*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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La Herrería Teatro – Programación de Septiembre

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Ubuntu – Programación de Septiembre

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El amor y la soledad como problemáticas sociales

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ficha-noches-blancasPodría introducir a la presente pieza artística mencionando que si te dicen que no debes hacer tal o cual cosa, lo más probable es que intentes todos los medios para rebelarte. Por lo tanto, si un hombre le dice a otro que no se enamore de él: dicho desenlace puede imaginarse de inmediato. La histeria entre humanos es tan añeja como podría suponerse y nadie estará en condiciones de arrojar la primera piedra.

Considero que las dramaturgias de Ariel Gurevich son un caso aislado, en el buen sentido de la palabra. Hay quienes nos fanatizamos y enamoramos de escritores que reflejan realidades añoradas, pretendidas y dentro de las que podríamos ser aún más felices que en las reinantes, deslizándonos en una cierta fantasía tan recreada como propia.

Noches blancas es su nueva obra y realmente brilla por donde se la mire, por donde se la sienta. Fiódor Dostoievski es su original autor y Ariel su nuevo discípulo argentino. Para quienes conocen el texto ruso podrán notar bastantes cambios pero, también, coincidirán en que la esencia se mantiene intacta. En que el personaje principal continúa tan solitario y encerrado en ambas versiones, soñando despierto con una realidad que no se anima a construir, observando como cual viejo a la gente, sus conductas y vidas, sin armarse una propia. Porque, lo que suele pasar es que resulta más sencillo decir sobre los otros que sobre uno mismo.

En la adaptación vigente, Gurevich decide colocar como escenario protagónico la casa del personaje principal, provocando aún más agobio y encierro que si se tratara de las calles de Petersburgo y aledaños -donde, al menos, podría respirarse un poco de aire fresco-. Al suceder todo entre cuatro paredes, la asfixia se potencia y la angustia crece de inmediato. A la vez que el mobiliario minimalista y blanco, ayudan a completar la ambientación precisa para ubicarnos en tiempo y espacio en que se irán desarrollando las acciones poéticas durante algunas extensas e inolvidables noches.

A la excelencia de Gurevich se suman los tres actores que se desenvuelven memorablemente, que atraen en todo momento y permiten que, en silencio, contemplemos tan bello trabajo artístico.

Dostoievski había centrado su historia en la vida de un hombre de 26 años que se comportaba como alguien muchísimo más grande, sin experiencia en el mundo y sin haber tenido algún tipo de roce con mujeres. Esto es un aspecto que lo hace relucir como un hombre ideal, un hombre que nunca cometerá excesos ni errores. Claro que, como se podrá notar, nada de eso pasará, ya que se enamorará de Nastenka, una adolescente que vive con su abuela ciega (atada, literalmente, a ella) y sin posibilidad aparente de tener vínculo con el afuera. Esta relación que surge espontáneamente en un muelle, no será exactamente igual a la que se origina en el relato teatral ya que son dos hombres (Nelson Rueda y Esteban Masturini) los que se sienten identificados y pasan sus veladas.

El rol de la mucama Matryona lo encarna Silvana Tomé, al igual que la caracterización de otros personajes femeninos con los que los espectadores podremos deleitarnos una y otra vez. Realmente, el ritmo del mambo, la salsa (y algunas otras melodías pegadizas) le otorgan un aire renovador, fresco y con una atmósfera en la que es posible relajar el cuerpo, moverlo hacia ambos lados y disfrutar el amor que en algún sitio podrá hallarse.

Una ficción, integrada por ficción, a la que se suman dos relatos atemporales. Un narrador que dice y desdice sus logros y fracasos, que se delinea de un modo a veces completamente distinto al que se puede ver.

Silvana Tomé con su gran excelencia vocal nos trae canciones que complementan las escenas y les da una bocanada de aire fresco, recordando que la pesadez no siempre tiene que ser semejante.

Como dice en un momento del libro, acerca del soñador: es «una criatura de género neutro». Entonces, la decisión de colocar a dos hombres que interpreten a la pareja (originalmente heterosexual) no modifica en absoluto la esencia, sino que los sigue conservando como utópicos.

«Era como si se hubieran olvidado de mí, como si fuera un extraño para todos». Y con este frase ya es posible sumergirse en la melancólica lectura en que los mortales se irán dando cuenta que la soledad es, tantas veces, una elección, mientras que existen varias modalidades de cambiar y no permitir que la soledad nos escoja.

Los objetos simbólicos (como una gorra, la estatuilla de un perro, una cadenita, un alfiler de gancho, entre otros) se encargan de ir delineando todo aquello que tendrá notoriedad en Noches blancas de Gurevich. Y, lo más interesante de todo es que la soledad es combatida con soledad, el amor con romanticismo y la elección justa cuando se pretenda. En cuanto al autor ruso, su rostro es proyectado, sus días en prisión (por contradecir a un zar) recordados y la angustia de aquella soledad tan desahuciada, sentida como si jamás se hubiera podido compensar.

En lo que se refiere al aspecto romántico y amoroso, a lo largo de toda la historia se pueden ver presentes. Un abrazo, una palabra, una frase alentadora y el deambular de aquellas almas solitarias que se creen perdidas y absortas pero que, aún, encontrarán la forma de encontrarse y encontrar -así y solo así- la esperanza de vivir más libremente, sin depender de un otro para ser feliz y conectándose con el mundo como se pretenda.

La fantasía es espejo de la sombra, se escucha decir en cierto momento de la obra y esta frase, al igual que tantas otras, quedarán flotando en el éter para que nos las apropiemos y podamos ponerlas en juego en el momento exacto.

En cuanto al ritmo del relato, existen momentos en que se verbalizan las acciones opuestas a las llevadas a cabo, y, por otros, el silencio se apodera de ellos, cautivándolos. Es la poesía que engalana e hila los conceptos de la historia en que el humano es desposeído de todo lo material para mirarse por dentro. La filosofía también se suma al relato y al lugar que ocupa cada ser en el mundo.

De repente el texto de Dostoievski se siente bien cercano, muy cercano, con nombres de acá, con sensaciones de acá y cuestionamientos de todas partes que casi siempre seguirán siendo los mismos. La soledad no es un problema, el problema es como se lleve.

Mariela Verónica Gagliardi

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Frustradas sí, pero con humor negro

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En una Francia de pos guerra, totalmente triste y abolida, Jean Anouilh escribe la obra de teatro Orquesta de señoritas, una historia que verdaderamente ilustra cómo eran sociedad de aquel entonces y el estereotipo de mujeres que existían -ocultadas tras el machismo dominante-.

Con un elenco formidable, súper talentoso y reconocido en el ambiente artístico-teatral; esta versión viene a resonar nuevamente los cumplidos de estas femeninas que pretenden tener un espacio no solo en el escenario sino en la vida. Al estilo de un café concert, no sabemos a ciencia cierta qué piensa el público ni qué opina, aunque sí podremos ponernos en su lugar (aunque sea por una noche) y transmitir nuestras sensaciones durante la función.

Osmar Nuñez es quien representa a la directora de orquesta, con una Hortensia muy mandona, que se lleva al mundo por delante y que no tiene escrúpulos para hacer lo que le plazca. Pareciera ser que los sentimientos se los ha olvidado en algún antiguo baúl y ya no encuentra buenos modos de transmitir las cosas.

Mientras este pintoresco personaje se luzca por encima de los demás (por cuestiones de la dramaturgia), las otras damas intentarán relajarse y aprovechar los intervalos para darse consejos de recetas de cocina, de tejidos y del amor en general. Como un grupo de amigas querrán prestarle el hombro a la que más sufra y secarle las lágrimas a la que no encuentre cómo sanar su corazón.

El único personaje masculino será el interpretado por un pianista que no se cansará de repartir su amor por doquier. Vale aclarar que todos tienen rasgos bastante ciclotímicos, algunos más neuróticos que otros y con una hiper sensibilidad por todo aquello que se diga opuesto a lo que se pretenga oír.

Si bien Orquesta de señoritas es una obra del género comedia, tiene algunos aspectos dramáticos que darán mucho para análisis. Las carcajadas ocultan el dolor de quienes más sufren, la sobreexageración tapa la sensibilidad propia del ser humano y el mundo artístico demostrará su frivolidad -aquella frialdad que permite que unos sean y otros mueran en el intento-.

Todos los personajes que componen esta magnífica puesta en escena se lucen y cautivan notoriamente, así como el género absurdo se apodera incluso de los instrumentos que no suenan más que en nuestra imaginación.

Una comedia picante que utiliza la burla e ironía para enseñar a no frustarse, a seguir adelante y a luchar por los propios sueños.

Hortensia demuestra que es menos hipócrita (en verdad la más auténtica) que el resto de las concertistas, diciendo que: Durante la guerra, en plena ocupación, me negué a tocar para los alemanes. Conozco a otras, que no tuvieron tantos escrúpulos.

Tirarse de la lengua -una a otra- pareciera ser uno de los recursos que más se utilizan en la historia, al igual que un negro en el vestuario para lucir el luto por la miseria que estaba atravesando el país así como por la tristeza irremediable. Sin embargo, estas señoritas pretenden ser músicas y entretener a los más «afortunados», dando un espectáculo realmente ridículo, con canciones de diversos ritmos y en las que ocurrirán distintas desgracias, así como una notoria desafinación.

Almas desesperadas, conflictuadas, unas más puras que otras, unas más nobles que otras, otras más despiadadas que el resto. Personajes atados a una moral muy fuerte, imposibilitados de vivir pasionalmente y sin importarles el qué dirán. Si, al menos, pudieran observar a Hortensia, copiar su desenfreno y pisar sin titubear, podrían aniquilar esa patética adulación hacia otros, que les hace sentir una autoestima más baja de la que deberían tener.

Autor: Jean Anouilh
Actúan: Norberto Gonzalo, Edgardo Nieva, Jorge Paccini, Carlos March, Miguel Jordán, Ernesto Larresse y Osmar Nuñez
Dirección Jorge Paccini
Funciones: lunes y martes 21 hs
Teatro La Comedia

Mariela Verónica Gagliardi

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El amor es el mejor cóctel contra la nostalgia

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Escribir sobre determinadas temáticas que pueden no requerir investigar pero sí indagar en nuestro interior; es lo más difícil que puede existir. Porque vincularnos con un texto, con unos personajes adorables como los de Otoño (escrita y dirigida por Marcelo Ruiz, sobre un cuento de Julia Gambetti) y con una atmósfera cálida, angustiante y que, incluso, tiene un ritmo reiterativo -que no agobia ni cansa al espectador- requiere un mayor compromiso.

Así como durante el verano podemos disfrutar de los días infinitos de sol, en primavera continuarlos y en invierno descansar un poco de las altas temperaturas; es el otoño la estación más temida por sus lluvias, por sus paisajes secos y melancólicos en los que quizás lo que más se disfrute sea el pisar las hojas secas y escuchar el crujir sensacional. Fuera de eso, podríamos desear amanecer con rayos luminosos y no desesperarnos por las nubes incesantes.

Cuando el clima es fresco y dura largo tiempo, los problemas que se puedan tener se exacerban… por algo se habla de las fuentes de energía en las culturas incaicas.
Basándonos específicamente en el argumento de la presente dramaturgia es que vemos a una tía (Dora Sajevicas) que vive en un geriátrico y a su sobrina (Lorena Cammar) que la visita cada domingo. Nuevamente aquí, el autor precisó encontrar varias herramientas vinculadas con el estado de ánimo, con la depresión, con el miedo. Pero Otoño no es solo un conflicto o varios sino una historia muy tierna en la que se recurre a los vínculos humanos tantas veces olvidados.

Una tía que no representa a la tradicional ancianita sino a una mujer con un gran pasado, llena de anécdotas y vivencias amorosas con las que podría escribir varios libros y tener éxito. Quizás, el éxito que no tuvo en su vida real por no animarse a plantear lo que sentía.

Siempre pareciera salir a la superficie la famosa culpa, apuñalando de un solo golpe a aquel que se atreva a soñar sin piedad del qué dirán. Como si el valiente fuera tildado de todos los insultos habidos y por haber, dejando en escena solo a los «prudentes» y «leales». Como si el traicionar a los demás fuera peor que traicionarse a sí mismo.

Existen bailes, cantos, sonrisas, llantos, más risas y un sinfín de sentimientos que harán viajar al público hasta un lugar que no es sencillo llegar -sobre todo cuando no se tienen cuestiones resueltas-. No pretendo asustar ni estigmatizar a la obra con estos comentarios, sino todo lo contrario. Podría definir a Otoño como una pieza artística totalmente noble, bien narrada, en la que sus dos actrices se lucen y en la que es posible plantearse muchísimas cosas de la vida misma. Solo hay que estar abierto y sensible porque la energía que se vive durante la función pone la piel de gallina, ¡haciéndonos sentir vivos!

Creo que todos, absolutamente todos, nos planteamos en algún momento quién se hará cargo de nosotros en la vejez, cómo accionaremos cuando nuestros padres alcancen una determinada edad o simplemente qué es lo que se debe hacer ante determinadas circunstancias en que un cuerpo no responde como en la juventud «eterna». Los mal llamados gerontes, como si se los denominara similares a un trapo de piso, desprovistos de gracia y acomodados en el mueble que menos incomode. ¿Es mejor persona el que hace a su pesar o el que sigue el instinto de deseos, dejando atrás todo tipo de «obligaciones morales»?

Si no existiera la culpa, la sinceridad se apoderaría de cada rostro y la luminosidad haría olvidar a la estación más triste del año.

Una historia para reír y llorar, para conmoverse y para agradecer cada minuto de existencia en este mundo. Mientras el amor reine en nuestras vidas todo será posible y cada rinconcito olvidado podrá convertirse en suspiros de enamorados, en fragancias de flores y el más exquisito té de un domingo por la tarde.

Esta función se realizó en el Teatro El Errante (Av. Rosales 1345 – Palomar)

Mariela Verónica Gagliardi

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ESTRENO EN ARGENTINA: DESDE EL 7 DE SEPTIEMBRE Y POR 4 UNICAS SEMANAS EN EL MAIPO KABARET

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UN ESPECTÁCULO ÚNICO, DIVERTIDO E IRREVERENTE DONDE EL TANGO SE ENCUENTRA CON EL MIMO Y LA DANZA

LOS GUARDIOLA

A pesar de ser habitués desde su formación en 2003 de los más importantes festivales de Europa y Asia,  el dúo Los Guardiola compuesto por Marcelo Guardiola y Giorgia Marchiori nunca han actuado en Argentina con un show propio. Luego de sus últimas presentaciones a Italia y Francia, y antes de continuar con la gira que los llevará en octubre nuevamente a esos países y a Qatar, Los Guardiola presentarán su show en el Maipo Kabaret durante cuatro únicas funciones los días 7, 14, 21 y 28 de septiembre a las 21 hs.

Marcelo Guardiola es bailarín, actor, músico y director teatral y el creador de la investigación “Tango-Teatro” que desde 1999 tiene como objetivo la creación de un nuevo tipo de espectáculo que integre la música, la danza y la poesía del tango. Giorgia Marchiori es bailarina, actriz, coreógrafa y doctora en filosofía. Ambos han integrado en 2003 este dúo, cuya originalidad reside en contar una historia a través del mimo y la danza.

En 2004 recibieron en Buenos Aires, el diploma de honor «Milongueros-bailarines: Nueva Generación», y fueron declarados de Interés Cultural por la Secretaría de la Cultura de Presidencia de la Nación.

En el 2016 la Academia Nacional del Tango de la República Argentina les otorga el Auspicio Institucional como «Artistas de tango que difunden la cultura tanguera» algo que vienen realizando en Argentina, Brasil, Chile, Dinamarca, Eslovenia, España, Francia, Inglaterra, Italia, Qatar, Rusia y Suiza.

UNICAS FUNCIONES: 7, 14, 21 y 28 de septiembre a las 21hs.

MAIPO KABARET – Esmeralda 443

Localidades: $ 350 / $ 250 / $ 150.-

En boletería del teatro, o llamando a PlateaNet 5236-3000

VISA y VISA DÉBITO Tarjetas exclusivas.

MARCOS MUTUVERRIA
Prensa / Duche&Zárate

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Teatro Tornavía – Programación de Septiembre

CICLO DE UNIPERSONALES

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ACTRIZ – VIERNES 2 DE SEPTIEMBRE

Actriz: Susana Pampín

Dramaturgia y Dirección:  Bárbara Molinari

Lugar: Teatro Tornavía  

Dirección: Av. 25 de mayo y Francia, Gral. San Martín  

Horario: 20hs.  

Duración: 50 minutos    

Entrada gratuita, a retirar por el Teatro durante la semana previa a la obra

Sinopsis:  Una actriz interpreta a la actriz noruega Liv Ullmann. Liv Ullman interpreta a Nora de Casa de Muñecas. A modo de cajas chinas se construye un juego de máscaras, en donde la actriz habla por Liv, Liv habla por Nora, Liv y Nora hablan por la actriz, y la actriz habla también por ella misma. Cada una nos deja ver algo de la otra

 

TRÓPICO DEL PLATAVIERNES 9 DE SEPTIEMBRE

Actriz: Laura Nevole  

Dramaturgia y Dirección: Rubén Sabadini

Lugar: Teatro Tornavía  

Dirección: Av. 25 de mayo y Francia, Gral. San Martín  

Horario: 20hs.  

Duración de la obra: 55 minutos

Entrada gratuita, a retirar por el Teatro durante la semana previa a la obra

Sinopsis: Aimé vive en la habitación contigua al “Baile de los Enmascarados” y espera las visitas de Guzmán. Aimé se entrega a participar en el “Baile de los Enmascarados”, una suerte de orgías colectivas que prepara Guzmán. Contar la historia de esta relación, es explorar los límites más sórdidos del poder, lo insondable del poder, es narrar cómo un cuerpo puede ser devorado por otra voz, hasta los huesos, y cómo un disfraz puede incrustarse al cuerpo hasta volverse piel

 

SOLA NO ERES NADIE – VIERNES 23 DE SEPTIEMBRE

Dramaturgia: Natalia Villamil

Dirección: Ana Alvarado

Actor: Mariano Mazzei

Lugar: Teatro Tornavía  

Dirección: Av. 25 de mayo y Francia, Gral. San Martín  

Horario: 20hs.  

Duración de la obra: 40 minutos   

Entrada gratuita, a retirar por el Teatro durante la semana previa a la obra

Sinopsis:   

La obra propone una mirada inusual y conmovedora sobre el tema de la identidad de género. Humor y ternura, la condición travesti enfocada desde el punto de vista de un adorable personaje protagónico.  

Ella advierte que sin el espejo de los otros no logra un nuevo ser, inicia una despedida, escondiendo en cada detalle aquella que fue. Emprenderá una odisea por momentos feroz, intentando así encastrar en este nuevo mundo. Encuentra obstáculos y se nutre de ellos para ser alguien pero finalmente ya no los necesitará.

 

TODO VERDE – VIERNES 30 DE SEPTIEMBRE

Actriz: María Inés Sancerni

Dramaturgia: Santiago Loza

Dirección: Pablo Seijo   

Lugar: Teatro Tornavía  

Dirección: Av. 25 de mayo y Francia, Gral. San Martín  

Horario: 20hs.  

Duración de la obra:   60 minutos

Sugerido para público adolescente y adulto  

Entrada gratuita, a retirar por el Teatro durante la semana previa a la obra

Sinopsis:  Una repostera de pueblo. Una forastera que llega para cambiarle la vida. Una relación intensa y frágil. Una ventana a la calle. Un momento del día, el final; después: la noche. Un color: el verde. Todo verde.

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Alta en el cielo, de Nelly Fernández Tiscornia

 Alta en el cielo
Alta en el Cielo es una Declaración de principios.
Es un homenaje a a todas esas maestras que se “juegan por los chicos”, a esas personas que siguen jugándose y creyendo que podemos construir, a pesar de todo, un mundo mejor.
En una escuela de frontera, en un pueblo perdido de una provincia del norte, se encuentran: “La Gringa”, una maestra con valores y convicciones que le da identidad y educación a chicos abandonados en el monte y que no claudica ante un sistema que la acusa de delinquir por no denunciar la situación de estos chicos; con la “Inspectora Juárez”, representante del “sistema” con normas, leyes y creencias que se desmorona ante la realidad de esta escuela; con “Susana”, heredera de la vocación de su madre, inserta en una realidad que la oprime y que tambalea con la fantasía de una vida mejor; y con “Nicasio Cardoso” el “primer delito” de La Gringa, uno de los tantos chicos abandonados en el monte, un símbolo de que alguien se convierte en importante para un otro dentro de un sistema que abandona y expulsa.

Domingos 20hs Teatro el Vitral Rodriguez Peña 344 

ACTUAN
Julia Azar (La Gringa)
Luciana Conde (La Inspectora Juárez)
Sebastián Dartayete (Nicasio Cardoso)
Luli Zunino (Susana)
• Diseño de escenografía: Juan Ignacio Pólvora
• Diseño de iluminación: Soledad Ianni
• Diseño de vestuario: Mariana Pérez Cigoj
• Música: Claudio Martini
• Diseño gráfico: Patricio Azor
• Asistente de iluminación: Carolina Rabenstein
• Fotografía: Óscar Mauricio Cabezas – Martín Paluri
• Video: Sergio Gómez
• Asistente de escenario Alejandro Charo
• Asistente de dirección: Juan Ignacio Pólvora
• Producción ejecutiva: Alejandra García
• Dirección: Patricio Azor
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El propio despertar

Princesas

PH: Claudio Araya Silva

Ficha Princesas«Sos una princesita», «ya va a llegar tu príncipe azul», «van a ser felices para siempre»…

Estas y más frases, solemos escuchar desde chiquitas, como si nuestras vidas en algún momento se fueran a asemejar a la de los cuentos y películas de Disney. Y, como si al conocer la verdad y origen de todas esas historias -repetidas de generación en generación- nos pudieran hacer mujeres felices, pero de verdad.

Cuatro actrices se sumergen en la piel y esencia de los cuentos de hadas más clásicos para, a partir de ellos, construir nuevos relatos. Así, la pieza teatral Princesas (escrita y dirigida por Claudia Eid Asbún) nos muestra y demuestra cómo es posible desmitificar lo superficialmente bello para dar como resultado un nuevo producto que no es producto sino humanidad.

La ironía estará presente a lo largo de toda la dramaturgia y al terminar se podrá sentir cuánta chatarra hemos consumido durante gran parte de nuestras vidas.

Hombres que salvan simplemente por ser bellos o tener poder o ser príncipes o tener reinados, oro y besos que hacen despertar a una dama de su letargo.

Esta obra es la que abre el 2° Festival Latinoamericano de Teatro y el Cervantes es quien hospedará a esta función y la de mañana viernes, así como un gran abanico de propuestas escénicas aquí y en el Ecunhi, realmente interesantes de presenciar.

Con un público, al menos en esta función, conformado por más mujeres que hombres fue posible sentir una cálida atmósfera y la brisa -que, de a poco- podrá seguir modificando el mundo con sus inútiles códigos machistas y colocarnos a las mujeres en el lugar (luchado hasta el final) que deseamos, no que los hombres añoran tantas veces.

Para esto, el teatro experimental y vincencial resulta ideal; permitiendo un recorrido súper interesante y cautivante en el que los espectadores no perdemos el interés jamás.

Las historias de Cenicienta, Blancanieves y los siete enanitos, Pocahontas y La sirenita se apoderarán del espacio escénico y tendrán verdadera voz como se merecen. Dejarán de ser esas adolescentes soñadoras que sueñan sueños de otros, para lograr ser tenidas en cuenta en el mundo contemporáneo -en el que casarse no es el único destino probable-.

Voces de niñas van reiterándose desde un comienzo para crear el clima apropiado y luego hacer estallar en adultas los caprichos de un sistema capitalista que se resquebraja de a poco, que ya no tiene sentido pero sí lógica.

Aroma a manzana, a una, a muchas, a su jugo que se esparce por cuerpos inocentes, que se pegotea y permite patinar por una superficie, jugando al juego escogido, tiñendo las tradicionales estructuras de explicaciones coherentes y profundas. ¿Todas las niñas son iguales y desean lo mismo? ¿El beso del príncipe azul salva de algo a aquellas mujeres crucificadas?

Pero, cabe aclarar que Princesas no es una obra feminista sino una apuesta elevada, que conjuga el teatro, la danza y diferentes performances; que está muy lejos de replicar los discursos feministas y machistas, sino que se ubica desde un sitio inteligente en el que muchísimas mujeres nos sentiremos identificadas.

La música se encarga de ir hilando los retazos en sepia y descoloridos de aquellos cuentos que cada vez tienen menos valor pero que, sin embargo, siguen cobrándose vidas. Es entonces cuando el pop se fusiona con la música clásica y la electrónica, entre algunos de los ritmos surgidos, para conformar una Latinoamérica en la cual vernos reflejadas, valoradas y vivenciadas.

El ser perfecta no tiene validez y, posiblemente, al terminar la función, se pueda comprender aún más que nunca existieron ciertos parámetros y que ni siquiera la matemática puede salirse con la suya.

Cuando los hombros se contraen, los abdómenes buscan formas nuevas, el silencio se subraya y el relato de un hombre dará aún más aciertos que preguntas.

Una niña tratada como sirvienta, una sirena a la que se le quita la voz, la hija de una reina que muerde una manzana envenenada y otra que vive en una tribu aborigen. Las cuatro tienen en común que desean salir del lugar en el que están y les han hecho creer que la llegada de un hombre (distinto a prototipo que conocen) las salvará de dicho hábitat, convirtiéndolas en criaturas completamente mágicas, súper felices y que sentirán la satisfacción plena de haber hallado el amor cuando ni siquiera saben lo que esto significa.

Uno de los puntos más interesantes de esta puesta se centra en la reflexión, pero no en un cuestionamiento desde afuera sino más amistoso: por ejemplo, las amigas se juntan y al momento de escuchar la vivencia de una, le preguntan los motivos que la hacen pensar o sentir de tal o cual modo. Así es como la figura recta y uniforme se cae de un soplido y deberá ser construida artesanalmente juntando los propios deseos.

Espejos que las muestran y hacen ver como son, dejando atrás ese pasado no escogido del todo, en el que sus vidas eran mercancías vendidas al mejor postor, con colores rosados y músicas al ritmo del vals, para inmiscuirse en los cerebros menos pretenciosos y despojados de sentido (¿común?).

Movimientos demasiado lentos (que podrían poner a ansiosos a espectadores masculinos no acostumbrados a este tipo de puesta) nos dan la oportunidad de oler la fragancia del amor, de vibrar junto a cada serie coreográfica que pretende ser solo lo que desde adentro sale como una pulsión necesaria para cambiar por necesidad. Quizás se pueda vislumbrar que no existe una perfección en cada paso, pisada o acción y es que de eso se trata Princesas, de ser a su modo, a su necesidad, a su tiempo, a su mirada, no a lo que una sociedad pretenda de ellas.

Desde ya que la dramaturgia, las interpretaciones de los cinco artistas y la puesta en escena es cautivante, de un vuelo supremo y que pone la piel de gallina completamente. Somos ellas, ellas somos nosotras, por eso es que podremos (juntas) seguir rompiendo cuanta manzana se nos cruce por el camino sin probar lo «prohibido» para morir y despertar en un mundo aún más podrido.

Entonces es cuando el público deberá responder a un estímulo provocado por los artistas y todo cambiará. Quizás algunos comprendan el significado y otros simplemente rían superficialmente. Lo importante es que quienes hallan comprendido el lenguaje y códigos de Princesas, transmitan a las niñas reales que el mundo de ficción es solo eso y que la realidad no es ni mejor ni peor, sino distinta.

Cuidate de los hombres, se escucha decir por allí. Y los cuerpos son limpiados, sanados y convertidos en sus cuerpos no los de ellos ni los de nadie. Ya no existe la apropiación sino el cuidado, el verdadero cuidado no solo la alerta o el miedo.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Bretón envuelto en la tormenta de Santa Rosa

traslasierra3

ficha-traslasierraEn un pueblo perdido, en la provincia de Córdoba, es que se encuentran dos hermanas a la espera, mientras su madre viene y va, deambulando por doquier. Ellas aguardan que el viento tome otra dirección más conveniente para sus vidas, se toman el tiempo para imaginar qué pudo haber sido de la vida de su padre y, mientras tanto, quisieran casarse y huir de la casa que habitan en pos de algo mejor y progresar.

No solo que el progreso que buscan no llegará sino que se irán sucediendo una serie de atrocidades que (acompañadas por efectos sonoros en vivo) nos irán llevando por un recorrido poco visto en el teatro contemporáneo.

Y, de repente, podemos observar una excelente escenografía que nos da cuenta del lugar que el autor/director pretende recrear: una cómoda que sostiene el portarretrato de un hombre, posiblemente del padre que ha dejado todo. Un rostro que bien podría ser -por el carácter de la dramaturgia- André Bretón. Sumado a este detalle, se une una cama con sábanas añejas y diferentes vestuarios que lucen las actrices y otros colgados en el patio de la casa, intentando secarse antes de que ocurra lo peor.

Entonces, retomando el hilo conductor de la historia, Bretón podría ser el progenitor de estas dos jóvenes ya que sus historias coinciden a la perfección: la ubicación geográfica (Francia) y la tinte surrealista que lo caracterizó. Es así como Traslasierra (escrita y dirigida por Gabriel Cosoy) se abre a dos lecturas: la tradicional que nos invita a seguir, cronológicamente, el relato; y la surrealista que nos lleva de la mano por un universo colmado de historia, de guerras, de literatura, de simbolismos y de, al parecer, un discurso que podría (incluso al terminar) volver a reciclarse.

Esta obra es una maravilla y así nos deja a los espectadores. No hay quien no salga de Silencio de Negras con una sonrisa de satisfacción porque se trata de un producto artístico muy bien logrado, con eximias sobre actuaciones, con un espacio escénico que parece ser el ideal y todo el aspecto sonoro que acompaña, deleitosamente, a la narración. No nos tenemos que imaginar que se desata la tormenta de Santa Rosa porque la sentimos, la escuchamos, la tememos y añoramos que no se cobre víctimas.

Por momentos las hermanas, con su aspecto campestre, se animan a contar sus desgracias, sus penas, sus esperanzas y a creer que lo que vendrá será mejor. Es tanto el delirio que se vive a lo largo de esta historia, pero tan bien interpretado, que no podríamos cuestionar absolutamente nada de lo que ocurre. Todo lo improbable se vuelve real y no existe momento para negar que una novia de su padre pudiera aparecer de la nada, pretendiendo y orando por su vida.

En lo personal considero que tener en cuenta sabores, aromas, fragancias, sonidos y silencios ayudan a que tanto los artistas como el público puedan/podamos meternos de lleno en la obra, ser parte, trasladarnos a un espacio en que bebíamos esta infusión o recordar tal o cual cosa por el cesar de una ráfaga de viento. La memoria emotiva es fundamental para que sellemos en nuestro cuerpo un momento determinado. Este es el caso y quizás por ello pueda ser tan complejo escribir sin que una frase quede redundante o demasiado pegajosa.

Cada partecita de Traslasierra es un recorte de los escritos de Bretón. Por esto y mucho más, se puede disfrutar y rememorar “En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo”. Pareciera ser que la imaginación cumple con todos los requisitos para que el surrealismo llegue al objetivo de plagarnos de herramientas y deseos, sin límite, soñando despiertos: “Amada imaginación, lo que más amo en vos es que jamás perdonás”.

La razón se hace a un lado para que lo más puro e innato del ser humano cobre protagonismo. Es momento de dejar relucir aquello que asombra, que sorprende. Es el instante en que podremos tomar con las manos a nuestra niñez y abrigarla de tal modo que no se escurra jamás.

Cada una de las ocurrencias de esta magnífica dramaturgia sorprende, llena y otorga una luz que solo será interrumpida por esos rayos que anuncian la tormenta del año o, por qué no, del siglo. Toda preocupación podrá ser soslayada y las plegarias reunidas para que tengan su momento de lucidez.

Mariela Verónica Gagliardi

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