*** Noviembre 2017 ***

El título indica “Juegos de fábrica, con escenas de rock”. Se sabe, entonces, que habrá entretenimiento. Lo que nunca imaginé fue la profundidad con que se narraría y la inmensa cantidad de enseñanzas que quedarían en el aire para que -de a poco- las vayamos asimilando.

La obra se ubica, por la escenografía y vestuario, en los años cincuenta aproximadamente, pero el vocabulario es contemporáneo, no por eso incoherente. Jamás un grupo de niños va a adecuarse perfectamente al vocabulario utilizado en un momento determinado, como los adultos.

Un pequeño cuarto, descubierto por uno de ellos, permitirá que crezcan de golpe, que tomen conciencia, abruptamente, sobre temas políticos y sociales y que, además, salgan a la luz problemas graves de sus intimidades.

Durante las diferentes situaciones planteadas podremos conocer el lugar que ocupa cada uno en cuanto al poder y cómo el factor económico -antes y ahora- continúa dividiendo en vez de unir.

Cabe resaltar la complejidad de las actuaciones femeninas que varias de ellas interpretaron a hombres y todo el look -inclusive las voces y movimientos- nos permitieron disfrutar de un buen teatro.

Sumado a esto la banda en vivo y las canciones especialmente escritas por.  Crearon un clímax agradable y perfecto para vivenciar danza contemporánea, una historia bien contada y letras con mucha garra.

Imposible no sentir ternura por Fausto (Nacho Medina) quien es de origen italiano pero para que lo acepten se ve obligado a hablar en castellano y su ingenuidad como persona lo meterán en problemas con el resto de los pequeños que copiarán mecanismos tiranos y agresivos para incluirlo en el grupo.

Y en esto deseo hacer foco: en el ejemplo que, de algún modo, deben dar los padres a sus hijos, intentando transmitir valores saludables y mucho amor.

Lo importante que es la comunicación durante todas las etapas de crecimiento y lo inoportuna e incómoda que puede resultar una situación cuando hay confusión.

Me sorprende que no exista ni un solo personaje mayor en escena, lo cual deja en evidencia el desafío del autor al montar Juegos de fábrica. No es una obra de niños para niños. Es una obra de niños para adultos y jóvenes que quieran y necesiten seguir soñando con el amor.

En cuanto al canto, las voces suenan tan bien que no parece haber cortes entre una escena y otra, sino que parecen amalgamarse hasta bajar la luz y convertir la fábrica en penumbras.

Quienes somos grandes pudimos viajar junto a ellos, acordarnos de nuestro primer beso, las primeras travesuras, el primer amor y las decepciones sufridas por la inexperiencia de la edad.

Considero acertada la decisión de crear perfiles de personas diversos para que el espectador pueda identificar con alguno y tener empatía, así como dejar en claro qué es correcto de algún modo y qué no.

¿Los pobres algún día conseguirán otro puesto o permanecerán fijos en esa injusta condición social?

¿Hay igualdad de oportunidades para los ricos y los más desposeídos?

¿Los pobres merecen serlo, cuántos grupos de los mismos existen? ¿Podemos generalizar para desligarnos de la responsabilidad que nos toca tan sólo por el hecho de ser ciudadanos?

Por qué un niño humilde -monetariamente hablando- debe ser ubicado en un casillero decadente del cual jamás podrá salir?

En esta comedia musical dramática se conoce una arista contada por ambas clases sociales y se subraya cuándo es necesario cambiar el rumbo para seguir creciendo.

No existe una asociación real entre la edad y el poder. Claro que acá sí, por el simple hecho de partir desde ahí y demostrar cuán equivocado puede estar una persona y cuán acertado alguien más chico.

Y esto me recuerda a la obediencia que exigen los mayores, a la desigualdad de decisiones tomadas por grandes y chicos y a la arbitrariedad reiterada entre los primeros.

¿Por qué hay que crecer para ser escuchado? Si es así no habría que nacer con bastantes años para ser alguien?

¿Un niño es una marioneta?

La música ambientó, en varias ocasiones la obra, permitiendo distraernos de la constante bajada de línea. Sería algo así como tragar de golpe y luego recibir una caricia.

¿Cuándo reaccionarán esas almas dormidas que no quieren despertar?

Mariela Verónica Gagliardi

 LAS FOTOS EN BREVE SERÁN SUBIDAS…

 

 

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