*** Julio 2017 ***

Marathon1

Dos países que poco tienen en común y que, sin embargo, se unen bajo la pluma de Ricardo Monti para narrar las desgracias de los años 30 en que la humanidad pretendía sobrevivir ante diferentes tipos de conflictos. En lo que respecta a Estados Unidos, la crisis de Wall Street provoca la denominada Gran Depresión y, en lo que se refiere a nuestro país, el Golpe de Estado liderado por Félix Uriburu quien derroca al presidente, radical y democrático, Hipólito Yrigoyen.

Marathon (dirigida por Anahí Gadda), reúne a un grupo de estudiantes de escuelas públicas de Buenos Aires y convierte esta historia en una muestra en que los adolescentes pueden meterse en la piel de diferentes estilos de personajes –algunos más comprometidos que otros- y hacer relucir la oportunidad de actuar.

Cuán importante se vuelve para los chicos el tener la posibilidad de hacer arte. Y, en este caso, Gadda les vuelca su talento y profesionalismo para que el recorrido realizado por esta pieza teatral dramática siga retumbando en el inconsciente colectivo.

Con respecto a la escenografía, realmente, cuida hasta el más mínimo detalle, utilizando el reciclaje como recurso para la estética de lo que se luce. Así se puede por ejemplo ver un ventilador de techo inutilizado y puesto como adorno, banderines de colores que cuelgan desde lo alto, un tocadiscos, engranajes luciendo sin su función. Hacia ambos extremos pueden contemplarse estas ornamentaciones que guardan extrema relación con el argumento.

Si bien la obra fue escrita sobre 1930, se publicó en 1980 –año en que imperaba la dictadura militar-. Momentos de plena angustia, desolación y temor que son trasladados como un campo de concentración a una pista de baile cercada de la cual no pueden salir. Y no es que no puedan saltar y correr sino que las amenazas realizadas por el presentador del certamen (infinito) son tan firmes como la palabra de un hombre autoritario ya que produce miedo con el porte, con la percusión y cada paso de su irónica existencia.

Una maratón planteada como fortín, como espacio de expresión y resistencia, con ambivalencias tan grandes como toda contradicción del hombre. Un espacio en el que cada pareja podrá sabotear lo que más le duela o incomode. Tragedias que podrían evitarse con la unión y la valentía pero que aún no se sabe el cómo.

La cultura aparece, surge y renace en la voz de una mujer que interpreta bellísimas canciones con su guitarra criolla, acompañada por su pareja que recita poemas. Esta pareja es la única que representa una luz en el cambio, que se libera de los sentimientos hirientes y expresa con tiernas melodías de esperanza.

La flor más linda del barrio, a su paso iban brotando, requiebros, palabras hondas, que del pecho varonil, salieron aquel abril – canta la artista con su instrumento, acompañada por el poeta.

Mientras las discusiones y los trapitos al sol se desnudan a toda hora, los cuerpos están flagelados, devastados, ansiando descansar un rato, dormir lo que precisen. Pero son privados de su necesidad. Quien abandone el lugar no se irá flameante sino que podría suceder lo peor.

Ellos no habrán imaginado siquiera que un concurso de baile se convertiría en esta tortura. Ni las borracheras les harán sentir alivio, sino que delirarán cada vez más.

Una de las canciones más atractivas es una que menciona un ritual africano llamado Mamá Chola. Durante este mambo, cada uno de los actores aprovecha para presentarse por su nombre y danzar sin una coreografía impuesta sino dejando que sus cuerpos hablen y pidan. Es sumamente interesante esta representación y cada una de las festivas que oscila entre represión y tristeza. De esta manera se puede respirar y sentir ese aire rejuvenecedor.

De repente se escuchan las plegarias desesperadas: “¡Agua, por favor!”, “¡Corro por el campo descalza!”, “¡Me estoy secando!”. Se continúan una tras otra, como los movimientos corporales que corren en el mismo lugar intentando llegar a un lugar en el que sentirse a salvo. Las gotas de sudor los recorren por completo, algunos callan para siempre mientras otros se imponen con la palabra. Hasta que irrumpen dos hermanos a último momento y pagan para ser incluidos en el concurso. Un concurso  del que en ningún momento se menciona cuál será su premio, si existirá o si es una burla del que maneja la batuta para quedarse con el “premio mayor”.

Una música talentosa, una comediante que dará que hablar en el futuro y un presentador que tiene el papel más comprometido de la obra con un extenso libreto que consigue interpretar de forma óptima.

Marathon o Maratón, significa carrera. Pero, ¿a dónde ir cuando no existe un destino prometedor? Como corriendo en el lugar o rotando, así prosigue todo hasta que la luz se apaga.

ficha Marathon

Mariela Verónica Gagliardi

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