*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Un sendero de luz en medio de la oscuridad

Te fuiste sin avisarme1
Ficha Te fuiste sin avisarmeCuando la muerte acecha no puede hacerse demasiado, más que filosofar con ella, pretender asimilar su llegada y resignarse a imaginar una vida del otro lado…

Te fuiste sin avisarme es una obra de teatro que tiene varias aristas y por ello considero es una genialidad poética, muy bien interpretada y que conmueve de principio a fin.

Con la actuación de un matrimonio en la vida real que traslada su amor a escena, pueden hacerse varias lecturas: desde la más shakesperiana hasta la más insólita y profunda.

Todo artista vinculado con las artes escénicas podrá comprender que no existen demasiadas sorpresas con el clásico inglés, sin embargo, cuando se doblega la apuesta y pretender llegar más allá de las palabras, dejando que el cuerpo se exprese y rebalse de emociones es cuando estamos (como espectadores) listos para abrocharnos los cinturones y despegar hacia un mundo de distintos colores.

Desde un comienzo se puede asumir que no será una pieza dramática convencional en que la prosa nos atrape como único sentido. Se trata de dos seres que hablan con un público que podría existir o no, con un “otro” que podría estar físicamente o no, con un “alguien” a quien contarle los conflictos y pretender solucionarlos con tan solo decirlos a vivas voces.

Un director de teatro con un carácter un tanto rígido, testarudo pero con un noble corazón; tiene a su actriz preferida (y compañera de la vida) a su lado. Como siente que tiene su cariño asegurado, no siempre la trata de buena manera. Es ahí cuando pueden verse diferentes escenas en que uno quiere sobresalir mientras opaca al otro.

Te fuiste sin avisarme se vale de una escenografía sencilla en la que se pretende hacer brillar a sus protagonistas, un dúo dinámico impecable que avanza espontáneamente teniendo en cuenta hasta el mínimo detalle discursivo y de vestuario, con la directora Gina Piccirilli que demuestra, una vez más, su talento inigualable.

Como quien se va a dar un paseo sin decir a qué hora estará de regreso, o quien desea respirar el aire puro y observar las estrellas en el cielo. Esto y mucho más es el sentido de la obra que podría vislumbrarse en estado de alerta o de un sueño eterno.

Un drama para comprender de qué se tratan los vínculos humanos, cuándo se aceptan como fundamento o porque se consideran como única opción mientras el tiempo pasa y no solo se envejece sino que se admite un transcurrir apesadumbrado y sin retorno.

Una historia para cuestionarse el por qué de las cosas, de las relaciones y de los mandatos. De lo conservador frente al cambio más aterrador.

¿Por qué una mujer debe seguir al lado de un hombre que no la valora como se merece? ¿Cuál es el motivo o la respuesta que se pretende cuando ante determinadas preguntas, las respuestas son siempre las mismas?

¿El ser humano acaso se transforma y cambia o es el deseo el encargado de engañarnos cuando queremos, desde lo más profundo, encontrarnos con el amor de nuestras vidas?

Mientras un Hamlet se debate entre el orden establecido y lo que podría ser más novedoso y atractivo, una mujer joven indaga en diferentes géneros discursivos luciendo entretenidos trajes que la convierten en una artista de varieté.

Qué es el amor sino el capricho más gigante del universo en que un ser quiere, a cualquier costo, continuar del brazo de otro ser que se cruzó por su camino.

De todos modos las escenas demostrarán que no todo es tan fácil de ver en la vida. Un gran trabajo de Verónica Ayanz y Osvaldo Peluffo que da la sensación de estar flotando en el aire con ese vértigo tan delicioso como es el no saber a dónde conducirá su desenlace.

Mariela Verónica Gagliardi

Entrevista a Osvaldo Peluffo

Foto del director

Homenajearnos a las mujeres en nuestro día es muchísimo más que recibir regalos, flores, bombones y una cena.

¿Cómo crees que va modificándose, en el inconsciente colectivo, la manera conceptual de El día internacional de la mujer?

Creo que el concepto de “El dia internacional de la mujer” se va modificando en la medida que tomamos conciencia de que no es un día de festejo. Todo lo contrario. Creo que es un día de reflexión sobre nuestro comportamiento frente a la mujer.

El día 25 de marzo de 1911 murieron 146 mujeres (obreras textiles) por la falta de seguridad en el edificio donde se produjo el trágico incendio. Creo que a partir de ese hecho trágico deberíamos tomar conciencia, cada vez más, sobre la dignidad de la vida. Deberíamos dejar de lado los conceptos y comenzar por las acciones claras y concretas. Es hora de que los hombres dejemos de lado nuestro desprecio (considerando el desprecio al otro como demostración del mal) y nos comprometamos a vivir basados en un compromiso que es la esencia de la condición humana. El mes de marzo no es el único mes de la mujer. Todos los meses del año son El homenaje a la vida de las mujeres.

¿Considerás que existen dos grandes grupos: el de las mujeres que festejan, artificialmente, y el de las mujeres que luchamos por nuestros derechos?

Es posible. No lo sé. Pero creo que las mujeres que luchan por sus derechos, son las que se han tomado conciencia de la importancia que esa lucha tiene y, entonces, sería bueno que pudieran influenciar a las que aún no se han dado cuenta. Creo que de eso se trata la vida, de influenciar en forma positiva a los demás, creando valor sobre las circunstancias. Y me animaría a decir que no solo basta una toma de conciencia. Acaso, ¿ no tenemos conciencia de que el cigarrillo nos hace mal y seguimos fumando? Creo que hace falta una profunda reflexión sobre la vida. ¿Hacia donde vamos, en que nos basamos, para que estamos viviendo este tiempo? Vivenciar las artes, por ejemplo, sería más que auspicioso. Producir arte sobre el tema que nos desvela, es una forma de ver el mundo y eso ayudaría a la reflexión de nuestro diario vivir.

¿La compañía Farö milita en nombre de las víctimas de violencia de género?

La compañía Farö está comprometida con los valores de la paz, la cultura y la educación cuya esencia es el humanismo, y está en desacuerdo con cualquier tipo de violencia ya que ésta atenta contra la dignidad de la vida.

Creemos que el arte trasciende las barreras de nacionalidad, idioma y raza. Es un vehículo activo de paz y entendimiento entre las personas. Nuestro teatro abreva en los valores universales del budismo y en su idea de que solo un corazón despierto puede despertar a los corazones dormidos. Creemos que esa posibilidad está dentro de cualquier individuo que decida enfrentarse a sí mismo.

¿Cómo surge tu necesidad de expresar, artísticamente, lo que tantas mujeres sufren cotidianamente?

Mi necesidad surge desde la decisión de luchar contra la injusticia. En mi caso apelo al teatro. Es una herramienta fantástica. Es un ida y vuelta entre los que hacen y los que contemplan el devenir de las situaciones contadas. Es un aquí y ahora. Es la vida en sí misma. Además fui criado por una abuela campesina y frente al tema de las mujeres, siempre fue muy clara. Son mi espejo. Si frente al espejo hago una reverencia, la imagen me devolverá lo que soy, de lo contrario estallará en mil pedazos y producirá un daño irreparable.

¿Por qué una Fábrica de chicas y conducida por un hombre ausente?

El título “Fábrica de chicas” esconde una forma de pensar el mundo habitado por esos personajes. Lo que me propuse decir es: ¿Qué chicas se están fabricando en este mundo de hoy? ¿Cómo serán en el mañana? Y en cuanto a ser conducido por un hombre ausente, es mi idea central de la obra. Los hombres muchas veces estamos ausentes. Como dice el nano Serrat:.. “siempre llegamos tarde, donde nunca pasa nada…” Benítez, el personal de seguridad que vigila y controla a través de una cámara , el ex marido y el padre de Esther, la pareja de Alma y su padre que murió en un accidente, son todos hombres ausentes pero que tienen una presencia fundamental en la vida de las protagonistas. Son los fantasmas que rigen ese espiral de sufrimiento que es la violencia de género.

Muchas veces escucho a mujeres justificando maltratos ejercidos sobre ellas y justifican aduciendo que lo merecen. El sentimiento de culpa o el miedo a la soledad, ¿qué lugar ocupa en la vida de una víctima?

Es tan triste escuchar de una mujer ese tipo de sentimientos. La culpa, el miedo, la soledad pueden ocupar un lugar preponderante en la vida de la mujer que padece este flagelo. Creo que estamos frente a un ser debilitado. No tiene la energía vital suficiente como para enfrentar las situaciones de riesgo que se le presentan si no es con la ayuda de otra persona o de un profesional que la vaya guiando para superar el trance.

¿Se puede conocer la felicidad sin haber sufrido?

Depende del concepto que tengamos de la palabra felicidad. La mayoría la ven como la ausencia de problemas. En mi caso creo que la felicidad es no ceder ante ningún obstáculo. Sea cual fuere, los problemas que se nos presentan son el combustible ideal para construir una fortaleza tan grande que se transforman en felicidad absoluta. La otra felicidad es relativa. Depende de lo que viene de afuera. Va y viene. Me va bien, estoy contento, me va mal, estoy triste… En la historia de la humanidad hay ejemplos de mujeres formidables: Rosa Parks, Florence Nightingale, Rosa Luxemburgo y siguen las firmas.

¿Hay más Estheres o más Almas?

No lo sé. Creo que nuestra lucha tiene que concentrarse en que cada vez haya menos Estheres y menos Almas. ¡¿Cómo?! Esa es la pregunta del millón.

¿Considerás que la violencia de género es siempre impartida por hombres?

En la mayoría de los casos. Recuerdo casos como el de Tejerina de Jujuy, María Soledad Morales de Catamarca. Otros tantos en la Capital. Pero, también recuerdo el caso Barreda (en ese caso la violencia venía por parte de las mujeres que lo rodeaban, claro que eso no justifica de ninguna manera la solución que el hombre encontró.) Lo lamentable de ese caso es que escucho a muchos decir: Uy, a este le vamos a dar el Barreda de Oro… Lamentable.

¿Cuál es tu deseo para el universo femenino?

El siglo XXI será el siglo de la mujer – así lo afirma un filósofo japonés llamado Daisaku Ikeda (mi maestro de la vida). Y estoy convencido de que así será.

Si las mujeres no ganan esta batalla, la humanidad estará perdida. Lo creo firmemente. Nosotros, los hombres, colaboramos en ese triunfo, no siendo cobardes y enfrentando nuestras propias debilidades. Es hora de terminar con un siglo asignado por la violencia y comenzar con una nueva era de paz Es un proceso muy personal llamado La Revolución humana. Depende de cada uno de nosotros, y esto es lo que hace que la vida sea apasionante.

Empaquetando dolores

Fábrica de chicas21

Esta nueva propuesta de Osvaldo Peluffo reivindica los derechos de las mujeres a ser felices y valoradas, dejando de lado al machismo -ese monstruo tras el que se oculta la violencia de género-.

«Fábrica de chicas» (protagonizada por Anabel Ferreyra y Verónica Ayanz Peluffo) nos sumerge en la intimidad de dos empleadas durante sus jornadas laborales en el sector de embalaje. Solamente ellas están en escena y, los hombres citados o con los cuales se dialogo por diferentes medios, no aparecen. Y este punto es sorprendente ya que contamos solamente con las versiones de Alma y Esther.

Cada una tiene una historia en la cual predomina el sufrimiento, el fracaso y la tortura -de algún tipo-.

Esther es la encargada de Alma y, las personalidades de ambas, son contrapuestas. La primera, de alguna manera, pretende aconsejar a la segunda creyendo que tiene las herramientas necesarias como para lograrlo. Sin embargo, no asume que su descreimiento hacia el amor no la ayuda demasiado ni a ella ni a su amiga.

Una es seria, la otra alegre. A su modo, cada una intentará ocultar lo que padece -hace tiempo- para que la angustia no desborde.

Teatro El Damero, con su sala íntima, nos permite vivenciar los momentos más importantes para que , estas amigas, reconstruyan sus identidades.

La rutina las mantiene viva, aunque sus charlas cotidianas hacen relucir los conflictos no abordados. Justamente, las desgracias en sus vidas no son evitadas o prevenidas sino que cuando llegan, se estrellan con éstas hasta que las lágrimas las contornean por completo, como si ese fuera el proceso a seguir.

Causalmente, en la década del 70´ (más exactamente 1975), comienza a hablarse de violencia contra la mujer. Esto se debe a la Conferencia Internacional sobre las Mujeres de la ONU, que se lleva a cabo ese año y, a partir de la cual, muchas comienzan a animarse a decir lo que sufren a diario.

Si bien existen normas, convenciones, leyes, agrupaciones y varios movimientos que defienden a las víctimas de violencia; aún queda un largo camino por recorrer ya que la misma está muy naturalizada e institucionalizada siendo tantas veces los politicos quienes no dan el ejemplo ni se conducen como hombres de verdad, con un trato de respeto hacia quienes les dieron la vida.

Las mujeres como objeto y como mercancía no solo pueden notarse en la prostitución y trata de blanca sino en los programas televisivos y radiales que fomentan -para obtener más audiencia y, por ende, rating- este estereotipo que nos denigra hasta lo más profundo del corazón.

Ser mujer es un conjunto de cosas que solo entre nosotras podemos comprender. Podrán inventar todo tipo de tecnología como para que prescindamos de ellos, pero jamás existirá a la inversa. Y no se trata de que hagamos apologia del feminismo pero, a ciencia cierta, somos más débiles corporalmente aunque no emocionalmente. Gracias a la historia podemos conocer datos específicos de mujeres que han construido este país y el mundo entero, el universe. Deberíamos, siempre, valorarnos, amarnos y cuidarnos entre todas para que, de esa manera, nadie pueda derrotarnos.

Esther y Alma, Alma y Esther; trabajan en una fábrica y, sin conocer el argumento, podríamos creer en un ambiente desagradable, con golpes, violencia física. Sin embargo, muy de a poco, sabemos y entendemos que las agresiones pueden existir de varias maneras y que jamás tenemos que permitirla.

Pueden vivir sin hombres, al menos sin hombres golpeadores que las denigren. Pueden y deben quererse, saber que nunca van a estar sola, porque estar sin un marido no significa llegar al borde del abismo. No queda un Adán en la Tierra, sino muchos que se conocerán en el momento preciso.

Mientras envuelven cajas con la mercadería correspondiente, los llamados se suceden, las historias van y vienen, la vida surge y se termina; hasta que lo necesario se vuelve prescindible.

Escondidas en un depósito -con unos pañuelos y uniformes bien sobrios, marcando la rigidez de su trabajo-, a la vez que la recepcionista es humillada por su cuerpo exuberante y los engaños amorosos, temidos y no justificados, por quienes ejecutan aquellos daños irreversibles.

Fábrica de chicas ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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