*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Recordando los grandes hitos del cine nacional

Canción de cine1

Quien haya asistido alguna vez a un cine sabrá lo que se siente y no solo lo que se ve y escucha. Quienes sean cinéfilos sabrán de lo que les hablo y quienes nunca hayan ido a este séptimo arte, no saben de lo que se pierden.

Francisco Pesqueira, junto a su amigo y pianista, Ramiro Pettina (dirigidos por Carlo Argento); realizan un homenaje que se titula “Canción de cine, homenaje a las canciones del cine argentino”. Y esta es la síntesis de un trabajo meticuloso, profundo y sabio, a la hora de seleccionar hitos que han marcado a una de las industrias más importantes del mundo.

La infinidad de temas interpretados por Pesqueira, que sonaron en las manos de Pettina, son imposibles de detallar ya que precisaría encarar una investigación o tomar nota tan rápidamente que me perdería de las sensaciones que dejan en el escenario ambos artistas y todo el equipo de creadores.

“La canción de Buenos Aires” (Orestes Cúfaro y Azucena Maizan, Manuel Romero – 1933), fue la encargada de abrir el espectáculo tan conmovedor y lleno de un espíritu nacional, así como popular. Este tema es muy importante ya que apareció en la primera película sonora, llamada Tango, (con dirección de Luis José Moglia Barth y entre el elenco figuras como: Tita Merello, Libertad Lamarque, Azucena Maizani, Luis Sandrini y Pepe Arias. La música a cargo de Homero Manzi y Roberto Firpo, entre otros).

De forma no lineal, nos van llevando por un recorrido ameno, hasta con el detalle de agasajarnos con el tan famosos maní con chocolate.

Y una vez que estamos bien acomodados y con la golosina en las manos, suena “Para vivir un gran amor” (Cacho Castaña), de la película Los éxitos del amor, 1979 (dirigida por Fernando Siro, con la participación de: Graciela Alfano, Cacho Castaña, Ana María Cores, Ricardo Darín, entre otros). Y a partir de este momento, todos, empezaremos a hacer conexiones con nuestra memoria emotiva que nos harán emocionar.

Uno se cree, que los mató el tiempo y la ausencia… (Joan Manuel Serrat, El faro) y ya no hace falta decir el nombre de la canción porque es vox populi. Quién no habrá sentido un desgarro en el corazón al ver este film y su desenlace. Y quién no respira profundo al escuchar a Horacio Guarany con “Si se calla el cantor” (película que lleva el mismo nombre y la cual fue estrenada en 1973. La misma está dirigida por Enrique Dawi e interpretada por: Héctor Pellegrini y Horacio Guarany). Claro que el título del poema cobra sentido al continuarlo: Si se calla el cantor, se va la vida.

Las luces tenues de la sala, sumadas a las proyecciones en pantallas de fragmentos cinematográficos nacionales, hicieron que “Canción de cine”, se convierta en un espacio ocupado por amantes de este arte, ya que los espectadores -en su mayoría de tercera edad-, conocían de memoria los nombres de las películas, de sus protagonistas y cuando Francisco sugirió que lo acompañemos cantando, también lo hicieron a la perfección.

Tuvimos la oportunidad de participar activamente durante la función y de llevarnos unos gratos recuerdos que jamás se borrarán del corazón. A su vez, existió un abanico amplio de estilos y épocas, así que nadie pudo sentir que se lo dejó de lado.

“Así es el tango” (letra de Homero Manzi), de la película que lleva su mismo nombre, fue interpretado por nuestro artista de una manera tan Canción de cine2comprometida, al igual que las canciones seleccionadas de principio a fin. Por momentos entonó los temas completos y, por otros, solo unas frases. Dicho film fue dirigido por Eduardo Morera y tuvo como figuras a: Olinda Bozán, Tital Merello y Tito Lusiardo. En cuanto a la música, estuvo a cargo de: Julio de Caro, Elvino Vardaro, Carlos Marcucchi, Ciriaco Ortiz, Edgardo Donato, Francisco de Caro y Juan Carlos Cobián.

También sonaron: “Quiero llenarme de ti” (canción de e interpretada por Sandro). Esta película se estrenó en el 69’ y tuvo la dirección de Emilio Vieyra, con actuaciones de talentos como: Rolo Puentes y Linda Peretz, “Tango feroz” (1993) – dirigida por Marcelo Piñeyro y con los roles protagónicos de: Fernán Mirás y Cecilia Dopazo. Sin lugar a dudas uno de los clásicos más autóctonos fue en 1942 “La guerra gaucha” (dirigida por Lucas Demare, con música de Lucio Demare, con las interpretaciones de Enrique Muiño y Francisco Petrone), “Cómo te extraño mi amor”, aparece en los cines en 1966, (protagonizada por Leo Dan y su música, con la dirección de Enrique Cahen Salaberry).

Y cuando llega el momento de presentar este film, Francisco se convierte en pequeño y sus expresiones se modifican totalmente. Es que en el año 1975 se estrena Trapito (de García Ferré, con música de Néstor D´Alessandro) y es cuando nos relata lo que sintió al verla, sus emociones y el recuerdo de que en la misma época se lleva al cine Hasta siempre Carlos Gardel (dirigida por Ángel Acciaresi, con las actuaciones de: Julián Miró, Irineo Leguisamo, Tito Lusiardo y Palito Ortega).

Las décadas transcurren pero las lágrimas y risas, se anidan en cada ser. Pudimos haber nacido antes o después, pudimos reír con un clásico o con otro, o con el mismo cine independiente, pudimos sentirnos identificados con un personaje u otro; pero de lo que podemos estar seguros es que si nos dejamos llevar, llegaremos muy lejos.

Y puedo citar otros ejemplos interpretados durante la noche, como: Sola (1976) –de Raúl de la Torre, con Graciela Borges, Luis Brandoni y la música a cargo de Roberto Lar-; “Se dice de mí”, de Tita Merello (Mercado de Abasto se estrena en 1955. Este film de Lucas Demare -con música de Lucio Demare-, tiene como protagonistas a Tita Merello y Pepe Arias); Besos brujos (cantada y protagonizada por Libertad Lamarque, se proyecta por primera vez en 1937, bajo la dirección de José Agustín Ferreyra, música de Alfredo Malerba y Rodolfo Sciammarella); Evita, quien quiera oír que oiga (se estrena en el año 1984, bajo la dirección de Eduardo Mignogna, la música de Litto Nebbia y con las actuaciones estelares de Silvina Garré y Flavia Palmiero).

Todas las melodías y letras que sonaron, tenían una carga emocional muy fuerte y -como se trata de nuestro país y de los años sufridos por el pueblo argentino- todo se magnificaba. Kamchatka (de Marcelo Piñeyro), fue uno de esos parates que hizo Pesqueira y destacó una de las partes más tristes de la film: Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja. Si cada palabra lográramos grabarla en nuestra mente, seguramente, no volveríamos a cometer errores o a sufrir por duplicado.

También tuvieron su lugar las películas de Leonardo Favio, como: Gatica el mono, Juan Moreira, Nazareno Cruz y el lobo y Aniceto.

Hasta que llega Otra historia de amor (1986), de Américo Ortiz de Zárate, con Arturo Bonín y Mario Pasik. Esta película fue la primera en el país de temática gay y sumado a eso, Sandra Mihanovich canta Sin vos, hasta sentir que sufrimos junto a la pareja: Se me hace todo difícil sin vos y es que todo me da frío sin vos y todo se desmorona sin vos, lo intento todo y no puedo sin vos, sin vos.

Pero en nuestro inconsciente colectivo, conviven dolores pasados, angustias presentes, alegrías futuras o de la manera que queramos ordenarlos. Para algunas canciones tendremos que buscar a qué film pertenece y, para otras, apenas empecemos a escuchar ya arriesgaremos su título. Se podrían realizar juegos de preguntas y respuestas, donde más de uno estaría feliz.

Hasta que los acordes en el piano tocan la canción No me mires más (interpretada por Lolita Torres), de la película “La edad del amor” (1954), de Julio Saraceni, “La felicidad” (Palito Ortega), del film Un muchacho como yo (1968); hasta ingresar en un terreno más sinuoso y trágico como El país de nomeacuerdo (María Elena Walsh), del film “La historia oficial” (1985) – de Luis Puenzo. También continúan esta línea “Desde el abismo” (1980), Zamba para no morir (Mercedes Sosa) – la cual forma parte de la película “Mía” – de Javier Van de Couter.

Canción de cine

“Canción de cine”, fue y es mucho más que la sinopsis del folleto. Fue y es un real homenaje a todos los tiempos, a la situación social y política de antes y después. De las tragedias, surgieron piezas realmente maravillosas y de las momentos más plenos, también verdaderas joyas del arte contemporáneo.

Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera… y “Esperando la carroza” (1985) aparecía en escena, al igual que para continuar con el género de comedia: Que bonitos ojos tienes, debajo de esas dos cejas.  Debajo de esas dos cejas, que bonitos ojos tienes. Ellos me quieren mirar, pero si tú no los dejas. Pero si tú no los dejas, ni siquiera parpadear. Malagueña salerosa. (La malagueña, interpretada por la gran actriz Niní Marshall, la cual pertenece a la película “Cándida millonaria”, de Luis Bayón Herrera. Se estrenó en el año 41’ y participan grandes figuras como: Alberto Bello, Armando Bó, Osvaldo Miranda y canta Pedro Vargas – con el acompañamiento de Los Rancheros). Era y es imposible observarla, escucharla y contemplarla sin esbozar aunque sea una sonrisa. Su talento, su originalidad y simpleza, marcaron un antes y un después en un género difícil de igualar sin caer en bajezas.

ficha artístico técnica Canción de cine

Mariela Verónica Gagliardi

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Sobreviviendo en la oscuridad

Domingo1Él tiene nombre de prócer, de niño prodigio, serio, contenido. Sus movimientos son repetitivos y sus rutinas, cotidianamente las mismas.

“Domingo” (Mauricio Minetti) es rengo pero, a pesar de eso, tiene que subir y bajar unas escaleras que le exigen llegar al sótano en el cual trabaja. Es portero, pero no solo abre la puerta, sino que sabe a ciencia cierta la historia de cada vecino, sus mundos interiores, sus secretos y sus pasos.

Él es obsesivo, detallista, meticuloso y maniático. Esta conjunción de características lo hacen un ser mal humorado pero con amor para dar. Su rostro permanece serio mientras relata sus quehaceres, sus labores y cada descripción de lo que ve.

Al cerrar los ojos podríamos ir sintiendo qué expresión toma, hacia dónde va, qué busca y que le produce irritación.

Pero, ¿quién es Domingo?

Es un hombre que busca enamorarse, romper con lo establecido, con las órdenes, con su propia vida.

De repente, una sonrisa surge en su cara y es por acordarse de la mujer que atiende el kiosco en que compra su comida. Ella es lo que necesita, ella o cualquier otra persona que le produzca un sentimiento real y placentero.

Este portero nos transmite tristeza, pena, desprotección. Él sabe cómo hacer su trabajo pero está absorbido por éste. No tiene un círculo social, no tiene afecto y sueña despierto con tenerlo.

En el sótano, donde apenas ingresan unos rayos de sol, donde el silencio predomina y las paredes lo agobian, Domingo, sobrevive.

Su único escenario es la pieza que vemos y lo concreto de la imagen es lo que nos permite mantener un lazo inmediato con el personaje y su historia. Los efectos sonoros, a su vez, lo acompañan en el momento justo, sin sobrecargar la narración.

Domingo tiene el nombre del día de la semana más nostálgico y esto no será un detalle menor.

Casi al comienzo de la obra, una vecina le recuerda que tiene que pintar una baranda de color verde. Un simple caño. Pero la simpleza de la tarea lo perturba a nuestro personaje, lo hiere, lo enloquece.

Él está en el lugar equivocado, en un sitio que seguramente lo eligió a él.

La excelencia de Minetti (al igual que el texto de Luis Cano, en conjunción con la dirección de Verónica Mc Loghlin) nos permite llenar los ojos de lágrimas, sentir que es nuestro portero a quien debemos ayudar. Angustia verlo así, tan simple y desnudo en escena.

El desenlace es el esperado pero no como una obviedad sino por el transcurso del guión. Nada falta, nada sobra. Está todo lo que necesitamos para sumergirnos en una historia sencilla, con un relato complejo y justo.

Mariela Verónica Gagliardi

Foto: Lina Etchesuri

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La risa cura todos los males

En otra vida fui M. BrandoTres actores -amigos- (Jorge Tomas, Rodrigo Arostegui y Marcelo Martín) están por salir al escenario y deleitar al público con fragmentos de distintas piezas de William Shakespeare. Pero durante los momentos previos a la obra, se quiebran y comienzan a decir qué los tiene preocupados (demostrando sus debilidades), llegando al punto tal de sentirse mal y no querer actuar.

Como paradoja, tenemos en un primer momento, al vestuario de época, contrarrestando con el lenguaje utilizado por sus protagonistas. Si bien, por momentos Toto (Jorge Tomas), usa un léxico adecuado, es solamente para repasar el guión.

Pero, ¿qué mensaje intenta transmitir “En otra vida fui Marlon Brando”? ¿Qué semejanzas puede haber entre Martín, quien interpreta a dicho galán y el galán mismo?

A lo largo de la dramatización, la cual narra a la tragedia de una manera cómica y relajada, notamos cómo el actor siente que su vida va en decadencia. Quizás podría ser la etapa en que Brando empezó a perder protagonismo. La única similitud que se encuentra es la vinculada a su matrimonio obligado y a la cantidad de hijos que tuvo con su mujer. Claro que sus amigos lo incentivan para que se sienta el mejor, recalcándole que siempre obtiene los mejores papeles, pero esto no es motivo suficiente para que él posea más confianza en sí mismo y encare un rumbo más provechoso.

Luego de atravesar varios infortunios, llega la hora de salir a las tablas y la función no se realiza ya que uno de los actores, decide abandonarlos. Aunque los demás, optan por seguir las discusiones, sin darse cuenta que están haciendo un papelón frente a los espectadores. Sus esfuerzos, sienten, que no valieron en absoluto, pero los mensajes y valores que dejarán en las tablas serán los que realmente sean relevantes.

Jorge Tomas -el actor más destacado de la obra, guionista y director de la misma-, dice en un momento de la representación: “Le damos a la gente, miserias humanas autóctonas, por $50”. Y eso es lo trascendente a lo largo de la función (la ficcionada y la real): lo que están dispuestos a difundir y cómo.En otra vida fui M. Brando2

Un actor muchas veces es visto como un objeto que tiene que entretener al espectador, pero acá sale a la luz el costado humano de un intérprete, las dificultades que tiene que atravesar y cómo -después de vencer a los fantasmas en su cabeza-, debe salir a escena haciendo su mejor representación.

“En otra vida fui Marlon Brando”, tiene la particularidad de no contar con un personaje principal -por más que el título demuestre que sí- y que los tres actores tengan su espacio a partir del cual conocemos estilos muy distintos, que es un punto a favor en la obra. También, existen chistes, humor, juegos de palabras que hacen reír al público, ternura, compasión por parte de los amigos y resaltar el drama existente con una sonrisa.

Otro de los momentos a destacar es la intervención de Romina (Carolina Ghigliazza) -ex novia de Toto y más tarde esposa de Martín-, quien logra hacer dos personajes muy bien caracterizados y, a partir de su incorporación, la obra cobra un vuelo enorme. La acompaña Pedro Padilla López, quien hace de su actual novio y también de madre de ella en otra de las actuaciones.

En otra vida fui M. Brando1

A su vez, la iluminación cumple una función importante, ya que ésta nos facilita a qué debemos prestarle atención y, también, da la posibilidad de que sigamos riendo a carcajadas por los grotescos personajes de Carolina Ghigliazza.

Esta pieza teatral sorprende de comienzo a fin, ya que en sus inicios parece ir por un camino -y cuando estamos compenetrados con el mismo- toma un giro inesperado, tanto en el libreto como en la caracterización de sus personajes.

La ambigüedad del relato y sus justificaciones son fundamentales, ya que a partir de ésta se logra entender el significado total de “En otra vida fui Marlon Brando”.

ficha artístico-técnica En otra vida fui M.Brando

 

Mariela Verónica Gagliardi

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Los suburbios tienen aroma a Cachafaz

Cachafaz1

“Cachafaz, adiós milonga querida. Cachafaz, al compás del bandoneón”. Esta estrofa sonaba y resonaba en mi cabeza, una y otra vez, buscándole el sentido a la obra, a los relatos, a la intencionalidad de la pieza artística.

El personaje picaresco, chanta y adorable que encarna Emilio Bardi en los suburbios de un conventillo, donde vive con La Raulito (Claudio Pazos), su compañera, es una de las cuestiones más sobresalientes de la pieza teatral de Copi -dirigida por Tatiana Santana-.

Ellos hablan en forma de payada, ambientados como en la década del 40´, sintiendo el tango, la milonga, hablando en lunfardo y actuando instintivamente en un mundo donde el que no garronea algo está perdido.

Cuando empezamos a introducirnos en la historia, notamos como él es un borracho y “ella” trabaja de mucama pero la echaron por la barba crecida. Esta pareja no tiene demasiado tiempo para deprimirse ni llorar por los rincones. El dinero no les alcanza, no hay trabajo que dure y el Cachafaz chamuya con que tiene que inspirarse para escribir, narraciones que nunca llegará a publicar porque las ideas no le surgen demasiado.

Una de las cuestiones que me asombró fue la gran cantidad de personas grandes y que en ningún momento se horrorizaron ante las palabrotas esbozadas por los protagonistas. CachafazEs que en los burdeles, en los conventillos y en esa clase social, era moneda corriente escuchar ciertas expresiones.

En cierto momento escuchamos una canción sobre la pija que ella le canta a él, con ritmo de milonga. Los dos, felizmente, se tocan, danzan y expresan su sentimiento -tan profundamente- que logramos entender el amor que siente uno por el otro.

Estos personajes tan especiales, se enfrentan a la autoridad policial ante cualquier adversidad. Un día, el uniformado toca a la puerta y quiere arrestarlo. Explica el motivo y dice que están culpando al Cachafaz de haber robado cosas, lo cual es cierto. Y es que él tiene que hacerlo para sobrevivir monetariamente.

Mientras la comedia musical prosigue su eje emblemático y cada una de las trabas surgidas, las vecinas dentro del conventillo, le cantan a La Raulito sobre las cosas que les robaron.

Aunque no tienen solo un modo de proceder negativo. También se dedican a abastecer a la ciudad Pardo con carne, aquella carne surgida de los cuerpos matados. De esa manera, tienen otro ingreso para intentar mantener su humilde vivienda.

Pero la desfachatez hace que el delinquir sea un detalle y que todos sus actos sean justificados -de alguna manera- por su amada. El Cachafaz canta sobre su inspiración y dice versos como: “El hombre es un enemigo negro, blanco, pobre o rico; pero ninguno es pavo real”.

En cuanto regresa la policía, intenta arrestarlo pero él lo termina matando. No es un asesino a sangre fría, simplemente un hombre práctico. Claro que no sabe que acaba de asesinar a un familiar muy cercano, pero éste no es motivo suficiente para que se entristezca ni tenga cargo de conciencia. Un hombre raudo como él está para otras cosas.

Otra de las situaciones más relevantes de la historia es la referida a la noche en que van a comprometerse. Dicha unión surge a partir del asesinato del último vigilante y al robarle su anillo, se da cuenta de que puede dárselo a ella. La Raulito va a estallar de felicidad, aunque Cachafaz2más tarde una desgracia se avecinará, la cual romperá con toda la dicha.

La puesta en escena es oscura, arrabalera, con un cuerpo de baile que expresa los sentires de cada situación, sumado al agregado de sus voces -las cuales no podrán ser silenciadas-, y el lujo de contar con tres músicos que interpretan con sus instrumentos las melodías de las canciones en vivo.

“Pedile perdón al cielo por haber comido humanos”, dice uno de los vecinos. A lo cual podemos agregar que cuando la desesperación es tan grande no hay moral que prevalezca. ¿Está bien consumir animales y no humanos? El especismo presente nuevamente. En otra época, en otro contexto sociocultural. La quietud predispone al hombre a aceptar que es ético asesinar a los inferiores y, sin embargo, es incorrecto comerse entre pares.

Cuando el corazón deja de latir, cuando éste es lastimado, herido, imposibilitado de seguir con su sonido interno, recién ahí los valores más profundos salen a la luz. La humanización del humano.

Ficha artístico-técnica Cachafaz

 Mariela Verónica Gagliardi

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Entre entrar y salir se nos va la vida

La muñeca en su jaula1

¿Quién no tiene…? Y así comienza la obra “Una muñeca en su jaula” (dirigida por Ezequiel Ludueña), que tiene como protagonista a Stella Maris Closas, enumerando varias cosas que la harían feliz.

Una escenografía decorada con rejas, con una oscuridad visual y del alma, textos de Alejandra Pizarnik y la luz que en algún momento quizás se conozca. Acompañan la estética de la puesta, las poesías que suenan -grabadas por la propia actriz- e interpretadas en vivo por Maris Closas.

Como el título ya lo explica, una muñeca está encerrada, desea ser liberada. Metafórica y simbólicamente, a partir de este objeto -vestido igual a la artista y similar a ella- Stella nos dirá sus mayores pesares, dolores, angustias y deseos. Complementarán sus decires, cada una de las frases escogidas de la escritora Pizarnik, las cuales darán una energía contundente como para entender el fin de la historia.

Ella toma un papelito, lo lee, lo abolla, lo desaparece de su mundo. Ella abre y descubre qué hay dentro de unas cajas que están en el mismo espacio. Unos arbolitos preciosos de color verdes, están allí. Estos no tienen raíces, no tienen vida, están muertos al igual que ella.

“No quiero más que un silencio para mí y para la que fui”, esboza en cierto momento de la obra. De qué silencio nos habla? En la habitación solo se La muñeca en su jaula2escuchan sus palabras, sus cantos, sus prosas, sus lamentos. Su mente está perturbada y desea callarla de algún modo.

Pero tal como mencioné al principio del relato, hay un sector iluminado. Un mueble con puertas, del cual salen destellos luminosos. No está la claridad de la vida, sino, simplemente, el recorrido de un camino sin retorno. De allí dentro cae una carta, la cual lee en voz alta: “Querer quedarse, queriendo irse”.

La locura se va apoderando de su cuerpo, de su cerebro, de su corazón. Su único contacto es con la muñeca. No tiene noción de lo que pasa allá afuera, en el mundo real. Este es su mundo, su planeta, su manera de sobrevivir. Su malestar se resume cuando dice: “¿Tendré tiempo de hacerme una máscara cuando emerja de la sombra?”

Aunque le preguntaría cómo podría salir de lo obscuro si todos sus relatos son opuestos a su deseo. Ella entona en ciertos momentos: “La muerte se muere de risa y la risa se muere de llanto”. Como la vida misma que contiene matices de alegría y tristeza. Pero esta frase no es el reflejo de su presente. Ella no es feliz, no sabe cómo. Sabe, sin embargo, que vive en un sótano de penurias y que no tiene la escalera para trepar a ese mundo de fragancias inspiradoras, simpáticas y con un dejo de éxtasis.

En ningún momento nos cuenta los motivos de su amargura, pero podemos deducir que uno podría ser el no haberse encontrado como mujer. Ella dice que todos terminan casados, como si esto tuviera que ser la regla social. Y en parte lo es.La muñeca en su jaula3

Ella es bella, es sabia. Es. Pero no le alcanza para hallar su lugar ideal. Este espacio no es escogido por ella en verdad. Es lo que le queda, lo residual, lo olvidado hecho prosa, iluminado con distintos tonos según el momento destacado.

¿Qué decisión será la “correcta”? “Entre entrar y salir se nos va la vida”. Parece estar consciente de ingresar junto a su muñeca, al camino fácil. Si la muñeca pudiese hablar como ella, diría: “Soy tu niña calcinada por tu niña implacable”.

La síntesis de la obra cobra vigor y determinismo, en cuanto aparece una segunda actriz: Alba Azucena Rombulá, quien interactúa con la protagonista y -a su vez- ayuda a tomar la decisión más importante de su vida. Enfrentarse a sí misma.

Mariela Verónica Gagliardi

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Soñar es como volar

La fábrica de los sueños

Finito (Gaspar Fernández) y Caniche (Cecilia Peredo) son los protagonistas de una obra de teatro para chicos, en la cual se aborda la temática de la imaginación. Se suele decir que los niños tienen mucha imaginación, pero a veces se exagera. Lo que ellos tienen son sueños sin fronteras, sin límites y eso es lo que -muchas veces los adultos- necesitamos.

Cuando me senté frente al escenario y comenzó a narrarse la historia, inmediatamente, recordé un film de Jean-Pierre Jeunet, titulado La Cité des enfants perdus.  Esta película, para quienes no la han visto, trata sobre una ciudad en la que los adultos han dejado de soñar. Es entonces cuando deciden tomar prisioneros a los niños y robarles dichas ilusiones.

En “La fábrica de los sueños”, se transmite un mensaje similar pero para infantes y con una magia especial. Al comienzo del relato, los actores principales, dicen lo que les gustaría ser en un futuro; claro que cada profesión u oficio tiene un tinte gracioso.

Lo interesante de la puesta en escena es que cada actor tiene su espacio para demostrar su arte y llevar a cabo su interpretación. Además, cada personaje se justifica y no existen roles de “secundarios”. Existe una variedad de recursos utilizados por los actores como el canto (letras inventadas especialmente), el baile coreográfico, los títeres y una amplia gama de expresiones. A su vez, se suman las animaciones en una pantalla grande que están relacionadas específicamente con la historia y sus protagonistas. Cabe resaltar el profesionalismo con que está realizada cada una de las partecitas de la dramatización.

La fábrica de los sueños4

Y en un momento llega Bobinsky -el cartero- (Catalina Mancini) quien le dice a los chicos que: “Los ciudadanos que no tienen sueños se convierten en zombies”. Esta frase es el puntapié inicial para insertarnos en el desarrollo de la obra y entender el por qué de cada acto de la obra.

Avanzando el relato nos enteramos de que existen dos ciudades: Alegría y Oscuridad.

Claro que Elvicaria (Cecilia Peredo) es la reina de Ciudad Oscura, que junto a su ayudante Gagá (Gaspar Fernández), le quitaron los sueños a algunos niños. Es aquí, cuando entran en escena Romina Almaluez y Catalina Mancini, interpretando dichos roles. Ellas están obligadas a trabajar para la malvada y solo si se duermen, perderán sus sueños. ¿Cómo harán para que esto no ocurra?

Los cuatro actores están extraordinarios durante toda la obra y tienen más de un papel cada uno le permite lucirse con diferentes vestuarios, voces, libretos y ademanes.

Uno de las partes más bellas de la obra ocurre cuando clasifican los sueños en por ejemplo: lindos, imposibles, entre otros. Es allí cuando se dan cuenta que Elvicaria necesitaría sueños agradables para su vida, como para tener algo de bondad en su corazón. Pero lo cierto es que no es nada sencillo saber el camino hasta su vivienda de chiquita. Así que aparece Faustina, la aviadora, (Romina Almaluez) quien los guía hasta su morada.

La fábrica de los sueños3Después de encontrarse con ella, descubren que no es tan mala como se mostraba y, también, conocen la triste historia que la traumó desde chica. Como le decían a todo que no, jamás pudo tener un sueño.

Esto que parece algo simple, es importantísimo lograr conservar para toda la vida: la ilusión. Y es increíble cómo ciertas etapas y hechos de tu vida, pueden condicionarte a que seas feliz o infeliz en el futuro.

El final de “La fábrica de los sueños” es original y muy dulce. Las niñas deciden enfrentar a la mala de la obra con un acto de amor, optan por hacer el bien poniendo una caricia a esta “bruja” sufrida.

Es una historia para emocionarse, reír, conectarse con el niño interior (si sos adulto) o para sentir todo en carne viva (si sos chico). Está llena de enseñanzas, una escenografía super atractiva, llena de colores y muy estética. A su vez, los vestuarios acompañan a la decoración y esto hace que no exista algo a destacarse por sobre lo demás. Todo se valora y da ganas de estar en el público cada función.

La fábrica de los sueños2

Si quieren vivir una experiencia diferente en lo que es el teatro infantil, aprovechen para asistir los sábados a las 17 hs, al Tinglado.

ficha artístico técnica La fábrica de los sueños

Mariela Verónica Gagliardi

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Historias pasadas, traumas presentes

El mal recibidoIIIComo la famosa frase que dice Vi luz y entré, así fue. Parecía una casa familiar y lo era. Una mesa con sillas alrededor, un televisor encendido, personas dando vueltas por allí, una cocina más apartada, alimentos en proceso de ser cocinados. No entendí bien qué estaba por ocurrir, pero algo diferente seguro sería.

De repente, las luces se centraron en la mesa y aparecieron cuatro personajes a decir –cada uno- su propio relato. Éstos, se fueron hilando, mimetizando, confundiendo, entrelazando, dando giros inesperados; hasta finalmente aceptar que “El mal recibido” no era la típica dramatización con introducción, nudo y desenlace.

Ignacio Apolo –quien dirige esta obra-, ingresa en cierto momento a escena con el guión en la mano, lo cual sorprende por lo que entendemos (estructuralmente) que se debe hacer en vivo.

Muchos libros antiguos, distribuidos sobre la mesa, son portadores de las palabras dichas por los actores, también como ejemplos y guías, durante cada anécdota e historia.

Y la tragedia irrumpe con un relato, pronunciado por Leónidas (Mario Jursza), en el cual nos cuenta que intentó matar a su propia abuela en defensa El mal recibidopropia. Pero no se lo puede juzgar, porque aún no se sabe si tuvo motivos reales para hacerlo, qué lo condujo a eso. Y como si sus palabras se diluyeran, prosigue otra oratoria en la que nos enteramos de la causa perseguida por parte de Sandra (Martina Viglietti) –empleada del delegado de la intendencia de un pueblo en La Pampa-, quien defiende fervorosamente al feminismo y sus doctrinas, tratando de descubrir distintos homicidios en la zona.

Claro que Lucas Barca –vestido con ropa no inflamable, en cierto momento- nos adentra en sus preocupaciones y Alejandro Dufau –personificado como un reo- también tienen historias por contar. Y para clarificar un poco el panorama, tendremos que estar muy atentos a cada intervención y no ponernos ansiosos con descubrir nada antes de tiempo ya que lo que interesa es estar atentos a la evolución de la dramaturgia.

Con respecto a la puesta en escena, existen varias cuestiones originales a destacar como: la estética de las historias, el modo de contarlas y los recursos utilizados para éstas.

El televisor no cumple la función de distracción sino todo lo contrario. La selección de entrevistas y fragmentos, extraídos de diferentes estilos de programas, son doblados por los actores a lo largo de la obra (al igual que la creación por parte del mismo equipo de actores, especialmente para la pieza teatral).

Las palabras siguen, se reiteran y vuelven a empezar. De este modo se entiende que lo trascendente es lo intrascendente de lo que se dice, cobrando valor real el cómo.

Entre un suceso y otro –se crucen o no-, los actores van cobrando vida en otros personajes, interpretando magníficamente un rol u otro. A su vez, una El mal recibidoIIcena está aproximándose, las recetas son recordadas por ellos, las recetas de la abuela, sus albóndigas con pan, mojadas en salsa; las mismas que son convidadas a los espectadores, haciendo que formen parte de lo que acontece. El vaso de vino tinto, acompañando los estragos, las penurias, las ilusiones, las angustias y el deseo de que todo cambie para bien.

Cuando todo parece calmarse, una madre está muriéndose de cáncer y nadie se anima a terminar con su dolor –por más que lo esbozan-. Cada personaje se altera, cobra valor y vuelve a caer en la monotonía.

Y ciertos fragmentos son dichos a coro (reiteración) con el propio Apolo, quien tiene la suspicacia de tomar este desafío en “Un mal recibido”; una historia que se enreda, un conjunto de historias que se enredan pero que al encontrar el sentido, se asume que no hay mal que por bien no venga.

Todos los protagonistas tienen su costado oscuro y no tienen miedo de sacarlo a la luz. Ni Leónidas, quien no para de empapelar el barrio con la foto de su perro desaparecido.

Todos los males fueron absorbidos, pero no todos asimilados. Al contarlos, se quitan un gran peso de encima, pero no por eso dejan de existir.

ficha artístico-técnica El mal recibido

Mariela Verónica Gagliardi

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Un rescate emotivo

El caballero de la mano de fuego2En un palacio medieval, viven un Rey y su hija. Pero las cosas no marchan bien. El Brujo parece estar cerca y tiene el plan de raptar a la princesa. Su padre intenta elaborar estrategias para impedirlo, pero no lo logra.

Además, el Brujo tiene como amigo al Diablo y, juntos, son dinamita. Una dinamita extraña y poco convencional ya que no tienen la fuerza suficiente como para combatir al bien.

Esta obra de títeres llamada “El caballero de la mano de fuego” (de Javier Villafañe en conjunto con la Compañía de Títeres de Eva Halac), nos narra una historia de amor, de luchas, de intereses, de héroes y heroína. Ellos serán los encargados de hacernos reír y estar en tensión hasta que la princesa recobre su libertad.

En cuanto a los propios muñecos, están confeccionados hasta con el mínimo detalle de su cuerpo y vestimenta, al igual que los distintos castillos y ambientes que van surgiendo con el correr de los minutos. La minuciosidad con que se despliega el cuento, nos llenan de ternura y, a su vez, salimos con una sonrisa de la función.

Existen varios aspectos de los personajes (interpretados por Ariel Pérez de María y Eva Halac) que permiten darle a la historia un vuelo diferente. Por ejemplo El caballero de la mano de fuego3la voz del Diablo, muy finita que provoca risa en el público y hace que los mismos intérpretes no se vean tan hostigados.

También, la utilización de un presentador -títere-, facilita el entendimiento por parte de los niños, quienes se ven hipnotizados por la historia. Como un libro que se abre, lleno de imágenes encantadoras, esta puesta en escena contiene efectos y música en vivo -a cargo de Juan Sleigh -, melodías que logran una historia de género fantástico con todo lo que esto implica, conflictos, tensión y magia.

Desde un principio no se comprende por qué deciden llevarse de fugitiva a la hija del Rey (la princesa de las Trenzas de oro), ni para qué. Lo cierto es que su padre y El caballero necesitan encontrar pistas que las conduzcan al castillo de brujerías -un sitio con tonos oscuros y energía negativa-.

Así es como nuestro héroe tendrá que enfrentar al malo de la historia, hasta que le hacen un hechizo y éste queda pequeño. No se rinde y lucha por su amada; consiguiendo arrojarlo al pozo del infierno. “Su fuego está en la ropa y el mío en el corazón”, le dice El caballero al Diablo. Esta metáfora resume el contenido de la obra, las palabras utilizadas y la fuerza que tiene el amor para combatir cualquier mal.

Lo bello de la narración es que es para todo público. Los pequeños se quedarán con lo visual y los adultos con los mensajes emitidos por sus personajes.

El caballero de la mano de fuego1

“El caballero de la mano de fuego” es una historia, un cuento para infantes y una cosquilla al alma. Ver interactuar a los personajes, escuchar las voces de los actores y las intervenciones del único músico; tienen como consecuencia que pasemos un rato agradable, colmado de aprendizajes.

El caballero de la mano de fuego

 

Mariela Verónica Gagliardi

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La tecnología se apodera de tu vida

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“Digital mambo” (dirigida por Gabriel Wolf) es exactamente eso. Una locura digital, una neurosis por tener el mejor aparato celular y por ser mejor de acuerdo a la tecnología.

Esta obra (interpretada por: Leandro Aita, Diego Carreño, Pablo Palavecino y Gustavo Slep) nos introduce en la empresa Chocl, la cual está quedando un poco estancada en cuanto a los avances científicos. Pero esta empresa familiar y constituida por cuatro hombres, harán que revoleemos los celulares y querramos -aunque sea por un rato- volver a otra época.

Ellos bailan, giran, dan discursos y nos explican como fue el avance de la era Homo Sapiens a la Homo Digitalis, más conocida como HD.

Pero lo más inteligente de la obra es la manera en que se narra este tema y como se le presenta al público. Varios sketchs son los encargados de representar distintas historias, a modo de ejemplo, que nos harán reír y comprender cuán ridículos podemos vernos en ciertos momentos de nuestras vidas.

Podemos partir de una representación sobre la pesca, durante la cual dos amigos Digital mambo4hacen competencia sobre quién tiene el mejor teléfono celular, mencionando inclusive a la aplicación Google fish, como para estar al tanto de cuántos peces los rodean. “Salís a pescar y te desconectás del mundo” – dice uno de ellos. Y realmente es así ya que se desconectan para mantener una actividad recreativa, pero sus mentes no se acostumbran a dicho cambio.

También podemos vivenciar un cuadro entre empleado y empleador, durante el cual éste le pega, mientras le da la orden de que le traiga un Smartphone de tal color y características determinadas. La locura se apodera de sus conductas convirtiendo al empleador en un robot que no siente con el corazón sino con bites.

Cada actuación se destaca porque ellos poseen la ductilidad de adoptar el rol y vestuario que sea necesario para narrar el fin de “Digital mambo”. A su vez, la comicidad y complicidad que mantienen entre ellos, se transmite y trasciende el escenario, convirtiéndonos en consumidores de sus productos Chocl.Digital mambo1

Para los amantes de la cronología, también se puede disfrutar de fechas y datos desde el año 1970 hasta que apareció el HD.

Sumergiéndonos, nuevamente, en lo puramente digital, cuentan con un sketch sobre GPS, durante el cual dice uno de los personajes: “Me comunico luego existo”. Este es uno de los momentos más graciosos de la obra, ya que nos sentimos partícipes de la situación. Como suele ocurrir hoy en día, una pareja viaja en auto prestándole atención a su Gps. El mismo les dice cuándo hay una zona peligrosa, cuándo seguir derecho y cuando doblar. Pero el aparatito de los actores tiene ciertas particularidades, como conducirlos a manos del delincuente y que el conductor pueda cambiar a su esposa por éste.

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Mientras se suceden los sketchs, se van intercalando las charlas de los empleados de la corporación y sus preocupaciones sobre el futuro de la empresa. La comunicación los incomunica durante cada segundo. A todos les suena el celular y la palabra entre ellos se va perdiendo.

Otra de las situaciones a resaltar es la que se da durante un viaje en subte. Resulta que un pasajero está indeciso sobre que sms enviar, pero para darle un empujón hay dos pasajeros que, con exceso de confianza, le leen los mensajes, le dicen qué le conviene hacer y que no.Digital mambo

La puesta en escena es excelente y podemos sentir que cada palabra y situación es tan real como la vida misma. Hasta los emoticones que estamos acostumbrados a ver en la computadora o celular, tienen su espacio transformado en baile y canto.

Y no podían dejar afuera las citas a ciegas, muy conocidas por todos nosotros. Un amigo es ayudado por otro para registrarse en solos.com, una página donde tenés que escribir tu perfil, gustos y preferencias, sin olvidarte de colocar tu fotografía. Acá, también, surgen muchas carcajadas, al igual que en casi todos los momentos de la obra en que terminamos con la mandíbula dolorida y el alma feliz. Lo particular de este espacio es la humildad que presenta el hombre que necesita registrarse en la página web para conocer a una mujer de forma urgente. Él no sabe que tiene que mentir sobre su apariencia física para conseguir la aprobación femenina pero, por suerte, su amigo le tiende una mano en ese aspecto.

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Siguiendo con los ejemplos digitales, sin lugar a dudas, el más destacado es el que une a los cuatro actores bajo la denominación de familia digitalis. A partir de ella podemos conocer cómo se relacionan sus miembros de distintas edades, bajo el mismo techo de su casa pero absorbidos, completamente, por la era digital. Si bien existe un extremismo y sobredosis de tecnología, nuestra sociedad va camino a eso si no recupera ciertos momentos de la vida cotidiana.

¿Y qué pasa con los empleados de la fabrica? Se lo pueden imaginar por la cronología de los hechos y la simpatía de sus figuras. ¿Serán despedidos o tendrán la oportunidad de seguir trabajando con su impronta original?

Mariela Verónica Gagliardi

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Acompañame a estar solo

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Una historia narrada y protagonizada por Inés Juárez y Diego Sánchez, nos cuenta cómo dos jóvenes se hacen compañía mientras esperan. Son adolescentes, frescos y con ganas de conocer al amor de su vida… o simplemente a ese ser especial que se la modifique.

Sol (Inés Juárez) y Tarios (Diego Sánchez), nos harán recorrer sus mejores y peores momentos, capturados a partir de sketchs -ligados unos con otros a partir de la trama de la obra- y canciones que narran lo que les pasa, lo que sienten y todo lo que sufren por no poder estar con alguien.

Pasar el día de San Valentín, juntos, en un bar y hablando de sus penurias y fracasos. Ir a bailar, juntos, pero solos. Que llegue el fin de semana y no tengan planes… y tantas otras cosas más.Solitarios3

Ellos sienten que necesitan a su media naranja y se ponen ansiosos, muy ansiosos. Ella, aceleradísima, simpática y calculadora, intentará tomar los consejos de su mejor amigo para cuando llegue su gran momento. Él, que siente que todo o casi todo está perdido, no hará más que revolver su pasado e intentar conformarse con sus ex.

De esta manera, “Solitarios”, a partir de la risa, nos da a conocer la cruda realidad: el estar a la espera de “algo”. Pero ellos saben que no todo lo que tarda llega. A veces puede suceder que nunca aparezca.

Después de varios vaivenes muy ocurrentes y graciosos, llegan a darse cuenta de que las cosas pasan en el momento preciso y que por más estrategias que tracen, de nada les servirán.

La puesta en escena es muy fresca y específica, siendo que de ese modo nos podemos centrar en el ambiente en que se desarrolla la acción.

Con respecto a los recursos que utilizan, puedo destacar un paralelismo que hacen con una pareja “perfecta” -la cual cumple con los cánones socialmente correctos-. Dicho amor tan ideal les da bronca o amor, dependiendo del estado en que se encuentren.

Por otro lado, ambos actores tienen sus momentos independientes para hacer monólogos centrados en sus personajes, peripecias, aciertos y desaciertos; tornando la obra muy ágil y entretenida.

En estos momentos en que la sociedad está cada vez más violenta y agresiva, es excelente que exista una propuesta de esta índole, cumpliendo con la función de espectáculo. Hacía rato que no escuchaba a un público reír durante casi dos horas y aplaudir cada uno de los cuadros musicales, tanto.

Solitarios2

Es que cuando el mensaje que se desea transmitir está claro, no hay dudas del resultado. Miedos puede haber por tratarse de una primera función, pero eso es lógico por tratarse de dos personas en escena muy comprometidas con su producto.

“Solitarios”, es una comedia musical que encaja justo en el rubro y respeta cada una de sus definiciones. Hay canto, baile y actuación. Hay energía muy positiva y ganas de superar los problemas que a diario se les plantean.

“Solitarios” es una obra como para dejar de sentirse solo y saber que uno mismo es su principal compañía.

Mariela Verónica Gagliardi