillante sobre el mic en una mano, y ausente de las cosas pensaste en dejarlo y tirarlo junto a mí (…) es uno de los versos que todos recordamos de la canción del rosarino y quienes hayan visto o piensen en acudir a este espectáculo tienen que aceptar que estarán frente a todo lo opuesto a cursilerías y nostalgias. Una parodia sobre el amor y una manera de hacerle frente a esas circunstancias o soledades no siempre elegidas.

Brillante sobre el mic fichaMariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Minientrada

Protagonista de su vida

El hombre de la mancha24

Cuando un clásico tiene tantos años se corre el riesgo de hacer una copia o adaptación más, sin sobresalir ni distinguirse. Pero, cuando se tiene pasión por el teatro y una larga trayectoria, pasa a ser un desafío.

Así fue como la sala del Maipo explotó de público, haciendo que una noche de verano porteña se convierta en pura fiesta, en ansiedad y adrenalina.

“El hombre de la mancha” (adaptada y protagonizada por Pepe Cibrián) nos trae una versión del Don Quijote muy particular. Se trata de una comedia musical que rescata la esencia del libro de Cervantes, permitiendo que estén presentes todos aquellos ingredientes necesarios para que la obra se disfrute de principio a fin.

Pepe Cibrián encarna a tres personajes (Don Quijote, Miguel de Cervantes Saavedra y Alonso Quijano) con una diferenciación tan sutil y definida como para que quien no haya leído la historia de Don Quijote de la Mancha no se sienta desplazado.

Este es uno de los puntos esenciales de la dramaturgia: el tener en cuenta aquellos fragmentos que son fundamentales para los que no han tenido oportunidad o interés en las páginas escritas en aquel 1604.

Lejos de las travesías, aventuras y odiseas sufridas y disfrutadas por Don Quijote y su fiel compañero Sancho Panza, esta historia ilustra los momentos más románticos, tristes y melancólicos. Centra sus propósitos en el sueño de trasladar todo lo que leyó en algún momento de su vida, en la ironía de convertirse de hombre común en caballero. Y hace hincapié en esto, una y otra vez. Necesita que alguien, sin importar quien, le de este honor para combatir, luchar y salir victorioso aún en enfrentamientos ridículos o poco inteligentes.

Una historia que se va relatando en vivo, eligiendo a los actores principales de la misma, decidiendo la escena que vendrá, narrando, hablando en prosa y cantando aquellos versos que ilustran la vida de una persona. En este caso de Alonso Quijano, aunque podría tratarse de otro soñador, de otro hombre que desea conocer a su Dulcinea y que tiene el don de ver lo más relegado y criticado como oro puro.

No interesa quien sea quien, sino lo que él quiera y pretenda.

Otro rasgo fundamental es la impronta moderna que se le otorga a la puesta en escena. Sabemos que el contexto no es actual, sin embargo, la frescura de sus personajes y las voces en cada canto y pesar, invaden a El hombre de la Mancha de sabiduría poética, de esplendor, de magia y de verdades tan recurrentes ahora como antes.

Y es posible, inclusive, identificarse con esa necesidad de copiar de alguien, de “ser alguien”, de distinguirse por sobre los demás y de trasladar la etapa barroca a los lugares más discriminados, al deseo de hacerle ver al mundo la ridiculez de ponerse un uniforme y portar un arma.

Junto a él, aparece la gran figura de Raúl Lavié interpretando a Sancho Panza, un amigo que lo venera, alaba y respeta más que a un Dios. Y, como si fuera poco, Cecilia Milone deleita con su Dulcinea, atrapando a cuanto hombre se cruce en su camino.

No solo estas tres figuras principales cautivan con sus actuaciones y cantos, sino el resto del elenco que es tan importante en cada una de las escenas, transformando este clásico en pura comicidad, en códigos nuestros y, apropiándonos, de alguna manera de Don Quijote, un Don Quijote que no se traslada en caballo, que sufre como cualquier mortal, que delira y ve lo que quiere ver.

Si bien la exageración de esta novela permite disfrutar cada una de las hazañas representadas, celebro el modo que eligió Cibrián para demostrar, con humildad, un mensaje de paz.

Claro que se trata de una gran puesta en escena, con una orquesta excelente (dirigida por Ángel Mahler), pero el mensaje de paz está presente, atraviesa cada uno de los textos y permite que nos demos cuenta que somos diferentes aunque semejantes, diferentes aunque similares, opuestos pero humanos.

Dulcinea es la pieza fundamental en esta dramaturgia, aquella que permite aunar fuerzas para derrotar el mal, para ser sinceros, para dar y seguir soñando.

Don Quijote tendrá visiones ingeniosas pero no está loco. Desea armar su propia historia, como todos de alguna manera; demostrando que para ello es necesario desplegar la imaginación y no juzgarse. ¿Qué importa si un gigante es confundido con el viento? ¿Acaso los humanos no rotulamos constantemente todo lo que vemos, todo lo que nos cuentan, todo lo que pensamos? Las asociaciones libres no llenan el alma de respuestas.

El hombre de la Mancha es un hombre más, como quiso, como pudo. Murió como cualquier otro pero tuvo la oportunidad de ser el protagonista de su vida.

El hombre de la mancha ficha

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Minientrada

Buscando saber quién soy

Orguyo16

Lina y Lana son dos hermanas mellizas que tienen de apellido Orguyo (originalmente Orgullo), un apellido que nos las identifica en absoluto porque no sienten orgullo por nada.

Dos mujeres interpretadas por hombres que le dan un tinte diferente, más gracioso y que llena de magia toda la historia.

Leticia Bredice escribió esta dramaturgia, la primera en toda su carrera como actriz y son varios los puntos a destacar. Por un lado, se distingue un coro, a lo largo de la obra, que se encarga de resaltar los momentos más importantes y cruciales de Orguyo (adaptada y dirigida por Cristian Morales). Por otro lado, es notoria la íntima relación que guarda dicha dramaturgia con una telenovela. Los códigos establecidos por ese género, acompañan a Orguyo de principio a fin, permitiendo que nos sumerjamos en una pantalla compuesta por: exageración, entretenimiento, un argumento sólido y personajes muy atractivos.

Inclusive la música en vivo junto a ciertos cantos invaden las escenas, permitiendo que la búsqueda de identidad sea el tema prioritario a desarrollarse. La mirada del público podrá, de repente, posicionarse en el centro del espacio escénico, los laterales, el fondo e inclusive en el cielo raso -en que transcurrirán unas proyecciones audiovisuales-.

Dos hermanas que intentarán descubrirse internamente y que caminarán por conflictos hasta encontrar la verdadera causa a sus lamentos. Mientras venden paraguas, la lluvia recién llegará en el desenlace, sosteniendo una escena muy fuerte, comprometida y detallista en la que lo visual junto a efectos sostendrán el mensaje final.

Y, justamente, es lo visual lo atrapante, que permite lucir a todo el elenco actoral diferentes vestuarios, accesorios y peinados que recrearán una ficción real.

Sin lugar a dudas, cada parte del guión esta justificado y si bien hay lugar para la risa, es porque en una novela siempre hay momento para descontracturar así como la vida misma es un reflejo de cosas buenas y malas.

No es habitual ver en teatro una pieza artística de esta índole y ojalá Leticia continúe escribiendo diálogos tan exquisitos e inteligentes.

La competencia, la deslealtad, el amor y la traición son ingredientes que transitan por Orguyo. Y, ¿por qué el cambio de la ll por y? A grandes rasgos, el yoismo, el egocentrismo y el narcisismo invaden la historia de Lina y Lana no dejándoles ver con claridad que, a pesar de ser familia, no se parecen demasiado.

El juego de luces también se destaca, al igual que la simultaneidad de escenas, permitiendo que distingamos entre principales y secundarias, entre lo que acontece y la repercusión que tiene. Como si se tratara de una gran película, también, el coro será ese eco inolvidable que hará resonar cada frase, palabra o acontecer. Así, presente, pasado y futuro se unirán como equipo que tratará de derrotar esos obstáculos insuperables, tan difíciles de enfrentar.

El desenvolvimiento de cada artista se puede disfrutar por el enorme despliegue de cuadros existentes -los que se unen entre sí hasta completar esta delirante, innovadora y suspicaz obra-.

No existe detalle que se vuelva ornamental ya que cada punta de ovillo comprende una prenda artesanal.

Orguyo u orgullo es lo que cada persona debe sentir por el simple hecho de existir, siempre asumiendo que puede convertirse en quien quiera.

Orguyo fichaMariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Reloj no marques las horas

Para temprano es tarde11

Hay cosas que no pueden pagarse con dinero, ese invento de la modernidad que solo sirvió para enfrentar a distintos bandos, a dividirlos y a crear necesidades -a veces- falsas. Que los más ricos son más sanos tampoco es una teoría real, ya que pueden acudir a medicinas más costosas que no siempre son las mejores. A veces, quienes menos dinero tienen, aprenden a vivir de otra manera, forzosamente, quizás, aunque a largo plazo la conciencia opera favorablemente.

Recuerdo con la crisis del 2001, la gran aparición de los cartoneros, esas familias de clase media que tuvieron que buscarle la vuelta a su condición precaria de vida, dándoles también a los más pobres la posibilidad de rebuscárselas, sin robar, sin matar, y haciéndole un bien al medio ambiente. Notoriamente, estas familias iban unidas, padres con niños, emprendiendo un duro camino que los mantendría a salvo.

Sin pretender juzgar, siempre sonreí al verlos pasar con sus grandes carritos, improvisados en un comienzo y más fuertes luego; a cualquier hora del día, de la noche y de la madrugada; juntos, unidos y con la esperanza de cambiar aquellos materiales -que todos desechamos- por unas monedas que les darían su plato de comedia, quizás el único de la jornada.

“Para temprano es tarde” (escrita por Silvia Kanter, Alberto López Castell y Mónica Silver; dirigida por Silvia Kanter) esboza, a partir de diferentes sketchs, la importancia del tiempo. Esas agujas del reloj que tantas veces nos condenan o nos hacen arrepentir sobre acciones no realizadas.

Quién no ha sentido melancolía y quién no se ha reprochado infinidad de veces por que no llevo a cabo algo determinado, por que tomo tal decisión en vez de otra. Pero no es tiempo de arrepentimientos sino de aprender y valorar.

Esta dramaturgia, además de contar con herramientas de comicidad y comedia, entretiene constantemente, de modo que puede esbozar los pensamientos más crudos de la mano de una cálida sonrisa.

Cada corazón aloja un momento único a lo largo de su existencia, aquel que le permite atravesar las situaciones más dolorosas y ser feliz,  a pesar de todo.

Distintos tipos, estilos y formas de relojes acompañarán a estos actores en sus vestimentas y en cada decoración especialmente realizada para los cuadros a representar. El tiempo los perseguirá y, a veces, será cuestión de pedir que pase rápido, según la situación.

Una narradora expresará y acotará sobre los diferentes cuadros artísticos, siendo la portadora del recurso más valioso en esta obra y en la vida: el tiempo. A la vez que dicha puesta en escena será bellísima y le otorgará a Buenas Artes Social Club una magia inigualable.

Creo que la mayoría conoce la película Click de Adam Sandler, aunque también existe una más acorde a esta historia llamada Nine lives (Rodrigo García Barcha) en que los personajes tienen pintado en sus brazos la cantidad de horas que les quedan por vivir. Ellos deberán destinarlo a aquello consideren importante y en cuanto estén por morir, tendrán la posibilidad de matar a alguien para obtener más días o minutos que les permitan continuar viviendo.

Si bien este último ejemplo es un poco drástico, el film es excelente y al ver esta pieza teatral no pude dejar de acordarme de su hilo conductor.

El tiempo es veloz, al mal tiempo buena cara, son algunos de los dichos que se repiten durante la obra y que no son palabras sueltas, en el aire; sino el contexto para que cada circunstancia sea ideal.

Si tuvieras la posibilidad de donar tiempo a cambio de morir, ¿lo harías? ¿Cuánto estas dispuesto a dar por un ser querido?

Ese es uno de los instantes más representativos en que se puede relativizar el verbo donar, tan relacionado en estos tiempos con los órganos vitales.

Dar, dar sin especular, dar porque queremos o dar por obligación, por culpa, por necesidad.

Diferentes formas de transitar por este mundo sin tener que justificar por qué, solo siendo quienes somos.

Para temprano es tarde ficha

Mariela Verónica Gagliardi

Fotos de Para temprano es tarde

Minientrada

Una medida contra el narcotráfico

Anna20

Las drogas son, sin lugar a dudas, portadoras de uno de los negocios más grandes del mundo: el narcotráfico. Este negocio que recluta, actualmente, alrededor de 50 mil menores de edad en México, que los obliga a dejar la infancia, repentinamente, para convertirse en adultos, en sicarios, en vigiladores, en cárteles y, lo más penoso, en criminales.

Al igual que ocurre en nuestro país, los menores son inimputables y, por ello, los “salvadores” en cierta forma del universo delectivo. Estos niños que tienen 17 años los más grandes, y que llevan a cabo operativos inentendibles para su corta edad, que su grado alto de analfabetismo es manipulado por los superiores para hacerles hacer cosas que, quizás, si fueran concientes y contaran con las herramientas necesarias para analizar, no harían.

Dentro de este panorama -que ocurre no solo en el país mexicano sino en otros territorios de latinoamérica- surge la obra Anna (escrita, protagonizada y dirigida por Tania Mayrén), con una puesta en escena sencilla y contundente a la vez. La actriz interpreta a una joven que, junto a una cámara filmadora, recorre kilómetros y kilómetros en busca de su hermano menor. Esta búsqueda nos llega al alma de una manera tan cruda como real, permitiendo que conozcamos una historia ficcionada pero repetida diariamente en diferentes hogares.

Un día como cualquier otro, el adolescente desaparece de su casa y, sin imaginarlo, es secuestrado por una banda de narcotraficantes. Anna solamente cuenta con una foto de él que irá mostrando a cuanto desconocido se cruce para aunar fuerzas y seguir adelante. Ella, en algún lugar de su corazón, sabe que probablemente nunca vuelva a reunirse con él, pero la esperanza es lo último que abandona.

Como un camino sinuoso y empantanado, Anna atravesará momentos trágicos, delicados y desesperantes. Se quedará sin dinero, sin el poco que tenía, pero dormirá en las calles, dejará de comer y respirará para ganar aliento y continuar.

Este gran unitario es un mensaje explícito a toda la sociedad, al mundo entero, es un grito desgarrador en el que se pide paz, serenidad y una mente fría. Amor, unión y conciencia. Conciencia para respetar a los niños, a su infancia, a las familias que menos dinero tienen y que por eso se convierten, muchas veces, en vulnerables y en focos para que hagan con ellas cualquier cosa.

Pero Anna no solo tendrá como objetivo encontrar a su hermano sino narrar una biografía llena de personajes que irá conociendo a lo largo de esta travesía, personas que le irán aportando fe y dolor, cosas buenas y cosas malas para convertirla en una mujer cada vez más íntegra y bondadosa.

Ella sola, en el espacio escénico del Teatro Corrientes Azul, hará las voces de cada personaje, haciendo que la dramaturgia cobre un valor cada más alto. Convirtiendo a Tania en la portadora de un mensaje difícil de pronunciar y no sentir miedo. Sin trastabillar en ningún momento, con una prolijidad extenuante y una mirada profunda; convence con sus argumentos, con cada palabra, con cada mirada y esa valija llena de nostalgia.

Atravesando también temas como la prostitución y la trata de blanca -solo como una ráfaga- Anna se convierte en una pieza teatral que debe ser vista. Y lo digo como obligación hacia la moral de cada uno. Desde su país ha llegado a la Argentina para decir lo que siente, cómo se vive, cuáles son sus preocupaciones y compartir con nosotros su talento actoral. El drama real y el ficticio, nos abrazan y los escalofríos nos escoltan imperiosamente.

Mientras mis lágrimas se apoderan de todo mi cuerpo no paro de reflexionar sobre la temática, una temática que no siempre se tiene presente pero en cuanto alguien la menciona es imposible no comprometerse.

Vino a ofrecer su obra unipersonal y -convertida en una andrajosa, con botas de lluvia, ropa así nomás y un bolso de tela-; se llevó aliados pero aliados en este caso para una buena causa, aliados informados que solo desean convertirse en parte de una búsqueda mundial: el hallazgo de cada niño perdido que está muy lejos de su familia.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Un Festival Constante

Festival Constante90

Actualmente, existen muchas movidas culturales de diferente índole, para distintos públicos y que apuntan a un mismo propósito: enriquecernos artísticamente.

En estos tiempos en que todo es fugaz, repentino, en que los conocimientos son considerados uno de los valores más preciados, ya no alcanza con un capital obtenido ni con lo aprendido en una institución. El lenguaje callejero, el saber de las clases populares nos dotan de nuevos aprendizajes, nos revelan otros misterios y es acá cuando cualquier teoría planteada, se disuelve instantáneamente.

Si bien sigue existiendo discriminación por parte de algunos sectores sociales, la verdad es que la diversidad de propuestas permiten una unión que solo consigue erigirse como tal gracias al arte. El arte es el motor para que ricos y pobres podamos mezclarnos, para que lleguemos a acuerdos, para que dialoguemos sin sentir asco y para que intercambiemos experiencias.

Hay cosas que no se aprenden en la universidad ni en la escuela, sino saliendo a la calle, hablando con quienes deambulan por allí y si bien no estoy de acuerdo con la palabra inclusión; creo que es necesario que todos abramos cada vez más la mente y el corazón para darle el lugar a quien está fuera de esta sociedad que no solo es atravesada por la inseguridad sino por ideales y principios que se suponían perdidos.

Para bailar no hace falta tener dinero, basta con dejarnos llevar por melodías y no sentir que nadie es superior ni inferior. Nuestro cuerpo, como totalidad debe aunar todos los sentidos para darle pie a la cadencia, al movimiento, a la interpretación y a la oportunidad de juntarnos.

Antes era la danza clásica la considerada única danza, pero actualmente pueden mencionarse muchísimos estilos entre los cuales podemos retornar a esos orígenes que conformaban simplemente una ronda para bailar. Ya no existe tanta fragmentación entre lo que es y no es. Ahora, las sensaciones se apoderan de nuestra visual y nos dejamos llevar como si estuviéramos transitando por un mundo más elevado.

Ahora, los espectáculos artísticos no son todos para espectadores Festival Constante6pasivos sino que nos involucran, nos hablan o nos callan. Nos dan herramientas para que pasemos un momento único e irrepetible. Ahora, a diferencia de antes, los espectadores somos quienes marcamos las diferencias y depende de nosotros lo que nos llevemos, lo que transitemos, el valor con el que ingresemos y la apertura con la que permanezcamos.

El Teatro El Cubo, es un espacio ubicado en uno de los polos culturales más fuertes de la Ciudad de Buenos Aires que se caracteriza por un gran movimiento juvenil que renueva, mes a mes, las propuestas culturales permitiendo que nos involucremos con lo que desarrollan.

Esta vez le toca el turno a varios elencos de teatro, danza, arte plástico y música; para demostrar cómo la unión hace la fuerza. Cómo las energías en conjunto crean una contracultura.

Un Festival Constante (Creado y dirigido por Jesús Guiraldi) es eso y mucho mas. Es una muestra de cambio, de orgullo, de placer, de dos espacios simultáneos (interno y externo) que nos permiten elegir que presenciar, una libertad para ingresar a la sala o salir al exterior, una energía que fluye y se contagia.

Durante una tarde bastante calurosa, la adrenalina se vio, se sintió, estuvo, permaneció y consiguió ofrecer fragmentos de espectáculos muy buenos como: Los Nixis (de Alejandra Rubio), La Generala (de Damián Malvacio), Proyecto Event (de Mauro Cacciatore), La Comisión y Dime con quién andas (de Víctor Campillay). Sumado a estas piezas culturales, tres DJ y un VJ se lucieron a lo largo de las horas, decorando el patio de El Cubo y acompañando a las performances de danzas que tuvieron lugar en el escenario al aire libre.

En cuanto a las puestas en escena dentro del teatro, sus excelencias, esplendor y movimientos consiguieron darnos un valor supremo. Qué importante es que exista variedad para que la danza convencional sea venerada pero también la contemporánea consiga su espacio. Diferentes grupos desfilaron por las tablas, montando experiencias diferentes, sin prestar demasiada atención a la perfección de sus pies, a las caídas, a los movimientos sino centrándose en que sus cuerpos se desplacen y se abran al universo. También, la perfección tradicional nos deleitó.

Sin lugar a dudas, Los Nixis con sus canciones consiguieron captar a un gran público infantil para su próxima temporada y todo lo vivido en el Festival pudo concebirse en la idea de unidad. Unidad de lenguajes diferentes que evocan ansias por hacer lo que se ama y nada más.

Con respecto a una de las finalidades de esta producción, un porcentaje del dinero recaudado durante esta jornada será destinado a la ONG El hormiguero para que puedan construir una radio comunitaria en Villa Fátima.

Para seguir mencionando lo que implica introducirse en este tipo Festival Constante60de proyectos, el Director de El Cubo, Jorge Vidoletti, estuvo charlando con Sabor A Teatro y sus palabras parecieron transformarse en más energía y esperanza por avanzar hacia objetivos artísticos.

El mundo del arte y el mundo económico cada vez se juntan más. Desde la postmodernidad hasta ahora, ya no se piensa al arte fuera del mundo económico. Y, además, el mundo económico se está apropiando del mundo del arte y le está dando valor. Basta con que veas las subastas que hay en Estados Unidos de los millones y millones de dólares que cuestan cosas que pareciera que son para guardar en una botica de antigüedades. Esto está pasando como un fenómeno en el mundo y no es fácilmente entendible. Lo que pasa es que, paralelamente, la psicología cultural, la antropología cultural, como la filosofía del arte, están descubriendo, popularizando la idea de que verdaderamente el arte es la posibilidad de la mente más evolucionada. El arte es el desarrollo del pensamiento más integral y más potente que hay. Quiero decir: el mejor científico debe ser un artista para ser el mejor científico.

A esta altura podemos decir que en cada familia hay un artista y si no está consagrado, está en proceso de serlo.

Por suerte ya no se desvaloriza tanto como antes.

Cuando yo era chico y decías: voy a ser artista. ¿Y qué más?

Y si querías ser músico tenías que ir al conservatorio. No había nada alternativo, era todo lo oficial.
Hoy veo técnicas hindúes… faltan las marcianas. En Buenos Aires, por ejemplo, cada día me encuentro con una nueva técnica de danza.

Es mágico lo que suelen hacer acá. Los espectáculos cuando van mechando la danza contemporánea con el teatro con lo musical… se logran ver puestas en escena que en otros lados no.

Desde el arte tinellesco hasta el arte más sagrado, el más hermético o el de más difícil difusión tiene un lugar en la sociedad. Y tiene un desarrollo humano que va en camino de crecimiento, de ampliación de la conciencia humana que hasta hace veinte años no teníamos en cuenta.

Hay público para todo y eso es lo lindo.

Y en ese sentido, el crisol de razas de Buenos Aires o la babel que es Buenos Aires es increíble. De todo el mundo yo recibo gente acá (de países europeos) y todos quedan maravillados y algunos se quedan a vivir porque no pueden creer que sea una fiesta continua.

Cada vez hay más gente de Europa que viene para acá y se queda.

En ese marco social e histórico en el que estamos, yo encuentro innumerables productos muy jóvenes que son de un valor artístico impresionante.

El arte es algo que se contagia.

Contagia felicidad.

De repente, un médico, no sé si le puede contagiar a su hijo las ganas de estudiar medicina.

El 80% de las familias somos disfuncionales.

Festival Constante68

Es que por suerte la mayoría somos disfuncionales, para tener esa locura -bien concebida-, esa búsqueda, esa cosa más “anormal”.

La pasión pasa por ahí. El arte es pura pasión. No hay ningún músico, violinista, actor ni bailarín que a los doce años cuando decide serlo diga “yo con esto me voy a llenar de plata”.

Cómo hacemos para contener, organizar y hacer producir todo esto. No simplemente por el hecho de estudiar se es un artista. Verdaderamente artista es el que tiene una sensibilidad que hace que el público se conmueva.

El pull de arte viene a reunir a la sociedad civil, la sociedad económica, la sociedad clase media con todos estos artistas. Seleccionamos un proyecto, lo potenciamos, lo organizamos, lo dirigimos y lo coordinamos. Y cuando consideramos que está listo, es porque ya puede tener un rédito económico. Entonces, buscan a alguien de la sociedad civil que quiera invertir en arte.

Es una inversión.

Invertís y ves cómo va la cosa en cuestión de dos, tres años. Tiene todo un pronóstico de rentabilidad. Los márgenes de error van a ser muy pocos.

Además, en esta zona tan estratégica. El Abasto es uno de los focos artísticos más fuertes, mucho más que Palermo.

Tiene barrio, tiene tango.

Un adoquín.

Tiene una cosa fundacional. Gardel vivía acá en la esquina.

Tiene historia.

Y acá había cuchilleros y todo ese tipo de cosas que inspiraban a las letras del tango.

La realidad esta acá.

Los que hacían el tango eran todos estos forajidos. El símbolo es verdad, no casualidad.

Es un barrio no artificial, es lo que pasa.

¿Cómo fue el tema de las charlas previas y el ponerse de acuerdo para este primer festival con esta causa tan solidaria, para que puedan hacer la radio?

El pool de arte es la última novedad que estamos tratando de instalar para el 2015.

Yo cuando trabajo, trabajo todo en cinco minutos. Si no es en cinco minutos, no va a funcionar. Por una cuestión de empatía con la gente.

Tengo una amiga que es fotógrafa que le encanta sacar fotos de danza. Me dice un día: vamos a ver al teatro de Tolcachir Una constante. Me presentó a Jesús y lo invitó al Cubo, diciéndole que tenía unas ideas para comentarle. Así fue como le mandó a su asistente porque tenía programado un viaje a Sudáfrica. Al reunirse con ella, lograron darle más importancia a la parte de danza. Idearon fabricar una especie de colectivo para trasladar las funciones a las plazas conformando una unión entre La Constante y Cubo Manía; y con eso van a promocionar el pool de arte. Esto estaría preparado para febrero del próximo año.

Cuando aparece el tema de la plata todo se vuelve más mezquino, miserable y egoísta. La plata empieza a reemplazar a la potencia del deseo.

El dinero tiene que ser un resultado.

Lo mejor es trabajar en esta función, en esta empatía inicial que si eso fluye y esa potencia se desarrolla, la economía viene sola.

Y, como resultado de esta cadena de gratificaciones, el director del Festival Constante71festival, respondió unas breves preguntas antes de continuar corriendo de un extremo al otro, viendo qué necesita cada grupo, estando en todos los detalles y con una sonrisa dibujada en la cara de principio a fin.

Llegando casi al final de la jornada, me crucé con Jesús, quien ya estaba un poco más relajado como para brindarnos unas palabras.

¿Cómo surge el Festival Constante, cómo fue la organización?

Un Festival Constante surge por el hecho de generar un espacio con amigos de diferentes puntos de la danza, del arte, para juntarnos y despedir el año todos juntos. El fin es ese.

Vos venís, hace tiempo, desarrollando todo lo referido al movimiento corporal.

Yo soy bailarín, docente, coreógrafo. Tengo 26 años, hace veinte años que me enamoré de la danza. Este año fue un año muy particular, donde las oportunidades para mi grupo La Constante se han abierto y este espacio, justamente, es una de las oportunidades que se dieron.

Este es un encuentro para expresarse, para pasarla bien, para estar con amigos y, por sobre todas las cosas, para bailar.

Mariela Verónica Gagliardi

Fotos del Festival Constante

 

Minientrada

Un largo camino a casa

Kamishibai9

La salita de Casa Matienzo, tuvo el honor de alojar a esta obra de títeres (apta todo público) que llegó a la última función para este año. Por tal motivo, la risa, la melancolía y el agradecimiento fueron mezclándose a lo largo de “Lucía en Kamishibai” (escrita por Carmen Kohan y Ósjar Navarro Correa; dirigida por éste último).

Una caja con puertitas fue lo único que vimos antes de que comenzara la historia y, me atrevo a decir, que todos la disfrutamos completamente. Si bien era para mayores de 3 años, un bebé de meses de edad quedó atónito con la propuesta y me sorprendió su tranquilidad.

Una caja que nos sorprende con toda su magia, con unos títeres de varilla muy dulces y como intérprete y ejecutora de éstos, Carmen Kohan. Ella, con sus ojos azules, alumbra a esta nena que desea disfrutar y recordar ese aroma tan especial que le permitirá retornar a su hogar.

Durante su viaje, estará desprovista de todo lo material y, solamente, sus cinco sentidos le darán la posibilidad de conocer las profundidades del mar, nuevos amigos y la moraleja de que siempre se puede confiar en alguien más.

Las melodías orientales nos introducirán en la dramaturgia y cada sonido de la naturaleza irán creando la atmósfera ideal para el desarrollo de la obra.

Una niña-títere y humana, una dentro de la otra, conformando una misma persona e identidad. Una niña que disfruta del aire libre, del mar, de los peces y de cada obstáculo que debe sortear para llegar a un fin determinado.

Lo reconfortante de esta pieza teatral es que tanto el público adulto Kamishibai4como el infantil podrán disfrutar de una misma historia, quizás sacando conclusiones diferentes. De hecho, muchos preferimos sentarnos en el piso en posición india, como antes, como ellos.

Y creo que eso es lo que tiene el mundo de los títeres: la posibilidad de sentir que somos criaturas en envase grande, que podemos emocionarnos con cosas simples, dejarnos llevar por un relato muy bien contado y contemplar cada detalle puesto en escena.

El total dominio que tiene Carmen hace lucir aún más los diálogos entre los personajes, cada uno de los cuales es representado por ella misma. Este don de utilizar distintas voces, expresiones, cantos y modismos la convierten en una intérprete súper dúctil, talentosa y que sabe transmitir lo que tanto ama.

Antes de que comenzara la función, una nena de alrededor de 3 años le preguntó a su mamá de qué se trata la obra a lo cual ésta le leyó la sinopsis. Fue tal el susto de la pobre criatura que decidió dormirse para no pasarla mal. ¿Por qué hago alusión a esta reacción? ¿Se imaginan lo que podría haber sentido al escuchar que una niña se pierde y no sabe cómo llegar a su casa? ¡Podría haberle pasado a ella misma! ¿Por qué tenés tanto miedo? Le preguntaba sin entender la reacción de su hija…

No se trata de una historia de terror ni mucho menos. Es un cálido cuento que nos permite transitar por lugares bellísimos, dentro de una caja de madera de la que van surgiendo distintas escenografías y colores como soporte dramático.

No es una historia que pueda asustar sino enternecer. Lucía en Kamishibai nos traslada a otra atmósfera en que los tiempos transcurren más lentamente para darnos la posibilidad de respirar y sentir ese aire al ingresar y salir. Para darnos la oportunidad de tomar conciencia de nuestro cuerpo para luego hacerlo con los personajes. Para saber que solo confiando en nuestro instinto y teniendo confianza en nosotros mismos, vamos a poder conseguir lo que queremos. Que no importan las barreras sino las ganas de avanzar y, mientras, pasarla bien.

El miedo a desesperarnos por no saber dónde estamos es bastante habitual, siendo pequeños o grandes. Todos queremos tener el manejo de nuestras vidas y no nos permitimos perdernos voluntariamente. Entonces, este tipo de viajes en la ficción nos hacen replantear que estaría bueno perder a veces la razón, aunque sea por horas, para construir algo no tan pensado.

Kamishibai ficha

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

Minientrada

No todos queremos lo mismo

Los paraguas1

La dialéctica y el amor parecen encontrarse para fundirse, para esquivarse o, simplemente, para presentarse como verdaderos desconocidos.

Cómo se puede lograr sentir cuando todo sentimiento es traducido al lenguaje verbal. Esa necesidad imperiosa por subtitular cada acto, cada gesto, cada mirada y cada evación; coincidiendo en conceptos o estando totalmente en contra.

“Los paraguas son más caros cuando llueve” (escrita y dirigida por Héctor Trotta) nos presenta dos realidades posibles, llevadas a cabo por dos matrimonios que hacen hasta lo imposible para diferenciarse entre sí, como si asemejarse fuera un insulto.

En primera instancia, el nombre de la obra nos remite a un universo paralelo que no consigue identificarse sino hasta el final de la historia. No es posible sacar conclusiones apresuradas en esta dramaturgia ya que se trata de un viaje por la literatura poética francesa, el teatro y el placer por filosofar -a pesar de que las palabras no siempre tengan una lógica o justificación posible-.

Los paraguas no aparecen físicamente en escena, aunque la lluvia suele acompañar varios de los relatos acontecidos. La lluvia y la necesidad de poner en palabras el pensamiento, el sentimiento y la acción referencial; permiten que no existan dudas sobre la idea de esta pieza artística.

Mientras una misma melodía, junto a la iluminación, se encargan de marcar la separación de escenas, el drama y la comedia consiguen aunarse en un solo lugar.

Ana y Tomás forman una pareja aparentemente feliz, sin necesidad de volar hacia horizontes desconocidos ni de arriesgar más de la cuenta. Ella, escritora y enamorada del amor; se comienza a dar cuenta quien es cuando su matrimonio entra en crisis. Él, en cambio, es un dramaturgo no conocido, que no consigue transmitir en sus páginas algo demasiado interesante. De esta manera, los dos hacen lo que se supone que hay que hacer sin plantearse realmente si al actuar de ese modo están siendo o no felices.

Por otro lado, se encuentran Catalina y Víctor, quienes también están casados pero tienen una vida distinta a la de sus amigos. Ellos sí pretenden hacer lo que les gusta, recurriendo a su intelecto pero, también, permitiéndose ciertas cosas “no correctas” que los harán felices.

Así, la historia se va tornando dramática desde su comienzo, generando incomodidad en el espectador. Y por qué me refiero a la incomodidad. Justamente por los conceptos que se manejan: ¿qué es lo que está bien y qué es lo que está mal? ¿Hay que ser feliz a cualquier costo, es preferible hacer lo que corresponde postergando la felicidad? ¿Quién determina la línea entre el bien y el mal? ¿Hay que “obedecer” a alguien o a nosotros mismos? ¿Existe un juez moral?

En cuanto a las interpretaciones, se pueden observar a cuatro artistas que viajan junto al desafío de la propuesta desarrollada en esta dramaturgia, desplegando talento y pasión. La vestimenta y accesorios consiguen que sus personajes estén bien caracterizados, dándoles la posibilidad de demostrar cómo los estereotipos están cada vez más arraigados en una sociedad.

Los diálogos no son fluidos y hago hincapié en este aspecto porque supongo que esto creará un público que adore la dramaturgia y otro que no logre ingresar en los códigos establecidos por su autor. La fluidez, generalmente, la asociamos a la espontaneidad en los diálogos, al lenguaje más convencional llevado a cabo. Esto no sucede y resulta interesante que no suceda, porque la magia de la palabra florece en todo su esplendor. Sus cuatro personajes se sienten presos de lo que dicen, sin encontrar un silencio para reflexionar. Necesitan hablar y expresar de este modo cada palabra y acción.

Los paraguas2

Sentí la presencia de Trotta constantemente. Como si estuviera en vivo, imaginé un ensayo con público durante el cual pudo ejecutar cada directiva, corte y cambio. Como una hoja de ruta, cada escena tuvo su acotación y este es el valor agregado del dramaturgo.

Los personajes caminan, van, vienen, corren de lugar el sofá, los libros, las bebidas y los vasos; demostrando que los cambios no tienen que ser externos sino internos. Se puede modificar la orientación de un mueble pero si no se cambia la perspectiva difícilmente pueda tener sentido dicho cambio.

Hay que abrir el paraguas, como forma de protección, como escudo, como la manera de no sufrir.

Los paraguas son más caros cuando llueve, es una frase tan real como la vida. La oferta-demanda, la especulación económica trasladada al miedo, al amor, a la pasión y a la incertidumbre.

¿Qué ocurriría si permanecieran callados, observándose?

El alcohol pasa a ser como el agua, sin gusto, sin quemazón, sin ese espíritu que les otorga delirio. La rutina pasa a aburrirlos tanto como la vida y la vida misma se torna insoportablemente agobiante. Solo quienes se comportan más salvajemente, pueden atravesar esa frontera que marca la separación entre el bien y el mal. Hay buenos y malos, sedientos y voraces. Utópicos y vulgares.

El cáncer es mencionado durante varios momentos de la obra, como tumor difícil de extirpar. No hay personajes enfermos clínicamente pero si embriagados de egoísmo. ¿Está mal ser egoísta? Existe persona que pueda proclamarse no egoísta?

La apariencia se esconde en los corazones más ingenuos, ejerciendo una constante presión. La dramaturgia es una vertiginosa puesta en escena que tiene momentos esperados y un desenlace impensado.

Los paraguas son más caros cuando llueve y el amor se vuelve más atractivo cuando peligra su extinción. Los paraguas se identifican con el amor y la lluvia con el quiebre. El conflicto es lo único que los salva, otorgándoles la duda como opción para replantearse un antes y un después.

“Los paraguas son más caros cuando llueve” es una joya que brilla en la oscuridad, esa oscuridad que todos tenemos y no todos dejan asomar. Como si fuera una vergüenza desleal, proteger al ser amado pasa a ser la peor decisión que pueda tomar cualquier mortal. El individualismo es la conclusión a la que nos hace llegar su autor. La auto-evaluación, el auto-aprendizaje, el auto-conocimiento y la oportunidad de animarse a superar.

Los paraguas ficha

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Minientrada

Si Shakespeare viviera

Shakespeare inédito12Hace mucho tiempo que las improvisaciones han ganado terreno en el ámbito artístico. Desde las salas de la calle Corrientes hasta otras más independientes, apuestan a este estilo de narrar mucho más inmediato que el resto del teatro. Aunque lo que atrae no es sólo este aspecto sino la posibilidad que, muchas veces, se le da a los espectadores de convertirse en público activo, aportando alguna idea o votación.

¿Cómo convertir palabras, frases o acotaciones en una dramaturgia en vivo?

Ricardo Behrens consigue armar una obra diferente bajo el título «Shakespeare inédito». Y, realmente, ninguna de sus historias se repiten que el público cambia función a función, convirtiendo algunos de los personajes del dramaturgo inglés en portadores de narraciones extraordinarias.

Al ingresar a La sede teatro, un sitio antiguo, amplio y bonito nos invita a pasar. Contamos con datos que nos aseguran que la obra será muy buena: Behrens, buenos actores y la liga de improvisación.

Cuando las luces se apagaron, su autor apareció con una gran vela, para contarnos en penumbras la introducción a esta propuesta. No hicieron falta demasiadas palabras pero sí pedirle perdón a Shakespeare por modificar los detalles de sus personajes, aunque conservándoles la esencia a cada uno de ellos.

Shakespeare inédito13

En esta ocasión, los intérpretes deben buscar el silencio en el amor. Por supuesto que no será una tarea fácil y que Julieta no será de lo más tradicional que digamos. Ella se encontrará con la misma encrucijada de siempre aunque tendrá a su madre, Lady Macbeth, de aliada. No busquen coherencia literaria porque esta aventura tiene otros propósitos que se irán develando de a poco, a medida que Behrens invente un guión, en vivo, paso a paso y del que seremos partícipes.

Qué puede ser mejor para ellos y para nosotros que esa adrenalina que nos recorre sin saber su destino.

En cuanto a la escenografía, la misma sala permite recrear Shakespeare inédito7pequeños espacios con detalles que les servirán de apoyo para el desarrollo de cada instancia.

Me pareció increíble el talento de este gran director que apuntalaba a los actores y a la sonidista-iluminadora, con una naturalidad tan espontánea, que la obra parecía ser la misma hace tiempo.

Por la ubicación que tuve como espectadora, observé de cerca las señas e indicaciones realizadas por Behrens, convirtiendo el mundo de William Shakespeare en un cuento nuevo.

Con un vestuario épico y realmente perfecto, cada participación tiene su agrado, frescura y misterio. Julieta puede morir o vivir pero su destino marcado por ese amor tan prohibido será evocado de generación en generación, indistintamente del contexto o adaptación que se realice.

Las ocurrencias inmediatas, la suspicacia y la coordinación se unen como fórmula ideal para romper con los relatos clásicos donde se sabe qué vendrá en que los desenlaces no son más que algo que sucederá.

Shakespeare inédito ficha

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.