*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para la Categoría "Eventos"

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Breves historias musicales

Muy pronto la nota!!

 

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Mariela Verónica Gagliardi

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Amando a Lorca

«Que el sol de la escena queme tu pálido rostro» (escrita por Alberto Wainer y dirigida por Jorge Azurmendi) es una obra poética en prosa, en la cual se recopilan fragmentos de las obras más reconocidas de Federico García Lorca -intercalando las diferentes escenas con poemas y canciones del autor -.

Francisco Pesqueira, pone en su voz  las letras de Lorca, convirtiendo su rostro en la máxima expresión de amor.

Entre ellas estarán presentes Yerma, Doña Rosita, Bernarda Alba y Anda Jaleo.

Una joven y una anciana interpretarán una escena llena de angustia, dolor y tristeza.

YERMA. Entonces, que Dios me ampare.

VIEJA. Dios, no. A mí no me ha gustado nunca Dios. ¿Cuándo os vais a dar cuenta de que no existe? Son los hombres los que te tienen que amparar.

Acá se pone en evidencia el lugar que ocupaba el hombre en aquella época y la debilidad que era depositada en la mayoría de las mujeres de aquel entonces.

Las cinco actrices, vestidas de negro, con ropas holgadas, continúan narrando sus vicisitudes.

Ese niño no tiene cuna… Se escucha de boca de una de ellas y la canción Nana de Sevilla hace su aparición, con toda la dulzura que la caracteriza.

Este galagaguito no tiene mare. Lo parió una serrana, lo echó a la calle. No tiene mare, sí; no tiene mare, no; no tiene mare, lo echó a la calle. Este niño chiquito no tiene cuna. Su padre es carpintero y le hará una.

Los acordes de la guitarra marcan el rumbo de la obra, una obra cubierta de melancolía que suena al compás de la música.

Y en cierto momento, se escucha hablar sobre la esperanza, esa sensación plagada de vacío y un poquito de fe.

Rosita: Ya soy vieja. Ayer le oí decir al ama que todavía podía yo casarme. De ningún modo. No lo pienses. Ya perdí la esperanza de hacerlo con quien quise con toda mi sangre, con quien quise y… con quien quiero. Todo está acabado… y, sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto, y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme serena, vacia…, ¿es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad.? Y sin embargo la esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretase sus dientes por última vez.

No podía faltar una teatralización sobre Bernada alba, enfrentando a dos de las hermanas por el amor de Pepe El romano.

Y tampoco era posible dejar afuera una canción gitana que es para que las palmas suenen de principio a fin: Anda jaleo, jaleo, ya se acabó el alboroto y ahora empieza el tiroteo. En la calle de los Muros mataron a un paloma. Yo cortaré con mis manos las flores de su corona. No salgas paloma al campo mira que soy cazador y si te tiro y te mato para mí será el dolor,para mí será el quebranto.

«Que el sol de la escena queme tu pálido rostro» el rostro de cualquier muchacha afligida, con sueños, enamoramientos y flaquezas.

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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Pruebas de amor

As you like it4

«As you like it» (Como les guste), de William Shakespeare (con versión y dirección de Jorge Azurmendi) es sorprendente, conjugando melodías y canciones con una excelente puesta en escena.

Un clásico puede representar una época antigua o adecuarse al presente y, en esta oportunidad,  autor y director optan por jugarse, convirtiendo el vestuario y diálogos de antaño con la frescura contemporánea. De esta manera, los diálogos son más que amenos y cada uno de los personajes -muy bien estereotipados- logran una puesta increíble digna de destaque.

As you like it33Este texto no es uno de los más famosos de Shakespeare pero, no por ello se encuentra en un segundo lugar.

La cantidad de personajes, el romanticismo, la traición y la lucha de poder y clases están presentes como siempre, aunque desde otro ángulo.

Un Duque que fue desterrado por su propio hermano, escogiendo su egoísmo y sed de poder, ignorando la sangre, para esconder su fragilidad. A esto se suma la elección de su hija y sobrina -esta última también desterrada- de fugarse para estar lejos de la maldad, sumergiéndose en un bosque donde la aventura y el amor reinarán. 

Rosalina: Entonces, ¿cuál será nuestro juego?

Celia: Sentarnos y reírnos de doña fortuna hasta echarla de su rueda, para que en adelante reparta sus dones con más equidad.

Las primas tienen el don de la justicia y de ciertos valores que no abundaban ni abundan en nuestros tiempos. Ellas As you like it6filosofan, se sientan a recitar poemas y a entablar diálogos profundos que las mantendrán unidas y a salvo de cualquier mal.

Por otro lado, el amor como fruto puro se deleita en sus bocas en presencia de sus amados y, también, con tan sólo recordarlos.

Rosalina, desesperada por lo que pudiera pasarle a su amado, Orlando, le da una cadenita, para que lo proteja.

Señor, lleva esto por mí, esta huérfana de la fortuna, qué más daría si en la mano más tuviera.

Estos enamorados, seguramente, nunca han tenido la intimidad que otras parejas sí han experimentado y es esto lo que les hace brillar tanto los ojos como para jurarse amor eterno.

Claro que antes de llevarse a cabo dicha unión, Orlando tendrá que pasar algunas pruebas de rigor, ideadas por Rosalina, quien decide disfrazarse de hombre haciéndose llamar Ganímedes cuando su propio tío -quien anteriormente desterró a su propio hermano- la echa de su lado por entablar relación con un hombre que considera despreciable al igual que a su progenitor Don Roldán de Boys.

As you like it23

Celia: Extended a mí también vuestra sentencia, señor, pues no sé vivir sin su compañía.

El Bosque de Arden será testigo de todas las promesas de amor y celebrará cuatro casamientos, convirtiendo el paisaje en una revolución de danza y festejos.

Para que queden realmente claros los fundamentos de poder y dinero, existe una frase que lo resume todo «más mueve al ladrón la belleza que el oro» (Rosalina). Pero, como decía anteriormente, la traición existe aunque por parte de quienes tienen el poder económico, que no es el caso de estas jóvenes que luchan por sus ideales -tema que existió en todas las épocas-.

Ganímedes (Rosalina) y Aliena (Celia) harán un trabajo increíble, adoptando posturas, dichos y expresiones masculinas para demostrarle al mundo qué fácil es engañar cuando se posee inteligencia, rapidez y un objetivo bien claro.

Los versos de amor escritos por Orlando y colgados en los árboles no serán suficientes como declaración y el As you like it21muchacho sudará, luchará e intentará convencer a su mujer de que todo lo que siente por ella no son sólo frases bonitas.

Considero que le faltarían cuadros de baile para convertirse en comedia musical y marco este punto no como crítica sino como deseo a considerar. Tiene todo lo que una comedia Shakespeariana debe tener en escena. Por eso no es casual ver una sala llena, feliz y convirtiendo los aplausos en verdadero reconocimiento.

Los personajes son indeseables, entretenidos, amorosos… son personas. No existen los buenos y los malos como grupos antagónicos sino como suplementarios de verdades y rivalidades incoherentes.

Tampoco falta el humor, el cual permite entrelazar las angustias más grandes con las penas sepultadas. Se trata de Parragón, el bufón, quien no se hace problema por nada y aprovecha a realzar más aún su sonrisa cuando lo valoran y enaltecen. Más vale que me case este (refiriéndose a un Cura rural) que otro, pues es fácil que no me case bien y, no estando bien casado, tendré una buena excusa para después separarme.

Este emblemático ser, escurridizo por cierto, le dará un tinte mágico a la obra, provocando hasta alegría en el oscuro Duque: la bufonería es el caballo que le oculta mientras dispara su ingenio.

«Como les guste» es una exclamación a la vida, una posibilidad de mirar, aunque sea por un instante, con los ojos de otro.

«Como les guste», como le guste a cada uno, como elección, como camino, como rumbo a seguir. 

«No es costumbre que la dama haga el epílogo, pero no es más inapropiado que ver al hombre en el prólogo. Si es verdad que al buen vino le sobra el reclamo, también es verdad que a la buena comedia le sobra epílogo. Y, sin embargo, el buen vino se anuncia y la buena comedia mejora con un buen epílogo» (Rosalina). 

Mariela Verónica Gagliardi

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La música nos distrae del dolor

Mau mau4

Mau Mau fue una organización guerrillera africana que intentó vencer a la colonia británica. Esto ocurrió durante los años 50 y recién en 1963 consiguieron ser independientes.

Con respecto al nombre no hay una sola versión. Una podría ser el sonido que hacían los integrantes de la tribu kenyana y, otro, el nombre de la cordillera que bordea el Rift Valley por su vertiente occidental, al noroeste del Lago Naivash.

Como si estas argumentaciones no fueran suficientes, para esa misma época estuvo muy de moda una disco súper glamorosa, a la cual acudían importantes figuras. Bajo esa denominación surgió la boite que albergó a una clase social con sus caprichos e incoherencias.

En esta ocasión, dos mujeres -mejores amigas- recordarán sus mejores momentos en las pistas, los hombres en los que se fijarían y, lo más interesante de todo, los conflictos y etapas políticas más trascendentes.

Los presidentes se sucederán, las guerras acabarán y, junto con los muertos, heridos y víctimas; estarán ellas muy producidas como en aquel entonces. Decorando y evadiendo la tragedia reinante.

Pero, claro, la música será su mejor trago para elegir lo mejor de lo ocurrido, olvidando el dolor soportado por quienes tuvieron que sufrir, sin poder escoger otra historia.

Así, Mecha (Gaby Ferrero) y Rita (Eugenia Alonso), trazarán una línea entre la diversión exclusiva y una pequeña toma de conciencia. Cabe aclarar la ironía de los diálogos escritos por Loza.

Estas amigas no olvidan en verdad la oscuridad sino que aún no habían madurado ni estaban en condiciones de digerir una dictadura militar, una guerra de Malvinas, la llegada por fin de la democracia y una verdadera toma de conciencia y compasión por quienes ya no están.

Me pasó algo muy especial durante la función y es que deseaba seguir engolosinándome con la música disco tan finamente escogida pero, a su vez, sentía una gran angustia. Esta lucha entre el jolgorio y la realidad, seguro, les pasó y sigue pasando a las personas no comprometidas que desean, fervientemente, abrazar ideales infantiles y solo sufrir si se les engancha una media o rompe un taco aguja.

¿Quién podría tener el corazón tan congelado como para no derramar una lágrima por los inocentes y enfurecerse por los depredadores?

No puedo evitar juzgar y cayéndome encima tantas décadas, mi memoria emotiva tiembla y desarrolla una serie de insultos que no sirven para reparar pero sí son útiles para no volver a equivocarnos.

Somos responsables..siempre. Ayer, hoy y mañana.

Las melodías distraen, acompañan y permiten que regresen cambiadas. Los años y la vida les pidió que por favor cuando vuelvan a acercarse a la barra, lo hagan con otra actitud.

Mau mau ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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La inocencia perdida

El título indica «Juegos de fábrica, con escenas de rock». Se sabe, entonces, que habrá entretenimiento. Lo que nunca imaginé fue la profundidad con que se narraría y la inmensa cantidad de enseñanzas que quedarían en el aire para que -de a poco- las vayamos asimilando.

La obra se ubica, por la escenografía y vestuario, en los años cincuenta aproximadamente, pero el vocabulario es contemporáneo, no por eso incoherente. Jamás un grupo de niños va a adecuarse perfectamente al vocabulario utilizado en un momento determinado, como los adultos.

Un pequeño cuarto, descubierto por uno de ellos, permitirá que crezcan de golpe, que tomen conciencia, abruptamente, sobre temas políticos y sociales y que, además, salgan a la luz problemas graves de sus intimidades.

Durante las diferentes situaciones planteadas podremos conocer el lugar que ocupa cada uno en cuanto al poder y cómo el factor económico -antes y ahora- continúa dividiendo en vez de unir.

Cabe resaltar la complejidad de las actuaciones femeninas que varias de ellas interpretaron a hombres y todo el look -inclusive las voces y movimientos- nos permitieron disfrutar de un buen teatro.

Sumado a esto la banda en vivo y las canciones especialmente escritas por.  Crearon un clímax agradable y perfecto para vivenciar danza contemporánea, una historia bien contada y letras con mucha garra.

Imposible no sentir ternura por Fausto (Nacho Medina) quien es de origen italiano pero para que lo acepten se ve obligado a hablar en castellano y su ingenuidad como persona lo meterán en problemas con el resto de los pequeños que copiarán mecanismos tiranos y agresivos para incluirlo en el grupo.

Y en esto deseo hacer foco: en el ejemplo que, de algún modo, deben dar los padres a sus hijos, intentando transmitir valores saludables y mucho amor.

Lo importante que es la comunicación durante todas las etapas de crecimiento y lo inoportuna e incómoda que puede resultar una situación cuando hay confusión.

Me sorprende que no exista ni un solo personaje mayor en escena, lo cual deja en evidencia el desafío del autor al montar Juegos de fábrica. No es una obra de niños para niños. Es una obra de niños para adultos y jóvenes que quieran y necesiten seguir soñando con el amor.

En cuanto al canto, las voces suenan tan bien que no parece haber cortes entre una escena y otra, sino que parecen amalgamarse hasta bajar la luz y convertir la fábrica en penumbras.

Quienes somos grandes pudimos viajar junto a ellos, acordarnos de nuestro primer beso, las primeras travesuras, el primer amor y las decepciones sufridas por la inexperiencia de la edad.

Considero acertada la decisión de crear perfiles de personas diversos para que el espectador pueda identificar con alguno y tener empatía, así como dejar en claro qué es correcto de algún modo y qué no.

¿Los pobres algún día conseguirán otro puesto o permanecerán fijos en esa injusta condición social?

¿Hay igualdad de oportunidades para los ricos y los más desposeídos?

¿Los pobres merecen serlo, cuántos grupos de los mismos existen? ¿Podemos generalizar para desligarnos de la responsabilidad que nos toca tan sólo por el hecho de ser ciudadanos?

Por qué un niño humilde -monetariamente hablando- debe ser ubicado en un casillero decadente del cual jamás podrá salir?

En esta comedia musical dramática se conoce una arista contada por ambas clases sociales y se subraya cuándo es necesario cambiar el rumbo para seguir creciendo.

No existe una asociación real entre la edad y el poder. Claro que acá sí, por el simple hecho de partir desde ahí y demostrar cuán equivocado puede estar una persona y cuán acertado alguien más chico.

Y esto me recuerda a la obediencia que exigen los mayores, a la desigualdad de decisiones tomadas por grandes y chicos y a la arbitrariedad reiterada entre los primeros.

¿Por qué hay que crecer para ser escuchado? Si es así no habría que nacer con bastantes años para ser alguien?

¿Un niño es una marioneta?

La música ambientó, en varias ocasiones la obra, permitiendo distraernos de la constante bajada de línea. Sería algo así como tragar de golpe y luego recibir una caricia.

¿Cuándo reaccionarán esas almas dormidas que no quieren despertar?

Mariela Verónica Gagliardi

 LAS FOTOS EN BREVE SERÁN SUBIDAS…

 

 

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Mimar nuestra tierra

Pegamundos15

Una vez vi un cortometraje francés que se basaba en las guerras y conflictos que estaban enfermando al mundo. Hay una imagen que la sigo conservando el mi mente y es, justamente, la del planisferio con curitas a modo de parches.

Estas dos chicas (María José Colonna y Valeria Zlachevsky) se harán amigas entre sí para juntas tomar conciencia sobre lo que le hace falta universo.

Para esto, entre juegos, canto y baile, ingenua y casualmente, encontrarán diversos sitios para ir investigando la cura.

Un mundo de juguete simbolizará la muestra de que es posible tenerlo cerca, conocerlo, cuidarlo y amarlo.

El planeta tierra sufre pero, lo más relevante, es que no todos son responsables de esto… Eso creen los humanos, que la culpa es de unos y no de otros. No hay conciencia, entonces no hay prácticamente solidaridad social.

¿Para qué hacerse cargo de lo que no nos toca, de lo que no nos perjudica directamente?

«Pegamundos» (de la Compañía Ligeros de Equipaje) es una mirada a la realidad, a observar por la ventana el exterior, Pegamundos27sorprendiéndonos de lo bello, contemplándolo y uniendo fuerzas para corregir y cambiar lo negativo.

Un mundo que se activa, que se moja y que sufre cambios, cambios como la contaminación ambiental y el desprecio humano.

Tenemos el poder de revalorizarlo, destacarlo, abrazarlo y Pegamundos nos servirá a los adultos y más pequeños para sentir que no todo está perdido y que, con inventiva, podemos lograr sacarlo adelante.

Esas dulces voces entonarán canciones especialmente escritas para la obra de teatro musical de la que serán testigos hasta bebés de corta edad.

Mientras un niño de menos de dos años observa sin pestañear, las catástrofes más grandes siguen ocurriendo. Quizás, esta generación, de una vez por todas, logren ese cambio gigante que cure todo.

Actualmente, la deforestación es uno de los principales conflictos que traen como consecuencia desgracias climáticas, muchas veces mortales. América Latina, África Occidental y algunos sectores de Asia son los principales focos de tala de bosques. Tal vez, aún, no se ha tomado la dimensión que merece el tema pero se trata de aproximadamente 4 mil millones de hectáreas. La falta de oxígeno produce contaminación ambiental, un aumento del efecto invernadero, calentamiento global y descongelamiento de los glaciares.

Teniendo en cuenta estos datos, posiblemente, estén preguntándose cómo puede colaborar.

Es más sencillo de lo que puedan creer.

No siendo egoístas: tirando los desechos en bolsas, reutilizando determinados objetos, utilizando el agua de manera
Pegamundos29medida, clasificando los residuos entre orgánicos e inorgánicos.

Sabemos que hacen falta políticas que acompañen, campañas que sirvan para concientizar a los ciudadanos y a quienes las implementan… pero siempre falta.

Esta pieza teatral no se queda en los bellos colores de su escenografía y el espectacular diseño del vestuario. Se proyecta, enseña, avanza, tiene sueños y ganas de dar lo mejor de sí.

Los niños son su principal foco, porque la educación comienza desde la infancia y no siempre los más cercanos les inculcan los mejores valores.

Pegamundos, pegar el mundo, unirlo, mimarlo, cuidarlo, como si cada uno de nosotros tuviese que hacerse cargo del suyo, de uno propio. Si fuese de esta manera, el resultado, ¿sería el vigente?

ficha artístico-técnica Pegamundos

Mariela Verónica Gagliardi

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¡Fanática hasta la muerte!

Groupie12

(…) «we can work it out, we can work it out. Life is very short, and there’s no time for fussing and fighting, my friend» (…).

Sandra, Mecha y Lucía serán las anfitrionas del submarino amarillo. Ellas soñarán, se emocionarán y lograrán transmitir cada una de sus sensaciones, naturalmente.

Ser fanática es algo inexplicable con palabras más bien se expresa con gritos, cánticos y euforia.

Las denominadas fans de un grupo de música se conocen como groupies y, además de alentar a su banda favorita, sueñan con el mismo, anhelando estar a su lado de cualquier manera.

¿Qué es ser una groupie?

Según la obra, un estilo de vida. Se trata de priorizar al ídolo por sobre todo. De vestirse con el mismo estilo, tener todos sus discos, comprar  los posters que acaban de salir ya a la venta y hablar en primer lugar siempre de él.

Algunas de las canciones que sonaron son: All my loving, I wanna hold your hand, Golden slumbers, There’s a place, Here there and everywhere, It won’t be long, Blackbird.

Los años cincuenta fomentaron una competencia absoluta en nuestro país entre el rock y el tango.

Quienes eran más jóvenes optaron por el primer estilo, depositando su libido en los artistas de moda.

Quizás hayan visto el film «Almost famous», que trata sobre una banda de rock y todo el entorno que se va creando, espontánea y estructuralmente.

Groupie tiene mucho de esa película, no por copiarla sino por haber sabido tomar la esencia del fanatismo sin quedarse en la histeria que se muestra superficialmente al hablar de las seguidoras.

Más allá de toda la apreciación actoral y musical en torno a The Beatles, la obra esconde una triste historia familiar y, la oportunidad, de apoyarse en otras personas para superar problemas, utilizando un trampolín llamado arte.

Qué decir del encantador vestuario, confeccionado por una señora que tuve el agrado de conocer en la fila mientras, ansiosos, esperábamos ingresar a The Cavern.

Por otro lado, los músicos no son presentados respecto a su intimidad sino como hilo conductor para entrelazar un segmento con otro de la historia.

Una excusa para vivenciar las tierras londinenses, una época hermosa y toda la adrenalina de cambiar gracias a la existencia de un ídolo o grupo. Preparar las valijas, subirse al submarino amarillo y dejar el viento golpee hasta llegar a destino.

Enamorarse, sentirse alguien, pertenecer. Este último punto es fundamental, sobre todo, en la adolescencia. Formar parte de algo, tener una ideología, pertenecer a un fans club, correr tras un músico, pedirle el autógrafo, soñar con él y hacer hasta lo imposible por tener algo.

Las groupies son todo para un artista. Cada una de ellas es un granito de arena que lo acompaña a todos lados. No son locas que gritan ni mujeres fáciles. Son pasionales y esa pasión, justamente, las hace únicas.

Groupie permite que viajemos por el mundo Beatle, pasando una entretenida noche que va in crescendo con la trama de la obra.

Groupie ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El valor de ser

Chinitos2

«Chinitos» (de y dirigida por Juan Pablo Galimberti) no es una historia China ni con chinos sino acerca de ellos, de sus estilos de vida y de la mirada -sobre todo- que se suele tener sobre los mismos.

Muchas veces ignoramos a qué nacionalidad pertenece cada oriental, suponiendo que son todos iguales. A partir de esta falencia se suele discriminar de tal forma que las conductas de nuestra sociedad se vuelven violentas y agresivas.

Creer o suponer que un grupo de personas, procedentes de otro país, pueden robarnos el trabajo local o tener prácticas extrañas o, aún peor, tildarlos de sectarios por hablar un idioma diferente; es una cuestión totalmente errada.

China tiene una cultura milenaria y, en Argentina, se puede apreciar en un lugar puntual Chinitos6que es el barrio de Belgrano.
Allí viven y tienen actividades comerciales estos mal difamados orientales.

Lo irónico es que nosotros consumimos productos provenientes de su país, practicamos artes marciales chinas y comemos su comida, entre otras cosas.

Hay quienes consideran que son una invasión cual plaga, olvidando que no predominan aquí sino que se unieron a nosotros para enriquecernos.

En esta obra de teatro se puede observar cómo dos amigos que sufren por amor, se unen y conviven intercambiando sus pareceres sobre las relaciones, la manera de asimilar una ruptura sentimental y la oportunidad de construir desde el dolor.

Los dos son tan opuestos entre sí que cada espectador podrá sentirse identificado con uno u otro. Con algo o con todo.

Un departamento-sótano hospedará a estos jóvenes que, en cierto punto, viven por inercia.Chinitos7

En esa vivencia seremos partícipes de las angustias, depresiones y problemas que transitarán a diario; apoyándose como verdaderos hermanos.

Uno (Felipe Llach) demostrará dónde se encuentra la delgada línea entre el padecimiento y el dolor. Mientras el otro (Juan Pablo Galimberti) creerá llevarse el mundo por delante dándole lecciones de vida que terminarán siendo una incoherencia total.

Quién decide cuál es el camino a seguir, la decisión por tomar o la visión que se tiene que tener sobre una determinada cuestión?

Quizás sea hora de respetarnos y aceptar tanto las diferencias como los modos de pensar y sentir.

Mientras el ronroneo de un gato se va ausentado, los días pasan sin mostrar asombro alguno, hasta que un hecho particular enfrenta a los amigos y los hace justificar y replantearse todo.

A partir de ese momento, los sentimentalismos son dejados a un lado para interpretar al diferente que por no conocerlo se lo suele considerar enemigo.

Chinitos1

Esta propuesta teatral está tan bien desarrollada en interpretada que quisiera ver más. Como si se tratara de un fragmento escogido, las situaciones cotidianas no los sorprenden y cada minuto agobia al más deprimido.

La locura los obnubila y de ahí en más los disparates aparecen y desaparecen sin pedir permiso. Por otro lado, la sugestión y obsesión de cada personaje los presenta tan particulares como lo es una masa heterogénea.

Quien parezca igual, aquí tendrá la posibilidad de hacerse notar, con el uso privilegiado de la palabra y la espontaneidad que lo caracterice.

Chinitos5Cuando una etapa termina, empieza otra, supuestamente, mejor. Pero, ¿cómo saber qué es ficción o realidad?

Dos relatos se irán entremezclando hasta confundirnos, realmente, por completo. Solo cuando llegue el desenlace podremos sacar conclusiones.

¿Se avecinará una invasión china o será puro cuento?

Los libros, enciclopedias, noticieros y hasta dibujos animados tienen a esta colectividad como protagonista. ¿Será sugestión o los medios de comunicación estarán en lo cierto?

Para seguir el hilo de la historia, las empanaditas tradicionales y los mates harán lo posible para distraernos, pero la verdad no tardará en golpear a la puerta.

ficha artístico-técnica Chinitos

Mariela Verónica Gagliardi

                                                                                        

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Aproximación a la vida cotidiana

Cinthia interminable3

En plena década del 80, Estados Unidos tenía una forma de hacer televisión muy particular y atrapante. Escenas de violencia familiar, vandalismo, discusiones, entre otras; invadían las pantallas chicas. Argentina, consumía muchos de sus productos y lo singular era el doblaje en que llegaban los programas y series a nuestro país. Esas traducciones exageradas que no llegaban a coincidir demasiado con las expresiones corporales de los actores, por tratarse de dos lenguajes provenientes de artistas diferentes e incompatibles.

La obra de teatro “Cinthia interminable” (escrita por: Eric Mandarina, Germán Botvinik, Gulliver Markert, Jazmín Titiunik, Juan Coulasso, Juan Fernández Gebauer y Marysol Benítez; dirigida por Juan Coulasso), se aboca precisamente a lo cotidiano, a los roces entre un matrimonio y sus hijos, a cómo proceder en diferentes momentos, sin juzgar ni dar lecciones de vida.

Cinthia John Haber (Germán Botvinik),  parece ser uno de los hermanos vestido de mujer, seduciendo, constantemente, sonriendo y ocupando un lugar de mujercita delicada.

Por otro lado, otro de los personajes que llama la atención es el de Margaret John Haber (Marysol Benítez), la madre -una mujer que transita la vida como una repetición de acciones, respira porque ya está incorporado en su cuerpo- y, lo más triste de todo, es que no tiene en mente tomar otro rumbo o estallar se bronca.

Sus movimientos de manos producen dolor, esas manos agotadas de limpiar y ser parte de un clan con el que no se siente a gusto. No habla, solo deja que su cuerpo se exprese, conmoviéndonos, pidiendo -de algún modo- que nos solidaricemos con ella.

Un arma física estará presente y Alfred John Haber (Eric Mandarina), el padre, no tendrá ningún temor como para ocultarla, él sabe que los peores conflictos en esa casa están relacionados con la falta de comunicación. Actualmente, es vox populi mencionar a la psicología, a la terapia familiar, al poco diálogo así como a la falta de respeto.

No es casual que los matrimonios de antes (una vez ya existida la ley de divorcio), duraban «para siempre» mientras, los actuales, en un suspiro se disolvían.

Un programa de tv nos permitía exteriorizar sentimientos y, a la vez, entretenernos con series que a diario nos traían nuevas sorpresas. Es imposible no guardar en el corazón esta obra que se va dividiendo en escenas, sin mantener una relación estrecha. Es la familia haciendo, diciendo sin decir y actuando una de las épocas más exageradas de la ficción.

Es interminable, sin fin y podría repetirse sin parar, como la cotidianeidad de cualquier núcleo íntimo, sin demasiados cambios.

La luz se atenúa y el telón no cierra, es solo la secuencia que forma una película en vivo. A su vez, el espacio escénico tiene lo preciso como para ambientar pero no protagonizar la historia. De esa forma, una mesa -con sillas de cuero a su alrededor-, será el lugar donde transcurran casi todos los relatos. Y, con respecto al vestuario, es encantador y fiel a los ochenta. Esas bermudas con camisas de colores, vasos haciendo juego y expresiones en las caras simulando que todo está y estará bien. Imperdible el papel de Sebastián John Haber (Juan Fernández Gebauer), hermano de Cinthia, discutiendo con su par y familia, mirando para adelante, observando la nada misma.

Diferentes mecanismos son utilizados para evocar a la violencia -como puede ser el tan reiterado a lo largo  de la obra de utilizar los dedos en forma de revolver- apuntando a quien se desee «matar» por un momento. Y al mencionar la agresión, hay que resaltar que es un patriarcado el que rige en este hogar, impidiendo que la mujer se desarrolle como quiera, y no teniendo que verse sujeta a lo que le queda por temor a rebelarse.

La televisión se erige según patrones y comportamientos sociales, así como quien no tenga una personalidad muy definida imitará lo visto en una ficción, la cual es ficción-realidad.

¿Quién copia a quién?

Cinthia interminable ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El dinero no es de nadie

El puente7

Esta es la primera obra escrita por Carlos Gorostiza que nos sitúa en el año 1947, época en que la clase alta estaba a punto de perder su categoría y la clase baja, intentaba organizarse para pelear por sus derechos como trabajadores.

En plena crisis socio-económica, «El puente», toca situaciones de la vida cotidiana, enfrentando a ricos y pobres, exacerbando y estereotipando lo más significativo de cada uno.

Casualmente, la construcción es una actividad que agrupa a ambas clases sociales, de diferente manera, permitiéndoles a unos trabajar y a otros dirigir.

Gorostiza fue un ilustre al tomar una realidad, llevándola al teatro y ejemplificando lo más relevante y digno de conocer.

Durante esa época los jóvenes tenían otras inquietudes. En “El puente”, notamos cómo un grupo de amigos juega a la pelota, tiene charlas sanas y se divierte, además, yendo a bailar a la milonga. A la vez que los ricos, debaten sobre cuestiones banales e intentan separarse cada vez más de la miseria económica.

Me pareció muy atractiva la manera de narrar esta historia, separándola en diversos actos que, justamente, describen escenas de los más desfavorecidos y, luego, otras de los más poderosos.

La división entre un acto y otro se logró oscureciendo la sala, hasta continuar iluminando lo que vendrá.

En cuanto a la escenografía de la clase alta, se constituye por una casa con muebles y objetos de época y, la clase baja, está mientras inmersa en una calle, de la que tenemos referencia gracias a la puerta de calle de dicha mansión.

Por otro lado, y siendo lo más significativo, toda la narración gira en torno a la construcción del puente y a dos personas que no vuelven de su rutina de trabajo.

Las conversaciones y diálogos son extractos del día a día, de ese entonces. A su vez, el vocabulario utilizado es, también, propio de los 50′ en que el respeto era otro pero la falta del mismo entonces era otra.

Refiriéndome a las interpretaciones, las vi muy sentidas y bien llevadas a cabo. Cada actor pudo diferenciarse de los demás gracias a la caracterización de cada personaje. Esto ayudó a que cada uno tuviera su espacio de intercambio y que desde el público podamos apreciarlo.

Considero que la pobreza siempre va a ser un factor que realzará la discriminación por parte de los que ya la utilizan como parte de su vida.

Un niño, desde su ingenuidad se sorprende, divierte y ocupa de lo que cree necesario. Un adulto, desde su retorcimiento, se deprime, aburre y preocupa. Estas notorias diferencias se pueden apreciar en grandes y chicos a lo largo de la obra.

Se suele decir y afirmar que de lo único que podemos estar seguros es que todos moriremos en algún momento.

Entonces, ¿qué diferencia tendrá un cadáver con otro? ¿Unas cenizas con las otras?

Nadie podrá sentir a flor de piel lo que le pase a otro hasta que no lo viva realmente.

En esta dramaturgia se da, perfectamente, la situación en que dos familias tendrán que atravesar lo mismo, a pesar de que intentarán hacer hasta lo imposible para distanciarse. Son excelentes los momentos en que se convergen los personajes, pudiendo entretejer el argumento a medida que avanza la historia.

Así como en un comienzo unos jóvenes charlan sobre temas de su edad, llega el momento en que sienten que deben entender al país, su debacle, la crisis y la desigualdad explicando lo que llega a sus oídos, conformándose ya como futuros adultos.

El dinero, por otro lado, es uno de los temas que predominan en la pieza teatral, puesto en casi todos los diálogos que se producen. Tal es así que en cierto momento uno de los actores confirma que el mismo «no es de nadie».

Pensándolo, por unos instantes, nos daremos cuenta que están en lo cierto. Solamente sirve para cambiar pero por productos o servicios aunque cuando escasea, ni siquiera tiene ese valor agregado.

No llega a las manos de quienes más lo merecen o necesitan, sino que se destina a enriquecer cada vez más a los que ya todo tienen.

Bajo este panorama, igualmente, los pobres no son seres resentidos ni vengativos, queriendo, simplemente, tener lo mínimo.

Este fragmento de la historia argentina detalla un panorama realista, desde un ángulo social. No faltará aquel que disienta con esta mirada y argumente lo contrario.

Siempre el dinero ha enfrentado a un bando con otro. Sin él no habría guerras ni discusiones ni luchas ni poder.

Es ilusorio pensar que sin billetes tendría sentido matar o morir.

El puente ficha

 Mariela Verónica Gagliardi

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