*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Los vientos de la desgracia

juan moreira

Ya de por sí su nombre pisa fuerte, tiene vigor y un encanto específico. ¿A quién no le hubiera gustado conocerlo y charlar un rato con él? Saber de sus convicciones, de su lucha, de nunca bajar los brazos, del miedo que no formaba parte de su vida y de sus propósitos.

Juan Moreira (versión y dirección de Claudio Gallardou que se basa en la original de José Podestá) es un drama en un acto y nueve cuadros que ilustra una época muy trágica de la historia argentina: el enfrentamiento ente gauchos y soldados.

Al comenzar la obra, Juan Moreira (interpretado por Alberto Ajaka) dice quién es, por qué y su legado. Una vez terminado su relato, no tiene más tiempo que para escapar y escabullirse donde pueda. El Alcalde Don Francisco menciona que “Si los gauchos son gauchos salvajes, ¿qué será de nosotros por Dios?”

La escenografía bien campestre, va modificándose y detallando -cada lugar recorrido por Moreira y sus persecutores-, con diferentes estilos que permiten otorgarle también un tinte contemporáneo.

En cuanto a la música, surgen diferentes ritmos como: milonga y zamba, fusionándose con el drama y los momentos de comicidad en que –como espectadores- nos relajamos un poco la tensión imperante.

Los payadores interactúan con los personajes y le otorgan a la pieza artística un vuelo más alto, al igual que el pianista que va sentenciando los pasos hacia la mortalidad del gaucho.

Su amigo Julián (y padrino de su hija) intenta convencerlo de que cambie de opinión pero Moreira es un hombre cerrado, rudo y que irá por lo que juró. No hay que olvidarse que, como tantas tragedias, la presencia de su esposa Vicenta es por la que se desata la ira del famoso sargento Chirino. Una fiesta de cumpleaños no comunicada y llegada a oídos de este oficial que se toma demasiadas atribuciones.

Una pulpería será uno de los espacios en que se desarrollará la historia dramática, intercalándose con paisajes y otros lugares en que ocurrirá la acción.

Es digno de destacar no solo la parte actoral, de dramaturgia y dirección sino el sonido que nos permitirá ingresar en un universo desde los primeros minutos de la obra. Resulta más pasional y un plus -la música en vivo-, la percusión que va acentuando la tensión y las pausas marcando el suspenso de lo que estará por venir.

En cuanto al vestuario, está muy bien caracterizado tanto para los personajes femeninos como para los masculinos, se percibe cómodo y le permite a cada personaje desplazarse, correr y danzar perfectamente.

“El engaño quema las entrañas del hombre”, dice el Tata (abuelo de Vicenta). A lo que, más tarde, el héroe gaucho agrega: “Yo no nací Juan Moreira, yo no nací peleador, me han hecho pelear los hombres pa´ defender mi honor”.

Cuando Moreira mata a uno de los hombres y huye, rápidamente, el alcalde toma prisionera a su esposa y pretende denigrarla y violarla (hecho que por suerte no llega a consumar). Allí está él, batiéndolo a duelo, defendiendo a su mujer, a todo lo que considere que debe cuidar con uñas y dientes.

El malambo muestra la guapeza de los bailarines, sus dotes para la danza, esa esencia originaria que pisa en el lugar preciso. Algunos se lucen más que otros, al igual que las parejas que desfilan por el escenario, que se dicen versos recitados y se seducen con las miradas.

Esta pieza teatral realiza un gran despliegue escénico en que es posible disfrutar del teatro en vivo, deseando que gane Moreira, sabiendo que eso no ocurre, sufriendo con cada tropiezo y pidiéndole a la vida que las cosas pudieran ser diferentes.

“Como mi alma tiene alas, a mí me gusta volar”.

ficha Juan Moreira

Mariela Verónica Gagliardi

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Siga el baile

Marathon1

Dos países que poco tienen en común y que, sin embargo, se unen bajo la pluma de Ricardo Monti para narrar las desgracias de los años 30 en que la humanidad pretendía sobrevivir ante diferentes tipos de conflictos. En lo que respecta a Estados Unidos, la crisis de Wall Street provoca la denominada Gran Depresión y, en lo que se refiere a nuestro país, el Golpe de Estado liderado por Félix Uriburu quien derroca al presidente, radical y democrático, Hipólito Yrigoyen.

Marathon (dirigida por Anahí Gadda), reúne a un grupo de estudiantes de escuelas públicas de Buenos Aires y convierte esta historia en una muestra en que los adolescentes pueden meterse en la piel de diferentes estilos de personajes –algunos más comprometidos que otros- y hacer relucir la oportunidad de actuar.

Cuán importante se vuelve para los chicos el tener la posibilidad de hacer arte. Y, en este caso, Gadda les vuelca su talento y profesionalismo para que el recorrido realizado por esta pieza teatral dramática siga retumbando en el inconsciente colectivo.

Con respecto a la escenografía, realmente, cuida hasta el más mínimo detalle, utilizando el reciclaje como recurso para la estética de lo que se luce. Así se puede por ejemplo ver un ventilador de techo inutilizado y puesto como adorno, banderines de colores que cuelgan desde lo alto, un tocadiscos, engranajes luciendo sin su función. Hacia ambos extremos pueden contemplarse estas ornamentaciones que guardan extrema relación con el argumento.

Si bien la obra fue escrita sobre 1930, se publicó en 1980 –año en que imperaba la dictadura militar-. Momentos de plena angustia, desolación y temor que son trasladados como un campo de concentración a una pista de baile cercada de la cual no pueden salir. Y no es que no puedan saltar y correr sino que las amenazas realizadas por el presentador del certamen (infinito) son tan firmes como la palabra de un hombre autoritario ya que produce miedo con el porte, con la percusión y cada paso de su irónica existencia.

Una maratón planteada como fortín, como espacio de expresión y resistencia, con ambivalencias tan grandes como toda contradicción del hombre. Un espacio en el que cada pareja podrá sabotear lo que más le duela o incomode. Tragedias que podrían evitarse con la unión y la valentía pero que aún no se sabe el cómo.

La cultura aparece, surge y renace en la voz de una mujer que interpreta bellísimas canciones con su guitarra criolla, acompañada por su pareja que recita poemas. Esta pareja es la única que representa una luz en el cambio, que se libera de los sentimientos hirientes y expresa con tiernas melodías de esperanza.

La flor más linda del barrio, a su paso iban brotando, requiebros, palabras hondas, que del pecho varonil, salieron aquel abril – canta la artista con su instrumento, acompañada por el poeta.

Mientras las discusiones y los trapitos al sol se desnudan a toda hora, los cuerpos están flagelados, devastados, ansiando descansar un rato, dormir lo que precisen. Pero son privados de su necesidad. Quien abandone el lugar no se irá flameante sino que podría suceder lo peor.

Ellos no habrán imaginado siquiera que un concurso de baile se convertiría en esta tortura. Ni las borracheras les harán sentir alivio, sino que delirarán cada vez más.

Una de las canciones más atractivas es una que menciona un ritual africano llamado Mamá Chola. Durante este mambo, cada uno de los actores aprovecha para presentarse por su nombre y danzar sin una coreografía impuesta sino dejando que sus cuerpos hablen y pidan. Es sumamente interesante esta representación y cada una de las festivas que oscila entre represión y tristeza. De esta manera se puede respirar y sentir ese aire rejuvenecedor.

De repente se escuchan las plegarias desesperadas: “¡Agua, por favor!”, “¡Corro por el campo descalza!”, “¡Me estoy secando!”. Se continúan una tras otra, como los movimientos corporales que corren en el mismo lugar intentando llegar a un lugar en el que sentirse a salvo. Las gotas de sudor los recorren por completo, algunos callan para siempre mientras otros se imponen con la palabra. Hasta que irrumpen dos hermanos a último momento y pagan para ser incluidos en el concurso. Un concurso  del que en ningún momento se menciona cuál será su premio, si existirá o si es una burla del que maneja la batuta para quedarse con el “premio mayor”.

Una música talentosa, una comediante que dará que hablar en el futuro y un presentador que tiene el papel más comprometido de la obra con un extenso libreto que consigue interpretar de forma óptima.

Marathon o Maratón, significa carrera. Pero, ¿a dónde ir cuando no existe un destino prometedor? Como corriendo en el lugar o rotando, así prosigue todo hasta que la luz se apaga.

ficha Marathon

Mariela Verónica Gagliardi

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La vida se va

Tiempos relativos

Como el agua que se escurre entre los dedos o aquello imposible de definir, de algún modo certero -que escape a la física o ponga de protagonista a quien se estime-.

¿Qué es el tiempo?

Cada quien podrá precisarlo como más cómodo o afín le quede, sin importar la definición prolija, enciclopédica, aquella escrita por eruditos o por quienes se desesperan en el correr de las horas sin que nada trascendental ocurra.

De una u otra manera, Ricky Pashkus es quien se encarga de recrear un ambiente en que los seres humanos y divinidades se vinculan de diferentes formas.

Tiempos relativos es el nombre de esta comedia musical, que tiene como protagonista a Pepe Cibrián y que utiliza la palabra como unión y como canal de comunicación para conseguir el bien.

En este ambiente romano, que tiene un sauna como escenografía, sumerge a distintos tipos de personas en el agua –purificando sus esencias e implantando la sabiduría para tal propósito-.

Darío Barassi es el hilo conductor en esta noble historia y cada una de sus intervenciones harán reír al público, permitiendo tener la esperanza de que existe un mañana.

El vestuario, tanto de los actores como de los tres músicos que integran la dramaturgia, es de color blanco -lo cual no condiciona sus personalidades-.

Pepe Cibrián, a su vez, es Dios. Una divinidad que no juzga, que hablar pausadamente, que instruye, enseña y tiene la paciencia necesaria para ser “superior”.

“El sonido de la música”, menciona en un momento, refiriéndose a las melodías y a los tiempos. Y continúa adentrándose en la temática: “Dura más la llovizna continua (…) Me hice débil para ser eterno”.

Cada uno de los personajes tiene su particularidad y brillantez, pero existen algunos que sobresalen más por el rol que les toca interpretar: la novia virgen, la académica y el bufón son quienes hacen descostillar de la risa y emoción con su carisma. Y allá, en el fondo, con un vestuario diferente al resto está él: Dennis Smith. Un artista que con solo pisar el escenario lo hace vibrar, que con su humildad transmite pasión por el teatro y que encarna su personaje deleitosamente -a  quien le cuestiona si tiene un sentido de ser-.

Estos artistas son los que más interactúan con Cibrián y, por ende, le otorgan a la puesta en escena una calidez y templanza inigualables.

Así es como el humor, el romanticismo y el erotismo consiguen inmiscuirse por todo rincón que deseen explorar.

Nos hizo falta tiempo, mucho tiempo por vivir, evocan en una frase correspondiente a la canción “Nos hizo falta tiempo” (Armando Manzanero). Y el aire en la sala del Picadilly se transforma, se repara, se pacifica por completo.

La introspección es el mecanismo que más utiliza Dios para evaluar si, luego, lo que plantea puede llegar o no a ser coherente.

“A lo mejor soy la eternidad misma”, dice. Y la canción “Cambia, todo cambia” (Mercedes Sosa) cautiva a todos los espectadores, sin por ello vincularla a ideologías políticas destructivas. Se trata de otra cosa.

Cabe aclarar y resaltar que todas las canciones escogidas narran por sí solas una historia paralela y que ésta y la convencional se retroalimentan en una misma. Dichos temas son casi todos en castellano y aquellos que no, tuvieron a Marcelo Kothlian para adaptarlos, deleitosamente. Sumado al equipo músical, el talentoso de Damián Mahler se encargó de hacer sonar cada partitura. De ese modo, el universo melódico creado es bien nuestro, próximo, cercano y suspicaz.

Luego, Cibrián prosigue con el significado de adulación. Lo explora, lo cuestiona y hace su propia adaptación: “El que no acepte que lo adulen, será eterno”. Como si se tratara de aquellas profundidades infinitas, cada palabra se encauza en otra, se une, se separa, se complementa… como la humanidad.

A la vez que la mujer académica cita a Nietzsche, afirmando que “El ignorante perecerá”; el grupo continúa fusionándose, descubriéndose y asumiendo las diferencias que distinguen a un individuo de otro.

Rock, folklore, boleros y ópera que se adaptan a nuestro país, a una patria interrogada, descreída, obsoleta y plástica.

El salvajismo de un bebé, el grotesco entremezclado con diversos estilos como la parodia, ilustran a este fenómeno del tiempo, a lo que no es y, sin embargo, podría ser.

La madre, aquella mujer sabia, menciona: “El reloj no se detiene ni un instante”.

¿Hay futuro?

Mientras existan voces cautivantes y profundas como las de Deborah Turza, Dennis Smith e Ignacio Mintz; sí.

Mientras la unión no destruya y la belleza no sea solo física, sí hay futuro. Un futuro colmado de placeres, no solo eróticos y promiscuos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Al compás del tamboril y la chacarera

Candombe48

Una tarde de sonidos africanos, traídos a Azul, con músicos de diferentes lugares que fueron expandiendo su música y baile a lo largo de varias calles del centro. Esta actividad cargada de entusiasmo y amor estuvo organizada por Orún Aiye -una comparsa compuesta exclusivamente por mujeres de Azul-.

Acompañaron a estas talentosas los grupos: Kilumbo-aña (Tandil), Tambores del Callvú (Azul), Ashanti (Olavarría), Cuna de tamborileros (Bahía Blanca) y Umira Candombe (Bahía Blanca).

Si bien los días de primavera se hicieron desear, finalmente, aquí están. Rodeándonos de arte, de magia, de colores que caracterizan a una u otra comparsa, a banderas que flamean por la libertad y la inclusión, de niños y adultos que pisan fuerte en el asfalto y sonríen entre ellos miradas complacientes. Miradas que luego se esparcen hacia el público donde estamos absortos solo disfrutando de una maravillosa tarde de sol.

Caminamos todos como una procesión pero de fanatismo cultural, de percusión, de sonidos cargados de templanza, de precisión, de manos que se combinan para lograr melodías tradicionales y otras inventadas. De tacos femeninos que desfilan como si estuvieran en un verano deseado, de hombres que admiran, dirigen y se pasan la batuta con mujeres. De un sentimiento compartido que se renueva en cada número y continúa hacia la costanera.

Una vez que todo termina, los gritos de felicidad se escuchan, nuestros aplausos acompañan y el sol se mantiene brillante en el cielo.

Peteco y Anabella

Cuando pasan unas pocas horas, el show de Peteco Carabajal y Anabella Zoch comienza. Se hace esperar y desear, hasta que el telón de terciopelo bordó se despliega para dar pie a un recital bien nuestro, con tanta historia que viene bien de abajo, de unas raíces que cada vez se vuelven más profundas para recorrernos de principio a fin.

Estos dos músicos fueron acompañados por: Jorge Giuliano, Lucas Omer, Homero Carabajal, Silvana Albano, Martina Ulrich Cárpena Carabajal y una invitada especial que llegó al terminar la noche.

Como homenaje a Carabajal y a su música tan profunda y conmovedora opté por realizar un recorrido literario que conforme un mural integrado por pequeñas piezas (fragmentos de canciones). Todos ya conocen sus nombres, sus melodías, sus chacareras, escondidos, zambas y demás estilos.

Es así como su arte unido a una pluma conforman lo siguiente:

Qué sucederá en la hora crucial, que me hace sentir. Como Un tren que dice adiós.

Todo puede cambiar. Caminando hacia el sol, con los rostros en paz.

Los viajeros de la vida como estrellas fugaces. Como sueño de mi vida. Así es la luz de mirar.

Arde la vida a cada ser viviente una utopía.

Pareciera conformarse por sí solo un poema, escogiéndose algunos versos que impresionen más que otros, por gustos meramente personales. Como una elección caprichosa de mi parte para esbozar un parecer brillante como lo fue realmente en el Teatro Español.

Homero Carabajal, su hijo, ilustró con la percusión y su voz al igual que el resto de los artistas en escena.

Se trató de un recital que tuvo el motivo de presentar el disco de Anabella Zoch en homenaje a Carabajal y su trayectoria. De paso, nosotros disfrutamos de sus cantares, provistos de un recorrido único y audaz.

Peteco es un músico brillante, lleno de belleza, de amor por el arte, de sensibilidad a flor de piel, de humildad, de conexión al instante con el público, de placer por la palabra y amor a la vida. Él desde que ingresa al escenario en compañía de sus músicos, hasta cuando queda solo con su guitarra, violín y demás instrumentos, es él. Un ser impresionante que da fe y esperanza, que tiene una mirada de quietud que transmite calma, que otorga esas ganas por incursionar en la música sin siquiera saber lo que es una escala o un pentagrama.

No es ninguna novedad lo que describo pero sí la precisión de un show que quisimos que dure mil horas para seguir disfrutando cada vez más.

Entre anécdotas y frases, tanto Peteco como Anabella diagramaron una velada digna de ser destacada. A su vez, ella como una luz que brilla, con una sonrisa pintada y la felicidad que irradia, contagió su pasión también por el folklore argentino.

Horno de barro, pan de esperanza…

Crepúsculo de domingo. Rayito de luna..

Nadie se animó a danzar pero todos, absolutamente todos nos movimos en nuestras butacas con ganas de que alguien sea el precursor. Por timidez, seguramente, ninguno rompió el hielo. Una verdadera peña se podría haber armado y los asientos volar por los aires en busca de más espacio. Como la casa de los padres de Peteco, allá en Santiago del Estero que es tan grande que él mismo la considera un sitio para danzar chacareras y demás bailes.

Otro de los lujos que tuvo la noche fue el estreno de la canción Alas del sol, un tema dedicado a una mujer de La Boca que hace gorritos con los colores del cuadro de fútbol y los vende. Esta zamba fue realmente conmovedora y también un llamado al amor y al recorrido elegido en la canción de Espejo de amor (título que da nombre al álbum).

Tengo un espejo que me desnuda la soledad (con autoría de Homero Carabajal) y no quiero partir sin felicidad, al despertar (Mercedes Sosa).

Dónde estará la estrella, ya no podré con mi dolor. No quiero que el dolor se adueñe de tu mirada. Yo te ahuyentaré el dolor cantando la chacarera.

Voy de a poco por la vida sintiendo el amor. No quisiera despertarme de este sueño enamorado.

Conciencia de luz, cuerpo de vino y pan, es la canción que apela a una conexión con el ser y religión como un camino hacia la paz y unión.

Una lágrima he guardado, una gota de esperanza y esta es la frase que resume la sintonía del recital, esa necesidad que cada vez sentimos más los humanos por querer frenar la violencia, por conectarnos más entre nosotros y seguir andando entre paisajes bellísimos en los que anclar cuando lo precisemos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Recordar taconeando

flamenco

Noches de flamenco (espectáculo creado y dirigido por Jorge Mazzini) pretenden ser veladas para que la historia de España sea profundizada, sentida e interpretada por un ballet, cantores y músicos quienes se encargarán de hacer un recuerdo en vivo y en directo. El homenajeado es el cantaor gitano José Monte (llamado originalmente José Jiménez Navarro), quien nació en 1893 y murió en 1966. Su pasión desgarradora podrá vislumbrarse en cada una de las escenas montadas a lo largo del espectáculo.

Durante alrededor de una hora y media, pudimos disfrutar del estilo sevillano y de diferentes bailarines que desfilaron por las tablas en el Teatro Astral. Cada espectador podrá tener a su preferido/a y me atrevo a afirmar que Gastón Stazzone deslumbró en cada una de sus apariciones -tanto individual como grupalmente-, teniendo una destreza única, comunicándose con su mirada, pisando fuerte, preciso y permitiendo que su cuerpo hable por él.

Baldomero Cádiz como voz principal del show, fue el encargado de ir hilando cada una de las piezas flamencas al igual que una presentadora que describía escena tras escena lo acontecido. Ambos relatos ilustraron y detallaron las batallas, amores, guerras, desesperanzas, uniones y la gran pasión que caracteriza a este pueblo español.

Los bailarines: Jorgelina Amendolara, Cecilia Crespo y Yamil Rabaj brillaron en escena y dejaron todo de sí por esta danza, admirando cada sensación y profundizándola corporalmente.

El tango Volver fue interpretado por Eugenio Romero y se convirtió en uno de los lazos más fuertes entre el país europeo y Argentina, uno de los tantos que unen ritmos diferentes y que por algún motivo, razón o deseo terminan confluyéndose.

Con respecto a las canciones que sonaron a lo largo de la noche se pueden mencionar: Cantiñas, Desde lo profundo, Mi guitarra y yo, Campanas del olvido, Buenos Aires Flamenco, Espejos, Celos, Potro de rabia y miel, Fiesta de tangos, Me gusta reñir contigo y Bulerías, bulerías, bulerías.

Un público espectador muy conectado con este ritmo musical que aplaudía cada uno de los números. Un público dentro del que no todo sería, seguramente, entendedor del baile y dichos estilos melódicos. Por tal motivo, considero necesaria la aclaración de ciertos términos relacionados con el flamenco.

Cuando se menciona la Jota de Cádiz, la referencia es a un baile de varios lugares de España dentro de los que se baila de manera similar y muchas veces con castañuelas. Es un baile y canto tradicional -como en Argentina podría serlo el tango y folklore-. De hecho pueden observarse ciertas similitudes entre algunos desplazamientos de nuestra chacarera y zamba, con la jota y otros ritmos españoles.

Otro de los aspectos que llaman la atención es el aplauso que se utiliza para llevar el compás del baile gitano. Dicho compás suena a castañuela, como si una palma de la mano se juntara a la otra dejando un hueco entre ambas, sonando más grave que en una chacarera donde las manos se colocan de otro modo.

A la vez que otro bailaor gitano danza una seguiriya en la que se puede sentir su dolor, la persecución de esta gran franja de la sociedad, los celos por un amor y la muerte. Se percibe la presencia de una seguiriya cuando el cantaor cambia la altura de una sílaba musical mientras entona (lo que comúnmente se conoce como melisma), al tiempo que se escuchan quejíos y “ayes” (plural de la palabra ay, que utilizan como forma descripción sonora del dolor).

Cada una de las escenas se convierte entonces en un retazo de historia y es posible determinar un principio y fin -sin que resulte necesario unir una con otra-.

En cuanto al cuerpo de baile es realmente perfecto y coordinado en cada uno de sus movimientos. El ballet mira hacia adelante, se comunica entre el mismo y suena el “llanto de la guitarra”. Luego aparecerá una novia con su rama y sufrirá el abandono de su amado, no sin expresar su dolor y lanzando todas sus joyas por los aires.

La pasión de quien interpreta esta danza resulta fundamental. No se trata solo de aprender figuras y pasos, tampoco de tener solo gracia, sino de un conjunto que convierte al bailarín en un transmisor de historias sentidas, exageradas pero creíbles.

Algunos ritmos como granaínas (proveniente de Granada y denominada como un fandango) y guajiras (se originan en Cuba ya que se trata de un ritmo musical de la isla, pero se le agrega el flamenco) estuvieron durante estas Noches flamencas en que todos nos comprometimos con el espectáculo y sufrimos el pasado como si fuera nuestro, que de alguna manera también lo es.

 

ficha Noches de flamenco

Fotografía: VCorta Producciones.

Mariela Verónica Gagliardi

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Manteniendo viva su ilusión

Ni con perros, ni con chicos

Las propuestas de musicales en Buenos Aires cada vez son más valoradas por el público, sea éste concurrente o no.

Lo cierto es que son pocas las comedias musicales que cumplen con la función de su nombre. Por lo general, los artistas que cantan excelente no transmiten demasiado desde lo corporal y, los que sí saben de danzas no tienen demasiados dotes vocales.

Ni bien supe que Ni con perros, ni con chicos… se estrenaría en el Teatro Cervantes, reservé mi
Ni con perros, ni con chicos3localidad. Cómo perderse una obra musical con cuatro talentosísimos actores del género (Omar Calicchio, Dennis Smith, Julieta Nair Calvo y Laura Oliva), con una dramaturgia impecable y atrapante (a cargo de Fernando Albinarrate) y la dirección del increíble Javier Daulte. Con un elenco de esta magnitud, ya se sabe que todo será goce y placer por parte de nosotros los espectadores.

Con un listado de dieciocho canciones que se representan como cuadros musicales, me atrevo a decir que se trata de una comedia musical dramática y no solo de un mero musical -ya que el recorrido que se realiza tiene un fuerte argumento y una gran investigación sobre el artista principal sobre el cual gira la trama: Charles Laughton-.

El actor inglés (1899-1962), nacionalizado americano años más tarde; tenía carácter. Y cuando digo carácter es que hacía lo que quería, conseguía cosas que otros no, tenía un lugar privilegiado y el amor incondicional de su esposa Elsa Lanchester (1902-1986).

Esta puesta en escena que aprovecha la estructura de la ex confitería del Cervantes, ubicando a los cuatro músicos excepcionales en el balcón (Marcos Vives, Pablo Citarella, Alejandro Bidegain, Roberto Gutiérrez) y utilizando la escalera y el espacio como precisen; debe ser visto no solo por amantes del género musical sino por todo artista que merezca ser llamado actor, así como también por profesionales vinculados a las artes escénicas.

Quizás pueda parecer una orden muy imperativa de mi parte pero cómo no estar presente en esta invitación a la vida de Laughter que es reconstruida por retazos, jugando con los tiempos pasados y presentes, interpretando diversos personajes, cantando como los dioses y reconociendo la trayectoria del inglés.

Ni con perros, ni con chicos4

¿Qué es teatro?

Y Charles menciona: el que escribe, el que lee, el que llora y el que ríe. Y circunscribiéndose a esta definición, la historia se vuelve magia, como esos papelitos plateados que vuelan por los aires haciéndonos sentir en otra galaxia.

¿Quién es actor, quién no lo es, cómo es este universo ficticio que se entremezcla con la realidad?

Uno de los hilos conductores lo marca el personaje de Greg (interpretado por Dennis Smith), un documentalista que está indagando sobre la vida de Laughter y tiene la brillante y escandalosa idea de conocer a Elsa -la viuda del actor, también actriz-. Narrada como película cinematográfica, todo parece ser escogido hasta con el mínimo detalle de diálogos, texturas y estética de aquella época gloriosa.

Otro de los factores que hacen relucir aún más el argumento se relaciona con el tiempo real surgido por momentos. Con esto me refiero a la reconstrucción de los hechos y a las intervenciones del difunto que cuando no está de acuerdo con algo, aparece para opinar o reclamar u ordenar hacerlo de otra manera.

Ni con perros, ni con chicos2

El luz, cámara y acción están inmiscuidos en su cabeza y aún muerto sigue maltratando a su mujer, la que se desvivió por él, la que anhelaba actuar a su lado algún día y esto se le dio recién con Peter Pan en 1935.

Pero ese amor-odio que sentían uno por el otro los hacía describirse como agua y aceite: éstos se mezclan bien con el amor.

Con respecto a un film sobre el que se hace hincapié es La noche del cazador, ya que fue el único que dirigió él.

Y como mencionaba Alfred Hitchcock, no hay que actuar ni con perros, ni con chicos… Como si se tratara del mismo asunto, de la misma cosa, de algo que, al menos desde afuera, se vislumbra un tanto discriminativo. Pero, fue su parecer. Así como sin Charles Laughton (ni con un gordito).

Las pausas para volver atrás permiten fijar datos, fechas, imágenes y disfrutar de una velada única. De un recorrido que dan ganas de vivirlo a diario. Entre coreografías muy atractivas, espejos utilizados por vanidad y también para reflejarnos en ellos, para desplazarlos por doquier, para quitarlos del camino como a todo lo que sobra y estorba.

Él será recordado por Motín a bordo, Rembrandt, El jorobado de Notre Dame y Testigo de cargo. Pero, ella también será rememorada, sobre todo, por La novia de Frankestein.

Dramaturgia: Fernando Albinarrate. Elenco: Omar Calicchio, Dennis Smith, Julieta Nair Calvo, Laura Oliva. Músicos: Marcos Vives (cello), Pablo Citarella (piano), Alejandro Bidegain (saxo tenor), Roberto Gutiérrez (clarinete). Dirección: Javier Daulte. Funciones: jueves 21:30 hs. Teatro Nacional Cervantes.

Mariela Verónica Gagliardi

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Los mejores temas de Andrew Lloyd Webber

andrew lloyd webber

Dos únicas funciones para escuchar los mejores temas de

Andrew Lloyd Webber

por cantantes argentinos

con puesta en escena de Alejandro Ibarra y las

voces principales de Matías Ibarra y Santiago Sirur

Los martes 3 y 17 de noviembre a las 21 horas

En Velma Café

Los Musicales de

ANDREW LLOYD WEBBER

En Concierto

Tocomadera Productora de Arte

Presenta

Dirección Musical y Arreglos: Matías Ibarra

Dirección Vocal: Santiago Sirur

Puesta en Escena: Alejandro Ibarra

 Diseño de Iluminación: Alejandro Ibarra

Diseño de Vestuario: Javier Ponzio

Maquillaje: Silvia Nigro

Prensa: Duche&Zárate

Coordinación: Matías Ibarra, Santiago Sirur y Germán Pablo Martins

Producción Ejecutiva: Germán Pablo Martins

Producción General: tocomadera, productora de arte

Diseño Gráfico: Paula Guillen

Fotografía: Raymundo Lagresta

Videoclip: AMACA – Atilio Massa.

Clip Promocional: https://youtu.be/9QW67fVE1v4

 Localidades: $ 200.-

Entradas a la venta en boletería del teatro o a través de Ticketek.com

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Gianni Nazzaro & Silvana di Lorenzo presentan: «Canta Italia», en Argentina.

canta italiaGianni Nazzaro y Silvana Di Lorenzo, dos grandes referentes de la canción melódica italiana, unen sus voces, talento, y magnetismo por primera vez sobre un escenario argentino en el marco de una gira en la cual además de sus grandes éxitos, interpretarán las canciones románticas más recordadas de la música italiana.

 Otras funciones:

Jueves 3 de Diciembre – Rosario

Sábado 5 de Diciembre – Mar del Plata

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Doble Riesgo lanzó su primer videoclip

DOBLE RIESGO

El dúo de pop conformado por Milton Pucci, en teclados, y Pablo Mendez, en guitarra; cumplió el primer paso: lanzar su primer video clip que corresponde a la canción Nunca debió seguir. Dicho tema tiene mucha energía, power y hace bailar hasta al más duro.
Nunca debió seguir tiene varias interpretaciones, cada quien escogerá aquella que le produzca más identificación con su persona.
Una pareja que se acaba y un hombre convencido de que eso tendría que haber pasado hace tiempo.
Nada de pálidas, DOBLE RIESGO, invita a que recorran unos minutos de su música que fusiona en esta oportunidad el techno con el pop. Una verdadera oportunidad para que todo fanático de la música electrónica disfrute a pleno de la mano de estos talentosos músicos.

Nunca debió seguir – Videoclip

# Otro amor en la ciudad

# Nunca debió seguir

La banda surge hace cuatro años y se da gracias a la unión de Milton Pucci (Teclado) y Pablo Mendez (Guitarra), quienes ya se conocían pero las redes sociales los volvieron a juntar. Como dos músicos que quieren innovar, juntaron sus producciones de diferentes años y comenzaron a rodar por diferentes estudios. De cada reunión y ensayo, lo ochentoso y contemporáneo se fusionaron para que tanto el pop melódico, reggae, rock y pop tradicional dieran sus frutos.

DOBLE RIESGO2

Palabras del compositor y músico Milton Pucci: abordamos el pop desde la sintonía personal de sus integrantes. Alimentados de las delicias de los 80´, los 90´ y los 00´, utilizamos esta experiencia para engranar cada tema en su punto justo. Sin ataduras ni obligaciones. Con el corazón en la mano,DOBLE RIESGO aborda el camino del deseo propio y ajeno, llevando el instante a despojarse de todo lo que no sea esencia.

Mariela Verónica Gagliardi

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Por culpa de un frijol

Into the woods1

La historia del ogro Shrek marcó un antes y un después en el modo de contar los clásicos infantiles y en la manera de interpretar a sus personajes -buscándoles una vuelta de tuerca más real en nuestros tiempos vigentes-.

En esta oportunidad, Dentro del bosque (Into the woods) es una comedia musical oriunda de Broadway (con libro de James Lapine y letra y música de Stephen Sondheim) que se estrenó en dicha ciudad en el año 1987. A nuestro país llegó recién hace en el 2013 y ganó varios premios y nominaciones.

Dentro del bosque es un juego alrededor de la vida de Caperucita Roja y Cenicienta, dos jóvenes que no son ingenuas ni crédulas sino que cobran vida de mujeres con deseos y sentimientos fuera del típico mundo de las hadas. Ellas no perdonan ni tienen alma de tontas, son humanas. A ellas se unen la princesa Rapunzel y Jack de las semillas mágicas.

Cabe resaltar la excelente adaptación que hizo Marcelo Kotliar y los arreglos musicales de Gonzalo Botí que, junto a la dirección general de Nicolás Roberto, permiten que esta historia parezca argentinísima sin dificultad en el doblaje como tantas veces ocurre.

El humor negro es el punto más fuerte de toda la trama que consigue que lo originalmente trágico se vuelva carcajada. Así es como un hechizo llevado a cabo por una bruja le impide a un matrimonio vecino tener un hijo, mejor dicho que la mujer quede embarazada. A raíz de dicho impedimiento, la bruja les indica cómo romper con esto, lo cual no será demasiado sencillo pero posible en el mundo ficcional que en que se adentran.

Una escenografía integrada por cajas de cartón es lo que decora al bosque, el cual no es necesario indicar con árboles ni demasiados objetos ya que los personajes se encargan de hilvanar cada acontecimiento con sus canciones y diálogos. Dos talentosos músicos acompañan la dramaturgia y hacen posible que los códigos de este universo sea mágico.

Dentro del bosque a caminar y a mi abuelita visitar – dice Caperucita. Y ya sabemos el cuento original, aunque no tiene por qué ocurrir exactamente lo mismo. En esta oportunidad la niña no sufre como la del cuento ni su temperamento es el mismo. De hecho, bastante opuesto, lo que despierta las carcajadas continuas en el público.

También Cenicienta ha tenido algunas transformaciones y ya no es la ilusa que se conforma con casarse con el Príncipe y vivir en un palacio con sirvientes por doquier. Tampoco sus hermanastras son las brujas malvadas sino que presentan algunas particularidades que las colocan en un lugar en que los espectadores las ovacionan a lo largo de toda la obra.

La música cumple un papel fundamental, luciendo y dejando lucir a los actores que van tejiendo la trama narrativa; acentuando la comicidad y las partes relevantes de cada escena al igual que los silencios.

Cada artista consigue lucirse en el escenario con su matiz de voz. Algunos resaltan más que otros o gustan más que otros como suele ocurrir y está bien que así sea. En definitiva se trata de una historia en la que están presentes muchos personajes conocidos por todos desde siempre y, ahora, escuchar sus voces, sus deseos y vidas es como revivirlos en un instante.

Quiero ir al baile del Príncipe – quiere, dice y desea Cenicienta pero nunca imaginó lo que significaría este evento ni que el príncipe azul no existe ni siquiera en esta historia, al menos no como lo conocemos.

La vaca de Jack, Aigüish (I Wish), sufre una metamorfosis hasta conseguir hablar y darse a entender, sin que sigan abusándose de su condición de animal. El panadero y su esposa estarán muy entretenidos consiguiendo todo lo que la bruja les pidió para que el conjuro se disuelva. Rapunzel irá perdiendo su larga cabellera por caprichos ajenos. Se suceden muchos acontecimientos, unos más importantes que otros, otros más llamativos que aquellos; dejando que -como siempre- el amor y la paz sea lo que prime en un cuento infantil. Esta historia absurda, en su manera de llevarla adelante, tiene un desenlace inesperado en que el Reino sigue con quienes deciden embarcarse en un camino más feliz y menos dañino para el resto. Al fin de cuentas se trata de hacer el bien sin mirar a quién.

Caperucita canta que es divertido ser mayor aunque creo que no. Y los hechos le demuestran que es preferible que siga siendo una niña y que los adultos se encarguen de reconstruir el mundo que se resquebraja a pedazos por decisiones inadecuadas. Causalmente, Jack parece tener la culpa del caos reinante por plantar semillas y que crezca la enorme planta de frijoles. Pero otros personajes también se consideran responsables y darán su sensación sobre el tema.

Ya no hay más luna, ya no hay más luz – menciona la Bruja. Aunque nada es eterno y ya el sol volverá como siempre lo hizo. Solo tendrán que encontrar el camino correcto que los conduzca hacia él.

Cada quien en su lugar, juzgando a los demás, hechándose la culpa, y sintiendo desidia al ver cómo quedó todo después de tanto egoísmo. Reconstruir el Reino entre todos… entre todos los que queden demostrando que siempre alguien te acompaña. Solos no estarán. Nadie lo estará.

Elenco: Lucila Gandolfo, Mariano Muente, Florencia Róvere, Walter Canella, María Hernandez, Federico Coates, Patricio Witis, Silvana Tomé, Romina Casella, Hugo Queija, Clara Daray, Mario Angelomé.

Funciones: martes 20:30 hs. Paseo La Plaza (Sala Pablo Picasso).

Mariela Verónica Gagliardi