*** Septiembre 2019 ***

Pese a la lluvia, que parecía haber llegado para instalarse, me dirigí como muchos otros seguidores de la banda, hacia la puerta del bar que esta noche alojaría a los tres músicos que conforman Los Gardelitos. Alrededor de las nueve de la noche, de ese neblinoso viernes portuario, nos encontrábamos reunidos en la puerta de Abbey Road  y hasta las dos esquinas, un monton de jóvenes, algunos  embanderados en trapos rockeros con las insignias de la banda.

Todos llevaban bajo el brazo una bolsita de nylon. Se podía percibir que se trataba de un alimento no perecedero, condición junto a la entrada, para ingresar al show. De forma ordenada y tranquila, se fue llenando el boliche, muchos pasaron a sentarse en el piso frente al escenario, otros en mesas, muchos parados.  Cerca de las diez de la noche se apagaron las luces y cortó la música, el telón rojo corrió sus telas y las guitarras nos dijeron  que comenzaría la función. Sobre el escenario, cuatro pibes reunidos por la música bajo el nombre de Sucios y Descarrilados, hicieron de teloneros durante una hora, dejando al público con calor y energía , para lo que se vendría.

Después de los agradecimientos y los aplausos, se hizo un corte para dar paso a esta nueva y ansiada apertura de telones. Se escuchó el tanguito religioso y la banda abrió la noche con “Puño y letra”, uno de los dos inéditos que se presentarán hoy.  Eli Suárez, en voz y guitarra, Diego Rodríguez, en bajo y voz y Paulo Bellagamba en batería; pasearon al público por toda su discografía. Sonaron “Gardeliando”, “Cobarde para amar”, “Amando a mi guitarra”, “Dueños del poder”, “No puedo parar mi moto”, entre otros; mientras el público cantaba y agitaba transformando en conversación el recital.

Cada unos cuantos temas, la banda hacía un pequeño corte para tomar agua y charlar con el público, agradecer el momento y la alegría compartida entre todos esa noche. Los chicos de Flores se sacaron los sombreros tangueros y continuaron rockeando sobre el escenario que portaba una escenografía de nuestro Buenos Aires querido, con sus faroles y sus adoquines.

“Korneta no se murió está tocando con Pappo para los pibes de Cromañón”, fue uno de los versos preferidos de la audiencia en los silencios de la banda. Eli Suárez, recordó otros recitales en la ciudad, cuando su viejo lideraba el conjunto. Una de las pocas y privilegiadas ciudades que lo vio tocar al fallecido artista.

La banda tocó 25 temas durante la función. Ya para ir cerrando, lo hicieron con “América del Sur”, “Anabel”, “Mezclas Raras”, “Todavía quieren más”, “Nadie cree en mi canción”, y “Un taxi”. Este último, es el segundo de los inéditos que la banda anunció que presentaría a lo largo de la noche. Después de que la gente se cansara de bailar y cantar, Eli agradeció la actitud de todos en conseguir 500 kilos de alimentos para el comedor Virgencita Gaucha del barrio Las Heras, y a la ciudad que les dio un caluroso abrazo de bienvenida.

Melisa Morini

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