*** Octubre 2017 ***

La noche en que Fortimbrás se emborrachó1

Al ingresar al Teatro Sarmiento se puede notar cómo una arquitectura con profundidad de campo y perspectiva, nos permite viajar hacia varios siglos atrás. Una escenografía en tonos grises, con luces tenues que acompañan la fría noche en que transcurre la historia, una tragicomedia en que se conjugan el drama, la comicidad, el absurdo y todo el despliegue que corresponde a una verdadera puesta en escena antigua.

Agustín Alezzo es el responsable de la puesta en escena y dirección de esta obra y a él debemos agradecerle por todo lo que puede apreciarse durante la función, deleitándonos con las caracterizaciones de los personajes y riéndonos de un Rey que permanece en su trono aún muerto, despertando la intriga de su figura y de las escenas que lo incluirán como objeto que debe estar rigurosamente donde está.

Estaremos en presencia de dos textos similares y opuestos, en algunos puntos, entre sí. Como si se tratara de un ring de titanes, Shakespeare y Glowacki se disputan erigirse como mejores literatos. Un inglés y un polaco que no se conocieron por haber nacido en distintos momentos de la historia pero que, en el caso del segundo, tiene la ventaja de conocer todas las obras del primero como para hacer lo que quiera con ellas.

En esta ocasión, Glowacki, toma a la novela de Hamlet como puntapié para narrar una dramaturgia realmente diferente en que se mezclan distintos géneros y estilos artísticos.

Por un lado, Fortimbrás (sobrino del rey de Noruega e hijo del rey Fortimbrás, que murió durante una batalla contra el rey Hamlet) deberá hacerse conocer por el pueblo noruego sin que por ello sea asociado con su padre ni juzgado por acciones o pensamientos que no le corresponden. Las asociaciones o encasillamientos no tienen lugar en esta versión recreada por el polaco, donde priman las genialidades y el modo de juzgar el statu-quo y todas las herencias que giran en torno a la corona.

Justamente, la original dramaturgia titulada “La noche en que Fortimbrás se emborrachó” (originalmente “Fortinbras gets drunk”, escrita por Janusz Glowacki) enfrenta a Hamlet (Dinamarca) con Fortimbrás (Noruega), un enfrentamiento que no es casual sino que está fundamentado entre dos países limitados por una estrecha frontera.

En la historia de Hamlet, éste lucha contra Fortimbrás (ambos padres), disputándose los territorios y quedando en evidencia sus propósitos. Hamlet es quien gana y, luego, muere sin saberse el motivo de su deceso. Este misterio es el hilo conductor y lo que mueve a toda la historia épica por parte de un bando y del otro.

La ironía presente en los diálogos y las ejecuciones de aquel entonces confirman que las cabezas decapitadas están guardadas como muestras de poder, un poder sin inteligencia y del cual Fortimbrás (hijo) ni siquiera pretende formar parte. Él mismo se ríe de su vida, del descontrol y de las tradiciones monárquicas a las que no les encuentra sentido.

El fantasma del fallecido Rey Hamlet, se supone aparece y es tema de preocupación y delirios por parte de sus familiares y conocidos. De hecho, el espíritu le informa a su hijo quién y cómo lo han asesinado.

Con respecto a la versión de Fortinbras gets drunk, los noruegos envían a Dinamarca un fantasma del rey Hamlet que es en verdad un espía encubierto, es así como nadie sospecha de Fortimbrás por su gran adicción a las bebidas alcohólicas.

Si bien, es de temer una posible invasión por parte de Fortimbrás, este muchacho se sumerge en el alcohol y las mujeres, descontrolándose como un adolescente. Esto se puede observar en tan solo unos minutos en que se desploma en la cama sin fuerzas para luchar, absorbido por sus deseos involuntarios.

En esta oportunidad, la mirada es puesta del lado noruego y varias cuestiones del relato son modificadas por Glowacki. Una de ellas es la que se refiere al sucesor del trono en dicho país. En Hamlet (de Shakespeare) se puede ver casi llegando al final, que éste antes de morir pide que lo ocupe Fortimbrás; mientras que en la presente historia ocurre a la inversa.

Son muchos los interrogantes, la ausencia o falta de identidad y los propósitos personales que tanto Fortimbrás como Hamlet pretenden llevar a cabo. Esto puede relacionarse con la Noche de 400 años, que se basó en la unión, casi obligatoria, que tuvo que llevar adelante Noruega -por su debilidad como país- con Dinamarca desde fines del siglo XIV, motivo por el cual ni todas las bebidas del mundo podrían ahogar las penas sufridas por este reino, aunque no hayan tenido la figura de un Rey (al fallecer Hamlet) que tome las riendas, e intentando manejarse de manera absolutista para exterminar a cualquier costo a quienes sí se suponía eran hostiles y capaces de tener el mando.

La noche en que Fortimbrás se emborrachó fichaMariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: