*** Noviembre 2017 ***

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Ser ellas, de Érika Halvorsen

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A partir del jueves 21 de julio en El Tinglado

Un encuentro imaginario entre Eva Perón, Frida Kahlo y Simone de Beauvoir.

Con Ana Celentano, Anabel Cherubito y Julieta Cayetina

Dirección: Adrián Blanco

Tres grandes mujeres de la historia reflexionan sobre temas universales. SER ELLAS es también el encuentro entre las tres actrices que le prestan su piel a estas almas que han dejado su huella.

Temas como la política, el amor, la libertad, la vocación, la muerte, la vejez, la juventud y la militancia se desplegarán a lo largo de este encuentro. Ellas, y las actrices que las encarnan, podrán reflexionar desde ese espacio eterno. Podrán revisar juntas, sus vidas con el humor y la ironía de saberse más allá.

A partir del jueves 21 de julio – El Tinglado Teatro – Todos los jueves 20:00hs

SER ELLAS

Mario Bravo 948 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Teléfono: 4863-1188 /www.teatroeltinglado.com.ar

Precio de las entradas: $250

Para reservar y comprar localidades —–> http://www.alternativateatral.com/obra35849-ser-ellas

A partir del jueves 21 de julio en El Tinglado

Ficha técnica

Libro: Erika Halvorsen

Actúan: Ana Celentano, Anabel Cherubito y Julieta Cayetina

Diseño de vestuario: Julieta Rebottaro

Peinado de pelucas: Fabián Sigona

Diseño gráfico: Lucila Gejtman

Comunicación: Varas Otero

Asistente de dirección: Caro Perrotta

Producción: Roni Isola

Dirección: Adrián Blanco

 

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Degustar la vida

Yo me lo guiso, yo me lo como3

Mi pelo ya no sólo es rojizo sino que tiene un aroma a ajillo. Pasaron minutos y sigue impregnado. No es como la sensación de un perfume o shampú artificial sino que te traslada, obligatoriamente, a un lugar.

Generalmente, durante la infancia nos empapamos de aromas y sonidos que, más tarde, nos retrotraerán al pasado, a un momento preciado en que fuimos muy felices, a esos años en que conocimos la libertad, a épocas donde sólo importaba ser sin siquiera simular.

La obra de teatro “Yo me lo guiso, yo me lo como” (ideada y protagonizada por Carmen Mesa, con dramaturgia de Erika Halvorsen y dirigida por Gina Piccirilli) es por su excelencia una de las mejores piezas artísticas de la actualidad. Dentro de la misma se confluyen varios géneros y estilos que logran mostrar la simpleza de una bailarina española que se atrevió a soñar despierta.

No existe una historia a contar sino fragmentos de su vida que enaltecen a la dramaturgia y la dotan de una sensibilidad que eriza la piel hasta lagrimear.

Las niñas bonitas no pagan dinero, canta sonriendo a la vez; sumergiéndose a lo largo de la función en su niñez e indispensablemente teniendo al público como partícipe de cada uno de sus logros y frustraciones.

Para completar la puesta en escena, dos músicos acompañan a la bailaora y los detalles de cada mueble, artefacto y accesorio, nos llevan de viaje a la cocina de Carmen, esa habitación tan temida por algunos y tan adorada por otros. Así es como la sala dos del Teatro La Comedia se convierte en anfitriona para recibir a cada uno de sus invitados. Eso somos todos: invitados.

Ella dora los ajos, combina fragancias y condimentos para que la receta de su madre sea conocida por nosotros. Claro que la idea de la obra no es que aprendamos a cocinar sino que entendamos lo esencial que resulta tener raíces y un pasado que nos habite.

Y en un momento de la obra se refiere a esta temática, explicando qué significa el flamenco, esta danza tan terrestre, lo cual no es mera casualidad. Los pies en contacto con la tierra, al ras de ésta, enredándose hasta sentir lo maravilloso que es bailar alrededor de una cacerola en que se cuecen alimentos. Los que serán nuestra comida, esa que nos deleitará de principio a fin.

Nutrirnos de lo que elegimos, dejando de lado aquello que no nos interesa en lo más mínimo. Amar la vida y depositar cada gramo de energía en buscar el tesoro de la felicidad, sin la cual una oruga puede ser concebida como la criatura más espantosa o, creer que puede convertirse en la mariposa que recorrerá los cielos más esperanzadores.

Carmen Mesa elige sus anécdotas como si fueran recetas perfectas y las combina con su especialidad que, metafóricamente, es su modo de narrar. La facilidad de transmitir hechos con una suspicacia tan real como encantadora, utilizando palabras sencillas y otras específicas españolas.

Una vez más, la autora se luce utilizando el recurso biográfico, aquel que permite que el público se identifique con la historia, con la protagonista, con los sabores, con una tierra tan lejana pero cercana a la vez. Los pasos de flamenco recorren la cocina mientras las papilas gustativas y todos los sentidos pretenden atravesar el escenario. Una vez que el relato produce un quiebre, el rumbo del mismo cambia y es allí cuando tenemos que reconocer los puntos más nostálgicos en nuestro ser, los que otorgarán el placer máximo de degustar nuestro propio plato principal, nuestra propia experiencia y nuestro propio camino.

Yo me lo guiso, yo me lo como ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El tesoro femenino

Mujeres tenian que ser8

La historia puede resultar aburrida, entretenida, interesante o apasionante. Quien esté en el colegio, quizás la considere una tortura, un enlace de fechas y acontecimientos, guerras, muertes y más fechas para recordar sin sentido alguno. Quien elija estudiarla, aprehenderla y darle un lugar en su vida, seguramente, halle un tesoro.

“Mujeres tenían que ser” (basada en el libro de Felipe Pigna, con dramaturgia y dirección de Érika Halvorsen), expone a cuatro actrices de renombre (Alicia Berdazagar, Julia Calvo, Fabiana García Lago y Julieta Cayetina), quienes se encargan de reconstruir más de dos siglos de la historia argentina, imponiéndose en el escenario y haciendo valer a las heroínas que en varias ocasiones, se intentaron olvidar por diversos motivos.

Contar con las anécdotas del escritor, finamente escogidas por Érika, conforman una pieza teatral muy interesante. Por un lado, las intérpretes leen su guión, nos miran, intentan convencernos. Cada una es una mujer diferente, que cambia al instante por otra. Batallas, guerras, anécdotas, romances, datos precisos y cronológicos, desfilan sin cesar durante la obra. A la vez que una artista visual (Luz Peuscovich), desenvuelve su talento, proyectando: recortes de diarios, titulares que resuman etapas importantes de la historia, detalles femeninos, fondos de colores, diferentes texturas y un universo que además de ambientar, le otorgan a la pieza teatral una impronta distinguida.

Durante las Invasiones Inglesas, surge un episodio referido a Manuela Pedraza (llamada La Tucumana), quien estaba casada con un cabo y mató a un inglés, quitándole su fusil e interviniendo en la lucha. De esa manera, esta mujer fue nombrada Subteniente de Infantería.

Julieta Lanteri, fue la primera en votar en el año 1911 y, también, se postuló como candidata a diputada recibiendo 1363 votos (una gran cantidad, teniendo en cuenta que solo los hombres tenían, hasta el momento, derecho de emitir sufragio). Años más tarde, la precursora tuvo un “accidente automovilístico” por el que perdió su vida.

Son muchas las fechas, los sucesos y las personalidades femeninas olvidadas, tapadas, ocultadas e inclusive ultrajadas. El paso del tiempo, en este caso, demuestra que las mujeres no ocupamos el lugar que los hombres débiles pretendían, sino el que soñamos, el que anhelamos y somos capaces de sentir pasión por cada paso que damos en pos de lograr un triunfo. Y el triunfo no siempre va de la mano de ser reconocidas con estatuillas, nombres de calles y estatuas en fuentes de agua; sino en conseguir que los años no sean acumulación de días sino la oportunidad de cambiar lo que no está bien, de embellecer lo que está feo y de pintar de colores un país que sufrió y, aún, sigue sufriendo.

La dramaturgia llega a varias conclusiones y el remate final concientiza, quedando en el imaginario social el rostro y nombre de quien hace treinta años sigue adelante, con el mismo propósito que el inicial: conseguir que quienes no tienen completa su identidad, puedan llenar ese vacío con información real y verdadera. Sin ser engañados una vez más. Tal vez no todos corran la misma suerte pero con inquietudes de este nivel, todo se vuelve más esperanzador.

Ninguna dictadura voraz podrá quitarnos la esperanza, por más oscuro que se vuelva el panorama.

¿Quién hubiera imaginado que la presidencia sería ocupada por una mujer?

Y no pretendo hablar de ideologías políticas sino de la posibilidad de demostrar que el género o sexo no tienen absolutamente nada que ver con la inteligencia y la valentía de llevar adelante diferentes proyectos.

Quizás sea la era en que todo lo escondido salga a la luz y con esa iluminación se vayan despertando los dormidos, aquellos que prefieren la mentira para no sufrir. Aquellos que prefieren no enfrentarse a la verdad para seguir siendo ignorantes y cobardes.

“Mujeres tenían que ser” es otra de las obras que Érika Halvorsen consigue lucir. Una vez más, con la sutileza que la caracteriza, narra con detalles una historia escrita y acontecida. Narra lo que prefiere que no quede solo en páginas sino transmitido, en vivo, a través de unas geniales actrices.

Mujeres tenian que ser ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Adriana Barraza cumple 40 años como actriz y presenta dos obras en Argentina

Adriana Barraza

La actriz mexicana Adriana Barraza

nominada al Oscar por su actuación en BABEL

llega al Teatro Picadero con dos obras

para festejar sus 40 años de carrera

Adriana Barraza es actriz y maestra de actuación mexicana reconocida internacionalmente por sus trabajos en cine, teatro y televisión. Fue la tercera mujer mexicana nominada al Oscar por su actuación en la película Babel, entre otros galardones.

Este año llega por primera vez a la escena teatral de Buenos Aires con “Adriana Barraza cumple 40… de actriz” -un espectáculo diseñado especialmente para celebrar sus cuarenta años de trayectoria que se estrenó con muchísima repercusión en varias ciudades de México durante el año pasado-.

El espectáculo constará de dos piezas teatrales que se realizarán durante el mes de mayo en el Teatro Picadero.

Me doy el gusto

Unipersonal autobiográfico escrito a cuatro manos por Barraza y la autora argentina Erika Halvorsen, quien también está a cargo de la dirección. En él la prestigiosa actriz evoca pasajes muy personales de su carrera y permite conocer un poco más del ser humano fuera de los escenarios, compartiendo reflexiones que hablan de la madurez creativa de la artista y abre interrogantes que tienen que ver con esta etapa de su existencia: ¿Cómo le gustaría que la recuerden? ¿Qué quisiera que otros vean a través de ella?

Dos amores y un bicho

Obra del autor venezolano Gustavo Ott que se presentará en formato semimontado. En ella la actriz se dará el gusto de actuar junto a su hija y su esposo -la actriz Ana Carolina Valsagna y el actor Arnaldo Pipke-.

“Adriana Barraza cumple 40… de actriz” es una celebración de vida, de esfuerzo y de pasión por el escenario.

Prensa: DucheZarate.

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