*** Noviembre 2019 ***

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Un viaje por el Jazz

¿Te animás a sacar tu pasaje y disfrutar de la música?

Si sos amante de este género, no vas a poder resistirte a subirte a este avión, donde recorrerás distintos países, de la mano de “Jazz around the world”. Mabel Minuchín (Voz) y Pablo Porcelli (Saxo y Dirección musical), serán nuestros guías.

Un grupo de músicos nos acompañarán durante todo el recorrido: Sergio Pilipec (Piano), Chelo Rodríguez (Bajo) y Claudio Eidler (Batería).

La aventura comienza con dos clásicos de la década del 30: “All of me” (Gerald Marks – Seymour Simons, 1931) y “I got rhythm”  (George Gershwim, con letra de su hermano Ira Gershwin, 1930).

Luego, ingresamos en los años dorados del Jazz con “Makin whoopee” (Eddie Cantor, 1928), para adentrarnos en el clima más tropical de Brasil con la Bossa Nova “Desafinado” (Antonio Carlos Jobim – Newton Mendonça, 1963) y “Blue bossa”  (Kenny Dorham).

Y el itinerario se pone más romántico al escuchar “Quizás, quizás, quizás” (Osvaldo Farrés, 1947) y el ritmo empieza a subir con el tema de la película Bailamos “Sway” (Dean Martin, 1954).

Lo interesante de esta banda es que el repertorio elegido, sea o no del género de jazz, es adaptado – con los arreglos correspondientes – para que suene como tal. De esa manera, los músicos logran salir un poco del esquema tan estricto, y elegir a su gusto todo el abanico de temas que gustan de hacer en el escenario.

Pero querida tripulación, continuemos la travesía… llegamos a España con “Granada” (Agustín Lara, 1932), una versión con letra en castellano e inglés con mucha garra. Y después de esa bella versión, nos espera Francia con un instrumental llamado “Sous le ciel du Paris” (Compositor Jean Dréjac y música de Hubert Giraud).

¿Se están entusiasmando? Próxima parada: Liverpool, tierra de The Beatles. Aquí nos espera “Something”. Al finalizar la tan famosa canción nos vamos a Italia de la mano de “Tu vuo fa l´americano”(Renato Carosone, con letra de Nicola Salerno, 1956).

Y, nos detenemos en Buenos Aires, la ciudad arrabalera, para escuchar dos temas llenos de melancolía y pasión: “Libertango” (Astor Piazzolla, 1974) y “Nostalgias” (Compositor Juan Carlos Cobián y letra de Enrique Cadícamo, 1936). Pero no se pongan tristes que ya estamos por ingresar a Nueva York con “Cabaret”. Sí el tema de la película.

Pero la cantante les pregunta a sus músicos y luego a nosotros: ¿qué es lo más importante del mundo? “W.o.m.a.n.” y “L.ov.e.”.

El tour está llegando a su fin, pero necesitamos una yapa. Y nos regalan “Lady is a tramp”.

De esta manera, nos invitan a que volvamos el 15 de septiembre. El avión saldrá, nuevamente, de Velma Café a las 21 hs. El pasaje cuesta $80. ¿Te lo vas a perder?

Mariela Verónica Gagliardi

 

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El pueblo necesita recordar

A las 00.30 am finalizó uno de los recitales más sensibles de la historia del rock argentino. Por qué utilizo el término sensible. Porque Nito Mestre junto a Eduardo Gatti, entonaron himnos muy arraigados en nuestros pueblos (el argentino y el chileno). Dos sociedades muy maltratadas, durante varias décadas, pero que, sin embargo, pudieron mantener unidas y vivas sus raíces, gracias a las distintas estrofas que nos caracterizan.

Desde casi las 22 hs, en Boris Club (Gorriti 5568) pudieron dar comienzo a un show increíble y colmado de espectadores que sabían a la perfección cada canción. Escuchamos algunos temas de Sui Generis como “Aprendizaje”, “Rasguña las piedras” y “Quizás porque”.

También hicieron un recorrido por temas como “La forma de mi corazón” – versión en castellano de “Shape of my heart” (Sting), que proximamente saldrá en el nuevo disco de Nito; “Para qué decir”, “Flores en el mar”“Naomi” (de Eduardo Gatti). Tocaron “El fin del mundo”, titulada de esa manera ya que hace alusión, justamente, a todas las predicciones que se venían haciendo hace tiempo sobre los últimos momentos de vida en el planeta tierra.

Del disco Colores puros (1999), tocaron: “La verdad”,  “Te adoro desesperación” (Fito Páez) y “Los momentos”.

Con respecto a Gatti, se pudo lucir con varias canciones como: “Huecos del sol y de la luna”, “Francisca” y “El viaje definitivo”, entre otras. Su voz tuvo y tiene una característica especial que conmueve. Su dulzura al entonar cada palabra, acompañándola con su guitarra y cada expresión en su rostro, nos hizo viajar junto a él, descubriendo nuevos paisajes.

“Quiero paz” fue uno de los pedidos más sinceros que se le pueden escuchar a un hombre: “Quiero una pausa, quizás morir de amor en tu mirada. Sin pasado, sin presente que me juzgue”.

Es notable cómo el paso del tiempo hace que una tierra que sufrió mucho, desee calma, armonía y siempre: amor.

Y con respecto a esta temática, nos presentaron la canción “Los ojos del pueblo”, que grabaron para una película de Puerto Rico. Dicho film tratará sobre el periodo Pre-olímpico. Cabe aclarar que antes de cantarla nos dijeron que podíamos salir corriendo o quedarnos gustosos. Se imaginan que los aplausos no alcanzaron para homenajearlos.

Si bien los músicos no figuran en el afiche principal, son fundamentales sus participaciones porque, no solo le dan sostén al recital, sino que conforman a la música, al arte por interpretar los sonidos y transmitirlos a un público exigente.

Lejos de habernos producido nostalgia, nos llenaron el alma de alegría y asumiendo el pasado, supimos ser felices en nuestro presente llamado: vida.

Músicos que tocaron:

Voz, guitarra, flauta traversa: Nito Mestre.

Voz, guitarra: Eduardo Gatti.

Guitarra y coros: Ernesto Salgueiro.

Teclados y coros: Fernando Pugliese.

Guitarra, bajo y coros: Eduardo Cautiño.

Percusión: Jonatan Szer.

Mariela Verónica Gagliardi

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Para los amantes del Tango

¿De qué hablamos cuando hablamos de esta música? ¿Es tan tolo un ritmo?

¿Es algo que se puede contar, decir, hablar, reír, llorar?

Cada seguidor del Tango podrá dar su parecer y, seguramente, en algunos puntos coincidiremos y en otros no. Es como hablar de sentimientos, ¿quién tiene la verdad?

Desde muy chica me vi interesada por el fenómeno tanguero sin saber bien por qué. Me llamaba la atención y casi nadie en mi familia era seguidor. Hasta que un día mi madre me dijo que su papá, o sea mi abuelo que no había podido conocer, participaba de concursos de baile, amaba esta danza y, casualmente, nos gustaban las mismas orquestas. Pasaron los años, y más allá de haber aprendido figuras, ganchos, sandwichitos, giros y saltos, supe que lo más importante era el abrazo.

Mariano Montes, supo abrazarnos calidamente, a todos con su Voz, con su sentir, con su amor hacia este mundo del Tango. Y lo escribo con mayúscula porque si un país la lleva, esta palabra de cinco letras, también la merece.

Y nos deleitó con su último disco: “TangoDosis”. Se pueden imaginar qué significa una dosis, ¿no? Al mejor estilo de tomar un cóctel de alguna bebida energizante, el abanico de temas que eligió para sorprendernos, nos dejaron atónitos.

Algunos de los tangos que se tocaron fueron: “La canción de Buenos Aires”, “El último café”, “Mimí Pinsón”, “La luz de un fósforo”, la milonga “Alma de loca”, el tan afamado y “Tinta roja”, entre otros.

En cierto momento del recital, el cantante nos dijo “Cuídense que quedan pocos”, pero lejos de terminar el espectáculo, era simplemente el título de un tango. Menos mal, porque nos hubiera entristecido el alma, si se le ponía fin a semejante show.

El Tango es una comunidad donde una vez que ingresás, querés quedarte para siempre. Es una Familia. Pero una Familia elegida con el corazón. Es como adoptar, a lo largo del tiempo y nunca arrepentirse.

Con respecto a la Orquesta Quinteto Cappz, sonaba a integridad, a viejo (en el mejor sentido de la palabra), a burdel (que es donde comenzó a tocarse esta música, originariamente), a auténtica. Era una caricia, un querer aferrarse a la melancolía y no soltarla más.

Este cantante, provoca piel de gallina cuando entona las melodías, porque es un grande de los de verdad. No necesita convertirse en un personaje para llamar la atención, porque su talento recorre los escenarios y reconoce las caritas de su público con alegría. Él, bien sabe, que sus seguidores merecen cariño y no ser pasivos ante tan apasionante espectáculo. El público necesita aplaudir, necesita saber que Mariano es de carne y hueso y que lo que propone es maravilloso.

Estuvimos en Velma Café, disfrutando, aproximadamente, 2 hs de show y tanto él como la Orquesta Cappz, que lo acompañó, dieron todo desde adentro.

De tanta emoción que se vibraba en cada una de las mesas, no podíamos creer que una bailarina ascendiera al escenario, vestida como un ángel. Ella (Mariana Soler), supo desplegar su danza contemporánea mezclada con tango, realizando un cuadro unipersonal, integrado a la escena arrabalera.

También pudimos contemplar a otra de las bailarinas, María José Martirena, que fue guiada por su compañero Jorge Carroz, en las pistas.

Pero, más tarde, Mariana Soler, se sacó el gusto y le sacó viruta al piso, mostrándonos su baile de pareja con Carroz.

Si tomamos a la distancia el espectáculo, lo podríamos asemejar con una comida de la alta sociedad, donde hay: entrada, primer plato, segundo plato y postre.

¿Cuál fue el postre? A mi criterio, el tango “Berretín” que atrajo a ambas bailarinas a realizar una coreografía simulando estar en una cantina, desplazándose con sillas por el escenario, hasta llegar al cantante quien actuaba también la situación.

La Orquesta Cappz está compuesta por: Richard Cappz (Bandoneón y Dirección), Oscar Pittana (Contrabajo), Agustín Guerci (Guitarra), Hernán Díaz Karich (Violín) y Gustavo Michalik (Piano).

Compañía DNI Tango.

Mariela Verónica Gagliardi

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Una artista con pasión

Es cantante, compositora, intérprete y música desde el alma. Nació en un ambiente lleno de magia, donde cada nota, cada corchea y cada silencio fueron componiendo su personalidad desde sus primeros años de vida.

Ella es Sol Mihanovich, quien estará presentándose el jueves 20 de septiembre, a las 21 hs, en Velma Café (Gorriti 5520 – C.A.B.A).

Antes del show, tuvimos la oportunidad de ingresar, por un ratito, en su living musical:

¿Cómo fue tu niñez rodeada de artistas?

Desde muy chica estuve en contacto con la música. Papá es músico, pianista y compositor y me llevaba a todos los recitales. ¡Hasta dormía al lado de los parlantes! Y él y Sandra tocan juntos desde hace muchos años. Yo estaba siempre ahí y me sabía los discos enteros de memoria.  En la familia Mihanovich hay muchos músicos, no todos conocidos, pero siempre es una fiesta cualquier evento familiar porque hay un piano, una guitarra y una fila de gente dispuesta a cantar. Mamá también toca la guitarra y fue ella la que me enseñó a tocar. Así que la música era algo bastante natural para mí.

¿En qué momento sentiste que la música iba a formar parte de tu vida?

Creo que nunca hubo ninguna duda al respecto. Toco la guitarra desde muy chiquita y canto, y siempre me gustó. Así que siempre supe que de una u otra manera la música iba a estar. Cuando fui más grande, después de algunas vueltas, decidí que era lo que mejor me hacía y que no sólo iba a ser parte de mi vida, sino que quería dedicarme a esto.

Estudiaste varios instrumentos pero, ¿cómo te definiste por la guitarra?

Porque es mi instrumento desde siempre, con el que me siento más cómoda. No me despego de la guitarra y es parte de mí, porque cuando toco disfruto mucho, me relajo y la paso bien.

¿Qué tipo de balance podés hacer desde el 2008 hasta la actualidad? ¿Podrías decir que estás cada vez más cerca de concretar tus objetivos?

Yo creo que hacer música es un camino infinito. Los objetivos siempre cambian porque uno siempre quiere hacer más o distinto o probar otras cosas. Estoy muy contenta con mi crecimiento como artista y el crecimiento del proyecto, con la banda que es insuperable y con todo el laburo que le ponemos. Creo que está bueno hacer un camino de hormiga, y sí, creo que todo lo que nos vamos proponiendo, se va concretando y eso está buenísimo. Pero siempre hay cosas por delante.

¿Cómo hacés para repartirte entre la familia, los amigos y la profesión?

Es difícil, porque trabajo bastante. Pero el tiempo uno lo encuentra cuando hace lo que le gusta. Últimamente no tengo ni fines de semana ni mucho descanso porque o estamos ensayando, o editando el disco o haciendo fotos. Pero todo esto es bueno porque es parte de lo que más nos gusta. Hoy priorizo hacer mi música sobre todo. Y me planteo muy bien el tiempo que le quiero dedicar a otras cosas.

¿Sentís que el hecho de haber sido madre, te dio aún más confianza en vos misma para seguir adelante con tus sueños artísticos?

Ser madre te da otra perspectiva. Hay muchas cosas a las que yo le daba importancia que ya no importan. Y otras, adquieren más importancia aún. Creo que es importante ser consecuente con uno mismo y esforzarse y seguir los instintos. Y es verdad que uno hace las cosas por uno. Pero también es verdad, me encantaría que el día de mañana mi hija esté orgullosa de mí, así que eso es un empujón más.

¿Cómo fue conformándose la banda?

Empezamos con Matías Onzari, bajista de la banda y mi marido, hace varios años. Enseguida se sumó Martín Canosa, tecladista y productor de la banda. Y después aparecieron Rodrigo Genni, baterista, y Nico Mu Sánchez, en guitarra. Nati Pellegrinet es la más reciente que hace coros y toca algunos teclados. Es una banda realmente alucinante, somos amigos y la pasamos muy bien tocando.

A la hora de definir el estilo de tu música, ¿te orientaron un poco tu papá, tu tía o fue una decisión puramente personal?

No, fue algo personal que se fue dando por el estilo de música que compongo, que me gusta y con el que me identifico. Pero fue algo que fui adquiriendo con el tiempo, encontrar una personalidad es un proceso, un descubrimiento y una decisión.

¿Podrías decir que el EP del 2008 fue como una entrada para el plato fuerte que va a ser El juego?

Es una buena definición. Creo que Cuadernos Nuevos fue un muy buen comienzo, una muestra de lo que podemos hacer con producción propia y mucho esfuerzo. Pero creo que El Juego plasma un abanico de canciones muy interesante, canciones más simples, más puras, con bastante para decir. Así que podríamos decir que sí.

Con respecto al nuevo disco, El juego, ¿cómo definiste el nombre y a qué se debe dicho título?

El disco se llama El Juego por una canción, que tiene el mismo nombre y habla de una relación de histeria entre un chico y una chica. Cuando pensaba un nombre para el disco, después de pensar un rato, me di cuenta de que todas las canciones del disco eran canciones de amor. De distintos tipos de amor: amor histérico, amor total, amor maternal, amor casual. Y el amor es un juego que jugamos todos de una u otra manera. Y así quedó El Juego.

Ya para las fiestas, la gente tendrá el regalo para el arbolito…

¡Sí, seguro! Espero que para diciembre esté el disco terminado, así que nada mejor que un poco de música que nos alegre la vida ¿no?

Mariela Verónica Gagliardi

Fotógrafo de las dos primeras imágenes: Fran Orive

Fotógrafa de la última imagen: Lucila Bodelón.

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Bien arrabalero

Las luces disminuyeron su esplendor, el telón se abrió y las melodías de tango comenzaron a sonar.

Al instante ella hizo su aparición…

La cantante, Zully Goldfarb, comenzó entonando “Mano a mano”, “Esta noche me emborracho”, “La vitrina” y “Los pájaros perdidos”. Los aplausos no pararon de sonar y sentí esas cosquillas en las palmas, al borde del dolor gustoso.
El clima de Velma Café iba haciéndonos entrar en calor y el pecho de cada uno estallaba, de alegría y potencia, al escuchar “Por una cabeza”. Tuvimos la suerte de cantar, junto a ella, dicho tema al igual que “Nostalgias” ya que nos dieron, impresas, ambas letras. Luego, la milonga “Se dice de mí”, el tango “Loca” y “El motivo”, produjeron un atmósfera donde el entusiasmo reinaba por completo.

Realmente, es sorprendente, cómo todos estos temas tan conocidos en el mundo del tango por ser clásicos, no cansan, no pasan de moda y en la voz de Goldfarb cobraron vida, nuevamente. Ella, con sus rizos rubios y su sonrisa de niña feliz, nos presentó TangoBA, su nuevo espectáculo que estará hasta fines de septiembre.

Pero, ¿qué tiene ella que no tenga otra? Sin ánimos de comparar, puedo dar fe que, Zully, es especial porque no necesita demostrar lo que sabe, ya que lo transmite. No necesita decir quién es ni cuántos años lleva de trayectoria, porque es un ícono en el ambiente y quienes aún no la escucharon les doy la orden de que lo hagan, porque es increíble su puesta en escena.

A mitad del recital, ella fue a cambiar su vestuario, para deslumbrarnos con otro de sus impresionantes vestidos brillantes y, mientras, tuvimos el placer de ser acompañados por la orquesta, la cual tocó “Verano porteño” y “Libertango”. Pablo Saclis, tuvo la habilidad de acariciar cada una de las notas de su piano, al son de estos tangos tradicionales, mientras dirigía a sus compañeros: Carolina Cajal (Contrabajista) y Rubén Slonimsky (Bandoneonista). Ambos músicos, también tuvieron una actuación muy destacable.

Así fue como el bandoneón marcó las canciones, el piano las llevó de la mano y el contrabajo les dijo a los dos dónde remarcar. Y como si esto fuera poco, también se hizo presente una pareja de bailarines para desplegar sus destrezas de tango-escenario.

Cuando Zully volvió a las tablas, nos deleitó con uno de sus tangos en idish (“In der fintzter”). Nos contó, brevemente, la historia de cómo las personas que migraron a la Argentina, huyendo de la Guerra, compusieron estos poemas. Pablo, se dedicó a ultimar detalles y a hacer los arreglos correspondientes, como para incluir al Bandoneón y que suene más autóctono.

También pudimos escuchar ” Qué buena fe”, “Amurado”, “Besos brujos”, “Siempre se vuelve a Buenos Aires” y una yapa de dos temas más.

El espectáculo fue muy entretenido porque ella, no solo es cantante sino intérprete, lo cual es una fórmula perfecta, para el sentir de ella y nuestro, como público.

Esta Artista con mayúscula, lleva en su corazón el ritmo, desde pequeña: “No vengo de una casa de artistas, no vengo de una casa de cantantes, de músicos. Pero vengo de una casa donde se escuchaba mucho, música. Y, se trabajaba al lado de una radiecita y allá estaban esos tangos, esas novelas y todo lo que se escuchaba en esa época”.

Las localidades cuestan $80.

El show es el domingo a las 20.30 hs.

Prensa: Ayni Comunicación.

Mariela Verónica Gagliardi

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Crónica de una noche tanguera

Pese a la lluvia, que parecía haber llegado para instalarse, me dirigí como muchos otros seguidores de la banda, hacia la puerta del bar que esta noche alojaría a los tres músicos que conforman Los Gardelitos. Alrededor de las nueve de la noche, de ese neblinoso viernes portuario, nos encontrábamos reunidos en la puerta de Abbey Road  y hasta las dos esquinas, un monton de jóvenes, algunos  embanderados en trapos rockeros con las insignias de la banda.

Todos llevaban bajo el brazo una bolsita de nylon. Se podía percibir que se trataba de un alimento no perecedero, condición junto a la entrada, para ingresar al show. De forma ordenada y tranquila, se fue llenando el boliche, muchos pasaron a sentarse en el piso frente al escenario, otros en mesas, muchos parados.  Cerca de las diez de la noche se apagaron las luces y cortó la música, el telón rojo corrió sus telas y las guitarras nos dijeron  que comenzaría la función. Sobre el escenario, cuatro pibes reunidos por la música bajo el nombre de Sucios y Descarrilados, hicieron de teloneros durante una hora, dejando al público con calor y energía , para lo que se vendría.

Después de los agradecimientos y los aplausos, se hizo un corte para dar paso a esta nueva y ansiada apertura de telones. Se escuchó el tanguito religioso y la banda abrió la noche con “Puño y letra”, uno de los dos inéditos que se presentarán hoy.  Eli Suárez, en voz y guitarra, Diego Rodríguez, en bajo y voz y Paulo Bellagamba en batería; pasearon al público por toda su discografía. Sonaron “Gardeliando”, “Cobarde para amar”, “Amando a mi guitarra”, “Dueños del poder”, “No puedo parar mi moto”, entre otros; mientras el público cantaba y agitaba transformando en conversación el recital.

Cada unos cuantos temas, la banda hacía un pequeño corte para tomar agua y charlar con el público, agradecer el momento y la alegría compartida entre todos esa noche. Los chicos de Flores se sacaron los sombreros tangueros y continuaron rockeando sobre el escenario que portaba una escenografía de nuestro Buenos Aires querido, con sus faroles y sus adoquines.

“Korneta no se murió está tocando con Pappo para los pibes de Cromañón”, fue uno de los versos preferidos de la audiencia en los silencios de la banda. Eli Suárez, recordó otros recitales en la ciudad, cuando su viejo lideraba el conjunto. Una de las pocas y privilegiadas ciudades que lo vio tocar al fallecido artista.

La banda tocó 25 temas durante la función. Ya para ir cerrando, lo hicieron con “América del Sur”, “Anabel”, “Mezclas Raras”, “Todavía quieren más”, “Nadie cree en mi canción”, y “Un taxi”. Este último, es el segundo de los inéditos que la banda anunció que presentaría a lo largo de la noche. Después de que la gente se cansara de bailar y cantar, Eli agradeció la actitud de todos en conseguir 500 kilos de alimentos para el comedor Virgencita Gaucha del barrio Las Heras, y a la ciudad que les dio un caluroso abrazo de bienvenida.

Melisa Morini

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EARN THIS SOUL

Hoy, estuvimos en el recital de una banda de pop y rock, con un estilo muy definido. La cita fue en Velma Café a las 21 hs.

“Dividir el esfuerzo, la atención o la actividad, aplicándolos desordenadamente en múltiples direcciones”. Esta es una de las acepciones que la Real Academia Española le da al término.

¿Se relacionará con la banda en algún aspecto? ¿Será por desordenados o querrán marearnos y que creamos que son algo que no son?

Para aquellas personas que aún no tienen el placer de conocerlos, les acercamos a Dispersos, quienes nos hicieron cantar, saltar y vibrar con un repertorio muy variado. Es la segunda vez que se presentan en público (anteriormente lo hicieron en Niceto Club) y nos dieron a conocer temas nuevos y de su primer y único disco “Earn this soul”.

Esta banda, se conformó hace aproximadamente un año y los seis integrantes, super concentrados y opuestos a su nombre, ambientaron la noche con canciones en castellano, en inglés y, también, mezclando ambos idiomas.

Un dato a destacar es que tuvieron que habilitar el sector de arriba porque todas las entradas se agotaron y varios de los fans no pudieron estar junto a sus ídolos. Será que tienen que seguir aspirando a lugares grandes donde todos sus seguidores puedan acceder. Pero no desesperen, que el 27 de septiembre se volverán a presentar en Velma así que vayan pensando en las entradas.

Si ingresamos a su sitio web y vemos la estética que tiene, inmediatamente notamos que se trata de una propuesta especial y distinguida. Es cuestión de que perciban auditivamente cada uno de sus ocho temas, que están disponibles on line, para que se den cuenta de que hay acordes que nos transladan al mundo del Heavy Metal, para luego llevarnos al pop y luego conducirnos al rock más melódico. Estos pasajes son los encargados de hacernos sentir emociones diferentes en breves momentos.

Logrando cerrar los ojos y escuchándo sus melodías en vivo, podemos convencernos de que estamos en una época pasada. Podría ser en los años 70′. Dos Guitarras (Sebas y Tomi), un Bajo (Ia), Teclados (Diego) y Batería (Mariano), son los encargados de llevar el ritmo de Dispersos.

Pudimos ingresar, con nuestro ticket, a esos momentos en que la música solía elaborarse y componerse, meticulosamente bien. Cada uno de los instrumentos que aparecen en escena, se justifican y las voces de Delfina y Tomás, completan la magia.

Si bien, como decía anteriormente, es la segunda vez que hacen un recital, no lo parece. Tienen una conexión con su público, admirable. En este corto tiempo, hasta pudieron establecer códigos con él.

Son seis talentosos, amigos entre sí, que fueron convocándose unos a otros hasta conformar esta agrupación. Van por más, siguen creando, siguen progresando y esos recitales íntimos les servirán para conocer, inteligentemente, a cada uno de sus fans.

¿Quiénes pueden acudir a verlos? ¡Todos! Grandes, chicos, jóvenes. Basta con tener ganas de pasar un agradable momento y memorizar cada una de las estrofas, como para que anheles poder cantar, en su próximo show, todo el repertorio, junto a ellos. Es lo mínimo que se les debe como recompensa.

Dispersos:

Voz: Delfina

Guitarra y Coros: Tomi

Bajo: Ia

Batería: Mariano

Teclados: Diego

Guitarra: Sebas

Mariela Verónica Gagliardi

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