*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Un largo camino a casa

Kamishibai9

La salita de Casa Matienzo, tuvo el honor de alojar a esta obra de títeres (apta todo público) que llegó a la última función para este año. Por tal motivo, la risa, la melancolía y el agradecimiento fueron mezclándose a lo largo de “Lucía en Kamishibai” (escrita por Carmen Kohan y Ósjar Navarro Correa; dirigida por éste último).

Una caja con puertitas fue lo único que vimos antes de que comenzara la historia y, me atrevo a decir, que todos la disfrutamos completamente. Si bien era para mayores de 3 años, un bebé de meses de edad quedó atónito con la propuesta y me sorprendió su tranquilidad.

Una caja que nos sorprende con toda su magia, con unos títeres de varilla muy dulces y como intérprete y ejecutora de éstos, Carmen Kohan. Ella, con sus ojos azules, alumbra a esta nena que desea disfrutar y recordar ese aroma tan especial que le permitirá retornar a su hogar.

Durante su viaje, estará desprovista de todo lo material y, solamente, sus cinco sentidos le darán la posibilidad de conocer las profundidades del mar, nuevos amigos y la moraleja de que siempre se puede confiar en alguien más.

Las melodías orientales nos introducirán en la dramaturgia y cada sonido de la naturaleza irán creando la atmósfera ideal para el desarrollo de la obra.

Una niña-títere y humana, una dentro de la otra, conformando una misma persona e identidad. Una niña que disfruta del aire libre, del mar, de los peces y de cada obstáculo que debe sortear para llegar a un fin determinado.

Lo reconfortante de esta pieza teatral es que tanto el público adulto Kamishibai4como el infantil podrán disfrutar de una misma historia, quizás sacando conclusiones diferentes. De hecho, muchos preferimos sentarnos en el piso en posición india, como antes, como ellos.

Y creo que eso es lo que tiene el mundo de los títeres: la posibilidad de sentir que somos criaturas en envase grande, que podemos emocionarnos con cosas simples, dejarnos llevar por un relato muy bien contado y contemplar cada detalle puesto en escena.

El total dominio que tiene Carmen hace lucir aún más los diálogos entre los personajes, cada uno de los cuales es representado por ella misma. Este don de utilizar distintas voces, expresiones, cantos y modismos la convierten en una intérprete súper dúctil, talentosa y que sabe transmitir lo que tanto ama.

Antes de que comenzara la función, una nena de alrededor de 3 años le preguntó a su mamá de qué se trata la obra a lo cual ésta le leyó la sinopsis. Fue tal el susto de la pobre criatura que decidió dormirse para no pasarla mal. ¿Por qué hago alusión a esta reacción? ¿Se imaginan lo que podría haber sentido al escuchar que una niña se pierde y no sabe cómo llegar a su casa? ¡Podría haberle pasado a ella misma! ¿Por qué tenés tanto miedo? Le preguntaba sin entender la reacción de su hija…

No se trata de una historia de terror ni mucho menos. Es un cálido cuento que nos permite transitar por lugares bellísimos, dentro de una caja de madera de la que van surgiendo distintas escenografías y colores como soporte dramático.

No es una historia que pueda asustar sino enternecer. Lucía en Kamishibai nos traslada a otra atmósfera en que los tiempos transcurren más lentamente para darnos la posibilidad de respirar y sentir ese aire al ingresar y salir. Para darnos la oportunidad de tomar conciencia de nuestro cuerpo para luego hacerlo con los personajes. Para saber que solo confiando en nuestro instinto y teniendo confianza en nosotros mismos, vamos a poder conseguir lo que queremos. Que no importan las barreras sino las ganas de avanzar y, mientras, pasarla bien.

El miedo a desesperarnos por no saber dónde estamos es bastante habitual, siendo pequeños o grandes. Todos queremos tener el manejo de nuestras vidas y no nos permitimos perdernos voluntariamente. Entonces, este tipo de viajes en la ficción nos hacen replantear que estaría bueno perder a veces la razón, aunque sea por horas, para construir algo no tan pensado.

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Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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No todos queremos lo mismo

Los paraguas1

La dialéctica y el amor parecen encontrarse para fundirse, para esquivarse o, simplemente, para presentarse como verdaderos desconocidos.

Cómo se puede lograr sentir cuando todo sentimiento es traducido al lenguaje verbal. Esa necesidad imperiosa por subtitular cada acto, cada gesto, cada mirada y cada evación; coincidiendo en conceptos o estando totalmente en contra.

“Los paraguas son más caros cuando llueve” (escrita y dirigida por Héctor Trotta) nos presenta dos realidades posibles, llevadas a cabo por dos matrimonios que hacen hasta lo imposible para diferenciarse entre sí, como si asemejarse fuera un insulto.

En primera instancia, el nombre de la obra nos remite a un universo paralelo que no consigue identificarse sino hasta el final de la historia. No es posible sacar conclusiones apresuradas en esta dramaturgia ya que se trata de un viaje por la literatura poética francesa, el teatro y el placer por filosofar -a pesar de que las palabras no siempre tengan una lógica o justificación posible-.

Los paraguas no aparecen físicamente en escena, aunque la lluvia suele acompañar varios de los relatos acontecidos. La lluvia y la necesidad de poner en palabras el pensamiento, el sentimiento y la acción referencial; permiten que no existan dudas sobre la idea de esta pieza artística.

Mientras una misma melodía, junto a la iluminación, se encargan de marcar la separación de escenas, el drama y la comedia consiguen aunarse en un solo lugar.

Ana y Tomás forman una pareja aparentemente feliz, sin necesidad de volar hacia horizontes desconocidos ni de arriesgar más de la cuenta. Ella, escritora y enamorada del amor; se comienza a dar cuenta quien es cuando su matrimonio entra en crisis. Él, en cambio, es un dramaturgo no conocido, que no consigue transmitir en sus páginas algo demasiado interesante. De esta manera, los dos hacen lo que se supone que hay que hacer sin plantearse realmente si al actuar de ese modo están siendo o no felices.

Por otro lado, se encuentran Catalina y Víctor, quienes también están casados pero tienen una vida distinta a la de sus amigos. Ellos sí pretenden hacer lo que les gusta, recurriendo a su intelecto pero, también, permitiéndose ciertas cosas “no correctas” que los harán felices.

Así, la historia se va tornando dramática desde su comienzo, generando incomodidad en el espectador. Y por qué me refiero a la incomodidad. Justamente por los conceptos que se manejan: ¿qué es lo que está bien y qué es lo que está mal? ¿Hay que ser feliz a cualquier costo, es preferible hacer lo que corresponde postergando la felicidad? ¿Quién determina la línea entre el bien y el mal? ¿Hay que “obedecer” a alguien o a nosotros mismos? ¿Existe un juez moral?

En cuanto a las interpretaciones, se pueden observar a cuatro artistas que viajan junto al desafío de la propuesta desarrollada en esta dramaturgia, desplegando talento y pasión. La vestimenta y accesorios consiguen que sus personajes estén bien caracterizados, dándoles la posibilidad de demostrar cómo los estereotipos están cada vez más arraigados en una sociedad.

Los diálogos no son fluidos y hago hincapié en este aspecto porque supongo que esto creará un público que adore la dramaturgia y otro que no logre ingresar en los códigos establecidos por su autor. La fluidez, generalmente, la asociamos a la espontaneidad en los diálogos, al lenguaje más convencional llevado a cabo. Esto no sucede y resulta interesante que no suceda, porque la magia de la palabra florece en todo su esplendor. Sus cuatro personajes se sienten presos de lo que dicen, sin encontrar un silencio para reflexionar. Necesitan hablar y expresar de este modo cada palabra y acción.

Los paraguas2

Sentí la presencia de Trotta constantemente. Como si estuviera en vivo, imaginé un ensayo con público durante el cual pudo ejecutar cada directiva, corte y cambio. Como una hoja de ruta, cada escena tuvo su acotación y este es el valor agregado del dramaturgo.

Los personajes caminan, van, vienen, corren de lugar el sofá, los libros, las bebidas y los vasos; demostrando que los cambios no tienen que ser externos sino internos. Se puede modificar la orientación de un mueble pero si no se cambia la perspectiva difícilmente pueda tener sentido dicho cambio.

Hay que abrir el paraguas, como forma de protección, como escudo, como la manera de no sufrir.

Los paraguas son más caros cuando llueve, es una frase tan real como la vida. La oferta-demanda, la especulación económica trasladada al miedo, al amor, a la pasión y a la incertidumbre.

¿Qué ocurriría si permanecieran callados, observándose?

El alcohol pasa a ser como el agua, sin gusto, sin quemazón, sin ese espíritu que les otorga delirio. La rutina pasa a aburrirlos tanto como la vida y la vida misma se torna insoportablemente agobiante. Solo quienes se comportan más salvajemente, pueden atravesar esa frontera que marca la separación entre el bien y el mal. Hay buenos y malos, sedientos y voraces. Utópicos y vulgares.

El cáncer es mencionado durante varios momentos de la obra, como tumor difícil de extirpar. No hay personajes enfermos clínicamente pero si embriagados de egoísmo. ¿Está mal ser egoísta? Existe persona que pueda proclamarse no egoísta?

La apariencia se esconde en los corazones más ingenuos, ejerciendo una constante presión. La dramaturgia es una vertiginosa puesta en escena que tiene momentos esperados y un desenlace impensado.

Los paraguas son más caros cuando llueve y el amor se vuelve más atractivo cuando peligra su extinción. Los paraguas se identifican con el amor y la lluvia con el quiebre. El conflicto es lo único que los salva, otorgándoles la duda como opción para replantearse un antes y un después.

“Los paraguas son más caros cuando llueve” es una joya que brilla en la oscuridad, esa oscuridad que todos tenemos y no todos dejan asomar. Como si fuera una vergüenza desleal, proteger al ser amado pasa a ser la peor decisión que pueda tomar cualquier mortal. El individualismo es la conclusión a la que nos hace llegar su autor. La auto-evaluación, el auto-aprendizaje, el auto-conocimiento y la oportunidad de animarse a superar.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Si Shakespeare viviera

Shakespeare inédito12Hace mucho tiempo que las improvisaciones han ganado terreno en el ámbito artístico. Desde las salas de la calle Corrientes hasta otras más independientes, apuestan a este estilo de narrar mucho más inmediato que el resto del teatro. Aunque lo que atrae no es sólo este aspecto sino la posibilidad que, muchas veces, se le da a los espectadores de convertirse en público activo, aportando alguna idea o votación.

¿Cómo convertir palabras, frases o acotaciones en una dramaturgia en vivo?

Ricardo Behrens consigue armar una obra diferente bajo el título «Shakespeare inédito». Y, realmente, ninguna de sus historias se repiten que el público cambia función a función, convirtiendo algunos de los personajes del dramaturgo inglés en portadores de narraciones extraordinarias.

Al ingresar a La sede teatro, un sitio antiguo, amplio y bonito nos invita a pasar. Contamos con datos que nos aseguran que la obra será muy buena: Behrens, buenos actores y la liga de improvisación.

Cuando las luces se apagaron, su autor apareció con una gran vela, para contarnos en penumbras la introducción a esta propuesta. No hicieron falta demasiadas palabras pero sí pedirle perdón a Shakespeare por modificar los detalles de sus personajes, aunque conservándoles la esencia a cada uno de ellos.

Shakespeare inédito13

En esta ocasión, los intérpretes deben buscar el silencio en el amor. Por supuesto que no será una tarea fácil y que Julieta no será de lo más tradicional que digamos. Ella se encontrará con la misma encrucijada de siempre aunque tendrá a su madre, Lady Macbeth, de aliada. No busquen coherencia literaria porque esta aventura tiene otros propósitos que se irán develando de a poco, a medida que Behrens invente un guión, en vivo, paso a paso y del que seremos partícipes.

Qué puede ser mejor para ellos y para nosotros que esa adrenalina que nos recorre sin saber su destino.

En cuanto a la escenografía, la misma sala permite recrear Shakespeare inédito7pequeños espacios con detalles que les servirán de apoyo para el desarrollo de cada instancia.

Me pareció increíble el talento de este gran director que apuntalaba a los actores y a la sonidista-iluminadora, con una naturalidad tan espontánea, que la obra parecía ser la misma hace tiempo.

Por la ubicación que tuve como espectadora, observé de cerca las señas e indicaciones realizadas por Behrens, convirtiendo el mundo de William Shakespeare en un cuento nuevo.

Con un vestuario épico y realmente perfecto, cada participación tiene su agrado, frescura y misterio. Julieta puede morir o vivir pero su destino marcado por ese amor tan prohibido será evocado de generación en generación, indistintamente del contexto o adaptación que se realice.

Las ocurrencias inmediatas, la suspicacia y la coordinación se unen como fórmula ideal para romper con los relatos clásicos donde se sabe qué vendrá en que los desenlaces no son más que algo que sucederá.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Un día junto a Dios

Gospel Soul8

Soy de la idea que una religión fragmenta en vez de unir, segmenta en vez de aunar, separa y crea conflictos que no siempre tienen una sanación verdadera.

Deber pertenecer a una u otra religión es como tener la obligación de justificar por qué somos fanáticos de un club de fútbol.

Quienes estén aferrados a la palabra de Dios, de algún Dios, podrán tildarme de atea o agnóstica, sin siquiera suponer cuáles son mis insignias o utopías, mis ideales o empecinamientos cotidianos.

No me propongo hablar de las distintas religiones porque no soy teóloga, sino citar al género de música góspel. Como sello incuestionable de los coros de Iglesia, son mucho más que eso. ¿Sabían que la palabra gospel deriva del término anglosajón gōdspel que significa “palabra de Dios”?

Al estar presente en el último recital del año del grupo Buenos Aires Gospel Soul, no sentí incomodidad. Quizás porque la mayoría de las letras fueron interpretadas en inglés y por más que traduzcamos en el momento, no da la misma sensación que una canción en castellano.

Un gran coro, dirigido por Sista Lo, que intenta romper con el gospel más conservador, incluyendo funck, rock y blues en su amplio repertorio.

Oh happy day (Pharrell Williams), abrió la noche, plagando La oreja negra de un mensaje pacífico y alegre. Todos vestidos de rojo, alegremente fueron atrapándonos hasta lograr que nos paremos, aplaudamos y bailemos junto a ellos.

September (Earth wind and fire), Man in the mirror (Michael Jackson), Still haven’t found (U2), What I’m looking for (U2); fueron algunas de las que cantaron durante la velada y, de a poco, Él parecía estar entre nosotros.

En esta oportunidad, Dios era uno no varios. Incluía y no fragmentaba, no creaba bandos ni enfrentamientos innecesarios. Habrá quien se sienta acompañado por él, quien lo necesite, quien le rece y quien se deje llevar. De cualquier forma, siempre será nuestra elección y decisión el permanecer en un lugar o no.

Esteban Rico, nuestro querido agente de prensa, debutó como Gospel Soul10solista en esta función y su cálida y profesional voz llegaron conmovedoramente. Claro que hubieron otras voces que se hicieron notar en los micrófonos y, seguramente, por selección de su directora.

Un grupo heterogéneo que funciona hace dos años, que fusiona ritmos, melodías y un encanto muy particular, haciéndose conocer cada vez más por los diferentes medios de comunicación. Los acompañan cuatro músicos que con sus instrumentos conforman una unidad estratégica, sin la cual todo sonaría con muchísima menos energía.

Como no podía faltar, la canción His eyes on the sparrow (perteneciente a la película Cambio de hábito 2), fue bellamente interpretada y aplaudida. Si bien no es lo mismo escuchar gospel por sus tradicionales cantantes, este coro pisa fuerte y tiene algo sumamente importante: consideración por el otro, aceptación y oportunidades para quienes quieran sobresalir un poco más.

No pertenezco a la religión católica ni evangélica y me gusta el gospel como género rítmico. Considero que los evangelistas tienen un don para hacer canciones pegadizas. Cuántas veces cambiamos el dial y nos enganchamos con una melodía agradable y, luego, escuchamos la palabra Jesús, Dios, Señor…

No hace falta amar los villancicos ni creer en alguien superior. Solamente tenemos que respetar los gustos ajenos y participar de aquello que nos interese.

Después de conocer Buenos Aires Gospel Soul, espero el próximo año para un futuro recital en que, sin dudas, sorprenderán.

ficha Gospel Soul

Mariela Verónica Gagliardi

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Mañana El Hilo cumple 5 años

Pablo Camaiti 5 años productoraEs una productora audiovisual que logró, con mucho trabajo y experimentación, desarrollar una narrativa y una estética propia.

Realizó diversos formatos, por los cuales obtuvo amplio reconocimiento, como el premio Martín Fierro en 2013 por «Mundo Bayer».
Actualmente se encuentra desarrollando, entre otros proyectos, un largo documental y otro de ficción.

Entre sus socios fundadores la productora cuenta con Pablo Camaití, que además de llevar ocho temporadas trabajando como periodista en el prime time de la TV, dirige distintos proyectos en El Hilo.
En este sentido, los primeros meses de 2015 se dedicará a escribir y dirigir una nueva serie de ficción para la productora.

Como broche de oro, el mismo día la productora estrena «Recorridos» en la pantalla de UN3TV, con las participaciones de Nazareno Casero, Carlos Belloso, Calu Rivero, Sofía Gala, Violeta Urtizberea, entre otros.

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Neciamente abrumado

Otelo8

La trágica historia de Othelo (escrita por William Shakespeare) nos invita a reflexionar acerca de la discriminación racial, los celos, el poder, la venganza, el resentimiento y la maldad.

En cualquier familia conservadora, el rol de un padre entra en conflicto cuando aparece el prometido de su hija. Esa persona que se robará, de cierto modo, a la nena y la convertirá en mujer, que le meterá nuevas ideas en la cabeza y que, quizás, la enfrente con su progenitor. En el año 1600 y ahora, hemos ido evolucionando al respecto aunque en nuestros tiempos es un tanto más difícil asumir que muchas familias cuestionan el amor de sus hijas, intentando convencerlas acerca de lo que les conviene elegir. En este caso, Bravancio -el padre de Desdémona- juzga y manifiesta su descontento sobre Othelo y le hace el vacío a su pobre hija, quien solo desea ser feliz y complacer a estos dos hombres.

Nos encontraremos entonces con un prototipo diferente para esos años, un hombre moro, guerrero y que se enamora de Desdémona, Otelo15seduciéndola con su oratoria. La joven, totalmente ingenua, enredada en conflictos de celos a los que no estaba habituada. Una relación que se estrella ante la primera duda plantada por Yago -el teniente de Othelo-, logrando que la incertidumbre y la deslealtad se apoderen de los enamorados.

Pero, el drama shakesperiano no se siente como tal gracias a la adaptación realizada por Gabriel Chamé Buendía, introduciendo el lenguaje clownesco como aspecto principal, permitiendo que el argumento y toda la historia se torne más entretenida, cómica y apasionada.

La lucha por el poder, por pretender la mano derecha de Othelo, el enfrentamiento entre Rodrigo, Yago y Michael Cassio; la desesperación por pertenecer a un puesto que consideran el mejor -aún sin sentir aprecio por su Jefe, sino todo lo contrario-.

Un negro con un rango superior, poco visto en esa época, planteando a grandes rasgos el desprecio que sentía la sociedad por esta raza y la envidia que le provocaba que el elegido tuviese ciertas habilidades.

También, es interesante, el juego que plantea el director con Otelo4respecto a sus personajes, quienes interpretan a más de uno, de su sexo y del opuesto, otorgándole a la dramaturgia un aire más relajado y divertido. Claro que para esta versión es indispensable conocer la historia tradicional ya que los cambios de escenas, de personajes y de escenografías son muy rápidos y audaces.

El cuerpo es el que le permite a cada actor expresar cada relato, convenciendo sobre lo planteado en escena, junto al vestuario e iluminación.

No podría esbozar que una performance es mejor que otra pero sí destacar el trabajo de Martín López Carzolio que hizo muchos personajes a la vez, manteniendo el lenguaje, la corporalidad, la destreza y esencia de cada uno. Es imperdible su Michael Cassio, trayendo a escena al cantante Michael Jackson -bailando como él y rescatando sus expresiones más famosas.

Los artilugios que se van desatollando a partir del pañuelo de Desdémona, como prueba supuesta de infidelidad, será uno de los principales hilos conductores que atravesará la historia. A partir del cual la voz de la víctima será silenciada con la muerte para darle pie a la ignorancia impartida por quienes más dudas tienen en sus vidas.

El virtuosismo de los actores y su director pueden transformar este clásico en una pieza teatral única, conmovedora y tan real en nuestros   tiempos. El ser humano está lleno de dudas que debe revelar con el tiempo, aunque las almas oportunistas tropiezan con estos rumbos, destituyendo incluso al más noble, a quien no cuenta con un saber distinguido.

Otelo9

Las olas del mar marcadas con una tela gigante tornasolada es uno de los detalles escénicos tan simples de hacer, demostrando que la genialidad pasa por una historia convincente, original y bien interpretada.

Este Othelo es un gran desafío que seguirá teniendo el éxito que tuvo hasta ahora. Un éxito rodeado de talentosos artistas que se cuestionan y responden cada interrogante. Personajes que interpretan roles imposibles de imaginar y que, sin embargo, lo logran. Ser hija y padre a la vez, criada y teniente. El héroe de esta historia es el único que hace de sí mismo, consiguiendo impregnar en cada uno de sus poros la necedad con que se mueve en el terreno afectivo. Un héroe que gana batallas bélicas y que pierde la peor guerra de su vida.

Ficha Othelo

Mariela Verónica Gagliardi

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No quiero ver aviones de guerra

Cantata de Pedro4

Una historia sencilla y desgarradora, nos traslada a un pueblo pequeño en que sus habitantes son felices.

Como si fueran una gran familia, cosa poco habitual en una sociedad común, desarrollan la misma actividad, tienen un solo colegio, un solo televisor en que mirar las noticias y la posibilidad de cantar, tan naturalmente.

Hasta que la guerra irrumpe en sus vidas, con tanta ligereza como para romper la serenidad de este bello pueblo y que sus vidas se encuentren muy desorientadas, sin saber qué ocurre.

Quizás no sea concebible la idea de no comprender el significado de una guerra, de asesinatos sin piedad, de luchas sin sentido. Pero, ¡es tan lindo  vivir en un lugar donde reine la paz!

La escenografía que consta de una arquitectura -en miniatura- de la ciudad, de cada casita, árbol y nieve que embellece y enfría a sus habitantes. La leña, difícil de juntar y la vida casi imposible de reconstruir después de una tragedia bélica de esa dimensión.

Un niño que queda sepultado entre escombros y que sobrevive gracias a la magia de los relatos de su amigo Don José. Una amistad que seguirá con el correr del tiempo, aún separados físicamente.

La verdadera esencia del ser humano se ve plasmada en esta obra musical en que las canciones le otorgan a la dramaturgia una visión diferente y encantadora.

En cuanto a lo que es, específicamente, una cantata la misma se refiere a una pieza musical escrita para una o más voces, con acompañamiento musical. Con respecto a este punto, un guitarrista va entrelazando las melodías, en vivo, que le otorgan a la pieza artística un vuelo más alto e intenso. Otro de los aspectos atractivos de la obra se refiere a los videos en que se proyectan imágenes vinculadas con la historia.

Existen varias situaciones para analizar que giran en torno al desarrollo. Por un lado, la excelente interpretación de los personajes, su compromiso al momento de vincularse y conformar una escena. Las narraciones se van fusionando con actuaciones, la música con lo que acontece y los silencios con pausas. Las mismas pausas que sirven para meditar y tomar conclusiones. También llama la atención la serenidad con que se va relatando el cuento para que hasta el más pequeño pueda llevarse una enseñanza.

Las lágrimas no se pueden frenar ni la nostalgia dejar de conmover. ¿Con qué intencionalidad los chicos deben perder su inocencia? Nadie piensa en ellos, nadie toma conciencia que quienes hacen explotar bombas y expandir su odio irracionalmente, fueron niños que seguramente jugaban y reían.

¿Cómo se pueden salvar dentro de un universo tan complejo, habitado por personas que disputan sus intereses políticos y económicos a cualquier precio?

Los más chicos no tienen por qué comprender ciertas cosas. Ellos tienen que ser y sorprenderse con lo más bello, formar su mundo idílico que no sea derrumbado por nadie ni nada. Cuando sean grandes tendrán de qué preocuparse.

(…) “No quiero que me dejen sin amigos no quiero que se rompa el pizarrón. No quiero tener miedo cuando juego ni que el agua de mi río se vuelva marrón. No quiero perder la oportunidad de crecer. No quiero… no, por favor, cuídennos” (…).

Cantata de Pedro y la guerra ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Función de desconocimiento a Silvina Reinaudi

Los Chikuchis6

Así fue presentada la velada por parte de los revoltosos títeres que no entendieron correctamente la palabra reconocimiento y la desdibujaron según su propia fonética.

Seguramente, para muchos, este último día sea el más esperado. Por un lado, se junta la emoción de haber atravesado junto a organizadores y elencos unas funciones maravillosas y, también, la sensación -mezcla adrenalina y mezcla melancolía- de que todo llega a su desenlace.

Como un gran libro de aventuras, esta edición del Festival de títeres para adultos nos ofreció una amplia y diversa programación, dentro de la cual fue posible que aparecieran niños, como en esta última. Es que los Chikuchis, para quienes los siguen a diario por la tele o internet, son unos chicos encantadores. Y me atrevo a hacer esta afirmación porque si bien tienen notables diferencias estéticas con los humanos infantes, todas sus actitudes, conductas y dichos son propias de los más pequeños.

Hace años que llegaron a Paka-Paka para quedarse, para transmitir sus genialidad y para que su creadora -o madre como la llaman ellos mismos- Silvina Reinaudi tenga la posibilidad de envejecer en edad pero no en personalidad ni actitud frente a la vida. Esta gran autora, dramaturga, docente y tantas otras cosas más; merece tener un reconocimiento por parte de este festival, del cual está orgullosa y eso se nota en sus ojos y sonrisa constante.

Claro que todos los adultos presentes nos sentimos pequeños y disfrutamos de una función -adaptada especialmente para nosotros-. Un capítulo relacionado con un ensayo general, dentro del que ocurren algunas peripecias como la de no encontrar el guión sobre el cual basarse. Es que “los Chikuchis somos así” (reafirman momento tras momento para justificar sus olvidos, malos comportamientos y chistes).

Si bien las escenas, conformadas como sketchs tuvieron su contenido infantil, los titiriteros se dieron el gusto de agregar algunos modismos y palabras del mundo de los grandes, dentro del que estuvo ausente el maltrato y violencia de estos tiempos. Estos encantadores títeres son fenomenales y podrían recordarnos a tantos de nuestra infancia -por su ingenuidad- como Carozo y Narizota, y, por que no a 31 minutos (procedente de Chile).

Recuerdo que durante la primera función del festival, estaba en la fila y adelante la tenía a Silvina. Me sorprendió, al instante, su rostro que expresaba alegría, festividad. Creyó conocerme pero le dije mi nombre y resultó que no. Allí le comenté que era fanática de sus personajes y me respondió que es un camino de ida.

Es tan noble esta frase aplicada a unos títeres que expresan energía, vitalidad y simpleza en cada acción.

Los Chikuchis4

Pasaron rápido los días y cada uno de ellos se convirtió en una experiencia diferente. No siempre se puede decir esto de un evento de esta magnitud ni de su elenco. En este caso se conjugan buenas personas con bellos espectáculos. ¿Qué más pedir?

Para la décima edición habrá que esperar al próximo año aunque, seguramente, Carolina Erlich y su equipo en breve pongan manos a la obra.

En lo que respecta a los Chikuchis, fue una función interesante y ágil, dentro de la que pudimos apreciar la actuación de los titiriteros -en escena-, además del detrás de retablo. Vestidos de negro, para dejar lucir a estos muñecos de diferentes colores y nombres; en pocos minutos se ganaron los corazones de todos los presentes. De quienes los vemos a menudo y de quienes apenas conocían algunas cualidades.

Las canciones se hicieron presentes durante las distintas secuencias y, cada número, se llevó sus respectivos aplausos. Este espectáculo tiene fines educativos y es un fiel ejemplo de cómo entretener enseñando. La educación formal está siendo cuestionada, por suerte, por muchas familias que deciden emprender otro camino, en el que sus hijos sean considerados. Existiendo programas, obras, canales y, sobre todo, personas que se unan con propósitos similares, tendremos un futuro muy luminoso en el que los niños serán creadores de intereses y no repetidores de lecciones.

¿Bañarse? Uno de los Chikuchis no tiene ganas y, sin embargo, sus amigos le hablan para convencerlo de que tiene que hacerlo. Pero, este rebelde no quiere ingresar en la ducha hasta que se da cuenta de lo linda que es el agua calentita en su cuerpo, acompañado por un patito amarillo.

Esas son las lecciones que los niños, a su ritmo, van comprendiendo y asimilando según sus gustos y preferencias. No se trata de ser tildado de hippie ni de utilizar adjetivos descalificativos por parte de quienes no comprenden otro modo de vida diferente al suyo. Los Chikuchis11Estos geniales Chikuchis son portadores de mensajes, de estilos, de frases y de canciones que incluyen bajadas de línea. Cada quien se quedará con una filosofía u otra. Lo más importante es ser coherente y dar el ejemplo como tal.

Un brindis cerró esta preciosa noche en que la vida de Reinaudi fue recreada por un video basado en los momentos más importantes de su carrera. Entre emoción y una copa, la foto no se hizo esperar. Hasta el 2015 prometieron sus organizadoras. Así será entonces. ¡Salud!

Los Chikuchis ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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De lo naif a lo artificial

Varieté brutal25

La Familia Ingalls siempre fue tomada como una imagen a seguir de modelo perfecto. Los que no cumplimos con dicha tradición -por más que suene exagerado-, aún en la actualidad y en nuestra sociedad, somos menospreciados. Quizás no tanto como antes, pero sí lo suficiente como para que el machismo siga reinando.

Quienes tenemos alrededor de treinta, somos parte de aquellos años noventa en que se resaltaba un estilo de hacer televisión muy característico -y a veces banal-. Tiempo después, supimos que lo realmente artificial estaba por llegar.

Un viernes a la medianoche pude disfrutar agradablemente de «Varieté brutal» (escrita por Julián Sierra y Marina García, dirigida por Julián Sierra) una propuesta súper divertida en que la risa se apodera de todo y todos.

Si el humor negro o ácido no es de tu agrado, entonces no te la recomiendo. En cambio, si te gusta, no solo es aconsejable ir a verla.

Se utilizan proyecciones visuales que constan de fragmentos televisivos, publicidades reales y otras realizadas especialmente por el elenco; para impulsar las genialidades de estos artistas -quienes replicarán y enfrentarán lo pasado como puesta en escena actual. De esta manera, se irán entremezclando guiones de la pantalla chica con noticias trágicas -esbozadas ridículamente-.

Para hacer reír de esa manera y lograr una gran repercusión en el público solo es posible contando con un grupo artístico de primera línea. Ideas pueden sobrar, pero el modo en que se conjugan durante la Varieté, demuestran la calidad de cada cuadro, una historia con principio y fin; a la vez que una gran profundidad para analizar -por más que a primera instancia solo se disfrute del género cómico y satírico-.

La caracterización de los personajes es desorbitadamente graciosa, permitiendo observar la realidad globalizada y cada sutileza conformada en torno suyo.

Aquellos superhéroes vestidos como tales, con máscaras y disfraces de distintos colores abren con una performance en que tendrán que mostrar sus destrezas. Desde este primer cuadro se puede notar cómo la antítesis de las pequeñas dramaturgias son las precursoras de lo posterior. Cómo los diálogos se tornan muy entretenidos, siendo imposible que la tensión afloje. Y no me refiero a la tensión como sinónimo de nervio sino en el sentido que no existen altibajos durante la pieza teatral.

¿Recuerdan el caso de la fan de Axl Rose que se suicidó por no haber podido ir a su recital?

Esta noticia al igual que los testimonios fueron recreados, consiguiendo que las carcajadas continúen como ecos en el aire difíciles de disuadir con otros relatos. Claro que la personificación de la seguidora no estuvo encarnada por una mujer y eso es, justamente, lo irrisorio: verla vestida con jumper, los pelos revoltosos al viento, zapatos y una actitud de loca que arrasa con todo obstáculo puesto en su camino.

Años más tarde, llegaría de la mano de Cris Morena el programa Chiquititas y una de sus escenas, también, tenemos el agrado de disfrutar. Por supuesto que tomando una dimensión diferente a la original y usando al grotesco como contrapartida.

Otra de las situaciones llevada a cabo fue la constituida por la famosa Barby en su mundo estético, mostrando las diferencias con Tammy, y lo superior que se siente respecto a ésta. Una muñeca cobrando vida y siendo la protagonista de tantas vidas adolescentes, llevándolas a la ruina alimenticia y permitiendo que sus interiores sean tan vacíos como la cabeza de Barbie. Su superioridad camina por sobre cualquier intelecto supuestamente especial.

Me es imposible no hilvanar cada sketch con algún suceso o información de la actualidad -más próxima o lejana-. Lo extraño se vuelve conocido y ya no por salir en las noticias de los medios sino por ocurrirle a nuestros conocidos.

Y cómo olvidar la escena de amor durante Ghost en que ocurren momentos delirantes, al igual que en El clon -mostrando cómo durante una cena se ve acompañada por movimientos árabes hasta para comer-.

Dos horas fueron suficientes para renovarnos por completo, para justificar la dramaturgia, para conmover con las destrezas y actuaciones de los artistas al igual que para emitir un mensaje positivo. Siempre hay algo bueno que nos permite sonreír. Ojalá la vida fuera como la Varieté brutal. Ojalá nuestras vidas puedan contener momentos similares, sin importar que los más conservadores critiquen dicha actitud.

Varieté brutal es una caricia y una cachetada. Una mirada al pasado y al presente. Un modo de recordar y comprometerse con el futuro, divirtiéndose y haciendo felices a los demás.

Una vida perdida por fanatismo es la prueba de que aún queda un largo camino por recorrer. Hoy en día se quitan la vida por problemas más pequeños, como símbolo de cobardía. Como símbolo de que dan lo único que tienen en pos de algo que jamás podrán saber.

Varieté brutal ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El triunfo como identidad

Óscar1El deporte no podía estar ausente dentro de las diferentes secciones del 9no Festival de títeres para adultos. En general, el mismo, es menospreciado hasta el punto de ser considerado algo de menos nivel que la literatura, el arte, la danza, entre algunos de los más vistos.

Pero, el deporte -y más específicamente, el fútbol- forma parte del espectáculo. No es simplemente una pelota blanca y negra perseguida por veintidós jugadores. El fútbol es un evento que permite compartir sensaciones, pasiones, idolatrías, amor y odio, placer y un modo de canalizar energías.

Óscar (de y dirigida por Miguel ángel Vigna) es una obra de títeres de mesa -con música en vivo- en la que un arquero es la figura principal. La sala del Celcit, nuevamente, fue el escenario para que este personaje deportivo pueda lucirse. Él formó parte de uno esos equipos que marcaron historia. Es reconocido, pero su vida actual se encuentra en decaimiento. Como todo ídolo, tuvo su momento de popularidad para, luego, caer en una adicción que lo ayude a sentir que el tiempo no pasó.

La bebida alcohólica pasar a ser su aliada en este camino y la única que lo acompaña en sus momentos de soledad. Es así como, en un principio, podemos ver los momentos de gloria de Óscar y, con el paso del tiempo, la noche que lo embriaga hasta quitarle el control de su propia vida.

Esas charlas tan reales, a pesar de ser representadas por títeres, dotan a la obra de una profundidad inmensa. De la cima al subsulo, pasando desapercibido por todos menos por el dueño de un bar que lo sigue admirando e inclusive le pide poder patear un penal, mientras un borracho se duerme sobre la mesa olvidándose donde está.

Polémicas, recuerdos, añorando épocas pasadas en que se supone todo era mejor. Y, en verdad, siempre, en el presente suponemos que lo anterior fue mejor por el simple hecho de que ya olvidamos lo más importante y quedó la esencia. Por eso, este arquero tan carismático nos invita a replantearnos muchas cosas.

Mientras la bandera gigante en la tribuna reaviva al ídolo olvidado, una bandera es movida en escena por uno de los titiriteros y la sensación de estadio se recrea a la perfección. Estamos vivenciando un partido hasta que lo peor ocurre, una noticia inesperada o que, al menos, nadie quisiera asumir. La medalla, los triunfos, su sonrisa y cada anécdota lo imprimirán en pósters.

Como si se tratara de un documental autobiográfico, el artista está vivo aunque sus mejores momentos ya no. Narra y se emborracha, como queriendo no avanzar hacia un futuro tan poco prometedor. Así es la vida, con sus ciclos, con sus momentos buenos y malos, solo que quienes conocieron la gloria no podrán asumirlo. Solo la música podrá ir componiendo aquellas melodías que él indicaba en sus instantes de lucidez, intentando dirigir la canción que lo represente. Nada de eso fue posible. Las botellas vacías se lo impidieron y su cuerpo sin camiseta fue como un alma perdida.

Óscar ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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