*** AGOSTO 2021 ***

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Desear lo que se hace

Espejismo

Ficha EspejismoLa danza-teatro contiene ese vuelo distinguido para decodificar con sensaciones el universo planteado. En esta oportunidad, la obra Espejismo Shinkiro (escrita por Rony Keselman y dirigida por Gustavo Collini Sartor) nos hace volar, sin darnos cuenta, por el mágico mundo de las leyendas japonesas en manos de dos artistas increíbles que son acompañados por un músico en vivo.

Claudia Lapacó es la portavoz de estas historias orientales que tienen el honor de ser interpretadas por el bailarín de danza butoh, Sebastián Collini Sartor.

Este es uno de los casos en que mis palabras serán un simple retrato de lo observado, que emocionó con diferentes sensaciones a mi organismo.

Con una noche fresca, en este verano agobiante, hubo una introducción antes de pasar a la platea del Teatro Larreta al aire libre y de disfrutar la belleza del espectáculo en conformidad con su naturaleza. Siempre el paso por este sitio es una caricia al alma.

En primer lugar, quisiera exclamar a vivas voces que cuando existe amor por el arte surgen y se desarrollan situaciones y escenas como las que se pudieron ver en la presente función. Y, no es casual, que hace doce años se esté presentado Espejismo y continúe como un estreno, con esa magia inigualable.

Espejismo nos habla de un mundo perdido u oculto, que puede aún ser recuperado aunque diste de poder conseguirse. Frente a este mundo, el nuestro, el actual, el Occidente que corre, que se preocupa ante banalidades, que se violenta ante la pérdida de un objetivo y se descarga agresivamente contra algo o alguien.

Pero espejismo es, también, un reflejo en aguas cristalinas, un modo de verse y vernos en otras personas, de querer ser mejores, de superarse o superarnos, de ir lentamente sin correr, por querer llegar rápido, de una mentalidad totalmente opuesta a la dominante, de sentir un cambio o modificación con el cuerpo entero, de transmitir sensaciones, convicciones y de luchar por propósitos ideológicos -entregando, incluso, la vida-.

Son cuatro los cuentos que se desarrollan en el escenario: Hoichi el músico sin orejas, ánades Mandarines, El secreto de un muerto y La Visión. Si bien la primera leyenda es la más extensa de todas, cada cuadro consigue ir inmiscuyéndose en nuestro inconsciente colectivo hasta revolucionarnos por completo. Claro que no todos los espectadores, por igual, están preparados para entender la valoración que se hace sobre el mundo contemporáneo y sobre dos tipos de mundos; pero sí existe una absoluta admiración de parte del público que permanece absorto de principio a fin.

Como si se tratara de una tetralogía, Espejismo se comprende una vez ocurrido el desenlace, momento en que la emoción fluye por completo, extasiándonos hasta las lágrimas.

El Butoh tiene sus códigos dentro de los que se encuentran el tipo de maquillaje blanco, la expresión en su máxima potencia, la vanguardia  como estética de confrontación respecto de lo conservador y la posibilidad de danzar -de pies a cabeza- la vida. Y digo la vida y no una canción ya que la magnitud de esta puesta en escena pretende transgredir y lo consigue. Pretende mostrar lo más íntimo y no solo lo hace sino que coloca el ojo del espectador en un lugar incómodo para que, entre todos, podamos construir un mañana.

Horai es el sitio en el que nos sumergiremos en esta velada tan noble, en la que podremos soñar con los ojos abiertos junto a hadas, emperadores y fantasmas de miles de años atrás. Y, como si fuera poco, conocer al pequeño y gran Emperador Antoku -quien tuvo una muerte trágica junto a su abuela, cuando el clan Heike se vio amenazado y sufrió persecuciones-. De aquí se presupone que el fantasma del niño merodeaba por los aires y quiso hacerse de Hoichi, engañándolo con pleitesías y adulaciones hacia su increíble música. Tanto este final como el de los restantes representados por Collini, dan cuenta de la pasión que el artista siente y lleva en sus venas, de cómo puede interpretar a un hombre o mujer, a una anciana o niño, a quien perdió todo y a quien aún tiene motivos para seguir en la Tierra.

Desde sus ojos enrojecidos hasta sus pies levitando en busca de paz, de un resurgimiento, de un nacimiento natural, de una búsqueda en soledad y en compañía de la voz de Lapacó -quien permanece erguida en el atril hasta que se fusiona con algunas escenas, dotándolas de su talento e impresiones-.

Mientras un títere sorprende hacia el final, todos los pétalos de rosa decoran las muertes más bellas que, posiblemente, conseguirán traer sus cuerpos hacia otra dimensión.

Mariela Verónica Gagliardi

 

Descubrir el origen

Belleza y escándalo19

Como en un bosque y en una playa y en cualquier lugar que estas mujeres se atrevan a recrear, surge aquello que las atemoriza, que las envuelve, que les demuestra cuánto puede ser la cobardía frente a los poco valientes.

Sara y Shin son audaces y cobardes, se reprimen para recordar el pasado, aquel pasado en que sufrieron; hasta que descubren la belleza. Una belleza inspirada en la naturaleza: en ramas, en arena, en caracoles. Una belleza que refracta la luz en medio de la oscuridad, esa oscuridad difícil de tapar u ocultar.

Indagando un poco sobre las etimologías de ambos nombres, encontré lo siguiente.

Shin: corazón, alma, espíritu, mente. Sara: princesa.

Esto quiere decir que, entre ambas, se fusionan, convirtiéndose en una misma. No tiene sentido decir si son dos mujeres que se aman o un hombre y una mujer, encarnados por actrices. Lo que atañe en esta deliciosa obra es cómo dos artistas utilizan varios recursos para narrar.

La música -interpretada por un guitarrista, en vivo-, la danza butoh -mostrando la fragilidad y grandeza de estas dos personas-, las imágenes proyectadas en el suelo ilustrando los pasajes de ambas y los poemas que unen cada acción como una única pieza teatral.

Con respecto a este estilo de danza, realmente es asombroso y conmovedor, es el resultado artístico al que llegaron Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata después de los bombardeos de EE.UU contra Japón. Tanto en el butoh teórico como en la destreza de ambas actrices, se puede ver su camino hacia la oscuridad -marcado por la atenuación de las luces. La guerra contrapuesta a la paz y la oscuridad como fuente de conversión para crear un mundo nuevo, sin discriminación ni juzgamientos. Permitiendo que la libertad exista como impulso inicial de transformación en que predomine el juego de más de un cuerpo amalgamándose hasta unificarse.

¿Qué sentiste al nacer, qué sentiste al tener que correr al hospital por golpes físicos, qué hacer y cómo construir desde el idilio de lo utópico?

Dos cuerpos cuasi desnudos que, actualmente, salvo ambientes puramente artísticos, son vistos como pornográficos, sensuales; ideales para hombres violentos y machistas que pretenden justificar sus pensamientos y maldades a partir de palabras como provocativa o algunas más humillantes asociadas con animales.

Canciones del género rock, cumbia y reggaetón son las que más resaltan la desnudez como objeto sexual. ¿Un bebé es pornográfico? ¿Una madre dando de mamar es una descocada?

Pareciera ser que lo burdo es lo que más se pasea por las cabezas de aquellos señores que pretenden mostrar una imagen errónea de sí mismos, a la vez que reconstruyen sus miserables vidas.

El ser humano, sin distinción de sexo ni de diferencias que permitan la estigmatización social. Cuando la belleza estética y física son dejadas de lado, surge lo inexplicable con palabras.

En este caso, «Belleza y escándalo», es una pieza artística y poética muy completa en que se confluyen diversas disciplinas para desarrollar el concepto fundamental de humanidad. Nacimiento, felicidad, búsqueda…

Bu: enterrarse con los pies. Toh: para poder volar con los brazos.

Belleza y escándalo ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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