*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Amar desesperadamente la vida

Frágil es una historia real. Frágil, envuelta en cintas de embalar. Frágil porque ya se ha quebrado, porque se ha hecho añicos contra la vida, frágiles las muñecas de porcelana, frágil por amor, por locura y por exilio.

El exilio, justamente, es de lo que trata esta obra. El exilio como elemento poco investigado en lo que tiene que ver con nuestra historia. Con nuestro pasado de represión, sangre y dolor. El exilio como aquello a los que tantos argentinos tuvieron que someterse, obligados, empujados, echados de su patria, de su ciudad, de su barrio, de su casa.

Estefanía Saez, con sus poderosos veinte años, nos atrapa y nos pasea por la intensa vida de Gabriela Cirelli, quien hace la asistencia en la dirección y la musicalización de la función. Gabriela es hija de militantes montoneros. Es hija de una etapa dura, es víctima del Proceso. Su familia debe irse del país, debe llevarse nada e irse ya, lo antes posible. Esta chiquita y sus hermanos, pierden automáticamente la infancia. Los fuertes les robaron la inocencia.

La actriz que brilla en este unipersonal, logra conmover al público, que está sentado en sillas ubicadas sobre el escenario de la Sala A de la Biblioteca Osvaldo Soriano, detalles en los que piensa el director, Félix Bello, para generar un clima cálido, cercano, logrando lo que la cercanía y un gran trabajo corporal y emotivo consigue: sentir en carne de la actriz, la vida que está narrando.

En España, esta mujer conoce el amor, la pasión, pero también el rechazo, la indiferencia y la discriminación. Pero hay algo que va a conocer que va a cambiarle por completo la vida. La pequeña Gabi, ya adolescente, va a conocer la heroína. Se va a convertir en adicta, va a sentirse en lo más alto del climax y se va a caer tan fuerte que no se reconocerá frente a ningún espejo. Y las caídas duelen, pero nos enseñan.

Vuelve. La protagonista de esta historia retorna a su amada Mar del Plata. Vuelve para sentir el olor del mar, de su mar. Vuelve ella y también su familia. Vuelven porque uno debe morir en la tierra que los parió. Porque a pesar de las adversidades de la vida, hay que levantarse y luchar, hay que pelear. Es necesario embanderarse una vez más, para que Nunca Más. Hay que tener memoria, ser frágil como una hoja de árbol, y permitirse amar poderosamente la vida.

La obra vuelve a cartelera el 2 de noviembre en la Sala B de la Biblioteca Osvaldo Soriano. Llevar pañuelitos descartables y el corazón bien despierto.

Actuación: Estefanía Saez

Dramaturgia y Dirección: Félix Bello

Asistencia de dirección y Musicalización: Gabriela Cirelli

 Melisa Morini

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Ese recuerdo tan preciado

Aviones enterrados en la playa nos hace sentir realmente espectadores. No podés perderte un guiño, ni un desplazamiento, porque te sentirías out de la obra.

El título no es fácil de dilucidar. Hay que dejarse llevar, no prejuzgar y recordar lo más que se pueda – tanto en nuestra mente como en nuestro corazón.

¿Qué es lo que puede observarse en las inmensidades de las aguas y sus alrededores? Por un lado a dos hombres: uno de ellos es pescador (Mauricio Minetti) y como tal tiene muchas historias para contar. Pero se las cuenta a un muchacho que aparece en pijama (Francisco Grassi), parado en el muelle y aguantando la respiración en todo momento. ¿Por qué habrá de mantener los cachetes inflados, qué es lo que busca con retener su aire? El pescador, justamente, comienza su relato, diciendo que ninguna persona aguanta la respiración más de dos minutos bajo el agua. Así que pareciera ser que su observador, intenta demostrarle que el correr del tiempo no es tan lineal y rígido como parece. Claro que no está bajo el agua, pero sí cerca de ella.

El monólogo de Mauricio Minetti, transcurre muy entretenidamente. No pretende hacer énfasis en la risa o el llanto forzadamente, simplemente hacer lo que le gusta que es hablar de los “otros” y de aquellas vidas que sobreviven en este mundo.

Cada anécdota y narración tiene un hilo conductor, que nos deposita en un misterioso submundo, lleno de ternura, suspicacia e ingenio.

Los personajes de dichas historias son tres hombres: Román Lamas, un padre (ya fallecido), amante de la costa, que intenta darle señales a su hijo adolescente, a quien ve muy perdido (Federico González Bethencourt). Este chico, parece autista y deprimido. No logra encontrar su rumbo pero sí encontrar respuestas a sus cuestionamientos internos. A su vez, aparece otro señor, que encarna a un lobo marino (Leonardo Murúa), que dice haberse tragado una botellita y necesita ayuda del chico, ya que es la única persona presente y viva en ese lugar. El adolescente no desea ayudarlo, pero no por maldad sino porque está abstraído del mundo. Desea encontrar algo pero no sabe qué. Camina, salta, se tira al mar, pero sigue manteniendo la misma adrenalina y autismo que en un comienzo.

Dichos protagonistas intentan ponerle un nombre a lo que ven… allá a lo lejos desde la costa. Podrá ser un delfín u otro animal lo que perciben con los ojos e imaginación. Cada uno logrará, desde su interior, denominarlo a su manera. Según lo que deseen o anhelen.

Una puesta en escena simple pero con lo necesario. Una luz tenue nos sumerge en las vivencias de estos atractivos personajes. Todos son protagonistas, ninguno es secundario ni de relleno como ocurre en algunas obras teatrales.

Mientras, cada historia termina, le da pie a la siguiente para que empiece. Es como abrir un libro y disfrutar de varios cuentos con muchos ingredientes pintorescos. Nada es exagerado ni simula ser algo que no es. Solo el pescador, aburrido y en paz espera que su compañero suelte algún vocablo y, que lo entretenga a él, para no dormirse. Después de transcurrido un buen tiempo, el hombre en pijama, comienza a contar distintas anécdotas. Ahí se entiende por qué necesitaba tanto aire. Su discurso no tiene pausa pero sí, en cambio, diferentes entonaciones de voz.

Otro aspecto a destacar es la música que se puede oír al principio y fin de Los aviones enterrados en la playa, cantada por los propios artistas, así como una charanga tradicional que se escucha desde lo lejos y va marcando el paso del tiempo. Esas melodías demuestran la magia del mar, como las olas cuando nos pintan sonrisas en el rostro.

En cuanto al vestuario, éste describe bien cada rol de los artistas, siendo un punto más a favor de la temática.

Luis Cano, su director, hizo un tesoro que estará sumergido como en las películas de piratas. Quizás, alguien se anime a abrirlo y contarlo. Tal vez, alguien desee ser espectador y anotar cada una de las historias. ¿Cuál es la diferencia? Saber actuar, saber transmitir, saber hacer sentir en carne propia cada una de las palabras esbozadas por ellos.

Aviones enterrados en la playa, es una postal de aquel recuerdo, guardado en lo más recóndito de nuestro ser y que cuando le mostramos un poquito de luz, logra salir a la superficie.

 

 

Mariela Verónica Gagliardi

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¡Córdoba se vistió de paz y respeto!

El fin de semana largo se nos mostró cargadísimo de lluvias. Pero dicen que la lluvia lava y purifica ¿no es así? Como para afirmar el famoso dicho popular, en la ciudad de Córdoba capital, mas específicamente en Villa Warcalde, se festejó durante los días 6 y 7 de octubre, el Festival para la conciencia.

La idea principal del evento fue la de difundir diferentes formas de contribuir a la evolución del planeta, ya sea desde el hecho de recibir nuevos conocimientos con respecto a nuestro propio bienestar, como la adquisición de innovadores métodos para cuidar el medio ambiente o desde el compartir y admirar distintas expresiones artísticas.  De este modo, se logró generar un intercambio constante de saberes y experiencias, siempre fomentando el mutuo respeto, la integración y la alegría.

Los dos días que duró el festival, se vieron cargados de colores y actividades. Hubieron stands permanentes de feria de ropa y sahumerios, venta de comida vegetariana, área para acampar y muchas buenas vibras en todo el espacio. Además, se dieron charlas y talleres, como lecturas del aura, yoga integral, cocina medicinal y medicina aborigen, charlas sobre Comunidades Ticas, Culturas Originarias y Saberes Ancestrales, Derecho de la familia y el niño (recordando que se festejaba el Día de la Diversidad Cultural) y más.

Stands para destacar, el de Imos Amos Emos, que constaba en una muestra de equipamientos y espacios con materiales reciclados, el de Econo (Mar del Plata) una solución sustentable a un problema existente. Una creativa forma de llevarse consigo las colillas de cigarrillo y no dejarlas en espacios como la playa o las plazas y parques. También hubieron talleres artísticos para niños y niñas y se construyó una Aldea de paz tanti y un octógono, además de un domo geodésico que representaba la tierra.

La música también se hizo presente. A partir de las seis de la tarde, despidieron al sol un grupo de danzas populares que bailó en el medio del verde, durante un buen rato. Enseguida subió a escena Mariano Cocimano de Córdoba, tocando solista música experimental. Le siguieron, Morenilla y Casimiro, también de Córdoba, una pareja encantadora cantando mezcla de rap y reggae, podríamos decir. Cerraron la noche del festival dos bandas marplatenses: Los Jato y Jeites, que ya adentro y acústico, porque la lluvia no los dejó seguir, hicieron bailar, saltar y cantar, a todos los participantes del evento.

Los organizadores fueron: Fundación Conciencia Circular, Vmas Energía Positiva, Imos Amos Emos, Casa Hola Mundo, Arte y Comunicación Gráfica. La entrada era libre y gratuita, se aconsejaba un bono contribución de $20 para solventar gastos pero no era excluyente.

¡Hasta pronto Ciudad de Córdoba!

Melisa Morini

 

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Resentimiento a flor de piel

Si sos mujer y sufriste por amor, al dejar a tu novio, te sentirás identificada.

Si, sos madura y procedés de una forma protocolar ante la ruptura de un noviazgo, lo más probable es que no te interese la obra ni tampoco seas mujer.

Pero, seas o no despechada, tengas o no resentimiento, creas o no que sos la peor cucaracha del mundo; lo que es imposible es que ames que te dañen.

En «La carne de tu ex en el freezer», (Macarena Albalustri) interpreta a Mariana, una mujer sufrida, desganada, con odio adentro y sin ganas de vivir.

Cuando se encienden las luces, ella aparece vestida con un pijama de colores, esos colores perdidos por completo en su ser. De repente, toma un micrófono y empieza a declararse ante el público, quien atentamente la observa.

En un comienzo, no se sabe a dónde nos conducirá su relato: si estallará en ira o llorará por los rincones. Luego, observamos que, su historia de desamor, es principalmente por culpa de ella.

Mariana, está atrapada en celos ridículos, basados en las viandas que P.G – Gran Pelotudo – guarda en el freezer. Dicha comida, fue elaborada por su ex mujer, con quien convivió 13 años de su vida.

Pero la protagonista, nos necesita como público «cómplice», para llevar a cabo su idea…

Esta comedia burlesca y bizarra, pone en escena los próximos años de la protagonista. Con una idea, muy bien lograda, de la mano de Mariana Levy, aparecen: Sofía Wilhelmi (Mariana en el futuro), Vanesa Butera (Verónica y ex esposa de P.G) y Conrado Busquier, quien interpreta a un actor, intentando dramatizar las principales características del hombre en cuestión.

¿Se imaginan cómo sería elegir a los personajes de tu propia aventura y guionarles cada conversación como para que la historia tenga un final predecible?

Y, ¿se imaginan cómo sería que dicho guión no sea respetado a rajatabla, haciendo que el destino sea la vida real?

Conrado, se sumerge tanto en su rol que chocará con el propio libreto y, en ese momento, Mariana lo odiará. Muchos conflictos irán sucediéndose en el escenario.

Esta obra nos muestra cómo se siente de patética una persona, al actuar mal en una relación amorosa. Sin meditar las consecuencias, sin ser inteligente, solamente sintiendo al igual que un animal.

Un recurso muy bien utilizado es el de la leche marca Verónica, que es el hilo conductor a lo largo de todo el guión de «La carne de tu ex en el freezer». A los minutos de comenzado el monólogo al estilo stand up, aparece un cartón de leche, con adentro ella. La segunda más odiada por Mariana, a quien desea conocer en profundidad, desde una enfermiza conducta. La misma que llevó a que sufriera una aguda depresión, sin rumbo más que el odio infundado.

Gracias a la atemporalidad del relato, se puede romper con lo típico y sumergirnos en algo mucho más entretenido. Por momentos, las risas se escuchan y, en otras instancias, los silencios profundos nos hacen urgar en nuestro corazón alguna semejanza con los hechos reales.

No hay exageraciones en los diálogos, sino discursos emitidos por una mujer sufrida que intenta demostrar lo que fue sintiendo en su pasado, en su presente y lo que, le encantaría, que ocurriese en el futuro.

Con respecto a los vestuarios son muy graciosos y descriptivos para cada uno de los personajes. La iluminación, también acompaña a cada una de los sketchs, creando escenas originales y dando la sensación de estar en un callejón sin salida literal y visualmente.

El desempeño de Vanesa Butera es digno de destacar ya que logra transmitir lo que siente, de una forma muy comprometida. También tuvimos el agrado de escucharla tocar la guitarra y cantar unas estrofas relacionadas con la temática de la obra.

El videoclip, las canciones e imágenes, que van apareciendo, ayudan a narrar las situaciones y logran un timing perfecto, como para que la historia no decaiga en ningún momento.

Pero, los años que vendrán, ¿cómo serán en realidad? ¿Logrará madurar y aceptar sus equivocaciones o seguirá luchando contra un hombre que nunca más vio?

¿Cómo será el espejo que verá al imaginarse a su futura Mariana? ¿Será mejor que ella, con mejores sentimientos?

¿Le seguirá cantando a la tristeza y al dolor o podrá superar los estragos que le provocó ser impulsiva?

Ficha técnica

Asistente de dirección: Sebastián Bahamonde

Diseño de vestuario: Ezequiel Galeano

Diseño de luces: Paula Praga

Diseño gráfico: Gastón Galvao

Diseño de títulos: Carlos Merchan

Videoclip: Natalia Devoto y Santiago Rivaldo.

Dirección y Dramaturgia: Mariana Levy.

Ofelia Casa Teatro.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Un rinconcito de arena y sal en el mundo

Una pequeña playa privada, propia, individual, un pedacito de arena en este caos. De escenografía, un armario mágico. Cuando las puertas se abren, podemos observar que cuelgan unos cuantos trajes, vestidos multicolores, tapados de piel, pañuelos, tules, anteojos, fotos y hasta una botella de alcohol.

Despacito, va despertando entre los trajes y queriendo salir del ropero, La dueña del mar. Un cuerpo anónimo que se refugia en su espacio salado, de viento, lluvia y mareas. Un cuerpo anónimo que tiene la particularidad de ocuparse del mundo, como si fuera cosa sencilla. Observar el mar, a cualquier hora, a todas las horas, a las seis de la mañana, cuando todavía no hay nadie, cuando por la costa solo vemos un perro flaco, ella se tiñe de olas, se transforma en mar por dentro y al fin sabe lo que quiere.

La obra remarca una estética puramente marplatense. En las puertas del armario se puede ver un collage de fotos antiguas de Mar del Plata, clásicas, de familias disfrutando las vacaciones en “La feliz”. Barcos en el puerto, algunas más modernas, de surf y castillitos de arena.

La dueña del mar se saca el vestido, se queda en traje de baño turquesa enterizo, se mimetiza con la playa, se pone las antiparras y bucea. Agarra la reposera y el sombrero y se sienta con los pies en el agua a mirar el cielo. Pide ayuda, nadie responde. Ella tendrá que poder sola.

Cuando se hace de noche, la dueña del mar se acuesta en su colchón de arena y se tapa con sus prendas. Se baña con la lluvia y se ilumina con la luz intermitente del faro en miniatura que guarda en el ropero. Recoge sus zapatos que son algas, sus ropas que son restos de botes abandonados, pescados muertos en la orilla, y dice chau, le pide a un «él», habla con el pasado, con caracoles, con el amor, andate, andate y no vuelvas. Ella ya eligió lo que quería.

Idea y dramaturgia: Adrián Canale y Paola Belfiore

Actúa: Paola Belfiore

Asistente de dirección y producción: Claudia González

Vestuario: Mónica Arrech

Escenografía: Mariano Rafael Campero

Diseño de luces: Adrián Canale

Operación de luces y sonido: Marina García y Mariano Marrama

Dirección: Adrián Canale

La obra se presentó el domingo a las 20 hs.

El Club del Teatro (Rivadavia 3422 – Mar del Plata).

 Melisa Morini

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Amor de Primavera

El apellido Mihanovich es sumamente conocido en el ambiente artístico. No hace falta aclarar demasiado.

Si citamos a Sol, tal vez, algunos se pregunten quién es y empezarán a especular con que es la «nieta de», la «hija de», la «sobrina de». Sinceramente, no me gusta hacer esas conexiones ni vínculos del árbol genealógico porque me pierdo y además le quitamos entidad a la persona.

Sol Mihanovich es una cantautora, que tiene grabado un EP, llamado «Cuadernos nuevos» (canción que, logicamente, hizo sonar) y que, en los próximos meses lanzará, por fin (en tono de súplica) su primer LP titulado «El juego».

Esta noche se presentó junto a La selección invisible, en Velma Café. Apenas hizo su aparición en el escenario, las palmas comenzaron a sonar y los instrumentos a entonar melodías introductorias.

La banda está conformada por: Sol (Voz y Guitarra), Martín Canosa, (Teclados y programaciones), Mu Sánchez (Guitarras), Matías Onzari (Bajo), Rodrigo Genni (Batería) y Natalia Pellegrinet (Coros).

El escenario nos mostró a una Primavera incipiente, con flores en tonos de blanco, super delicadas. Las luces en tonalidades de rojo y violeta nos invitaron a vivir un show diferente.

«Este vals» fue el ingreso al recital y, de a poco, empezamos a saborear el gustito a romance con «Canción de amor». Digno de una argentina que tiene bien ancladas sus raíces en el país, interpretó una versión diferente de «Tumbas de la gloria» (Fito Páez) y el corazón me estalló de felicidad ya que, también, es uno de mis temas predilectos del artista rosarino.

«La vida es sueño», nos guió durante el recorrido y «Hoy me acordé de eso», fue el pie para lo que estaba por venir.

El show tuvo varias sorpresas: una de ellas fue la participación de su papá, Vane, con quien interpretaron «Parte del aire» (Fito Páez). Y sí, se vibraba ese amor tan leal entre ellos, de tanta sabiduría y entendimiento. Luego llegó «Uh uh uh» e inmediatamente se empezaron a proyectar unas imágenes: fue uno de los regalos de la noche, ya que nos presentaron el video «Una hora más», que será el hit del disco, seguramente.

En todo momento se sintió un clima muy ameno, de fiesta diría, donde queríamos más canciones y que el los sonidos no paren. Inclusive, Sol quería decir algunas palabras cada tanto, pero el pianista tan emocionado como estaba, continuaba el repertorio.

También, tuvimos el agrado de escuchar a Sandra Mihanovich junto a su sobrina, cantar el tema «Mis personas favoritas», que Sol le dedicó a su abuela Moca. Es un poema donde su nieta relata cada momento de la infancia en el cual iba a San Pedro, los aromas a campo, los mimos de su nona, cómo la malcriaba cariñosamente.

Continuando por el túnel romántico, cantaron «Real Love» (John Lennon) y uno podría representar en su mente la imagen de encendedores prendidos o velas blancas, acompañando la tonalidad del amor dulce.

Toda la gama de canciones, tiene como tema central al amor: sea de pareja, de amistad, de seducción, de cariño. Es muy lindo sentir un trance,  que se va apoderando de nuestros cuerpos, involuntariamente, para trasladarnos a un paraíso donde solamente hay buenas vibras.

Una de las canciones que también nos dio otra visión del amor fue «Cuando manejás», ya que trata sobre la apreciación que hace ella como mujer mientras su media naranja toma el mando del volante. Al presentar este tema, nos advirtió que es una canción machista. Lejos de tratar al machismo como se suele hacer, fue muy sutil lo que quiso transmitir.

Tuvimos el agrado de escuchar el tema «Tu amor» (Charly García), «Tres» y prosiguió «Fix you», de Coldplay.

Cada acorde que se emite es una caricia más a nuestro corazón. Su voz, nos hace imaginar un mundo lleno de Paz, donde no existen los malos sentimientos. ¿Sería una utopía? Considero que no. Es rodearse simplemente de personas que latan en nuestra misma sintonía y nos aporten alegrías pequeñas día a día.

Muchas emociones juntas a lo largo del recital, invadieron a todo el público. Había familiares, amigos y seguidores de la banda.

Llegando casi al final del show, presenciamos «El juego» y, también, la canción del videoclip «Una hora más».

Sin lugar a dudas, un momento muy tierno fue cuando su beba le entregó un ramo de flores a su madre artista. Con un año y tres meses, puede aplaudir a Sol – y a su papá que es el Bajista, reírse, tomar conciencia de cuando las estrofas iban dedicadas a ella y festejar la vida desde tan pequeña.

Pero no podían escaparse después de tremendo éxito… así que gritamos, aplaudimos y regresaron con un country muy divertido.

¿Seguirá el legado de los Mihanovich?

La música se lleva en la sangre, en los genes, en el alma. Componer no es para cualquiera ni por cualquiera. Con ganas, solamente, no se concretan los sueños.

El de nuestra cantante, hace rato que sigue por un sendero de luminosidad. Pronto tendremos su disco y festejemos la Primavera que es la estación que pega justo con su forma de vestir, de lookearse y de despertar ante el universo.

Mariela Verónica Gagliardi

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Actitud y talento

Hace un rato se presentó, en Boris, Silvina Moreno. Esta artista nos demostró que con juventud, aprendizaje y madurez es posible cumplir un sueño: el de grabar su primer disco titulado «Mañana».

Silvina, tiene un don, el de producir la piel de gallina, el de transmitir su melancolía – en los temas que está incluida -, en hacernos reír y entristecernos con ella. Con su voz y guitarra nos llevó de la mano por un repertorio super variado donde las canciones se distinguen unas de otras. Una fusión de estilos, generan un encanto especial auditivamente. Cada sutil sonido nos rememora una fotografía diferente, un espacio distinto un momento especial.

El don de empatía no se aprende, ya se nace con él.

La noche comenzó con «No sé» «Primera de cuatro». Para continuar con «Under the bay window» (esta canción, me atrevo a afirmar, que será uno de los éxitos de su disco. Tiene una fuerza increíble y su letra la acompaña), y los que no la conocían de antes o jamás habían escuchado alguno de sus temas, sintieron interés en continuar descubriendo su mundo de maravillas.

Ella, simplemente se presentó diciendo su nombre y apellido, demostrando una humildad enorme, cosa que ocurre con los grandes cantautores. Silvina, compuso cada una de sus canciones, durante los últimos cinco años de su vida. Así nos damos cuenta cómo su música, lejos de ser comercial y querer reproducir hits iguales unos a otros, están elaborados.

Su voz, tiene un espectro sin horizonte, va más allá y puede cantar desde pop hasta blues, haciendo de sus canciones, un abanico muy amplio.

En cuanto a la banda que la acompañó, también deslumbró al público por la variedad de instrumentos y por la calidez en cada una de las notas que tocaron. Pudimos escuchar a: Joaquín Gutiérrez Calviño (Piano y Acordeón), Francisco Nicholson (Banjo), Federico Di Giorgio (Guitarra), Federico Palmolella (Bajo y Contrabajo), Pablo Hopenhayn (Violín) y Ramiro López Naguil (batería y percusión).

El tiempo seguía transcurriendo, durante el recital, hasta que llegó «Mañana», canción compuesta por Silvina durante un viaje en avión de Bostón a Buenos Aires. Pero era un simple recorrido entre países, sino que era un trayecto habitual para ella, ya que durante años vivió en Estados Unidos, donde estudió música (en el Berklee College of Music) y sufrió un desarraigo muy grande. Este tema, nos cuenta lo que sentía en aquella época y, seguramente, muchas personas se sintieron identificadas al vivir en el exterior.

Además de su simpatía como persona, se dio el gusto de improvisar el final de algunos temas y podríamos decir cancheramente que «la tiene re clara».

El romanticismo continuó y nos cantó «I found a boy» (Adele), la única canción que no fue de su autoría pero la cual aprecia mucho y quiso compartir en los escenarios con sus fans.

Cada vez sabíamos algo más de su intimidad y, según ella, la estábamos «conociendo más de lo que creíamos».

¿Consideran que un cantante, emite su voz, actuando en las tablas y nada más?

Quizás pueda ocurrir con algunos intérpretes, pero el hecho de escribir cada palabra que conformará una canción, tiene que surgir de algo interno en nuestro ser. Así que, sería como mostrar al desnudo algunas características que desean destacar. En este caso, «Break», es un descanso que decide tomarse a nivel mental, para bajar decibeles y transitar con más calma por la vida.

Luego, tocaron «Puede ser»«Sweet Little dandy», pero realmente nos hizo estremecer con «Faro», un tema que nos hace sentir la desolación, un vacío por falta de alguien que nos guíe, por la ausencia de ese guía que decidió abandonarnos en el camino.

Pero, los sonidos empezaron a cambiar y la alegría volvió a reinar el show con «Mil disculpas» «Feeling Sorry». Los músicos iban a retirarse pero, a vivas voces, todos hicimos el famoso cántico de «otra, otra, otra»… Y Silvina Moreno, con una sonrisa por lo bien que había resultado el recital nos dio la yapa con «Blues». Lo único lamentable fue que todos nos quedamos con ganas de que continuara el recital. Pero habrá que esperar una próxima fecha o viajar a Misiones, donde se presentará el 21 de este mes.

 

 

 

 

 

Mariela Verónica Gagliardi

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Sabor a miel

“SABOR A MIEL”

de Shelagh Delaney

Dirección  Lizardo Laphitz

Teatro «El duende»

Aráoz 1469                4831-1538

Funciones:  viernes  21,30 HS  y domingos: 17 hs.

Entrada general: $70 y  Domingos: $45  jub. y estud.

La sala cuenta con el apoyo de INT y Proteatro

El espectáculo cuenta con el apoyo de Proteatro

  

Actúan:     

Cristina Dramisino… Helen

Natalia Laphitz…….. Jo

Alejandro Fain……… Peter

Gabriel De Coster….. Marinero

Miguel Assis………… Geoffrey

  

Traducción                           : María Ahuad

Diseño gráfico                       : Silvana Sabetta

Fotografía                             : Cecilia Pertusi

Operador de luces                : Nicolas Mizrahi

Operador de sonido             : Michelle Wejcman

Diseño iluminación               : Lizardo Laphitz – Nicolás Mizrahi

Música original                     : Mirko Mescia

Escenografía y vestuario     : Silvia Rodríguez 

Producción ejecutiva            : Maria Ahuad 

Asistentes de dirección        : Nicolás Mizrahi – Michelle Wejcman

Dirección                      :  Lizardo Laphitz

 

Sobre Sabor a miel

La pieza es un testimonio y una denuncia de los prejuicios que existían hace medio siglo en la sociedad inglesa. Siguen vigentes en el mundo, afectando a millones de personas. La sociedad cambia en apariencia, pero los prejuicios y desigualdades aun existen. La soledad, la desprotección de las clases más bajas, la promiscuidad, los embarazos no deseados, la discriminación racial y sexual… el desamparo, son temas que lamentablemente siguen imperando, porque el mundo aun no ha mejorado lo suficiente. “Sabor a miel”, con humor mordaz, pone de manifiesto en sus personajes el tema de los prejuicios, y es una clara invitación  para enfrentar el  sabor amargo de reflexionar sobre nuestros propios sentimientos   . Lizardo Laphitz

La autora:

Shelagh Delaney.(1938-2011).  Nació y vivió en Salford, un suburbio  de Manchester,  al que consideraba “la roca donde siempre se puede volver”.  Sus tempranas obras fueron pioneras del llamado “realismo suburbano”, o “teatro de la pileta de la cocina”.  A lo largo de su vida escribió varias obras teatrales, guiones para cine, radio y televisión,  pero debe su prestigio y reconocimiento a su ópera prima: “Sabor a miel”, escrita en dos semanas, cuando la autora tenía dieciocho años. Rompió con los tabúes imperantes entonces en la dramaturgia, básicamente orientada a satisfacer a un público de elite que buscaba ver reflejada sus propias historias sobre el escenario. “Sabor a miel” en cambio, plantó en el centro de la escena a personas de la clase baja, luchando por conseguir una “gota de miel”, en un entorno de prohibiciones y escaseces.   Estrenada en 1958 en Londres,  recibió  el premio Charles Henry Foyle (1959) a la mejor opera prima y la beca del British Art Council. La puesta de  Broadway de 1961 es premiada como la mejor obra del año por  los Críticos de New York. Su guión para la versión cinematográfica, y la propia película,  fueron premiados por BAFTA( Academia Británica de cine y televisión) en 1960, y dos años después en el Festival de Cannes (Francia).

Los derechos de autor de “Sabor a miel” para la República Argentina han sido gestionados por MARION WEISS

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Te quiero y te aporreo

Si al entrar a tu casa tu esposa te reprocha que llegaste tarde. Si, vos mujer, al cocinarle te critica la comida que con tanto amor le hiciste. Si cuando empiezan a discutir, salten los reproches, los trapitos al sol y siguen y siguen y siguen, sin poder frenar la mala onda.

Si todos los días son un infierno pero, a pesar de ello, los disfrutás porque sos masoquista; tenés que ser parte de «Cotidiano», la obra de Martín Salazar, que se presenta los sábados a las 23 hs en el Centro Cultural Konex (Sarmiento 3131). Laura Silva, Martín Salazar, Agustina Ruiz Barrea y Esteban Ruiz Barrea, van creando distintas situaciones de la vida misma, sin importarles el qué dirán. El público se convierte en espectador de cada momento de la intimidad de estos personajes que no hacen más que intentar salir adelante, en sus parejas o matrimonios.

¿Lograrán aprender de sus errores y de los ajenos, como para no volver a repetirlos?

El ser humano es el único ser que tropieza con la misma piedra más de una vez… así que no debería sorprendernos que jornada tras jornada una pareja discuta sobre los mismos temas, encarándolos de la misma manera y sientiendo exactamente lo mismo.

«Cotidiano», no intenta sorprendernos con cambios de vestuarios ni de escenografía.

El talento está exclusivamente en sus cuatro actores, quienes de forma burlesca y cómica nos presentan diversos diálogos y monólogos de la vida justamente cotidiana. Es una obra que demuestra que no existen matrimonios con problemas especiales sino que son diversos factores conflictivos los que se apoderan de ellos.

Los cuatro artistas, van rotando en sus personajes y, de esa manera, protagonizan muchos sketchs familiares.

Quien conozca a Martín Salazar («Macocos»), sabrá lo que es posible reírse descostillándose, provocando dolor en las mandíbulas, cosquillas en la panza y ansias de seguir viéndolo. Él representa a El Gracioso de Saavedra – el tipo hombre que no escucha a su mujer y que solo vive para él mismo.

Agustina Ruiz Barrea es La Diva de Parque Patricios, despliega sus dotes dramaturgos en conjunto con el canto y también logra perfectamente, hacernos sentir lo que lleva en sus entrañas una ama de casa, desvalorizada, reclutada en cuatro paredes, con una vida rutinaria, un esposo que ni la observa y un hijo que no rinde como quisera en el colegio.

Laura Silva es La Flor de Ortúzar, que hace de mujer de Martín, y también surgen provocaciones y resentimientos entre ellos.

Por otro lado, Esteban Ruiz Barrea con su rol de El Juglar de Almagro, acompaña con su guitarra y repertorio de Chico Buarque, cada una de las escenas construidas por los actores. Pero no es un músico pasivo, sino que interactúa con ellos, además de musicalmente.

De esta manera, una historia de amor que puede ser recorrida como de terror (humorísticamente hablando), nos deleita con cada gesto, con cada canto y con cada problema de los personajes.

¿Tu vida es perfecta? ¿Tu matrimonio es color de rosa? ¿Nunca te quejás ni reprochás nada?

Si es así, no te recomiendo la obra. Si, por el contrario, sos una persona que transita por distintos cambios de humor, te invito a que el próximo sábado a las 23 hs, reserves tu butaca.

¿Querés invitar a otras parejas, a almas solitarias o a cualquiera que desee pasar un buen momento en un lugar excelente y super cómodo?

Apuráte que la sala se llena… ¡de risas y de gente!

Producción ejecutiva: Luciana Vainer
Vestuario: Cuando las Papas Queman
Iluminación: Eli Sirlin
Escenografía: Marcelo Valiente
Prensa: Ayni Comunicación
Dramaturgia: Martín Salazar
Dirección: Julián Howard

Mariela Verónica Gagliardi

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Musicalmente aprenderás

NoAvestruz, nos abrió las puertas para disfrutar del espectáculo «Lalá y el toque toque», el cual además de convocar a muchos niños, llevó de cola a los adultos. ¿Como acompañantes de los más pequeños? Dejemos abierto el interrogante porque, a decir verdad, los grandes sabían a la perfección todas las letras de las canciones, aplaudían en el momento preciso, jugaban cuando los artistas lo proponían…

Y claro, «Lalá» se recomienda a partir de los 3 años, así que función a función, debe ocurrir que los padres les propongan a sus hijos, ir a ver la obra, y no a la inversa.

Pero, comencemos el itinerario musical: Osvaldo Belmonte (Piano y Dirección Musical), Juan Martín Damiani (Percusión), Roberto Seitz (Contrabajo), María Florencia Prieto (Violín) Jorge Caruso (Banjo); hicieron sonar de a poco sus instrumentos. De repente, las partituras empezaron a volar, como por una fuerte ráfaga de «El viento» (Pepe Iglesias «El Zorro») y allí Karina Antonelli (Voz), apareció.

El repertorio de las canciones es para infantes ya que les enseña a rimar, a deducir antónimos de determinadas palabras, mezclan música clásica, tango y rumba con ritmos más pegadizos para niños.

Mientras Osvaldo, hacía sonar el teclado, le pedía a su musa inspiradora «Esmeralda rascame la espalda»utilizando distintas frases pegadizas, entrenidas y que rimaban entre sí como para ser asimiladas al instante. También disfrutamos «Toque toque», el tema que nos dice que si no queremos bailarlo no lo hagamos.

Uno de los momentos más lindos fue cuando Karina, invitó a los niños a hacer una ronda, mientras recitaban las melodías, como para lograr empatía con el público.

A través, entonces, de distintos matices musicales, nos fueron transmitiendo una historia de amor, en la cual ella y el pianista se enamoraron.

Con respecto a la puesta en escena, fue sencilla y delicada. Uno de los objetos a los que más se remitieró la pareja fue, en distintas ocasiones, a una antigua radio. ¿Qué sonaba? Una voz (a modo de estrategia publicitaria) para entusiasmar a los niños a que compren los discos del grupo. Fue una buena forma de hacerles conocer que a la salida de la sala podrían adquirirlo si así lo deseaban.

«Lalá» es un producto perfecto, trabajado, seleccionado en cada uno de sus temas y canciones. Eso es lo que atrae también al público. No hay dubitaciones ni improvisación. ¿Esto es positivo o negativo? Depende del gusto de cada uno, muy en particular. A decir verdad, «Lalá y el toque toque», parece un espectáculo trasladado de la televisión a las tablas. Solamente le faltarían algunos muñecos o personas disfrazadas y estaríamos en presencia de un programa de la pantalla chica.

Cuando tocaron «La bailarina», Karina le cantó a una marioneta blanca y a nosotros, muy dulcemente. Dicha bailarina, en manos de su ama, fue mostrando los pasos de ballet e introduciéndonos en un mundo de fantasía.

Pero, otra gran instancia de la tarde surgió cuando llegó la canción «El monito» (Pepe Iglesias «El Zorro») ya que en diversas estrofas tuvieron que niños y grandes, hacer estatuas y movimientos, guiados por la cantante. Si te equivocabas, eras reprendido por ella, así que no fue tarea sencilla copiar paso a paso.

Uno de los chicos, casi desde el principio de la función quería la canción de la polenta, pero con el calor que hacía, la banda no tenía demasiadas ganas de interpretarla. Finalmente, le dieron el gusto y por más gotas de sudor que tuvieron, entonaron «Y la fuerza que tiene» (Pepe Iglesias «El Zorro»).

Nadie pudo quejarse de nada, ya que complacieron los caprichos de cada uno. Hasta uno de los niños, en un momento corrió a tocar el piano de Osvaldo.

Hubo entusiasmo, alegría y ganas de volver por segunda, tercera o vaya a saber uno, quizás cuarta vez.

Quedan cuatro funciones más, para que aprendas las canciones y conozcas a este gran grupo de concertistas. ¿Te lo vas a perder?

Equipo

Escenografía: Valeria Abuin

Diseño sonoro: Nicolás Diab

Voz para locución de radio: Eugenia Alonso

Vestuario: Ana Algranatti

Iluminación: David Seiras

Coreografía: Ana Padilla

Dirección de títeres: Daniela Calbi

Diseño gráfico: Eduardo «Bochi» Tunni

Prensa: Luciana Zylberberg

Producción: Lalá y Gonzalo Guevara

Asistencia General: Graciela Gallelli

Dirección: Karina Antonelli y Luciana Zylberberg

Mariela Verónica Gagliardi