*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Sálvese quien pueda

Mientras un acordeón, un violín, un cello, una trompeta y la percusión, entre algunos de los instrumentos; empezaron a interpretar melodías circenses, él, hizo su aparición.

Como salido de un cuento para niños, el típico personaje encantador y lleno de energía, amenizó e hizo de presentador durante la obra «Sanos y salvos» (de y dirigida por Gerardo Hochman) -convirtiéndose en su personaje principal-. Pero, irrumpe de repente, un grupo de acróbatas que deleitarán con sus movimientos al público presente.

Lo que más llama la atención es el dominio que tiene cada uno de su cuerpo, dotándolo de gracia y espontaneidad. La Compañía Arena está conformada por diez artistas que, secuencialmente, simulan volar y convertirse en aves, reptiles y cualquier otro tipo de animales que deseen copiar. Un conjunto de músculos giran, se contornean, saltan, bailan, sorprenden y caen. De hecho, no se trata de cualquier espectáculo de acrobacia humorístico; sino de un grupo dirigido por Hochman que se arriesga y juega, constantemente, con el equilibrio, el vértigo y la alegría.

Cuando una performance comienza, el joven que se siente pájaro vuelve a aparecer, intentando imitar movimientos o destrezas sin lograrás en absoluto. No es que no tenga las condiciones de hacerlo, sino que en toda puesta circense siempre tienen que existir personajes antagónicos y él oficia de tonto. Un tonto que demuestra ni serlo y que se muestra, de a poco, como el más soñador de todos.

Además de las acrobacias y de la pequeña orquesta presente, van desenvolviendo una serie de sonidos con aros gigantes, entre otros objetos escogidos. Sanos y salvos trata de los sueños y esperanzas, de lo imposible, de todo aquello que intentamos y no nos animamos perseguir. Por otro lado, se valoriza el cuerpo femenino, tratándolo -artísticamente- como belleza, como símbolo de libertad y de añoranza. Dos de las acróbatas muestran sus senos, acompañados por tatuajes en sus pieles que marcan un sello distintivo, podría decirse de revelación y autoestima. Ellas son lo que muestran: arte.

Y como si fuera poco todo lo representado, uno de los artistas aparece con una rueda enorme, sobre la que se ata los pies y gira de una y otra manera, de muchas maneras, rompiendo con todas las leyes de la física.

Si bien este espectáculo dura alrededor de una hora, hay un sinfín de pruebas que le permiten al espectador, observar la que prefiera sin por eso perder el hilo de la historia. Una historia que como base argumental intenta reflejar las trabas que cualquier humano se pone, antes de sin siquiera intentarlo. Como símbolo de esto vemos una jaula en el escenario, vacía pero llena de imaginación.

El niño-ave hará lo posible para ingresar en ella, aunque deberán ocurrir determinadas situaciones como para que se aprende y quepa en ella. Una vez metido en ésta, se irá desplazando sin parar hasta que su adrenalina baje y el telón se cierre.

Qué es lo que jamás debe faltar en un show integrado por tantos números? La complicidad con cada uno de nosotros. Para ello, podremos seguir la aventura por dos pantallas gigantes o convertirnos, también, en contorsionistas siguiendo con mirada y cuerpo todo el recorrido realizado por el pájaro. No crean que opaca al resto de los intérpretes porque cada uno tiene su momento para lucirse. Él vendría a ser una suerte de bufón, súper simpático y agradable, con quien quisiéramos pasar horas riendo.

Qué lindo es reír! Sobre todo cuando sabemos que estamos sanos y salvos.

Ficha artístico-técnica: Autor: Gerardo Hochman por Grupo La Arena
Ciudad: Buenos Aires
Acróbatas: Mariano Carneiro, Florencia Valeri, Rodrigo Oses, Cecilia «Mane» Stancato, Javier Davis, Camille Bastos, Clara Parada, Florencia Michalewicz, Marco Ingaramo y Esteban Trinda.
Músicos: Luis Díaz Muñiz, Nicolás Porley, Manuel Katz, Sebastián Parada y Lucrecia Ortiz.
Idea y Dirección: Gerardo Hochman
Composición y Dirección musical: Omar Giammarco
Diseño de Vestuario: Laura Molina
Diseño de Iluminación: Gonzalo Córdova
Director técnico: Duilio Della Pittima
Asistente de Dirección: Hernán Paulos / Florencia Gonzales
Asistente de vestuario: Carolina Ferraiuolo
Fotografía: Hernán Paulos
Producción Ejecutiva: Mariana Markowiecki
Producción General: Mininafund S.A.
Gnero: Nuevo circo
Duración: 75 minutos
Dirigida: toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

 

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La paz sea con google

Greta (María Laura Dayer) es la encargada de llevar a cabo un proyecto que consiste en hacer una bandera, la cual será muy importante para la creación de Landia. Dicha bandera tardará en realizarse ya que tendrán que consultarle a gráficos, sociólogos y hasta a politólogos.

Lo que ella y su grupo -escogido especialmente para este misión- no se da cuenta es lo complicado que resulta hacerse cargo de un país -sobre todo cuando éste se desea que tenga reglas totalmente diferentes a las del resto-.

Ni bien comienza la obra «Proyecto Landia» (escrita por Ariel Dávila y dirigida por Gonzalo Marull), un Sacerdote (Gustavo Mondino) nos da la bienvenida, contándonos que estaremos en presencia de un Triunvirato y toda la labor que tendrán que desarrollar en conjunto.

La escenografía nos marca que estamos dentro de una iglesia y las ventanas características de convento alojarán a estos seres tan dispares, extravagantes y exagerados, los cuales no descansarán hasta intentar todo lo posible por fundar su nación. Aquella que tanto soñaron.

Todos los datos, hasta el más simple, son chequeados con el celular vía internet; dotando a la historia de un condicionamiento atroz hacia la tecnología. Haciendo que cada cuestión deba ser consultada con el buscador google.

En Landia no hay desigualdad porque dicen sus futuros habitantes que no existen los errores.

También, deben considerar la creación de un idioma y dicho Cura confirma que todos son asuntos semánticos, lo cual resulta cierto.

La historia se divide en tres escenas: el origen de una bandera, luego de la Nación y, por último, una explicación acerca de google.

Pero, volvamos a la bandera. Ésta por el momento es transparente y con un algoritmo. Dicha fórmula no es un dibujo sino la posibilidad de resolverlo. Igualmente, la resolución del mismo, no los convertirá en héroes sino en más ambiciosos.

Así como los efectos sonoros marcan la evolución de la obra, existen ciertos imprevistos relacionados a grupos opositores acerca del origen y conformación de Landia. Pero, también, Greta se revelará contra el sistema intentando ganar protagonismo. En fin, la locura los que envolverá, enfrentará y hasta habrá muertos y heridos, cuya sangre será simbolizada con pétalos de rosas.

«En Landia no hay lugar para los débiles», confirma el Sacerdote. Pero está obviando que se trata de seres humanos adictos a Internet -más específicamente a google-.

Entre tantos disturbios, la misión es dejada de lado y proceden a un Programa de pacificación mental.

Aunque sus mentes, en realidad sus cerebros, hicieron tal corto circuito que no lograrán cumplir con sus propósitos del todo.

Los egos y protagonismos siempre existieron y existirán. La tiranía de quien conduce la misión -que no es nada nada más ni nada menos que un emisor de dios-, demostrará que no está dispuesto a compartir el poder ciudadano con nadie ni a cooperar para que la paz sea la principal meta.

La moraleja o enseñanza de esta pieza teatral es, justamente, la falta de solidaridad que existe desde que el hombre fue dotado del sello de ciudadano, permitiéndoles subordinar a los más desposeídos.

Landia no será excepción de nada. El utopismo quedará suspendido en el aire y las banderas flamearán pidiendo participación, igualdad y fraternidad. Por algo están finamente pintados los colores rojo y azul tan invisiblemente como la transparencia que los contiene. Una transparencia que, por el momento, no está presente en este lugar.

Ficha artístico-técnica:
Autor: De Ariel Dávila por Grupo Plan Federal
Ciudad: Rafaela
Elenco: Gustavo Mondino, Silvit Yori, Marcelo Gieco, Marcela Bailetti, Laura Dayer, Alejandro Adrián Barbero y Gerardo Gerez.
Música: Jerónimo Rubino / Facundo Rubino
Asesoramiento en iluminación: Leandra Rodríguez
Escenografía: Carlos Araneda
Realización de escenografía: Daniel Stoffel
Vestuario: Carlos Araneda / Gustavo Mondino
Realización de vestuario: Eva Manatini
Producción Ejecutiva por el T.N.C.: Dora Milea
Asistente de dirección: María Acosta
Dirección: Gonzalo Marull
Género: Comedia dramática
Duración: 70 minutos
Dirigida: público adulto

Mariela Verónica Gagliardi 

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Amor por Rafaela

El acto de apertura del Festival de Teatro de Rafaela se hizo desear mientras la cola del kiosco aumentaba sin parar. Es que las actividades no dejan un respiro y son continuadas, motivo por el cual hay que hacerse de las provisiones necesarias como para no tener antojos.

Después de que el presentador del acto hiciera una introducción y racconto de ediciones anteriores, la sala llena del teatro aplaudió y se emocionó muchísimo. No sólo se cumplen diez años de uno de los eventos culturales más importantes del país, sino que hace poco partió uno de los organizadores, Sebastián Zoppi, y el corazón de cada uno de nosotros se partió en mil pedazos. Con él quedaron enseñanzas, amor y todo el talento. Imposible no llorar y recordarlo.

Para homenajearlo se mostró un video con imágenes y escenas seleccionadas durante toda su carrera como actor. Aplausos y más lágrimas se conjugaron en ese momento.

Tuvieron la palabra: el Vice gobernador de Santa Fe, Jorge Henn; el Secretario de Cultura, Marcelo Allasino, el Intendente de la Ciudad, Luis Castellano y el Director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro. Los cuatro portavoces, hicieron discursos breves y plagados de empatía. Ellos, supieron humanizar lo que, en general, el oficialismo no logra.

«La actividad teatral es una actividad colectiva», mencionó Parodi, haciendo alusión a la unión para conseguir un fin determinado. Luego, continuó afirmando que «tenemos que seguir trabajando para que el espectador deje de espectar y pase a la acción». 

A estas palabras se sumó el Vice gobernador, mencionando que «donde hay teatro hay solidaridad». 

Mientras que Castellano dejó que hable su corazón: «siento un enorme orgullo al ver la sala de arriba y abajo llenas». Y, no hay dudas de su gestión ya que tan sólo verlo caminar por la calle y saludar a todos sus vecinos, lo demuestra.

El secretario de Cultura abordó temáticas comprometidas con la sociedad, comprometiéndose a dar resultados. «Nos une desde los distintos modos de ver la cultura» y, también, justifica que existe algo muy importante como para que él y su equipo puedan desarrollar políticas: «Hay aquí pasión rafaelina». «Trabajamos desde la racionalidad», continúa diciendo el Secretario. «Puede resultar rara la relación entre política y amor». «Este festival es una muestra palpable, concreta. No es la única». En cuanto a gestionar cultura, Allasino, explica a qué apunta y que esta acción dista mucho de organizar tan sólo una agenda con actividades. Se trata de accionar y funcionar como motor de ideas palpables.

Luego de la exposición de cada uno de los políticos, se dio pie a la segunda obra de teatro titulada «Sanos y salvos».

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Y la banda siguió tocando

Hace momentos se inauguró la décima edición del Festival de Teatro de Rafaela con una performance española llamada «Rodafonio». Este show musical y teatral a la vez reunió a toda la población local y, también, de otros lugares nacionales.

La cita fue alrededor de las 18 hs y tanto niños como adultos disfrutamos de esta rueda mágica que contenía a los actores. Para quienes no se imaginan el caudal de gente, podrán notarlo en las imágenes a continuación y les cuento que dicho espectáculo nos hizo entrar en calor desde el Museo histórico municipal hasta el Cine Teatro Municipal Manuel Belgrano.

Claro, tuvimos que caminar a la par de ellos y correr en caso de no habernos movido con anterioridad. En cuanto a lo sonoro, interpretaron piezas musicales con estilo de jazz, cumbia, rapidez, entre otras. Cantar no cantaron ni hablaron durante la función callejera y es que se les hubiese complicado hacerlo mientras sus cuerpos giraban en las ruedas que los contenían.

Tanto el bajo, como el saxo y la batería alcanzaron para sumergirnos en una impronta diferente, entretenida y suspicaz. Considero que es el tipo de teatro que más une a la población, permitiendo combinar: naturaleza, arte, música y participación.

Sí, por más que uno asista a un teatro y permanezca sentado el tiempo que dure la función, me atrevo a afirmar que apasiona tener contacto y algún tipo de intercambio con los artistas. A ellos, les debe ocurrir de igual manera. Al menos a los que aman su profesión.

No, no me olvidé… una especie de ovni -podría decirse- nos supervisó desde el comienzo y acaparó la atención hasta del más distraído.

Mientras una abuela le decía a su nieta si le gustaría tener una rueda así para jugar,  yo me apuro que sigue rodando.

Ficha artístico-técnica: Autor: César Álvarez y Andrea Cerchiaro.
Por Grupo Factoría Circular Ciudad: España/ Colombia/Argentina
Idea, construcción y dirección: César Alvarez Bayer
Asistente de dirección y producción: Andrea Cerchiaro
Composición musical: Rodrigo Spagnuolo » Pilu» Músicos: Cecilia Gebhard (guitarra), Facundo Vacarezza (trombón), Gonzalo Suarez (batería).
Actores: César Álvarez, Andrea Cerchiaro.
Producción: Rodrigo Pérez – Factoría Circular
Género: espectáculo teatral musical de calle
Duración: 50 minutos
Dirigida: toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi

LAS FOTOGRAFÍAS EN BREVE SERÁN SUBIDAS

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Yo amo a mi papá

Hija de Dios1

¿Qué podría decirse de él que no se haya dicho, qué acotación de amor, pasión o al pasar se afirmaría al verlo en vivo, en la pantalla chica o, con suerte, en persona?

Nuestro país tiene, a particularidad de no ser demasiado nacionalista ni patriota, por eso es que esta gran figura del fútbol argentino se encargó de poner su sello distintivo para que cualquier extranjero identificara a nuestras tierras con el nombre de Diego Armando Maradona.

Para disgusto de varios, Maradona siempre fue polémico y, su sinceridad, sacó más de una careta política, tal vez sin proponérselo.

Su vida, su intimidad y su hija mayor -en este caso- puede disfrutarse, absolutamente, en el Teatro San Martín con «Hija Hija de Dios2de dios» (escrita por Erika Halvorsen y Dalma Nerea Maradona, dirigida por la primera).

Padre e hija logran un acercamiento, conmovedor, feliz, de crecimiento y total evolución; emocionándonos muchísimo a todos los presentes.

Padre e hija que fueron puestos en tantas bocas hipócritas y que, sin inmiscuirse en vidas privadas ajenas, lograron furor, críticas y palabreríos banales. Ambos tienen la particularidad de amar y dar todo por sus seres queridos así como de perdonar.

Dalma, una gran mujer, se pasea por el escenario con total soltura, narrando unas fotos y videos que acompañarán la obra de principio a fin, a la vez que Mariano Bicain hará de interventor para darle el pie a la Hija de dios.

Ella cuestiona el título el cual es una verdad popular pero una ironía personal. ¿De dios?, se pregunta. Él es mi papá, y esa respuesta será la que nos dará a nosotros como público y a cada interrogante planteado en el guión que compone su vida desde que nace hasta la actualidad.Hija de Dios6

Es muy fuerte ser espectador de una verdad, por más ficcionada que esté la pieza teatral. Justamente, ocurre lo que
deseo pase siempre en todas las obras: esa combinación perfecta entre una realidad y sus componentes irreales. Si bien, Hija de dios es autobiográfica, la dosis de ficción esta presente.

Como en The truman show, miramos, observamos y señalamos todo lo que recordamos, vivimos, presenciamos y desearíamos recordar delante de él. Ese ojo que nos permite conocer todo sobre nuestro ídolo, sintiendo orgullo antes que nada por lo que le dio al deporte pero, también, a la vida. Su humildad con que siempre habló, sin tenerle miedo a nada ni a nadie, fue lo que lo convirtió en uno de los más grandes.

Dalma, desde el día que nació fue advertida, no amenazada, sobre lo que sería su entorno, el fanatismo por su padre y la prácticamente nada de intimidad que tendría. Desde su bautismo, quince años hasta el detalle más secreto, se conoció y conoce, pero él, su papá siempre la preservó de todo lo que estuvo a su alcance.

Halvorsen consigue recrear un espacio precioso, colmado de historias, anécdotas y relatos de la mano de su propia actriz, quien se encarna el interpreta a ella misma. Esta apuesta no es sencilla como parece, es un verdadero desafío que no decae en ningún momento, convirtiendo a la sala en un estadio que llora por las injusticias, por los malos momentos y por la valentía del Diez.

Hija de Dios9

Si superar no es cosa de grandes, si alcanzar objetivos no es un mérito y si doblegar a la vida no es una manera de resucitar, ¡¿cómo se podría denominar al mejor jugador de todos los tiempos sin que suene exagerado?!

ficha artístico-técnica Hija de dios

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Exceso de amor

Ego11

Como si se tratara de la filmación de una película, Tomás Romero (Diego Beares), recrea la supuesta historia de su vida de una manera muy interesante. Nosotros, como público, estamos ahí presentes, viendo desde la selección de los actores en un castigo hasta el desarrollo del film.

Los días más importantes de esta figura son narrados y puestos en conocimiento de los espectadores para disfrutar de una historia llena de momentos graciosos y, también, conmovedores. Las representaciones corporales se hacen presentes para poner en ridículo a diferentes canciones que han liderado rankings musicales y, exprimen, al máximo, sus potenciales. De esta forma logran montar una obra dentro de otra.

Las escenas logran su esplendor gracias a una narradora que podemos ver si tan sólo miramos para el primer piso. Su voz y gracia dotan a Ego de una magia increíble.

Aquellos aspectos más cómicos son justamente los relacionados con el mundo gay. En este caso, burlarse de las situaciones más estereotipadas por la gente son tomadas y apropiadas para «Ego, mi verdadera historia». Y el ego como egocentrismo, como forma de vida y de ser; ingresa en varios de los intérpretes para quedarse.

Ego10

Imposible pasar por alto la participación de Jimena Piccolo quien ha estado durante varias temporadas en Chiquititas y desde el principio de la tira de Telefé. Igualmente, no tiene un rol protagónico sino meramente secundario aunque relevante a nivel argumental.

Un actor principal -quien además oficia de propio director- en su película autobiográfica y en la pieza teatral, es cuestión de ego. Quien no puede o sabe dividir responsabilidades es egocéntrico. En eso se centra Ego y en torno a eso giran los diálogos: personajes perdidos y en busca de identidad, una identidad que Beares se encarga de tallar a su propio antojo y placer. Es la segunda temporada de esta obra y, la sala llena, demuestra sus aciertos.

Ego5Me sentí como en un set de filmación de Hollywood observando y aprendiendo sobre la elaboración de una película importante que marcaría un antes y un después. Otro aspecto fundamental que afirmo como el éxito de la historia es la exageración en cada personaje que llega a concebirse como grotesco sino natural a lo largo de la dramaturgia.

Un adulto simulando ser un niño caprichoso es uno de los que más llamaron mi atención. Vestido con jardinero y sin poder despegarse de su oso de peluche, ganará con ternura su lugar. También sobresaldrán, pero de otro modo, los cuerpos tallados y tanto los ojos femeninos como los masculinos no podrán despegarse de éstos. Y no es un detalle menor la producción del público masculino.

A menudo somos las mujeres quienes intentamos destacados por la ropa, maquillaje y peinados. Olvidense, porque la platea gay nos supera ampliamente. Es una de mis debilidades estar entre ellos. Son más afectuosos, demostrativos y sensibles. Sin lugar a dudas, los elijo. Su pasión se pone en juego desde el comienzo y si existe alguna equivocación u olvido, pasa desapercibido.

Ego12

Me interesa mucho la puesta en escena ya que son solo unas sillas las encargadas de adornar el espacio y alojar a Beares, quien da la espalda a su platea hasta el final de la historia. Así como suele escucharse que un actor jamás debe dar su espalda al público, creo que habría que hacer una corrección: el elige hacerlo, no se confunde con la teoría.

Sus palabras y oratoria no necesitan mostrar el rostro para convencernos. Pero, cuando llega el desenlace de Ego, lo contemplamos y sus ojos justifican todo. En un ambiente hostil como el de un prostíbulo es posible sufrir con un asunto muy delicado como lo es la maternidad y Clara (Denise Bellatti) refleja a cada joven irresponsable o ignorante que asume su error dando a luz. Ella es la contracara del narcisismo y de la posibilidad de amar a otro.

Entre las risas se oculta el llanto pero cada rol se encarga de personificarlo desde su lugar y a su manera.

ficha artístico-técnica Ego

Mariela Verónica Gagliardi

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No existe manera de silenciar un cuerpo

Permiso20

Y todavía sigo repitiendo en mi mente aquella secuencia que duró alrededor de diez minutos. Una y otra vez se repetía. Sin palabras, sin olvidos, sin sentido al parecer. Todavía recuerdo esas piernas cansadas de moverse, esos pies callosos y cada traslado, al parecer, inútil.

Pero, una breve interrupción en la sala provocó un giro inesperado en “Permiso… ¿puedo hablar?” (de Lucho Cejas). Una de las actrices, haciéndose pasar por público, nos dejó boquiabiertos al expresarse como quiso: pidiendo la devolución del dinero de su entrada. Esta ocurrencia nos relajó un poco ya que, vale aclarar, se estaba volviendo un tanto monótona la danza.

Está bien pedir la palabra, levantar la mano… lo que no está bien es ser silenciado, reprimido, callado, matado en vida. ¿Qué es la libertad de expresión?

El ritmo, el cansancio, la inercia y las ganas -antes que nada- de ser. De ser libre como un ave, de desplegar los brazos Permiso12como si fueran alas, de sentir cada partícula de aire y respirar y oxigenarse. Pero nada de eso es posible, porque hay seres más fuertes que tienen intereses, que no viven ni dejan vivir, que odian y detestan al que ama.

La danza contemporánea es bella de por sí, porque cada cuerpo puede elegir su movimiento y por más que realicen una secuencia o canon, jamás será igual al de otro. Es maravilloso que cada uno pueda moverse a su modo, hablar según su conciencia y sonreír según sus ganas.

Durante toda la obra de teatro-danza puede notarse esto justamente. Mientras unos se expresan otros intentarán frenarlos, atarlos y exterminarlos cual bichos.

¿Estamos en presencia de una dictadura lingüística o corporal?

¿Por qué molesta tanto que otro sea como es, que diga lo que siente y que quiera ser libre?

¿Cómo se puede vivir sin tener una ideología, sea cual fuere ésta?

¿Son, acaso, tan débiles los que digitan el poder que tienen miedo de ser relegados a un costado, a no ser tenidos en cuenta?

Permiso15

Sufrí, me emocioné y quise gritar. A todos nos pasó algo similar y la angustia nos invadió por completo al verlos de más cerca, al notar que los artistas son personas que interpretan sentimientos y que, a su vez, sienten como ellos mismos, que hagan el rol que hagan no dejarán de expresar con cada una de sus partes un sentir grupal.

Es muy difícil comunicar una performance tan deliciosa y amarga a la vez, con tintes de miedo, tensión, alegría y, finalmente, paz.

En cuanto notaron que sus posturas y su caminar no era lo que más querían, optaron por destrezas más grandes como trepar paredes, hacer determinadas figuras de a pares o en conjunto, buscando -una y otra vez- la manera de decir con los sentidos, sin la palabra. Silenciando las letras, el abecedario y dándole protagonismo a los ojos, al rostro, a las Permiso2manos, a las piernas, glúteos, pies, pelo, frente…

Desvanecieron de golpe, se trasladaron de a poco, continuaron como empezaron, intentaron ejemplificar sus dolores y los entendimos.

“Permiso… ¿puedo hablar?”

Quién dijo que se habla solo con vocablos, con las cuerdas vocales, con sonidos?

La música habla, los genitales hablan, el corazón habla, las lágrimas hablan, los pasos hablan, la represión habla, el miedo se transmite, invade, recorre lentamente hasta apoderarse.

“Permiso… ¿puedo hablar?”, iba de a poco escribiéndose en la pizarra que conformaba la escenografía.

El Teatro El Cubo, con la sala llenísima, escuchó a cada artista. Los abrazamos con el alma. Entendimos su padecimiento y aplaudimos estar en democracia.

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ficha artístico-técnica Permiso...puedo hablar

Mariela Verónica Gagliardi

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Dolores pasados, verdades reveladas

Un bebé en camino, una suegra malvada y un marido ausente son la combinación perfecta para que una mujer embarazada sienta fervientes deseos de desaparecer del mundo.

Es sabido que la dulce espera no tiene demasiada dulzura, sino todo lo contrario. La fealdad se apodera por completo del ser y la pobre femeneidad se oculta detrás de un hombro, asomando solo en sueños.

El cuerpo cambia y el hombre que acompaña deja de hacerlo. Éste siente que su esposa es futura madre y no ya mujer.

Marcelo Iglesias (Director de la pieza teatral) supo escoger a los actores precisos para que la trama pueda desenvolverse de la manera más real y absurda posible.

Zoe (Rosana Boneto) tendrá que soportar hasta las peores humillaciones por parte de su suegra (Graciela Levaggi), sin contar con el apoyo de su compañero de vida Sasha (Ignacio D’ Olivo). Pero, a no desesperar que se trata de un melodrama, con muchos códigos de humor negro y estallaremos de risa hasta al ver caer la panza redonda en la cama sommier.

Hay que aceptar, digerir y disfrutar una buena comedia. Apartar por unos minutos esas rígidas estructuras que nos dicen qué está bien y qué está mal.

Teniendo en cuenta estas condiciones, quien no ría será por falta de comprensión. Nada de decir uy pobre! Sobre tal personaje porque estaremos saliéndonos de la pista humorística.

No existe una gran elaboración en los diálogos y es que la obra «De mi madre» no apunta a eso, sino a las sensaciones surgidas en una familia durante un embarazo y a la crueldad desencadenada por ese periodo.

Todo es producto de la naturaleza pero lo cierto es que Zoe estará viviendo en un cuento de terror hasta que sea dormida para siempre. Blancanieves, La bella durmiente y tantas otras princesas casi pasan por eso.

Pero, el detonante de la pieza teatral, es la aparición de una mujer negra (Claudia Schanzenbach) dentro de una caja. Ella será una especie de cantante que amenizará las situaciones conflictivas de la casa haciendo estallar en ira a la pobre mujer.

Lo más ocurrente será la cantidad de justificaciones que dirá su ama y tanto tortura física como psicológica que parecerá sin desearlo en absoluto.

El final será como la gota que rebalsó el vaso y no hay que buscar similitudes con hechos reales porque cambiaría totalmente la carátula de la historia.

En cuanto a los temas que se abordan no son todos en torno a un bebé y embarazo sino a la miseria humano y su egoísmo. El humor negro es una buena herramienta para evocar y transmitir sin herir, pudiendo elegir una narración como pretexto para, luego, argumentar sobre la vida, la venta ilegal de niños, la desvalorización del otro, la infidelidad, el desamor, el statu-quo y la cobardía que lleva a una persona a decidir por otras -ocultando verdades demasiado desgarradoras-.

De mi madre, de su madre, de cada una de las madres que eligen parir sin saber para qué ni por qué.

De mi madre, puesta en boca de su hijo quien tiene más interrogantes que respuestas y que cualquier.situación le será útil para escapar de la responsabilidad que le corresponde.

Y, de la madre de la negrita privada de su libertad, ocultada en cuatro maderas que no pueden ni saben hablar pero sí recordar el triste pasado.

Mientras el tiempo pasa, el monoambiente albergará risueños momentos y descabellantes situaciones que nos harán reír relajadamente. Hasta que nuestra mente tenga que analizar y para ese entonces la función habrá terminado.

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Percepción o realidad?

El estadio de arena4

La muerte, más que el nacimiento, suele unir a las personas que estaban distanciadas. Este es un misterio que, al día de hoy, no logro entender del todo. Como si la melancolía fuese la encargada de juntar por un momento a seres que se odian pero que los recuerdos logran superar cualquier sentimiento negativo.

«El estadio de arena» (de Patricio Abadi) logra captar la esencia de una situación muy dolorosa como es la muerte de un padre y, en pocas horas, rememorar aquellos conflictos sin resolver.

Se trata de dos hermanos (Santiago Gobernori y Pablo Seijo) que, infantilmente, se han disputado el amor de una mujer. Pero, después de muchos años sin hablarse ni verse, ese tema no había salido realmente a la luz.

Ellos han encarado sus vidas de manera tan diferente que por más que intentaron diferenciarse el uno del otro, la El estadio de arena1vida se ha encargado de demostrarles que son dos caras de una misma moneda.

Además de esto, uno intenta mostrarse más frío y estructurado, mientras el otro hace renacer su costado más cursi y romántico.

Ninguno se ve demasiado realizado con el camino escogido, pero hay algo que los abrazará para trasladarlos a su infancia, una infancia en que su padre estaba vivo y les enseñaba fútbol.

La aparición de una pelota les permitirá jugar, brevemente, intentando que el poco tiempo que permanezcan en la playa sea inolvidable.

Una mirada al pasado será esta obra -cargada de emociones- y, al finalizar, era imposible que no nos conectemos con parte de nuestra historia.

Abadi logró lo que suele costar tanto: el famoso cuento con principio, nudo y desenlace; sumado al plus de explorar la intimidad más dolorosa al punto de desgarrarse.

La arena, una rambla y el rememorar momentos y lugares de Uruguay, nos sitúan exactamente donde el autor desea El estadio de arena6pararse. Debo asumir que disfruto y admiro el teatro autobiográfico, por más ficción que sea en una parte o en su totalidad. Me voy plagada del sabor a chivito, a mar, a niñez, a la sensación de los pies  cuando rozan la playa, a antes, a tiempos que podremos traer a la fuerza y que, sin embargo, no podremos obligar a anclarlos.

Un profundo dolor se siente y observa en esos rostros inclusive antes de que lloren y la presencia de Jazmín (Marina Glezer) podrá develar el sufrimiento que sienten estos hermanos. De a poco las gargantas se van cerrando hasta que escuchamos el comienzo del dolor. Ese dolor que, desde las entrañas, es imposible tapar u ocultar.

El potrerito, en este caso, es un espacio natural que evoca recuerdos, pases, balones y la simpleza de la niñez.

«El estadio de arena» vendría a ser un pasado revelador, muy similar al común de la gente y, justamente, este aspecto es el que logra empatizar con el público.

Escribir e interpretar roles complicados y retorcidos no siempre tiene sentido. Esta obra justifica lo simple sin desvalorizar el guión. Al contrario, realzando la vida cotidiana, los roces familiares, las palabras nunca dichas y los amores frustrados.

Un estadio, un corazón roto como una ola cuando está llegando a la orilla.

Mariela Verónica Gagliardi

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Ácidamente real

Agridulce8

La guerra y el amor nunca triunfan, dice uno de los actores en cierto momento de Agridulce (escrita por Laura Jozami y dirigida por Sebastián Pajoni).

Esta dramaturgia se erige como comedia dramática, utilizando muchos recursos televisivos. La frescura de Isabel (Silvia De Luca) va marcando la línea de la historia, sin ser el personaje principal. Dicha elección me parece muy interesante ya que el público no debe estar solo pendiente del hilo conductor de la pequeña Teresa (Nicole Grinberg) sino que puede elegir a una segunda narradora.

Los diálogos, a su vez, utilizan lenguaje cotidiano, simple y con gran carga emocional.

Cuántas veces hemos escuchado el dicho agria como el vinagre.

Pero Teresa es una joven sufrida, que no encuentra un hombro siquiera para consolarse. No tiene maldad ni rencor, sino la verdad de cada miembro de la familia y ésta no está preparada para asumirla.

Ser la más joven en un hogar suele relacionarse con la inexperiencia, la falta de madurez, «poca calle» como suele denominarse.

Ella tiene en claro a qué quiere dedicarse, quién es quién, dónde están las flaquezas y debilidades de sus parientes, entre otras cosas.

A medida que avanza la historia se van descubriendo secretos. Unos más tristes y reveladores que otros.

Agridulce1

Pero, lo interesante, es que nosotros como espectadores conocemos toda la información, mientras que ellos no. Algunos tendrán ciertos datos que los otros no y, el desenlace, de Agridulce no es el esperado ni ansiado.

Si bien no somos norteamericanos fuimos creciendo en una sociedad de consumo bastante yanqui, por lo cual los finales felices son los que más anhelamos.

El tema es que para esta historia no se sabría qué desenlace sería el mejor o más alegre.

Los personajes conviven en un mismo hogar pero, todos, son demasiado diferentes y opuestos entre sí.

Solamente el breve regreso de uno de ellos desde la ciudad será el detonador de todos los conflictos que eran aceptados como moneda corriente.

Una familia compuesta de modo no tradicional demuestra que alberga los mismos problemas que una común.

Agridulce3Por otro lado, cada objeto, decoración y detalle de la casa; demostrarán que las penumbras presentes no podrán ser realzadas con velas ni luz artificial. Los problemas llegaron para quedarse y desentrañarlos causará dolor pasado, al igual que una profunda angustia presente.

Un limón es comparado con lo agridulce, ocultando que esta fruta no tiene nada de dulce.

Así es la vida de cada uno de ellos: una total hipocresía, en un pueblo del interior.

Mariela Verónica Gagliardi

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