*** Octubre 2017 ***

flamenco

Noches de flamenco (espectáculo creado y dirigido por Jorge Mazzini) pretenden ser veladas para que la historia de España sea profundizada, sentida e interpretada por un ballet, cantores y músicos quienes se encargarán de hacer un recuerdo en vivo y en directo. El homenajeado es el cantaor gitano José Monte (llamado originalmente José Jiménez Navarro), quien nació en 1893 y murió en 1966. Su pasión desgarradora podrá vislumbrarse en cada una de las escenas montadas a lo largo del espectáculo.

Durante alrededor de una hora y media, pudimos disfrutar del estilo sevillano y de diferentes bailarines que desfilaron por las tablas en el Teatro Astral. Cada espectador podrá tener a su preferido/a y me atrevo a afirmar que Gastón Stazzone deslumbró en cada una de sus apariciones -tanto individual como grupalmente-, teniendo una destreza única, comunicándose con su mirada, pisando fuerte, preciso y permitiendo que su cuerpo hable por él.

Baldomero Cádiz como voz principal del show, fue el encargado de ir hilando cada una de las piezas flamencas al igual que una presentadora que describía escena tras escena lo acontecido. Ambos relatos ilustraron y detallaron las batallas, amores, guerras, desesperanzas, uniones y la gran pasión que caracteriza a este pueblo español.

Los bailarines: Jorgelina Amendolara, Cecilia Crespo y Yamil Rabaj brillaron en escena y dejaron todo de sí por esta danza, admirando cada sensación y profundizándola corporalmente.

El tango Volver fue interpretado por Eugenio Romero y se convirtió en uno de los lazos más fuertes entre el país europeo y Argentina, uno de los tantos que unen ritmos diferentes y que por algún motivo, razón o deseo terminan confluyéndose.

Con respecto a las canciones que sonaron a lo largo de la noche se pueden mencionar: Cantiñas, Desde lo profundo, Mi guitarra y yo, Campanas del olvido, Buenos Aires Flamenco, Espejos, Celos, Potro de rabia y miel, Fiesta de tangos, Me gusta reñir contigo y Bulerías, bulerías, bulerías.

Un público espectador muy conectado con este ritmo musical que aplaudía cada uno de los números. Un público dentro del que no todo sería, seguramente, entendedor del baile y dichos estilos melódicos. Por tal motivo, considero necesaria la aclaración de ciertos términos relacionados con el flamenco.

Cuando se menciona la Jota de Cádiz, la referencia es a un baile de varios lugares de España dentro de los que se baila de manera similar y muchas veces con castañuelas. Es un baile y canto tradicional -como en Argentina podría serlo el tango y folklore-. De hecho pueden observarse ciertas similitudes entre algunos desplazamientos de nuestra chacarera y zamba, con la jota y otros ritmos españoles.

Otro de los aspectos que llaman la atención es el aplauso que se utiliza para llevar el compás del baile gitano. Dicho compás suena a castañuela, como si una palma de la mano se juntara a la otra dejando un hueco entre ambas, sonando más grave que en una chacarera donde las manos se colocan de otro modo.

A la vez que otro bailaor gitano danza una seguiriya en la que se puede sentir su dolor, la persecución de esta gran franja de la sociedad, los celos por un amor y la muerte. Se percibe la presencia de una seguiriya cuando el cantaor cambia la altura de una sílaba musical mientras entona (lo que comúnmente se conoce como melisma), al tiempo que se escuchan quejíos y “ayes” (plural de la palabra ay, que utilizan como forma descripción sonora del dolor).

Cada una de las escenas se convierte entonces en un retazo de historia y es posible determinar un principio y fin -sin que resulte necesario unir una con otra-.

En cuanto al cuerpo de baile es realmente perfecto y coordinado en cada uno de sus movimientos. El ballet mira hacia adelante, se comunica entre el mismo y suena el “llanto de la guitarra”. Luego aparecerá una novia con su rama y sufrirá el abandono de su amado, no sin expresar su dolor y lanzando todas sus joyas por los aires.

La pasión de quien interpreta esta danza resulta fundamental. No se trata solo de aprender figuras y pasos, tampoco de tener solo gracia, sino de un conjunto que convierte al bailarín en un transmisor de historias sentidas, exageradas pero creíbles.

Algunos ritmos como granaínas (proveniente de Granada y denominada como un fandango) y guajiras (se originan en Cuba ya que se trata de un ritmo musical de la isla, pero se le agrega el flamenco) estuvieron durante estas Noches flamencas en que todos nos comprometimos con el espectáculo y sufrimos el pasado como si fuera nuestro, que de alguna manera también lo es.

 

ficha Noches de flamenco

Fotografía: VCorta Producciones.

Mariela Verónica Gagliardi

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