*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Hace un rato terminó el recital de una excelente cantante de tango. Ella, no solamente tiene el don en sus cuerdas vocales y afinación, sino que es capaz de interpretar un vals, una milonga, un estilo lento, otro más movido. Cuando tenía 9 años debutó en «Grandes valores del tango» y, desde ese momento, no paró de estudiar y seguir avanzando en su carrera.

María José Mentana, se presentó en el espacio de Homero Café (Cabrera 4946 – C.A.B.A) para mostrarnos su sabiduría en las letras arrabaleras, en las historias de los cantores de los años 40´ y para demostrarnos su don de gente.

Ella, con su vestuario en tonos de negro y plateado, se siente una mujer bella, se le nota en sus expresiones al sonreír e interpretar cada una de las estrofas. Su risa se va posando en cada uno de los espectadores, para ser reproducida a los momentos nuevamente. Acompañada por bandoneón y guitarra (Rubén Slonimsky y Ramón Maschio), nos hizo un viaje por diferentes canciones como: «Somos como somos» (Eladia Blázquez) y «Contame una historia» (Mario Iaquinandi – Eladia Blázquez), «Soledad» (Alfredo Le Pera – Carlos Gardel), Fruta amarga (Homero Manzi – Hugo Gutiérrez) y Milonga de corralón (Arturo De La Torre – Horacio Quintana).

La noche, realmente, estaba en llamas y todas las mesas del bar, completas. Si alguien llegaba a pasar caminando y quería asomarse, no hubiera tenido la oportunidad de formar parte del show. Sí, fue un Show. No hizo falta ponerle un escenario como en el Maipo, efectos especiales ni más músicos que toquen junto a ella; porque María José – como se hace llamar – es una estrella que sabe acomodarse a los distintos lugares dando lo mejor de sí misma.

Hubo una variedad enorme en cuanto a estilos de tangos: «Un momento» (Héctor Stamponi), «Garúa» (Enrique Cadícamo – Aníbal Troilo), «Pasional» (Mario Soto – Jorge Caldara), «Pequeña» (Homero Expósito – Osmar Maderna), «Jacinto Chiclana» (Jorge Luis Borges – Astor Piazzolla) y de yapa «La vie en rose» (Edith Piaf – Louis Gugliemi) fueron otros de los tantos poemas que pudimos disfrutar, cantar en voz baja y, aplaudir, cuando la ocasión lo ameritaba.

Homero reabrió sus puertas, como les contaba al principio, y es un pequeño sitio con lo justo y necesario para ambientar una noche mágica. A veces, los artistas no tienen la posibilidad de hacer su número en un espacio acorde. Pero en este caso, sí ocurrió y esta gran intérprete nos trasladó por los barrios porteños, a través de los cuales se fue situando la música tanguera.

Un dato que no es menor es el público espectador que se hizo presente. También acorde a la música. Cualquier persona que tomara una fotografía, podría asumir que la gente presente era del ambiente.

De repente, la zamba «La añera» (Atahualpa Yupanqui – Nabor Córdoba), comenzó a ser cantada por María José. Fue muy linda la versión que realizó ya que sus tonos más bien graves, fueron proyectando unas melodías dignas de ser bailadas. Pero al instante retomó su música con «Mi ciudad y mi gente» (Eladia Blázquez). Tuvimos el agrado de escuchar  «Che, bandoneón» (Homero Manzi – Aníbal Troilo), «Malena» (Homero Manzi – Lucio Demare), «Oro y plata» (Homero Manzi – Carlos José Pérez) y «Pedacito de cielo» (Homero Manzi – Enrique Francini y Héctor Stamponi).

Y, como todo espectáculo bello y perfecto, también hubo una sorpresa: Eleonora Barletta, como cantante invitada.

Dijeron que estaba dando sus primeros pasos firmes. Realmente parecía hacerlo hace mucho tiempo. Su vocalización y actuación, de cada tema interpretado, fueron exquisitas, a nivel auditivo. Un placer el haber tenido a esta artista en el recital ya que pudo lucirse y ofrecer otro tipo de tonalidad en las canciones, al tener un registro de voz diferente al de María José. Ambas se complementaron muy bien al cantar  «Honrar la vida» (Eladia Blázquez). Y ojalá el honrar la vida pudiese sentirse tan a flor de piel, siempre. Sea a través de una canción, de una palabra, de una caricia o, simplemente, de una mirada.

Tuvimos la suerte de sentir «Nostalgias» (Enrique Cadícamo – Juan Carlos Cobián) y «Absurdo» (Homero y Virgilio Expósito), ambos éxitos del tango. También, subiendo un poquito el ritmo, el «Candombe para Gardel» (Rubén Rada).

¡Qué ganas de bailar teníamos todos! Sepamos o no los pasos de cada uno de los ritmos interpretados por las dos artistas.

Con unas baldosas más en el Café, hubiéramos podido desplazar nuestros cuerpos y conmovernos aún más con estas letras fenomenales. Las sabremos o no de memoria pero, lo cierto, es que el Tango jamás va a pasar de moda.

Es un ritmo que podrá ser cantado por quien se anime y tendremos un abanico infinito de voces. En este caso elegimos en nuestro menú a María José. Una mujer delicada, en cada uno de sus movimientos, con una Voz sin límite (solo el que ella le ponga) y una personalidad digna de ser destacada. Su amor por el arte es tan grande que ayuda a las cantantes que recién empiezan y no son famosas. Su humildad, ahora nos damos cuenta, es la que la hizo brillar y ser la Estrella que fue, es y será por siempre.

Temas interpretados por María José: «Somos como somos», «Contame una historia», «Soledad», «Fruta amarga», «Milonga de corralón», «Pasional», «Pequeña», «Jacinto Chiclana», «La vie en rose» , «La añera», «Malena», «Honrar la vida», «Nostalgias». En dúo con Eleonora cantó: «Absurdo», «Candombe para Gardel», «Oro y plata» y «Pedacito de cielo».

Temas interpretados por Eleonora: «Un momento», «Garúa», «Mi ciudad y mi gente», «Che, bandoneón» y «Nostalgias».

Mariela Verónica Gagliardi

Frágil es una historia real. Frágil, envuelta en cintas de embalar. Frágil porque ya se ha quebrado, porque se ha hecho añicos contra la vida, frágiles las muñecas de porcelana, frágil por amor, por locura y por exilio.

El exilio, justamente, es de lo que trata esta obra. El exilio como elemento poco investigado en lo que tiene que ver con nuestra historia. Con nuestro pasado de represión, sangre y dolor. El exilio como aquello a los que tantos argentinos tuvieron que someterse, obligados, empujados, echados de su patria, de su ciudad, de su barrio, de su casa.

Estefanía Saez, con sus poderosos veinte años, nos atrapa y nos pasea por la intensa vida de Gabriela Cirelli, quien hace la asistencia en la dirección y la musicalización de la función. Gabriela es hija de militantes montoneros. Es hija de una etapa dura, es víctima del Proceso. Su familia debe irse del país, debe llevarse nada e irse ya, lo antes posible. Esta chiquita y sus hermanos, pierden automáticamente la infancia. Los fuertes les robaron la inocencia.

La actriz que brilla en este unipersonal, logra conmover al público, que está sentado en sillas ubicadas sobre el escenario de la Sala A de la Biblioteca Osvaldo Soriano, detalles en los que piensa el director, Félix Bello, para generar un clima cálido, cercano, logrando lo que la cercanía y un gran trabajo corporal y emotivo consigue: sentir en carne de la actriz, la vida que está narrando.

En España, esta mujer conoce el amor, la pasión, pero también el rechazo, la indiferencia y la discriminación. Pero hay algo que va a conocer que va a cambiarle por completo la vida. La pequeña Gabi, ya adolescente, va a conocer la heroína. Se va a convertir en adicta, va a sentirse en lo más alto del climax y se va a caer tan fuerte que no se reconocerá frente a ningún espejo. Y las caídas duelen, pero nos enseñan.

Vuelve. La protagonista de esta historia retorna a su amada Mar del Plata. Vuelve para sentir el olor del mar, de su mar. Vuelve ella y también su familia. Vuelven porque uno debe morir en la tierra que los parió. Porque a pesar de las adversidades de la vida, hay que levantarse y luchar, hay que pelear. Es necesario embanderarse una vez más, para que Nunca Más. Hay que tener memoria, ser frágil como una hoja de árbol, y permitirse amar poderosamente la vida.

La obra vuelve a cartelera el 2 de noviembre en la Sala B de la Biblioteca Osvaldo Soriano. Llevar pañuelitos descartables y el corazón bien despierto.

Actuación: Estefanía Saez

Dramaturgia y Dirección: Félix Bello

Asistencia de dirección y Musicalización: Gabriela Cirelli

 Melisa Morini

 

Elenco: Carolina Frogley, Mónica Divella, Patricia Fishman, Candelaria Lua, Pablo Maltese, Guillermo Borello, Lalo Ramos, Emiliano y German Salinas, Jimena González .

Las funciones son los jueves a las 21.30 hs (puntual).

Localidades a $60.

Estén atentos a las promociones!!

Aviones enterrados en la playa nos hace sentir realmente espectadores. No podés perderte un guiño, ni un desplazamiento, porque te sentirías out de la obra.

El título no es fácil de dilucidar. Hay que dejarse llevar, no prejuzgar y recordar lo más que se pueda – tanto en nuestra mente como en nuestro corazón.

¿Qué es lo que puede observarse en las inmensidades de las aguas y sus alrededores? Por un lado a dos hombres: uno de ellos es pescador (Mauricio Minetti) y como tal tiene muchas historias para contar. Pero se las cuenta a un muchacho que aparece en pijama (Francisco Grassi), parado en el muelle y aguantando la respiración en todo momento. ¿Por qué habrá de mantener los cachetes inflados, qué es lo que busca con retener su aire? El pescador, justamente, comienza su relato, diciendo que ninguna persona aguanta la respiración más de dos minutos bajo el agua. Así que pareciera ser que su observador, intenta demostrarle que el correr del tiempo no es tan lineal y rígido como parece. Claro que no está bajo el agua, pero sí cerca de ella.

El monólogo de Mauricio Minetti, transcurre muy entretenidamente. No pretende hacer énfasis en la risa o el llanto forzadamente, simplemente hacer lo que le gusta que es hablar de los “otros” y de aquellas vidas que sobreviven en este mundo.

Cada anécdota y narración tiene un hilo conductor, que nos deposita en un misterioso submundo, lleno de ternura, suspicacia e ingenio.

Los personajes de dichas historias son tres hombres: Román Lamas, un padre (ya fallecido), amante de la costa, que intenta darle señales a su hijo adolescente, a quien ve muy perdido (Federico González Bethencourt). Este chico, parece autista y deprimido. No logra encontrar su rumbo pero sí encontrar respuestas a sus cuestionamientos internos. A su vez, aparece otro señor, que encarna a un lobo marino (Leonardo Murúa), que dice haberse tragado una botellita y necesita ayuda del chico, ya que es la única persona presente y viva en ese lugar. El adolescente no desea ayudarlo, pero no por maldad sino porque está abstraído del mundo. Desea encontrar algo pero no sabe qué. Camina, salta, se tira al mar, pero sigue manteniendo la misma adrenalina y autismo que en un comienzo.

Dichos protagonistas intentan ponerle un nombre a lo que ven… allá a lo lejos desde la costa. Podrá ser un delfín u otro animal lo que perciben con los ojos e imaginación. Cada uno logrará, desde su interior, denominarlo a su manera. Según lo que deseen o anhelen.

Una puesta en escena simple pero con lo necesario. Una luz tenue nos sumerge en las vivencias de estos atractivos personajes. Todos son protagonistas, ninguno es secundario ni de relleno como ocurre en algunas obras teatrales.

Mientras, cada historia termina, le da pie a la siguiente para que empiece. Es como abrir un libro y disfrutar de varios cuentos con muchos ingredientes pintorescos. Nada es exagerado ni simula ser algo que no es. Solo el pescador, aburrido y en paz espera que su compañero suelte algún vocablo y, que lo entretenga a él, para no dormirse. Después de transcurrido un buen tiempo, el hombre en pijama, comienza a contar distintas anécdotas. Ahí se entiende por qué necesitaba tanto aire. Su discurso no tiene pausa pero sí, en cambio, diferentes entonaciones de voz.

Otro aspecto a destacar es la música que se puede oír al principio y fin de Los aviones enterrados en la playa, cantada por los propios artistas, así como una charanga tradicional que se escucha desde lo lejos y va marcando el paso del tiempo. Esas melodías demuestran la magia del mar, como las olas cuando nos pintan sonrisas en el rostro.

En cuanto al vestuario, éste describe bien cada rol de los artistas, siendo un punto más a favor de la temática.

Luis Cano, su director, hizo un tesoro que estará sumergido como en las películas de piratas. Quizás, alguien se anime a abrirlo y contarlo. Tal vez, alguien desee ser espectador y anotar cada una de las historias. ¿Cuál es la diferencia? Saber actuar, saber transmitir, saber hacer sentir en carne propia cada una de las palabras esbozadas por ellos.

Aviones enterrados en la playa, es una postal de aquel recuerdo, guardado en lo más recóndito de nuestro ser y que cuando le mostramos un poquito de luz, logra salir a la superficie.

 

 

Mariela Verónica Gagliardi

El fin de semana largo se nos mostró cargadísimo de lluvias. Pero dicen que la lluvia lava y purifica ¿no es así? Como para afirmar el famoso dicho popular, en la ciudad de Córdoba capital, mas específicamente en Villa Warcalde, se festejó durante los días 6 y 7 de octubre, el Festival para la conciencia.

La idea principal del evento fue la de difundir diferentes formas de contribuir a la evolución del planeta, ya sea desde el hecho de recibir nuevos conocimientos con respecto a nuestro propio bienestar, como la adquisición de innovadores métodos para cuidar el medio ambiente o desde el compartir y admirar distintas expresiones artísticas.  De este modo, se logró generar un intercambio constante de saberes y experiencias, siempre fomentando el mutuo respeto, la integración y la alegría.

Los dos días que duró el festival, se vieron cargados de colores y actividades. Hubieron stands permanentes de feria de ropa y sahumerios, venta de comida vegetariana, área para acampar y muchas buenas vibras en todo el espacio. Además, se dieron charlas y talleres, como lecturas del aura, yoga integral, cocina medicinal y medicina aborigen, charlas sobre Comunidades Ticas, Culturas Originarias y Saberes Ancestrales, Derecho de la familia y el niño (recordando que se festejaba el Día de la Diversidad Cultural) y más.

Stands para destacar, el de Imos Amos Emos, que constaba en una muestra de equipamientos y espacios con materiales reciclados, el de Econo (Mar del Plata) una solución sustentable a un problema existente. Una creativa forma de llevarse consigo las colillas de cigarrillo y no dejarlas en espacios como la playa o las plazas y parques. También hubieron talleres artísticos para niños y niñas y se construyó una Aldea de paz tanti y un octógono, además de un domo geodésico que representaba la tierra.

La música también se hizo presente. A partir de las seis de la tarde, despidieron al sol un grupo de danzas populares que bailó en el medio del verde, durante un buen rato. Enseguida subió a escena Mariano Cocimano de Córdoba, tocando solista música experimental. Le siguieron, Morenilla y Casimiro, también de Córdoba, una pareja encantadora cantando mezcla de rap y reggae, podríamos decir. Cerraron la noche del festival dos bandas marplatenses: Los Jato y Jeites, que ya adentro y acústico, porque la lluvia no los dejó seguir, hicieron bailar, saltar y cantar, a todos los participantes del evento.

Los organizadores fueron: Fundación Conciencia Circular, Vmas Energía Positiva, Imos Amos Emos, Casa Hola Mundo, Arte y Comunicación Gráfica. La entrada era libre y gratuita, se aconsejaba un bono contribución de $20 para solventar gastos pero no era excluyente.

¡Hasta pronto Ciudad de Córdoba!

Melisa Morini

 

Fufi, una joven mega estrella de rock, es acusado del asesinato de Compañero Goriti, Secretario General de los Gastronómicos y padre de La Melli, su incondicional novia adolescente.

Durante el juicio, oral y público, que se representa, van sucediéndose los contradictorios testimonios de los implicados; quienes cruzan acusaciones, sospechas y reproches, que son representados en súbitos flashbacks; hilvanando, así, la trama de esta comedia policial absurda.

Duración: 50 minutos

Ficha técnico artística

Autoría: Gerardo Chendo

Actúan: Daniel Aiello, Alejandro Brudner, Jorge Camisay, Fernando Casarín, Nahuel Echeverría, Camila Gallimberti, Yol Medina, Benjamín Rojas, Fernanda Samartino y Emilio Zineroni.

Vestuario: Mara Samartino.

Escenografía: Eliana Sánchez.

Iluminación: Horacio Novelle.

Maquillaje: Eliana Sánchez.

Diseño de peinados: Daniel Ledesma, Rodolfo Romano.

Fotografía: Verónica Gambini.

Diseño Gráfico: Yol Medina, Fernanda Samartino.

Entrenamiento Corporal: Demián Candal.

Entrenamiento Vocal: Josefina Silveyra.

Asistencia General: Matías Milmar.

Asistencia de Dirección: María Florencia Bermúdez.

Producción Ejecutiva: Tony Chávez.

Dirección: Gerardo Chendo, Graciela Stéfani.

Teatro El Tinglado.

Las funciones son los viernes a las 23.30 hs y las localidades cuestan $60.

 

El miércoles 10 de octubre, a las 21.30 hs, se presentará Pablo Krantz en Notorious. Las localidades cuestan $70.

 

Homenaje a la chanson francesa

El músico y escritor Pablo Krantz presenta su espectáculo de homenaje a la canción francesa “Les chansons d’amour ont ruiné ma vie”, con canciones propias y versiones de grandes clásicos de lachanson (Jacques Brel, Serge Gainsbourg, Boris Vian, Francis Cabrel, entre otros). Krantz estuvo cinco años radicado en París, donde editó un disco de canciones, dos novelas y un libro de cuentos (todo en lengua francesa). Su disco «Les chansons d’amour ont ruiné ma vie» recibió muy buenas críticas de medios franceses como Libération, Le Nouvel Observateur, Marianne Rock’n’Folk. Con Pablo Krantz (guitarra acústica y voz); Federico Ghazarossian (contrabajo) y Juan Carlos Marioni (guitarra eléctrica)

Swing Summit con el Trío Fraga-Motta-Giunta, todos los martes, a las 21.30 hs, en Notorious. Las localidades cuestan $80.

Tres de los mejores músicos del jazz local, líderes además de sus propios proyectos, presentan Swing Summit, un show cuyo tema central es el idioma que siempre ha caracterizado al mejor jazz de todos los tiempos: el swing. Condimento rítmico esencial de los estilos con más llegada al público, el swing es el lenguaje que los amantes de cualquier género musical disfrutan y aprecian cuando se acercan al jazz. Swing Summit enfoca su amplia referencia estilística en los grandes combos del jazz, desde Oscar Peterson y Nat King Cole hasta Gene Krupa y Art Blakey. El repertorio incluye además obras inmortales de Gershwin, Porter y Ellington, entre otros. Con Manuel Fraga(piano); Pablo Motta (contrabajo) y Oscar Giunta (batería). En octubre, continúan con la presentación de su primer CD: Swing Summit.