*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Un hombre, todos los hombres, ningún hombre, él hombre.

“Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas están abiertas día y noche a los hombres.” J.L Borges, La casa de Asterión.
Un tipo en calzones a rayas y camiseta blanca corre por el cuadrado de cerámicos que delimita el escenario. Nos encontramos frente al típico psicótico – paranoico – aterrado – encerrado – hombre moderno. Hoquenops no puede salir. Está claro, pero no sólo del espacio físico que habita, sino de la cárcel mental que lo domina.
Discutiendo consigo mismo, este hombre que sale, que no, que sí, que se olvida de algo, que no puede… manipulado por el sistema que le vende enfermedades y él compra, compra el lacerado del HIV, compra el amarillo de la hepatitis, compra la gangrena y  también la toxoplasmosis.


De repente, sacando la cabeza de adentro de una caja, nos encontramos con una nena macabra que narra un drama familiar con la ingenuidad perspicaz de la infancia. Mamá linda, rubia, cuida el planeta, es vegetariana y hace yoga. Y papá un desocupado que fuma y mira televisión. Esta nena/monstruo absorbe ese mundo “sano y natural” que paradójicamente la transforma en un vómito del sistema.

De la casita en la pradera, de las flores y las muñecas pasamos al gorrito y los golpes. Changuito es un muchachito de clase popular del norte de nuestro país, a quien el Pulpito (que nunca vemos, que sólo conocemos por lo que Changuito nos cuenta) encuentra y apaña para que entrene y luche, para que sea boxeador. Él no quería ser boxeador, no quería pelear, pero “pasa que el pulpito é muy bueno é”.
Con una excelente fluidez y capacidad de caracterización inmediata, Eugenio Geraci se transforma ahora en un taxista renegado, aporteñado, quejoso y charlatán. “Sss, yo no voy a saber, sss, yo, seré lo que seré, pero eso, no soy”. El monólogo del tachero está cargado de negatividad, de odio y resentimiento contra todo en lo que el mundo se ha covertido. Pasa que él la tiene clara, viste, cosa de muchos años en la calle, de pasar por todos lados.
Y otra vez sin traje, volvemos al hombre inicial, al tipo que no puede salir, al que quería ser botánico, a ese que quería plantar plantitas. A ese que es todos, que piensa que tal vez pueda salir volando, a ese que hace el esfuerzo por calzarse los zapatos, que revisa el gas una y otra vez. A ese que envuelve a todos, que se para frente a la puerta y hace fuerza, que intenta reinventarse una vez más.

¡Y es que hay tantos Hoquenops en el mundo!

La obra se presentó el sábado 15/09 en El Club del Teatro (Av. Rivadavia 3422, a las 21.30 hs – Mar del Plata).

Melisa Morini

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Un diálogo entre instrumentos

Seguramente los seguidores y amantes del blues, habrán escuchado nombrar a Mariano Slaimen.

Su armónica, logra definir un estilo muy especial en el cual se mezcla el Funk y Soul, principalmente.

Mariano se presentó, ayer, en Velma Café, junto a la R & Band; la cual está conformada por: Matías Méndez (Bajo), Mariano Sanci (Batería), Silvio Marzolini (Teclado) y Juan Manuel Torres (Guitarra).

Recorramos algunos de sus hitos como músico. Participó en el Chicago Blues Festival USA, Koh Samui Jazz & Blues Festival (Tailandia), John Lee Hooker Anniversary, San Francisco (USA). En Argentina, estuvo en La Trastienda, Teatro el Círculo (Rosario) y en el ND Ateneo.
Posee dos discos propios (Misty Blues, 2001 y Al límite, 2010) e intervino en ocho de  importantes artistas nacionales e internacionales, a detallar: El jazz en las venas (Jorgelina Aleman), Gabriel Cabiaglia, Colors of the blues (Zakiya Hooker), Keep in it reel (Zakiya Hooker), Planeta Mongo (Silvio Bonnet), La Santa Rita (Mariano Gianni), Nasta Super (Tiempo perdido) y Bass Boost (Matías Méndez).

Su último disco solista, «Al Limite», de Soul y Funk, sale del molde convencional de la armónica donde se prioriza el groove y la melodía – con versiones propias y clásicos de Tom Jobim , Stevie Wonder e Ivan Lins.

Si no pertenecés a este pequeño gran mundo del Blues, tal vez no te interese esta nota. Pero si la estás leyendo, quizás te intrigue lo que está por venir.

Tocaron temas de su último disco “Al Límite”, en el cual intervinieron músicos muy destacados, que a su vez han estado junto a otros grandes artistas: Matías Méndez (Luis Alberto Spinetta), Jota Morelli (Fito Páez, Al Jarreau), Javierv Lozano (Luis Salinas), Álvaro Torres, Ayelén Zuker – con mezcla y masterización de Nacho De La Riega.

Nos trasladamos unas décadas atrás, para vivenciar una noche mágica, llena de swing. Mariano Slaimen no solo tocó la armónica de una manera romántica, sentida y placentera, sino que nos demostró que su voz también está preparada para el canto. De dónde saca tanto aire para no cansarse, es un misterio. Hasta a los cantantes profesionales se les siente la agitación en sus cuerdas vocales, cuando no oxigenan bien… pero este músico es un caso aparte.

Abrieron con el tema que le da nombre a su disco, a modo de introducción. Luego tocaron «Velas» (de Iván Linz) y continuaron con «24 de marzo» (con autoría de Matías Méndez).

Lo sorprendente del recital fue el diálogo que se estableció entre Guitarra y Armónica, super entretenido y dinámico. Esto es un fiel reflejo de que la palabra puede quedar en un segundo plano o silenciarse directamente.

También existieron conversaciones entre el Teclado, el Bajo y la Batería. Y, de esa forma, todos pudieron lucirse. Ninguno de los artistas intentó sobresalir por sobre el resto y eso fue maravilloso ya que un buen equipo precisa de compañerismo y no de competencia escénica.

Juan Manuel Torres, estaba feliz. Eso se le notaba en el escenario. Él y sus 6 cuerdas, establecieron durante todo el show, un vínculo muy estrecho, en el que se sonreían con el alma. Sin lugar a dudas, es el lugar de ambos y lo lograron transmitir al público, quien aplaudió todos sus solos.

Con respecto a Matías Méndez (Bajo), es músico sesionista y participó como artista en Escalandrum, Ernesto Snajer, Lito Vitale, Nico Cota, Santiago Vázquez y el grupo Ramón, Hora Cero, La Sandunguera, Guillermo Klein, Argentos, Las Zarigüellas y Bahiano, entre otros.

Y el Baterista, ¿a que no se imaginan quién es? Mariano Sanci. Quizás lo recuerden en el programa de Susana Giménez o en  el grupo Sabrosas zarigüellas o junto a Soledad Pastorutti, Palito Ortega, Pablo Tamagnini, Puma Rodríguez, entre otros.

Por otro lado, Silvio Marzolini, además de ser un excelente pianista, tocó en Los Piojos y tiene su propia banda llamada Un perro y la vieja escuela del funk, tocó junto a Daniel Alambre Gonzáles, uno de los mejores guitarristas de la Argentina.

La noche siguió avanzando de la mano de «Inutil Paisagem» (una canción con estilo funk y en portugués). Pero un momento muy especial fue cuando Mariano le cantó a su hijo «Juan Cruz». El pequeño, en brazos de su mamá, estaba dormido, pero la melodía lo despertó y comenzó a aplaudir su homenaje.

También nos deleitó con «Let’s stay together», «Ta ta you Johnny guitar Watson», «Let’s get it on» y «Play your game Barry White».

Tuvimos la oportunidad de estar presentes en un recital instrumental y vocal, muy completo. Como siempre, uno se queda con ganas de más y para eso escuchamos un solo de armónica, luego sonó un tema como del lejano oeste llamado del estilo de  TBone Walker, en el que tuvimos que contenernos las ganas de bailar.

Llegando ya al final, nos dieron la sorpresa de invitar a Adrián Jiménez y Mariano Cabrera (armoniquistas), quienes fueron improvisando entre los tres, acompañados por el resto de los músicos.

Pero, la banda no querían irse y nosotros tampoco queríamos que lo hiciera, así que los sonidos siguieron reproduciéndose como en un mundo mágico, donde todo es bello, al son de «Funky blues» y «Shuffle».

Lo único que podría decir que le faltó al espectáculo es un espacio para que pudiéramos danzar junto a ellos. El resto, es uno de esos recuerdos para guardar en el cofre de la alegría y satisfacción.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Un viaje por el Jazz

¿Te animás a sacar tu pasaje y disfrutar de la música?

Si sos amante de este género, no vas a poder resistirte a subirte a este avión, donde recorrerás distintos países, de la mano de «Jazz around the world». Mabel Minuchín (Voz) y Pablo Porcelli (Saxo y Dirección musical), serán nuestros guías.

Un grupo de músicos nos acompañarán durante todo el recorrido: Sergio Pilipec (Piano), Chelo Rodríguez (Bajo) y Claudio Eidler (Batería).

La aventura comienza con dos clásicos de la década del 30: «All of me» (Gerald Marks – Seymour Simons, 1931) y «I got rhythm»  (George Gershwim, con letra de su hermano Ira Gershwin, 1930).

Luego, ingresamos en los años dorados del Jazz con «Makin whoopee» (Eddie Cantor, 1928), para adentrarnos en el clima más tropical de Brasil con la Bossa Nova «Desafinado» (Antonio Carlos Jobim – Newton Mendonça, 1963) y «Blue bossa»  (Kenny Dorham).

Y el itinerario se pone más romántico al escuchar «Quizás, quizás, quizás» (Osvaldo Farrés, 1947) y el ritmo empieza a subir con el tema de la película Bailamos «Sway» (Dean Martin, 1954).

Lo interesante de esta banda es que el repertorio elegido, sea o no del género de jazz, es adaptado – con los arreglos correspondientes – para que suene como tal. De esa manera, los músicos logran salir un poco del esquema tan estricto, y elegir a su gusto todo el abanico de temas que gustan de hacer en el escenario.

Pero querida tripulación, continuemos la travesía… llegamos a España con «Granada» (Agustín Lara, 1932), una versión con letra en castellano e inglés con mucha garra. Y después de esa bella versión, nos espera Francia con un instrumental llamado «Sous le ciel du Paris» (Compositor Jean Dréjac y música de Hubert Giraud).

¿Se están entusiasmando? Próxima parada: Liverpool, tierra de The Beatles. Aquí nos espera «Something». Al finalizar la tan famosa canción nos vamos a Italia de la mano de «Tu vuo fa l´americano»(Renato Carosone, con letra de Nicola Salerno, 1956).

Y, nos detenemos en Buenos Aires, la ciudad arrabalera, para escuchar dos temas llenos de melancolía y pasión: «Libertango» (Astor Piazzolla, 1974) y «Nostalgias» (Compositor Juan Carlos Cobián y letra de Enrique Cadícamo, 1936). Pero no se pongan tristes que ya estamos por ingresar a Nueva York con «Cabaret». Sí el tema de la película.

Pero la cantante les pregunta a sus músicos y luego a nosotros: ¿qué es lo más importante del mundo? «W.o.m.a.n.» y «L.ov.e.».

El tour está llegando a su fin, pero necesitamos una yapa. Y nos regalan «Lady is a tramp».

De esta manera, nos invitan a que volvamos el 15 de septiembre. El avión saldrá, nuevamente, de Velma Café a las 21 hs. El pasaje cuesta $80. ¿Te lo vas a perder?

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Semillas para el amor

En una granja, todos viven felices y contentos. Como en los cuentos, donde solo hay alegría. Es un mundo color de rosa donde no existen las desgracias.

Daisy (Candelí Redín), una de las niñas del lugar, va todos los días a comprar naranjas cerca de la casa de Jack (Nehuén Marco Rojas). De esa manera él conoce la conoce y, entre ellos, surge un amor muy genuino y verdadero. Otras parejas, también se enamoran y sus miradas reflejan romance.

Todos bailan y entonan distintas canciones donde nos demuestran cuán bien están y cómo van sucediendo cosas en el camino.

Pero «Jack y las semillas mágicas», es una comedia musical donde también habrá maldad. Hasta que la armonía los vuelva a reinar.

Sucede que un día, Daisy es raptada por unos gigantes. Nadie ve nada ni a nadie hasta que se enteran de la noticia y es demasiado tarde. Estas personas tienen sentimientos duros  y solo piensan en el dinero. Pero, ¿dónde habitan? Lógicamente, en otro mundo, que es inalcanzable para Jack y los suyos. Pero, ¿dónde queda? Eso es lo que tendrán que descubrir.

Así se dan cuenta de que existen dos universos paralelos: el de ellos – donde los habitantes son muy unidos pero pobres – y el de los otros – en el cual hay riquezas materiales robadas y tienen el corazón vacío de amor.

Y, ¿qué hara Jack para recuperar a su amada? ¿Podrá hallar rastros de su compañera?

Su vida, seguirá sin altibajos pero muy pegado a su Madre (Ángeles López Bustos) quien lo asfixia y lo trata como a un pequeño. La única compañía que tienen es la de una gallina y una vaca (Flora).

La voz de Candelí Redín es suave, sutil, tranquila y entona cada estrofa delicadamente. Nehuén Marco Rojas, vocaliza como un hombrecito, respondiendo a los planteos de su amada.

Por otro lado, Ángeles López Bustos, nos abraza con sus cantos, proyectando cada nota y mezclando su personaje de madre campestre y bruta con matices de la chilindrina, lo cual queda bastante cómico y burlesco.

Y David Maximiliano Basualdo, si bien parece ser un personaje secundario, no lo es en absoluto. Está encargado de separar varios de los sketch de la obra y de acariciarnos con su voz, la cual está llena de potencial.

Por suerte, Jack, nunca abandonó la idea de encontrarla. Sabe que Daisy fue secuestrada por esos monstruos pero su corazón sigue latiendo por ella.

Como en todo, siempre existe un aprovechamiento por parte de los que «tienen la verdad» y logran convencer a los vulnerables. En este caso un Gitano (David Maximiliano Basualdo) se presenta junto a un grupo de adivinos que, a través de la bola de cristal, lograrán convencer a Jack de vender a Flora – quien los acompaña a él y a su madre desde que éste era pequeño.

Y, ¿cómo logra convencer el Gitano a este chico apenado? Dándole unas semillas mágicas.

Después de acceder con tristeza, a la venta de la vaca, consigue unas macetas donde planta esas semillas tan especiales. Sin fe, cabisbajo, deprimido, se da cuenta de que si no confía no obtendrá ningún milagro.

Es así como decide creer en la magia y al otro día, cuando se levanta, ve un hermoso y enorme árbol verde. Siento muy adentro suyo, que debe escalarlo para encontrar a Daisy. Tiene temor de hacerlo pero con valentía, logra llegar a la copa del mismo. Cuando, de repente, ve a una niña a la cual le dice a quién está buscando. Pero no hace falta que siga recorriendo más camino, porque es ella. Sí! Jack la ha encontrado y están dichosos de estar juntos nuevamente.

Allí, en ese mundo paralelo, ella le cuenta que uno de los gigantes la convirtió en su sirvienta y que toda la riqueza que tienen es por habérsela robado a los pobres campesinos. Jack, estalla en furia y quiere recuperar el oro profanado. Pero Daisy le hace entender que no hay dinero que compre la felicidad.

Aunque antes de regresar, ocurre otra desgracia: Jack es atado y metido en una olla enorme, para ser cocinado por esos seres odiosos.

Y ahora, ¿cómo podrá ser feliz esta joven pareja?

Daisy, ¿estará segura del amor que siente por él? ¿Logrará, ahora ella, salvar a su amado?

Esta historia, tan bien contada, nos atrapa desde un primer momento, nos hace encariñar con cada uno de los personajes y nos hace pegar cada una de las melodías narradoras.

Si sos niño o adulto, la vas a disfrutar por igual, porque un producto cuando está bien hecho es imposible que no compre a su público. En este caso, se trata de una obra artesanal, construida parte por parte hasta conformar un todo plagado de dulzura.

Cuerpo de baile:

Bruno Muñoz, Cecilia Axt, Juanfe Castro, Melisa Bres, Luciana Russo y Pablo Nuñez.

Equipo creativo:

Dirección general: Federico Herrera

Coreografía: Pablo Nuñez.

Música original: Ignacio Sánchez

Arreglos musicales: Gustavo Michalik

Coach vocal: Alejandro Aldonza

Escenografía: Andrea Magnetti – Federico Herrera

Asistente de escenario: Joaquín Duhalde Longhi

Stage manager: Rodrigo Barrios

Utilería: Federico Herrera

Realización de escenografía: El Taller de Mane

Realización Gallo/Gallina: Julia Boselli

Vestuario: Rodrigo Barrios

Corrección de estilo: María Paula Méndez

Libro y letras: Federico Herrera

Prensa: Ayni Comunicación

Diseño gráfico: Agustina Costante

Teatro El Cubo.

Las funciones son los sábados a las 16 hs.

Localidades: desde $50

Mariela Verónica Gagliardi

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Ser adolescente y casi adulto

Después de la edad del pavo, ingresamos en otra etapa aún más conflictiva y no demasiado feliz.

Durante más o menos 10 años, sino más, transitamos un camino donde notamos cambios físicos y psicológicos. Nos sentimos solos, abandonados por la familia, creemos que nadie nos entiende, que somos los primeros en pasar por la adolescencia, periodo en el que, justamente, adolescemos de muchas cosas (quizás la más importante sea la falta de comprensión).

«Cómo te explico» (Dirigida por Gustavo Salgado), nos muestra a un grupo de jóvenes en la escuela secundaria, que intentan revelarse contra el sistema educativo vigente.

El Director y guionista nos presenta una obra con mucha magia y espíritu, con aroma a triunfo desde el alma.

Zunny es una bailarina de danzas clásicas (Carolina Frogley) que abre la escena. Sus pasos perfectos van marcando su amor por el baile y el camino elegido para seguir adelante.

Una maestra (Mónica Divella), muy tradicional y exigente, que pretende que sus alumnos no asimilen conocimiento sino que aprendan de memoria los textos, muy bien caracterizada y con los ademanes precisos – y hasta un cántico obligado a repetir por los chicos. También hará de la madre de Marisa, desconcertada por la vestimenta que pretende lucir su hija y la niñez que por momentos desea abandonar, pero por temor aún no puede.

La diosa del colegio, perseguida por todos sus compañeros, es protagonizada por Patricia Fishman (Marisa), quien tiene un rol muy dulce ya que no intenta sobresalir por sobre sus amigos sino que trata a todos correctamente. Ella está enamorada de Cacho (Pablo Maltese) y viven un romance idílico, hasta que tienen que tomar una decisión importante y, a partir de la misma, todo podrá modificarse.

Daniel (Lalo Ramos), quien logra a través de su personaje mudo, mostrar todos sus dotes actorales y desenvolverse como si no tuviera voz de verdad. Él, con su simpatía y encanto será compinche con Marisa y, juntos, reirán y compartirán aventuras de niños. Quizás las últimas de este proceso infante.

Patricia (Candelaria Lua), la cheta del barrio, intentará mostrarse como una mujer diferente y distinguida. Junto a ella, estará su prima yanqui (Jimena González), quien atraerá las miradas de todos los adolescentes por ser más «rapidita» que las demás chicas de su edad.

Gustavo (Guillermo Borello), el traga del aula y preferido por la docente, aprenderá la lección tan de memoria que la olvidará al otro día por completo.

Acompañan cada sketch, un trío de músicos que no actúan como separadores de las escenas, sino como relatores – a través de sus canciones – de las mismas.

En cuanto al vestuario, el mismo caracteriza a la década de los 80′, una época muy especial en la que se sentía de otra forma y el amor no era cosa fugitiva.

Juntos, se divertirán, sufrirán por amor, por desolación y aprenderán a crecer.

Pero, ¿qué particularidad tiene esta historia?

Que está llena de gags muy particulares, que marcan el ritmo de la comedia. ¿Se acuerdan esa época en que uno iba al teatro, al cine o encendía la televisión y estaba lleno de cómicos donde no podías hacer más que disfrutar?

Bueno, exactamente eso sucede en Cómo te explico. Pero con una sumatoria de sensaciones, imposibles de transmitir con palabras. Hay que abrir el corazón y escuchar los latidos de estos grandes actores que nos contarán sus vidas personales, sus sueños y qué quieren lograr.

¿Cómo te explico que el teatro necesita de pasión para contar una historia, un nudo y un desenlace? ¿Cómo te explico que se te va a poner la piel de gallina con cada uno de los relatos y te vas a identificar con alguno?

Dramaturgia y Dirección: Gustavo Salgado

Asistente de Dirección: Carolina Correa

Músicos

Guitarra: Emiliano Salinas

Percusión: Germán Salinas

Cantante: Jimena González

Vestuario: Pablo Maltese

La cita es los jueves a las 21.30 hs en el Teatro El Tinglado.

Las localidades cuestan $60.

Mariela Verónica Gagliardi

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¿Qué harías por amor?

Alguna vez, seguramente, habrás estado interesado por alguien y, seguramente, habrás sentido que tu vida cobra brillo al estar con esa persona. Pero, ¿arriesgarías tu vida por amor?

En la ciudad de «Ocatonga», hay felicidad, hay alegría, todos bailan y cantan. Sus cantos son los estados de ánimo, las circunstancias, las noticias del pueblo, los anhelos y los fracasos.

Aunque no todo es color de rosa… la Reina Carola (Lorena Pacheco) desea tener un amor. Y a partir de su deseo, empiezan a desatarse diversas situaciones y conflictos. Es que ella tendrá que optar entre dos hombres: el Rey Lager (Beto Cuello) y el Duque Salvador (Nicolás Barroso). ¿En qué se diferencian estos caballeros?

El Rey es avaro, torpe, sencillo pero con un corazón enorme. Y por el otro lado, el Duque, que tiene ambición por el trono y el oro.

¿Y quieren saber cómo se decidirá ella? En realidad, ya optó por el Rey, pero no estará con él hasta que lo haga realizar cuatro pruebas que le demuestren que es el correcto. Dichas pruebas serán super entretenidas y originales, y estarán divididas en, lógicamente, cuatro días diferentes.

Al sucederse las jornadas, Lager, aprueba cada una de las postas, pero, al llegar a la última, ocurre una desgracia.

Sucede que Heraldo, el sirviente del Rey y mano derecha de éste, le roba una bolsa llena de monedas de oro que eran para su amada. Resultado de esto, la Reina reprueba a Lager y lo considera como no apto para estar a su lado.

El Rey se siente muy mal y triste por la situación y no puede creer que Heraldo lo haya traicionado de esa forma.

¿Qué hará para recuperar a la Reina? ¿Podrá quedarse junto a ella? ¿Podrá perdonar la falta del dinero y aprobar su amor?

El Duque, ¿cómo luchará para derribar a su enemigo y quedarse con la bella dama? ¿Qué peripecias ocurrirán en el medio?

El despliegue de bailarines y bailarinas, danzando flamenco, junto con sus vestuarios excelentemente caracterizados y de diversos colores; hacen que la puesta en escena sea exquisita.

La iluminación, va cambiando sus tonalidades de acuerdo al tipo de situación que transcurre y nos translada de un cuadro a otro, sin ningún tipo de falla.

En cuanto a las voces de los actores, despliegan todo su potencial en cada canción y proyectan sus dolores y amoríos. Todas las participaciones son importantes y tienen su espacio, factor realmente importante para ellos y para nosotros como público.

No es un musical más, es un musical lleno de esplendor y energía. A lo largo de casi 2 horas, eso se puede apreciar y sentir. Por momentos risas y por otros, llantos. Esta comedia contiene diversos ingredientes, pero el que más sobresale es el grotesco, ya que ridiculiza a la Corte, a la servidumbre y a todo el entorno reinante.

¿Quisieran ingresar por 120 minutos a «Ocatonga», transitar por sus calles y descubrir a cada personaje?

Los miércoles a las 21.30 hs, estarán abriendo sus puertas para ustedes, en el Teatro El Cubo.

Elenco:

Rey Lager: Beto Cuello
Reina Carola: Lorena García Pacheco
Duque Salvador: Nicolás Barroso
Telonio: Pablo Keuz
Elisea: Lorena Terranova
Heraldo: Guido Záffora
Monseñor DiCaprio: Guido Vater
María: Laura Balonchard
Baronesa: Violeta Maizel
Modista Real: Irina Ramírez
Ensamble: Charly Forte
Ensamble: Fernanda Giraudo
Bailaora: Victoria Matta
Bailaora: Tatiana Gemetto
Bailaora: Sofía Enz
Bailaora: Magalí Canosa
Bailaora: Rocío Melonaro

Equipo Creativo:

Dirección Gral.: Nicolás Barroso
Música y Libro: Nicolás M. Barroso
Asistencia de Dirección: Paula Galván
Dirección de Ballet Flamenco: Victoria Matta
Dance Captain: Guido Vater
Vestuario: Equipo creativo de NB Espectáculos
Escenografía y Utilería: Equipo creativo de NB Espectáculos
Producción General: NB ESPECTACULOS

Teatro El Cubo: Zelaya 3053.

Hay localidades a partir de $85.

Mariela Verónica Gagliardi

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Sed de Poder

“Mecanismos de erosión para la tempestad de Shakespeare”, está basada en la obra de teatro “La tempestad” de dicho autor.

Esta puesta en escena, dirigida por Francisco Esteban Grassi, nos invita a recorrer las distintas maneras de Poder. Sabemos que el ser humano necesita de éste para, la mayoría de las veces, sentir confianza en sí mismo. En la antigüedad era muy común tener súbditos o esclavos, no solamente para delegar tareas sino para depositar humillaciones en alguien. Actualmente, el hombre modificó la forma de esclavizar a otros seres, pero aún no se abolió.

La simbología se hace presente, a cada instante, durante todo el drama representado por los actores: Romina Almaluez, Juan José Barocelli, Natalia de Elia y Francisco Grassi.

Una fuerte tormenta acaba de desatarse y, después de distintos métodos para frenarla, el barco en el que viaja una tripulación, naufraga. Pocos son los sobrevivientes que logran llegar a la Isla de Nápoles.

¿Qué significa la tormenta o tempestad? Nos sugiere, sin lugar a dudas: violencia, odio, agresión y sed de venganza.

En cuanto a la Isla, ¿qué importancia tiene dicho lugar? Justamente, el escenario rodeado de aguas, demuestra la vulnerabilidad del hombre y cómo está apto para sobrevivir, aún cuando tema por su vida y lo crea imposible.

Unos fenómenos mágicos se desencadenan continuamente, como si fuesen un conjunto de códigos o un lenguaje, conocido por un solo habitante de la isla. A su vez, la música cobra un papel protagónico, en todo momento, ya que tiene relación con esa metafísica desplegada.

Para comprender mejor de qué se trata, Ariel, es protagonizada por una mujer que es la encargada de llevar adelante todo lo que Próspero le ordene y pida. Ella, es una especie de divinidad, que responde solamente a su amo.

Retomando el sitio de la isla, muchos estudiosos de los textos de Shakespeare, suponen que dicho lugar no es un invento sino que se trataría de las Bermudas ya que en el siglo XVII, naufragó un barco inglés (Sea Venture), haciendo que los sobrevivientes tengan que habitar la isla.

Próspero (antiguo duque de Milán y exiliado de sus tierras) vive en una isla desierta junto a su hija Miranda (campesina). Ambos tienen una mala relación entre sí, ya que él decidió vengarse de una traición pasada. Ella no entiende por qué debe vengarse pero sí descubre que fue el culpable del naufragio. Cáliban (sirviente e hijo de la hechicera Sicorax), intenta satisfacer constantemente a su amo pero comete el error de dejar huellas y, a partir de ellas, los sobrevivientes del naufragio, descubren la isla y su magia.

Por otro lado, Ferdinando (un Noble caballero e hijo del Rey Alonso) se enamora de Miranda y decide, para estar junto a ella, convertirse en esclavo de su padre. La pareja tendrá una sola opción para seguir amándose, que será elegida por Próspero: el casamiento. Así es como Ferdinando abandona su clase social para continuar junto a su mujer, para siempre.

Pero, actualmente, al Rey de Nápoles (Alonso) se le hace muy difícil continuar en su trono ya que su hermano (Sebastián) junto a su mujer (Antonia, hermana de Próspero), planean destituirlo, matándolo. Francesca (la sirvienta), es la única alma bondadosa que se puede sentir en ese mundo tan vacío y tenebroso, lleno de poder.

Además, aparecen otros personajes llamados Tríncula y Estéfano (un borracho empedernido), que intentarán encontrar las pistas para llegar a un tesoro oculto en la isla. Para tal fin deberán ganarse la confianza de Cáliban que los guiaría para tal objetivo. Se preguntarán cómo conoce tal tesoro. Porque las tierras eran de él y un hechicero se las robó, dejándolo sin nada. Para intentar recuperar lo que es suyo, deberá conseguir aliados. ¿Lo conseguirá?

El modo en el que Próspero decide conservar su calma interior, es asombroso. Más allá de los miles de años que tienen los textos originales, el mensaje sigue siendo el mismo: el perdón y la paz.

En cuanto a las roles desenvueltos por los actores, son excelentes. Logran cambiar de un instante a otro, sus personajes y vestuarios, a la perfección.

Se podría denominar una obra de teatro prodigio porque no existe el error humano.

En cuanto a la iluminación y el sonido, ambos cumplen un papel importantísimo ya que los cambios de escenas se determinan por las distintas tonalidades y sus gamas, al igual que la presencia de los espíritus son tenidos en cuenta por la música.

La tempestad, ese torbellino que todos llevamos dentro pero que cuando aprendemos, sabiamente, a domesticar, nos volvemos civilizados y Personas humildes.

Ficha técnica:

Dramaturgia: Francisco Grassi.

Dirección: Francisco Grassi.

Elenco: Romina Almaluez, Juan José Barocelli, Natalia de Elia y Francisco Grassi.

Coach actoral: Nicolás Barsoff.

Música: Alejandro Attwell.

Iluminación: Luciana Jarez.

Escenografía: Duilio Della Pittima.

Vestuario: Juan José Barocelli y María Mazza.

Prensa & Difusión: Mariano Casas Di Nardo.

Teatro: El Excéntrico de la 18, Lerma 420, C.A.B.A. – Argentina.
Funciones: Sábados a las 22:30hs.

Reservas: 4772-6092 / 4775-1438. Costo de entrada $60. (Descuento para estudiantes y jubilados $40).

Finalización: 27 de octubre.

Mariela Verónica Gagliardi

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El sentarse es perjudicial para la salud

La condición es no sentarse. Un enfermero/guía, se encargará de que el público vaya acomodándose uno al lado del otro, paraditos y en fila. Comienza la función. Recuerden, nadie debe amagar a acercarse al piso, flexionar las piernas o apoyar la cola, hasta el fin de la obra.

Los pacientes son Los que están sentados, la visita, la visita no. A la izquierda de la sala de recepción, podemos observar a dos pacientes, sentados, por supuesto. Un vendedor de seguros y una adicta a los barbitúricos. A la derecha, una ventanilla donde tres enfermeras se debaten, a modo de reboleo y caos, las historias clínicas y las pastillas de los pacientes. De fondo, la doctora, que no es cualquier doctora, es la suya, la mía, la doctora de todos. Una doctora sin ojos.

Este enfermero/guía irá llevando al público (a la visita) por los diferentes estadíos del tratamiento, siguiendo su luz. Todos nos movemos al unísono para que una de las enfermeras nos cuente un poco más sobre la concepción de algunos medicamentos. Después, continuamos caminando y nos encontramos con la paciente adicta, tirada en el suelo, llena de pastillas, contando tristes episodios de su vida.

 

De repente suena un celular entre el público, un hombre atiende, sale de entre la gente y conversa con un policía. Parece que él también es policía o detective. El diálogo entre los actores y el público, es constante y natural, se da una suerte de teatro descontracturado, lejos del escenario tradicional. Esta obra se presenta en las diferentes salas de la casa, dinamizando la puesta en escena y otorgándole un carácter real a este hospital/manicomio.

Más allá del delirio y de lo cómica que puede resultar esta función, porque los personajes son bizarros y delirantes, los diálogos, con partes tomadas de Dante, Sartre y David Lynch, le dan un carácter serio y filosófico. Se puede leer entre líneas un sentido social, eminentemente humano, los personajes se preguntan por el sentido de la nada, por el dolor. Vuelven al pasado, cuentan momentos, se asustan, quieren escapar. Y es que la vida comienza antes de que uno se dé cuenta. Y tal vez después, sea demasiado tarde.

Una obra dirigida por Guillermo Yanícola y protagonizada por Milena Bracciale, Leandro Llabrés, Fabián Luna, Cecilia Mesías, Julio Palay, Daniela Parrinello, Clara Morlans y Susana Santoro. Sobre textos de Dante, Sartre y David Lynch.

Melisa Morini

 

 

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El pueblo necesita recordar

A las 00.30 am finalizó uno de los recitales más sensibles de la historia del rock argentino. Por qué utilizo el término sensible. Porque Nito Mestre junto a Eduardo Gatti, entonaron himnos muy arraigados en nuestros pueblos (el argentino y el chileno). Dos sociedades muy maltratadas, durante varias décadas, pero que, sin embargo, pudieron mantener unidas y vivas sus raíces, gracias a las distintas estrofas que nos caracterizan.

Desde casi las 22 hs, en Boris Club (Gorriti 5568) pudieron dar comienzo a un show increíble y colmado de espectadores que sabían a la perfección cada canción. Escuchamos algunos temas de Sui Generis como «Aprendizaje», «Rasguña las piedras» y «Quizás porque».

También hicieron un recorrido por temas como «La forma de mi corazón» – versión en castellano de «Shape of my heart» (Sting), que proximamente saldrá en el nuevo disco de Nito; «Para qué decir», «Flores en el mar»«Naomi» (de Eduardo Gatti). Tocaron «El fin del mundo», titulada de esa manera ya que hace alusión, justamente, a todas las predicciones que se venían haciendo hace tiempo sobre los últimos momentos de vida en el planeta tierra.

Del disco Colores puros (1999), tocaron: «La verdad»,  «Te adoro desesperación» (Fito Páez) y «Los momentos».

Con respecto a Gatti, se pudo lucir con varias canciones como: «Huecos del sol y de la luna», «Francisca» y «El viaje definitivo», entre otras. Su voz tuvo y tiene una característica especial que conmueve. Su dulzura al entonar cada palabra, acompañándola con su guitarra y cada expresión en su rostro, nos hizo viajar junto a él, descubriendo nuevos paisajes.

«Quiero paz» fue uno de los pedidos más sinceros que se le pueden escuchar a un hombre: «Quiero una pausa, quizás morir de amor en tu mirada. Sin pasado, sin presente que me juzgue».

Es notable cómo el paso del tiempo hace que una tierra que sufrió mucho, desee calma, armonía y siempre: amor.

Y con respecto a esta temática, nos presentaron la canción «Los ojos del pueblo», que grabaron para una película de Puerto Rico. Dicho film tratará sobre el periodo Pre-olímpico. Cabe aclarar que antes de cantarla nos dijeron que podíamos salir corriendo o quedarnos gustosos. Se imaginan que los aplausos no alcanzaron para homenajearlos.

Si bien los músicos no figuran en el afiche principal, son fundamentales sus participaciones porque, no solo le dan sostén al recital, sino que conforman a la música, al arte por interpretar los sonidos y transmitirlos a un público exigente.

Lejos de habernos producido nostalgia, nos llenaron el alma de alegría y asumiendo el pasado, supimos ser felices en nuestro presente llamado: vida.

Músicos que tocaron:

Voz, guitarra, flauta traversa: Nito Mestre.

Voz, guitarra: Eduardo Gatti.

Guitarra y coros: Ernesto Salgueiro.

Teclados y coros: Fernando Pugliese.

Guitarra, bajo y coros: Eduardo Cautiño.

Percusión: Jonatan Szer.

Mariela Verónica Gagliardi

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Para los amantes del Tango

¿De qué hablamos cuando hablamos de esta música? ¿Es tan tolo un ritmo?

¿Es algo que se puede contar, decir, hablar, reír, llorar?

Cada seguidor del Tango podrá dar su parecer y, seguramente, en algunos puntos coincidiremos y en otros no. Es como hablar de sentimientos, ¿quién tiene la verdad?

Desde muy chica me vi interesada por el fenómeno tanguero sin saber bien por qué. Me llamaba la atención y casi nadie en mi familia era seguidor. Hasta que un día mi madre me dijo que su papá, o sea mi abuelo que no había podido conocer, participaba de concursos de baile, amaba esta danza y, casualmente, nos gustaban las mismas orquestas. Pasaron los años, y más allá de haber aprendido figuras, ganchos, sandwichitos, giros y saltos, supe que lo más importante era el abrazo.

Mariano Montes, supo abrazarnos calidamente, a todos con su Voz, con su sentir, con su amor hacia este mundo del Tango. Y lo escribo con mayúscula porque si un país la lleva, esta palabra de cinco letras, también la merece.

Y nos deleitó con su último disco: «TangoDosis». Se pueden imaginar qué significa una dosis, ¿no? Al mejor estilo de tomar un cóctel de alguna bebida energizante, el abanico de temas que eligió para sorprendernos, nos dejaron atónitos.

Algunos de los tangos que se tocaron fueron: «La canción de Buenos Aires», «El último café», «Mimí Pinsón», «La luz de un fósforo», la milonga «Alma de loca», el tan afamado y «Tinta roja», entre otros.

En cierto momento del recital, el cantante nos dijo «Cuídense que quedan pocos», pero lejos de terminar el espectáculo, era simplemente el título de un tango. Menos mal, porque nos hubiera entristecido el alma, si se le ponía fin a semejante show.

El Tango es una comunidad donde una vez que ingresás, querés quedarte para siempre. Es una Familia. Pero una Familia elegida con el corazón. Es como adoptar, a lo largo del tiempo y nunca arrepentirse.

Con respecto a la Orquesta Quinteto Cappz, sonaba a integridad, a viejo (en el mejor sentido de la palabra), a burdel (que es donde comenzó a tocarse esta música, originariamente), a auténtica. Era una caricia, un querer aferrarse a la melancolía y no soltarla más.

Este cantante, provoca piel de gallina cuando entona las melodías, porque es un grande de los de verdad. No necesita convertirse en un personaje para llamar la atención, porque su talento recorre los escenarios y reconoce las caritas de su público con alegría. Él, bien sabe, que sus seguidores merecen cariño y no ser pasivos ante tan apasionante espectáculo. El público necesita aplaudir, necesita saber que Mariano es de carne y hueso y que lo que propone es maravilloso.

Estuvimos en Velma Café, disfrutando, aproximadamente, 2 hs de show y tanto él como la Orquesta Cappz, que lo acompañó, dieron todo desde adentro.

De tanta emoción que se vibraba en cada una de las mesas, no podíamos creer que una bailarina ascendiera al escenario, vestida como un ángel. Ella (Mariana Soler), supo desplegar su danza contemporánea mezclada con tango, realizando un cuadro unipersonal, integrado a la escena arrabalera.

También pudimos contemplar a otra de las bailarinas, María José Martirena, que fue guiada por su compañero Jorge Carroz, en las pistas.

Pero, más tarde, Mariana Soler, se sacó el gusto y le sacó viruta al piso, mostrándonos su baile de pareja con Carroz.

Si tomamos a la distancia el espectáculo, lo podríamos asemejar con una comida de la alta sociedad, donde hay: entrada, primer plato, segundo plato y postre.

¿Cuál fue el postre? A mi criterio, el tango «Berretín» que atrajo a ambas bailarinas a realizar una coreografía simulando estar en una cantina, desplazándose con sillas por el escenario, hasta llegar al cantante quien actuaba también la situación.

La Orquesta Cappz está compuesta por: Richard Cappz (Bandoneón y Dirección), Oscar Pittana (Contrabajo), Agustín Guerci (Guitarra), Hernán Díaz Karich (Violín) y Gustavo Michalik (Piano).

Compañía DNI Tango.

Mariela Verónica Gagliardi