*** Septiembre 2019 ***

En una granja, todos viven felices y contentos. Como en los cuentos, donde solo hay alegría. Es un mundo color de rosa donde no existen las desgracias.

Daisy (Candelí Redín), una de las niñas del lugar, va todos los días a comprar naranjas cerca de la casa de Jack (Nehuén Marco Rojas). De esa manera él conoce la conoce y, entre ellos, surge un amor muy genuino y verdadero. Otras parejas, también se enamoran y sus miradas reflejan romance.

Todos bailan y entonan distintas canciones donde nos demuestran cuán bien están y cómo van sucediendo cosas en el camino.

Pero “Jack y las semillas mágicas”, es una comedia musical donde también habrá maldad. Hasta que la armonía los vuelva a reinar.

Sucede que un día, Daisy es raptada por unos gigantes. Nadie ve nada ni a nadie hasta que se enteran de la noticia y es demasiado tarde. Estas personas tienen sentimientos duros  y solo piensan en el dinero. Pero, ¿dónde habitan? Lógicamente, en otro mundo, que es inalcanzable para Jack y los suyos. Pero, ¿dónde queda? Eso es lo que tendrán que descubrir.

Así se dan cuenta de que existen dos universos paralelos: el de ellos – donde los habitantes son muy unidos pero pobres – y el de los otros – en el cual hay riquezas materiales robadas y tienen el corazón vacío de amor.

Y, ¿qué hara Jack para recuperar a su amada? ¿Podrá hallar rastros de su compañera?

Su vida, seguirá sin altibajos pero muy pegado a su Madre (Ángeles López Bustos) quien lo asfixia y lo trata como a un pequeño. La única compañía que tienen es la de una gallina y una vaca (Flora).

La voz de Candelí Redín es suave, sutil, tranquila y entona cada estrofa delicadamente. Nehuén Marco Rojas, vocaliza como un hombrecito, respondiendo a los planteos de su amada.

Por otro lado, Ángeles López Bustos, nos abraza con sus cantos, proyectando cada nota y mezclando su personaje de madre campestre y bruta con matices de la chilindrina, lo cual queda bastante cómico y burlesco.

Y David Maximiliano Basualdo, si bien parece ser un personaje secundario, no lo es en absoluto. Está encargado de separar varios de los sketch de la obra y de acariciarnos con su voz, la cual está llena de potencial.

Por suerte, Jack, nunca abandonó la idea de encontrarla. Sabe que Daisy fue secuestrada por esos monstruos pero su corazón sigue latiendo por ella.

Como en todo, siempre existe un aprovechamiento por parte de los que “tienen la verdad” y logran convencer a los vulnerables. En este caso un Gitano (David Maximiliano Basualdo) se presenta junto a un grupo de adivinos que, a través de la bola de cristal, lograrán convencer a Jack de vender a Flora – quien los acompaña a él y a su madre desde que éste era pequeño.

Y, ¿cómo logra convencer el Gitano a este chico apenado? Dándole unas semillas mágicas.

Después de acceder con tristeza, a la venta de la vaca, consigue unas macetas donde planta esas semillas tan especiales. Sin fe, cabisbajo, deprimido, se da cuenta de que si no confía no obtendrá ningún milagro.

Es así como decide creer en la magia y al otro día, cuando se levanta, ve un hermoso y enorme árbol verde. Siento muy adentro suyo, que debe escalarlo para encontrar a Daisy. Tiene temor de hacerlo pero con valentía, logra llegar a la copa del mismo. Cuando, de repente, ve a una niña a la cual le dice a quién está buscando. Pero no hace falta que siga recorriendo más camino, porque es ella. Sí! Jack la ha encontrado y están dichosos de estar juntos nuevamente.

Allí, en ese mundo paralelo, ella le cuenta que uno de los gigantes la convirtió en su sirvienta y que toda la riqueza que tienen es por habérsela robado a los pobres campesinos. Jack, estalla en furia y quiere recuperar el oro profanado. Pero Daisy le hace entender que no hay dinero que compre la felicidad.

Aunque antes de regresar, ocurre otra desgracia: Jack es atado y metido en una olla enorme, para ser cocinado por esos seres odiosos.

Y ahora, ¿cómo podrá ser feliz esta joven pareja?

Daisy, ¿estará segura del amor que siente por él? ¿Logrará, ahora ella, salvar a su amado?

Esta historia, tan bien contada, nos atrapa desde un primer momento, nos hace encariñar con cada uno de los personajes y nos hace pegar cada una de las melodías narradoras.

Si sos niño o adulto, la vas a disfrutar por igual, porque un producto cuando está bien hecho es imposible que no compre a su público. En este caso, se trata de una obra artesanal, construida parte por parte hasta conformar un todo plagado de dulzura.

Cuerpo de baile:

Bruno Muñoz, Cecilia Axt, Juanfe Castro, Melisa Bres, Luciana Russo y Pablo Nuñez.

Equipo creativo:

Dirección general: Federico Herrera

Coreografía: Pablo Nuñez.

Música original: Ignacio Sánchez

Arreglos musicales: Gustavo Michalik

Coach vocal: Alejandro Aldonza

Escenografía: Andrea Magnetti – Federico Herrera

Asistente de escenario: Joaquín Duhalde Longhi

Stage manager: Rodrigo Barrios

Utilería: Federico Herrera

Realización de escenografía: El Taller de Mane

Realización Gallo/Gallina: Julia Boselli

Vestuario: Rodrigo Barrios

Corrección de estilo: María Paula Méndez

Libro y letras: Federico Herrera

Prensa: Ayni Comunicación

Diseño gráfico: Agustina Costante

Teatro El Cubo.

Las funciones son los sábados a las 16 hs.

Localidades: desde $50

Mariela Verónica Gagliardi

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